Notas de autora: 2011-03-04
Ok, lamento mucho lo del episodio pasado, parece ser que algunas personas se confundieron un poco… no todo serán diarios, se que quizá la idea puede ser mejor explotada, pero avisé desde un principio que esta historia no sería muy larga. Así que explico:
Lo que esté escrito así: Son las entradas de los diarios, es decir, lo que está escrito en los diarios que escribieron Inuyasha y Kikyo, no pondré todo, tanto por falta de tiempo, como por (siendo sinceros) falta de imaginación, ya que no es realmente importante.
Hay partes que están narradas así: Esto significa, como cualquier narración normal, estoy describiendo escenarios, diálogos, etc. Esa escena de Inuyasha abrazando a Kikyo no era una entrada de diario, era la escena descrita tal cual. Es como si en lugar de ponerles un texto del diario que dijera "Anoche decidí abrazarte porque te noté tensa" o algo así de parte de Inuyasha, mejor puse la escena como tal, pienso que así es menos pesado a tener que leer 15 páginas de Word con puras notas de diarios… no se ustedes, pero a mí eso me cansaría xDDD
En fin, creo que eso es todo lo que había que aclarar. Digamos que estos episodios son flash backs de la vida de Kikyo antes del primer episodio ^^U Lamento mucho las molestias si alguien se confunde... ¡Muchísimas gracias por todos sus maravillosos reviews! ^^ y lamento mucho la tardanza D: planeaba subir el episodio el fin de semana pasado, pero el trabajo me lo impidió, en fin, aquí está y ya no los distraigo, espero sus comentarios! ^^
Disclaimer: Inuyasha y todos sus conceptos y personajes pertenecen a la gran mangaka Rumiko Takahashi, yo no poseo ningún derecho sobre ellos, esta historia está hecha sin fines de lucro, únicamente busco entretener y divertirme escribiendo. Nada aquí me pertenece, salvo la trama.
Sola.
Capítulo 4: Mas diarios… ¿Ilusión o realidad?.
16 de octubre del 2006
Odio mi trabajo.
¡Sí! Se que solo es medio tiempo y que debo obtener experiencia y esas tonterías, pero ¡Simplemente lo odio!
Bueno, no lo odio.
Más bien simplemente no estoy cómoda. El ambiente no me agrada. Es estresante y encima la gente es muy maleducada.
Sin ir tan lejos, uno de los trabajadores pregunta algo o yo le digo sobre algún error del trabajo, o algo que haya pendiente y en menos de quince segundos me ignora, se da la vuelta, saca su celular o se marcha, ¡Eso es tan grosero!
Pero no me queda de otra, somos un matrimonio joven y debo aguantar esto para que podamos salir adelante.
Inuyasha ya hace más que suficiente, hace demasiado de hecho... me preocupa, vuelve muy noche del trabajo y sus jornadas son muy largas...
Acabo de leer su último escrito, no sabía que había escrito en el diario y ahora nuevamente confirmo mis temores. Está agotado, está al límite de sus fuerzas.
Digo, para que haya escrito que tenía mucho sueño...
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Kikyo dejó la libreta, a la cual le quedaban ya muy pocas hojas... y al instante siguiente estaba siendo detenida de los brazos por Inuyasha, quien estaba frente a ella y le miraba enfurecido.
-¡Déjala de una maldita vez!
-¡Inuyasha, ¿qué estás haciendo? ¡Me lastimas!
El joven soltó inmediatamente a Kikyo, para luego aprisionarla en un fuerte abrazo, a la par que sus brazos temblaban incontrolablemente.
Kikyo estaba un poco desorientada, pero finalmente volvió a la realidad y abrazó de vuelta al joven.
-¿Otra laguna? - susurró, perdida en sus pensamientos.
Inuyasha asintió, a la par que ocultaba su rostro en el cuello de la joven.
-¿Qué estabas haciendo antes de verme frente a ti? - habló quedamente Inuyasha, buscando refugio en el cuerpo de su esposa.
Kikyo frunció levemente el ceño, cansada. ¿Qué demonios era esto que le ocurría?
-Acababa de levantarme y estaba escribiendo en el diario...
Inuyasha le observó, incómodo.
-Es de madrugada, Kikyo... estamos a 21 de octubre del 2006.
La joven abrió sus ojos, alarmada.
-Esto no está bien, Kikyo, debemos ir con algún médico o psiquiatra para que...
-No, Inuyasha, no estoy loca.
-No he dicho que lo estés. - Inuyasha volvió a tomarla de los brazos, mas esta vez lo hizo con infinita delicadeza, como si temiera romperla. - No estás loca, Kikyo, pero estás enferma, lo sabes. Hay que hacer algo para controlar esto...
