Nadie se pregunto cual era el otro castigo de Erwin... pero de todas maneras lo pongo xD

Muchas gracias a:

Gii-chan

Monzee YMRU

Miss Writer 04 chapter 3 . Apr 12

LuXi3l

yami

Atzuko-san

Y gracias por darle favorito y a seguir 8D

ACLARANDO CLARESAS CLARAMENTE (?):

"blablabla" son pensamientos

-blblblblaaaa- son dialogos

-_._._._ fue a casa de pedro.- estan diciendo el nombre del lector.

Espero les guste este capitulo!

Disclaimer: Shingeki No Kyojin NO ES MIO, es de Hajime Isayama!

Advertencia: Lenguaje Vulgar y posible OOC.


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"Yo no se nada con certeza. Siempre ha sido así. Aunque confíe en mis fuerzas, o en la decisión de mis compañeros, nadie sabe el resultado. Así que lo que nos queda... Es tomar una decisión de la cual no nos arrepintamos."

Roulette of Memories

12.3

Alma

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-Ese es todo el maldito reporte.- casi con asco, Levi dejo sobre el escritorio de Erwin una pila de papeles. Lo había hecho en esa sola noche, acompañado tan solo por una jarra de café, una vela, tinta, plumero y el estrés de no estar junto a su mujer cuando esta no se había dignado a despertar aun después de casi cinco días. Levi estaba que se lo llevaban los mil demonios, ese maldito rubiecito sabía que él estaba preocupado por ella y sin embargo lo obligaba a hacer el maldito papeleo.

Se sorprendió a si mismo llamando a Erwin "Maldito Rubiecito" aun después de tantos años trabajando juntos. ¿Sus niveles de estrés eran tantos? No presto atención a lo que él hacía, decidiéndose por abrir sin permiso alguno una gaveta del escritorio del comandante, sacando de él un paquetito blanco, del cual extrajo tres delgados tubos blancos, cigarrillos. Guardo dos de los que había sacado en el bolsillo de su chaqueta y dejo dos más sobre el escritorio, busco el encendedor que él guardaba en su bolsillo, encendiendo dos de esos y dejándole uno en los dedos a su jefe, quien lo acepto sin despegar los ojos de los informes ni un segundo. Levi se limitó a acercarse al ventanal de la oficina, mirando hacia afuera. Estaba lloviendo. Tanto Smith como Ackerman le dieron una calada al cigarrillo al mismo tiempo, soltando el humo al mismo tiempo también, haciendo que se acumulara sobre sus cabezas al estar encerrados en aquella oficina. Levi había tomado aquella costumbre gracias a Erwin, Hange y Mike, quienes fumaban desde tiempos inmemorables. Le quitaba el estrés, lo relajaba de alguna manera, aunque no dejaría ni por asomo que su joven mujer supiese de ese nocivo vicio o que siquiera pensara en seguirlo en sus acciones. Él sabía que se estaba matando lentamente, pero poco le importaba mientras ella no lo supiera.

-Con que tres titanes…- Levi se limitó a mirarle por sobre el hombro y esperar, presenciando como la sorpresa en el rostro siempre calmado de Erwin se dejaba ver al terminar de leer el párrafo, girándose hacia Levi con los ojos abiertos. -… ¿Sin gas y con solo un par de cuchillas? …Eso es…-

-Imposible.- gruño Levi, soltando más humo por la boca.

Pero él sabía que Levi no mentiría en algo así. No de esa manera tan absurda, no sobre la mujer que él tanto se empeñaba en mostrar como débil y necesitada de protección. -¿Es que acaso lo han visto?-

-Son hipótesis en realidad.- Volvió a llevar el cigarrillo a su boca. -Para cuando llegamos Lawson ya estaba muerto, pero tú viste muy bien que estaba cubierto de esa mierda que tienen en el estómago, al igual que ella lo estaba. Además, estaba herida como si hubiese estado luchando y sus cuchillas no tenían filo, rotas, y los titanes aún no habían terminado de evaporarse. Tampoco había rastros de otros soldados por las cercanías. Al menos no vivos.-

