Dedicado a las administradoras de Reylo Fans que son mi motivo para escribir mas y mas! También se los dedico de corazón a todos los que me siguen y disfrutan de mis ideas al escribir. Espero disfruten esta historia llena de Drama y Romance.


La mañana siguiente desperté con los rayos del sol tocando mi rostro, me levanté con pereza tocando el frío de la madera, mi cuerpo tembló ligeramente y camine hacia el gran ventanal el cual no tenía cortinas...recordatorio para más tarde, sonreí viendo el cielo azul y las olas desaparecer en la orilla. Tuve que cambiarme rápido pues aun no tenia agua caliente en casa, algo más para anotar en mi libreta de cosas por hacer. Una vez terminada de cambiarme tome mi bolso y llaves, tomé el auto y me dirigí al pueblo...primeramente desayunar algo y despues buscaria algunas cosas para empezar con la decoración de la casa.

Llegue a un establecimiento, una cafetería cerca de la carretera, estacione mi auto bajando de ella, baje la mirada para guardar mis llaves y tomar mi cartera, una vez más alguien me embistió moviendo mi hombro haciéndome caer mi billetera...ahora molesta me gire viendo una vez más al mismo sujeto...este no era una manera de empezar mi mañana.

–Hey!...creo que deberías disculparte...has chocado dos veces conmigo!– acuse señalándole con el dedo para agacharme y tomar mi cartera– eso no es nada caballeroso– remolque viendo como este se detuvo sin girar a verle, alcé mi ceja molesta estaba por gritarle algo más cuando este se giro bruscamente.

Me quede quieta en mi lugar, el hombre ahora parecía más alto que el día anterior, su mirada oscura me inspeccionó detenidamente, no se movió, no hablo...eso me cabreo pero tuve que poner todo mi autocontrol para no hacer una escena...el hombre poseía una tez blanca que lo hacía ver pálido a mi ver, su cabello era largo y ondulado y al parecer bien cuidado...este suspiro viendo la hora para volver a verme.

–No creo que yo deba darte las disculpas– su voz profunda y varonil con un deje de ronques en ella hizo que saltara en mi lugar– la que estaba distraída eras tú...no yo...– dicho esto se giró y emprendió su caminar hacia su automóvil...hice una mueca para ver a mi alrededor...entre molesta al lugar y vi que todos en el me observaban...gire mi rostro y vi como se marchaba en su camioneta negra… camine hacia la barra donde estaba una joven y un hombre mayor.

–Veo que has conocido a Ben Solo– dijo con una leve sonrisa el hombre mayor– mi nombre es Lando y soy dueño del lugar, bienvenida a Oia– comenzó a platicar mientras me servía café el cual agradecí con una sonrisa.

–Así que tiene nombre…– susurre con ironía vertiendo azúcar a mi café– pues me pareció una persona de lo más petulante– solo pude decir para ver como la chica sonreía divertida y negaba– ¿Acaso no lo es?– cuestione divertida.

–Diría que sí...pero él no era así– con un deje de misterio me comento la chica que rondaba los 25 años– desde la muerte de su esposa se volvió un hombre frío– dijo dejándome el menú frente a mi.

Lando vio a su empleada y siguió secando las tazas blancas, me quede callada viendo el menu frente a mi… ahora que lo pienso creo que la mal educada fui yo...las dos veces estaba distraída, debía admitir que a veces era una hija de puta con la gente...solté un suspiro llevando una de mis manos hacia mis castaños cabellos...Lando rio levemente y yo lo vi a el, este se acercó y se recargo en la barra.

–No le hagas mucho caso… el dolor es algo que cambia a la gente, como el amor por igual– dijo con un deje de misterio, le observe afilando mi mirada para asentir y tomar de mi café– el es el mejor doctor del lugar...si algun dia necesitas uno...ya sabes donde encontrarme– me giño el ojo y siguió con su trabajo.

