Hola! Dios... soy una irresponsable! Al final del capítulo les explicaré por qué me he tardado TANTO en publicar un nuevo capítulo...
Con ustedes...
CAPÍTULO 4: AKANE
Recuerdo el dolor que significó sangrar hasta morir. Y el miedo de ver a Mika ser atacado por Ferid Bathory. Recuerdo la regocijo de Yuu al dispararle en la cabeza y verlo caer. Pero lo que más recuerdo es cuando lo vi correr hacia mí y colocar su mano justo en el lugar donde estaba sangrando: en la profunda cortada situada en la unión de mi cuello y hombro que aseguraba mi lento fallecimiento.
Su calor… la tibia mano de Yuu presionó mi herida e inhaló profundamente mientras lágrimas salían de sus hermosos ojos verdes esmeraldas. Nunca he visto las esmeraldas, pero siempre pensé que se verían como sus ojos.
Saboreé su sal y odié su amargura: era como si estuvieran disipando su angustia. Regresé a ver a Mika, quien tosió sangre.
– ¡Yuu! – sus ojos se abrieron ampliamente cuando miró al niño que no estaba tan lejos de nosotros.
– ¡Mika! – agarré su mano y lo miré mientras mis ojos se llenaban de lágrimas.
– Escúchame Yuu… yo… – sangre salió de mi boca y escuché cómo su llanto se intensificó.
– ¡Akane, por favor… Puedo salvarte! ¡Por favor déjame… – negué con mi cabeza.
– Yuu, por favor, toma a Mika y váyanse… llévalo a un lugar seguro… – le rogué, y sus hermosos ojos se llenaron de lágrimas.
– ¡No! ¡No puedo dejarte en este lugar! ¡No puedo! – lo miré calmada y sonreí mientras colocaba mi mano sobre su mejilla.
– Por favor Yuu… por favor… – se inclinó hacia mí y puso su frente contra la mía mientras trataba de detener el sangrado y Mika tosía de nuevo.
– Akane… no voy a abandonarte aquí – dijo severamente.
– ¡Yuuichiro Hyakuya! – lo miré a los ojos y él me devolvió una mirada suplicante.
– ¡No puedo abandonarte sabiendo que vas a morir! No puedo… hmmm! – y con las últimas fuerzas que me quedaban, lo jalé hacia mí y lo besé en los labios.
Fue mi primer beso. Amargo y con sabor a lágrimas y sangre, pero cálido. Fue esa calidez, su calidez, la que me recordó que mi decisión era correcta. Yuu cerró sus ojos solo por un momento mientras sus lágrimas continuaban cayendo, y de repente sentí que algo parecido a una cálida sábana era envuelta a mí alrededor… justo antes de que se separara de mí y me viera a los ojos. A pesar de que seguía llorando, colocó su mano sobre mi mejilla y asintió. Luego se levantó, recogió el brazo amputado de Mika, lo subió a su espalda y corrió hacia las escaleras.
Sentí que la paz llegaba a mí y me cubría mientras me daba cuenta de que moriría aquí: en medio de paredes blancas y olor a sangre, y rodeada por los cadáveres de mi familia… pero me iría sabiendo que Yuu y Mika habían logrado escapar.
Mientras estaba allí, los vampiros empezaron a llegar y los regresé a ver mientras perdía el equilibrio y me deslizaba lentamente hacia el suelo. Hasta que escuché que alguien se acercaba y mis ojos se clavaron en ella.
Era una hermosa joven mujer, con el cabello largo y de color rosa cereza e intimidantes ojos rojos. Tenía gracia y por primera vez, en estos cuatro largos años, pensé que un vampiro era hermoso. Era la reina de los vampiros. ¿Su nombre? Krul Tepes. Y detestaba totalmente a la humanidad.
El sonido de una risa llegó a mis oídos mientras Ferid le hablaba, y mis ojos se abrieron ampliamente cuando ella y él empezaron a discutir (algo a lo que Ferid llamó "discusión de pareja"). Él decía que la amaba, pero sentí resentimiento en ella. Lo miró y suspiró antes de fruncir el ceño mientras me daba un vistazo y entrecerraba sus ojos.