No había otra opción. Esa jovencita había logrado matar a esos tres titanes ella sola sin el equipo de maniobras, como Levi y Mike explicaban en sus informes. Erwin estaba impresionado, no había visto a un soldado hacer proezas como esa desde que había conocido a Levi, Farlan e Isabel. El simple hecho de que esa muchacha hubiese logrado acabar con titanes de esa altura sin nada más que cuchillas y sed de venganza era suficiente como para pensar en destronar al mismísimo Levi de su puesto, quien si bien era capaz de acabar con vario titanes de una sola tirada, sin el equipo de maniobras se encontraría con dificultades. En silencio, el comandante se levantó de su escritorio y camino hasta una pequeña estantería llena de lo que parecían ser libros. De allí, busco con su dedo hasta que extrajo uno en específico, sacándolo y abriéndolo, pasando las páginas rápidamente hasta que por fin pareció conseguir lo que buscaba.

-_._._._._, _._._._._.- leyó en voz alta, llamando la atención del moreno. –Habilidades de batalla 10 de 10. Iniciativa: 9 de 10. Estrategia: 5 de 10. Trabajo en equipo: 11 de 10…-

Erwin no pareció sorprenderse al ver que Levi fruncía el ceño a la ventana mientras dejaba las cenizas del cigarrillo en un cenicero puesto en una mesa cercana. –Tch… ¡Una maldita prodigio!-

-"Una soldado prodigio como pocas veces se ha visto. Su mayor debilidad es el manejo de emociones. A veces impulsiva, puede llegar a perder de vista el objetivo principal si la circunstancia arriesga a su equipo."-

Nada que ninguno de los dos no supiera, pero Levi si podía recordar que, aun cuando tenía esas estáticas en la academia, la había visto desarrollar y practicar técnicas nuevas de combate mientras había estado bajo su mando en aquellos dos años. La del corte invertido, por ejemplo, la cual, le confeso ella misma, había sido inspirada en su propia técnica de batalla, tras haberlo visto cortando nucas titánicas de un solo golpe solo dando vueltas en el aire. Eso solo significaba que su potencial aún tenía algo por ser explotado. Y para esas alturas, y la manera en que él mismo la había visto luchar, ese 10 de 10 le quedaba apretado…

Tardo milésimas de segundo en comprender por donde iban todas esas cosas dentro de la mente del Comandante de la Legión. Palideció, girando el rostro para ver la expresión de Erwin, y no pudo evitar estremecerse cuando observo lo que había estado temiendo. La misma expresión que había tenido cuando lo había visto luchar por primera vez en el subsuelo, el amago de una sonrisa, los ojos obscurecidos con ansias de obtener lo que quería y la determinación de obtenerlo a como diera el lugar. "Mierda", de un salto estuvo sujetando el brazo del hombre. –Erwin, no…-

-No solo un soldado, sino una pareja... Los Más Fuertes de la Humanidad…-

Oh no. Levi sabía lo que significaba ser una pieza para Erwin, el mismo era su pieza más valiosa hasta el momento, moviéndolo a su antojo, haciendo lo que quería con su fuerza y voluntad, obligándolo a seguir cada orden hasta llegar a un punto en donde tu propia mente sucumbía a las órdenes de aquel hombre de sangre fría cuya mano no temblaba para usar a sus subordinados como simple carne de cañón, todo fuera para cumplir ese objetivo suyo… Siendo capaz de arrancar almas, corazones y vidas de los cuerpos de sus subordinados, así como la del mismísimo comandante había sido arrancada, junto a su corazón, y entregada a la tarea de darle libertad a la humanidad.

-Ni siquiera lo sueñes.- gruño tras ponerse el resto del cigarrillo casi consumido entre los dientes, agarrándole entonces por las solapas de la chaqueta, haciendo que los ojos azules que se habían perdido en el humo que flotaba alrededor de ellos se fijaran en los pequeños y afilados orbes grises. –No pondrás tus sucias manos sobre ella…-

La expresión del Comandante endureció hasta convertirse en una piedra, y sus ojos en lanzas que se clavaron en Levi, gélidos y vacíos, como si no le importase que le estuviese agarrando la ropa hasta casi rompérsela. -¿Qué acaso no te das cuenta, Levi? ¿De cuánto podríamos avanzar con dos personas tan poderosas de parte de la humanidad? Dos equipos de elite, comandados por ti y por…-

