¡Hola a todos! He estado aprovechando al máximo mis vacaciones y estoy tratando de subir frecuentemente capítulos de esta historia. Lamentablemente, he estado un poco enferma y mi creatividad se apaga un poco por ello. Por eso les pido una disculpa si este capítulo les fue algo "apagado" o "aburrido", trataré que el próximo sea mejor.

Agradezco de todo corazón (ohh si bebés, enserio) a:

Cherryle: ¡Me encantó tu observación! No puedo decirte si es correcta o no pero solo puedo decirte que un ligero fragmento de lo que dijiste tal vez sea correcto… tal vez. Ya sabrás a cuál me refiero. Gracias por tu tiempo :)

FlorenciaNightmare: ¡Gracias! Y lo de Levi… a él no le gustaría saber que ya sospechas de él y sin pruebas (Levi aprobó este comentario). Muchas gracias por leer.

MissJoyland: ¿Pecado? ¡Ja! Creo que con crear a Abel ya pecaré mucho. ¡Gracias por leer y también espero que aciertes! :c

Astryd924: ¡Benditas vacaciones, espero que las tengas pronto! Sobre Abel, bueno… podría decirse que ya lo viste en su faceta "buena" y la "mala", trataré que sea un poco más interesante y que no de tanto miedo XD ¡Gracias por leer!

Y a los silenciosos del mal que hacen sentirme como Mikasa con Abel (no los veo, pero sé que están ahí XD) Sin más que decir…

¡Comenzamos!


Mikasa

- ¡¿Dónde nos sentaremos?!- preguntó Armin emocionado mientras yo era la última en entrar al aula.

- "Me gusta"- pensé al ver el lugar.

El salón no es pequeño, pero tampoco tan grande, cómodo a mi parecer. Este es iluminado con los típicos focos blancos alargados que te recuerdan a cualquier tienda departamental bueno, en mi caso. Pero lo que más me gusta son las ventanas, estas casi ocupan toda la pared que nos queda enfrente. A mi izquierda se encuentra el escritorio del profesor y a mi derecha las seis filas verticales de mesa bancos.

- ¡Es el primer día, escojan cualquier lugar! - opinó Eren.

-Eren…- lo llamé, y cuando el volteó a verme pensé más de dos veces lo que le diría. - ¿Podríamos sentarnos en la fila que está cerca de las ventanas? - señalé las mencionadas.

Él me miró y después las ventanas, no sé de donde saqué la idea que él aceptaría inmediatamente.

-No me agradaría mucho, le prometí a mamá que mejoraría mis notas y siento que las ventanas me distraerán mucho en clases- me respondió y yo solo bajé la mirada, no volvería a hablar. –Pero si tú quieres sentarte ahí, Armin y yo podríamos sentarnos cerca, ¿Te parece?

Lo volví a mirar y asistí con la cabeza mientras le sonreía, me gusta esta parte tan considerada de Eren.

Los tres tomamos asiento en el primer lugar de respectivas filas: Armin en la cuarta, Eren en la quinta y yo en la sexta. Llegué a pensar que Armin se sentaría detrás de Eren, pero si su deseo fue ese, no lo juzgo.

Pasaron apenas dos o tres minutos y ya me sentía fuera de lugar, todos hablaban entre si y yo era una de las pocas personas que permanecía en su asiento en silencio. Aun no éramos muchos alumnos, pero las voces de quienes hablaban podían aparentar que había el doble de personas en el lugar.

Sentí dos toquecitos en mi hombro izquierdo, no me había percatado que alguien ya se sentaba detrás de mí. Volteé hacia atrás y vi a una chica castaña con un sándwich en la mano. Por su rostro, supuse que es una chica simpática.

-Hola…- me saludó un poco dudosa de lo que hacía.

-Hola- le respondí y me volví a voltear.

Ella se quedó callada al ver lo que hice. Pensé que solo quería saludarme, ¿Acaso actué mal?

-Mi nombre es Sasha Blo…

-Un placer- la interrumpí, ¿Me habré escuchado cortante? En verdad quise parecer amable. Rayos, me adelanté.

-Oh entiendo, no te molesto más- escuché su voz algo triste.

Segundos después escuché como ella tomaba sus cosas y la vi sentarse en otro lugar, detrás de Armin con exactitud.

-Oye...oye…- escuché que Eren me estaba susurrando.

- ¿Ocurre algo? - le pregunté preocupada mientras él me miraba de manera desaprobatoria.

-Deberías arreglar eso.

- ¿A qué te refieres?

-Tú ya sabes a que me refiero- señaló con la cabeza a aquella chica que terminaba su sándwich con la mirada triste. –Es nuestro primer día, compórtate.

