Capitulo IV

"Un Nuevo Hogar"

Casi un mes había pasado desde que Hinata estaba en casa de Kurenai, ambas muchachas se llevaban de maravilla, como si hubiesen vivido juntas toda la vida; para Hinata, Kurenai se convirtió en una amiga, una hermana, casi una madre y el sentimiento era mutuo pues Kurenai a pesar de ser una mujer joven no tenía hijos y Hinata era una muchacha bondadosa, pura y de un alma tan luminosa como el radiante sol. En poquísimo tiempo había logrado encantar el corazón de Kurenai con un sincero y profundo cariño.

Con el correr de los días ambas salieron de compras, iban a divertirse algún que otro Bar o en bellísimos restaurantes de los cuales Hinata parecía fascinada pues lograba conseguir más de una receta para preparar un exquisito platillo.

-Estas lista Hinata. -Pregunto una voz alegre desde el living de la casa.

-Si ya estoy. -Contesto una voz desde lo alto de la escalera.

-Pues apresúrate no quiero llegar tarde además debemos ir a buscar a Azuma al aeropuerto.

-Ya Estoy. –Dijo la muchacha bajando a toda velocidad por la escalera.

-Vaya veo que esa ropa te queda mejor que a mi. –Dijo Kurenai observando a Hinata quien llevaba puesto un abrigado vestido cuya falda llegaba hasta las rodillas de color rosa pálido, unas medias blancas y unas botas de media caña en color blanco, y finalmente sobre aquel bellísimo vestido la muchacha lucia una chaqueta color rosa viejo que la protegía del frío.

-Gracias Kurenai. -Contesto Hinata sonrojándose un poco ante el comentario.

-Bueno vayamos te llevare a un centro comercial que no esta muy lejos del aeropuerto haremos otras compras mientras esperamos que el vuelo de Azuma llegue que ¿te parece? –Dijo sonriendo.

-Kurenai, ya me regalaste algunas prendas es suficiente no te parece, como podré devolverte todo este dinero es mucho y por ahora estoy sin empleo. –Contesto Hinata un poco avergonzada pues sentía que ya era demasiado abuso de su parte, su anfitriona no solo le daba albergue y comida sino que también la vestía y la atendía en todos los detalles.

-¡Hay Hinata! Ya te dije que no te preocuparas tómalo como un regalo ok y ya vayámonos que el taxi nos espera. –Dijo con prisa mientras se dirigía rumbo a la puerta de calle presta a salir huyendo por ella.

-Veo que estas muy contenta Kurenai. –Dijo Hinata sonriendo con picardía.

-Es que hoy veré a mi amado Azuma hace varias semanas que estamos separados y me muero por verlo. –Mientras subían al Taxi.

-¿Quizás a Azuma no le agrade que yo este viviendo en su casa no te parece? –Dijo Hinata con preocupación.

-Ya Hinata te preocupas demasiado a Azuma le encantara tenerte con nosotros así que tranquilízate.

-¿Pero? –Dijo cabizbaja pues aun temía que ella fuera una molestia para la pareja a pesar de las buenas intenciones de Kurenai.

-Pero nada... por favor puede llevarnos al centro comercial que esta a cerca del aeropuerto. –Mirando al conductor del Taxi quien ya había accionado su contador ni bien las jóvenes subieron al coche.

-Será un placer. –Contesto este muy cortésmente.

El Taxi recorrió unas cuantas calles cubiertas ya por una espesa y gruesa capa de gélida nieve, algunos niños jugaban alegremente en las veredas mientras armaban redondos y chistosos muñecos de nieve, que engalanaban la mayoría de las casas de Konoha.

Mientras el vaivén de las calles continuaba de manera in interminable Kurenai atendía muy contenta su celular que desde hacia una semana sonaba ininterrumpidamente, según ella la mayoría eran propuestas de trabajo, pero Hinata intuía que por las elocuencias y emociones en cada uno de los gestos de la joven mujer, que aquellas llamadas pertenecían a su querido Azuma, de quien Kurenai estaba perdidamente enamorada.

Kurenai continuaba alegremente su plática mientras Hinata se perdía en sus propios pensamientos, oía a su protectora tan feliz como alguna vez ella también lo fue, al lado de su querido Kiba. Un breve suspiro escapo por sus labios suavemente, empañando la ventanilla del taxi el cual apenas reflejaba su rostro.

Podía ver a través del vidrio algunas caras desconocidas que iban y venían por las calles ese día, a pesar del frío la cuidad se veía concurrida, varios transeúntes caminaban envueltos en largas bufandas y anchos abrigos, mirando vidrieras, haciendo las compras o simplemente paseando y aprovechando el débil pero calido palpitar del sol.

Hinata fue dejándose llevar por sus propios pensamientos como si un impulso de fuerza extraña penetrara en su mente mientras veía con desgano a la multitud.

Recordó sus sueños aquellos que la frecuentaban últimamente en las noches sobre aquel joven de cabellos claros cuya identidad le era completamente desconocida, mas sin embargo despertaba ciertas emociones en ella plenamente extrañas, muy diferentes a aquellas que había sentido por Kiba, ese sentimiento lo llevaba tan impregnado en el alma que podía jurar que ya lo había vivido ¿Pero como?.

¡Quizás nos conocemos de otra vida! –Expreso con suavidad mientras seguía aun sumergida en sus pensamientos mirando fijamente la ventanilla del taxi

Kurenai la observo por unos instantes mientras aun conversaba por teléfono y sonrió disimuladamente.

Finalmente el taxi llegoó a su destino, con cierta dificultad logro estacionarse a las puertas del Centro Comercial de Konoha, el cual había reabierto sus puertas hacia unos pocos meses.

-¡Vaya es impresionante Kurenai! -Dijo Hinata echando un vistazo a todo el lugar

-¡Verdad que si! -Contesto Kurenai mientras guardaba el dinero que le sobro del pago del taxi

Aquel Centro comercial había sido reinaugurado hacia pocos meses, un majestuoso edificio se alzaba imponente frente a las jóvenes, tres pisos protegidos por ventanas de Cristal opaco reflejaban la luz del sol, que a pesar del frío, brillaba con suma intensidad.

En la entrada dos puertas automáticas permitían el ingreso y egreso de personas de manera constante e incansable. En el interior de este, miles de negocios exponían un sin fin de mercaderías de las más diversas y coloridas, aun que la mayoría se especializaban en indumentarias había otros que vendían recuerdos, artesanías, zapatos y accesorios.

-¡Nunca había visitado un lugar así es inmenso! –Dijo la joven con gran admiración.

-Vaya por lo que veo te has perdido muchas cosas buenas de la vida jovencita. –Dijo Kurenai con tono burlón.

-Pues a decir verdad en las tiendas de la familia teníamos todo lo que necesitábamos y no soy de salir demasiado, para serte sincera soy bastante hogareña creo que he salido mas este mes que en toda mi vida. –Expreso con cierta emoción.

-Si tu padre me viera, diría que te llevo por mal camino. –Volvió a expresar Kurenai dejando escapar una simpática sonrisa

-Dudo que a él le preocupe eso Kurenai. –El rostro de Hinata fue denotando un dejo de tristeza.

-Bueno eso no importa ahora, ya tendrás tiempo para sanar tu pasado pero por ahora ocupémonos de tu presente.

Kurenai tomo del brazo a Hinata y ambas comenzaron a recorrer todo el lugar, hicieron unas cuantas compras en varios lugares de última moda, y finalmente decidieron tomar algo en la cafetería del primer piso del gran edificio.

Se sentaron en una pequeña mesita exterior cubierta por un delicado mantel rojo y un pequeño florero de cristal con flores frescas, la mesa estaba situada casi enfrente de unas escaleras mecánicas que llevaban al segundo piso y a unos cuantos metros de las escaleras que conducían a la planta baja, mientras ambas esperaban la orden Hinata volvió a perderse en sus propios pensamientos.

-¿Qué te ocurre Hinata? No me digas que sigues triste, arriba el animo sabes que no me agrada verte así.

-No estoy triste, bueno quizás un poco pero más bien estaba pensando…

-¿En que si se puede saber? –Pregunto con curiosidad Kurenai

-Bueno puede sonar una tontería pero he estado pensando mucho en mis sueños últimamente veo a este joven no se quien sea, pero siento como si de alguna manera lo conociera, no se es un sentimiento difícil de explicar.

-¿Crees que sea Kiba? –Pregunto Kurenai con curiosidad

-Pues creo que no, sabes no veo su rostro pero, no creo que sea él, es extraño pero siento algo por ese ser no sé si es amor es afecto o que, simplemente no logro darle sentido a todo esto ¿Alguna vez te ha ocurrido algo similar Kurenai?

-Para serte sincera no, quizás deberías intentar analizar tus sueños tal vez signifique algo no crees. –Dijo Kurenai mientras permitía que le sirvieran un delicioso café.

-¡Quizás! –Dijo Hinata mientras llevaba a su boca una humeante taza de té.

-Sabes ahora que lo dices una vez alguien me comento algo similar pero no era con respecto a una persona mas bien era como un proyecto. –Kurenai frunció el ceño como si tratara de recordar.

