N.A. Hola a todos, aquí va la continuación, espero que les guste... lamento la tardanza, este capítulo va para todos aquellos que me han dejado sus comentarios, gracias. Para: Lady Lunera, sycb, mymychaacm, Judith, Mariam y Guest. Espero que les siga gustando.

4- Aterrizaje de emergencia

Se quedaron toda la noche en la oficina de Emily, y aunque todo el trabajo que ella tenía pendiente los tuvo ocupados casi hasta las 11 de la noche, pasaron más tiempo hablando y riendo que otra cosa. Terminaron la comida hindú que había ordenado cuando ya no quedaba nadie más en el edificio y se quedaron ahí aún más tiempo. Alrededor de la medianoche Mandy, la asistente de Emily, se acercó a la oficina, pero los encontró tan ensimismados hablando que no quiso interrumpir, simplemente tomó los archivos terminados con cuidado y se fue sin despedirse. Emily y Hotch no se dieron cuenta.

Era como si quisieran ponerse al corriente de todo lo que había pasado en sus vidas en esa misma noche, como si la noción del tiempo ya no existiera. No paraban de hablar, de sonreír, de reír, de acercarse... nunca habían estado tan cerca, ni se habían sentido tan íntimos en la vida. Era como si no fueran los mismos, como si se estuvieran conociendo por primera vez y a la vez como si se conocieran de toda la vida.

Finalmente, cerca de las dos de la mañana, se hizo un largo silencio entre ellos, mientras recuperaban el aire tras una gran carcajada. Se miraron un momento y sonrieron... Hotch entonces se dio cuenta de que estaban muy cerca, sentados en el sofá de la oficina de Emily lado a lado, sentía el calor del cuerpo de Emily contra él y aspiró su perfume, demasiado cerca, entonces se puso nervioso... La miró un segundo a los ojos, le parecieron los dos ojos más bellos del universo... demasiado nervioso.

Y no pudo evitar apartar la mirada.

-Me gusta tu oficina-dijo de pronto él mirando alrededor y tratando de establecer distancia

-Gracias- contestó Emily un poco sorprendida

-De verdad, es espaciosa y tan elegante- completó él sin saber que más decir

-Puedes venir cuando quieras- contestó Emily y le sonrió- eres más que bienvenido a mi oficina en cualquier momento-

Hotch quiso contestar algo pero se quedo sin palabras, ¿por qué la sonrisa de Emily era tan increíble?, ¿siempre había sido así? No pudo evitar preguntárselo, tal vez sí, era la misma sonrisa, pero... ¿verdaderamente siempre había sido así de sensual al sonreír?, y si era así ¿cómo es que nunca antes se había fijado en ella?... estaba poniéndose más nervioso, una parte de él quería alejarse en ese instante, como un instinto de supervivencia y otra parte quería no separarse de Emily, de sus ojos, de su sonrisa, del calor de su cuerpo... Se levantó del sillón de golpe.

-¿Todo bien?- preguntó Emily confundida

-Sí, sí..- contestó Hotch velozmente- pero... ya es tarde- era la primera vez que se fijaba en la hora- será mejor que me vaya... – seguía nervioso

-Aarón- Emily lo detuvo y se puso de pie- son las dos de la mañana, explícame exactamente como piensas irte de aquí a esta hora...-

-Pues yo... yo...- Hotch balbuceó nervioso- puedo llamar un taxi o... o podría caminar-

Emily se rió con aquello, su risa parecía tan fresca a pesar de que era muy tarde, a pesar de que había trabajado todo el día, que Hotch no pudo evitar sonreír. Estaba fuera de su zona de confort con ella, se sentía como perdido y a la vez, le parecía que estaba en el mejor sitio. Ella lo descontrolaba, en todos los años que habían trabajado juntos no recordaba haberse sentido así. Su risa era tan increíble

-Me encanta cuando ríes- dijo él sin pensarlo, al instante se sintió atrevido

-Pues a mi me gustaría escucharte oír más seguido- le contestó ella- venga, déjame llevarte a casa-

-Emily no tienes que molestarte...- empezó él y ella de pronto le puso un dedo en los labios, Hotch sintió que el corazón le saltaba, la piel de Emily era tan suave, le hubiera gustado besar su dedo, su mano, acercarse aún más a ella, pero se contuvo, sus nervios no lo dejaban moverse

-Deja de replicar, es de madrugada y te llevará yo. De cualquier modo ya no es día de trabajo y me quedaré en la cama toda la mañana- sonrió

