Beyond The Darkness of Night
By: Negai No Rei
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling y a la W. B. solo la trama me pertenece y el personaje original. Este es un trabajo creado por y para fans sin fines de lucro. (Lo que es igual a "no gano nada no me demanden")
Advertencia: Esta historia tiene contenido no apto para menores de edad o mentes cerradas. Slash, Lemon, Violación y Lenguaje fuerte. Este escritor no se hace responsable de los daños mentales causados al leer el fic.
N/A: Gracias a tods por sus comentarios, es difícil para un chico tratar de sobresalir entre tantas talentosas chicas… me he estado apurando con los capis, pero ahora resulta que mi editora aparte de no tener Internet ha pescado un resfriado muy fuerte por tomárselas frías y ahora estoy tratando de hacer caldo de pollo para animarla (no se ni pizca de cocina) espero no tardar con el siguiente, gracias por leer.
Capitulo 4: ¿Sorpresa?
Hubo de madrugada una gran movilización dentro del castillo, Severus escuchó a Peeves canturreando entre risotadas y luego lo vio a toda velocidad hacia la entrada.
– ¿Qué sucede, Severus? – preguntó Draco saliendo de la habitación contigua con una pijama de franela a cuadros que lo hacía parecer un niño pequeño
– No lo sé – dijo el hombre – pero pretendo averiguarlo
– ¡Merlín! – exclamó una chica alterada corriendo dónde McGonagall – ¡Merlín! – era lo único que exclamaba
– Lovegood –la alcanzó Draco corriendo – ¿Qué sucede?
– Es Harry – dijo asustada – ¡está en la entrada!
– Parece que aceptó tu invitación, Severus
– ¿Qué sucede, Luna? – Preguntó Snape al ver la expresión de la chica
– Está completamente borracho, y no viene solo – dijo la chica y Draco sintió que el alma se le iba a los pies – Debo avisar a McGonagall
La mujer apareció por las escaleras de mármol apenas pronunció su nombre, no tenía buen semblante y remus iba tras ella.
– ¿Puedo ayudar en algo, Minerva? – preguntó el hombre de negro
– Si, Severus, acompáñanos por favor… Draco, Luna, vallan a mi despacho después de meter a los alumnos de vuelta a sus camas
Todos obedecieron, al poco rato, Severus entraba cargando a Harry mientras Remus luchaba por sostener el peso de Donovan sobre su espalda. Se dirigieron hacia el despacho de McGonagall que en alguna ocasión había pertenecido a Albus Dumbledore.
– ¡Por Godric Gryffindor, Harry! – exclamó la mujer suministrándole algunas pociones y también al otro – ¿Qué pretendes llegando de ese modo?
– Era una sorpresa, Minerva – dijo riendo bobamente tal cómo había visto reír a Donovan en el Caldero Chorreante – yo… creí que sería bue…. Que sería buenaidea sorprenderte
– En todo caso – dijo la mujer tratando de mantener la cordura – ¿En qué estabas pensando cuando bebiste de esa forma? – los ojos verdes se oscurecieron
– ¡No me regañes, Minerva! – dijo con voz atropellada
– Mejor los llevamos a la enfermería y hablamos mañana con ellos – dijo Remus muy serio
– ¡Remus! – Exclamó Harry – ¿No te da gusto verme?
El lupino alcanzó a agachar la cabeza, volteándose para no verlo, Harry sintió que algo en su interior se rompía y le dirigió una mirada resentida.
– ¡Olvídalo, Potter! – Dijo el otro hombre – ¡aquí ni tu ni yo somos bienvenidos, mejor nos vamos!
– No los dejaré irse de aquí en ese estado – dijo Severus – yo me encargo de ambos – añadió mirando con reproche a Remus y éste lo miró extrañado
– Severus – llamó Harry muy serio y agregó – Perdóname, soy un cobarde
Minerva y Remus se quedaron de una pieza al escucharlo y aún más al ver que Severus lo abrazaba con cariño y ternura.
– Todo está bien, Harry – le susurró al oído – Ven, tienes que descansar – y se dirigió al otro hombre – Donovan, tú también tienes que descansar.
Dicho esto, Draco y Luna llegaron, entre los dos llevaron a Harry a la enfermería mientras Severus se ocupaba de donovan.
El siguiente fue un día ajetreado, el rumor se había extendido entre los profesores y algunos de los pocos alumnos que se habían quedado en el castillo hacían conjeturas al respecto. Minerva estaba molesta y remus se veía decepcionado. Severus había pasado la noche en la enfermería y Draco preparando pociones. Luna no había pegado el ojo, se veía cansada y preocupada.
