Lo prometido es deuda, he aqui su pan de cada día XD Un paso mas adelante.
¡Que lo disfruten chicos!
Capitulo 4: El regreso
OoO
-Señoras y señores, agradecemos su elección por viajar en Aéreo México. Pronto llegaremos a la tierra de Konoha, por favor asegúrense de mantener su cinturón abrochado y su mesa bien sujeta. Recuerden que los aparatos electrónicos deben estar apagados. Gracias- la azafata termino su discurso una ves cuando el avión comenzó a aterrizar.
No le gustaban los aviones. Pero pensó que hablando en su mente sobre las ventajas y desventajas que tenían se le quitaría un poco la maraña y nudo que traía en el estomago.
No fue fácil subirse a ese avión. Cuando Sasori le dijo cual seria la mejor opción en su departamento, comenzó a aceptarlo, pero a la hora comenzó a arrepentirse y comenzó a ponerse nerviosa.
Cuando le dijo que en una hora partirían ella intento irse a la fuga para que no tuviera que ir, pero Sasori como era de esperarse comenzó a seguirla por todo el edificio hasta casi traerla amarrada.
Su tercer intento cuando en su mente había un rotundo NO fue cuando subieron al carro y de nuevo se hecho a correr diciendo un buen de cosas que para nada tenían el menor sentido y que alteraron mas al peli rojo.
Ella ya había decidió que quería la presencia de sus dos amigos, cosa que no le pareció a Sasori que empezó hablarle de las ventajas y desventajas, pero ya no quería pensar mas el asunto o su siguiente intento de no ir seria el suicidio.
Los trajo consigo porque a pesar de su seguridad en volver, necesitaba algo que le recordara que tenia que regresar a España y no volver a caer en el hoyo, necesitaba a alguien que desconociera esa ciudad y que le recordara la vida que empezó en Sevilla.
Si los llevaba, era un recordatorio que pase lo que pase, no podía volver a atorarse. Ellos la sacarían a flote. Ellos la salvaría de su falta de voluntad.
Aunque Sasori se enfado creces con ella, Sakura lo paso por alto y se sintió segura al tenerlos a su lado sin importar que.
Era obvio que Idate una ves mencionada su petición fue casi corriendo por lo que necesitaba, en tanto Chouji con un poco de calma lo imito. Lo hacían todo por sus dos y únicas amigas.
Sasori había hecho todo lo posible porque no fueran pero cuando los vio en el aeropuerto esperando, supo que no había mas remedio. Sakura corrió junto a ellos y miro a Sasori queriéndolo matar por hacerle hacer ese viaje, aunque tampoco es que lo culpara, después de todo la decisión la tuvo en sus manos y ella misma eligió ir.
Y he aquí, un Sasori dormido y demacrado, un Idate mirando a su alrededor y Chouji comiendo cualquier cosa que le pasaran enfrente.
-¿ya llegamos?-pregunto desorientado al despertar.
-estamos a punto de aterrizar- trago saliva- ¿Algún hotel que recomiendes?- lo miro inquisitiva.
Sasori iba a responder que ella tenia un hogar al que volver, pero al ver su expresión de pocos amigos se lo ahorro.
-mi departamento, esta claro- señalo con obviedad.
-es muy pequeño para albergar a tres personas- negó sobándose las sienes.
-¿y quien invito a Shaggy y Scooby?- la miro con obviedad.
-no seas grosero Saso- lo regaño.
-¿se supone que yo soy Scooby? Porque de flaco no tengo nada- le murmuro Chouji a Idate que frunció el ceño.
-no hay problema Chucky no necesitamos de tu techo- le escupió.
-Idate- Sakura lo miro.
-en primera, creo que quedo bien claro que solo Sakura venia, ustedes salían sobrando- le espeto Sasori castrado.
-en primera ella nos lo pidió personalmente y en segunda tu fuiste el impostor que le lavo el cerebro para que dejara España y viniera hacer esta locura- se enderezo- ni si quiera tenemos certeza de que se encuentre en "Konoha"- rodo los ojos
-esa prenda es muy popular aquí, se lo que hago niño mimado.
