Feliz navidad a todos, este es mi pequeño regalo a todos aquellos que siguen leyendo esta historia. Os merecéis una medalla por vuestra paciencia. Como compensación por haber tardado tanto he intentado hacer este capítulo más largo, por ello os dejo que leáis en paz. Como siempre apreciare todo comentario que os toméis el tiempo de escribir, gracias por ser tan fieles y espero que disfrutéis esta historia

Disclaimer: Pokemon no me pertenece, solo esta historia y los personajes dentro de esta.


Quedaba poco tiempo para que el sol asomara por el horizonte. Los pokemon nocturnos ya estaban volviendo a sus escondites, decididos a descansar hasta que volviesen a tener la ventaja de la oscuridad. Pero había uno en concreto que no estaba pensando precisamente en descansar.

Sylf avanzaba lo más rápido que podía a través del bosque, no quería detenerse, tenía que llegar al lugar en el que se ocultaba la organización "Nuevo amanecer". Quería demostrarles a todos que podía valerse por sí misma, pensaba infiltrarse y liberar a tantos pokemon como le fuera posible. Pero primero tenía que llegar antes de que la atraparan sus actuales perseguidores.

-¡Detente ahora mismo! - las furiosas palabras del Beedrill resonaron por el bosque, la joven había tenido la mala fortuna de tropezarse con su nido en medio de su apresurada carrera.

-¡Lo siento, no pretendía irrumpir en vuestro territorio, ha sido un accidente! - sus palabras eran sinceras, pero intentar razonar con un Beedrill enfadado era como hablarle a un muro.

La carrera prosiguió hasta que los pokemon bicho terminaron rodeándola. Estaba atrapada, si no se movía rápido terminaría con serias heridas, y en el peor de los casos, envenenamiento. Se lanzaron todos juntos al mismo tiempo, como un depredador que se abalanza sobre su presa. Pero antes de que pudiesen golpearla, las patas de la joven Sylveon se iluminaron, y de repente toda la zona quedó cubierta de una espesa niebla blanca. En medio de la confusión, sus perseguidores empezaron a pelearse entre ellos, sin darse cuenta de que la joven escapaba impunemente del lugar.

Campo de niebla, ese movimiento se convirtió en uno de sus favoritos en el momento que descubrió cómo usarlo para desconcertar a sus rivales. Ahora que no tenía que preocuparse de que la estuvieran persiguiendo, podía concentrarse en su misión.

Los dos pokemon que les había tocado el turno de vigilancia matutina no estaban lo suficientemente despiertos como para pensar en otra cosa que no fuera cuando podrían volver a dormir. Tal vez por eso no se dieron cuenta de la espesa niebla que se levantó a su alrededor en apenas unos segundos. Todo pasó muy rápido, ninguno de los dos pudo reaccionar a tiempo cuando Sylf se lanzó sobre ellos. Aprovechando el éxito de su estrategia entró sin ser detectada en la boca del lobo.

Aquel lugar era mucho más grande de lo que ella había previsto, empezaba a arrepentirse de su decisión. Pero justo en ese momento descubrió una gran sala con mucho movimiento, en su interior había varias jaulas con Pokemon encerrados. Fue entonces cuando se dio cuenta de que estaba completamente sola, y nadie, aparte de ella, podía ayudarlos.

Usando toda su fuerza de voluntad para no dar media vuelta y huir en dirección contraria, comenzó a avanzar entre las sombras. Tardó varios minutos, pero consiguió acercarse lo suficiente para liberar a los prisioneros. La primera jaula fue fácil, no había nadie cerca y sus ocupantes (una pareja de shinx) pudieron salir sin ser descubiertos. Las otras no eran tan sencillas, estaban vigiladas por varios pokemon que no parecía que se fuesen a ir pronto.

Poco a poco, fue liberando a los cautivos hasta que solo quedó una jaula, la cual tenía dentro una joven Minun, se acercó con mucho cuidado, procurando no ser descubierta. Por desgracia no se había dado cuenta del Abra que estaba encima de la jaula a punto de teletransportarse. En el instante que este desapareció dejó a la joven al descubierto, alertando a todos los vigilantes de la zona.