Harry despertó primero, tenía resaca y una sensación de haber hecho algo malo. Severus le acercó una copa con una poción.
–Así que no fue un sueño – dijo Harry con voz triste
– Bébetela toda, te quitará la resaca – dijo Severus
– Lamento darte problemas – dijo Harry –No pensaba venir
– ¿Qué te hizo cambiar de opinión? – preguntó el hombre
– El alcohol me dio el valor para hacerlo – dijo triste mirando la copa de la poción entre sus manos – el alcohol y una estúpida charla
– Con Stroievsky – dijo Severus – No sabía que se frecuentaran
– En realidad no – dijo Harry y le relató a grandes rasgos la aventura de la noche pasada – Debí quedarme en casa
– No sé que decir, Harry…
– No digas nada… recuerdo perfecto la mirada de Remus, soy un estúpido, cobarde y patético intento de hombre
– No pude haberlo dicho mejor – dijo Draco entrando con un montón de frascos y severus le reprochó con la mirada
– No debiste molestarte – dijo Harry mirándolo de forma extraña
– Lo hice solo porque Severus me lo pidió – dijo gélido el rubio y miró a Harry, Severus tenía razón, nada quedaba ya del León que había conocido. Dio la vuelta y se fue.
Harry se levantó, tomó su capa y su varita y se calzó preparándose para irse. Su mirada estaba realmente apagada y lucía pálido y ojeroso.
– ¿A dónde rayos vas? – Preguntó Severus – aquí debes muchas explicaciones, no puedes solo tomar tus cosas e irte.
– No sé si pueda soportar esto, Severus
– Si puedes, y tienes que hacerlo si es que queda algo de Harry Potter en ti
– ¡Harry! – Exclamó Luna entrando en la enfermería – Te traje café y algo ligero para desayunar ¿Cómo te encuentras?
– Luna… – algo brilló en su corazón – G… Gracias… no me lo merezco… no después de lo de anoche
– Todos cometemos errores, anda, acuéstate y come algo, no voy a dejar que te vayas – terminó empujando al chico en la cama y arropándolo después de poner la bandeja de comida en la mesita de al lado
– ¡Así que Potter tiene suerte! – Interrumpió una voz petulante y fría – ¿Dónde demonios estoy?
– Estás en la enfermería de Hogwarts – dijo Snape acercándose con la poción – Bebe esto, te sentirás mejor
– Gracias, Severus
– ¿Se conocen? – le preguntó Luna a Snape
– Somos compañeros de trabajo – dijo Harry
– Oh… yo creí…
– No es mi tipo – dijo Harry sonriendo
– Tampoco Potter es el mío – se defendió Donovan
– Perfecto – dijo Harry – todo arreglado
– No me he olvidado de nada, Potter, no creí que tuvieras el valor de venir realmente y menos aún de traerme
– No lo tuve – dijo sincero Harry – lo hice porque estaba borracho
– ¿Estás bien, Harry? – Preguntó Luna y recibió un intento de sonrisa como respuesta
– No creo que lo esté – dijo Donovan – me alegra ver que tienes a alguien que se preocupa por ti, Harry
– Tú también tienes a alguien que se preocupa por ti – dijo Harry con la mirada perdida
– McGonagall está bastante molesta – comentó Luna
– Lo supongo… ¿Has visto a Remus?
– Si, no lucía contento, vendrán en cuanto Draco les haya avisado
– ¿Draco? – preguntó Harry mirándola significativamente
– Oh… es… bueno….
– Se llevan bien ¿Eh? – Dijo Harry – me alegro
– Buenos días Sr. Potter – la voz de Minerva McGonagall iba llena de reproche
– B… Buenos días, Minerva – Harry sintió un nudo en la garganta cuándo vio a Remus. Severus se apresuró a ponerse a su lado, Harry le agradeció con la mirada.
– ¿Tienes algo que comentar, Harry? – Preguntó Minerva
–Yo… lo lamento, lamento haberme presentado de ese modo, lamento haberlos preocupado, no tengo excusa…
– No, no la tienes – dijo Remus – En toda mi vida no creí jamás sentirme tan decepcionado de ti, Harry
De los ojos verdes brotaron dos gruesas lágrimas, Severus puso una mano en su hombro y Luna tomó una de sus manos entre las suyas.
– Lo lamento… – dijo con voz ahogada mirando las sábanas como si en la vida no hubiese otra cosa más interesante
– Creo que estás actuando precipitadamente, Remus
– Cuándo sea tu ahijado quien esté en esta situación lo entenderás, Severus – dijo molesto Remus
– Draco nunca estará en esta situación, Remus – se defendió
– ¿Qué te hace estar tan seguro?