Los dos estaban cara a cara rabiosos y queriéndole romper los dientes al otro. Sakura los separo como pudo sin contar que estaba en medio de los dos y pronuncio detenidamente:
-ya basta- miro a los dos- les agradecería que se ahorraran sus peleas en mi presencia y respetaran mis decisiones- miro a Sasori- no me voy a quedar en tu departamento- miro a Idate- fue mi decisión venir a Konoha ¿contentos?- rodo los ojos recuperando su postura anterior.
Volvió la paz por un momento. Cada uno refuño mirándose con odio y se recostó en su asiento. Esto seria difícil, pero era mucho mejor que estar sola.
El avión aterrizo y aunque fue un liberalismo salir de esa capsula con dos hombres peleando por que a uno le daba el sol, se sentía…extraña. Todo le parecía vagamente reconocido, recordaba la pista y a Itachi despidiéndose por el gran ventanal.
Itachi. ¿Cómo le abra pintado la vida? En una de sus tantas platicas hace dos años, el le había comentado que se había casado con Konan, casi, casi como al año en el que perdieron contacto.
Le hubiera gustado asistir a esa boda, sobre todo porque no dudo por un segundo que conociéndolo había sido toda una botana.
El estaba en su primera lista de ir a visitar, aunque antes tenia que saber donde vive, que ya dudaba que estuviera aún viviendo con sus padres a sus veintitrés años. Era joven, ahora que lo pensaba.
Los cuatro caminando respetando espacios llegaron a la estación y no tardaron en subir al carro de Sasori con todo y equipaje, donde mágicamente por brujería estaba su carro dispuesto a marcharse a su casa.
Sasori hizo un gesto que Sakura conocía de sobremanera: cuando algo le disgustaba demasiado. No la miro ni dijo palabra alguna, solo se limito a manejar por las calles de Kanoha hasta un hotel que el debía de conocer.
-¿hay comida?-pregunto Chouji.
-de todo lo que quieras. No te preocupes- le sonrió por el vidrio retrovisor.
-¿hay cafeterías?- pregunto esta ves Idate.
-hasta de las mas extrañas.
-¿iremos a salir hoy?- pregunto de nuevo Chouji emocionado.
-pienso que…
-Sakura tiene cosas que hacer- interrumpió Sasori.
Era una pelea de nunca ganar. No importase lo que hiciera, se veía a leguas que Sasori detestaba a esos dos pero mucho mas a Idate, la pregunta era el porque. Ellos no hicieron nada más que merecer su desprecio.
-saldremos hoy hacer compras- les anuncio ignorando la oposición de su amigo.
Sasori apretó el volante furioso pero o dijo nada. Se limito a rodear la pequeña fuente del hotel de cinco estrellas y paro en seco cuando los botones se dispusieron a bajar el equipaje.
Sus dos amigos bajaron admirando el bonito edificio para después dirigirse a la recepción junto con los botones y encargar las habitaciones. En cambio los dos se desabrocharon el cinturón de seguridad y Sasori tenia el ceño fruncido.
-se que no te gusta esto, pero seria mas fácil para mi que lo entendieras- le soltó mirando a sus amigos por la ventana.
-ya no te voy hacer ver de lo que estas cometiendo- negó- solo te digo una cosa Sakura, sabemos los dos de sobra como funciona esto y se el porque los trajiste. Debiste saber que al final ellos también saldrán dañados…
-no soy la misma débil de antes- le corto-yo tengo la elección si se meten o no, eso a ti no te incumbe.
-¿entonces porque los trajiste?- pregunto exasperado- ¿para demostrarle a todo el mundo y restregarles tu nueva vida después de que te fueras dejándonos como mierda? ¿para demostrarles que eres feliz y los sacaste por completo? ¿para decirnos indirectamente que valemos una puta mierda?
Fue suficiente para que bajara del carro azotando la puerta y jalándose los pocos cabellos que tenia frustrado. No le agradaba la idea para nada que las cosas fueran de esa manera y más cuando ella solo le veía lo malo a todo.
Sakura aún en el carro cerro los ojos y conto hasta diez. Respiro profundo y bajo del carro con calma que el no poseía en ese instante. Sin pensarlo dos veces lo miro unos segundos para después dirigirse a el.
Lo abrazo por la espalda y hundió su cabeza en su espalda, sabia lo que sentía, sabia que no era un buen momento y sabia que de alguna manera aún no aceptaba su nueva vida y sabia el porque… porque no quería que la arrebataran de su lado.