-¡INTRUSO! - el sonido alertó a los pocos pokemon que no se habían dado cuenta su presencia. Enfrentarse a ellos era una locura, y con tantos al mismo tiempo no podría aguantar, así que su única opción era huir.

-¿Qué estará pasando ahí fuera? - desde que se había despertado no se había escuchado ni un solo ruido. Pero ahora de golpe no dejaba de escuchar sonidos, ecos de algún sitio en concreto dentro de aquel lugar.

-¿Qué ocurre? - pregunto Sparks, al mismo tiempo que le dirigía una mirada preocupada.

-No lo se, pero puede que podamos aprovecharnos. - el ex-humano se giró para quedar de cara a su compañero - Cuando te de la señal quiero que lances un ataque eléctrico contra mi.

-P-pero eso te dañara - exclamó, entre preocupado y asustado, a lo que Mighty simplemente sonrió y dijo:

-No te preocupes por eso, podré soportarlo, solo dejame a mi las peleas ¿de acuerdo? - aunque no estaba tan seguro de sus propias palabras, estas habían insuflado algo de esperanza al pequeño ratón eléctrico, lo suficiente para que asintiera, y eso era todo lo que necesitaba, por el momento.

De repente un pokemon blanco y rosado pasó a toda velocidad por la sala donde se encontraban, poco después llegaron sus perseguidores. Para el joven Mightyena, esa fue su señal para actuar. Cuando casi todos habían salido de la sala y únicamente quedaban unos pocos rezagados, se lanzó contra la puerta de su jaula, provocando que esta cediera ante la fuerza del impacto. Aquella jaula no estaba en el mejor de los estados, ciertas partes estaban oxidadas hasta tal punto que no podría aguantar contra un impacto directo lo suficientemente fuerte. Estaba pensada para un tipo de pokemon que no pudiera romperla usando fuerza bruta, como su compañero, pero él era diferente. Y ahora que podía moverse no iba a desperdiciar esta oportunidad.

Una vez libre aprovechó la sorpresa para derribar a los dos pokemon más cercanos antes de lanzarse a por el tercero, el cual ya se había preparado para su ataque. Su contrincante era nada más y nada menos que un Houndoom, en el momento que ambos se colocaron en posición de combate supo que no sería un oponente sencillo.

-¡Sparks ahora! - el grito puso en alerta al joven Plusle, que al moverse distrajo lo suficiente al contrincante de Mighty para que este pudiera golpearle y mantenerlo contra la pared de un cabezazo. El ataque eléctrico del roedor no se hizo esperar, en un instante una corriente eléctrica paso a través del Mightyena, dañando también al Houndoom en el proceso. Dolía mucho más de lo que había esperado, pero eso no le detuvo. Aprovechando el desconcierto de su contrario lo golpeó una vez más en la cabeza con la suya, eso también dolió. Al final el Pokemon siniestro cayo inconsciente en el suelo, habían ganado.

-¿L-lo conseguimos? - la pregunta venía del pequeño ratón amarillo, todavía nervioso por los recientes acontecimientos.

-Si... - estaba agotado y no fue capaz de ocultarlo en su voz, aquel cuerpo todavía le era extraño y lo había empujado al límite, las cosas podrían haber salido muy mal.

-Descansa un poco, continuaremos en cuanto estés listo - agradeció profundamente la amabilidad del pokemon eléctrico, pero no tenían mucho tiempo, todavía podía escuchar a los perseguidores de su salvador indirecto, no estaban a salvo. Mientras dejaba que su liberador recuperase el aliento, Sparks encontró una cosa extraña en el suelo, al principio pensó que era algún tipo de trampa, pero al acercarse un poco más descubrió que en realidad era un colgante en forma de llave - ¿Que es esto?- se preguntó a sí mismo mentalmente mientras se lo ponía alrededor del cuello, había visto a algunos miembros de equipos de exploración llevar cosas en sus cuellos pero nunca nada parecido.