– ¿Es una broma cierto? – le preguntó y lo escuché reír.
– Aquí estoy, con una herida de bala en la cabeza ¿y piensas que estoy bromeando? – la joven frunció el ceño.
– No, pregunté si tú estabas bromeando… ¡porque mataste a todos estos niños y el hecho de que dejaste escapar a mis dos serafines me pone furiosa! – gruñó.
– ¿Estás incursionando de nuevo en el oscuro mundo del serafín del final, mi reina? – Ella siseó y yo tosí.
– ¿Y si lo estoy? – la reina le lanzó una mirada fría y él se encogió de hombros.
– Sé que no puedo derrotarte, ¿pero ahora que harás? Tus dos preciosos serafines se han ido y tomaría décadas encontrarlos… pero aquí tienes a alguien que es bastante preciada para uno de ellos. – le dijo Ferid. Ella me miró.
– Noté su esencia en ella… interesante. Parece que te dio sus primer beso, pequeña niña. – Se acercó y se arrodilló junto a mí.
– ¿Qué vas a hacer Krul? – la joven mujer resopló.
– Niña, te ofrezco vida eterna. – Dijo ella.
– No la… quiero… – ella suspiró mientras me tomaba de la barbilla para obligarme a observarla y presionó su uña sobre mi labio para que mi boca se abriera.
– Qué mal que poseas el corazón de uno de mis serafines, así que por eso no te puedes dar el lujo de morir, niña. –
Mi vida se acabó ese día. Dejé de ser humana y lo perdí todo. Aun ahora, me pregunto por qué Krul Tepes, la reina de los vampiros, decidió mantenerme con vida. ¿Por qué me dejarían seguir viviendo? ¿Por qué sobreviví yo y los otros no? Cuando entendí todo eso, me di cuenta de que la razón por la que seguía viva era por una cosa… o mejor dicho, por una persona: Yuu.
{PRESENTE}
Caminando entre un grupo de humanos que supuestamente habían sido salvados por varios vampiros se encontraba una figura encapuchada. Aquella figura le pertenecía a Akane Hyakuya, ahora de dieciséis años. Su cabello había crecido hasta su cintura, pero seguía llevándolo con la misma trenza a un lado que caía estéticamente por su hombro. Vestía un par de botas altas de color negro que llegaban hasta sus muslos y unos leggings negros debajo de ellas. Una falda blanca y negra con una blusa de botones negra y una chaqueta blanca. Y su capa blanca abrochada con una hebilla de oro.
Suspiró, sus ojos cafés observaron rápidamente a los humanos mientras se preguntaba cuándo podría regresar a Sanguinem.
Akane estaba aburrida a pesar de lo que Ferid le había dicho recientemente: Mika y Yuu estaban vivos, y pronto los podría volver a ver.
Cerró por un momento sus ojos mientras recordaba el día en que los vio por última vez: Mika aferrándose a la vida y Yuu llorando por todo lo que les había sucedido.
Miró sus pies revestidos con las botas, afligida. Muchas cosas habían cambiado. No sabía qué estarían haciendo ellos ahora, pero esperaba que estuvieran bien y que hayan logrado hacer amigos. Akane frunció el ceño mientras recordaba lo que Ferid le había dicho:
– En caso de que te estés preguntando, encontramos a tu caballero y a tu ángel… te lo dije, nadie puede esconderse por siempre… y como me temía, están siendo manipulados por los humanos…–
Odiaba la manera en la que Ferid se refería a Mika como su caballero y a Yuu como su ángel. Mika siempre los había protegido y Yuu siempre había luchado por ellos. Mika fue su escudo y Yuu, su ángel guardián. Le había insistido a Ferid en varias ocasiones que ya no la molestara a menos que descubriera otras cosas… que sí lo hizo, pero no lo suficiente como para hacer un movimiento. Odiaba saber que estaba perdiendo el tiempo al no hacer ningún movimiento. Mika y Yuu estaban en algún lado allá afuera (tal vez ni siquiera tan lejos de ella) y no podía ir a buscarlos.
