SCC no me pertenece, le pertenece a las Clamp.

Esto es un fic de fan's para fan's.

Fic creado para intercambio White Elephant (Febrero) y es para Genee.

Advertencia: Ninguna.

Nota: AU (Alternate Universe). Se encuentran tiempo después de Sakura ser juzgada como la maestra de las cartas, pero sin haberlas convertido aún.

Aclaraciones:

—.— = cambio de momento, misma escena

—.—.— = cambio de escena

—.—.—.— = cambio brusco de escena


Sólo se trataba de un deseo…

-.-.-

Capítulo IV

¡¿Por qué haces esto?!

Le enfrentaba cara a cara mientras empuñaba su bastón. Desde su hombro izquierdo hasta el codo, le escurría una hilerilla de sangre.

–.–

Se levantó de golpe, gritando como ya se había hecho costumbre.

–.–.–.–

Yue la miró escrupuloso. —No mientas.

Ella bajó la mirada, avergonzada y negó. No esperaba tener que contar todo completo.

—¿Mentir? —Keruberosu no entendió—. Sakura, ¿acaso no me has contado todo?

La castaña los miró y luego a sus dos amigos presentes.

—Li, ¿podrías ayudarme a preparar té? —Tomoyo se levantó, entendiendo—. Joven Yue, espero que no le moleste que interrumpamos en la cocina —y jaló al aludido puertas afuera, el cual lanzó una mirada preocupada a su amiga antes de salir. No estaba enterado que Sakura tuviese alguna pesadilla hasta minutos antes de llegar a casa del juez.

—Realmente, ¿qué sucede en ese sueño? —Kero se acercó, su voz parecía un poco molesta. Sólo un poco.

Pasaron algunos minutos antes que por fin ella se decidiese a hablar y, tras un suspiró de derrota, les contara todo lo que recordaba.

—¿Qué relevancia tiene eso? —Ahora sí, el león estaba molesto—. ¡Da igual que te llame Kinomoto, no es como si no lo hubiera hecho antes!

Sin embargo Yue, quien fijaba la mirada en ella, cerró los ojos cruzándose de brazos. — Entiendo —Su compañero lo miró no entendiendo—. ¿Te preocupa tanto que se aleje?

Silencio y, con una cara avergonzada, asintió poquito.

—¿Es con la única persona que has soñado eso?

Pausa.

—Bueno… ayer, al final, creí ver otras siluetas difusas. Pero no estoy segura.

–.–

Tomoyo, quien tarareaba una cancioncita, buscó por entre los sartenes una tetera mientras le indicaba a Shaoran que eligiera el té. Se movió entre un par de ollas, vasijas y, al final, un tanto escondida, ahí estaba. Estiró la mano intentando alcanzarla, pero que se encontraba sobre una gaveta encima de la estufa.

No alcanzaba.

Se mordió el labio y, tras una mirada fugaz al castaño, optó por alzarse de puntitas y volver a intentar.

—No alc-…

—Permíteme —El varón apareció silencioso, y tras instarle a desistir posando una mano en su espalda, él se alzó alcanzando la tetera. Sin embargo tras ese contacto, la morena trastabillo y casi cae, sino fuera porque el otro la sujeto.

Se produjo un ruido seco, el trasto de metal había caído y la tapa rodado a un lado.

—¿Te encuentras bien?

Tomoyo asintió, pero seguía escuchando ese zumbido que le ingresaba por los oídos hasta traspasarle el cerebro. Volviendo a retomar su humor, llevó una mano a su rostro y lo giró, totalmente avergonzada. —Li, jamás pensé que fueras esa clase de chicos.

Éste, que no entendió al principio, al ver que seguía sin soltarla, prontamente se vio alejado y, totalmente rojo, lanzando un par de disculpas.

Ella rió y tomó de paso la tetera. —No puedo culparla —Pareció un poco triste con el comentario, más no explicó más, dejando al otro a medias—. ¿Has elegido el té?

Él asintió y le pasó la lata de metal.

Pensaba, mientras vaciaba agua y la ponía al fuego, que esos últimos días había meditado de más un asunto que antes no pesaba. Es decir, ¡era su mejor amiga! Así que el ingreso de Li en su vida no haría una gran diferencia. Era sólo que…, cuando ella sonreía al lado del castaño, le hacía preguntar un poquito, si acaso también se ponía así de feliz con ella.