-Tenemos que movernos - las palabras sobresaltaron al Plusle, al girarse descubrió que Mighty se había estirado en el suelo - súbete encima mío, si nos quedamos quietos nos atraparan - aunque la idea de subirse encima de un Pokemon tan imponente le causaba terror, era mucho peor pensar en que volverían a meterlo en una jaula si no lo hacía. Aun y con las dudas subió encima del Pokemon siniestro, el cual no tardó ni un segundo en salir corriendo en la misma dirección que en la que habían ido los demás Pokemon - ¡Agárrate fuerte!

El paseo duró bastante, era un lugar demasiado grande como para intentar huir con un plan tan improvisado, pero ya habían dado el primer paso y no había vuelta atrás. Por desgracia al final se encontraron con el grupo de Pokemon que les iba por delante y el ex-humano fue consciente de un pequeño problema, no sabía como frenar.

Sylf había huido tanto como había podido, pero eran más que ella y conocían el lugar, fue cuestión de tiempo que terminaran acorralandola. Terminó atrapada en un callejón sin salida, a un lado se encontraban sus perseguidores y en el otro una salida a un barranco que daba al mar. Se había defendido, pero al final había conseguido reducirla, en aquel momento, derrotada y tumbada en el suelo, no pudo evitar pensar en lo estúpida y egoísta que había sido. Estaba a punto de rendirse, pero justo en ese instante dos Pokemon aparecieron de entre sus perseguidores, aunque sería más correcto decir que arremetieron contra sus perseguidores. A causa del impacto el roedor eléctrico salió disparado por los aires y aterrizó encima de la joven, al darse cuenta de que había amortiguado su caída exclamó:

-¡Mighty, esta Sylveon esta herida!

-¡Busca una salida, no podremos hacer nada por ella si nos atrapan, ganare algo de tiempo! - la opinión del ratón sobre su amigo había cambiado un poco ante los últimos acontecimientos. Parecía tener algunos secretos, no terminaba de fiarse de nadie, pero allí estaba, fiel a su promesa de sacarlos de allí.

Todo aquello se estaba convirtiendo en un infierno para el joven Mightyena, él no estaba acostumbrado a luchar, era ladrón no soldado. Pero por alguna razón era capaz de defenderse de forma muy efectiva, casi parecía que se moviera por instinto, pero aquello era imposible ¿no?. Los pokemon se lanzaban contra él sin piedad, todos intentando encontrar un hueco por donde penetrar en su defensa y derribarlo. Pero por mas que lo intentaban no eran capaces de atacar de forma coordinada y terminaban golpeándose entre ellos, provocando que los pocos ataques que funcionaban fuesen interrumpidos por el pokemon siniestro.

-¡¿Que demonios está pasando aquí?! - el grito resonó por toda la estancia, en ese instante todos los presentes se quedaron quietos al mismo tiempo. De entre la multitud apareció un Scyther, no lo reconoció hasta que le llegó el olor, fue una experiencia muy extraña el ser capaz de reconocer a alguien únicamente por el olor. Pero Mighty estaba seguro de que era el mismo Pokemon que había descubierto observandole mientras dormía, y por la mirada que le lanzó él también le había reconocido - Vaya, pero si es el misterioso pokemon que ha aparecido de la nada, dime muchacho ¿Cuál es tu nombre?

-Suele ser de buena educación el presentarse primero - la respuesta del ex-humano no era otra cosa que una excusa para ganar algo de tiempo, no podría aguantar mucho más, y parecía que por el momento su joven compañero no había sido capaz de encontrar una salida.

-Oh, mis disculpas, ¿donde estan mis modales?. Mi nombre es Excid - hizo una floritura con las cuchillas que tenía por brazos dando a entender que esperaba su respuesta.

-Me llamo Mighty, me gustaría decir que es un placer conocerte, pero me temo que te mentiría - el pokemon bicho se rió ante el comentario.

