Disclaimer: Los personajes de este Fics son propiedad de Marvel, por ende también de Disney, y son usados sólo para mi diversión y la vuestra.


He estado en el aire…

Persiguiendo un sueño tan real…

-Up In The Air- 30 Seconds To Mars -


Capítulo 3.


Una Darcy deprimida era una faceta que Loki no había conocido de la chica. Ella siempre era alegre, sarcástica y contestadora hasta límites que a veces lo exasperaban. ¿Callada y taciturna? Nunca. Sin embargo, ese era el ánimo de la joven ese día y parecía que no iba a cambiar, a juzgar por la música a todo volumen que se filtraba a través de los audífonos que tenía puestos sobre los oídos, mientras ingresaba datos en la computadora.

Lo más extraño de todo eso, no era el volumen, que hacia pensar que quedaría sorda durante el día, sino que no tarareaba ninguna letra, ni sonreía entre canción y canción. Por lo mismo, el laboratorio llevaba horas en completo silencio, cada uno trabajando sin hacer comentario alguno. Jane de vez en cuando resoplaba y arrancaba hojas de su cuaderno, enojada con un cálculo que al parecer se le resistía, mientras Erik parecía absorto en una tesis de uno de sus alumnos.

Con ese ambiente, Loki comenzaba a aburrirse y eso era peligroso. Normalmente el que estuviera aburrido en Asgard significaba que algún pobre sirviente o miembro de la corte sería víctima de sus bromas, si es que no encontraba a alguno de los amigos de Thor o al mismo Thor.

Dejó la Tablet sobre la mesa y miró alrededor.

Aquí en la tierra no había nadie a quien gastarle una broma, sin que pensaran que era intento de homicidio o algún tipo de delito. Suponía, y estaba siendo sarcástico consigo mismo al respecto, que eso era porque nadie confiaba en él y, después de todo, aquí no era un príncipe al que se le aguantara todo.

Casi estaba deseando que lo enviaran a enfrentarse a los gigantes de hielo nuevamente. Los ataques habían continuado, todos siguiendo la misma tónica del primero, por lo que Fury había establecido que Ojo de Águila, la Viuda Negra y el Capitán América se encargarían de mantener la situación bajo control. Si la amenaza subía de nivel, los demás serían convocados.

Qué era específicamente que la amenaza subiera de nivel, no lo sabía, pero esperaba que pasara pronto. Matar un par de gigantes de hielo lo ayudaría a liberar tensiones, pero por el momento estaba confinado a ese edificio.

Lo dicho, aburrido hasta el hastío.

Y lo peor, además del aburrimiento, era que la actitud de Darcy comenzaba a preocuparle, muy a su pesar.

Fijó su vista en la triste figura de Darcy. Ella se tomaba bien sus bromas cuando estaban juntos. A decir verdad ninguna de las personas a las que alguna vez les había jugado una travesura habían reaccionado como ella. Sí, había gritos, persecuciones sin sentido y un par de golpes que apenas sentía antes de que las carcajadas vinieran y ella admitiera la maestría de sus ideas.

Tenía la vista tan fija en Darcy y estaba tan perdido en sus pensamientos, que no se dio cuenta de que Jane lo estaba mirando a él, tratando de analizar su actitud. Definitivamente el anhelo en la mirada del hombre no calzaba con la forma fría con la que se movía en torno a la chica, incluso si tenía lapsus en los que la trataba con familiaridad, lapsus mucho más comunes desde que los había encontrado en el laboratorio juntos, con varios objetos destrozados a su alrededor, hacia unos cuantos días.

¿Qué había pasado realmente ese día? ¿Qué pasaba por la cabeza del dios cuando estaba cerca de Darcy? Todas preguntas sin respuesta.

Con un suspiro se estiró en su silla y miró a Darcy. La muchacha parecía deprimida el día de hoy. Jane estaba ya acostumbrada a esos repentinos cambios de ánimo. Durante dos años había notado como el carácter de su amiga había sufrido ciertas sutiles transformaciones. Normalmente Darcy era abierta, espontánea y un huracán de palabras traviesas, pero había días en los que simplemente no parecía estar en el mismo planeta que los demás. Estaba ida, triste y solitaria, justo como ahora.

A veces tenía la impresión de que extrañaba a alguien, un alguien que no podía recordar y que en ese momento estaba sentado en ese mismo laboratorio, a sólo unos computadores de distancia.

–¿Loki, puedes ayudarme con esto, por favor? – pidió, logrando que el hombre dejara de mirar a Darcy rápidamente y se parara de su silla para ir donde ella. –Y Darcy… – la chica no dio señales de escuchar.– ¡Darcy!

De pronto, los audífonos de la muchacha dejaron sus oídos y aparecieron sobre la mesa sin que nadie los hubiera tocado. Jane miró a Loki quien hizo un asentimiento de cabeza, como si ella le hubiera dado las gracias.

– ¡Hey! ¿A qué vino eso, señor mágico? – Lo buscó con la mirada, sin dar con él.– ¿Qué, estás invisible?

– ¿Sabías que escuchar música en altos decibeles pueden dañar tu, de por sí, pobre audición?– contestó seriamente.

– Gracias por la información, sabelotodo.– le sacó la lengua y miró a Jane al tiempo que recogía sus audífonos.– ¿Qué necesitas, Jane? – y haciendo una voz aguda y servil dijo:– Dobby está para servirla en todo.

Jane rodó los ojos, mientras Loki contenía una risa. Esa era la Darcy que conocía y extrañaba, no esa versión taciturna de unos segundos atrás.