"Te extraño… Mika… y aún te amo, Yuu"
– ¡Oye princesa! – miró a los idiotas con los que estaba obligada a trabajar.
– ¿Qué quieren? – dijo con brusquedad.
– Te estaba diciendo que ya es hora de irnos. Ah y Krul dijo que te diera esta carpeta. – Le entregaron una carpeta amarilla y la abrió mientras caminaba.
Dentro habían fotos de Mika. Había crecido para convertirse en un joven bastante apuesto: su cabello estaba un poco más largo de cómo estaba cuando era un niño y sus ojos ya no estaban tan abiertos como alguna vez estuvieron. Tenía sus dos brazos y no se veía enfermo. En la foto aparecía leyendo un libro en la terraza de alguna escuela y vistiendo su uniforme. También había una chica de cabello lavanda haciéndole una seña con la mano como para decirle algo.
Y luego vio a la otra persona que tanto deseaba ver…
Yuu estaba en medio de los dos discutiendo con la chica de cabello lavanda. Estaba asombrada. No solo porque Mika y él continuaban a salvo, sino porque habían hecho una amiga. Sonrió, contenta porque se veían felices.
La siguiente era una foto en la que solo aparecía Yuu parado afuera de la escuela y esperando a alguien. No se lo veía tan alto, pero a los dieciséis seguía igual de atractivo que cuando tenía doce. A pesar de que se lo veía delgado y pequeño para su edad, aún tenía su desordenado y suave cabello negro, su piel bronceada la cual recordaba suave y cálida, y sus amplios y maravillosos ojos verdes esmeraldas. Akane sonrió con afecto mientras miraba la foto: el muchacho también había crecido para convertirse en un joven bastante apuesto, lo que hizo que su corazón palpitara con fuerza. Yuu se había vuelto más fuerte, podía decirlo mientras colocaba una mano sobre sus labios y sentía la esperanza crecer dentro de ella.
– ¿Podré verte algún día… Yuuichiro? – murmuró mientras sostenía la carpeta cerca de su pecho.
Por primera vez, en cuatro años, alegría y esperanza se extendieron por todo su ser, esperando algún día poder abrazarlos y poder, finalmente, abrazar a Yuu otra vez. Akane sintió que su corazón se aceleraba mientras tenía la sensación de caminar en el aire. No importaba quién o qué se le cruzara en su camino, estaba segura de que nadie le arruinaría su estado de ánimo actual. Ni siquiera Ferid y su molesta y acosadora actitud la irritarían. Sus otros dos compañeros no eran conscientes de lo que le ocurría y ella simplemente miró hacia adelante y empezó su camino de regreso a la ciudad de los vampiros con una alegría recorriendo sus venas.
{SANGUINEM – CIUDAD DE LOS VAMPIROS}
Krul Tepes se sentó en su trono, aburrida, mientras veía a su alrededor. Todo el glamour del interior del palacio no provocaba ninguna emoción o efecto en ella. Después de haber vivido durante siglos, muchas cosas perdían su efecto… y más cuando ya había visto cosas similares con anterioridad. Pero habían cosas que nunca cambiaban… como el placer que sentía al ver a los humanos retorcerse o coleccionar objetos hermosos y poderosos.
Su decisión de convertir a Akane Hyakuya en un vampiro hace cuatro años era un bonus comparado con lo que podría haber hecho, pero la chica le era más útil viva que muerta. Tarareó un "mmm" mientras dejaba que su mente hiciera un recorrido por las recientes fotografías que había recibido de sus dos serafines. Sonrió mientras las apreciaba y luego escuchó a alguien entrar. Frunció el ceño al ver que era Ferid Bathory.
– Vaya vaya… ¡Pero mírate mi reina! Estás tan hermosa como siempre – dijo con una sonrisa.
