Eridan. Había cambiado mucho desde la última vez que Karkat le vió. Aunque hay que tener en cuenta que la última vez que Karkat le había visto había sido mientras mataba a su Exmoirail y casi hizo lo mismo con Sollux.
Ahora Eridan era un ser corrompido por el arrepentimiento. Se pasaba la vida lamentándose y vagabundeando por las calles de LoWaA, huyendo del odio de sus compañeros y de la responsabilidad de tener que enfrentarse a ellos para pedirles perdón.
Él decía a Karkat usualmente que aquello era su "penitencia". Un irónico exilio en el cual se alejaba de sus compañeros, que ahora lo odiaban, para estar rodeado de los ángeles, los cuales también lo odiaban. Andaba, resistía el ataque de un ángel, se escondía. Se lamentaba, se arañaba, y volvía a salir. Para que tarde o temprano otro ángel volviera a atacarle.
Posiblemente hubiera podido hacer que los ángeles no le atacaran. Al fin y al cabo, eran sus propios recuerdos. Sin embargo, como en su cabeza se lamentaba de haber hecho todo eso, sus recuerdos le atacaban.
El cometido de Karkat en todo esto había sido durante todo ese mes hablar con Eridan de sus sentimientos y tratar de ayudarle en lo que pudiera, para que, quizás, en uno o dos años, pudiera estar preparado para disculparse con Feferi. Era irónico que durante la sesión Eridan le hubiera pedido consejos románticos y ahora estuviera ayudándole a reconciliarse consigo mismo.
Así que durante esos días, Karkat había sobrellevado su tristeza levemente visitando a Eridan y dando un sentido a su tiempo libre. Al menos ahora tenía un objetivo. También en la nave había hablado brevemente con los demás, pero de todas formas pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo.
Para Eridan, el tiempo transcurría de forma distinta. Era posible que desde que se había ido Karkat la vez anterior hasta que volvía a dormirse pasara un mes, o que cuando volviera a entrar Eridan le dijera que se había ido de allí hacía tan solo una hora, mientras que en el meteorito habían pasado casi cuatro.
Ahora mismo Karkat estaba en uno de sus escasos momentos despiertos. Cuando se decidía a pasar unas horas en pie, lo primero que hacía era ir a la biblioteca a por una taza de café. La necesitaba para mantenerse en pie. Ese nuevo horario de sueño (que ahora era de casi 20 horas diarias), hacía que le fuera muy difícil no dormirse de pie, y esa cafeína era lo único que le disuadía de volver a las burbujas.
Así que se dirigió hacia la librería. Sabía por Terezi y por sus casuales visitas por ahí que se pasaban la mayor parte del día allí, escribiendo en un enorme tomo en el que escribían todo lo que sabían sobre Sburb y sus mecánicas. Por lo visto, todos tenían algo que hacer últimamente. Rose y Kanaya escribían el libro. Karkat ayudaba a Eridan. El Alcalde construía su ciudad de latas. Gamzee adoraba a sus mesías.
Dave y Terezi pasaban tiempo juntos.
Karkat sabía que Dave y Terezi pasaban casi todo el tiempo juntos, dibujando comics, ayudando al Alcalde con la ciudad de latas, componiendo raps humanos, o simplemente haciendo el tonto juntos. Se les veía felices el uno al lado del otro, incluso Dave, que siempre trataba de ser tan frío e irónico, parecía divertirse. Karkat no era tonto. Sabía que era solo cuestión de tiempo que esos dos acabaran siendo matesprites. Y no podía ni quería hacer nada para impedirlo.
Ya había tenido su oportunidad en su momento, y la había cagado irremisiblemente. Todavía no pensaba que lo que habían tenido Terezi y él hubiera sido una relación puramente roja, pero tampoco importaba mucho. Lo único que importaba es que no había funcionado, y sabçia que no tenía derecho a fastidiar la relación. Menos cuando le hacía feliz a Terezi. Nunca fastidiaría algo que le hiciera feliz a Terezi.
Sin embargo, eso no impedía que no le cayera mal Dave. No lo iba a negar, había habido momentos en los que había pensado en iniciar una relación negra con él. Pero eso era imposible. Para empezar, Dave era un humano. Sus relaciones eran burdas y simples, y no podría llegar a comprender lo que significaba realmente un cuadrante negro. Además, eso era lo que hizo Eridan. Y ya sabía mejor que bien que eso no había acabado bien.
Pero volviendo a donde estábamos, Karkat estaba en la librería cogiendo su café. Mientras tanto oía a Kanaya y a Rose murmurando sin prestarle mucha atención. Por lo visto habían decidido hacer una interrupción en su trabajo con el libro para hablar tranquilamente de temas más relacionados con su situación actual. Agudizó el oído por curiosidad, y logró distinguir la palabras "burbujas de sueño".
- Hey, vosotras. ¿Estáis hablando de las burbujas de sueño? ¿Vosotras también entráis ahí cuando os dormís? – Rose le observaba extrañada.
- Sí, claro. No se habla de otra cosa en el meteorito en estos días, Karkat. ¿Dónde has estado metido? – respondió levantando una ceja
- No es de tu incumbencia, no te importa y no quiero decírtelo. ¿Y qué cojones decíais de ellas?
- Pues resulta que por lo visto pronto empezaremos a pasar por su ubicación física. Hay un gran espacio repartido de burbujas, y por lo visto nos meteremos en él dentro de poco. No creo que salgamos de él hasta dentro de bastante tiempo, así que nos meteremos dentro de bastantes burbujas en el trayecto.
- ¿Y qué coño pasa si te metes dentro de una burbuja? Sería demasiado jodidamente ridículo que explotara o algo así.
- No, tranquilo Karkat, no explota. Por lo que sé, que es bastante, tengo motivos para pensar que posiblemente nos quedemos dormidos y no nos despertemos hasta que salgamos de las burbujas. Lo que posiblemente veamos partes que no vemos cuando estamos simplemente durmiendo, porque en esos casos creo poder afirmar que casi todos nos quedamos más o menos en la zona en la que nos despertamos, ¿cierto? – un silencio confirmó su suposición. – Eso son buenas noticias para vosotros. Pronto podréis ver a vuestros amigos fallecidos. ¿No es eso genial? – dijo sonriendo, algo extraño para ella, con una sonrisa que no era irónica hacia Karkat.
Karkat se estremeció. A él la perspectiva no le parecía ni mínimamente genial.