– ¿Puedes traer café?, cargado y con poca azúcar, por favor, Darce.

– ¿Has comido hoy? – Jane miró alrededor, como buscando evidencia de haber ingerido algo más que café, pero sólo encontró papeles con sus ecuaciones descartadas. – Lo imaginé, traeré algo para todos con el café.

– Gracias, Darcy.

La chica salió del laboratorio rumbo a la cafetería con un suspiro agotado. Se había levantado con esa extraña sensación de pérdida, como si estuviera olvidando algo realmente importante, como ponerse los pantalones antes de salir a la calle o dejar olvidadas las llaves del departamento, pero a una escala mucho mayor. Normalmente no le hacía caso a esa sensación y seguía con su día, pero hoy no había podido. Trataba de estar como siempre, pero… era imposible.

Una vez en la cocina del lugar, puso la cafetera a trabajar y sacó los vasos de cartón, así como una bandeja, luego sacó unos cuantos sándwiches del mostrador y trató de leer los ingredientes en la pequeña etiqueta. Se dio por vencida y con un encogimiento de hombros los sacó de su envoltorio y los puso a calentar en el microondas.

Apoyada en la encimera, se dedicó a mirar fotos al azar en su celular mientras esperaba, sin percatarse del cambio de atmosfera momentáneo, gracias a la presencia invisible de uno de los dobles Loki en el lugar.

No había podido evitarlo… Rondar a Darcy era una adicción. No lo hacía siempre, pero ahora estaba realmente curioso de lo que le pasaba a la mujer, y la mezcla de aburrimiento y curiosidad lo habían empujado a seguirla, pero no estaba consiguiendo mucho.

Estaba debatiéndose sobre si simplemente dejar de espiar a Darcy e ir tras algún Vengador, al ver que no averiguaría nada, cuando el Capitán entró en la cocina. Parecía algo cansado y estaba usando su ridículamente ajustado traje de combate.

–¡Hey, mi capitán! – saludó la chica, dejando el celular de lado y yendo a saludar con un abrazo al soldado.

– ¿Qué tal, Darce? – le sonrió con cansancio.

– ¿Duro día de trabajo? – bromeó la chica.

– Ni te lo imaginas. – contestó rebuscando en el impresionante refrigerador de dos puertas ubicado en una esquina.

– Creo que calenté comida de más, ¿no quieres? – ofreció al ver que sólo sacaba una botella de jugo de naranja.

– Creo que no me acostumbro a las hamburguesas en cada comida. – se rascó la cabeza algo incómodo. Las cosas modernas aún lo desconcertaban un poco, y la comida rápida no dejaba de parecerle poco personal.

– Te acostumbrarás, como te acostumbraste a las películas en 3D – comentó mientras servía los café según dos gustos de cada uno y los iba poniendo en la bandeja. – Es más, deberíamos ir a ver alguna película pronto, antes de que pierdas la costumbre.

Loki frunció el ceño, sintiendo que podría despedazar al soldado si aceptaba la invitación de Darcy.

El soldado le había dicho irónicamente que no se iba a arrodillar frente a él ese día, cuando se lo ordenó hacia dos años atrás, pues bien, ahora podría recordarle esa afirmación y hacerle saber que el día en que se arrodillaría frente a él y moriría había llegado.

– ¿Ya tienes algo en mente?

– Por supuesto, siempre tengo algo en mente. – Le entregó un plato con el sándwich.– Aún está en cartelera "El Hobbit". No he tenido tiempo de ir a verla, y me estoy muriendo por ver qué tal está. Además, te sirve, Tolkien es un gran referente cultural de estos tiempos.

– Tu sí que sabes convencer a alguien, ¿no?

El capitán sostuvo la puerta para ella y la acompañó por el pasillo conversando con naturalidad y poniéndose de acuerdo con la chica.

Loki intentando calmar su furia, desapareció el invisible doble y puso toda su concentración en el trabajo, intentando ignorar a todos alrededor.

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La amistad del Capitán América con Darcy había crecido poco a poco y de forma un poco más lenta, pero segura, que con los demás miembros de los vengadores.

Después del incidente en New York y el traslado permanente de la investigación de Jane a las instalaciones de S.H.I.E.L.D, la chica había estado rondando a los conocidos Vengadores con curiosidad en un principio y luego con familiaridad propia de alguien extrovertido y sin filtro como era ella. Había caído en gracia de forma inmediata con Tony, quien encontraba el ingenio y carácter de Darcy realmente divertido, y de ahí en adelante sólo había tenido que hablar un par de veces con Natasha para que la pelirroja la adoptara como una hermana menor, y los demás fueron pan comido.

Los únicos que no parecían muy felices con sus locuras eran Fury, Maria Hill y Coulson. A este último lo entendía, ya que Darcy no había podido parar su lengua cuando lo había visto vivo, luego de que todos los dieran por muerto. Fury y Maria… bueno, ellos siempre eran serios y Darcy suponía que simplemente no había forma de que sus personalidades calzaran y por ella estaba bien.

Steve, por otro lado, se mantenía algo alejado del grupo en general y cuando estaba presente en alguna conversación parecía tan perdido como Thor en un principio. Por lo mismo, al ver que el hombre nadie lo ponía al día con la cultura actual, había decidido acercarse y hacer algo.