-Perdón…- le dije mientras bajaba la mirada, esperaba de parte suya un "No te disculpes conmigo, hazlo con ella" pero no me dijo nada más.

Miré a Armin y él al igual que Eren también me miró con desaprobación. ¡Ya entendí, no hay necesidad para que me miren así!

-Hoy será un día muy largo…- me dije a mi misma mientras volteaba a ver por la ventana. Ver las hojas de los arboles bailar con el viento y los rayos del sol pasar entre ellas me tranquiliza un poco… me gustaba ver este tipo de cosas.


Levi

-No me interesa- le respondí al prefecto mientras ponía mi maletín sobre mi escritorio. Creo que he visto polvo encima de este. Mierda, no me he fijado antes, ¿Desde cuándo fue la última vez que limpiaron el escritorio? Pasé dos dedos por encima de este. Que suciedad, todo está lleno de polvo.

- ¡Oh vamos Levi, son de nuevo ingreso! ¿Qué tanto te preocupa? - insistió.

- ¿Cómo estás tan seguro que los de la limpieza hacen un buen trabajo? - pregunté mientras aun miraba mis dedos.

- ¿Perdón?

-Dije: ¿Cómo estás tan seguro que los de la limpieza hacen un buen trabajo?

-Oh vamos Levi, no es tiempo para inspeccionar la limpieza.

-Sabes que no debería existir alguna inspección de limpieza, siempre se debe mantener todo en orden. Y ese se supone que es tu trabajo, ¿No?

Toma eso idiota, ahora déjame en paz. Saqué del maletín el paquete de toallitas húmedas que siempre traigo conmigo, limpié mi maletín y comencé a limpiar el escritorio. Gracias prefecto perfecto de mierda, usted hace un gran trabajo.

- ¿Podríamos dejar el tema de la limpieza en paz y centrarnos en lo que te estoy pidiendo? - puso una mano en el mueble.

¡Carajo! ¡¿Qué no estás viendo que estoy limpiando el escritorio y tu pones tu asquerosa y estúpida mano en mi camino?!

-No, no podemos dejarlo en paz hasta que limpié todo este desorden- puse el maletín en la silla y le señalé el escritorio. –Y sobre tu petición… no, aun no me interesa.

- ¡¿Qué más quieres que te diga?! ¡Solamente quiero que tú me remplaces!

-Me lo pides porque quieres que los intimide.

- ¡Claro que no! - puso otra vez su pendeja mano en el escritorio. Opté por sacar otra toallita y pasarla por su mano, si piensa seguirla poniendo mínimo su mano debe estar "limpia". –Eh, gracias.

-No agradezcas.

-En fin, ¿Por qué tanto drama? ¡Ellos te estiman!

- ¿Enserio? Ah sí, me estiman porque siempre les pego una estrellita en la frente cada vez que responden bien a mis preguntas, mis exámenes son de respuestas múltiple y las preguntas de rescate son sobre películas de Disney. Sí, me estiman los mocosos.

- ¿Películas de Disney? Wow, sí que sabes cómo emocionarlos. Yo lo decía por que los chicos no se portan como idiotas frente a ti y las chicas bueno, ellas…

Me encanta ver a las presumidas prepotentes salir corriendo por los pasillos llorando porque les digo sus verdades, el puto paraíso.

-Usan perfume en tu clase- soltó una carcajada.

¡¿De qué demonios está hablando?! ¡En mi puta vida solo había escuchado algo parecido con el padre de Petra!

Alguna vez en una reunión familiar se me acercó algo ebrio y me dijo: "¿Sabías que Petra compraba perfume fino cuando se trataba de trabajar contigo? Quería oler bien por ti". Esto no me agrada.

- ¡Por dios, mira tu cara! - me señaló mientras yo reaccionaba, cuando me vino a la mente el olor del perfume de Petra me desconecté por completo. - ¡Siempre pones esa cara cuando te hablo de chicas interesadas en ti!

Pendejo, idiota, bastardo, baboso, suciedad de mi escritorio…

- ¿Por qué no te vas a cagar? - le señalé la salida.

-Ya ya, tranquilo. Volviendo al tema, ¿Aceptas o no?

-No.

-Levi…

Este idiota no se cansa, ni siquiera me deja quejarme del desorden de mi oficina y ahora insiste.

-Anda, te deberé una y muy grande.

-No- al fin terminé de limpiar el escritorio, debería acomodar las cosas que me llevé.

- ¡Por favor, mi trabajo depende de ti! - canalla miserable, ahora lo admites. - ¡Y te pagaré una cena romántica con Petra!

Esto me gusta, pero aun no me convence, le meteré mas presión. Tomé el maletín, me senté en la silla y cruce la pierna, él sabe que lo hago cuando tiene mi atención, además, una cena calmaría la tensión de mi relación con Petra.

