LESION

La canción la transporto al invierno pasado, cuando se la pasaron ella y el doctor escuchando música, cantado sus canciones favoritas y hasta bailando en el consultorio medico. Esa canción tenia un significado especial para Teresa cuando estuvo comprometida porque fueron palabras que ella genuinamente sentía por su ex prometido, a quien en su corazón le dedicaba la canción cada vez que la escuchaba. Pero esta vez era a ella a quien estaban dirigidas esas palabras y no podía evitar sentirse afectada por el gesto.

Nunca le habían dedicado una canción, pero no entendía si el lo hizo porque sabia que a ella le gustaba la canción o si estaba tratando de decirle aquello que había estado tratando de impedir desde hace tiempo… - Dios! en que lío me he metido…

Esa noche se le hizo bien difícil conciliar el sueño. No sabia como iba a darle la cara a nadie en el Hogar de Pony después de los eventos que la llevaron a encerrarse en su cuarto desde el atardecer del día anterior. Solo de una cosa estaba segura: no iba a permitir que Stephen se le declarara, lo evitaría a como de lugar.

Al amanecer se levanto con un plan en mente: encontrar a Anthony.

Mientras se dirigía al comedor escucho un par de voces conocidas. Teresa respiro profundo, se armo de valor y entro cabizbaja. Aunque evitaba tener contacto visual con los empleados que estaban en el comedor, percibía que todas las miradas estaban en ella. Sentía como si las luces del escenario estuvieran sobre ella y todos esperaban a que ella hiciera algo.

En vez de sentarse en el lugar en el que siempre acostumbraba, al lado del doctor, opto por sentarse al lado de Anthony, quedando este entre Teresa y el doctor. Las voces en el comedor quedaron mudas cuando entro Teresa y todos seguían mirándola cuando Anthony decidió romper el silencio, primero silbando la melodía de la canción en cuestión, y luego tarareandola.

- …si no me importara..- que canción tan pegajosa! No se me sale de la cabeza… Que dices Tere?

-Digo que no he tenido mi café todavía, así que no me hagas matarte- advirtió Teresa con voz tétrica

Anthony estallo en carcajadas

-Puedo hablar contigo?- dijeron Teresa y Stephen al mismo tiempo, solo que Teresa se dirigía a Anthony y Stephen se dirigía a Teresa.

-Nosotros no tenemos nada de que hablar-le contesto rápidamente al doctor-y tu- dirigiendose a Anthony mientras lo halaba por el cuello de la camisa- ven conmigo un momento por favor.

-Oh-oh….Estoy en problemas?- replico mientras se dejaba llevar por Teresa un poco reacio.

-Se puede saber que tu crees que esta haciendo?- Le pregunto Teresa cuando salieron afuera

-No se a que te refieres- expreso Anthony con fingida inocencia

-Uno: basta, dos: necesito que me hagas un favor

-Y que puedo hacer por ti?

-Quiero que no me dejes a solas con Stephen.

-Porque?!

-Tengo mis razones, solo dime si puedes ayudarme- lo miro suplicante

-De acuerdo, pero…

-Que pasa?

-No quiero meterme en problemas con el doctor…

-Y porque te meterías en problemas con el?!

-Es que… veras: es evidente que le gustas y no quiero traspasar su territorio

-Que?! Y desde cuando yo soy el 'territorio' de nadie?! -contesto ofendida

-Es el código entre caballeros… Te lo explicare en términos que puedas entender: Como te sentirías si una chica se acerca mucho al chico que te gusta?

Teresa estallo en carcajadas

-Se puede saber que es tan divertido?

-Lo que dices es absurdo!

-Y porque?!

-Tu eres adorable- contesto Teresa muy divertida mientras poniendose de puntitas le acariciaba la cabeza como si fuera un niño.

-No entiendo…

-Y porque Stephen se iba a poner territorial contigo?-Teresa comenzó a caminar hacia el comedor

-Hey espera!-comenzó a seguirla- Puede que no tenga los ojos azules de papa pero yo también tengo mis encantos… - dijo con una sonrisa cautivadora.

-Eso no se puede negar… yo estoy absolutamente segura de que puedes tener a tus pies a cualquier chica de tu EDAD.

Ya habían llegado al comedor

-Edad?! Hablas en serio? Mis padres tienen una diferencia de edad de 11 años!

-No es lo mismo…

-Cierto, no es lo mismo, nosotros solo nos llevamos 4 años.

-Pero tu no quieres que yo vaya a parar a la cárcel, o si?

-Eso solo aplica a los hombres

-ANTHONY! Un mes atrás tenias 16 años! 16 años! Tienes idea de lo que le puede pasar a una maestra que se envuelve con un chico de edad escolar?!

