Hola a todo el mundo ! :D
Aquí les traigo actualización *-* traté de demorarme lo menos posible -w-
Con este drabble les calmaré más las hormonas y les haré florecer ese lado dulce que todos tenemos(?) :3
Sin más, queda todo abajo c:
Disfruten ~
Haikyuu ! es de Furudate Haruichi !
Drabble 4: Desastre.
Hinata corría con todas sus fuerzas mientras que la densa lluvia caía sobre él empapándole las ropas de gimnasia que no se había sacado luego de haber llegado a su casa después del entrenamiento de ese día.
Su cabeza no le prestaba atención alguna al camino por lo que varias veces se tropezó y cayó al suelo, embarrándose y ensuciándose a causa de la lluvia. Pero era imposible no dejar de pensar en las palabras que su madre le había dicho una vez llegado a la casa. Habían sido simples pero lo suficientemente fuertes como para causarle una herida a su pequeño corazón. Así que, luego de escucharla salió de casa sin decir nada, aún con el vestuario deportivo, aún con su bolso en el hombro, hacía el primer lugar que se le había venido a la cabeza luego de escuchar a su madre.
– ¿Hinata?
– K-Kageyama…
A la casa de Kageyama.
El nombrado lo miraba sorprendido ante su apariencia tan desastrosa con la cual había llegado. A diferencia de Hinata él se había cambiado a una camiseta azul marino y a un pantalón negro.
Se quedaron mirando por varios minutos hasta que el más pequeño soltó sus lágrimas reprimidas durante todo el camino y se lanzó a Kageyama, abrazándolo y llorando mientras que sus manos se aferraban a su azul camiseta, mojándole la ropa recién cambiada por el setter.
Kageyama no supo qué hacer, se quedó inmóvil mirando desde su altura hacía Hinata el cual se veía aún más pequeño y frágil de lo que normalmente se veía. Pero luego de reaccionar y de salir de ese estado inerte, lo hizo pasar y de inmediato le prestó su baño para que se duchara y se quitara todo ese barro que opacaba su reluciente cabello y rostro.
Hinata se baño rápidamente y se colocó las prendas que le había pasado Kageyama, las cuales habían sido una camiseta blanca y un short negro. Sería de sobra decir que ambas prendas le quedaban más grandes de lo normal, dándole un toque diminuto y tierno ante los ojos del setter.
Una vez con su cabello seco se sirvieron la merienda nocturna y se dirigieron a la pieza de Kageyama en el mismo momento en que su madre llegaba y los saludaba.
Entraron y se sentaron al lado de la cama que estaba a un rincón, afirmando sus espaldas en la orilla de ésta.
– ¿Y? ¿Qué pasó?
– Mi… mi madre quiere que de-deje el club de vóleibol…
– ¿¡Ah!? ¿¡Por qué!?
– Dice que mis calificaciones ha-han bajado mucho últimamente…
– ¿Siquiera has estudiado? – lo miró molesto.
– ¡Si lo he hecho, pero de igual forma me va mal! – le gritó con los ojos fuertemente cerrados para luego mirar cabizbajo sus pies descalzos.
– …
– Yo… no quiero dejarlo; ¡no puedo!
En eso, sus lágrimas comienzan a caer nuevamente y trata de secarlas con sus pequeñas manos, pero es imposible. La habitación queda en silencio con un Hinata sollozando y tratándose de calmar, pero su tristeza es mucho más grande para que su cuerpo la aguante.
Kageyama sin saber que hacer solo actúa por instinto, acercándose al chico y pasándole sus fuertes brazos por sobre sus frágiles hombros, estrechándolo en un abrazo del cual Hinata encontró que era cálido. Éste de inmediato le correspondió el abrazo y comienza a llorar más fuerte aún.
El pelinegro comenzó a darle pequeñas palmaditas en su espalda mientras que Hinata hipaba y gimoteaba en su hombro derecho.
Estuvieron un buen rato así, rato en el cual la lluvia afuera no quería mostrar indicios de acabar. Kageyama aún abrazándolo le dijo que lo mejor sería que se quedara a dormir, pero al no tener respuesta alguna del chico se separó un poco de él solo para encontrarlo serenamente dormido.
Kageyama suspiró y sonrió un poco ante la visión que tenía; un Hinata tranquilo con sus mejillas ruborizadas por tanto llorar.
Afuera la lluvia no quería detenerse por nada en el mundo, además que desde que había llegado Hinata a su casa se habían escuchado algunos truenos, los cuales daban indicios de posibles relámpagos.
Kageyama decidió tomarlo entre sus brazos y recostarlo en su cama, tapándolo con sus sábanas hasta sus pequeños hombros.
Se separó de él –o eso quiso– ya que en el momento en que lo hizo una mano en el cuello de su camiseta se interpuso y lo detuvo.
– ¿Kageyama…? ¿A dónde vas?
– Correré las cortinas e iré a buscar un futon.
– ¿Futon? No… duerme conmigo.
– ¿Ah?
– Por favor…
Lo miró con un rostro somnoliento junto a unos hinchados ojos por tanto llorar, por lo que solo le quedó suspirar, apagar la luz de la habitación, correr las cortinas y recostarse al lado de Hinata. El más pequeño de inmediato se le acercó y se apoyó en el hombro de Kageyama, por lo que éste pensó "a la mierda" y le atrajo fuertemente hacía su cuerpo, rodeándolo con sus fuertes brazos de armador que tenía.
Hinata se sentía cálido y su cabello olía como el de él.
Su rostro extrañamente comenzó a sentirse caliente.
Primero que todo gracias por leer esta historia TwT y por los tantos reviews y favoritos y alertas :c ! Me hacen llorar de emoción u-u ! Gracias!
Sobre los drabbles subidos de tonos les aviso que habrán más ewe pero dependiendo de cada letra n-n
El siguiente drabble aún no sé bien que palabra usar, por lo que si quieren pueden ayudarme dejando alguna palabra con E :3
Sin más, gracias por su apoyo me hacen muy feliz n-n !
Nos leemos ;D !