-Te quiero- le susurro aun pegada a su espalda- nunca lo olvides Saso.
Fue lo único que dijo para después separarse de el e ir detrás de sus dos amigos que ya la estaban esperando en la entrada.
Una ves dentro subieron al elevador sin mediar palabra. La instalación no fue difícil o la verdad Sakura ni siquiera se molesto en desempacar. Idate le había conseguido una habitación para ella sola al frente de su puerta por si necesitaba algo.
No estaba tan loco para que los tres compartieran una sola habitación y eso se lo agradeció de sobra Sakura, después de todo seguía siendo un caballero.
Una ves que obtuvo su habitación se dejo caer en la cama matrimonial y miro la habitación perfectamente acomodada. También se miro en el espejo y por mas que se miraba no encontraba a la Sakura que era antes, no se veía igual, o por lo menos ella se veía cambiada.
Lo único que saco de su maleta fue un porta retratos con una foto que se había tomado en España con sus amigos mas cercanos y después de nuevo se miro en el espejo.
-Me llamo Sakura Haruno y mi lugar es España Sevilla. Fin de la historia- se repitió la frase mas veces de las necesarias y cuando se sintió lista fue a tocar la puerta de sus amigos para salir de compras.
No tardaron en salir y los tres se dirigieron a la planta baja en busca de un taxi que los pudiera transportar. Una ves dentro fueron a su primer destino que era ir a comprar chucherías para Chouji.
Según Idate no podría vivir ni un solo dia sin sus papas y Sakura lo sabia de sobra.
Esta ves su segundo destino fue en ir a un supermercado y comprar jabón, estropajos, rastrillos, shampoo, crema entre otras cosas que habían pasado por alto traerse de España.
Sakura pensó en sus helados y se le encogió el corazón al saber que tal ves y muy probablemente se le echarían a perder. Lo único que agradecía era que no haya ido de compras en Sevilla.
Cuando los chicos fueron a ver una tienda de videojuegos Sakura se separo de ellos y empezó a ver a su alrededor hasta que su mirada se topo con una tienda de disfraces, era una locura sin embargo se dirigió a paso firme ahí.
-Bienvenida
-Buenas tardes- contesto comenzando a ver toda la infinidad de cosas postizas para ponerse
-¿busca algo en especial?- la mujer le sonrió
-busco algo lo mas natural posible…
Continuo hablando con ella y probándose cosas hasta que logro el aspecto que quería comprando sus cosas.
Si se iba a pasear por esas calles necesitaba algo que le cubriera su escandaloso pelo y algo con lo que se viera realmente irreconocible.
No sabia que le deparara el destino, ni si volvería a ver a Sasori después de su bronca, pero por ahora tenia que concentrarse en encontrar a Helena. Y lo primero que haría era ir a la emigración de Konoha.
Al encontrarse cara a cara con Idate una ves en el pasillo no miro a Chouji por ningún lado, pero tampoco le extrañaba.
-vio un carro de chocolates y se fue corriendo tras de el- explico dirigiéndose a ella con las manos en sus bolsillos.
-¿y espera que lo esperemos?-indago alzando una ceja.
-¿qué traes en la bolsa?- señalo con la cabeza.
-¿nos vamos?
-¿gustas un café?
-eres un menso- le sonrió divertida- ¿cuándo piensas madurar Idate Morino?
-cuando tu Sakura Haruno dejes de tener ese cabello- le reto
-entonces es una batalla perdida- negó caminando a un lado de el
-y entonces que ¿cómo empezaremos la búsqueda de Helena?- rodó los ojos
-no pareces preocupado- caminaron hasta salir de la pequeña plaza y dirigirse a la cafetería mas cercana.
-lo estoy- la miro fijamente- pero no tenemos ninguna pista respecto ella. Eso es realmente frustrante.
-pensaba que podía ir mañana a la emigración de Konoha. No se, tal ves se me permita con buenos motivos ver las cámaras
-¿quieres compañía?
-No, creo que lo mejor es empezar y buscar por nuestra propia cuenta- respondió monótona- no quiero perder mi tiempo.
-pienso que Kanoha es una ciudad bellísima-contradijo.
-no mejor que Sevilla.
-¿por qué me llevas la contraria?- detuvo su andar y la miro con frustración.