– Y tu sonrisa sigue igual de repugnante. – Suspiró mientras que el vampiro se sentaba en una silla frente a ella.
– Sí, bueno… debo preguntar, ¿por qué te ves tan feliz el día de hoy? – preguntó Ferid.
– Es simple: porque la pequeña princesa ha estado dando saltitos joviales por todos los corredores y tarareando melodías… Y sospecho que es porque alguien le entregó fotografías de mis serafines. – Ferid sonrió.
– Ella merece reunirse con su amor extraviado. – le dijo.
– ¿Akane Hyakuya quiere reunirse con Yuuichiro? – había interés en sus ojos y Ferid asintió.
– ¡Oh sí! Ella desea abrazarlo y sentir su calor… y sueña con besarlo y vivir eternamente a su lado. – dijo de forma sencilla.
– ¿Lo ama? Mmm… sé que él le dio un beso pero no pensé que fuera amor. – Ferid sonrió cuando una idea se le vino a la mente.
– Mi Reina, ¿puedo hacer una sugerencia? – preguntó. Krul usualmente no permitía que Ferid llevara a cabo sus descabellados planes. Pero últimamente se estaban volviendo bastante prácticos.
– ¿Qué tiene en mente, Señor Ferid? – el vampiro de cabello plateado sonrió maliciosamente.
– Si nuestra querida Akane ama desesperadamente a uno de tus serafines… ¿por qué no… reproducir el gen del serafín? – una expresión pensativa se formó en el rostro de la joven.
– Ferid... ¿están sugiriendo que haga que uno de mis serafines se reproduzca con un vampiro? ¿O un humano? – preguntó Krul.
– Cualquiera que consideres más apropiado para que lleve el gen del serafín. Pero al lograr que uno… o incluso los dos se apareen para reproducir el linaje genético no solo te dará más serafines… sino que también le dará a los vampiros una ventaja si consigues que un vampiro y uno de tus serafines se reproduzcan con éxito. – afirmó Ferid sencillamente.
– Estás… mmm… es un buen punto pero, ¿a quién debería sugerirle esto? Mis dos serafines son mayormente humanos y ningún vampiro querría reproducirse con uno de ellos. – Krul esperó por una respuesta y Ferid sonrió.
– Recomiendo a Akane para el trabajo… mientras pueda estar con su ángel… y tú sabes quién es, mi dulce Krul. – dijo Ferid.
– Yuuichiro Hyakuya… bueno, supongo que tendremos que esperar para ver qué pasará… después de todo… no irá a ningún lado. –
– ¡Precisamente! – excalmó Ferid.
– No le menciones de esto a nadie… me encargaré de los detalles después de asegurarme de algunas cosas. – Ferid asintió.
"¿Podrás atrapar al ángel oscuro, mi dulce Krul?"
{SHIBUYA: COMPLEJO DEPARTAMENTAL – 45 EAST}
Desde que empezaron a asistir a la academia de la Armada Imperial Demoniaca hace algunos días atrás, el grupo de cuatro había pasado a ser de cinco, y se estaban esforzando al máximo para acostumbrarse a los cambios. Más que todo Mika, quien estaba canalizando un aparente shogun mortal, ya que desde que Yuu se enfermó, había sido nada menos que amenazador.
Shinoa observó a Yoichi cocinar algo para ellos ya que Mika había salido a hacer algunos mandados.
El apartamento no era muy grande, pero tenía un tamaño modesto. Con una cocina que guiaba hasta la sala, un baño y dos cuartos que eran casi del mismo tamaño. Kimizuki miró a Shinoa mientras que la chica colocaba el dorso de su mano sobre la frente de Yuu, quien se estremeció y soltó un quejido de incomodidad antes de quedarse quieto.