Lo primero había sido pedirle a Tony un celular, a lo que el multimillonario simplemente había asentido y diez minutos después Pepper había aparecido con el aparato. Darcy aún recordaba con una sonrisa la cara confusa de Steve cuando se sentó a su lado, le pasó el aparato ya configurado y comenzó a explicarle todo lo que debía de saber sobre el uso de un celular.

De ahí en adelante las excusas para hablar fueron miles: tecnología, Internet, música, películas, libros, series. Todo lo que el soldado se había perdido esos 70 años dormido. Darcy trató de ponerlo al día en todo lo que pudo y Steve pronto consideró a la chica su mejor amiga, sin embargo, tenía que admitir que en un principio Darcy le había parecido un poco avasalladora, pero ahora no podía imaginarse su vida sin ella.

Y eso, lo llevaba a cuestionarse cuando profundos eran sus sentimientos por la mujer. Cuando despertó, en lo único en lo que podía pensar era en la cita que había perdido con Peggy. Realmente había amado a la mujer. Su personalidad y su belleza eran todo lo que podía recordar y eso lo llenaba de rabia, por lo que pasaba el tiempo golpeando sacos de boxeo, hasta que la amenaza de Loki y el Tesseract lo había sacado de ese estado depresivo. Recordó cuanto había luchado para defender a su país, y en cierta forma se encontró a sí mismo.

El mundo había cambiado y no podía aferrarse a las cosas que hace tanto había sucedido. Y Darcy de pronto estaba ahí, logrando que entendiera las transformaciones a su alrededor. Darcy era necesaria en su vida como lo había sido Peggy en su momento, pero… ¿hasta qué punto?

Darcy era guapa y, sin que ella supiera, había callado a un par de agentes que habían estado bromeando sobre los atributos físicos de la mujer. Por supuesto, él era un hombre también, y no podía dejar de notar las curvas de su amiga cada vez que la veía o que ella lo abrazaba efusivamente, pero también era un caballero.

–¿Qué piensas, Capi–capi? – Darcy interrumpió sus pensamientos.

Habían ido al cine a ver la película que la castaña quería, y ahora se dedicaban a caminar rumbo a la casa de ella en cómodo silencio. Darcy iba colgada de su brazo.

– Nada…

– Los hombres siempre dicen eso. ¿Cómo es posible pensar en nada? – Negó con la cabeza.– Dime la verdad, ¿te mareaste nuevamente con el 3D y no quieres decirme?

– Eso pasó sólo la primera vez – dijo avergonzado.

– ¡Lo sé, pero es tan divertido recordarlo! – Suspiró.– De todas formas, yo creo que sí me maree un poco, ese dragón se movía como si fuera a comerme en algunos momentos. – Puso una voz profunda.– ¡Soy fuego, soy muerte! Líneas fuertes, me gusta, a pesar de que creo que Smaug es sólo una criatura incomprendida.

– Es tan típico de ti, tratar de ver lo bueno en todos. – Y eso era algo que le gustaba de Darcy. Con ella podía olvidarse de que era el Capitán América y ser simplemente Steve.

– No digas eso delante de Loki o tratará de ser más aterrador conmigo – le advirtió.

– ¿Te ha hecho algo? – preguntó preocupado, parándose frente a la puerta del edificio de la chica.

– No, se comporta bastante bien para ser un psicópata. – ella se dio la vuelta, aún colgada de su brazo, quedando demasiado cerca del hombre.

– Si te hace algo, dímelo. No confío en él – susurró acariciando su cabello lentamente.

– ¡Sí, mi capi! – lo abrazó suavemente antes de dar un paso atrás, vacilante.

La forma en la que Steve estaba mirándola la hizo pensar en las palabras de Jane unos días atrás, y decidió que… ¿por qué no? Steve era un hombre guapo, estaba soltero y ella también, por lo que se puso de puntillas para responder a la forma en la que él se estaba inclinando…

Sus labios apenas se rozaron cuando el sonido de un celular, con música rap, los hiciera separarse. Steve frunció el ceño al darse cuenta de que el celular era de él, pues no recordaba haber cambiado el tono de llamada y respondió tenso. Una vez colgó, murmuró algo sobre otro ataque, le doy un beso en la frente a la chica y salió corriendo.

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A la mañana siguiente Darcy no sabía qué hacer con respecto a Steve. Casi se habían besado. ¡Casi! Y, por alguna extraña razón, más que sentirse feliz por el casi beso o frustrada por la interrupción, se sentía aliviada.

¿Qué estaba mal con ella? Se preguntó mientras salía del ascensor y caminaba lentamente el pasillo hacia el laboratorio.

Era Steve Rogers, el sueño húmedo de la mitad de la población femenina. ¿Cómo podía sentirse aliviada de no haberlo besado?

Sí, está bien, eran amigos… pero podían haber dado un paso para ser algo más… ¡Y ella se sentía aliviada de que no fuera así!

Con su último novio, unos seis meses atrás, había sentido la misma sensación de alivio cuando terminó con ella. Ian era tierno y realmente bueno con ella, pero simplemente jamás había podido corresponderle de la misma manera. A menudo sentía que estaba realmente mal estar con él y por más que se esforzaba en retribuirle todo el cariño que le daba, le era imposible.

Cuando le contó a Jane, llorando que Ian había terminado con ella, y que en vez de sentirse destrozada se sentía aliviada, Jane le había dicho que quizás el chico no era para ella y por eso sentía así. Pero Darcy, aunque le dio la razón en el momento, no podía dejar de pensar que algo estaba mal dentro de sí.