– El hecho de que me ocupo de él, a Draco no le falta una carta o dos a la semana, nos vemos una vez al mes o antes si es posible, estamos en contacto regularmente, el sabe que…
– Tal vez tu trabajo te lo permite, Severus
– ¿Y a ti no? – Preguntó Harry – ¿te acuerdas qué fue lo que me escribiste en mi cumpleaños, Remus?
– Yo… no lo recuerdo…
– Nada – dijo el chico de ojos verdes – fue Luna quien escribió "Remus y Ron te envían saludos", supongo que lo puso por cuenta propia, tal vez estabas ocupado calificando ensayos en pleno junio…
– Bien… ¿Ahora quién está decepcionado? – dijo Donovan "al más puro estilo Snape"
– A ti nadie te metió en esto – dijo Remus molesto
– Yo lo hice al traerlo aquí – dijo Harry y Donovan se quedó helado – y si él tiene que irse, me voy también
– Sabes que aquí eres bienvenido cuando gustes, Harry – dijo McGonagall – y tus invitados también
– Gracias – dijo el chico – Es un colega del trabajo, Donovan Stroievsky; Donovan, la profesora Minerva McGonagall y el Profesor Remus Lupin, ellos se encargan de esta escuela
– Un placer conocerles, he escuchado mucho de ustedes, sobre todo de usted, profesora, Severus la tiene en muy buena estima
– Severus – dijo Remus muy serio y claramente molesto – ¿Desde cuándo crees saber tanto sobre Harry?
– Desde que tiene la paciencia de escucharme – dijo Harry sin mirarlo, observando el plato de comida que tenía frente a él
– Si, mi padrino es muy bueno escuchando a los demás – dijo Draco entrando al lugar – Ahora, como diría Poppy "esto es una enfermería, no un salón de charlas"
Todos salieron del lugar a excepción de Draco y Severus, Luna se había llevado consigo la bandeja con la comida que había llevado a Harry ahora vacía. Harry miraba las sábanas entre triste y molesto.
– Estas disfrutando esto ¿cierto? – preguntó sin mirarlo
– Claro, mira como me río – contestó sarcástico Draco – Es hilarante esta situación, ver a Harry Potter tocar fondo, no creí que fueras tan débil – añadió de manera bastante cruel
– Supongo… – dudó – que he perdido las ganas de luchar, me convertí en lo que odiaba
– ¿En Voldemort? – Bromeó Draco al ver que Harry no seguía el juego de las discusiones, Harry hizo una mueca que pretendía ser una sonrisa – ¿Qué sucede, Potter?
– ¿A qué te refieres? – preguntó extrañado
– ¿Dónde quedó Harry Potter¿Dónde quedó el muchacho que discutía conmigo interminablemente¿El que me retaba constantemente?
– Enterrado en algún lugar del pasado – dijo en un suspiro bastante triste
– Estás siendo demasiado melodramático – acusó el rubio – tal vez necesitas que te acomoden el cerebro… ¿Qué has estado leyendo últimamente?
– Malfoy… – Harry y Severus lo miraban extrañados, el rubio obviamente se esforzaba por hacer reír al de ojos verdes.
La verdad era que ni él sabía por qué lo hacía, tal vez había influido el comentario que su padrino había hecho, tal vez el hecho de que no dejaba de pensar en aquel encuentro o simplemente la idea egoísta de no pasar una "infeliz navidad" después de cinco años de haber pasado las mejores gracias a su padrino.
– Así que esto es lo que queda de aquel rubio terco y malhumorado que conocí hace unos años – comentó Donovan
– Ni siquiera lo menciones – dijo Draco muy serio – ¿A qué has venido?
– A acompañar a Potter – dijo intentando ocultar su sorpresa, pues no esperaba que le preguntara – Lo he encontrado ayer y lo convencí de que aceptara la invitación de Snape… es un chico orgulloso ¿saben?
– De eso me he dado cuenta – farfulló Snape – pero algo me dice que ese no es el único motivo de tu visita
Y tenía razón, la verdad era que no quería pasar solo las fiestas de nueva cuenta, no quería sentirse patético y mucho menos recordar aquellas fiestas en la Mansión Riddle, eran recuerdos que lo herían muy profundamente.
Por otro lado creyó que la mejor compañía en esos momentos sería ese hombre de ojos negros que hacía que si cabeza diera vueltas y su estómago volviera a sentir aquella "estúpida" sensación de colegiala enamorada.
– Ambos pasaríamos solos la navidad así que lo he invitado y he aceptado tu oferta – dijo Harry al ver que Donovan veía por la ventana con la mirada perdida.
– Así que es tu lugar de "última opción" – dijo Draco molesto y con una extraña sensación en la boca del estómago.