Kimizuki todavía no podía terminar de meterse en la cabeza lo que había descubierto, por medio de Guren, sobre los hermanos Hyakuya. Lo que había visto el otro día no era simplemente una broma de su mente: Yuu y su hermano tenían una capacidad que les permitía copiar una habilidad y retenerla dentro de ellos permanentemente. Estaba fascinado y quería preguntarle al menor de los Hyakuya sobre eso, pero el chico aún seguía con fiebre y necesitaba permanecer en reposo. Con un suspiro, terminó de cocinar con Yoichi y llevó un poco de sopa y arroz a la sala donde estaban cuidando a Yuu, mientras Mika regresaba.
– Cielos, y yo que pensaba que mis resfriados eran malos. Estás rompiendo un record, Hyakuya – dijo Kimizuki.
– Cuarenta… volvió a subir… – el chico suspiró.
– Sí, lo sé… y tienes permiso para llamarme Yuu… Nadie me llama por mi apellido en realidad – dijo mientras dejaba que Shinoa colocará un paño de agua fría en su frente.
– ¿Por qué no me sorprende? Nunca haces nada a medias, ¿entonces en qué cambia que estés enfermo por usar un estúpido don? – él sonrió un poco.
– Lo dice la chiquilla. – Le dio un codazo. Shinoa frunció el ceño.
– ¿Ah sí? Bueno, puedo hacer esto mucho más divertido… – dijo con maldad.
– ¡Shinoa, se gentil! Yuu está enfermo. – La chica suspiró mientras colocaba sus dedos en la garganta del chico para chequear su pulso.
– Tu ritmo cardiaco está elevado. – Mencionó mientras Yuu se acurrucaba bajo su edredón.
– Hmmm… – y antes de que los tres se dieran cuenta, el chico de cabello negro se había quedado dormido mientras se acurrucaba en el sofá y el edredón.
El grupo lo miró mientras estaba ahí, respirando de forma estable, mientras que Shinoa sonreía y le acomodaba mejor el edredón.
– Profundamente dormido… Se lo ve bastante calmado, ¿no es así? Ya saben… cuando no está tratando de ser un sabelotodo presuntuoso. – afirmó Kimizuki.
– De hecho es un chico muy amable si intentaras acostumbrarte a sus excusas, personalidad y actitud… – la afirmación de Shinoa hizo que Yoichi asintiera.
– Estuve en la misma clase con él, y honestamente solía estar asustado por su sola presencia. Pero siempre escuché cosas buenas de Mika… por alguna razón, nunca intenté acercarme a ellos hasta hace una semana atrás... – dijo Yoichi.
– ¿Yuuichiro Hyakuya? ¿Un chico amable? Es un enano con aparente deseo de morir... – Shinoa miró a Kimizuki.
– No es tan pequeño... – afirmó cortante.
– Pero hay algo que me he estado preguntando Shinoa… ¿estás enamorada de él? – La chica se puso roja.
– ¡E-Eso es personal! E independientemente de lo que sienta, ¡eso no es de tu incumbencia! – Kimizuki sonrió. Hora de pagar por algunas bromas.
– ¿Qué? Acaso no está lo suficientemente interesado…? – La chica sintió que se le hincharon las mejillas.
– N-No, es solo que… no lo veo a él o a Mika de esa manera… los veo como… – Kimizuki la miró.
– ¿Como qué? ¿Como amigos? – Shinoa miró a Yuu y le removió algunos mechones de sus ojos.
– Supongo que ha comenzado a convertirse en mi amigo… y mientras más los veo a ambos, más me doy cuenta de lo fuerte que él se está volviendo… No sabes nada de ellos, Kimizuki. Lo que viste y has escuchado hasta ahora no es nada comparado con lo que Guren me ha dicho. Me preocupo porque sé que necesitan de personas que estén ahí para ellos así que… – Escucharon un click y se volvieron para ver a Mika entrar y dejar algunas cosas en la mesa.
– ¿Y a dónde saliste corriendo? – preguntó Kimizuki.
– Fui a conseguir medicina para Yuu. Su fiebre me ha tenido preocupado así que fui por algo para eso. Un remedio natural que Guren solía darnos cuando nos enfermábamos de niños. – Sacó una botella de tamaño mediano mientras agarraba una taza del estante de la cocina.