¿Cómo es que no podía sentir algo más que atracción física por chicos tan buenos? Simplemente no lo entendía. Ya no era una adolescente que podía darse el lujo de andar detrás de los rockeros rebeldes…

–¿Dónde está Loki? – Preguntó Darcy nada más entrar al laboratorio. La ausencia del moreno le pareció increíblemente notoria y la distrajo completamente de sus pensamientos sobre Steve.

– No ha aparecido aún – contestó Jane

– Y que no aparezca. – añadió Erik. Darcy frunció el ceño al ver que nuevamente no estaba usando pantalones. Bueno, al menos tenía la ropa interior puesta.

– ¿Lo voy a buscar? Quizás está jugando ajedrez con Tony nuevamente, es muy raro que no sea el primero en llegar.

No esperó a que nadie le indicara que fuera, sino que simplemente dejó sus cosas en una silla y salió del lugar rumbo a la sala común, esperando encontrarlo allí.

Unos cuantos días atrás Tony había retado a Loki a un juego de ajedrez y después de que Loki pateara el trasero del excéntrico hombre, este no había parado de retenerlo para un nuevo partido de revancha. Era increíble cómo Tony era capaz de olvidar que Loki lo había lanzado por una ventana y destrozado media torre Stark.

Por su parte, los demás Vengadores no entendían, ni estaban muy de acuerdo con el comportamiento de Tony con respecto a Loki, pero simplemente ya no se mostraban sorprendidos de la extraña y creciente amistad entre los dos hombres y los dejaban solos. Thor por otro lado estaba realmente feliz de que su hermano al menos tuviera alguien con quien pasar el tiempo.

Darcy salió del ascensor, sin encontrar al asgardiano por ninguna parte. Tony estaba solo en el lugar, revisando lo que parecían ser documentos de su empresa.

–¡Hey! ¿Has visto a Loki?

–¿Se te perdió cuernitos? – sonrió con ironía.

– Al parecer sí.– respondió antes de darse cuenta de la forma en la que Tony lo había nombrado.– ¿Sabe que Loki que le dices así?

– No, pero pronto lo sabrá.

– No quiero estar presente cuando te lance por la ventana nuevamente.

Tony frunció el ceño, pensativo.

–Buena observación, se lo diré en algún lugar sin ventanas. – se encogió de hombros antes de continuar.– En fin, de todas formas, por lo que sé, no encontrarás a Loki aquí, Fury lo tiene revisando los videos de los ataques. En un principio eso lo haría Thor, porque él ha peleado antes con los gigantes de hielo y todo eso, pero… el hombre no es muy observador.

– ¿Por qué está revisando videos? ¿De qué sirve?

– Bueno, Fury piensa que hay que crear un mapa de la forma en la que estas cosas luchan y Loki calificó para la tarea. Llámalo estrategia militar.

– Oh, vaya… – dio un par de pasos hacia atrás.– Gracias por la información, entonces ¡Iré a decirle a Jane!

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Loki llevaba horas en la sala llena de computadores observando varios de los videos de los ataques que habían efectuado los gigantes de hielo. Los había agrupado por fecha y estaba tratando de encontrarle correlación entre los grabados desde las cámaras de seguridad y la cámara integrada del traje de Iron Man.

Le habían encomendado hacer un mapa completo del estilo de ataque. Esto no tenía precedentes para él. Sólo había visto a los Jotun un par de veces antes de los ataques y estudiarlos, ver sus debilidades y la forma en la que operaba su magia era interesante, e incluso aunque le costara admitirlo ante sí mismo, estaba realmente curioso.

Hacia siglos que manejaba el control de los cuatro elementos, pero Frigga jamás le había entrenado completamente en el uso del agua en estado congelado. Ahora entendía bien por qué, la mujer había tenido miedo de que forzando esa parte de su magia saliera a relucir su verdadera forma y no podía culparla. Ver transformado en un monstruo a su hijo podría herirla.

Congeló la imagen en un Jotun especialmente débil y miró en cámara lenta cómo el hielo surgía de la nada.

Eso no era control del agua. ¿O tal vez sí?

Haciendo una mueca liberó su brazo de su apariencia asgardiana y contempló el azul profundo de su mano, así como las crestas que elevaban su carne. Algo asqueado por la vista, se concentró en aparecer un cuchillo de hielo pegado a su brazo, pero sólo consiguió una ilusión de él. Lo hizo desaparecer con un gruñido.

Cuando sostuvo el cofre de los antiguos inviernos el control del hielo había sido fácil, casi natural. Sólo tenía que traspasar una ínfima parte de su magia al cofre para activarlo, luego el artefacto hacia el resto por él, y tenía que reconocer que después del Tesseract, y su corrosivo poder, sostener el cofre lo hacía sentirse intoxicado por el poder que ejercía, incluso si su verdadera forma se liberaba sin que pudiera controlarla.

Pensando en ese poder, volvió a intentar formar ese cuchillo y falló. Frustrado lanzó un par de objetos contra una pared para calmarse.

Lo habían abandonado por su tamaño, no por su magia. Y en las pocas interacciones que había tenido con los gigante de hielo había quedado en claro que su magia era más fuerte que la de ellos, no sabía si de forma natural o por el entrenamiento de Frigga, pero era más fuerte, así que podía hacer eso.

Se concentró nuevamente, esta vez tratando de sentir la humedad de su piel. Una vez la identificó, la movió hacia afuera y la transformó en hielo. Sonrió triunfal…

Este era el principio básico de la magia Jotun, la transformación y manejo del agua. Por eso atacaban en lugares lluviosos, nevados o con alta concentración de humedad. Podía atraer el agua hacia ellos y congelarla, pero en caso contrario, podían usar la humedad de su cuerpo, aunque fuera agotador.