-Todos los psiquiatras con los que he acudido me dicen las mismas estupideces, Inuyasha. "Estrés por la universidad" "Estrés por el trabajo" "Estrés por el marido" todo siempre tiene que ser estrés.
Inuyasha medio sonrió y abrazó a Kikyo nuevamente. Estaba asustado, no sabía en qué momento podría perderla de nuevo.
-Kikyo, ambos sabemos que no es estrés, pero hay que seguir intentándolo. ¿De acuerdo? Por favor hazlo por mí. No soporto verte con esa actitud tan altanera y el trato que me das cuando... cuando no eres tú.
-Inuyasha, ya te dije que no se tr...
-No puedes saber de qué se trata, Kikyo. Lagunas mentales, de días enteros a veces, tus cambios completos de actitud, modales y el trato para con los demás. Tú jamás serías capaz de intentar incendiar tu trabajo o de gritarles a tus padres o incluso de intentar agredirme. No puedes decirme que no tienes ningún problema de identidad.
Kikyo le observó asustada.
-¿Intenté hacerte daño?
Inuyasha lanzó un suspiro y luego se puso en pie. Todo este tiempo ambos habían estado hincados junto al otro. Fue entonces cuando Kikyo pudo observar que a sus pies había uno de esos cuchillos de cocina.
Lo único que pudo hacer entonces, fue abrazarse más fuerte de Inuyasha, mientras él tomaba el teléfono.
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-Los estudios no muestran ninguna anomalía, o defecto físico. Tampoco es esquizofrenia. - habló un doctor, joven y de cabello negro recogido en una pequeña cola de caballo al cuello. - Pero en sus lecturas sí detecté algo curioso, no puedes estar muy equivocado, Inuyasha, es casi seguro que ella tenga algún trastorno de conciencia múltiple o incluso que algún espíritu esté poseyendo su cuerpo.
-Miroku, guárdate tus cosas espiritistas para después, si no tiene nada entonces ¿qué es lo que le ha pasado estos últimos meses? Esas jaquecas, las lagunas mentales...
-Podría todo estar en su cerebro, amigo. - Contestó el ojiazul, tranquilamente, mientras seguía analizando los resultados de las pruebas hechas a Kikyo. - Las jaquecas podrían deberse a una fuerte actividad cerebral en corto tiempo, las lagunas bien podrían ser fatiga o, su propio subconsciente que le obliga a olvidar.
-¿Qué quieres decir con su subconsciente? - Inuyasha se detuvo repentinamente, observando de mala gana a Miroku. - ¿Estás diciéndome que los momentos que pasamos juntos no le interesan? ¿Que prefiere bloquearlos?
-No, no, no Inuyasha, no me refiero a eso. Quizá en menor medida algunas cosas malas le suceden y por eso es que le dan las lagunas. Inuyasha solo soy un doctor, yo no estoy especializado en el cerebro humano. ¿Por qué no hablas con Sesshomaru?
-Keh - el pelinegro se cruzó de brazos y siguió caminando, hasta llegar a la habitación donde se encontraba Kikyo, seguramente dormida. Al abrir la puerta y verla ahí, tan frágil y delicada, conectada a todos esos aparatos que revisaban que todo se mantuviera en orden...
-Oye, Miroku...
-¿Qué sucede, Inuyasha?
-¿Crees que en serio quiera ayudarla?
-Inuyasha, sin importar qué problemas hayan tenido ustedes de jóvenes, ahora ambos son adultos y, como una persona adulta, con su carrera en psicología y maestría en psiquiatría...
-No tienes que echarme en cara todos sus logros. - bufó Inuyasha, recordando con desprecio esa mueca de creído que solía tener el tonto de Sesshomaru.
-...mi punto es que no hay un motivo por el cual no deba hacerlo. Necesita ayuda, es un hecho.
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-Aquí están. - dijo Inuyasha, lanzando unos cuadernos en el escritorio de Sesshomaru, quien le miró con una ceja levantada.
-¿Llenaste cuatro cuadernos de diarios enteros en solo unos meses? Inuyasha, si llego a ver que describes detalladamente cómo fue tu desayuno...
-No se trata de mí, ¿de acuerdo? Hice lo que pediste. Todo lo que recordaba desde que estamos juntos y hasta la fecha. Kikyo también agarró un mayor hábito en cuanto al escribir. Comparado con el primer diario estas son novelas literarias.
Sesshomaru tomó uno de los diarios, ignorando el comentario de Inuyasha y comenzó a hojearlo.
