Capítulo 4


- ¿Clarke?

- ¿Te he despertado? - Preguntó la chica al escuchar su voz grave al otro lado del teléfono.

- No tranquila, estaba en la cama pero no estaba durmiendo… ¿Va todo bien?

- No, Bell… no estoy bien - Le confesó Clarke sintiendo como las lágrimas volvían a sus ojos - ¿Puedo quedarme esta noche en tu casa?

- No tienes ni que preguntarlo... Por supuesto que puedes quedarte aquí - Le contestó - ¿Dónde estás? ¿Necesitas que te vaya a buscar?

- No te preocupes estoy sólo a unas cuantas manzanas de tu apartamento.

- No me gusta que vayas a esta hora sola por la calle... Y más después de... Bueno, ya sabes... ¿Por qué no nos encontramos a mitad de camino? ¿Te parece?

Clarke suspiró. No tenía ganas de discutir – Como quieras.

- Te pongo en manos libres - Bellamy encendió la luz de su mesita y se vistió rápidamente con unos pantalones de deporte oscuros y una camiseta que encontró sobre una silla. No olía mal, así que se la puso.

- ¿Quieres que hablemos hasta que nos encontremos?

- No hay que perder las buenas costumbres ¿No crees?

Aquello hizo que Clarke sonriera durante un segundo.

Bellamy era el hermano mayor de Octavia, y le conocía prácticamente desde que tenía memoria, pues su padre y el de Clarke eran amigos de la infancia. Cuando eran pequeños, Bell se pasaba el tiempo molestándola, tanto a ella como a su hermana, pero con el tiempo se había convertido en alguien muy importante en su vida y confiaba plenamente en él.

Durante el rato en el que estuvieron caminando, fueron hablando por teléfono hasta encontrarse frente a frente. Entonces Clarke fue hacia él y le abrazó con fuerza, haciendo que el chico se quedara algo sorprendido, estrechándola también entre sus brazos.

Sabía que algo no estaba bien, pero aún así se aventuró a preguntarle - ¿Quieres contarme lo que ha pasado? - Le preguntó acariciando el rostro de la chica y ésta le miró con lágrimas en los ojos - Me estás empezando a asustar, Clarke...

- ¿Alguna vez has sentido que tu vida es una gran mentira?

- ¿A qué te refieres? - Preguntó confundido.

- Me refiero a que me he enterado de que… - Su voz se rompió. Sentía tanto dolor en su pecho que le costaba respirar.

- Tranquila, no pasa nada... Sólo dilo. Después te sentirás mucho mejor, ya verás.

La chica asintió y respiró profundamente - Mi padre… o sea… Jake… no es mi verdadero padre.

- ¿Cómo? - Preguntó atónito.

- Lo que oyes.

- Clarke… ¿Cómo puede ser eso posible?

- He leído unos papeles que lo demuestran… - Le explicó Clarke.

- Y esos papeles… ¿De dónde han salido? - Le preguntó y la chica empezó a contarle la historia que le había relatado su madre minutos antes, dejando casi sin palabras a Bellamy, que no daba crédito a lo que estaba escuchando - No me lo puedo creer… ¿Y qué vas a hacer ahora?

- ¿La verdad? No tengo ni idea - Respondió Clarke con un suspiro - Sólo sé que, por ahora, no quiero volver a casa… ¿Crees que pueda quedarme unos días contigo?

- Ya sabes la respuesta... Puedes quedarte cuanto necesites.

Clarke se quedó un momento en silencio - Necesito ordenar mis pensamientos… Estoy muy confundida.

- Te entiendo… - Bellamy pasó su brazo por encima de los hombros de Clarke, dándole un pequeño abrazo - Bueno… Mejor vamos a casa y seguimos hablando allí ¿No? Ya es bastante tarde… - Dijo enseñándole el reloj cuyas manecillas marcaban más de las dos de la mañana.


Clarke se despertó bañada en sudor. Había tenido una horrible pesadilla en la que su verdadero padre era alguien que ni siquiera conocía, su madre la había engañado y ella se había fugado de casa casi con lo puesto. Se dio la vuelta y vio a Octavia durmiendo en la cama de al lado. No, no había sido un sueño… así era su vida ahora.