– Te trasladan y no nos avisas. – Darcy entró en el lugar sin llamar, cargando un cartón con varios vasos de café, precariamente equilibrados, lo que la hizo tener problemas con la puerta. Loki aprovechó ese lapsus para esconder su brazo azul detrás de su espalda. Lo volvió rápidamente del normal tono rosado pálido y lo dejó caer con un suspiro de alivio.

No podía enfrentar ese tema con Darcy nuevamente, apenas y estaba aceptando esa parte de sus poderes con él mismo, como para responder la avalancha de preguntas que sabía que la chica haría.

– Seguiré trabajando en la investigación de la doctora Foster en cuanto los ataques terminen – contestó sin mirarla.

– El laboratorio no es lo mismo sin ti. – eso hizo que levantara la vista y la fijara en ella nuevamente.–Erik está prácticamente saltando de felicidad, sin pantalones he de añadir, y Jane aunque no quiera admitirlo, está estresada porque volvemos a trabajar a paso de tortuga, lo cual me estresa a mí. ¡Necesito conversar con alguien que no me haga sentir una tonta por no saber una mierda de física! – se quejó antes de recargar su cabeza contra su hombro, sorprendiéndolo. Era la primera vez que se acercaba a él con tanta confianza. Loki acarició su nuca sin pensar.

–Seguro estás exagerando.

–¿Qué? ¿Estás loco? – Dejó de esconder la cabeza.– ¡No sé qué hacíamos sin tu super–duper–mega–desarrollado cerebro! – Se quedó pensativa unos segundos antes de continuar.– Aunque yo soy el alma de ese laboratorio.

– Y el premio a la más humilde es…

– ¡Oh, cállate! –Golpeó su brazo.– Tienes que admitir que soy buena en lo que hago. Descifrar los jeroglíficos de Jane y transcribirlos es todo un reto. No sé cómo tiene tres doctorados y no es capaz de usar una Tablet para sus notas ¿Cuánto te llevó a ti?

Una hora y me hiciste jugar un estúpido juego de gatitos por ti mientras ibas a comprar… y te emocionaste como una niña pequeña cuando viste que había avanzado nueve niveles en menos de media hora…

– Un par de minutos, la tecnología midgardiana, aunque fascinante y útil, es verdaderamente primitiva y fácil de ejecutar para alguien como yo.

– Somos el rey y la reina de la humildad. – le sonrió.– De todas formas, creo que me acostumbré a tu presencia, oh gran dios de las travesuras, aunque no se note. Por cierto, ¿cuándo vas a hacer gala del título? Empiezo a pensar que Thor ha inventado todas esas historias…

– ¿Thor habla sobre mí?

– Es tu hermano, ¿no? – Al no recibir respuesta decidió no tentar el humor del dios y continuó con su perorata.– La cosa es que me aburro un poco sin ti.

– ¿Por eso estás aquí?

– A decir verdad, me mandaron por café y sin pensar hice uno para ti, así que te lo traje. Un poco de crema, tres de azúcar. ¡Y encontré el nuevo escondite de los chocolates favoritos de Tony! – Le pasó una pequeña bolsita de papel.– Para ti, los míos ya están seguros en mi bolso.

– Gracias, pero te recuerdo que hay cámaras de seguridad y Stark tiene un sistema operativo propio que puede descubrir tus robos, si es que ya no lo hizo.

Darcy le dedicó una sonrisa significativa.

– Mortal sobornadora.– la acusó. – Hecho, no hay registro de tus delitos, nuevamente.

– ¡Eres el mejor! Si hubieras sido así de adorable al tratar de esclavizarnos te juro que soy la primera en arrodillarme y declarar mi lealtad.

– Anda, vete, y no te metas en problemas.

–Qué sutil eres… – pero no le hizo caso, se quedó y se sentó a su lado. – Así que así es un Jotun – Darcy hizo una mueca.– Se ven un poco aterradores con esas marcas en la cara y el ceño fruncido… pero la piel azul es algo linda…

Loki desvió la mirada de la pantalla a Darcy, quien miraba la figura del gigante con una mueca extraña. Así que Thor no le había dicho a Darcy su verdadera ascendencia. Y al parecer nadie lo había hecho, tampoco, supuso que por esos estúpidos niveles de seguridad de los que tanto hablaban. Bien, él no diría nada tampoco.

Estaba a punto de echarla en serio, cuando ella habló nuevamente.

–Se me hacen muy familiares, raro ¿no? – Se encogió de hombros.– Supongo que se parecen a los Na'vi de Avatar.

–¿Película midgardiana? – la chica asintió efusivamente. – No la he visto.

La mención de las películas le recordó que la chica había salido con el capitán américa y su humor se agrió.

–Algún día deberíamos hacer una maratón, – propuso sin pensar– no puedes seguir viviendo en la tierra sin tener un mínimo conocimiento de sus maravillosas películas y series, pero esas llevará un poco más de tiempo. Podría hacer una selección en cuanto a las series, sé de algunas que estoy segura te gustarán…

– ¿Acostumbras a adoptar a los vengadores y enseñarles sobre cine? – la interrumpió con veneno en la voz.

–¿Qué? – Darcy parecía confundida.

– Los rumores corren rápido para ser una agencia secreta.

– ¿Estás hablando de Steve y yo?