-Me gusta que los pokemon con los que trato sean sinceros, tambien me gusta como luchas chico, por eso quiero hacerte una propuesta ¿te gustaría unirte a nosotros? - la pregunta sorprendió a ambos bandos, tanto los perseguidores como los perseguidos se quedaron atónitos ante aquello.

Por su lado, el joven Mightyena tenía una discusión interna sobre qué hacer. Su sentido de la autoconservación le decía que se uniese al bando que le proporcionará más posibilidades de sobrevivir, y por el otro lado su sentido del honor y la poca honradez que le quedaba le decía que no se uniese a aquel que le había encerrado en una jaula. No era una decisión fácil, para nada. Al final, tras unos instantes de lucha interna que se le hicieron eternos, llegó a una conclusión. Lentamente y cabizbajo se fue acercando al supuesto líder, daba toda la impresión de ser un pokemon derrotado, no alguien que acaba de aceptar un trato beneficioso.

Por el otro lado Sparks estaba destrozado, el unico pokemon que le había acercado a la libertad, se iba ahora con uno de los pokemon que mas odiaba. Sylf también veía atónita la escena, pero para ella era ligeramente diferente, desde su posición podía ver los ojos de aquel pokemon tan extraño y misterioso. Sin embargo ella no veía felicidad, ni tristeza en sus ojos, lo que veía era ira, una furia ardiente y descontrolada que amenazaba con estallar en cualquier instante.

En el momento que aquel extraño pokemon se detuvo delante de Excid, éste sintió un gran orgullo, había conseguido, en su opinión, un gran aliado. O eso creía, hasta el momento que le vio los ojos y se dio cuenta de que estaba pensando. Todo sucedió en un instante, fue tan rápido, que si no hubiese visto ese odio dibujado en sus ojos no habría podido evitar que le enganchase de un mordisco. Cubriéndose con sus afilados brazos detuvo su ataque, y antes de que este pudiese intentarlo de nuevo lo empujo lejos de él.

-¿Por qué? - pregunto completamente desconcertado.

-Nos encerrasteis en vuestras jaulas, nos mantuvisteis cautivos aun y que no os habíamos hecho nada, y encima nos habéis estado atacando hasta hace un momento. ¿De verdad piensas que voy a olvidar todo eso, solo porque me ofreces un sitio en este lugar podrido? - no alzó la voz en ningún momento, aunque no fue necesario, cada palabra dejaba ver una nota de ira oculta en su interior. Por un instante, a todos los presentes les recorrió un escalofrío, a excepción del pequeño ratón eléctrico, que no pudo evitar derramar una lágrima de alegría, no le había traicionado, ese singular pokemon no lo había considerado ni por un momento, nadie había tenido aquella fidelidad con él hasta ahora.

-Es una verdadera pena - la voz del Scyther rompió por completo el silencio - esperaba poder convencerte por las buenas, no hay otra opción, supongo que tendré que someterte a la fuerza - no parecía estar asustado, ni tampoco nervioso, si aquellas palabras llenas de odio le habían afectado no lo estaba demostrando.

El combate se volvió a poner en marcha, el pokemon bicho uso sus cuchillas para intentar herir a su adversario, pero estaba contra un rival muy veloz, y no era capaz de superar su velocidad, pero este tampoco podía superar sus defensas. Intentaba morderle y se defendió atacando con sus afiladas extremidades, la batalla paso a una fase en la que ambos esperaban encontrar un fallo en la estrategia del contrario. Al final ambos de sus ataques colisionaron, una de las peligrosas hojas estaba atrapada entre las poderosas mandíbulas del Mightyena. En ese instante el joven ex-humano volvió a tener la misma sensación que cuando le lanzó su ataque eléctrico el pequeño Plusle, sin embargo esta vez no fue doloroso, y además se sentía como si saliera desde dentro de él, no que llegase desde fuera. De repente un destello amarillento lo cegó por un instante al mismo tiempo que escuchaba un aullido de dolor por parte de su contrincante. Al aclararse la vista descubrió que su rival tenía varias quemaduras de distinta intensidad por su cuerpo, mayoritariamente en la parte que había tenido contacto con sus colmillos.