¿Celos?

Vertió los sobres y buscó en otra gaveta por tazas.

No eran celos, pero cada día se sentía un poco más alejada de su amiga, como si… la conociera menos.

–.–

Los dos jóvenes entraron, Li cargaba con la bandeja de tazas. Las colocó en la mesita central y se movió a un lado buscando a Sakura con la mirada, mas la insistencia de los otros ojos posados sobre él, pudieron intimidarle un poco.

—Me di la libertad de traer estas galletitas —contenta, la morena dejó a un lado un platito lleno de rectángulos sabor vainilla, se sentó al sillón a un lado y los miró—. Espero que el joven Tsukishiro no se moleste.

Silencio.

—Oye tú, mocoso.

Shaoran gruñó. —¡No soy un mocoso!

—Lo que sea —Keruberosu chascó la lengua—. ¿Has vuelto a sentir esa presencia?

Una pausa, entonces observó su taza humeante, el vaho subía en hilerillas que se zigzagueaban a medio camino antes de desaparecer.

—Creí haberla sentido camino a casa el día de ayer. Le seguí, pero antes de alcanzarle, desaprecio.

Sakura se sorprendió, no estaba enterada de eso.

—¿Nada más?

Él dudó, desvió la mirada a Sakura por unos instantes y asintió. —Sí.

Yue achicó los ojos, cruzó miradas con su contraparte y cerró los ojos. —Meditaré —Una luz le envolvió y la figura del guardián se transformó en otra persona, que al verlos, sonrió, guardó un poco de silencio y, asintiendo a algo en particular, fue a tomar asiento.

Terminaron con una charla amena que no duró mucho, ya que Sakura debía regresar a casa porque le tocaban deberes. Tomoyo se ofreció a llevarlos, sin embargo Li se negó alegando que su casa se encontraba relativamente cerca y hacia el lado contrario.

—Nos veremos luego —Sakura parecía aún preocupada—. Shaoran…, no dudes en avisarme si necesitas ayuda.

Él asintió viéndola desaparecer dentro del auto.

—Li —Yukito estaba a su lado, observaba el auto dar vuelta en la esquina—. ¿Podríamos hablar?

Él castaño se extrañó, pero asintió.

–.–.–

Llegando a casa se dejó caer sobre la cama y tapó su rostro contra la almohada. Se sentía confundido.

¿Sueño?

Él había asentido intentado explicarse lo mejor que podía, y en lo que podía. El hablar sobre sus sentimientos jamás le había sido fácil. Sin embargo Yukito esperaba una sincera respuesta sobre el por qué traía esas ojeras.

Se ha vuelto más constante —confesó—. Sin embargo cada vez que intento alcanzarla, se vuelve más difícil.

Y se volvía más difícil. Pero algo en lo que no era sincero ni con él mismo, era que su deseo por alcanzarla se perdía y él comenzaba a dejar de correr. No quería aceptarlo. No podía.

Una presencia desde su ventana le alertó, se levantó de golpe y corrió a ver, sin embargo ya no había nada. Estaba seguro de haberle sentido, incluso le parecía haber percibido que se trataba de una fémina.

Volvió a brillar y ésta vez sí le vio. Se trataba de una joven no mayor de quince con cabello largo y ondulado en color gris, llevaba un vestido largo.

Abrió la ventana invocando su espada al momento que saltaba por ésta. —¡Alto! —Cayó sobre la barda del vecino, creó una pausa apretando los dientes cuando la pierna le cimbró, y de ahí siguió por la calle sin detenerse.

La joven aparecía y desaparecía, primero sobre una de las casas, luego a lo lejos en el camino. Ahí fue cuando Li le alcanzó, ella le esperaba silenciosa.

—¿Quién eres? —Empuñaba la espada y se había puesto en pose de ataque, la energía que despedía esa chica era agresiva—. ¡¿Qué carta eres?!

Ella levantó ambos brazos y entre sus manos se formó un círculo de energía.

–.–.–.–

Continuará…


Comentarios: Sin comentarios.

Ni hablar, gracias por su atención.

Me despido y cualquier cosa manden un mail o facilítense la vida y dejen un review.

Fin de la transmisión...