-No.- de un momento a otro, aun a pesar de la diferencia de tamaño, Erwin se vio empujado hasta que su espalda choco contra una pared del despacho. Levi lucia furioso, intimidante como un lobo a punto de atacar. –Te lo voy a dejar bien en claro, Erwin Smith, tu puedes hacer lo que quieras con todos en esta jodida legión, incluyéndome a mí, poco me importa lo que haya que pasar y lo sabes. Pero como se te ocurra la grandiosa idea de usar a Mi Mujer como otro de tus peones en tu maldito jueguito de ajedrez… Me encargare de hacer lo que no hice años atrás. Te matare.-

El comandante se mantuvo en silencio, mirándolo desde su altura por un largo minuto, su expresión dura como la piedra. No se intimidaba ni por asomo ante la actitud de aquel hombre. Aun sabiendo que él era muy capaz de cumplir su amenaza. -¿Por qué me tendría que detener por tus amenazas?- le pregunto, ni siquiera había levantado la voz. –Ella es tan subordinada mía como lo eres tú y como todos en este lugar... Y sabes que nada me ha detenido para cumplir mis objetivos… Ni siquiera tu.- sin meditarlo demasiado, aparto las manos que le sujetaban la chaqueta e intento dirigirse de nuevo al escritorio, dejando a Levi congelado por un minuto. –Un talento así de excepcional no puede desperdiciarse. Sabes bien que de los diez mejores cadetes de la legión, son raras las ocasiones en las que no se unan a la Policía Militar… Sin embargo, tuvimos al top seis del escuadrón 99 entre nuestras filas hasta ahora. Y esa chica, semejante prodigio… Ella puede ayudarnos a ir mucho más allá, incluso ayudarnos a recuperar el Muro Marí-…

Erwin tuvo que callarse al verse, de un segundo a otro, apuntado a la cabeza por una pistola, la misma que él guardaba en su escritorio. Levi la empuñaba contra él, y en sus ojos, el color rojo de la sed de sangre y la ira brillaban en sus orbes. Su mano no temblaba, su pulso era perfecto y no había duda en sus ojos… Los ojos de alguien que había matado antes, un asesino, un criminal.

-Hablo en serio.- dijo en un tono frio como el invierno, habiendo dejado el cigarrillo al fin consumido en el cenicero del escritorio. –Muy en serio, Erwin Smith. Antes que tu subordinada, ella es mi mujer y nada me cuesta apretar el gatillo, matarte aquí mismo y llevármela lejos de este maldito lugar. Escondernos en donde jamás nos encuentren, incluso dentro de estos muros.-

Aun ante esas palabras, permaneció calmado, y se limitó a mirar al Lance Corporal con sorna, aun cuando tenía el cañón del arma entre ceja y ceja. -… ¿Tan hondo se te ha metido esa niña bajo la piel… Levi?-

El moreno no respondió de inmediato, y cuando lo hizo, su voz sonó serena, como si tan solo charlara sobre el clima con él. –Puede que todos aquí seamos unos malditos monstruos sin alma, pero yo no soy como tú. Hay un límite infranqueable, incluso para mi.- los ojos se entrecerraron apenas. –Y ella es ese límite.-

Las pobladas cejas rubias se fruncieron ligeramente. –Tú más que nadie deberías saber que sacrificios deben ser realizados en orden de conseguir nuestra libertad.-

-Sí. Y he sacrificado a mis amigos, a mi hermana, a mis subordinado, mi libertad e incluso mi vida por ello. Porque, al igual que tú, estoy hastiado de hedor a mierda dentro de estos muros… Pero, yo no soy tú. Yo no voy a sacrificar a mi persona más importante por un sueño egoísta, como tú lo hiciste con esa tal Marie.

Hubo silencio. Erwin y Levi continuaron mirándose fijamente el uno al otro, el más bajo esperando el mas mínimo movimiento en falso para jalar el gatillo y acabar con la vida de aquel hombre. No mentía cuando decía que lo mataría, no es como si ganas no le sobraran. Y en cuanto al embrollo en que se metería por haber matado al Comandante de la Legión de Exploración, poco le importaba. No había sido un temible criminal del Subsuelo solo porque si, tenía contactos, personas que le debían favores, llevarse a _._._._._ con él al interior de Sina no era difícil ni por asomo, solo convencerla era la parte difícil y sabía que ella no se negaría a cumplirle cualquier deseo, mucho más fácil era llevársela ahora que simplemente no parecía querer despertar de aquel sueño suyo con sus amigos… La verdad, prefería que estuviese sumida en esas fantasías brillantes y no que despertase y encontrase realidades como la que él estaba viviendo en ese mismo instante.