-Colmillo rayo, que conozcas ese movimiento solo me hace querer que te nos unas más - se le escapó un pequeño gruñido, empezaba a molestarle su actitud - Bien... ¿qué harás ahora? - las palabras fueron acompañadas por un movimiento general de todos los pokemon presentes en su dirección, cerrando todas las salidas posibles - No puedes huir, la lucha es prácticamente un suicidio, ríndete y únete a nosotros, y puede que perdonemos a tus amigos - en ese momento recordo que tenia que sacar de allí a Sparks, se había centrado tanto en el combate que se le había olvidado por completo.

Las cosas solo fueron a peor a partir de ese instante, Excid extendió sus brazos a ambos lados, los cuales empezaron a brillar. Aquello era malo, no tenía sitio para intentar un contraataque, y si se apartaba el Plusle y la chica no podrían esquivarlo a tiempo. "Solo dejame a mi las peleas ¿de acuerdo? " las palabras que le había dicho con anterioridad resonaron en su cabeza, no podía dejarle de lado, una de las pocas cosas que no era capaz de romper era una promesa, y le había dicho que le sacaría de allí. Al final se quedó quieto en el mismo sitio, de cara a su rival, no iba a huir, esta vez no.

-Lo siento, pero mi respuesta sigue siendo la misma - La cara del Scyther formó una mueca de ira justo antes de golpearle en el hocico con su tijera X. Los demás pokemon tampoco se cortaron, varias bolas sombra salieron disparadas contra el pobre Mighty, el cual no pudo parar ni esquivar ninguna. A causa de ello, salió disparado fuera del barranco, arrastrando consigo al joven roedor eléctrico y a la desconocida Sylveon. Los instantes anteriores a la caída fueron los peores de su vida, pero como mínimo al llegar al final se encontró que en lugar de unas piedras puntiagudas como se temía, era simplemente el mar. Después del dolor inicial del golpe contra el agua, descubrió que el dolor de su hocico era mucho más intenso, en los segundos anteriores a perder el conocimiento, todo lo que llegó a pensar fue que estaba seguro de que le quedaría una cicatriz.

De los tres, la única que no cayó inconsciente fue Sylf, pero estaba demasiado cansada y herida para poder ayudarles. Se sintió completamente inútil, incapaz de hacer nada, en sus últimos momentos antes de perder el conocimiento le pareció ver una silueta en el agua.

El dolor impedía que el joven Mightyena pudiese pensar con claridad, pero aún y así fue capaz de comprender que alguien le estaba sacando del agua. En el segundo que consiguió sacar la cabeza comenzó a toser, expulsando todo el líquido que se había infiltrado en sus pulmones.

-Escapar de una prisión como esa debe de ser todo un logro para un ladrón como tú - Aquella voz le resultó familiar, haciendo un enorme esfuerzo se giró lo suficiente para ver quién había detrás suyo, para su sorpresa se encontró al hombre llamado "El Lobo" - ¿Alguna vez pensaste que te atraparían? Todos esos robos de gemas y objetos raros, sin preguntas ni nombres, sin confiar en nadie, eras un lobo solitario que hacía todo lo necesario para cubrirse las espaldas mientras seguía con su propio objetivo. Dime ¿que se siente al confiar en alguien después de tanto tiempo? - aunque hubiera querido responderle no podía, sentía todo el cuerpo entumecido, como si le hubiesen dado una paliza - Presta atención amigo mío, en los días venideros, sufrirás grandes tribulaciones, y no podré hablar contigo durante un tiempo, así que deja que te de un pequeño consejo: Las mentiras son como una bomba de relojería, ten cuidado de que no te estallen en la cara. - y con esas palabras todo se volvió oscuro, sin que tuviese tiempo para comprender sus palabras.

Cuando despertó, lo primero que su mente fue capaz de procesar de forma lógica era que no había muerto, aunque era consciente de que no le había faltado mucho. Estaba en una sala cuyas paredes eran de piedra, igual que su prisión anterior, solo que esta vez se encontraba encima de un montón de paja, y por alguna razón que no lograba comprender estaba encadenado. La pata derecha estaba atrapada por una cadena de aspecto resistente.