Lo sabia. Estaba siendo demasiado brusca con él, pero no era él, era esa ciudad que por mas que le viera el lado bueno tenía que estar en alerta para salir corriendo por si reconocía a alguien.
La cosa era mucho mas difícil. Si se enteraban que había vuelto sabia que no tendría la mayor fuerza de voluntad y que probablemente se quedara mas tiempo de lo planeado.
-perdón- se sobo el cuello- solo estoy cansada. No es fácil todo esto.
-¿te puedo hacer una pregunta?
-adelante- volvieron a reanudar el paso.
-esta ciudad tiene algo que ver contigo- mas que una pregunta pareció una afirmación. Idate no era tonto.
Se la pensó dos veces. No le diría nada de su pasado eso si estaba segura, pero no podía decirle su origen porque luego entraría en preguntas y se pondría pesado, pero tampoco podría mentirle. Por lo que solo dijo lo primero que se le vino a la mente.
-malas experiencias.
-me voy a abstener de preguntar porque se por tus acciones que no estas preparada aún- la miro. A veces pensaba que la conocía mas que ella se conocía a si misma- pero sabes que puedes confiar en mi- la tomo de la mano y ella no la retiro.
Idate era bueno. Era extraordinario. En cierto punto llegaba a admirarlo, en todos esos años el siempre a estado en las buenas y en las malas y nunca la ha dejado sola. Aun a pesar de que le haya confesado lo que sentía, no ha vuelto tocar el tema y no rechazo acompañarla a esa locura.
Ella le ocultaba cosas que él no sabia pero aun así el estaba dispuesto a esperar a que fuera lo suficiente estable para hacerlo. No era perfecto, sin embargo era la estabilidad que había buscado ella por años.
Lastima que no lo pudiera ves mas haya de su amistad.
-anda, tienes las manos frías y creo ya haber encontrado una cafetería- le regalo una de sus sonrisas y comenzó a caminar con ella tomado de la mano
¿y si Sasori tenia razón? ¿y si lo único que hizo fue empeorar la situación al traerlos? ¿Y si cosas peores pasarían? Apretó su mano mientras exhalaba intentando apartar esos pensamientos. Nada pasaría. Ahora era mil veces mas fuerte que antes.
Cuando llego de nuevo a parar en su habitación con un café en su estomago, se sentía mucho mejor. Regreso con Idate a eso de las seis de la tarde y después fueron a caminar un rato al parque mas cercano.
Podría asegurar que hace mucho que no la pasaban así de bien. Platicaron a mas no poder y compraron un helado. Lo bueno de Idate es que tenían varias cosas en común y no tenían que andar sufriendo por las decisiones del otro. Eran como dos almas gemelas sin serlo.
Volvieron al hotel a eso como de las ocho y después cada quien se fue a descansar asegurando que tenían que reposar un segundo. Claro, esto fue antes de que Chouji llegara y les dijera que tenían que ir a cenar por lo que de nuevo salieron y comieron algo del puesto mas cercano.
En cambio Chouji e Idate se quedaron mas tiempo asegurando que era su noche, pero Sakura no tuvo mas remedio que regresar sola al hotel. Ya se había bañado y puesto su piyama. Su celular al recibir un mensaje vibro llamando su atención. Era Daniel.
¿Oye estas bien? Hoy fui a tu casa y no estabas, pregunte a la recepcionista y dijo que te habías ido. Llámame ¿va?
Siguiendo su orden marco su numero para explicarle todo lo que ha sucedido. Después de todo no podrían ir a Barcelona de acuerdo a lo planeado.
-Saku, ¿dónde estas?- su voz luego, luego razono en la otra línea. Se notaba que estaba preocupado.
-lo siento Dan, con todo y las prisas se me olvido por completo avisarte- carraspeo.
-no te preocupes, solo me desconcerté un poco, me alegro de escucharte ¿esta Helen contigo?
Se mordió un labio cerrando los ojos para después suspirar y decir la tremenda noticia.
-Helena desapareció antier. Ayer intente localizarla pero recibí un mensaje donde me decía que se había ido de viaje fuera de España- explico.