-En verdad y ¿Qué paso?

-Pues que su sueño fue verídico mas bien yo diría que él puso mucho en empeño en que su sueño se cumpliese.

-¿Él? Te refieres a Azuma. –Pregunto con curiosidad.

-Pues no, no me refiero a Azuma me refiero al dueño de este gran complejo. –Tomando otro sorbo de café.

-¿Qué, lo conoces? –Expreso Hinata con curiosidad.

-Pues claro he trabajado para el muchísimo tiempo llegamos a ser casi amigos se podría decir.

-¿Casi amigos?

-Si era un hombre muy interesante pero estaba casado y tenía familia, así que preferí mantener siempre mi distancia.

-¿A ti te gustaba él y él gustaba de ti? –Dijo Hinata algo confundida.

-Pues como dije era un hombre interesante pero amaba con locura a su esposa y ella era una bellísima persona, por otro lado yo ya había aprendido hace tiempo en no meterme con cosas ajenas. Digamos que nunca mantuvimos otra relación que no fuera de patrón a empleada aun que era una persona muy bromista era imposible que sus allegados y empleados no se encariñaran con él. Sabes fue quien me presentó a Azuma, por ello le estaré agradecida el resto de mi vida.

-¿Y aun trabajas para él?

-¿Para él? No falleció, pero si para su empresa soy modelo, así que suelo encabezar sus books de fotos aun.

-Lo siento no era mi intención, no sabía que él... en verdad lo lamento Kurenai. –Dijo la muchacha con cierta vergüenza.

-No te preocupes son cosas que pasan y uno debe aprender a aceptarlas supongo, pero veraz el siguió su propio palpito, me contó una vez que tenía un gran proyecto. Su empresa se venía un poco a pique y no sabía, de que forma, poder sacarla a flote. Hasta que finalmente una noche en un sueño una mujer le decía algo muy importante.

-¿Y Que fue?

-Pues la forma de salvar su empresa. Al principio me comento que se sentía un desquiciado por que hacerle caso a un sueño, pero decidió darle una oportunidad así que compro este edificio el cual había estado en ruina por años, lo reconstruyo he invirtió mucho capital aquí, su idea era tratar de monopolizar de alguna manera el mercado, para que sus clientes tuvieran todo lo que necesitaban disponibles en un solo lugar y así simplificar de alguna manera las compras. Sabes no solían hacerse estos grandes edificios en Konoha, a veces para comprar una herramienta simple debías dar varias vueltas hasta conseguir lo que deseabas, en cambio aquí tienes de todo y en un solo lugar.

Esa es una forma de atracción para nuevos clientes en especial en sus locales de ropa, quien no se tienta con algo mientras hace sus compras, yo diría que las mujeres no podemos evitar vernos tentadas en adquirir algo de un aparador.

-¿Quién es él lo conozco? –La interrogo la muchacha

-No lo creo Hinata…

Kurenai cambio rápido de conversación como si quisiese evitar un cuestionario de preguntas con respecto a la identidad del desconocido. En ese instante el celular de Kurenai comenzó a sonar, la joven mujer comenzó a hablar muy alegremente y con gran elocuencia por lo que Hinata ya sabía de donde podría provenir la llamada.

-¡Ya esta aquí! –Dijo con gran emoción Kurenai mientras colgaba su celular.

-Te refieres a Azuma…

-Si vamos nos esta esperando. –mientras dejaba su celular sobre la mesa y se ponía su chaqueta.

Kurenai tomo del brazo a Hinata dejo algo de dinero y salieron presurosas hacia el aeropuerto. Las muchachas descendieron por una de las escaleras mecánicas y se disponían a salir por la puerta principal cuando Kurenai se detuvo inmediatamente.

-¡Rayos! Olvide mi celular en la mesa de la cafetería. –Revisando su bolso y comprobando su descuido.

-No te preocupes yo iré a buscarlo mientras tu buscas un taxi.

-Si esta bien te espero afuera. –Respondió Kurenai con alivio y prisa a la vez

Hinata la vio perderse detrás de las puertas automáticas, sonrió un poco ante el descuido de su protectora y decidió apresurarse en recuperar aquel objeto, antes de que alguien pudiese verse tentado en adquirirlo.

La muchacha subió las escaleras mecánicas hacia el primer piso y con la mayor rapidez que pudo se acerco a la mesa en la cual hacia solo unos instantes habían estado, pero para su sorpresa aquel pequeño aparatejo no estaba allí. Decidió preguntar a alguna empleada por el mismo pero una voz interrumpió sus pensamientos.

-¿Estas buscando algo? –Dijo una voz masculina.

-Si -Respondió ella mientras se daba vuelta a ver el origen de aquella voz a sus espaldas.

Para su sorpresa un joven de cabellos cortos de un color algo extraño casi rosado o pelirrojo, piel blanca y unos encantadores ojos verdes la miraban con suma intensidad, la muchacha se sorprendió un poco con aquella visión sin duda el muchacho tenia un gran atractivo.

-Has perdido esto verdad. –Dijo enseñándole el extraviado aparato

-Muchísimas gracias, pero como supiste que era mió. –Dijo algo nerviosa.

-Pues te estaba observando mientras estuvieron aquí con tu amiga y vi que se dejo algo en la mesa cuando salieron a toda prisa así que decidí ver que era.

-A pues muchísimas gracias en verdad te lo agradezco. –Dijo sonriéndole a aquel extraño muchacho.

-Soy Sasori, mucho gusto -Dijo él

-Mucho gusto…-Dijo sorprendida

-¿Y tú eres?...- Parecía que el extraño no estaba dispuesto a dejarla ir tan fácilmente.

-Mi nombre es Hinata, te agradezco por lo que has hecho pero ya debo irme.

-Es una lastima Hinata –Dijo él mirándola fijamente- Me hubiese encantado charlar mas tiempo contigo.

-Es que mi amiga me esta esperando y debemos irnos…

-Comprendo, pero estoy seguro que nos volveremos a ver. –Dijo el joven con mucha seguridad mirándola extasiado, lo cual extraño muchísimo a la muchacha.

Hinata hizo una reverencia y se dirigió a la escalera mecánica no muy lejana, la cual la dirigiría de nuevo a la planta baja, subió a la misma no sin antes volver a echarle un vistazo a aquel extraño quien aun la miraba fijamente. De pronto algunas voces llamaron la atención del muchacho un grupo de jóvenes se acercaron a él riendo y charlando entre ellos. Para sorpresa de Hinata en aquel grupo, un muchacho de cabellos rubios muy parecido a aquel de sus sueños se acerco la los demás, Hinata no pudo evitar sentir ansiedad y nerviosismo en su corazón, ¿realmente sería él?

La muchacha quiso volver sobre sus pasos pero le fue algo difícil ir en contra de aquella escalera mecánica, era como luchar con un río embravecido que en esos momentos la alejaba posiblemente de aquel que formaba parte de sus sueños.

Bajó con rapidez esquivando a más de una persona para intentar llegar al pie de la misma. Volvió a subirse en la escalera contigua que iba de subida, pero cuando llegó a la cafetería todo el grupo había desaparecido, se acerco a la pequeña mesa y busco con la vista a su alrededor pero no había ni señales de Sasori ni de aquel chico fantasma.

-¿Habrá sido mi imaginación…? -Expreso en voz baja mientras volvía al lado de Kurenai quien la esperaba a fuera de aquel lugar.

Tres meses después…

Los primeros días de primavera se asomaban en Konoha, el sol se volvía más intenso y brillante. Alguna que otra ráfaga de viento primaveral mecía con encanto las florecientes copas de los árboles de cerezos. Varias golondrinas y ruiseñores iban y venían alegremente de un árbol a otro, las primeras revoloteaban contentas al son primaveral y los últimos entonaban con gran fervor las mas exquisitas y sublimes notas con el gorgojeo de sus cantos melodiosos.

La mayoría de los habitantes de Konoha, se preparaban para un acontecimiento muy esperado en esa época la Celebración de la Flor, un evento que no solo atraía a miles de lugareños sino que además muchos extranjeros suelen visitar la ciudad durante ese mes de septiembre en la cual se llevaba a cabo todo aquel acontecimiento, ya que por lo general las grandes empresas de la ciudad aprovechan la ocasión para exponer y vender su mercadería y por que no tratar de conseguir importantísimos clientes del exterior y así aumentar sus exportaciones durante el resto del año.

La celebración de la Flor no solo era un festival destinado al comercio exterior, pues con el creciente aumento de visitantes, hoteles, hosterías y casas de alquiler estaban abarrotados de personas intentando conseguir reservas o alguna habitación disponible sin mencionar las codiciadas aguas termales de Konoha las cuales decían poseían las mejores propiedades terapéuticas de todo el País del Fuego.

La vida en Konoha se tornaba por lo regular, ese mes, mas ajetreado que el resto del año. El festival finalizaba con una gran fiesta de mascaras, y disfraces que se llevaba a cabo al aire libre en la plaza principal de la ciudad.