Se levantó de la cama intentando no hacer ruido y fue hacia el cuarto de baño. Se miró en el espejo y observó su rostro. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Abrió el grifo, se lavó la cara con agua fría y después se secó la cara con una toalla. Al levantar la mirada vio el reflejo de Bellamy. El chico estaba apoyado en el marco de la puerta, mirándola.

- Buenos días - Le dijo con una leve sonrisa en el rostro.

- Buenos días - Contestó la chica con un tono de tristeza en su voz

- ¿Cómo te encuentras? ¿Has dormido bien? - Le preguntó interesándose por ella.

- Sí… bueno… Me he despertado pensando que había tenido una pesadilla y luego me he dado cuenta de que todo era verdad… No podría estar peor… - Admitió.

Bellamy fue hacia ella y la abrazó - Cuanto siento que tengas que pasar por esto - Le dijo dándole un beso en la frente - Ya sabes que estoy aquí para lo que necesites.

- Lo sé - Respondió Clarke tratando de sonreír.

- ¿Qué te apetece hacer hoy? - Le preguntó Bellamy caminando hacia la cocina - ¿Ver una peli? ¿Jugar unas partidas a la play?

- No tengo ganas de nada… - Dijo Clarke siguiéndole.

- Ya… imagino… Pero algo tendremos que hacer. Quizá deberíamos despertar a Octavia...

- Es verdad... No le he contado nada todavía. Llegué anoche y me fui directa a la cama. Y tengo que llamar a Raven para que sepa que estoy bien.

- Tampoco es que hayas tenido mucho tiempo - Le dijo Bellamy tranquilizándola - Venga, vamos a desayunar y luego la llamamos ¿Te parece?

- Vale… aunque mucha hambre no tengo…

- Algo tendrás que comer… además ya sabes que hago las mejores tortitas con chocolate del mundo - Dijo el chico con una sonrisa de suficiencia - El chocolate nunca falla.

Los dos fueron hasta la cocina y sacaron todo lo necesario para preparar las tortitas: algunos huevos, leche, harina... Bellamy empezó a cocinar mientras Clarke se sentaba en uno de los taburetes de la mesa.

- ¿Te ayudo?

- Tranquila… Todo está bajo control - Le contestó el chico dándole la vuelta en el aire a una de las tortitas - Si ves que sale fuego... ahí sí que te dejo que cojas un extintor.

- ¿Clarke? - La voz de Octavia se escuchó en la habitación y los dos miraron hacia ella – Tenía miedo de entrar y que fuera uno de tus ligues, aunque la cama deshecha de mi habitación era sospechosa – Dijo burlándose de su hermano. Se acercó a su amiga y le dio un abrazo.

- Ja... Ja... Ja... Que chistosa – Bellamy colocó otra tortita más sobre el plato y echó algo más de masa a la sartén.

- ¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí? - Preguntó la morena al separarse de ella.

- Es... Complicado ¿Te importa si llamamos a Raven y os lo cuento a las dos a la vez?

- Claro, sin problema.

Clarke fue a por su móvil a la habitación y marcó el número de su amiga.

- ¿Hola?

- Hey Raven, ¿te vienes a desayunar a casa de Bellamy? Está también Octavia con nosotros.

- ¡Por supuesto! Eso ni se pregunta... ¿Queréis que lleve algo?

- No creo que haga falta, Bell está haciendo sus famosas tortitas… - Respondió Clarke.

- ¡Espero que queden cuando llegue! No os las comáis todas que os conozco - Dijo la chica riéndose.

- Tranquila, aquí te esperamos ¡pero no tardes!

- No, no. Voy ya.

- Está bien, ahora nos vemos – Y la chica cortó la llamada, dejando de nuevo su móvil sobre la mesita de noche.

-¿Y bien? - Le preguntó Octavia en cuanto la rubia apareció de nuevo.

- Se apunta a desayunar.

- No dudaba de que vendría - Dijo Bellamy - Nadie puede resistirse a mis tortitas.

- Mientras no nos causen una indigestión... - Añadió Octavia susurrando cerca de Clarke para que sólo ésta pudiera oírla y la chica rió.


¿Qué os parece la relación Bellamy-Clarke? Mucho mejor así ¿No? jajajajajaja Como siempre gracias por leer y sobre todo gracias por las reviews, me alegro de ver algunos comentarios diciendo que os está gustando :D