-Gracias, Emily- sólo pudo contestar él

Salieron de la oficina lado a lado, sin decir nada, estaba todo sólo y oscuro, Hotch se sorprendió incluso de que aún hubiera luz, elevadores y puertas abiertas en el piso, se imagino que no era tan raro que Emily se quedará hasta tarde, eso no le gustaba, no quería imaginar a Emily estresada trabajando hasta la medianoche, para luego volver a una casa vacía y pensar en el trabajo únicamente... tal vez no quería eso para ella, por que él mismo había llevado esa vida mucho tiempo. Y ella no parecía ese tipo de persona, se veía tan diferente, tan fresca, tan... Emily no podía ser ese tipo de persona, no debía, merecía algo mejor, si él pudiera... si estuviera en su mano, él estaría ahí para ella siempre, para ayudarla como esa noche, para hacerla reír, para que nunca se sintiera sola... Ese pensamiento le pareció muy fuerte. Se estremeció.

Pero Emily le parecía muy tranquila. O Hotch no podía percibir más de ella esa noche, estaba tenso, confundido, no quería perfilar a Emily, pero especialmente... no podía, no sabía como hacerlo, le costaba ser objetivo. Cuando llegaron al auto de Emily se dio cuenta de que estaba intranquilo, sus manos sudaban y no dejaba de mirar de reojo a su compañera. Algo estaba por pasar... o más bien, algo estaba ya pasando ahí.

El silencio durante el trayecto al departamento de Hotch fue permanente, no incomodo, pero si algo sorprendente después de lo mucho que habían estado hablando toda la noche. Cuando se acercaban a su destino empezó a llover, de golpe se soltó una tormenta, a Hotch le fastidiaba eso de Londres, como el tiempo podía enloquecer de un segundo a otro. Estacionaron enfrente del edificio en silencio, miraron por la ventana, definitivamente la lluvia ya no iba a detenerse.

-Creo que tengo un paraguas en el asiento de atrás- comentó Emily mirando la lluvia- te lo prestó para que puedas bajar, para que no quedes totalmente empapado... porque si esperamos a que pare la lluvia tendremos que pasar la noche en el auto-

-No suena terrible- contestó él en automático y quiso arrepentirse al instante

Pero Emily sólo le dedicó una sonrisa y buscó el paraguas en cuestión, Hotch no podía creer que estaban juntos a esas horas de la madrugada, tan tranquilos, tan juntos y que lo sentía como algo natural. Emily interrumpió sus divagaciones entregándole el paraguas en cuestión. Hotch se quedó pasmado un segundo, en realidad no quería irse, no quería alejarse de ella...

-¿Y qué harás tú?- preguntó Hotch

-Irme a casa, por supuesto- contestó Emily

-Con esta lluvia, no creo que sea buena idea que manejes en la tormenta, no me quedaría tranquilo con eso- dijo él nerviosamente

-¿Y que quieres que haga entonces?-

-¿Por qué no te quedas conmigo?- preguntó él y supo al instante lo sugerente que podía sonar eso, pero no lo corrigió

-No tienes que preocuparte, Aarón- contestó ella sin dejar de toquetearse el pelo nerviosamente

-Emily, preferiría mil veces hacerte un espacio en el departamento, que correr el riesgo de que te pase algo con la lluvia- le contestó él mirándola fijamente- no voy a aceptar un no como respuesta-

-Mmmm... de acuerdo- contestó al final ella

Bajaron del auto juntos, se cubrieron con el mismo paraguas, como era pequeño se juntaron para cubrirse bien y Emily tomó el brazo de Hotch y él sonrió ligeramente. Aunque cerraron el paraguas al entrar al edificio ya no se soltaron. Y Hotch supo que estaba pasando algo grande, pero se sentía incapaz de hacer algo al respecto. Entraron juntos al departamento de Hotch.

Mientras Hotch encendía las luces y buscaba donde dejar el paraguas, Emily analizó el departamento con la mirada, parecía que Hotch no tenía demasiadas cosas y tal vez que incluso no había ni terminado de desempacar. Hotch la miró mientras ella iba evaluando el lugar.

-Lamento el desorden- dijo él

-No te preocupes... aunque no es el más ordenado departamento que he visto- comentó ella

-No suele serlo en realidad, ni acogedor ni nada por el estilo-

-No importa...-

-Pero hoy la compañía es infinitamente mejor- dijo él mirándola

-Creo me va a agradar quedarme aquí- sonrió ella y se acercó a él

Hotch supo al instante que estaba pasando, que iba a pasar y por su cabeza pasaron mil razones para alejarse, para parar, por lo que eso era mala idea. Pero le importaba poco en ese justo instante. Podía detenerse, lo sabía, pero tomó por la cintura a Emily y la besó como nunca había besado a nadie, y cuando sintió a Emily besándolo de vuelta supo que no podía detenerse, que no quería detenerse.