Anthony abrió la boca para replicar pero luego decidió quedarse tranquilo. Stephen comía en silencio y se sentía satisfecho e incomodo a la vez por la naturaleza de la conversación que se estaba llevando a cabo en frente de el. Teresa se moría por incluir a Stephen en la conversación pues se sentía rara al no hablarle. Esta era una buena oportunidad para que ambos bromearan con Anthony. Aunque estaban sentados en la misma mesa sentía que lo extrañaba. Teresa rompió el silencio:

-Estas enojado conmigo?- le pregunto a Anthony

-No- su orgullo de hombre visiblemente herido

-Si lo estas. Por favor… no te enojes conmigo… Perdoname… -expreso mientras halaba suavemente uno de sus rubios rizos. Este toque no paso desapercibido por los que estaban en el comedor, causando que algunas cejas se arquearan y que los ojos grises del doctor se tornaran mas oscuros- Solo quiero que volvamos a ser amigos y que todo sea igual que antes…- concluyo Teresa

-Estas hablando conmigo o con…?- pregunto Anthony confundido.

-A quien le sirva el zapato que se lo ponga…

Con eso apareció la Hermana Maria

-Buenos días! Que bueno que los encuentro aquí a todos. Acabo de enterarme de que la temperatura va a estar muy caliente hoy así que propongo que lleven a los niños al lago para que se mantengan refrescados.

Horas mas tarde los adultos encargados estaban a orillas del lago mas cercano supervisando a los niños mientras se divertían en el agua. Por mas que Teresa trataba de concentrarse en su libro, no lo lograba así que decidió observar a la hermosa criatura que estaba tendido a su lado, sin camisa y con unas gafas oscuras. Ya que parecía dormido Teresa se animo a contemplarlo y se fijo en sus pecas.

-Te gusta lo que ves?

-Ponte una camisa, quieres?- Contesto un poco abochornada al ser descubierta mirándolo

-Que?! No puedes resistirme…?

-Exacto- replico Teresa mientras le quitaba las gafas para ponérsela ella. Luego le paso su camiseta- Yo solo soy un ser humano, no estoy hecha de piedra, sabes?

-Quien diría que la Srta. Audrey podría verse afectada por un chiquillo como yo?- murmuro entre dientes mientras se ponía la camiseta- no entiendo porqué me tratas como a un niño...si soy tan alto como el doctor Russell!- se quejo

-En realidad soy mas alto que tu -objeto rápidamente el doctor, que se encontraba cerca y estaba al pendiente de todo.

-Y que son un par de pulgadas?-

-Aveces un par de pulgadas son todo lo que cuenta…

En ese instante Teresa exploto de la risa. En varias ocasiones Stephen le había dicho bromeando que la risa de Teresa era una mezcla entre la risa de una bruja malvada y un animal herido. Su risa llenaba el aire. Ahora estaba rodando por el suelo mientras Anthony miraba confuso al doctor

-Se puede saber que es tan gracioso?- pregunto Anthony pensando que se estaba burlando de el

-pul-ga-das!… pul-gadas…- contesto Teresa entre sollozos y con los ojos llenos de lagrimas

El doctor, que conocía la mentalidad de Teresa entendió de inmediato el chiste y miro a Anthony con complicidad. Poco después Anthony cayo en cuenta y estaba atónito y fascinado de que Teresa tuviera la mente así.

-Ah si?! Pues tienen que tomar en cuenta que como todavía soy un adolescente, como tanto le gusta destacar a la Srta. Audrey, todavía me queda MUCHO por crecer…

-Antes de que saquen las reglas- interrumpió Teresa- Donde esta Sammy?

Todos se dispersaron para buscarlo. Teresa por su parte, se adentro en una area boscosa.

-Sammy! Sammy! Sammy!

-Hola preciosa…

Teresa quien salió en búsqueda del niño solo con el traje de baño puesto se sintió vulnerable cuando se encontró con el vaquero que siempre la asediaba. Este la miraba con ojos lujuriosos mientras ella instintivamente trataba de cubrirse lo mas que podía.

-No te acerques…

-Que agradable verte con tan poca ropa…-le dijo mientras sus ojos recorrían todo su cuerpo con descaro -Porque no vienes aquí y te muestro como pasar un buen rato muñeca…

Mientras ella retrocedía el se acercaba mas y mas. De pronto Teresa comenzó a imaginarse lo peor que podía pasar en ese momento y quedo paralizada de terror.

-Eso es… quédate tranquila- le dijo aproximandose un poco mas

-Te dije que no te acerques a mi!- grito con todas sus fuerzas

-Creo que la señorita ha sido bastante clara, pero si no entiendes entonces yo te lo puedo explicar- expreso Anthony quien parecía haber salido de la nada.

-Y este quien es?