– ¡No! – Reaccionó Harry manoteando para disculparse – es solo que… yo no quería incomodar – terminó avergonzado
– ¡Mira que sigues siendo un cabeza dura, Potter! – Sonrió el rubio – La navidad es para pasarla entre los seres que uno ama, no importa que, cuando eres querido no importa que llegues sin avisar o las pequeñas riñas, en navidad todo se olvida para poder tener recuerdos hermosos…
– Malfoy… – balbuceó el moreno asombrado
– Escúchame, Potter – comenzó el rubio con voz firme – yo… nunca había tenido una feliz navidad con mis padres, la verdad todo siempre era mera apariencia, ellos aprovechaban para ir a cualquier parte lo bastante lejos el uno del otro y me dejaban en casa a cargo de los elfos… hasta que comencé a vivir con Severus, mi primera navidad feliz fue estando ocultos en la casa de los gritos, los dos solos… pero al fin felices… y desde ese momento me dije a mí mismo que no permitiría que volviera a ocurrir… y ahora que te veo… no quiero que estas fiestas las pases solo, por muy cretino que seas…no lo mereces.
– Yo… tampoco necesito tu lástima, Malfoy – dijo Harry cabizbajo apretando las sábanas con fuerza y sintiendo una opresión en el pecho – pero me alegro que puedas pasarla con alguien – así que después de todo era por él mismo, por Malfoy… él lo hacía todo para no pasarla mal con su conciencia…
Draco se levantó de la silla en la que se había sentado, dio media vuelta y se fue sin decir nada más. Había juntado todo su coraje para decir a Harry todo aquello, se había tragado todo s orgullo para pedirle que se quedara y… era cierto… lo había hecho sonar como si estuviese mostrando lástima, lo había hecho al final, había sido un Malfoy otra vez. Se reprendió mentalmente por eso y se prometió ser más directo.
– Tú si que sabes echarlo a perder – rió burlón Donovan después de un rato – si quieres aguar la fiesta solo llama a Harry Potter…
– ¿Por qué no te callas un momento? – Dijo Harry enfadado haciendo que Snape se echara atrás de un salto – Porque… solo… cállate… ¡Todo esto es tu maldita culpa¡No debí dejar que me convencieras de venir aquí¡Merlín¡Me has utilizado y no me he dado cuenta hasta ahora¿Por qué rayos eres tan egoísta¿Por qué…¿POR QUE TENÍAS QUE HACERME VENIR AQUÍ? – Harry se levantó de la cama, aventó a un preocupado Severus y salió por dónde minutos antes había salido Draco.
– ¿Por qué lo has usado así? – Preguntó Severus mirando furioso al hombre acostado en la cama – Eso ha sido muy egoísta
– Quería verte – dijo el rubio mirando al techo – pensé que solo podría hacerlo si él me traía… – su actitud había cambiado, ya no era frío ni calculador, parecía nervioso y sincero
– ¿Para qué querías verme? – preguntó molesto Severus
– Quería disculparme por la escena del otro día… no sé por qué me he puesto tan mal… y ¿Sabes? Tienes razón, he sido yo quien ha comenzado el juego, sin embargo… no creí que cayeras en él
– ¿Por qué?
– No creí que fueras el tipo de persona que se fijaría… que se fijaría en alguien como yo… además siempre pensé que era Potter quien te importaba
– ¿Potter? – Abrió mucho los ojos y luego una sonrisa divertida asomó en sus labios – ¿Por qué abría de ser precisamente Harry?
– Te he observado desde hace tiempo, te resulta difícil negarle algo al morenito….
– Porque es encantador cuando quiere algo… como un niño pequeño – sonrió Snape – deberías intentar conocerlo, pero definitivamente no es para mí, si no par cierto rubio, creí que te darías cuenta.
– Creo que apenas caí en la cuenta – dijo avergonzado el de ojos azules
– ¿A pesar de la escena en aquella casa mientras entrenabas a Draco? – preguntó asombrado – En todo caso ¿por qué empezaste el juego si estabas tan seguro de que no iba a caer?
– Bueno yo… – miró a la ventana otra vez – creí que vivir con una ilusión era mejor que no haber hecho nada…
– "No hay peor intento que el que no se hace" – murmuró Severus para sí mismo – eres un tonto… – sonrió el hombre – descansa, te mostraré el castillo después, pasaremos juntos la navidad.
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Uno más, espero que esta vez haya quedado más claro todo, ehm… las cosas van clareando pero no por eso serán más fáciles, espero que les siga gustando y no olviden que sus comentarios son los que me animan a seguir con esto… ehm… sigo buscando el nombre del próximo personaje… ustedes deciden, Johann o Dieter….