Ese año sería el vigésimo año en el cual aquella celebración se llevara a cabo y el Quinto Hokage Tsunade-sama líder y guía de la ciudad de Konoha, pensaba celebrar ese año a lo grande, pues grandes cambios se habían suscitado en la ciudad desde aquella época en la cual por primera vez se realizaba aquel festival.

Ese mismo año la vida de Hinata también sufrió fuertes modificaciones, paso de ser una Hyuga a una completa huérfana, ya que su madre había muerto y su familia la detestaba, para su consuelo y fortuna la muchacha había conocido a Kurenai una tía perdida que había regresado a su vida para salvarla de la pobreza y el desconsuelo, y no solo eso Kurenai de alguna manera seria quien propiciaría una serie de sucesos que ni la misma Hinata imaginaba en sus mas remotas fantasías.

-Ya estas lista Hinata. –Pregunto una voz femenina desde lo bajo de las escaleras.

-Si, ya casi lo estoy solo guardo unas cosas mas y listo. –Grito Hinata mientras le echaba un último vistazo a aquella que había sido su habitación en los últimos meses.

La muchacha suspiro, pero ya no con tristeza, pues sabía que su vida no podía seguir dependiendo de nadie más, era hora de que tomara las riendas de su destino y tratara de forjar un futuro del cual se sintiera orgullosa, no solo ella si no también aquellos que la amaban y deseaban su bienestar.

-En que te ayudo Hinata querida, necesitas cargar algo mas, quieres que te ayude a llevar esa caja parece muy pesada. –Dijo Kurenai mientras se acercaba presurosa a la muchacha quien aun permanecía estática mirando la habitación y aquello que dejaba atrás.

-No estoy bien…-Finalmente le respondió esta.

Kurenai se acerco a la joven y la abrazo fuertemente, algunas lágrimas inevitablemente rozaron sus mejillas pues sentía de alguna manera como si su propia hija se alejara del nido y partiera hacia algún lugar lejos del hogar.

-¿Sabes que te extrañare mucho verdad? –Dijo Kurenai mirando a los ojos a quien amaba como a una hija.

-Si, lo sé Kurenai no te preocupes, además no estamos tan lejos solo vivimos a unas cuantas cuadras podrás visitarme cuando quieras.

-Si pero no es lo mismo creo que hicimos mal con Azuma en comprarte esa vieja casona, no me agrada la idea de que estés sola en ese lugar.

-Estaré bien además le iré haciendo algunas reformas con el tiempo lucirá mejor ya veras.

Hinata acaricio el cabello de su protectora, la miro a los ojos y luego coloco su mano suavemente sobre la panza de Kurenai, la cual esbozaba una muy pequeña y delicada insinuación.

-Además estarás acompañada por Azuma y del bebe Kurenai; yo creo que es tiempo de que siga mi camino, y este pequeñín necesitara un lugar donde quedarse. –Dijo la muchacha mientras le acariciaba la panza.

-Bueno pero eso no quiere decir que nosotros quisiéramos que te fueras Hinata sabes que eres como una hija para mí y te aprecio muchísimo. –Dijo con cierta angustia Kurenai

-Tranquila se que no es así además aprecio muchísimo lo que han hecho por mi incluso conseguirme un lugar para vivir son como mis ángeles de la guarda, ya no llores. –Dijo entre risas, mientras secaba algunas lagrimillas de las mejillas de Kurenai –¡Sabes que al bebe no le hará bien que llores!

-Si, lo se pero este ultimo mes he estado muy sensible, solo espero que pase pronto entre los cambios emocionales y los antojos no me reconozco.

Finalmente ambas sonrieron Hinata tomo la última caja que estaba sobre la cama y ambas bajaron por la escalera.

-Por Fin creí que tendría que subir a buscarlas. -Dijo Azuma mientras encendía un cigarrillo

-Cielo que te dije de no fumar frente al niño, le hará mal. –Dijo algo fastidiada Kurenai quien ya le había recordado a Azuma la misma situación mas de 50 veces

-Si esta bien es solo una manía que tengo, y bien ¿Cómo estas Hinata contenta, ansiosa, nerviosa? –Interrogo con curiosidad Azuma, mientras Kurenai se deshacía del cigarrillo encendido.

-La verdad un poco de todo creo que soy un torbellino de emociones pero me siento mas contenta que otra cosa, si bien la casa necesita algunos retoques, tiene varios cuartos y podré alquilarlos, mas con esto del festival de la flor no hay muchos lugares en donde la gente pueda hospedarse es una buena oportunidad para hacer algo de dinero.

-Pero ten cuidado a quien le alquilas.- Dijo Kurenai nuevamente con preocupación.

-Ya basta cielo, Hinata es una chica sensata y muy desenvuelta no alojara a cualquiera. -Dijo Azuma mientras abrazaba a su querida esposa.

- Bueno eso es verdad. –Replico esta más tranquila.

Azuma termino de cargar las ultimas cajas a su camioneta, y las aseguro lo mejor posible para no perder nada en el camino, los tres subieron al vehiculo y emprendieron el viaje hacia el nuevo hogar de Hinata.

La ciudad lucia rebosante de actividad, miles de personas circulaban inquietas por las veredas de Konoha, las flores de los árboles de cerezo lucían mucho más bellas esa mañana y una suave brisa perfumada penetraba en el interior del vehiculo.
Luego de treinta minutos de viaje por fin los tres llegaron al lugar una vieja casona algo maltrecha por los años se alzaba aun perenne e inmutable, la misma era rodeada por un olvidado jardín cuya maleza había crecido inconteniblemente, la cerca dé madera que bordeaba toda la casa, lucia despintada y muchas de sus tablas estaban ya podridas por la humedad y el tiempo por lo cual debían ser cambiadas. Un sendero de piedra conducía a la puerta de entrada donde un farol antiguo colgaba solitario del techo que protegía la puerta principal, sostenido por dos pilares en los cuales una enredadera se había trepado y aferrado a ambos hasta casi rozar el techo.

-Vaya veo que tendrás mucho trabajo que hacer. –Dijo Kurenai mirando a su alrededor todo aquel lugar. –Estas segura de que no quieres quedarte unos días mas con nosotros digo hasta que puedas acondicionar un poco más esto.

-Estaré bien Kurenai además el jardín es el que esta mas descuidado, pues aun no lo acondicionamos con Azuma para que quede perfecto, pero tiempo al tiempo. Además adentro la casa luce muchísimo mejor. –Dijo Hinata sonriendo mientras colocaba la llave en la puerta de entrada.

Los tres ingresaron al recibidor de la casa y era tal como Hinata lo anticipaba el interior de su nuevo hogar no lucia tan mal. La casa constaba de un largo pasillo horizontal que comunicaba el recibidor con el resto de las habitaciones de la casa. La primer puerta conducía a una sala de estar bastante cómoda donde se hallaba una mesa rectangular y un juego de seis sillas algo desgastadas, esta misma sala conectaba con una amplia y espaciosa cocina, con algunos muebles también usados, la mayoría del mobiliario ya se hallaba en la casa antes de comprarla pero al menos Hinata podía arreglárselas hasta que pudiese comprar cosas nuevas.

La cocina poseía una puerta que daba al Jardín posterior y a un pasillo que rodeaba parte de la casa y conducía a la sala de lavado. La segunda puerta del pasillo horizontal llevaba a una sala de estar muchísimo mas grande en donde se hallaban dos puertas de vidrio corredizas cuya vista daba al jardín posterior de la casa, casi al final del pasillo se hallaba una habitación de servicio bastante amplia y al lado de esta un baño individual, y frente a aquel unas escaleras de madera en forma de L invertida que conducían al pasillo del segundo piso en donde se hallaban cinco cuartos individuales y el baño de la planta alta.

-Bueno tenías razón Hinata al menos el interior se ve muchísimo mejor. -Dijo Kurenai sorprendida.

-Así es, en una o dos semanas la tendré lista para hospedar a quien así lo desee.

-¿Y Que harás mientras tanto para conseguir algo de dinero? –Pregunto Azuma.

-Ya basta Azuma –Dijo Kurenai algo colérica como si la pregunta fuera muy incomoda.

-Pues me gusta mucho cocinar así que hice unas galletas el otro día y las deje como muestras en varias tiendas, por suerte a la mayoría les encantaron así que eso haré. Sé que no es un gran trabajo pero me alcanzara para mi sola, sin contar que tratare de tener este lugar listo cuanto antes. –Comento satisfecha.

-Ya veo, pero no crees que lo mejor sería que consiguieras no sé, un trabajo más rentable quizás yo pueda hallarte un empleo para la compañía a la que trabajo o tal vez Kurenai pueda encontrarte algún trabajo de modelo o alguna otra cosa. –Replico Azuma mientras acariciaba lentamente su barbilla.

-Bueno Kurenai ya me comento eso hace algunas semanas y la verdad yo se los agradezco pero nunca fui muy buena en los negocios, y por otro lado soy bastante tímida para modelar, prefiero hacer algo independiente y me encanta la gastronomía, estoy segura que con practica podría llegar a trabajar en algún lado; después de todo es lo que siempre me ha gustado, y esta vez quiero seguir mis propios pasos haciendo lo que realmente me agrade y no lo que les agrade a los demás.