-Vaya, vaya, mira quien ha decidido despertarse - al girarse en la dirección de la nueva voz, se encontró de cara con un Machamp de aspecto poco amistoso - Creo que es hora de empezar con el interrogatorio... - en ese instante todas las alarmas del ex-humano saltaron de golpe, pero estaba agotado y herido, no fue capaz de evitar que le agarrara del cuello con su enorme brazo - Ahora vas a contármelo todo, donde tenéis vuestras bases, quién es vuestro líder y la razón por la cual estáis secuestrando Pokemon - Mighty no sabía nada de todo aquello, y aunque supiese algo, era imposible que articulase palabra alguna de la forma en la que le estaba agarrando del cuello - ¿No quieres hablar? Muy bien, lo haremos a las malas - justo en ese momento se dio cuenta de que no le interesaba esa información para nada, todo lo que quería era una excusa para golpearle, lo más seguro era que le culpara por algo de lo que era inocente. Sin ninguna posibilidad de escapar y todavía menos de contraatacar, cerró los ojos en espera de lo inevitable.

-Te importaría explicarme ¿Qué demonios estás haciendo? - una nueva voz se unió a la escena, y por alguna razón el Pokemon lucha soltó al joven Mightyena, permitiendo que el aire volviese a llenar sus pulmones. Al abrir los ojos descubrió que su salvadora era una Mienshao, la cual iba seguida por un imponente Xatu y el pequeño Sparks.

-Misht, yo solo estaba... - No fue capaz de terminar la frase, en un instante fue rodeado por una luz púrpura y salió disparado contra el techo, dejándolo inconsciente al instante, había sido un ataque psíquico profesional.

-Ya hablaremos sobre qué castigo tendremos que imponerte, por el momento quedas relevado de todo derecho como miembro de este pokegremio hasta nuevo aviso, y sobre ti... Ya hablaremos mañana - las últimas palabras las dijo mirando directamente a los ojos del Pokemon siniestro. Acto seguido abandonaron la sala, dejando solo al joven Plusle.

-¿Que tal te encuentras? - la preocupación de el ratón eléctrico por él conmovió ligeramente aquel frío corazón de ladrón.

-Podría haber sido peor... ¿Cómo estás tú? ¿Y la Sylveon? - su compañero se tomó unos segundos para considerar la respuesta.

-Yo estoy bien, y la joven que ayudaste a salvar también se encuentra bien, aunque parece un poco deprimida...

-¿Deprimida? ¿Tienes idea de por qué? - el pequeño roedor negó con la cabeza - por cierto ¿Dónde estamos exactamente?

-Es el pokegremio de Misht, la Mienshao que has visto antes - tuvo la impresión de que era una persona importante, pero no sabía exactamente lo que era eso de un "pokegremio".

Mientras que Sparks le explicaba qué era exactamente un pokegremio y a que se dedicaban sus miembros, Sylf sollozaba sola en su habitación.

-Lo he vuelto a hacer… todos vuelven a mirarme como si fuera una inútil… - las lágrimas se le escapaban por la comisura de los ojos - tengo que arreglarlo, tengo que hacer algo…

Ya caída la noche la tristeza de la joven se había convertido en decisión, había decidido volver a intentarlo, en silencio se escapó de su habitación y arrancó una de las misiones que pedían ayuda, esta en concreto pedía que se encontrase cierto objeto, una luminosfera, para ser exactos. De lo que la joven no se percató, es de que había alguien que la estaba vigilando.

Por una vez después de tanto tiempo, Michel podría volver a dormir en paz, no mas visitas en sueños, no más suelos duros sobre los que dormir, por una vez estaría a gusto, aunque tenía la impresión de que aquello duraría poco.

-¡Mighty, hay un problema! - y con esas palabras se acabó aquella frágil tranquilidad.

-¿Que es a estas horas? - se había recuperado de sus heridas más superficiales, pero todavía se sentía un poco tocado.