Erwin levanto las manos lentamente hasta dejarlas a la altura de su cabeza. -…Entiendo. Está bien. La dejare en paz.-

Levi bajo el arma y él relajo los hombros al fin. En silencio de nuevo, se acercó a tomar el otro cigarrillo que el mismo Lance Corporal le había sacado, poniéndoselo en los labios y pidiéndole fuego a su subordinado, que lo hizo como si absolutamente nada hubiese ocurrido entre ellos. Aunque Levi lo sabía… No iba a salir lizo de ese enfrentamiento. Prendió un cigarrillo a su vez, y ambos prácticamente se escupieron el humo a la cara.

-...Pero no te quedaras de brazos cruzados.- afirmo el pelinegro, habiéndole dado la espalda para acercarse al cenicero.

-Me conoces bien.- respondió el rubio a su vez, sentándose en su escritorio. –Sacrificios deben ser hechos y castigos deben ser pagados, Levi.-

-No tengo problema con ello. Solo Alejate-De-Ella.

De nuevo hubo silencio. Por otro largo minuto solo se escucharon las exhaladas llenas de humo de nicotina y tabaco y el ruido casi inaudible de una pluma entintada deslizándose por el papel de parte de los dos superiores de la legión. Erwin fue el primero en romper el silencio tenso.

-Entrégame a _._._._._ _._._._._ o sácala del Equipo de Operaciones Especiales.- ordeno, dejando de escribir en el papel que había rayado para esperar a que se secara. –Ese será el castigo de ambos. Tanto por lo que ocurrió en la expedición, como por lo de ahora. Por tu culpa seguiremos avanzando a este mismo paso lento en el que vamos.-

Levi inhalo del cigarrillo, consumiéndolo hasta la mitad, dejando que el humo llenara sus pulmones antes de botarlo por la boca en un silbido silencioso. Le dio ligeros golpecitos con el dedo sobre el cenicero para botar los restos y camino hasta el escritorio, tomando el papel que Erwin esperaba que se secara sin delicadeza alguna, mojo la pluma en la tinta y velozmente plasmo su firma en el papel. Erwin volvió a mandarle una mirada oscura, casi, casi molesta que fue recibida con una serena antes de que el Más Fuerte de la Humanidad apagara el cigarrillo a medio fumar en el cenicero del escritorio y se diera media vuelta, caminando hasta la puerta mientras pensaba en darse un baño y lavarse la boca para no apestar a cigarrillo cuando fuese a velar por "Diamant D'Hiver". Erwin apretó el puño derecho sobre la madera al ver la manera en que el siempre obediente y leal Levi se le rebelaba a él… todo por una simple adolescente de diecisiete años.

-¿Tú de verdad crees que ella haría lo mismo por ti?

Los pasos del Lance Corporal se detuvieron cuando se encontraba bajo el marco de la puerta.

-¿Crees que si ella tuviese que sacrificarte para, por ejemplo, traer a sus amigos de vuelta, no lo haría?

Él noto como el hombre bajaba la cabeza ligeramente. Él no pensaba en ello, él solo pensaba en protegerla, en evitar que la tragedia y la obscuridad de aquella guerra contra los titanes llegase a corromper lo poco que quedaba limpio en el corazón de su joven amante. Que esa sonrisa que ella tenía, alegre y llena de esperanza, no se extinguiera gracias a las muertes y el horror, y que ese corazón que ella le entregaba con cada mirada, cada sonrisa y caricia, se mantuviese latiendo por esperanza y no solo por deseo, como latía el corazón de Erwin Smith. La mano que sujetaba la puerta hizo crujir la madera, pero su voz continuó siendo muy calmada cuando respondió.

-Solo sé que yo le daría mi vida, que ella la tomaría, y que no se arrepentiría de haberlo hecho.- afirmo con seguridad, y antes de cerrar la puerta, agrego. -Y es por eso que la amo.-

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Muchas gracias por leer! Por favor, si te gusto, si no te gusto, si lo odiaste, si quieres otro capitulo, si tienes una sugerencia para el siguiente capitulo, si crees que merezco morir... POR FAVOR deja un review, sigue o deja de favorita la historia o a mi, la escritora. Eso me ayudaría mucho.

Kurenai Lukia