-Vaya te veo decidida. –Replico Azuma.

-Pues si lo estoy. –Contesto con felicidad Hinata.

-Me pregunto de donde sacara esa actitud, quizás sea de familia. –Dijo Azuma mirando a Kurenai y sonriendo.

-¡No sé a que te refieres con eso Azuma! -Contesto algo indignada Kurenai.

Por fin los tres rompieron a carcajadas, Hinata sintió que en ese momento en algún lugarcito de su corazón otra lucecita de felicidad se encendía para sanar aquellas desdichadas heridas del pasado que aun se alojaban en lo profundo de su alma.

Le llevo una semana entera a Hinata terminar de acomodar sus cosas en su nuevo hogar, durante las mañanas se levantaba muy temprano a elaborar unas exquisitas galletas, de miel, chocolate, limón, vainilla y otros sabores mas, que despedían durante cada amanecer una exquisita fragancia, que embelesaban y deleitaba no solo aquel lugar, sino que además aquel pérfido aroma, lograba escapar a través de una ventanilla en la cocina hacia la calle, en donde hipnotizaba a mas de un distraído.

Por las tardes luego de un merecido descanso la muchacha se disponía a poner mas presentable su nuevo hogar no solo limpiando un poco, si no que además se daba maña para solucionar problemas domésticos simples como pintura, cortar el césped, plantar bellas y perfumadas flores de estación, cambiar algún que otro foquito de luz quemado u acomodar los nuevos muebles de la sala de estar (una mesa baja rectangular, unos almohadones de tela blanca dispuestos a su alrededor, un hermoso sofá color marfil que se ubicaba junto a la chimenea no muy lejos del enorme ventanal y finalmente unas repisas y estantes varios que servirían de apoyo para algunos libros, futuras fotos y por que no varios jarrones con flores, los cuales en un futuro no muy lejano pensaba comprar), todos adquiridos a buen precio en un remate; Y finalmente organizando y preparando los cuartos que estarían disponibles para alquilar.

Hinata se sentía realmente feliz pues a diferencia de Hanabi siempre fue mucho más habilidosa con las artes manuales, aun que en la casa Hyuga siempre estuvieran atendidas Hinata se sentía muy contenta y útil de poder arreglárselas por su cuenta después de todo de algo le servia su experiencia ganada gracias a su tozudez.

-¡Creo que después de todo si sirvo para algo! –La muchacha rió por un momento mientras terminaba de colgar la cortina de la sala. -Quizás papa se sorprendería de verme ahora.

Los pensamientos de la muchacha se concentraron por un momento en su padre Hiashi a pesar de todo, él era su padre y lo seguía queriendo como siempre, aun que este hiciera de cuenta que ella no existía.

Hinata se acerco a unos estantes cerca de la pequeña mesa ratona, en donde había colocado sus preciados libros de cocina que Kurenai le había regalado, según esta para que aprendiera las recetas más exóticas y modernas. Sobre aquel lustroso aparador se hallaba el único recuerdo que ahora disponía de su familia, aquella foto que hacia unos meses un diario local había publicado tras el fatídico accidente.

La muchacha tomo el portarretrato entre sus manos y la acaricio dulcemente todos lucían tan felices, hubiese deseado en aquel momento que el tiempo parase y retornase a ese lugar junto a su madre, su padre y su hermana Hanabi.

Un fuerte llamado a la puerta la trajo nuevamente a la realidad, dejo con cuidado la foto en su lugar y corrió presurosa a atender aquel llamado.

-Un momento por favor...

La muchacha se acomodo un poco el cabello que lo tenía completamente revuelto entre polvillo y algunas telarañas quitadas de las habitaciones del piso superior que con esmero y paciencia logro acondicionar y limpiar.

Tras unos segundos abrió la puerta principal, Kurenai se hallaba parada admirando algunas imperfecciones en el techo que descansaba sobre el umbral de la puerta.

-Buenas tardes Hinata, parece que a Azuma le faltó retocar la pintura en el techo, se esmera pero nunca fue muy bueno para lo artístico. -Sonrió Kurenai mientras imaginaba a Azuma hacer un sin fin de malabares para pintar aquel porche.

-Realmente le estoy muy agradecida por dedicarse un tiempo y venir a ayudarme con los arreglos de la casa, si no fuera por ambos Kurenai no sé que sería de mí son como mis hadas madrinas. -Contesto la joven con simpatía. –Pero adelante pasa sé bienvenida a mi hogar.

-No me imagino a Azuma con minifalda y una varita mágica. –Sonrió picadamente Kurenai mientras ingresaba a la casa.

-Ahora que lo dices... –Escapándosele una sonrisa mientras trataba de imaginar a Azuma con vestido, entrando por los balcones con un cigarrillo en su boca.

-Vaya ya veo por que estas algo desarreglada. –Notando el lugar impecablemente limpio, y el cabello revuelto de Hinata junto con unas manchas de polvo en su nariz.

-Bueno pero valió el esfuerzo ahora si se puede decir que es un hogar presentable, haré un poco de té ¿te parece?

-¿Lo olvidaste verdad? ¿O aun sigues pensando igual? –La interrogo Kurenai mientras se sentaba en una pequeña silla que estaba cerca del recibidor.

-No la verdad es que no lo olvide, jamás lo haría pero será muy difícil que me dejen entrar y más con mi familia presente. -Hinata tomo una bocanada de aire mientras se apoyaba lentamente sobre la puerta de calle.

-Pero es tu madre Hinata y hoy se cumplen cuatro meses de su muerte tienes tanto derecho como ellos de estar presente en la misa.

Kurenai se levanto de un salto de su silla y asió la barbilla de la joven que permanecía cabizbaja.

-Kurenai…

-No sabrás si no lo intentas, ve a cambiarte mientras yo me preparare algo de té para mí mientras te espero. –Dijo Kurenai sonriendo.

-Esta bien, aun que tengo un mal presentimiento sobre esto…

-Tu no te preocupes Hinata siempre estaré de tu lado no importa lo que pase.

Luego de que la muchacha se aseara y vistiera ambas partieron, en el coche de Azuma, hacia una pequeña capilla ubicada en el interior de un lujoso cementerio privado, a los que solo podían acceder aquellos de prestigio y de categoría en Konoha.

Ambas mujeres no tuvieron problemas de llegar hasta el lugar, Kurenai estaciono el coche tomo su bolso y ambas se dirigieron sin prisa hacia la capilla que estaba a unas cinco cuadras del estacionamiento.

Naturalmente la familia Hyuga contaba con varios custodios que no solo estaban al servicio de Hiashi Hyuga si no también de los principales miembros de la familia, incluyendo a Hanabi quien era seguida a sol y a sombra para preservar su seguridad.

Hiashi se había vuelto muy cauteloso a la hora de proteger a la ahora, única heredera del clan Hyuga, muchos rumores y ciertos altercados con la familia Uzumaki habían generado entre ambas familias mucho rencor y resentimientos que no solo se habían acrecentado con los años si no que además las importantísimas perdidas sufridas por ambos bandos hacia tan solo cuatro meses atrás dejo en ambos clanes un sabor muy amargo.

-Las noticias han estado muy revueltas estos meses Hinata, pero sabes que tu familia a entablado una acérrima enemistado con la familia Uzumaki. –Comento de repente Kurenai mientras ambas jóvenes caminaban lenta y discretamente hacia la capilla.

-Pues si algo he leído aun que trato de no dejarme llevar por tantos comentarios. –Asevero Hinata con seriedad.

-Pues me he enterado que hubo dos atentados de muerte hacia tu familia Hinata por suerte ambos fueron frustrados por la ardua seguridad que tu padre puso a su servicio.

Hinata se detuvo al instante y miro azorada a Kurenai quien no noto inmediatamente la reacción de la muchacha.

-¿Desde cuando sabes esa información Kurenai? –Pregunto Hinata mientras sus ojos se clavaban en la espalda de la joven mujer.

-Desde hace uno o dos meses mas o menos.

-¿Y por que no me habías dicho nada? Es mi familia y creo que tengo todo el derecho a saber si algo malo les ocurriera. –La voz de Hinata se torno más seria y cargada de angustia y pesar.

Kurenai se dio vuelta mirando a los ojos a una afligida Hinata cuyo semblante no era aquel al cual ella estaba acostumbrada a observar.

-La verdad es que al principio quise contarte lo que estaba pasando pero no estaba muy segura de que la información fuera del todo cierta, como habrás notado los Hyuga suelen ser bastante reservados aun para la prensa.

-¿Y Por que ahora me lo dices? –Pregunto Hinata.

-Por que la situación es más tensa de lo que yo imaginaba, he escuchado rumores, muy cercanos de que se acusa a la familia Uzumaki de dichos actos violentos.

-¿Y son ellos los culpables? Kurenai.

-No lo sé, no tengo idea de quien pueda estar detrás de todo esto pero por años se ha buscado desestabilizar a estas dos importantes familias, a mas de uno le convendría que no solo cada clan, sino también los medios estén ocupados en conspiraciones y rumores sin contar que hay muchos que desean que no solo tu padre quiebre si no también los Uzumakis, me entiendes.

