Esta historia participa en Actividad Especial: "Historias en 155 palabras" del Foro "Alas Negras, Palabras Negras". Los personajes mencionados son de George Martin.
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Sansa está asustada y alegre a la vez. El vaivén del barco en que huye, pregonando una culpa que ahora comparte, le arrulla, pero Sansa no quiere dormir esta noche.
Por vez primera en largas lunas, una sonrisa le adorna el rostro. De alguna manera consigue una copa y una botella y siguiendo el ejemplo de la Reina que la traicionó hacía tanto tiempo, Sansa se sirve vino.
Levanta su copa a las estrellas, y sólo el sonido del viento y aquel marinero embriagado son testigos de su celebración.
Ha muerto aquel que la dañó. El horror ha dejado de respirar, y el acero de la piel de Sansa se convierte nuevamente en porcelana, ahora agrietada pero no por ello más débil.
Ella es fuerte. Ella sobrevivió. La risa de sus labios le dice al mundo que Joffrey no, y el vino en su boca corre dulce con la alegría de una muerte gratamente recibida.