-Sakura no estés bromeando- su tono se torno severo- es una locura. Helena no es la clase de persona que se va a su suerte…
-lose Dan- lo interrumpió igual de severa- ¿crees que no lo se? Es por eso que ahora estoy aquí y créeme que estoy desesperada y no se donde buscar y…-comenzó alterarse.
-Tranquila Saku- suspiro pero aun con su tono de voz- cuéntame que paso ¿por qué crees que esta en Konoha?
-en el departamento encontramos un pedazo de tela que se comercializa mucho en Konoha- explico sobándose las cienes
-¿encontramos?-indago
Lo bueno de hablar con Daniel era que no era rencoroso y no le hacia fushi a sus amigos, eso solo era cosa de Idate.
-le pedí a Chouji y a Idate que vinieran conmigo.
-bien-suspiro aliviado porque no hubiera ido sola- Tomare el primer avión directo a Konoha ¿en que hotel te…
-no- autorizo Sakura interrumpiéndole- Dan aprecio mucho lo que estas haciendo, pero no puedes venir y dejar a tu padre. El debe de estar ilusionado porque lo vayas a visitar.
-Sakura esto es un asunto mucho mayor y lo sabes. No voy a dejarte sola con todo el peso.
-puedo hacerlo, solo necesito pistas. Escúchame bien, no quiero que vengas y eches por la borda a tu padre..
-Sakura se racional.
-Si vienes juro que te sacare de la ciudad acusándote de delincuente-amenazo.
El silencio se escucho del otro lado de la línea. El sabia que si era capaz, pero no podía enojarse con ella, lo entendía, pero eso no significaba que la dejaría completamente sola.
-mañana enviare a uno de mis contactos para que te ayude con el caso. Se llama Saito y es detective al igual que policía. Trabaja en una de las empresas mas importantes en Madrid y aparte de ayudar con el caso, te protegerá si ocurre algún peligro- termino su discurso.
-enserio que estoy bien- cerro los ojos.
-se que no lo estas- sonrió afligido- Y cuando termine mi viaje iré para ver como va todo, mientras tanto te estaré llamando.
Sakura no sabia que hacer. Si enojarse por el por ser tan insistente y no quitar el dedo del renglón o agradecerle por velar por el bienestar no solo de ella, sino también de Helena.
Al final no tuvo razones contundentes para enfadarse con el, todo lo hacia de corazón y eso se lo agradecía. Tenia un corazón hermoso, sin una pizca de maldad.
-gracias Dan…-murmuro- Helena siempre elige bien a sus camaradas.
-descansa niña. Ya puedo verte las ojeras- bromeo un poco.
-salúdame a tu padre-sonrió.
-a mucha honra- guardo un momento de silencio- Cuídate.
-tu mas. Y gracias..- cerro los ojos un momento para después abrirlos- Buenas noches.
-Buenas noches…
Se retiro el celular poco a poco de su oído y al ya no escuchar nada al otro lado de la línea. Ya no se sentía tan sola como antes. Estaba rodeada de personas que velaban por su bienestar y solo esperaba que Helena estuviera sana y salvo.
Esperaba que mañana por lo menos se acercara un poco a su paradero y pudiera volver de nuevo a su origen. A su lugar. Rodeada de personas que la protegen.
. . . . . . . . . . . . .
La primera hora de la mañana siempre eran las mas pesadas o por lo menos para su criterio. Se había levantado a eso de las siete de la mañana para arreglarse e ir a la emigración de Kanoha. No sabia si le iban autorizar ver las cámaras pero debía de intentarlo.
Y es por eso que estaba ahí a las diez de la mañana esperando en la fila de espera con su peluca castaña, sus lentes de nerd negros y su lunar falso aproximado a un labio.
Se tubo que aplicar lápiz en sus cejas para ponerlas cafés y su maquillaje habitual, aunque los labios se los pinto de un morado fuerte. Descartando sus ojos, no se parecía en nada y menos con el aroma que desprendía.
Por fin cuando llego su turno el policía la escaneo y le dio pase, para que después fuera con los de emigración y pudiera comenzar la marcha.
-¿Se le ofrece algo?-pregunto otro oficial afuera de una puerta.
-tuve un problema antier que entre a Konoha- comenzó.
-¿de que estamos hablando?