-Mas o menos, pero entonces ¿Puede haber alguien mas detrás de estos atentados? ¿Cómo estar segura de que mi padre podría llegar a tener otros enemigos Kurenai?

Kurenai volvió a retomar el paso y Hinata la siguió unos segundos en silencio.

-No estoy segura aun, pero mi intuición me dice que algo muy extraño esta pasando. Azuma me contó la semana pasada, que el clan Uzumaki también ha sido perseguido, la vigilancia en ambas familias se ha reforzado en tan solo unos pocos meses.

Los Uzumakis temen que se atente contra el único heredero del clan, saben que tu padre los odia de alguna manera y los acusa abiertamente de la muerte de tu madre.

La corporación Uzumaki tampoco esta muy conforme con lo que se ha dicho del accidente y temen que todo sea una trampa de los Hyuga, creen que tu familia podría intentar algo en contra el heredero y han sufrido ellos también varios "accidentes extraños"

-Mi padre jamás haría algo así, él tiene su carácter pero sin duda es un hombre honrado además yo fui la causante de dicho desastre, ¡deberían culparme a mí y a nadie más! –Hinata volvió a agachar la cabeza con pesar.

-¡Escucha Hinata! –Dijo Kurenai sujetando fuertemente el brazo de la joven, quien la miro con gran sorpresa. –Para todo el mundo tú estas muerta me comprendes, me ha costado mucho conseguir que tengas mi apellido y creo que ahora no es muy conveniente que otros sepan que estas con vida.

-¿Por qué, soy una Hyuga por que debo esconderme de todo el mundo? –Exclamo Hinata en voz alta.

-Por que tu también estarías en peligro mas si se llegara a saber que la primogénita de Hiashi esta aun con vida me entiendes.

-Entonces no debería estar aquí Kurenai. –Dijo con tristeza.

-En cierta forma es muy arriesgado pero si algo ha hecho muy bien tu madre es no dar a sus hijas a conocer a los medios. Ha mantenido a su familia bajo un sello que no ha sido fácil de romper hasta después de su muerte, la única foto que tienen de ti es aquella que salió una vez en el diario recuerdas.

-Si, la recuerdo. –Dijo Hinata recordando la foto recortada que guardaba en la sala.

-Esa foto fue hurtada o se le pago a alguien para conseguirla no lo se, pero gracias a dios en esa foto eras muy pequeña nadie te reconocerá con tanta facilidad, aun que tus rasgos son muy usuales en la familia, contamos con el hecho de que estas muerta para todos y de alguna manera espero que esto no se descubra al menos hasta que las cosas se calmen

Kurenai acaricio con delicadeza el largo y lacio cabello de la joven y la miro a los ojos.

-Seca esas lagrimas de tu rostro y no te preocupes te protegeré lo mas que pueda pero debes evitar a toda costa utilizar tu apellido y sé que te será muy difícil pero deberás negar tu origen al menos por ahora.

-¡Esta Bien!- Contesto la muchacha con pesar.

-Bien retomemos nuestro camino iremos por la entrada accesoria de la capilla así nadie té vera llegar por el frente Ok

-Si haré lo que digas Kurenai.

-Eres una buena muchacha Hinata y a pesar de todo sé que amas a tu madre y a toda tu familia, que todo esto es muy difícil para ti, por eso decidí arriesgarme hoy para que asistieras a su misa.

La misa hacia buen rato había comenzado y tal como Kurenai lo adelanto ambas muchachas tomaron por un camino aleatorio que rodeaba la capilla y permitía el ingreso por la puerta posterior de la misma de esta manera lograban evitar la muchedumbre que se agolpaba en las puertas del recinto.

Todo el camino que conducía hasta la entrada posterior estaba rodeado de pinos y árboles de cerezos, cuyos pétalos se esparcían con la leve brisa del viento otorgándole un bello colorido a aquella mañana primaveral.

Luego del largo rodeo y de pasar por varios puestos de vigilancia ambas muchachas llegaron casi a la entrada de aquel lugar, allí las recibía una enorme fuente adornada con un gigantesco ángel de mármol en cuyas manos sujetaba un recipiente que vertía una incontenible cantidad de agua a sus pies y que se apoyaba en una especie de plato de menor diámetro que la fuente principal, desde aquí el agua que resbalaba hacia lo profundo de dicho manantial.

Aquella bellísima reliquia era rodeada de un ancho camino de piedra y césped cuidadosamente cortado, el cual lucia de un color verde brillante que parecía resplandecer aun más con la luz del sol.

Aquel camino se bifurcaba en dos, uno de ellos conducía a la entrada accesoria de la capilla cuyo portal no estaba mas que a unos cuantos metros, y el otro se alejaba de aquel lugar perdiéndose entre árboles de cerezo y pino los cuales lo vigilaban con recelo y paciencia.

Hinata perdió su mirada por unos instantes hacia aquel camino accesorio hasta que Kurenai llamo su atención, la muchacha se acerco rápidamente a su protectora, pues se había quedado por unos instantes rezagada.

-Bien, tu nos digas nada Hinata, la mayoría de los custodios son nuevos y no te conocen.

Mirando con detenimiento a los cuatro guardias que se hallaban parados frente a una enorme puerta de madera cuyas dos hojas permanecían abiertas y que dejaban entrever dos pequeñas puertas accesorias de menor tamaño que permitían el ingreso al lugar.

-Quiero que me sigas la corriente y de seguro lograremos entrar –Asevero Kurenai con picardía.

-Esta bien aun que esto me da un poco de escalofríos Kurenai. –Dijo Hinata quien se notaba ligeramente nerviosa.

Ambas muchachas subieron una escalinata de piedra de diez escalones hasta llegar a la gran puerta de madera allí dos de los custodios las detuvieron rápidamente.

-Alto identifíquense. –Poniendo cara de pocos amigos y dejando entrever una pistola debajo de su chaqueta.

-Mi nombre es Kurenai soy la prima de la difunta, y parte de la familia Hyuga ella es mi hijastra. –Señalando a Hinata quien estaba mucho más nerviosa ahora pues tenía la sensación de que ambos hombres no creían ni una sola de las palabras que le decía Kurenai.

-Lo siento pero no puede ingresar por aquí señora debe ingresar por la puerta principal. –Dijo el segundo hombre con cierto disgusto.

-Si lo sabemos, pero la entrada principal esta llena de personas la mayoría desconocidas, sin contar la precensia de algunos periodistas, sinceramente no tengo ganas de que me estén haciendo preguntas en un momento tan delicado me comprende. –Contesto con seriedad y cierto enojo Kurenai.

Ambos hombres se miraron mutuamente y algo desconcertados

-Aguarde un momento, mirare en la lista de personas que asistirían hoy aquí, déjeme revisar si su nombre esta allí por favor de lo contrario no podré dejarla pasar.

-Ok, no hay problema- Dijo Kurenai.

Uno de los hombres se alejó un poco de ambas mujeres y tomo un radio del interior de su chaqueta. Una conversación se inició a través del aparato con una voz masculina desconocida, mientras el primer guardia hablaba por el radio el otro hombre comenzó a mirar con detenimiento a Hinata, lo que la puso aun más nerviosa, Kurenai noto al instante la reacción de la joven, la tomó de la mano y la sujeto a su brazo echándole una fría mirada al observador el cual noto al instante la incomodidad de ambas.

A través del radio el primer guardia comenzó a describir a Kurenai, a la otra voz masculina del otro lado de aquel aparato. Finalmente la reconoció como parte de la familia, al recibir la descripción de la joven mujer por parte de su colega.

Finalmente el guardia tomó su radio y la coloco en su chaqueta, se acercó a ambas mujeres y a su compañero quien aun permanecía estático frente a ambas impidiendo que ingresaran al lugar.

-Pueden pasar ahora me han confirmado su identidad.-Dijo con poca expresión

-Gracias –Asintió Kurenai mientras comenzó a avanzar hacia la puerta con lentitud aferrada al brazo de Hinata quien no esbozaba palabras.

Casi llegando a la puerta Kurenai miro a la joven quien estaba algo pálida y sonrió.

-No fue divertido, me hace acordar a los viejos tiempos. –Exclamo Kurenai en voz baja.

-Pues yo estoy muerta de miedo esos hombres se veían muy poco amigables.

-Te preocupas demasiado Hinata. –Comento Kurenai abriendo la puerta de entrada a la capilla.

Ambas Jóvenes ya estaban dispuestas a ingresar al interior del recinto cuando una voz masculina desconocida les hablo con fuerza y autoridad.

-¡Alto ustedes dos!

Hinata sintió que cada uno de los pelos de su cabello se erizaba, podía escuchar con detenimiento cada golpeteo de su corazón el cual parecía desbocado, el temor se había apoderado de su cuerpo.

-Kurenai…-Dijo con preocupación en voz baja y algo asfixiada.

-No te preocupes. –Le contesto esta quien aun permanecía aferrada a su brazo.