– ¿Herbal? ¿Y por qué les daría eso? – preguntó Shinoa.
– Aunque no lo crean, Guren tiene una debilidad con nosotros… nos adoptó a ambos para mantenernos a salvo. Nos entrenó y nos ayudó a recuperar la salud. Nos cuidó cuando estábamos completamente imposibilitados… y aunque a veces nos vuelva locos, realmente nos preocupamos por él como un padre… – Yoichi levantó una ceja.
– ¿No estaban en un orfanato antes de que el virus se propagara? – Mika asintió.
– Sí… mis padres murieron en un accidente de auto y… la familia de Yuu era peor que eso… – Mika comenzó a mover el líquido en la taza.
– Leí que sus verdaderos nombres eran Mikaela Shindo y Yuuichiro Amane. Supongo que no conservaste tu apellido porque no le viste ningún sentido en hacerlo, pero ¿cuál fue la razón para que Yuu no conservara el suyo? – el rubio se giró para mirarlos.
– Porque sus padres pensaban que él era un demonio. Abusaron de él… no sé por cuanto tiempo, pero su madre se suicidó y casi una semana después su padre intentó asesinarlo… por lo que me dijeron, fue porque él era algo inhumano… creo que Yuu y yo teníamos algunos de nuestros dones antes de que el mundo empeorara y las personas lo vieron como algo monstruoso en vez de algo que pudiera ayudar como ahora… – afirmó.
– Dones… así es como los llama la Armada Imperial Demoniaca cuando se manifiestan, pero ninguno de nosotros realmente sabe la verdad de por qué los humanos empezaron a mostrar signos de tener poderes sobrenaturales… y es muy raro que no hayan suficientes personas como para siquiera experimentar y obtener respuestas… ninguno de nosotros obtuvo esas habilidades, así que no entiendo por qué la Armada solo muestra interés cuando alguien aparece con ello. – Yoichi miró a Yuu por un momento.
– ¿Yuu tiene otras habilidades? Conozco lo que nos has dicho hasta ahora pero… – Mika se encogió de hombros.
– Guren dijo que teníamos tres dones: uno que era idéntico y dos que no lo eran pero que provenían de un extraño gen que tenemos. No estamos relacionados por consanguinidad pero llevamos exactamente el mismo don. Me parece algo divertido en realidad. – dijo.
– Eso es bastante raro… pero… ¿qué hay de tus dones? – Mika se encogió de hombros.
– Supongo que se manifestarán a su debido tiempo. No he intentado hacer que algo pase así que… ¿sucede algo Kimizuki? – el chico de cabello rosa miró a Yuu y luego lo regresó a ver.
– ¿Dones? ¿Ambos son el tipo de personas que tienen esa clase de habilidades? Cielos… – dijo con una ligera expresión de enojo en su rostro.
– ¿Sucede algo malo? – Mika lo miró y el chico bajó la mirada.
– Solo me estaba preguntado si alguno de ustedes ha escuchado el término naturópata… – Mika se detuvo momentáneamente.
– Am… he leído acerca de ellos pero nunca los he visto. Son increíblemente raros. Menos del 1% de la población humana tiene rasgos de ese don – dijo él.
– Ya veo… – Shinoa lo miró.
– ¿Por qué preguntabas? – preguntó ella.
– Solo tenía curiosidad si alguno de ustedes había visto uno antes o si sabían cómo se ven sus poderes cuando los usan… – Mika pensó por un momento.
– Cálido… una luz brillante pero suave, y su color depende del tipo de aura que la persona dueña del don tenga… y también te sientes a salvo. – Todos lo miraron.
– ¿Cómo lo sabes? – Mika flexionó su brazo izquierdo.