La mañana pasó volando había conseguido quien viera las tuberías y regresará la bendita agua caliente, llegue a un lugar donde vendían cosas para el hogar, en ellas encontré algunas cosas que podrían servirme de ayuda para la decoración de la casa, encontré una mesita de madera en color marfil en la cual pondría mi laptop en aquel kiosco con vista al mar para poder escribir...De camino a casa estaba tarareando la canción que estaba en la radio, mis dedos tamborilean el volante, tome la ruta alterna que daba a mi casa, pues estaba alejada a sólo unos minutos del pueblo...Mi voz empezó a cantar el coro cuando un brinco brusco me hizo parar de repente.

–Rayos...– susurre quitando el cinturón para salir del auto, camine revisando el frente de mi auto pero no vi nada extraño...ahora caminaba hacia la parte trasera y un grito ahogado lleno de frustración se cayó en mis labios al ver la llanta trasera del lado derecho ponchada, totalmente destrozada, vi el causante de aquello y vi un tronco de árbol con varias ramas… hice una mueca y camine hacia el auto en busca de mi móvil.

–No puede estar pasando esto...no a mí– decía en voz alta dejando caer mi bolso en el asiento del copiloto… salí del auto y me recargue en el pensando en alguna solución, mire la carretera al frente aun faltaba para llegar a mi casa...sin embargo, no muy lejos de ahí estaba aquella casa, los vecinos...–tendré que pedir ayuda...es eso o morir abandonada…– me dije a mi misma dando media vuelta tomando mis cosas y cerrando el auto, mire la distancia y solo solté un gemido derrotado.

No se por cuanto camine, quizás unos diez o quince minutos… lo que sí sabía era que debía empezar una rutina de caminar por lo menos un rato por las mañanas, entre a la propiedad, la casa era enorme… a pesar de que la mía era grande, esta casa era mucho más… camine hacia los peldaños subiendo hasta el portón… me acerque mirando a mi alrededor, peine mis cabellos y toque el timbre. Espere solo un poco más y estaba por presionar una vez más cuando la puerta se abrió, en ella estaba un hombre mayor de oros azules, cabello blanquecino largo ondulado, quizás rondaba los setentas, este me observó fijamente extrañado para sonreír levemente.

–Disculpe las molestias...soy...la nueva vecina…–señala la casa a lo lejos– mi carro se pincho de camino a casa, olvidé mi móvil y necesito llamar a una grúa– decía apenada ante la mirada azulina el señor.

–Bien...Hijo puedes venir un momento!– gritó con voz fuerte y sana, eso me sorprendió de alguna forma, le sonreí esperando saber quien vendría...– no soy el dueño de la casa, pero con gusto ayudaremos a una dama…– dijo riendo levemente.

La puerta se abrió completamente viendo al joven de esta mañana...Ben solo era su nombre, quería que la tierra se abriera en estos momentos y me tragara completamente, el solo me observo extrañado, sin embargo sus rasgos no se movieron ni un poco, este vio de vuelta al hombre mayor y este solo alzo los hombros.

–La dama aquí presente es tu nueva vecina… y tiene dificultades Ben– el hombre habló tranquilo a lo cual sonreí levemente– ayudala hijo… yo me encargo de lo demás, tus padres no tardan en llegar– dijo despidiéndose– por cierto...soy Anakin– sin más camino dentro de la casa.

–Bien abuelo...– pronunció seriamente dejando de ver al hombre mayor para girar su rostro a mi, su mirada era intimidante...su aspecto de igual manera...bonita forma de presentarme con los nuevos vecinos...

Mis ojos se cruzaron con los oscuros de él, me quedé quieta con la respiración a medio exhalar…¿Te has preguntado alguna vez eso de los eventos desafortunados?...bueno...creo que este es uno de estos momentos desafortunados en la vida en la que debes tragarte tu orgullo...frente a mi esta el hombre de mis pocas vergüenzas al llegar a este lugar...