Ambas se dieron vuelta con lentitud para ver el origen de aquella perturbadora voz; para su sorpresa un hombre de apariencia de unos 40 o 45 años de edad, con cabello color rojizo anaranjado, lo lucía corto y algo erizado. Llevaba en su boca y en su nariz unos pequeños pircins, que le daban un look algo excéntrico, finalmente traía puestas unas gafas oscuras y un traje de color negro con camisa blanca debajo, que se dejaba entrever a través del saco el cual llevaba desabotonado.

Al ver a las dos jóvenes se les acerco con mucha seriedad, su rostro no esbozaba sonrisa alguna y Hinata sabía bien por que.

-Lo siento señorita Kurenai pero me temo que solo puedo permitirle a usted el ingreso al lugar. –Dijo sacándose las gafas dejando ver sus ojos los cuales tenían un color sumamente extraño.

-¿Pero por que? -Pregunto Kurenai con cierto enfado.

-Ambas saben por que…

Hinata que hasta ese momento había permanecido en silencio soltó el brazo de Kurenai causando cierto desconcierto en su protectora, miro al hombre e hizo una pequeña reverencia ante el asombro de Kurenai quien no entendía nada en lo más mínimo.

-Buenas tardes Pain. –Dijo alzando su mirada al hombre.

-Buenas tardes señorita Hinata. –Le respondió este con cortesía haciendo una reverencia.

-¿Se conocen? –Interrogo Kurenai con asombro mirando a Hinata y al desconocido.

-Si Kurenai, Pain ha sido el Jefe de seguridad de la familia durante muchísimos años ha estado bajo el servicio de mi padre e incluso ha sido mi guardaespaldas en mas de una ocasión mi padre lo tiene en muy alta estima.

-Y realmente estoy muy agradecido con su padre por tenerme tal confianza.

Kurenai permaneció unos segundos en silencio, el rostro del hombre no se había inmutado en lo mas mínimo ante la precensia de Hinata.

-Lo lamento Señorita Hinata, pero tengo ordenes de su padre para no dejarla ingresar al recinto lo siento, pero espero que me comprenda, usted sabe el por que su padre ni su familia desean verla y mi deber es cumplir fielmente las decisiones del señor Hyuga.

-Si comprendo Pain…-Contesto Hinata con tristeza.

-Pero no es posible ella tiene derecho de estar aquí mas que cualquiera. –Expreso Kurenai con cierta ira.

-Y lo entiendo Señora, pero tengo mis ordenes y no puedo desobedecerlas espero que usted me comprenda. –Expreso sin titubeos y con seriedad.

-Iré a hablar con Hiashi Hinata, debe de dejarte entrar no es necesario que los demás te vean puedes estar en algún lugar donde no haya nadie mas pero al menos estar presente eso puede permitírtelo. –Dijo Kurenai con indignación.

-Conoces bien a mi padre Kurenai y creo que este no es el momento para causar alboroto sobre todo por lo que me contaste recuerdas- Dijo Hinata con resignación.

-Pero… Hinata…

-Ve tu, quiero que me cuentes como estuvo la misa yo te esperare en el auto de acuerdo.

-No creo que sea conveniente dejarte sola. –Insistió Kurenai mirándola a los ojos

-Descuida yo estaré bien. –La tranquilizo la muchacha.

-Esta bien, pero al menos ¿traes tu celular?

-Si, Kurenai aquí lo tengo en mi bolsillo. –Mostrando a la mujer el aparato que sacaba del bolsillo derecho.

-Bien me llamaras por cualquier cosa... esta bien no importa cuando sea, ni por lo que sea. –Dijo Kurenai muy poco convencida de dejar a la chica sola.

-Si, así lo haré descuida. –Tratando de tranquilizarla.

-De todas formas no me quedare hasta el final así no se nos hace tan tarde.

-Esta bien, te esperare en el coche.

Hinata acaricio la mano de su protectora y se alejo rumbo a las escaleras, Kurenai la observo por unos instantes y luego ingreso a la capilla con cierta resignación.

-Lamento que tenga que pasar por esto Señorita. -Dijo Pain aun que ni un rasgo de dolor o pena se esbozara en su rostro.

-Descuide Pain lo comprendo, adiós.

Hinata hizo otra reverencia y se alejo sin decir ni una palabra más y sin mirar atrás, su corazón estaba muy dolido pues su padre sabiendo cuanto amaba a su madre no le permitía estar presente en aquel momento tan delicado para ella. Ni siquiera había tenido la oportunidad de despedirse de su madre luego de su muerte, pues su padre mantenía el lugar rodeado de seguridad, ni pudo asistir al entierro de la persona que más amaba y admiraba.

-¡Espera por favor!

Una voz masculina volvió a interrumpir sus pasos, estaba ya a pocos pasos de la enorme fuente, la muchacha se dio vuelta pues esa voz sin duda no pertenecía al rígido y frió Pain.

-¡Espera Hinata, no te vayas!

Un joven se acercaba corriendo hacia su posición a toda velocidad traía el cabello largo lacio y de color negro azabache atado con un lazo negro, una especie de pañuelo del mismo color cubría su frente y se ataba por detrás de la cabeza, sus ojos de color blanquecinos miraron con intensidad a Hinata quien sonrió ante la precensia del joven.

El muchacho se detuvo frente a ella he hizo una reverencia frente a Hinata quien por un momento había olvidado su pesar.

-Entonces es verdad, ¡Estas viva Hinata! -Dijo el joven con dificultad.

-Así es, te alegras de verme Neji. –Pregunto Hinata con curiosidad.

-Muchísimo…-Dijo este.

El muchacho se abalanzó a la joven y la abrazo con fuerza, Hinata le correspondió al instante, por un momento se vio trasportada al pasado.

Ella y Neji no se llevaban muy bien cuando eran niños pues él pertenecía a las ramas secundarias de la familia. Cierto resentimiento había crecido en el interior del corazón del joven, por la manera despreciable en que su familia era tratada por las ramas principales de los Hyuga.

Neji veía a Hinata como una niña malcriada y consentida que obtenía todo lo que deseaba aun siendo pésima en las matemáticas, contabilidad, física, etc. y peor aun de carácter débil.

Él no lograba entender como alguien así llegaría algún día a convertirse en la cabeza de los Hyuga, su mente racional le decía que él estaba mucho más capacitado para ocupar ese lugar si tan solo pudiera acceder a una oportunidad.

La calificación y conducta de Neji siempre eran impecables, ciertamente era un genio, incluso a su corta edad participaba en proyectos importantes de la empresa Hyuga, aun que no se le daba mas que un segundo lugar por sus meritos.

Luego de morir su padre, Neji se encontró solo en el mundo, deseaba fervientemente poder demostrarle a su tío que él era más capaz que Hinata, no había disciplina o ciencia a la que Neji no se dedicara y lo hacia con entusiasmo y esmero, pero no importaba cuanto la intentaba la reacción de su tío era la misma, le negaba toda posibilidad a alguien que no llevara la sangre pura de la familia Hyuga.

Hinata con dedicación, paciencia, e insistencia logro que su padre tomara mas en cuenta a su sobrino, descubriendo el gran potencial que el chico albergaba en su interior.

Así fue como Hiashi decidió darle una oportunidad por primera vez en una larga lista de sucesión y tradición familiar a alguien que pertenecía a una rama secundaria, nada menos que a su sobrino, hijo de su amado hermano a quien quería a pesar de la diferencia que sus padres habían hecho con ambos desde su más tierna edad.

El joven asombro a mas de un Hyuga en especial a Hiashi, quien fue tomándole gran cariño a su sobrino, el cual le había demostrado su gran capacidad no solo en los negocios, si no también en otras disciplinas como las artes marciales, en las cuales el muchacho no tenía rival.

Hinata y Neji finalmente se convirtieron en amigos inseparables, pues él descubrió que la niña, no era una consentida, si no un alma atrapada en una tradición familiar que tanto como el odiaba desde lo mas profundo de su ser. Mas allá de su relación como familia, Neji siempre cuidaba de su prima y siempre lo haría pues ella ocupaba un lugar muy especial en su corazón.

-Realmente me puse muy triste cuando Hiashi dijo que también habías muerto, al principio no comprendía nada solo habían velado a tu madre, hasta que me encontré con Kurenai quien me contó todo, realmente quería verte o ayudarte a regresar a casa pero tu padre esta aun muy dolido Hinata. –Dijo el Joven mirando a los ojos a Hinata quien sonreía con cierta felicidad

-Si entiendo Neji, y te agradezco por apoyarme siempre y estar a mi lado.

-Lamento lo de tu madre realmente era una persona adorable y pura. –Dijo el joven mientras se sentaba en la fuente que estaba a unos pasos de la posición de ambos, hizo un gesto a Hinata y esta se sentó a su lado.

-Si, realmente quede muy desconcertada luego del accidente.- Comento Hinata con tristeza.

-¿Pero entonces fue un accidente? Tu padre ha dicho que es obra de la familia Uzumaki que el conductor las arrollo deliberadamente.

-No es verdad…Dijo Hinata.

La información pareció causar gran asombro en Neji, quien le pidió a Hinata que le contara toda la verdad. Después de varios minutos de una extensa y dolorosa charla ambos jóvenes permanecieron un momento en silencio. Neji permanecía cabizbajo y Hinata no sabía que pensaría su primo ahora que sabía aquella dolorosa verdad en la cual ella había causado accidentalmente la muerte de dos personas inocentes.