Loki sabía que si hablaba una palabra más estallaría, por lo que asintió secamente. Era un ser posesivo, no le gustaba que le robaran sus cosas y desde que había presenciado el encuentro de la castaña con el soldado el día anterior, y escuchado los rumores de romance, tenía que recordarse cada segundo que Darcy no era un objeto y que las cosas estaban mejor así. Casi había sido un alivio cuando Fury le había dicho que lo necesitaba concentrado en la misión por un tiempo. Lejos del laboratorio, lejos de la tentación de hacer una locura. Estaba tratando de comportarse todo lo posible, pero para él era fácil caer del lado incorrecto.

– En realidad, no es de tu incumbencia, pero si lo que te preocupa es que si pasamos tiempo juntos, Steve se enoje y te golpee, no te preocupes, no está nada claro entre nosotros. – Se encogió de hombros, incómoda.– No es un tema que quiera hablar, de todas formas.

– Él no puede derrotarme, necesitó ayuda la última vez que nos enfrentamos.

– Lástima que no salga con Bruce, entonces. – Loki murmuró algo que sonó a "bestia estúpida", pero Darcy lo ignoró y continuó.– Recuérdame que algún día te muestre el video de cómo te aplastó ¡Parecías un muñeco de trapo!

– ¿Tienes que tentar mi paciencia siempre que estás cerca, mortal?

–¡Uy! No me harás nada, te caigo bien, admítelo. – Sonrió traviesa.– Aunque vas a tener que dejar de llamarme mortal o nunca escalarás en mi lista de personas favoritas. Lo de mi iPod te ha dado puntos, pero los acabas de perder. Mi madre no se peleó con mi padre para ponerme Darcy en honor a su amor platónico literario por nada. ¡Darcy es un buen nombre y exijo que me llames por él, Loki Odinson!

El puño de Loki chocando contra la mesa y haciendo que un poco de café salpicara en la superficie hizo que Darcy se diera cuenta, muy tarde, de su error. Sabía que Loki era adoptado, y que tenía serios problemas con Odín, así como con Thor, por lo mismo.

– No vuelvas a llamarme así. – su voz sonó oscura como nunca había sonado cerca de ella.

– Yo… lo siento, yo… yo… sólo estaba bromeando…– susurró asustada. ¿Por qué siempre metía la pata? –¿Mejor me voy?

– Sí, es lo mejor. –contestó tenso.

– Perdón, Loki… yo, no lo pensé.

– Vete.

– De acuerdo, lo siento.

Una vez solo se apoyó contra la mesa y suspiró. Era tan fácil dejarse llevar por la sensación de cercanía y conocimiento que le ofrecía Darcy cada vez que estaba cerca, y entonces… ella simplemente decía algo que hacía que la ilusión desapareciera.

Y se sentía patético, tan patético como Thor rondando a Jane Foster, viviendo con ella, pasando el tiempo con ella como si fuera fascinante y perfecta. Amar a Darcy lo estaba convirtiendo una copia de Thor y lo que era peor, era que por muy estúpido y patético que se sintiera, no podía hacer nada para dejar de sentirse como lo hacía. Fingir que estaba por encima de tanto sentimentalismo era el único recurso que le quedaba y aferrarse a eso era la única esperanza de cordura que le quedaba.

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Tres días más tarde, cuando Darcy salía del laboratorio, ya terminada su jornada de trabajo, se encontró con una revolución de agentes corriendo de un lado a otro.

–¿Qué mierda está pasando? – preguntó mirando a Jane.

– No lo sé…

Ambas se apresuraron al ascensor y luego de salir disparadas de por las puertas, corrieron hasta la sala que los Vengadores normalmente usaban para reuniones. Darcy puso el oído sobre la puerta, tratando de escuchar algo, pero resopló frustrada al no poder oír nada.

–Señorita Foster, señorita Lewis, si fueran tan amables de dejarme pasar – la voz del agente Coulson hizo que ambas se apartaran de inmediato.– Les aconsejo que dejen el edificio lo más pronto posible. Les asignaré un par de agentes que las lleve a sus respectivas casas.

– ¿Qué está sucediendo, Phil? – inquirió Jane preocupada.

– No lo tenemos claro aún, Jane.

Abrió la puerta y entró rápidamente en la sala, aun así lograron echar un vistazo a los héroes reunidos y oír algo de lo que estaban diciendo.

–Es un ataque organizado. – Escuchó cómo la voz de Loki explicaba.– Tienen un líder y sus movimientos muestran una clara organización de combate, así como entrenamiento. Esto es diferente a lo que ha estado pasando en las semanas anteriores.

– Loki tiene razón, el nuevo rey está aquí. – Thor apuntó a un gigante que se veía en la imagen proyectada en la pared.

–Estamos frente a una amenaza nivel 7, ¿eso es lo que quieres decir? – trató de aclarar Fury.

– Lo más probable es que busquen conquistarlos, es una declaración de guerra en toda regla.

Las puertas se volvieron a cerrar y Jane se negó a marcharse hasta ver a Thor.

No tuvieron que esperar mucho antes de que todos salieran raudamente del lugar. Loki no le dirigió una sola mirada, mientras se encaminaba por el pasillo con Tony a su lado. Steve por su parte le besó la sien rápidamente, igual como hizo Thor con Jane.

–¿Por qué va Bruce? – susurró Jane, una vez todos desaparecieran.

– Ya escuchaste a Fury… estamos en guerra nuevamente, y Hulk siempre es de ayuda. – trató de razonar, sin poderse quitar la imagen de los aterradores hombres azules que había visto con Loki.