-estaba justamente entrando cuando alguien me robo los papeles de mi trabajo y se fue con todo y mi portafolio. No tengo ni celular, ni mis tarjetas, ni identificación ni un centavo- se hizo la víctima- quería ver si podría consultar las cámaras para localizar al ladrón…
-lo lamento señorita pero eso no esta a mi alcance-negó antes de que pudiera continuar
-se supone que tiene que a ver seguridad, como es posible que me este denegando eso- fingió que estaba a punto de la desesperación
-señorita, yo no estoy autorizado al cederle esa entrada. Cuanto lo siento- hizo aman de irse.
-con quien debo de hablar para que me conceda el paso- lo fue siguiendo.
El guardia era chaparro por lo que se le hacia un poco difícil seguirle, ya que se escabullía bien en la gente, sin contar que la ignoraba sin importarle su "problema" Llego un momento donde se fue sin mirar a tras haciendo caso omiso a la "desesperación" de Sakura.
-perfecto- murmuro bufando.
Su plan había fallado y aunque podía volver a intentarlo con otro guardia, lo dejo por esa ves, necesitaba un plan mucho mas elaborado que un simple problema típico.
Comenzó a retroceder, sintiendo como chocaba contra una persona. No tuvo tiempo ni siquiera de poner las manos para asegurar la caída por lo cual cayo de puras bruces contra el suelo, mientras que la maleta de la persona le atropello la uña y enzima cayo el dueño aplastándosela y quebrándosela.
No tardo en soltar un pequeño grito de dolor y retirar la mano donde su dedo ya estaba sangrando en grandes cantidades sin la mitad de su uña. Sintió que casi se desmayaría, pero se obligo a respirar y hacerse la valiente.
-cuánto lo siento- por la vos dedujo que era un hombre- ¡Santo Dios estas sangrando!- se agacho a su altura y tomo su mano inspeccionando su dedo
Sakura al verlo a la cara comprobó que en efectivo que si era un hombre y que tenia cabellos y ojos negros. Al mirarse de nuevo la mano supo que había exagerado con la sangre debido al impacto. Si sangraba pero no era una hemorragia.
-ven, necesitamos curar eso- la puso de pie con ella aun desconcertada- Enserio que lo siento, no fue mi intención y estaba tan distraído que no me fije por donde iba y…-hablaba tan rápido que solo la mareo mas.
-estoy bien, no es tan grave como parece-retiro su mano de la suya- con un poco de agua oxigenada bastara.
-¡ardera!-aseguro.
-para nada- negó, ya que no le ardería mucho- Y lo siento supongo que no debería caminar de espaldas
-oye déjame…
-Me tengo que ir- señalo su dedo sangrante- Gracias por…- cuando pensó bien sus palabras de agradecimiento las corrigió ¿qué le iba agradecer? ¿qué le quebrara la uña?- Con permiso
Le dio la espalda y comenzó a caminar mirándose su mano con una mueca de dolor. No tardo ni en llegar a los tres metros cuando escucho las llantas de una maleta a toda velocidad y unos pasos acercándose a ella.
Al final el desconocido la tomo de su brazo y la giro, mirando mas que nada su mano pero también su cara.
-Oye tranquilo no me voy a morir por…- comenzó a intranquilizarse
-¡guardias! ¡necesito un medico aquí en seguida!- grito a unos hombres de negro con trajes bien uniformados, camisa de vestir blanca y corbatas rojas, sin contar su micrófono audífono y sus lentes también negros.
Solo un pensamiento cruzo por su mente: ese tipo era importante y lo mejor era no acercarse mas de la cuenta.
-En un momento llegara el medico- se acerco a comunicar uno.
-Bien, dile que se le estará esperando en la limosina- comunico de nuevo para después volverla a tomar del brazo y comenzar a llevársela contra su voluntad.
-dije que estoy bien- le repitió constantemente- no es necesario que se tome tantas molestias y mucho menos que me lleve a su limosina- negó intentando soltarse.
¿Y si ese tipo era uno de esos violadores que hace las cosas adrede? No tardo en ponerse brusca y a la defensiva.
-se te pondría infectar ¿estas consiente de eso?
-prefiero mil veces a que se me infecte a ir con usted. Ahora hablo enserio, suélteme o no respondo- amenazo.
-¿me estas amenazando?- alzo una ceja un poco intrigado, curioso y divertido, cosa que solo le hizo fruncir mas el ceño a Sakura.