– Un vampiro me atravesó el estómago y me arrancó el brazo izquierdo. Yuu le disparó en la cabeza cuando escapamos porque Akane le dijo que me saque de allí y nos fuéramos a pesar de que ella también estaba muriendo. Yuu me sacó de ese lugar y fuimos rescatados por Guren, quien se encargó de que nos cuidaran bien… recuerdo que sentía mucho dolor y solo preguntaba por Yuu. Él estuvo ahí en la habitación conmigo cuando nos llevaron al hospital... –
– ¿Y? Necesitabas a alguien familiar en ese momento. – dijo Kimizuki. Mika negó con la cabeza.
– Cuando desperté, Guren me dijo que la cirugía para resujetar mi brazo había salido bien y que con suerte no tendría problemas… pero recuerdo que antes de despertar, alguien tomó mi mano y se acostó junto a mí. La sensación y el brillo vinieron después de eso. Cuando abrí los ojos, Yuu estaba dormido a mi lado, pero dudo que hubiera sido él y dijo que no había visto a nadie así que pensé que alguien había llevado a un naturópata o que alguno de los trabajadores del hospital era uno... –
– Eso tendría más sentido. Bueno, levantémoslo para que puedas darle la medicina que necesita – dijo Shinoa
– ¡No hagas nada cruel, Shinoa! – la chica de cabello lavanda sonrió y decidió no torturar al pobre muchacho.
– Está bien… seré buena. –
{CIUDAD DE LOS VAMPIROS – CÁMARA DE KRUL TEPES}
Krul sonrió mientras observaba a Akane de una manera que hizo que la chica de ojos cafes levantara una ceja. La reina de los vampiros dio unas cuantas vueltas alrededor de ella como si fuera alguna clase de objeto extraño que nunca antes había visto en su vida. La joven mujer de cabello rosa sonrió de nuevo cuando se paró frente a ella y la observó detenidamente una vez más. Krul había estado considerando la idea de Ferid por varias horas, y estaba satisfecha al ver el valor que estaba adquiriendo el plan que estaba formándose en su mente. Observó detenidamente a su hija y sonrió otra vez.
– ¿Cómo estuvo tu recorrido, Akane? – preguntó tranquila.
– Estuvo entretenido supongo… recibí tu carpeta… aprecio las fotos. – La chica se sonrojó ligeramente y Krul sonrió.
– Oh no hay problema. Sé lo preciados que son para ti… Tú… estás enamorada de uno de ellos, ¿no es así? – preguntó mientras regresaba a su trono.
– Yo… am… – La reina rio mientras que Akane desvió su mirada hacia un lado.
– Yuuichiro Hyakuya… un humano bastante lindo ¿no?" le preguntó y Akane se sonrojó más.
– Am… cómo supiste que yo… – Krul movió su mano de un lado a otro.
– Oh, siempre supe cómo te sentías por él… le diste tu primer beso después de todo… pero esa no es la razón por la que te llamé, Akane – dijo Krul mientras la miraba con detenimiento otra vez.
– ¿Sucede algo malo? – la reina negó con la cabeza.
– Para nada… solo que Ferid tuvo una maravillosa idea para reunirte con tu amor extraviado – dijo con una sonrisa.
– ¿Yuu? ¿Qué fue lo que dijo? – Krul cruzó una pierna sobre la otra.
– Bueno, tenemos un plan para recuperar Shinjuku de esos asquerosos cerdos de la Armada Imperial Demoniaca Japonesa… y Ferid me propuso una idea bastante buena: sabes que tu preciado Yuuichiro tiene un extraño don y un patrón genético extremadamente raro… Tuvimos la idea de crear un linaje con su patrón… quiero que tú seas su pareja, Akane – le dijo Krul.
– Espera… ¿me estás diciendo que quieres que Yuuichiro y yo tengamos una familia? – la reina asintió con felicidad.
– ¡Así es! Los dos podrán estar juntos, tener una vida pacífica y maravillosa, y una familia... ¿Acaso no es perfecto?– Akane asintió.
– Suena como una vida hermosa… me gustaría vivirla – admitió. El nudo en su estómago se apretó.
– Entonces, cuando vayamos a Shinjuku, convence a Yuuichiro Hyakuya de venir contigo. Y cuando lo haga, podrás estar con él… para siempre. – afirmó.