-¿Tuvo alguna laguna? ¿Algún cambio desde noviembre? ¿Durante las fiestas decembrinas? Inuyasha, cualquier detalle, lo que sea, es de suma importancia para ayudar a Kikyo.
-No noté nada raro, no desde octubre, al menos... ni siquiera pude detectar algún cambio en su personalidad. Ella... ella luce normal, como si nada pasara.
-¿Se te ha ocurrido pensar que podría estar fingiendo?
-¡Ella no me engañaría de ese modo tan vil, Sesshomaru! - Inuyasha lanzó su puño contra el escritorio. - Ella misma está asustada, no lo deja ver, pero la conozco muy bien. Está aterrada.
-No le gusta llamar la atención. - susurró Sesshomaru, colocando el diario delante de Inuyasha y mostrándole una de las páginas. - Pero ha seguido teniendo estos cambios, observa esto...
Sesshomaru señaló una hoja, donde describía las fiestas decembrinas, de parte de Inuyasha, cuya letra era un tanto tosca, pero legible.
-Esta es la hoja que tú escribiste. Y esta... - señaló un par de hojas más adelante, donde Kikyo narraba cómo habían pasado su primer año nuevo ella e Inuyasha como pareja. Una letra pulcra, de trazos delicados la caracterizaban. - ésta es la letra de Kikyo.
-Por supuesto. - Inuyasha observó la hoja, no había nada raro en lo que describía, él recordaba todo de la misma manera.
-Entonces dime, ¿qué es esto? - Unas hojas más adelante, por las fechas de enero, había una hoja con un texto muy distinto a los anteriores. La letra estaba inclinada hacia la derecha y los trazos eran toscos, pero muy diferentes a los de Inuyasha. Parecían quebrados.
20 de enero del 2007
Me parece una pérdida de tiempo todo esto, en verdad deberías darte cuenta de que solo yo soy capaz de protegerla, ni tu, ni nadie puede hacer nada por ella.
Eres un iluso, creyendo que la puedes entender, nadie más lo hace, solo yo, y si he de deshacerme de ti para que la dejes en paz, lo haré. ¿Por qué? Simplemente porque quiero.
¿Qué? ¿Tengo que explicarte?
¿Eres en serio tan iluso?
No quiero que nada malo te pase, pequeña, si olvidando estás mejor, cuenta con eso, no los necesitas, pequeña, yo te cuidaré.
-Dudo que ustedes sean del tipo de salir a pasear con sus diarios o dejar que alguien más los tome. Aunque no lo creas, ésta es la letra de Kikyo.
El joven pelinegro frotó sus ojos, cansado. No entendía nada de lo que estaba ocurriendo.
-¿Qué tiene de malo ella? Pensé que podría haber otra persona ahí o... alguien poseyéndola incluso pero... maldición...
Sesshomaru se puso de pie y guardó los otros diarios en su librero, dejando el que había hojeado en su escritorio y dejando uno nuevo en el regazo de Inuyasha, quien no se movió de su sitio.
-El poder de la mente es inmenso. Nosotros no llegamos a usar ni el 10% en toda nuestra vida. Hay quienes no pasan ni del 3% y son personas comunes y corrientes... en cambio Kikyo...
Sesshomaru guardó silencio y luego observó a Inuyasha, quien parecía colapsaría de un momento a otro.
-Escúchame Inuyasha, no hay nada de malo en ella. Solo es especial, pero no hay nada malo. No está enferma, todo está en su mente, ella debe creer que no necesita crear otra esencia para sentirse acompañada.
-¿Qué quieres decir con eso? - Inuyasha salió de su especie de trance y observó al hombre de cabellos plateados ante él.
-Quiero decir... estas cosas que narra... la energía de sus manos... dices que tú sentiste frío, ¿no es así? cuando colocó sus manos cerca de las tuyas.
-Sí, no soy el único, con Miroku también pasó.
-Eso es porque ustedes no son receptores de energía.
-No te entiendo, Sesshomaru.
El hombre de cabello platinado suspiró largamente, para luego tomar una hoja en blanco.
- Escucha... en este mundo todo está regido por la energía, tanto para moverte, comer, el ecosistema a tu alrededor. Todo es energía constante, ¿de acuerdo?
-...
-... ¿eres en serio tan idiota, Inuyasha?
-Cállate.