-Suéltame- repitió.
-no puedo dejarlo así.
-¡Suéltame ahora!-le grito a ese tipo que se creía con todas las libertades del mundo.
Para su sorpresa no tuvo que forjar para que le soltara el brazo. Estaban ya en el estacionamiento y el había detenido su paso mirándola desconcertado.
-oye, yo solo quería ayudar- se defendió- puede que mi familia sea machista pero en cierto modo abunda la caballerosidad y los buenos modales- hizo un mojin
-y yo dije que podía solucionarlo- le bajo un poco a su carácter- no necesito a nadie para resolver mis problemas
-eso se nota a simple vista
-Adios- se despidió dándose la media vuelta cuando el la volvió a tomar del brazo para retenerla.
Estuvo a segundos de soltarle una cachetada por no dejarla ir pero la vos de dos paramédicos la detuvieron en el acto cuando tomaron su mano y comenzaron a checar la herida.
Sus palabras quedaron en el aire mientras los paramédicos le daban instrucciones y ella por mentalidad propia lo hacia. Comenzaron a curarle el dedo. Sus defensas disminuyeron pero no se confió demasiado.
El desconocido suspiro pesadamente como dando gracias a dios por que la necia chica aceptara que le curaran la herida y no pusiera mas trabas en el proceso.
Lo cierto es que le pareció interesante. Ninguna chica le había negado nada y menos cuando veían su cara y carisma. Nunca jamás una chica lo había mirado con esa mirada asesina que al parecer es inmune a otras, claro, su mejor amiga también era la excepción.
Sakura se dejo llevar y en algunas ocasiones fruncía el ceño de dolor cuando el agua o cualquier liquido le caía de lleno. Estuvo casi a punto de echarse a gritar de histeria si no hubieran puesto un algodón con una pomada efectiva y se lo hubieran vendado. Así su dedo índice quedo todo forrado.
Los paramédicos una ves terminado su trabajo se fueron por donde vinieron tras un saludo de cortesía al desconocido y Sakura se volvió a quedar a solas con él sin saber que decirle.
-supongo que Gracias…- vacilo suspirando- perdona mi agresividad.
-estoy acostumbrado- le sonrió alentador- mi mejor amiga se parece en tú carácter, solo que ella es un poco mas débil. Si hubiera estado en tú lugar se hubiera puesto a llorar.
-es mujer después de todo.
-una mujer no fuerte- se burló de ella aunque no estuviera presente.
-¿algo mas que agregar antes de que decida irme?-alzo una ceja tendiéndole dinero por la curación.
-no me ofendas con tu dinero. Fue mi culpa todo lo que ocurrió- no acepto el dinero que le tendía a bandeja de plata.
-supongo que eres importante, pero de todos modos- insistió.
Los hombres de negro se acercaron a ellos y se dirigieron al joven con su mirada seria y su voz ronca y monótona.
-señor, lo están esperando- informaron con las manos en su espalda.
-un minuto- se volvió a girar a ella- enserio, esto no me cuesta y aunque lo hiciera lo haría por caballerismo y buenas intenciones.
-bueno, debo de admitir que no siempre un extraño me arrolla con su maleta y me rompe la uña- bromeo.
-y yo caminaría como una persona normal- le guiño el ojo.
-como quieras. Gracias por todo y adiós- se despidió por fin comenzando alejarse.
No tardo nada en llegar de nuevo rumbo a su cause y aunque ya estaba lejos alcanzo a oír lo que a ultima hora le gritaba:
-¡por cierto. Me llamo Obito Uchiha!
Uchiha. Detuvo su andar y se giro lentamente a la ya limosina en movimiento. No sabia exactamente lo que sintió, pero el estomago se le revolvió al pensar que hablo con uno de los integrantes de la familia.
No es que los odiara a todos, pero había uno que con solo pensar en el le daban ganas de matarlo a golpes y en cambio el otro no podía decir que se sintiera feliz de saber de él, con solo su recuerdo bastaba y se aferraba a ellos para saber que la había tratado como mierda tirada en la calle. Y no. No quería verlos en pintura ni un solo segundo.
Retomo el paso con decisión, aunque la revoltura de tripas no ayudaba a que olvidara el tema. Tenia que recordarse precisamente quien era, con eso le bastaba para salir a flote.