-Es la chica, la Sylveon, ha salido sola a una mission

-Ok, no le veo nada malo a eso - su compañero le miró como si estuviese loco, tardó unos segundos en recordar que sufría de amnesia.

-No se puede hacer eso, está prohibido, es obligatorio que el mínimo sean dos pokémon juntos, por si acaso pasa algo - el pequeño ratón eléctrico parecía más alterado que de costumbre.

Por un momento se puso a considerar la posibilidad de que le pasase algo a la chica, no la conocía de nada, lo máximo que sabía era que pertenecía a este pokegremio, pero segun lo que acababa de escuchar no cumplia las reglas.

-¿Por qué me estás pidiendo que vaya a buscarla? - la pregunta pilló completamente desprevenido al pequeño roedor, quien necesitó unos segundos para responder.

-Ella fue quien te defendió cuando los demás pensaron que eras uno de ellos… - aquella parte de la historia no la conocía - nos salvó un Floatzel que también formaba parte de este pokegremio, cuando nos sacó del agua todos pensaron que eras uno de ellos y estuvieron a punto de atacarte, pero ella intervino a tiempo y los mantuvo a raya hasta que llegó la líder... - así que tenía una deuda pendiente…

-Muy bien… si así están las cosas, supongo que es de buena educación devolver el favor - sorprendido por aquellas palabras se le iluminó la cara a Sparks. El joven Mightyena cogió aire, tenía que romper aquellas cadenas o no iría a ninguna parte, comenzó a morderlas con fuerza, pero no conseguía hacer mucha cosa. Aunque era muy tenaz cuando quería y por ello siguió insistiendo, una vez, y otra, y otra. Así hasta que de repente sus afilados dientes atravesaron el metal con mucha más fuerza que antes, destrozando la cadena por la mitad.

-Wow, eso ha sido un ataque triturar - la exclamación de sorpresa del pokemon eléctrico hubiese hecho que soltase una carcajada, si no tuviera la boca llena de trozos de metal. Los escupió con asco.

-¿Hacia donde se ha ido?

-Hacia el sur, creo que por allí hay un bosque - sin perder el tiempo salió corriendo en la dirección señalada. Dado que no tenía tiempo para buscar la salida de aquel lugar se limitó a saltar a través de uno de los agujeros en las paredes que parecían hacer de ventanas.

Sylf no se consideraba a sí misma una novata, pero siempre cometía los errores propios de una. En este caso lo que ocurrió fue que no se esperaba que la noche fuese tan fría, había nevado y la niebla le impedía ver bien a su alrededor. Lo que debería haber sido un trabajo fácil se había complicado mucho en un instante, necesito usar todo su ingenio para ser capaz de encontrar el objeto, aunque en realidad, fue por pura suerte.

El segundo error de principiante que cometió fue el de tropezar dos veces con la misma piedra, o en este caso, con un nido de Beedrills. Una vez más tuvo que salir huyendo, pero ella estaba cansada y ellos no, hizo todo lo posible por dejarlos atrás, zigzagueo entre los árboles, se enterró en la nieve, e incluso intentó crear más niebla para poder confundirlos. Pero la superaban en número, si zigzagueaba le ganaban terreno, si se escondía, había alguien la había visto y se lanzaban a por ella, si creaba más niebla ellos simplemente elevaban el vuelo.

Al final terminaron por acorralarla cerca de un montículo de nieve, cayó en el suelo, agotada, no podía huir más, y tampoco podía pelear, en aquel momento de desesperación todo lo que pudo hacer fue gritar con lo que le quedaba de fuerzas.

-Ayuda… - pretendía que fuese un gran grito o como mínimo una exclamación, pero estaba tan cansada y con tanto frío que a duras penas fue un susurro. Justo en ese momento, un rugido retumbó por el aire, dejando un eco que resonó por todo el bosque. Los Beedrill se quedaron completamente inmóviles por un segundo, para salir huyendo pocos segundos después. Tardó un poco en ver la silueta que se acercaba desde la niebla, sólo cuando estuvo lo suficientemente cerca para verle la cicatriz se dio cuenta de quién era.

