Una Gran Sorpresa

Freddie POV

Dios! No me puedo quedar aquí sin hacer ni mierda lamentándome por lo que no hice! Tengo que ir por ella!

Freddie se dirigía a la entrada del edificio. Todo estaba rodeado por bomberos que no permitían el paso de la gente que quería subir. El panorama era terriblemente triste, abajo se encontraba una madre que había dejado a su hijito de dos años dentro del edificio, ya que los bomberos la evacuaron tan rápido, casi jalándola, que no la dejaron ir por su bebe a la cuna. Había otro caso de una esposa de avanzada edad que había llegado de hacer compras al edificio, cuando se enteró del incendio, y de que no lograban encontrar a su marido. Freddie escuchó a la mujer gimiendo ya que no tenía las fuerzas para llorar, y pensó en Sam, su Sam y cómo estaría, pensaba en que tal vez le pasara lo mismo que a la pobre señora. Más decidido que nunca corrió hacia el Bushwell plaza hasta que sintió que una mano lo jalaba, una mano temblorosa…

Marissa: Freddie que rayos estas pensando?

Freddie: Mamá suéltame, tengo que ir a salvar a Sam

Marissa: Que te pasa por la cabeza Freddie? Es solo tu amiga, tu y ella terminaron…

Freddie: NO! Mamá que no entiendes? Yo la sigo amando, desde que terminamos mi vida ha sido una estupidez…

Marissa: FREDWARD BENSON NO DIGAS GROSERIAS! Y no voy a permitir que arriesgues tu vida por esa mocosa grosera! Mira lo que te ha hecho! No permitiré que hagas una locura!

Freddie: MAMÁ! Yo la amo no entiendes! No hubieras hecho lo mismo por papá?

Marissa, o la Sra Benson, se ahogó en sus pensamientos después de escuchar eso, lo que le había pasado con el padre de Freddie fue lo más hermoso que ella hubiera vivido, hasta que la muerte lo arrastró hasta otra vida, pero eso es otra historia.

Mientras Marissa meditaba, Freddie seguía su camino hacia las escaleras del edificio, esquivando y empujando todo el que se atravesara en su camino, con una fuerza sobrenatural, tal vez el amor, y en su camino recordaba todo lo que había pasado después de ese primer beso…

FLASHBACK

Después de el beso Sam, aunque no lo aceptara se comportaba diferente, no mucho para que no descubrieran sus verdaderos sentimientos, pero lo suficiente para que yo lo notara, pero mis sentimientos estaban muy inconclusos así que no di el siguiente paso, y ella tampoco. Por lo menos ya no me agredía con rocas, la verdad prefería que me hiriera con palabras.

Lo extraño era que cada vez sentía menos celos por los novios de Carly, y cada vez apreciaba más a Sam, y su actitud maliciosa y picara en mí. Tal vez si Carly hubiera conocido a Griffin antes del beso con Sam yo le hubiera pegado un puño (que posiblemente me hubiera roto la mano) cuando se quito la camisa, pero después de ese inconcluso y candente momento lo que pasara con Carly no me afectaba del todo, y, al contrario, cada día asumía una actitud protectora sobre Sam, que luego se fue convirtiendo en amistad y que, solo gracias a ella, se convertiría en amor…

-Oye, yo sé que te aterra exteriorizar tus sentimientos, porque temes si quien te gusta no te corresponda. ¡Todos tememos eso! Pero nunca sabrás hasta que tengas el valor para…

Y luego, me besó, y volví a saborear esos dulces labios, esos que me hicieron sentir cosquillas en mi estomago, esos sabrosos labios de miel, esos que compartieron con los míos su primera vez, extrañaba esos labios, hacían parte de mi ser, sin ellos me sentía vacio, sin ellos mi alma estaba incompleta, sin ellos cada día sin saberlo la deseaba más, deseaba su aliento, su aroma, su piel, y como tuve un pequeño contacto con sus labios, me imaginaba como seria abrazarla, sentir su cuerpo contra el mío, besar su cuello y su piel, acariciarla y compartir mis sentimientos con los suyos, y todos esos pensamientos sucios pasaban involuntariamente por mi cabeza, sin darme cuenta de que en la única mujer en la que pensaba era en Sam.

Y con ese beso esa persona en la que pensaba todos los días se revelaba, y exteriorizaba sus sentimientos conmigo y solo conmigo, aunque ninguno de los dos sabíamos que Carly estaba viéndonos por el ventanal, y, aún sabiéndolo, igualmente hubiera quedado en shock como lo hice en ese momento, ya que mi cerebro no alcanzaba a analizar toda la información que recibía, Sam me amaba, realmente me amaba, o por lo menos le gustaba, tanto que se arriesgó a que yo la apartara o la empujara para terminar ese beso, tanto que se expuso a que yo arruinara su vida en frente de todo el mundo solo para expresarme su amor, me amaba, y yo no podía negar que sentía algo por ella, algo grande y hermoso.

FIN FLASHBACK

Corre Freddie, Corre! Antes de que algo malo pase!