-Soy el que te va a romper la cara si no te largas por donde mismo viniste…-contesto tomado posición de pelea

-Así que aparte del doctorcito, que siempre esta a tu lado, también estas con este chiquillo?! Eres insaciable!

-No le permitiré que le hable así a la señorita!- exclamo mientras le lanzaba un puñetazo a la boca

Al ver que los hombres comenzaron a pelear Teresa tuvo el impulso de meterse para proteger a Anthony pero lo que paso fue que se tropezó con una raíz que sobresalía y cayo con todo el peso de su cuerpo en el hombro derecho.

-STEPHEN!- clamo Teresa con un grito desgarrador que le helo el corazón al hombre al escucharlo.

Cuando llego al lugar de donde lo habían llamado entendió en seguida lo que estaba pasando. Ya Anthony y su guardia de seguridad tenían al vaquero subyugado, mientras Teresa estaba tendida en el suelo sujetando su hombro derecho.

Tuvo que librar una batalla dentro de si para no atacar al vaquero primero pero sabia que su prioridad era atender a Teresa, quien gemía de dolor. De mas estaba decir que el paseo ya había llegado a su fin.

De vuelta en el consultorio del Hogar de Pony, Stephen deposito el cuerpo de Teresa en la pequeña camita donde examinaba a sus jóvenes pacientes, mientras la enfermera se encargaba de preparar las cosas que el doctor necesitaba. Al examinarla, el doctor ordeno a todos que salieran del consultorio y cuando estuvo solo con ella, se acerco y mirándola a los ojos le explico:

-Teresa, tienes el hombro dislocado. Hay dos cosas que van a pasar ahora: Tengo que exponer el área y encajarlo en su lugar. Esto… te va a doler…mucho.

Después de sopesar la situación, ella consiguió levantar la mirada y le contesto -Confío en ti...

El doctor procedió a cortar el tirante de su traje de ba~o. El sonrojo de Teresa se había extendido por todo su cuerpo. Se sentía tan avergonzada como si la estuviera desnudando por completo. No entendía si temblaba por el dolor o por el toque de sus manos. No sabia para donde mirar, y de repente noto que también las manos del doctor temblaban.

Stephen nunca se había puesto nervioso mientras atendía un paciente. Había hecho ese procedimiento muchas veces antes, pero esta vez las emociones del momento le nublaban el juicio medico. Ahora entendía lo que le decían en la universidad sobre atender a seres queridos; no se puede ser objetivo cuando se trata de alguien a quien amas.

Respiro profundo para calmarse un poco y con un movimiento volvió a restituir el hueso a su lugar correspondiente.

Casi de inmediato Teresa comenzó a sentirse un poco mas aliviada. El doctor camino hacia la puerta, llamo a la enfermera y después de darle una lista de instrucciones, salió con prisa. Teresa se encontró esto extraño y con desilusión, se dejo atender por la enfermera que tan mal le caía.

Horas mas tarde Teresa se encontraba sentada en la sala leyendo con Anthony Romeo y Julieta para Sammy . A Teresa le encantaba leer porciones de las obras de Shakespeare con Anthony porque este tenia un ligero acento británico, ya que el había llevado a cabo sus estudios de secundaria en Londres. El acento le daba un toque de autenticidad a la lectura mientras se turnaban para leer, el los roles masculinos y ella los femeninos.

El desaparecido Sammy había estado jugando a las escondidas cuando Stephen, Teresa y Anthony comenzaron a llamarlo. Como se creyó que los grandes también estaban jugando a encontrarlo, el pequeño se deleitaba en permanecer oculto. Pero cuando vio que su adorada maestra había resultado herida, salió de su escondite para, según el, ayudar al doctor Russell a curarla. Después de mucho alboroto tratando de ver a Teresa, esta acepto verlo para que se calmara. Aunque la enfermera insistía en llevar a cabo las ordenes del doctor de que Teresa no debía movilizarse, esta la ignoro sentando al niño en sus piernas y para cuando le habían leído el primer acto de Romeo y Julieta, ya el pequeño estaba rendido en sus brazos. Un carraspeo los interrumpió

-Stephen!

-Donde has estado? ,Que paso contigo? ,Mira como estas!-lo bombardearon ambos

-Anthony, me permites conversar a solas con la Srta. Audrey?

Anthony dudo por un momento, recordando que Teresa le había pedido que no la dejara sola con el. Teresa lo miraba suplicante , sabia exactamente lo que venia.

-Vamos Romeo, te prometo que sere breve…

-Por supuesto- dijo Anthony sin poner resistencia alguna. Teresa lo miraba con reproche- es muy persuasivo el doctor!- dijo y con eso se marcho con una sonrisa de medio lado.

-Estoy perdida…-penso Teresa