-Parece que tienes un don para meterte en problemas - aunque lo había dicho como una broma, la joven ni siquiera sonrió.

-¿Por qué has venido? - estaba cabizbaja, como si intentase evitar la mirada del pokemon siniestro.

-Sparks me dijo que te habías ido sola y que eso estaba prohibido, no tiene sentido que salgas de noche a una misión peligrosa, aunque presumo que hay una razón para ello ¿Te importaría explicármelo? - Sylf se quedó en silencio durante unos segundos antes de responder.

-Todos creen que soy una inútil… - las palabras de la joven sorprendieron al ex-humano - la única razón por la que me invitaban a sus equipos es por mi aspecto, no tienen en cuenta ni mi habilidad ni mi opinión, no soy más que una cara bonita para ellos. Seguro que tu eres igual que ellos ¿no? Viniste a rescatarme solo porque era guapa ¿Verdad?- al elevar la vista se encontró con una dura mirada por parte del Mightyena.

-Vine a ayudarte porque me defendiste cuando todos me culparon sin ninguna prueba, porque me preocupe cuando me dijeron que parecías deprimida… solo por eso. No se lo que pensaran los demás, pero si quieres saber mi opinión, creo que eres muy talentosa. Además posees una gran voluntad para hacer las cosas, primero el lugar donde estaba preso y ahora esto, está claro que tu no tienes miedo a nada - soltó una leve carcajada, aunque de repente la joven se puso a sollozar, dejando un poco confuso al chaval.

-¿D-de verdad piensas eso? - las palabras se le atascaban al intentar pronunciarlas entre sollozos.

-Si, lo creo de verdad, ademas, si tanto te molesta que te inviten a sus grupos, crea el tuyo propio, asi no habra mas problemas - Sylveon levantó la cabeza con lentitud, al estar cara a cara con él, este se dio cuenta de que estaba levemente sonrojada.

-¿Podría pedirte un pequeño favor?

-Adelante, dispara.

-¿Te...te unirias a mi equipo de rescate? - la pregunta pilló por sorpresa al pokemon siniestro, quien no se esperaba tal ofrecimiento - Tú has sido el primero que me ha considerado algo más que una cara bonita, ademas pareces muy fuerte y todavía te debo una por… la cicatriz - así que al final sí que le había quedado una cicatriz, una preciosa cicatriz en forma de X justo encima del morro - Por favor… - le miró con aquellos ojos que parecían ser capaces de tocar la fibra sensible hasta al más frío asesino. ¿Por qué estaba tan nervioso?.

-De acuerdo, lo haré - al final, asediado por la joven y sus trucos no tuvo otra opción que rendirse, aunque tenía la impresión de que acabaría lamentandolo. En el instante en el que aceptó la joven se le lanzo encima, soltando carcajadas de alegría.

Mientras tanto, la líder y su segundo al mando habían visto todo gracias a sus habilidades psíquicas del Xatu.

-¿Que deberíamos hacer? - pregunto Zant, quien había estado callado todo el rato.

-Creo que deberíamos empezar a buscar los formularios de registro para los nuevos equipos ¿no? - tenía una sonrisa de oreja a oreja, era una optimista con respecto a sus miembros y tenía un excepcional capacidad para juzgarlos.

Tardaron varias horas en volver, gracias a que Sylf era capaz de guiarse prácticamente a ciegas, para cuando llegaron, ya estaba amaneciendo. El joven Plusle les estaba esperando en la entrada, en ese instante Mighty se dio cuenta del colgante que llevaba Sparks, un colgante plateado en forma de llave, el corazón le dio un vuelco, era el mismo colgante que había hecho el mismo y le había regalado a su hermano hace años.


Y aquí termina otro capitulo mas, no os olvidéis de dejar un comentario dejando vuestra opinión o simplemente vuestras palabras de ánimo. En cualquier caso yo me voy a dormir, tengo que dejar de publicar esto a las tantas de la mañana. Hasta la próxima, felices vacaciones y feliz año nuevo.