– Un momento, ¿qué vas a intentar hacer con él? – Krul sonrió.
– Bueno, su linaje no se mezclaría bien con el tuyo si continuara siendo humano… así que lo convertiré como lo hice contigo. Los vampiros aún pueden reproducirse sin ser mortales. Así que él se convertirá en un vampiro como tú lo hiciste y podrán tener su "felices por siempre" – dijo Krul.
– ¡Oh! Ya veo. Eso sería lindo… suena bien… –
– Entonces esa será tu misión cuando invadamos Shinjuku: encuentra a Yuuichiro Hyakuya y convéncelo para que venga contigo – dijo.
– ¿Qué hay de Mika? – Akane la observó con una mirada esperanzadora. Krul sonrió.
– A él también… tráelos a ambos contigo. –
– Gracias, Su Majestad. – Dijo mientras hacía una reverencia y salía de la habitación.
Akane mantuvo su actitud animada mientras caminaba por el pasillo y bajaba las escaleras de regreso a su habitación. Cerró la puerta y se cambió para ir a dormir. Colocó su ropa a un lado junto con su espada y deshizo su trenza mientras se estiraba y paraba frente al espejo. A diferencia de creencias populares, los vampiros sí tenían reflejo… pero ella lo odiaba. Akane apretó sus dientes mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y se apartó del espejo para ver la habitación que la rodeaba. Odiaba esto: el dolor de solo beber la sangre de Krul, el auto-aborrecimiento por haberse convertido en lo que Yuu y los demás odiaban y temían. Odiaba todo en lo que se había convertido.
¿Exactamente qué la había llevado a escoger esto? Oh, lo recordó ahora que lo había pensado bien: ella no lo escogió, y odiaba a la perra que le había hecho esto y a todos quienes le habían mentido. Ahora sabía que cuando la misión iniciara y que los Nobles expusieran sus propios planes, los iba a encontrar… encontrarlo a él y hacerles saber que a pesar de los cambios, seguía con vida y siendo la misma.
Akane se rehusaba a formar parte del pequeño y enfermizo plan de Krul. Lo que sentía por Yuu no era algo para que los vampiros sacaran provecho. Sabía que los humanos no eran malos y que los vampiros estaban tratando de ponerla en contra de ellos. Yuu estaba a salvo con ellos, pero si ella lo traía de regreso a Sanguinem, entonces no había duda de lo que Krul realmente haría con él o con ambos. Le había dicho cosas tan maravillosas como que podrían pasar el resto de sus vidas juntos y tener una familia, pero Akane sabía lo que eso significaba: ellos querían utilizar a Yuu para algo terrible y ella también era parte del plan. Hizo un puño con su mano y lo colocó en su pecho, justo donde estaba su corazón.
– Te prometo Yuu… Mika… que voy a asegurarme de que sepan que estoy aquí para ayudarlos sin importar del lado de quién esté. No voy a permitir que nos utilicen. –
{…}
I must be sacrificed, so can I help you all? I'll be a scapegoat if I can. My resolution failed, and all who died… light of day still hurts me.
{…}
Nota de la traductora: Perdóooooooon! Lo siento! La razón principal por la que me demoré con este capítulo es porque había una frase que no lograba traducir! Le di mil y un vueltas pero no le encontraba sentido hasta que por fin pude poner algo sin que el capítulo perdiera su idea original.
Bueno, espero no perderme tanto (ni yo me la creo.. lo siento :( )
Que no muera el fandom! Anyway, aquí su...
ADELANTO:
Que alguien libere un demonio en un salón de clases no era lo ellos esperaban, pero lo habían hecho bastante bien para un grupo de chicos. Estaba orgulloso de ver a sus dos mocosos adoptados soportar sin señales de tensión. Lo harían muy bien.
"Felicitaciones, los cuatro obtuvieron cuatro estrellas… Acaban de ganarse una prueba con las muy raras series de Demonios Negros."
CAPITULO 5: LOS DEMONIOS NEGROS
