Día 5
High school/ Soulmate AU
Bakugo Katsuki nunca había estado entusiasmado con la idea de tener un alma gemela.
Le traía sin cuidado desde la aparición de una pequeña dalia roja se había hecho presente en su muñeca a sus cuatro años.
Jamás le dio más importancia de la necesaria.
Pasó por todas las típicas y engorrosas charlas de orientación, que se le daban a la mayoría de las personas de su edad, con el propósito de entender el significado tras las figuras emergentes en distintas partes de su cuerpo.
Al principio se sentía algo extraño ver su muñeca y observar marcas que antes no se encontraban en ese lugar, pero con el tiempo logró acostumbrarse y dejar de apreciarlo con una mirada de furia y molestia, agarrándole una especie de cariño (aunque antes muerto que admitirlo).
Estar conectado a alguien que ni siquiera conocía, sólo por el hecho de una rara mancha con forma peculiar, no le hacía gracia en lo absoluto. A momentos la idea le parecía demasiado surreal, como sacada de una novela romántica súper empalagosa, de esas en las que su madre parecía tan interesada.
Nunca le dio demasiada importancia a encontrar una pareja o buscar a su persona destinada, evitándolo inconscientemente.
La primera vez que vio a Kirishima un cosquilleo irregular se originó en su muñeca y continuó trepidando por todo su cuerpo. Desde los pétalos de la dalia plasmada en su muñeca comenzó a emanar calor de forma desconcertante, provocando que fuese perdiendo poco a poco los estribos.
Trató de encontrarle una explicación lógica a todos esos sentimientos que se presentaban súbitamente dentro de él. Mas no podía sacarse el recuerdo de la plática de orientación que le dieron cuando era pequeño.
Las palabras "alma gemela" rondaban su cabeza sin descanso, desesperándolo.
Por primera vez en su vida deseó con todas sus fuerzas estar equivocado.
Empezaba a impacientarse, no estaba acostumbrado a las situaciones que implicaban algo que excedía de su control. Trataba de aferrarse a la esperanza de que la situación fuera obra de delirios provocados por una fiebre o un resfriado.
En un impulso escaneó con la mirada el cuerpo de Kirishima, deteniéndose en los delicados pétalos rojos de una flor que no terminaban de definirse al ser tapados por las mangas del uniforme.
La información lo golpeo como un balde de agua fría, no estaba preparado para eso.
Sencillamente no le interesaba algo que pudiera interponerse en su meta de convertirse en el mejor héroe que haya pisado la faz de la Tierra.
La única opción viable era ignorarlo, pasar de largo del hecho de que quizá se trataba de una oportunidad única y continuar con su vida.
Sin embargo, le era extremadamente complicado apartar la vista de la marca de Kirishima cada que se encontraban en los vestidores, imposible dejar de buscar su silueta entre la multitud, inevitable perderse en sus ojos cuando le dirigía la palabra entusiasmado a pesar de su actitud arisca y renuente.
Era difícil no verse arrastrado en el torbellino que era la personalidad de Kirishima sin sentir que terminaría consumiéndole por completo.
Así que huía.
Huía por más que le enojara considerarse un cobarde por hacerlo. Escapaba de la brillante presencia que le arrastraba lentamente hacia su perdición, se alejaba con todas sus fuerzas de cualquier situación que implicase más contacto del estrictamente necesario con su compañero de batallas.
Pero lo sabía, conocía a la perfección el hecho de que llevaba las de perder en la guerra que se libraba dentro de su interior, que no importaba que tanto maquillaje utilizara para ocultar la marca, ni cuantos muros o estrategias construyera con el objetivo de alejar al contrario. Pues le era imposible el evitar caer rendido a sus pies cada que Kirishima le sonreía, se veía envuelto lentamente por el manto de sus brazos y perdía la fuerza para resistirse a sus sentimientos.
Sabía que no importaba cuanto se esforzase por hacer desaparecer los sentimientos que parecían nacidos de una maldición, ni cuanto intentase convencerse que lo que se sembraba en su pecho era artificial, no más que una circunstancia irreal invocada por conjuro.
Pues nada de ello era cierto, por más que quisiese cambiar ese hecho, lo que se gestaba dentro de sí era algo más que una conexión formada por caprichos del destino.
Se había enamorado de Kirishima y todo lo que representaba.
De su voz que lograba calmarle incluso en los tiempos más turbios, de sus labios que entonaban las palabras más irritablemente melosas que había escuchado —y cuyo significado dejaba de molestarle cuando eran pronunciadas por él—, de la sensación que le provocaba cuando sus callosas manos dejaban suaves caricias por todo su cuerpo, de entrelazar sus dedos, mirar su sonrisa y sentirse el hombre más afortunado del mundo.
¡Hola!
Bien dicen que más vale tarde que nunca (?).
Había estado ocupada con la universidad últimamente, razón por la cual no me dio tiempo de terminar la week como hubiera querido. Cuando la empece eran vacaciones de semana santa, pero no termine de redactar los escritos correspondientes para cada día antes de que acabase, regrese y el trabajo de la universidad me consumió hasta ahora que al fin he salido de vacaciones, así que espero al menos poder culminar esta serie de drabbles (y también los que tengo pendientes de la TodoDeku week del 2018 [Dios, soy un desastre con esto])
Aunque no termina de convencerme el resultado final no siento que haya quedado taaaan mal como para nunca ver la luz del sol, así que aquí se los dejo (lo importante es darle a esta parejita el amor que se merece)
Me disculpo por cualquier falta de ortografía, OoC o error en la redacción.
Agradecimientos como siempre a mi preciosa beta zephyr870 por tomarse el tiempo para leer y corregir mis cochinadas, se merece el cielo 3
¡Hasta luego!