- ¿Solo una cena? - pregunté. –Empieza a ofrecer…

- ¡¿Qué no te basta con la cena?!

-Hacer tu trabajo en la bienvenida opacará mi imagen, ¿Tu qué crees?

- ¡Pero solo ayudo a ser guía!

-Ofrece más…-

-De acuerdo, tú ganas. Tengo algo a lo que no podrás rechazar…

- ¿Qué es lo que no podré rechazar?

Buscó dentro de los bolsillos de su pantalón e inmediatamente sacó una tarjeta de plástico azul. ¿Me daría su tarjeta de crédito o qué?

- ¡Un monedero electrónico del nuevo supermercado con mil puntos!

Lo miré seriamente, ¿A qué pendejo le emocionaría eso?

- ¿Y porque yo querría algo así? - pregunté.

- ¡Por que los productos de limpieza te los puedes llevar gratis con esta tarjeta! - me la volvió a mostrar. –Además, esos siempre son los que menos requieren puntos.

Carajo, hablé muy rápido. Yo soy el pendejo quien se emocionó.

-Déjala en el escritorio y lo pensaré…- le señalé el lugar donde quería verla.

- ¡Eres un primor, Levi!

-Sí, si primor. Ahora lárgate y déjame en paz.

- ¡Eres de lo mejorcito! ¡Muchas gracias! - corrió hacia mí con intención de abrazarme. No sabría explicar por qué al mirarlo se detuvo. –Bueno, ya sabes que hacer. Solo pórtate bien y tu síguele la corriente al director y demás.

-Mientras tu pagues la cena y me dejes la tarjeta todo está bien.

-De acuerdo, esto es lo que tienes que hacer…- comenzó a explicarme su absurda rutina para la bienvenida.


Mikasa

No quiero que los chicos sigan viéndome de esa manera, me hacen sentir más culpable de lo que ya me siento.

- ¿Te ocurre algo? - al fin me preguntó Eren.

-Nada importante- apoyé mis brazos sobre la mesa y acosté mi cabeza sobre ellos. - ¿En verdad me vi muy mal?

-Eres muy seria, eso es todo- me respondió. –Debes esforzarte en ser más tratable. Es el primer día.

Aunque Eren me lo diga, sigue siendo un gran reto para mí.

-Tal vez tengas razón- le respondí y volteé mi cabeza para mirar una vez más por la ventana. –Si tú esperas que cambie, daré mi mejor esfuerzo.

Aunque no tenga la suficiente motivación para cambiar, trataré de tenerla por Eren. Si le incomoda mi seriedad, podría hacer el esfuerzo por cambiarla. Desde que niña soy así, por ello que no tuve amigas y al ver que a él no le incomodaba ello no pasó por mi mente cambiar mi modo de ser, pero ahora debo hacer el intento.

-Eren…- lo llamé. - ¿Te molesta del todo mi actit…?

- ¡Buen día, perdonen la tardanza! - me interrumpió un grito de alguien mayor y en cuanto volteé, vi a un hombre muy alto entrar al aula y cerrar la puerta tras de él.

Rápidamente todos nos levantamos para darle la bienvenida, una costumbre que nos impartieron desde el preescolar. Cuando lo vimos acercarse al escritorio, tomamos asiento y esperamos que por fin hablara. Bueno, ya le preguntaría a Eren después.

- ¡Muy bien, me presento! - volvió a gritar. Debió realizar algún servicio militar o simplemente le gusta alzar la voz. A mí no me intimida, pero en cuanto me asomé a ver que ocurría con Armin, me di cuenta que a él sí.

Volví a ver a nuestro "profesor" y observé como escribía su nombre en el pizarrón. Su letra es espantosa, estoy segura que ni él está orgulloso de su caligrafía. En cuanto terminó pude leer: "Keith Shadis".

El profesor Keith es un hombre más alto que he visto hasta ahora, tal vez mide los dos metros; su piel es morena, tiene grandes ojeras (Tal vez no puede dormir bien por las noches) y es calvo.

- ¡Ese es mi nombre, pueden dirigirse a mi solamente como profesor! ¡¿Quedó claro?!

- ¡Si, Profesor! - respondimos todos.

- ¡NO LOS ESCUCHÉ! ¡¿QUEDÓ CLARO?!

- ¡SI, PROFESOR!

El asistió con la cabeza y ahora bajó la voz.

-Bueno, antes de comenzar les comentaré las reglas que deberán respetar durante MI clase- comenzó a caminar entre la curta y tercera fila. Miró con detalle algo y apretó la mandíbula. –Primero que nada… ¡NO PERMITO QUE HABLEN O SE SECRETEEN MIENTRAS ESTOY HABLANDO!