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17 de febrero del 2007
Bueno, otra libreta, muchos diarios ya escritos (keh, solo cuatro en realidad) pero no hay nada extraño en ellos... salvo esa nota... Kikyo, me gustaría que si te sientes extraña me lo dijeras, no enterarme solo por el diario... y si te lo digo aquí es porque se que evadirás el tema... se que no te gusta preocupar a los que te rodean, pero no tiene nada de malo pedir ayuda... soy tu esposo y es en momentos como este en los que deberías permitirme acercarme más a tí.
...aquel día, cuando comenzaste a tener las citas con Sesshomaru para que te atendiera y que intentaste agredirme... bueno... no tú pero...
Esa vez, me dijiste "Si logro que desaparezcas, ella ya no tendrá por qué preocuparse, no necesita de nadie, solo yo puedo ayudarla" y eso me aterró... fue... fue como si hablara otra persona dentro de tí. Perdí el control, por unos momentos me convencí de que había alguien más y traté de decirle que se marchara, que te dejara en paz.
Kikyo, las cosas no están bien y se que todo esto es muy confuso, pero lograremos salir adelante, ya lo verás.
No te preocupes por mí, te amo demasiado como para dejarte sola en estos momentos, cuando más me necesitas...
Por favor, por favor no te encierres y permítenos ayudarte. No estás sola.
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18 de febrero del 2007
...Es muy extraño el "hablar" contigo por este medio... pareciera como si ya no pudiéramos hablarnos frente a frente pero... supongo que tienes razón y por escrito es más sencillo decir las cosas... te confieso que estoy asustada, esa nota que mencionas... puedo decir que no la escribí yo... pero tienes razón, es mi letra, tosca, pero es mi letra... pero no recuerdo haber escrito nada de eso... y eso me asusta...
Tan solo... tan solo me gustaría tener una vida normal... no quiero que los demás estén siempre al pendiente de mí, como si me fuera a romper... como si fuera a desaparecer...
No lo haré, Inuyasha. No desapareceré... yo... yo estoy bien...
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-Pst... hey...
Kikyo entreabrió sus ojos, somnolienta y observó al frente. A su lado yacía Inuyasha dormido, nuevamente con la ropa del trabajo puesta, seguramente habría llegado directo a acostarse.
Unas fuertes ojeras cubrían su rostro y su respiración era algo forzada. Como si tuviera un mal sueño...
-Pst, ¡hey!
La joven observó a su espalda, y la vio. Esa chica tan parecida a ella, su reflejo, observándola sentada sobre el tocador de su recámara, abrazándose a sus rodillas.
-¿Qué es lo que quieres? - susurró Kikyo, entrecerrando sus ojos. - Márchate. Tú no estás aquí.
La figura se encogió de hombros y sonrió de lado, tranquilamente.
-¿Qué buscas? - se aventuró a preguntar, mas la joven sobre el tocador solo se limitó a encogerse de hombros y mirar a su lado.
-Márchate... solo por favor déjame tranquila. Desaparece.
Kikyo se dio la vuelta y cerró nuevamente sus ojos. Entonces escuchó el sonido de un interruptor y a través de sus párpados cerrados pudo ver cómo la luz de su lámpara de noche, situada en el buró a su lado, iluminaba tenuemente la habitación.
-Mmm... ¿Kikyo?... ¿qué pasa? - preguntó Inuyasha, abriendo sus ojos al sentir la luz iluminar su rostro. Inuyasha siempre había sido de sueño ligero.
-Oh... nada solo... fui al baño...
-Ya... - Inuyasha volvió a cerrar sus ojos y se acomodó mejor para luego volver a dormirse.
Kikyo suspiró levemente y se giró para apagar el interruptor, mas antes de que sus dedos alcanzaran el switch, éste se movió, quedando la habitación en penumbras.
El brazo de Kikyo permaneció inmóvil por unos segundos, hasta que escuchó una suave risa proveniente del buró nuevamente.
-Perdón, pero estoy aburrida, deberías dejarme salir más seguido...
Kikyo le dio la espalda a la aparición, ilusión o lo que fuera y se giró, para abrazarse nuevamente de Inuyasha.
-Yo no te necesito... - suspiró por enésima vez la joven, pegándose más al cuerpo de su marido. - Déjame tranquila.
.-+-.-+-.-+-.-+-.-+-.
Notas de autora:
Neta es muy difícil plasmar este tipo de situaciones aquí e intentar que sea entendible son… son cosas de la mente muy poderosas, creo que ya muchos se han hecho una idea mas o menos clara de lo que ocurre ¿verdad? Pero supongo siguen con la incógnita de los primeros episodios, pronto se aclarará (espeeeeero xDDD) en fin, espero sus comentarios, muchas gracias por sus hermosos reviews! ^^ y nos leemos, si Dios quiere, el próximo viernes =3