-Comprendo cuan dolorosa ha de ser esta situación para ti Hinata. –Dijo Neji tomando ambas manos de la joven entre las suyas. –Pero no debes culparte por la muerte de tu madre, tu no tuviste la culpa nadie la tubo, todos se hallaban en el momento y lugar equivocados a veces son sucesos que no podemos evitar.

-Lo sé Neji pero no puedo erradicar esta punzada en lo mas profundo de mi corazón por lo que paso, incluso el conductor del vehiculo, ¡él murió horriblemente, fue un accidente terrible! –Dijo Hinata tratando de contener las lágrimas de sus ojos.

-Como dije hay cosas que no podemos evitar pero me alegro de que estés a salvo y sé que tu madre también lo estará en algún lugar. –Dijo Neji mientras abrazaba a Hinata quien ya no podía contener tantas lágrimas, las cuales se escurrían en el pecho de su primo.

Luego de unos minutos más cuando Hinata se hubo calmado y reconfortado, Neji acaricio su rostro y la miro a los ojos fijamente.

-Algo a cambiado en ti Hinata, estas distinta, quizás hayas podido hacer lo que yo nunca me he atrevido, a seguir mi propio camino, quizás todo esto te da una oportunidad nueva una que nunca hayas imaginado y es hacer tu vida como desees sin tener que rendir cuentas a nadie, ni seguir los deseos de nadie, solo a tu corazón.

Las palabras de Neji resonaron y resonarían por mucho tiempo en los pensamientos de Hinata, quizás su primo tenia razón después de todo ella ahora era libre.

Libre para hacer lo que quisiera, lo que su ser le dictase, de casarse con quien ella realmente amara y de disfrutar cada cosa que deseara hacer, en pocas palabras forjar ella su propio destino, lejos del que dirán o de la aprobación o desagrado de su familia.

-Gracias Neji. –Contesto Hinata más reconfortada.

-Sabes Kiba esta adentro, él ha estado muy triste y en cierta forma se siente culpable de todo lo que paso.

Hinata permaneció pensativa por unos momentos no había cruzado por su mente el hecho de tener que enfrentar nuevamente a Kiba, sintió como su corazón se estrujaba de a poquito, acumulando una angustia incontenible en su garganta.

-El te contó lo que paso. –Pregunto Hinata luego de varios segundos de silencio.

-Pues algo así, esa noche de tu compromiso yo fui a buscarlo por orden del tío Hiashi, no lograba hallarlo por ningún lado así que finalmente me dirigí a la cochera pensando que el probablemente se había quedado ahí, fue entonces cuando te vi Hinata estabas parada bajo la lluvia apoyada en la puerta del garaje, completamente empapada.

Recuerdo que hacia bastante frío esa noche quise ir a hablarte ya que estaba algo lejos de tu posición y no me viste, pero cuando emprendí mi marcha tu entraste al lugar.

Al cabo de unos minutos saliste corriendo como herida por un rayo, fui hacia el garaje y ahí estaba Kiba y Hanabi, al principio no entendía nada pero luego ambos me explicaron lo que había ocurrido. –Neji coloco sus hombros sobre las piernas y perdió su vista por unos instantes en el horizonte, mientras Hinata guardaba el más absoluto silencio. –Ese día lo golpee tan duro que cayo redondo al suelo. –Dijo Neji pensativo.

-¿Lo golpeaste? –Pregunto Hinata.

-Si, pensaba en ti en como te sentirías deje que la euforia y el enojo me poseyeran ¡no pude evitarlo! Pero luego Hanabi corrió a su lado lo abrazo y lloro desconsoladamente. Kiba se paro y la aparto estaba dispuesto a permitir que lo golpease hasta el cansancio si con eso me hacia sentir mejor o si arreglaba de alguna manera las cosas.

Fue entonces cuando me di cuenta del cariño que ambos se profesaban, me pareció que era inútil desquitarme con él así que decidí acudir a tu lado.

Cuando llegue a la casa Hiashi me dijo lo que había pasado y que tu madre fue tras de ti para tratar de convencerte, luego de una larga espera recibimos la llamada de alguien desde el hospital, y el resto ya lo conoces Hinata.

Hinata permaneció otros segundos pensativa, hasta que Neji se paro delante de ella cruzando sus brazos y mirándola con seriedad.

-¿Quieres verlo? –Replico Neji.

-No, no puedo, no estoy preparada para hablar aun con el Neji. –Dijo Hinata poniéndose de pie.

-Comprendo tus sentimientos prima…

-Gracias Neji, pero dile que estoy bien, cuando sea el momento hablaremos, algún día y que no los odio ni a el ni a Hanabi, que comprendo los sentimientos de ambos.

-Realmente has madurado Hinata, siempre fuiste una chica sabia pero ahora estas distinta, ¿ya te lo había dicho verdad?

-Si…-Dijo esta sonriendo.

-Debo regresar a la misa. -Dijo el joven notando que el tiempo había volado mientras conversaba con su prima.

-Esta Bien, ¿pero volveremos a vernos Neji? Realmente a veces me siento sola, si no fuera por Kurenai y Azuma no sé que sería de mí.

-Si iré a verte a tu nuevo hogar, el que me contaste quien sabe y hasta me quede un día a dormir allí, veré que invento para que los guardias no me sigan, después de todo tenemos que ponernos al día verdad, quiero saber que más te ha pasado y ayudarte en lo que pueda. –Dijo sonriendo.

-Si es cierto pero no le digas a nadie más en donde estoy Neji, ni a Kiba ni a Hanabi a nadie por favor. –Replico con cierta angustia.

-Descuida guardare tu secreto, cuídate mucho por que ha habido graves problemas, han querido atentar contra la vida de Hanabi y tu padre, no quiero preocuparte pero si saben que estas viva quizás te busquen Hinata.

-Si Kurenai me ha comentado algo, ¿Crees que sean los Uzumakis?

-¿Quién mas podría ser? Tu padre esta convencido de que son ellos y no descansara hasta averiguarlo, por eso ha reforzado la seguridad y Pain ha trabajado el doble estos meses.

-Ya veo, así están las cosas tratare de resguardarme lo mas que pueda. -Contesto Hinata

-Bueno debo irme, cuídate mucho y nos veremos pronto ok- Exclamo Neji

-Si, nos veremos pronto. –Contesto Hinata con alegría.

Neji Se acerco a su prima la abrazo con fuerza y beso su frente, en sus ojos se reflejaba alegría y emoción, aquella sensación impregno el alma de Hinata encendiendo una lucecita de felicidad en su corazón.

-A propósito antes de irte ve a visitar la tumba de tu madre, sigue este camino. –Señalando el camino continúo a la fuente. -No hay guardias allí y así podrás despedirte, creo que es mejor que estés a solas con ella en vez de rodeada de toda esta gente.

-Si lo haré, gracias Neji.

Hinata vio alejarse a su primo y perderse en el interior de la capilla, desde la entrada de la misma la figura de Pain permanecía inmóvil y apacible desde lo alto de las escalinatas. Hinata sintió una sensación extraña recorrerle el cuerpo mientras miraba aquel que había sido alguna vez su guardián.

Finalmente, y siguiendo las instrucciones de su primo, Hinata se interno en el sendero señalado. Tal y como el camino que las había conducido al lugar, este estaba rodeado de pinos y árboles de cerezo.

La muchacha caminó por unos minutos hasta llegar a un claro en donde se hallaban varias lapidas, busco por un rato hasta que finalmente lo encontró, el lugar en donde ahora descansaba el cuerpo de su querida madre.

Permaneció allí sentada a los pies de aquella tumba llorando y hablándole quizás a un trozo de piedra tallado; Pues Hinata sabía o intuía de alguna manera que su querida madre siempre estaría velando por su bienestar en donde quiera que estuviera y que la acompañaría cada día de su vida, pero en ese momento sentía la imperiosa necesidad de despedirse, de decirle adiós, recordando aquellos momentos en los cuales su madre acudía a abrazarla y a contenerla con su amor y sus palabras alicientes, en los momentos que mas la necesitaba.

La noche casi caía en Konoha Hinata, había perdido la noción del tiempo hasta que se percato de la oscuridad que se avecinaba.

-¡Kurenai debe estar muy preocupada por mí! –Dijo poniéndose en pie de un solo salto. –Adiós madre querida y te prometo que seré muy feliz cueste lo que me cueste, por ti y por mi, gracias por salvarme la vida…

La muchacha se seco las lagrimas y se disponía a alejarse de aquel lugar para encontrarse posiblemente con una enfurecida Kurenai lo que causo cierta risita pues sabía cuan sobre protectora esta era.

Se puso en marcha y se disponía a retornar por el camino que había llegado hacia unas horas pero algo atrajo su atención.

Un muchacho permanecía parado frente a una tumba, lo cual asusto a Hinata. La oscuridad ya casi cubría el lugar y no podía divisar demasiado al joven. Su corazón comenzó a acelerarse ¿Y si era alguien que deseaba lastimarla?