– No me gusta esto, Darce.

– A mí tampoco…

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Loki hubiera deseado poner transportarse mágicamente hacia el lugar, pero tuvo que subirse en el avión piloteado por la Viuda Negra y no era un ambiente cómodo en lo absoluto. Bruce, Steve y Clint estaban sentados frente a él y la tensión podía cortarse con una de sus dagas. Era un alivio que no tenía que soportar a Thor también, ya que el hombre había partido volando con la ayuda de Mjolnir y Iron Man lo había seguido.

Al menos, el trayecto fue corto.

El panorama en el centro de New York no era para nada alentador.

El lugar apenas estaba terminando de recuperar su esplendor luego de la invasión Chatauri traída por Loki, y ahora todo lucía cubierto con una capa de hielo, haciendo que la que gente corría aterrada, seguro temiendo que la escena acaecida hace dos años se repitiera, resbalara y fuera rodeada fácilmente por los gigantes azules.

Thor y Tony ya estaban ahí, tratando de contener la situación. Thor lanzaba su martillo contra cada uno de los gigantes que se le ponían en frente. Tony por su parte usaba las municiones de su traje, pero no surtían el efecto esperado.

–¡Atácalos con los propulsores! – indicó Loki al pasar por el lado de Tony, lazándose sobre uno de los gigantes que estaba a punto de matar a un humano. El hombre lo miró con agradecimiento antes de reconocerlo y tragar en seco.

A Loki no se le escapaba la ironía del asunto. El estar defendiendo a los humanos ahora, después de intentar esclavizarlos. Era una locura y una estupidez, pero al menos podía matar a alguno de esos monstruos…

Nunca había sido amigo de la guerra y los combates físicos. Lo de él era el engaño y la estrategia, por lo que creó varios dobles de sí mismo para confundir y aprovechó la oportunidad para atacar sin que nadie reparara en él. La tarea hubiera sido más fácil si pudiera transportarse mágicamente, pero se las arregló como pudo.

Se dio la vuelta y siguió tirando dagas, y golpeando los pocos puntos débiles que había logrado identificar en los videos, mientras sentía el zumbido de las fechas disparadas por Clint desde las alturas de un edificio, así como las balas disparadas por Natasha en tierra. Por su parte el Capitán intentaba coordinar un lugar seguro para los civiles, mientras usaba su escudo como arma contra los cuchillos de hielo que lanzaban los gigantes.

Hulk, por su parte, hacia varios minutos estaba corriendo de un lado a otro, atrapando a los gigantes que trataban de salir del perímetro libre de humanos que el Capitán había logrado establecer, y por una vez Loki fue capaz de ver la utilidad de esa… bestia, en el campo de batalla. Podía destrozar más de lo necesario y carecía de la sutiliza con la que él peleaba, pero no podía negar su habilidad.

–¡Oh, pero si es el traidor! – gritó una voz profunda y aterradora detrás de él.

– Tanto tiempo – contestó Loki dándose la vuelta parsimoniosamente, como si estuviera de paseo y no en medio de una batalla.

El gigante gruñó y corrió hacia él con furia. Loki no alcanzó a reaccionar antes de que lo sostuviera por el brazo con fuerza. Su piel comenzó a volverse azul, pero no a quemarse, por lo que gigante lo miró con estupefacción.

–Sorpresa – murmuró Loki antes de conjurar un puñal y enterrárselo en el pecho, agregando algo de magia a la herida, para hacerla mortal.

Justo en ese momento, cuando el gigante caía, Mjolnir dio de lleno en el pecho del gigante, haciendo que su caída fuera mucho más brutal. Loki se dio la vuelta, para ver a Thor empuñar el martillo que había vuelto a él ante su llamado.

–¡Puedo cuidarme solo, Thor! – gruñó antes de duplicarse detrás del que Thor había señalado como el rey.

Le tocó la espalda y luego desapareció, haciendo que se girara y fijara en él. Estaba actuando por pura arrogancia, pero no importaba. Si atacaba al rey y le vencía, sería el segundo rey que derrocaba, y toda esa insensatez de ataque se acabaría.

–Estaba esperando que estuvieras acá – dijo Thrym una vez frente a frente. El odio era evidente en su voz.

El Jotun era casi del doble de su tamaño. Sabía que tendría que sentirse intimidado, pero sólo podía sentir desprecio, porque debajo de la ilusión que lo hacía tener ese aspecto asgardiano, él era igual de monstruoso.

– ¿Aún no superan mi pequeño… ataque? ¿Aún me guardan rencor? – dijo con sorna. – Deberías estarme agradecido, ahora eres el rey, ¿no?

– Nadie traiciona a un gigante de hielo…

– Soy el dios de las mentiras, –empuñó una daga, listo para atacar,– no es mi problema que ustedes fueran tan imbéciles como para confiar en mí.

El gigante se lanzó contra él, lo tomó del brazo e hizo lo mismo que el otro gigante, trató de quemarlo con su piel, pero sólo logró sacar a relucir su apariencia Jotun.

–No puede ser…

Ambos se miraron antes de que Loki le sonriera con petulancia. Eso hizo que Thrym se enfureciera, y lo atrajera hacia él, tomándolo desprevenido, para luego rodear su cuello con las manos. Loki se concentró e intentó quemarlo conjurando fuego en sus manos, pero no lo logró. El aire escapaba de sus pulmones, pero no como si estuviera tratando de matarlo.

Lo estaba torturando.

Pero había algo más. Una punzada de magia penetrando su cerebro.

