Disclaimer: Nada de lo que reconozcan es mío y tal.
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Entre sombras
—Vaya, parece increíble que Teddy y Victoire se hayan casado, ¿verdad? —preguntó una joven pelirroja.
—Sí, no pensaba que esto fuera a pasar —contestó el muchacho que estaba sentado a su lado.
—Yo sí —contradijo ella—, pero no creí que sucedería tan pronto.
Albus apartó su vista de los novios, que bailaban una canción lenta y miró a su prima. Sonrió.
—¿Me permite esta pieza, señorita? —escuchó Rose que alguien decía. Se giró, sorprendida ante la pregunta de su primo. Pareció sopesar la respuesta.
—¿Por qué no? —dijo tomando la mano que su primo le ofrecía.
Se perdieron entre las demás parejas que bailaban. Después se detuvieron en un lugar algo alejado de los demás. Albus posó una mano sobre la cintura de su prima y tomó con delicadeza su mano.
Ahí, entre las sombras y bailando lentamente, Rose notó lo guapo que se encontraba su primo, con el cabello despeinado y la corbata anudada flojamente. También se percató que en el lugar donde estaban era poco probable que alguien los viera. Se sintió extraña.
Empezó a sonar una canción diferente, y la chica sintió que su primo se removía.
—Me gusta esta canción —le susurro, y Rose tuvo que esforzarse por no estremecerse—. Estoy enamorado de tu voz y tu ternura, tú eres mi color, mi poesía y mi música…
—… Estoy enamorado de tu mirada tan profunda, que se mete en mi alma, la eleva y me inunda… —continuó Rose. Albus se separó un poco de ella y le sonrió—. A mi también me gusta, es muy romántica.
—Yo es que me identifico con ella —dijo el joven en un murmullo casi inaudible. Rose se sorprendió ante tal declaración y escudriñó los ojos de su primo.
Ella y su primo eran muy cercanos, pero normalmente no hablaban de sus vidas amorosas. Aunque, al escuchar aquello, la pelirroja experimentó una extraña sensación.
—¿En serio? —comentó como no queriendo.
—Apuesto a que puedes adivinar porqué —argumentó él. Enseguida, inclinó su rostro y, casi si que Rose lo notara, atrapó sus labios en un suave beso.
Al separarse, se hizo un silencio incómodo entre ellos. Rose no se había esperado aquello ni en un millón de años.
—¿Volvemos a la mesa? —preguntó, no sabiendo qué otra cosa decir. Albus asintió, y cuando iban de regreso, Rose lo escuchó susurrar.
—Yo quiero ser tu amor, por siempre…
Si les soy sincera, no me termina de convencer, pero supongo que es lo que hay...
Por cierto, las partes que están cantando es de la canción Tu amor por siempre de Axel Fernando.