Trato de enfocar la vista hacia aquel lugar con su atención y mirada puesta en la figura hasta que pudo distinguir el aspecto del joven, este llevaba puesto un abrigo color beige, su cabello era rubio y apenas resplandecía con los rayos rojizos del atardecer.

Hinata se acerco un poco mas, pues estaba bastante lejos aun del muchacho, en su corazón ya no había temor, sentía algo extraño algo calido e incontenible en todo su ser, cada fibra de su cuerpo temblaba pero no de miedo o terror, mas bien era emoción.

La muchacha no comprendía que era lo que ocurría en su interior, ni en su propio cuerpo, solo podía acercarse a ese muchacho como si un potente imán la arrastrara hacia lo inevitable.

Pudo aproximarse a pocos metros del joven, el cual parecía cabizbajo y taciturno, perdido en sus propios pensamientos mirando fijamente la tumba sobre la cual descansaba una rosa roja.

Él no se había percatado de la presencia de la joven y Hinata permanecía callada, pues no lograba esbozar ni una sola silaba, solo podía mirarlo extasiada como si estuviera bajo alguna clase de hechizo.

Desde su posición Hinata podía percibir su perfume, era el más exquisito de todos los aromas que haya conocido; cada segundo que pasaba ese olor penetraba en lo mas profundo de su ser, de su alma, haciéndola caer en un trance hipnótico del cual no deseaba despertar.

El corazón golpeteaba con fuerza su pecho, por momentos creía que escaparía a los pies de aquel misterioso joven. Intento acercarse un poco más y con cada paso que daba su cuerpo se tensaba, le costaba tragar saliva y respirar, un intenso calor se desprendía desde las entrañas mismas de la tierra y desorbitaba todo su cuerpo.

A medida que la distancia entre ambos disminuía Hinata pudo divisar mejor a aquel joven; su cabello, su rostro, su mirada, ella lo había visto en otro lugar, en otro momento… quizás fuese…¡si era él! El chico de sus sueños, aquel que la llamaba suplicante desde hacía varios meses aquel que decía amarla desde lo mas profundo de su alma y con un amor tan ferviente y apasionado que derretía hasta el más gélido corazón.

La muchacha permanecía a solo unos cuantos pasos del chico, quien se sintió observado, pues con un lento movimiento giro su cabeza; los ojos azules del joven se encontraron con la perlada mirada de Hinata, quien se mantenía inmóvil y silenciosa como si hubiese sido descubierta en alguna alocada travesura.

Ambos se miraron por unos instantes, Hinata sintió que aquellos segundos duraban casi una eternidad, no lograba contener el calor de su cuerpo ¿Quizás tuviese fiebre? ¿O quizás era aquella penetrante mirada azul que lograba develar los más profundos secretos de su alma?

-Hola…-Dijo él interrumpiendo el molesto silencio entre ambos.

-Ho…Hola. –Balbuceo ella con dificultad.

-¿Quién eres?... –Preguntó él volviendo a interrumpir aquel molesto silencio el cual Hinata no lograba superar. -¿Estas aquí sola? Creo que no es el mejor lugar para que una chica ande sin compañía no crees ¿Cómo te llamas?

-Hinata… me llamo Hinata…-Volvió a decir con dificultad mientras tragaba saliva.

-Ya veo, es un bonito nombre. –Dijo él

Hinata nunca había estado tan nerviosa antes frente a un hombre, ni siquiera ante Kiba. Éste muchacho tenía suficiente influjo en ella como para entorpecer sus palabras y dejarla muda con tan solo su mirada ¿realmente existía alguien que la dominase de tal manera?

El muchacho volvió a perder su vista en aquella lapida. Hinata luchaba fervientemente contra sus sentimientos, sentía que llevaba a cabo un duelo feroz como nunca antes había entablado.

-¿Y tu como te llamas? –Finalmente pregunto y luego de realizar un agotador esfuerzo.

El muchacho volvió a mirarla a los ojos, Hinata sentía que se estremecía aun más, el chico guardó silencio y volvió a mirar la lapida. Este acto causo que el corazón de Hinata sufriera una súbita baja de energía, lo cual la saco de aquel sugestivo trance.

Si el joven estaba ahí era por que necesitaba estar a solas en ese lugar, quizás quería que lo dejaran en paz con sus propios sentimientos y pensamientos.

Un agobio y angustia invadió su cuerpo y su mente, había encontrado al chico de sus sueños y este probablemente ni siquiera quería hablarle o solo lo hacia por obligación. Se sintió una intrusa y esto le causo cierta agonía y una punzada en el corazón.

El muchacho permanecía aun cabizbajo, Hinata tomo la decisión de marcharse luego de una dura contienda con su conciencia y con sus sentimientos, pues sabía que si dejaba pasar una oportunidad así quizás nunca volvería a tenerla, pero ¿qué podía hacer en esa situación? Pensó; era evidente que el no deseaba hablar con ella y menos en ese lugar.

Finalmente Hinata respiro hondo dio media vuelta y comenzó a alejarse de aquel lugar sin mediar palabra alguna. Sentía en su interior que estaba dejando ir lo más importante que le había pasado en la vida hasta ese momento.

Algunas lagrimas se escaparon de sus ojos y resbalaban por sus mejillas, trato de limpiárselas con la mano mientras se perdía en la incipiente oscuridad.

-Espera un momento ¿No quieres que te acompañe?

Hinata se dio vuelta al instante como si un ángel le hubiese devuelto la vida. El muchacho se le acerco hasta solo estar unos centímetros de su cuerpo y volvió a verla a los ojos. Nuevamente un intenso calor emanaba de su ser y había caído presa de aquellos dos ojos azules.

-¿Quieres que te acompañe o no? –Dijo él, pero esta vez una sonrisa era esbozada por sus labios, lo cual intimida aun más a la desconcertada Hinata. -Pues si no quieres, esta bien. –Volvió a hablar.

El chico notaba que Hinata no pronunciaba palabra alguna. Pensó en huir ¿quizás ella fuera alguna clase de loca? ¿O tal vez era un espíritu? Pues el lugar era bastante propicio para hallar a uno, y más en aquella oscuridad que parecía apoderarse cada vez mas del lugar. Pero por otro lado si era un espíritu era la más bella aparición que había visto en su vida. Decían que los espíritus eran escalofriantes, pero este sin duda iba mas allá de una tonta leyenda.

El chico se percató de las lagrimas en la mejilla de la muchacha; lentamente acerco una de sus manos y con su dedo enjugo una de aquellas cristalinas gotas que parecían resplandecer cual perlas reflejadas por la luz de la luna en lo profundo del mar.

-No eres un espíritu después de todo por que los espíritus no lloran verdad ¿o sí? –Dijo con simpatía mientras se rascaba la cabeza

-No soy un espíritu…-Exclamo finalmente Hinata. -¿Y tú lo eres?

-Pues que yo sepa no – Volviendo a sonreír. -¿Y bien quieres que te acompañe?

-Sí…-Dijo Hinata con cierta emoción y dificultad…

Ambos jóvenes comenzaron a caminar. La luz de la luna había comenzado a brillar iluminando el sendero de piedra. Las flores de cerezo caían ininterrumpidamente, bailoteando al ritmo de una suave brisa nocturna.

Hinata sentía una opresión en el pecho como si no pudiese contener aquel traicionero corazón en su lugar ¿realmente estaba soñando o era esta la realidad?

-A propósito- Dijo él -No te he dicho mi nombre -Alzando su mano en señal de saludo formal.

Hinata detuvo su andar miro la mano del joven y alzo la suya uniéndola suavemente con la del chico, sentía como si todo fuera mágico he irreal ¡pero no! él realmente estaba ahí realmente existía y estaba frente a ella sonriendo con dulzura, mirándola con esos dos potentes zafiros que lograban encantar hasta la más inocente criatura.

-Me llamo Naruto, Naruto Uzumaki –Dijo sonriendo

-Naruto…Uzumaki…Naruto Uzu… -Todo el encanto pareció desvanecerse en ese instante ¿él era? …¿Acaso tendría relación con la familia Uzumaki? -Entonces la tumba…- Dijo Hinata consternada.

-¿La tumba? –El chico capto a lo que Hinata se refería. –Aquella tumba es de mi padre Yondaime Uzumaki…murió hace unos meses lo asesinaron…

-Aseci…naron... -Hinata sentía que no podía terminar la frase.

Su cuerpo se volvía pesado no podía seguir hablando, lagrimas incontenibles brotaban ahora de sus ojos aquel era el hijo del hombre que había perecido en aquel desafortunado accidente junto con su madre. Lo peor de todo aquello es que él creía que su padre había sido asesinado, el calor era ya insoportable sentía como si todo su cuerpo se desvaneciera.

-¿Oye estas bien, te ves un poco pálida? Hinata ¿Hinata respóndeme?

Por mas que lo intentaba Hinata parecía perderse en su tormentoso interior ¿realmente esta era una mala pasada que el destino le había jugado? La joven no pudo soportar el peso de su propio cuerpo desplomándose en los brazos de aquel que indirectamente la había llamado "ASESINA"