Al voltear me di cuenta que se refería a un par de chicos que lo miraban aterrados. Si fueran más listos, se hubieran ahorrado la conversación al ver el tipo de profesor que nos estaba impartiendo clase.

- ¡SEGUNDO! - gritó y algunos dieron un pequeño brinco, esto me es divertido. - ¡SIEMPRE DEBEN ESTÁR EN MI CLASE A LAS SIETE EN PUNTO, NO PERMITO LA ENTRADA DESPUES DE LOS PRIMERO CINCO MINUTOS!

-Pero hoy usted llegó tarde, profesor- alguien lo interrumpió. Parece que alguien no entendió con qué profesor se está enfrentado.

Todos buscamos con la mirada aquel "valiente" y al encontrarlo, no pude evitar negar con la cabeza.

- ¡TU NOMBRE! - cuando el profesor lo localizó, vi como Eren abrió de golpe sus ojos.

- ¡Jean Kirstein! - respondió seguro de sí mismo.

Debo admitirlo fue valiente hacer ese comentario honesto, pero fue estúpido el momento en el que lo dijo.

- ¡NO TE ESCUCHÉ!

- ¡JEAN KIRSTEIN, SEÑOR!

- ¡¿QUÉ NO ME HA ESCUCHADO?! ¡NO TIENE PERMITIDO…! - esperaba escuchar su "hablar mientras yo hablo" o un "USTED SOLO PUEDE DECIRME PROFESOR" pero algo pareció atraer la atención.

Por la cercanía, supe de inmediato de que se trataba. Negué con la cabeza otra vez y después fijé la mirada al profesor. No me interesaba del todo que iba a ocurrir.

- ¡Y OTRA COSA…! - caminó hasta el lugar que ocupaba alguien detrás de Armin. - ¡NO TIENEN PERMITIDO COMER EN CLASE!

-Sasha…- escuché que Eren susurró.

No sentí pena ni lastima, solo en estos momentos me preguntaba cuánta comida debe traer esa chica…

Sasha no pareció importarle mucho el comentario pues siguió comiendo ¿Una papa? Si, una papa. Y por la cara de Armin, sabía que esto se iba a poner peor.

- ¡¿USTED, QUÉ DEMONIOS ESTÁ HACIENDO?!- gritó a todo pulmón, pero Sasha siguió en lo suyo. - ¡SI, LE ESTOY HABLANDO A USTED!


Levi

- ¿Qué son todos esos gritos? - me preguntó el prefecto antes de irse.

Yo miré hacia la dirección donde provenían los gritos y negué con la cabeza. Que desorden estaba haciendo ese hombre.

-Bueno, es mejor que me retiré- añadió y yo solo lo miré como aprobación. –Es mejor que me apresure a "rescatar" a ese grupo antes de que los aniquile. ¡Gracias por tu ayuda!

-Como digas…- giré mi silla para darle la espalda.


Actualidad

Rico miró a través del cristal como su compañero todavía le sacaba información a Sasha, pero esta vez ambos comían su desayuno del día al igual que ella, un panini. Mientras analizaba las cosas, le brindó una mordida al suyo y después miró nuevamente a la castaña.

-Ella oculta algo, sabe más de lo que parece- dedujo y lo anotó en sus apuntes. Miró su reloj de muñeca y una corriente helada recorrió toda su espalda. –Mikasa acaba de cumplir las doce horas desaparecida- dejó su panini y tomó el lápiz que estaba utilizando.

No podía quedarse con los brazos cruzados mientras esperaba que Sasha soltara toda la sopa, tenía que hacer algo además de hacer apuntes. Erwin es una leyenda de por ahí, pero sus métodos son muy anticuados ya. Debía apoyarlo de otra manera más "convencional".

La conversación de ayer, la última que tuvo con Mikasa. He ahí un gran factor para el caso. Antes de que Ackerman se fuera de la estación dijo una que otra cosa sospechosa que no se debía tomar a la ligera. Es por esto que debía ir al lugar donde se tuvo esta platica, en la cafetería de la policía.

Rápidamente anotó en otra hoja un mensaje para el detective si en dado caso el volvía y no la encontraba. No podría quejarse, le ayudaría… pero a su manera.

Aún era temprano, la cafetería de seguro seguía vacía.

Continuará…

Como dije, mi enfermedad apaga bastante mi creatividad, pero estoy muy segura que el próximo capítulo si les gustará y bastante. No pretendo enfocarme todo un semestre con los chicos, pero como es la introducción, tengo que entrar a detalles. Trataré de avanzar un poco más rápido para comenzar con lo mero bueno de la historia.

Nos vemos en el próximo capítulo :)

-Los ama, Luna-