¡No!

Thrym estaba tratando de llegar a su subconsciente y plantar algo en él, podía sentir su magia colándose en su mente con fuerza. Se defendió como pudo del ataque físico y mental, ganando terreno en el mental. Aferrado a la idea de que su magia era más fuerte que la de cualquier Jotun. Más pequeño y menos fuerte que cualquiera de ellos físicamente, pero podía contrarrestar los ataques con su magia.

A duras penas logró soltarse, antes de ver un trueno golpear a Thrym de lleno en el rostro. Levantó la vista para ver a Thor con cara de verdadera preocupación, y por una vez en todo el tiempo que llevaban enfrentándose aceptó la mano que su hermano le ofrecía para ayudarlo a levantarse.

La lucha continuó por unos minutos más, antes de que un portal se abriera en la tierra y los gigantes los cruzaran. El portal se cerró tan rápidamente como se había abierto.

–¿Qué carajos fue eso? – preguntó Tony una vez estaban todos reunidos.

– Huyen como cobardes – apuntó Loki jadeante.

Se sentía débil y no lograba entender la razón. Había soportado combates peores. Había caído por aquel abismo y sobrevivido a meses sin descanso alguno y nunca se había sentido así.

Fue un alivio cuando se pudo sentar en el avión. La vista se le nublaba y su mente corría en diversas direcciones sin que él pudiera controlarla.

Los brazos de su madre lo abrazaban con ternura después de haber estado escondido, invisible, durante todo el día. Tenía unos 10 años y la mujer había estado desesperadamente angustiada mientras todo el palacio se paralizaba para buscar al menor de sus hijos…

–No vuelvas a hacerme algo así, Loki- lo reprendió con dulzura.

– Lo siento, madre…– susurró apenado por haberla asustado así.– Estaba jugando…

Cerró los ojos y sacudió la cabeza. ¿Por qué recordaba eso? Era un recuerdo antiguo y sin sentido ahora.

–Tu derecho de nacimiento era morir… en una roca fría y olvidada, donde te encontré. – la voz fría de Odín diciendo esas palabras habían sido como cuchillas desgarrándolo.

¿Qué pasaba con él? Comenzó a murmurar hechizos defensivos, temiendo que Thrym hubiera logrado entrar en su mente realmente y dejar algo…

Te creí muerto… – había dicho Thor en aquel risco donde habían ido a parar después de que lo sacara del avión.

– ¿Hiciste luto? – preguntó, más por curiosidad que por otra cosa.

– No sólo yo… padre también…

– Tu… padre…– aclaró.– ¿Te dijo mi verdadero origen?

–Crecimos juntos, jugamos juntos, peleamos juntos… ¿No recuerdas nada de eso?

Comenzó a recitar otro hechizo al ver que su mente seguía sin responder a sus mandatos.

–¿Loki, estás bien? – preguntó Thor.

– Sí, déjame en paz…

– ¡Oh, Dios! ¿Qué te pasó? – Darcy parecía realmente afectada por su aspecto. Sabía que estaba herido, después de que Coulson le disparara con esa arma, en su lecho de muerte, pero no sabía qué tanto. Sus manos acariciaban sus mejillas con cuidado, evitando los raspones sangrantes. Había paz siempre en sus caricias.

– Estoy bien… –trató de tranquilizarla.

– No, no lo estás – murmuró ella dejando que la besara, a pesar del sabor a sangre que dejaría en su boca.

Ese recuerdo fue lo último que supo antes de que sin pensar siquiera, usara toda la energía mágica que poseía para burlar la correa en su brazo, y transportarse fuera del avión.

Sus pies tocaron un suelo de madera que crujió cuando dio un par de vacilantes pasos.

Loki miró el pasillo donde se había transportado. Era algo oscuro, pero el papel mural de rombos, ligeramente envejecido, lo reconoció enseguida. Se apoyó en el marco de la conocida puerta y tocó el timbre, demasiado débil como para colarse sin llamar.

Darcy acababa de quedarse dormida, después de recibir una llamada de Jane asegurándole que todos estaban bien y el ataque había concluido, cuando el sonido del timbre la hizo saltar. Arrugó la frente en busca de sus lentes y luego del celular. ¡Era la madrugada! ¿Quién se atrevía a tocar su puerta a esa hora?

Medio dormida, no pensó en mirar por el ojo de la puerta y sólo la abrió aún frotándose los ojos, para encontrarse con un Loki sucio y herido. La armadura tenía abolladuras y la tela verde rasgones.

–¿Qué haces aquí? – musitó asustada. Herido o no, y conociéndolo un poco más que antes, Loki aún la asustaba un poco.

–Darcy – susurró con la voz raspada y de pronto sus parpados estaban cerrados y su cuerpo se había desplomado sobre ella, haciéndola tambalearse hacia atrás, mientras intentaba sostenerlo en pie.


¡De vuelta luego de dos semanas! Espero que no me maten por cómo quedó el final del capítulo! Esto era necesario, al igual que la pelea, que sé que no a todos les gusta (y a mí me cuesta un poco escribirlas), pero este es un fics de super-héroes, después de todo.

El próximo capítulo estaré publicándolo la semana siguiente. Gracias por sus comentarios, son siempre hermosos y me animan a continuar. ¡Os adoro!

Triana C

PS: Espero que no molestaran las referencias al Hobbit, que de hecho edité un poco. ¡Soy fans! No puedo evitar meter mis otros fandoms por aquí, Darcy me hace hacerlo…