Ahora regresamos al lugar donde comenzó la historia: Kurt y Blaine viviendo juntos y felices en Nueva York.
Blaine ha sido reclamado por seis años.
Capítulo 4
Blaine estaba sentado al piano, con los ojos cerrados en profunda concentración. Permitió que las notas fluyeran sobre y a través de él al escuchar las palabras, tratando de imaginar la voz de Rachel cantándolas en vez de la voz de Kaden.
Cuando Kaden terminó, Blaine abrió los ojos y de inmediato comenzó a hacer anotaciones en las partituras frente a él mientras murmuraba para sí mismo.
— ¿Y bien?
— Es muy bueno, pero creo que me quiero ir a un acorde mayor. La voz de Rachel puede manejarlo.
— Está bien. ¿Quieres un descanso para el almuerzo? Me muero de hambre.
Blaine asintió.— Si. Déjame mandarle un mensaje a Kurt.
Kaden observaba celosamente a Blaine enviarle un mensaje rápido a Kurt.
K y yo iremos a almorzar a la parada de los sándwiches.
Un momento después, su teléfono sonó con la respuesta.
Okay. Mándame un mensaje cuando estés de vuelta en el estudio. Te amo.
Sí señor. Te amo.
Caminaron los dos bloques hacia la parada de los sándwiches y quedaron encantados al encontrar que estaba lleno, pero no a reventar. Después de haber hecho sus pedidos y recibido su comida, encontraron una mesa cerca de la puerta. Casi habían terminado cuando un hombre alto, rubio, de ojos azules, se detuvo en su mesa. Él los había estado observando desde que entraron, con los ojos fijos en Kaden.
— Hola.
Tanto Blaine como Kaden lo miraron. Kaden rápidamente desvió su mirada hacia abajo, pero Blaine siguió mirando al rubio. Gracias a Kurt no era el esclavo aterrorizado que solía ser en la escuela secundaria. Haber sido reclamado, junto con el entrenamiento y aliento de Kurt, había ayudado a Blaine a obtener la fuerza necesaria para desenvolverse en un mundo dirigido por Maestros. Kurt exigía la plena y completa sumisión de Blaine, pero no quería que él se la diera a nadie más.
— Tu sumisión es para mi, y sólo para mi. Yo soy tu Maestro. Someterte ante otro Maestro es un insulto para mí. ¿Quieres insultarme, Blaine?
— No. No señor. Nunca.
— Entonces no lo hagas.
El rubio sonrió ante la rapidez con la que Kaden bajó los ojos. Eso era una buena señal.
— ¿Te podemos ayudar? —Preguntó Blaine.
El rubio lo miró y luego volvió su atención de nuevo a Kaden.
— Estaba pensando que tal vez yo podría ayudar a tu amigo. Parece que no ha sido reclamado.
Kaden continuó mirando a su plato. Blaine frunció el ceño. No le gustaba esto. Sentía una mala vibra respecto a este sujeto.
— Él no necesita ninguna ayuda. Él está bien.
Kaden le dirigió a Blaine una mirada desesperada. ¿Qué estás diciendo? Yo no estoy bien. Quiero ser reclamado. Cierra la boca.
El rubio ignoró a Blaine.— ¿Es eso cierto, lindo? ¿Estás bien?
Kaden mantuvo la mirada hacia abajo y sacudió la cabeza. La mirada del rubio se intensificó mientras su voz se volvía más profunda y dominante.
— ¿Cómo te llamas?
— Kaden. Kaden James.
— Mírame, Kaden.
El rubio sacó su teléfono celular y se lo entregó a Kaden.
— Dame tu número.
Blaine se inclinó sobre la mesa y le arrebató el teléfono a Kaden.
— ¡Kaden! ¿Estás seguro que quieres darle tu número?
— ¡Blaine, dame el teléfono!
— No tienes que hacerlo. Puedes decir que no. —Blaine presionó el teléfono en la mano del rubio.
El rubio miró a Blaine con sorpresa y disgusto. Miró el cuello de Blaine de nuevo para asegurarse de que realmente estaba reclamado. ¿Quién demonios era su amo? Si este esclavo perteneciera a él, exigiría un poco de respeto.
Una pelirroja con dos grandes bolsas de bocadillos apareció.
— Jake, tengo todo. Vamos.
Jake miró a Kaden.— Yo sugiero que dejes de salir con él si alguna vez quieres ser reclamado. —Se dio la vuelta y se fue.
Kaden lo vio salir antes de volcar su ira sobre Blaine.
— ¿Por qué hiciste eso?
— Vamos, Kaden. ¿De verdad querías darle a ese tipo tu número? Puedes hacerlo mucho mejor.
— ¡Esa no es tu decisión!
— ¡Te estaba haciendo un favor! ¡Ese tipo era un pobre depredador!
— ¿Cómo lo sabes? Tal vez no me importa, tú no lo entiendes, Blaine, tú no sabes lo que es. Ser no reclamado. Estar solo. Despertar en la noche deseando que hubiera alguien... alguien que cuide de ti. Alguien que te domine y te haga sentir todo de nuevo. —Los hombros de Kaden se hundieron mientras miraba con tristeza a su plato.— Tú no sabes lo que se siente estar vacío todo el tiempo. Especialmente cuando sabes como se sentía al estar lleno.
Blaine se acercó y tomó la mano de Kaden.— Pero... no quieres que te pase lo mismo que antes, no quieres que suceda de nuevo. Si quieres evitarlo, tienes que tomar mejores decisiones.
Kaden apartó la mano.— Hice una buena elección. Sólo... sólo... —Kaden se puso de pie.— Te veré de vuelta en el estudio.
— ¡Kaden! ¡Kaden, espera! —Blaine miró a Kaden correr fuera del restaurante.
Bueno, mierda.
Por supuesto, Kaden tenía razón. Blaine no sabía lo que era estar solo. Siempre había tenido a Kurt. Siempre supo que Kurt cumpliría su palabra y lo reclamaría. ¿Qué pasaría si Kurt hiciera con él lo que el ex novio de Kaden le hizo? Dormir con él durante años sólo para abandonar su promesa de reclamarlo, dejándolo destrozado, con el corazón roto y desesperado por un maestro. Kaden había pasado por muchas cosas, incluyendo el abuso a manos de un viejo y rico amo llamado Mario que ofreció a Kaden a sus amigos y clientes para tener sexo. Fue el sentimiento de culpa del ex-novio lo que rescató a Kaden y lo devolvió a sus padres. Después de tomar un poco de tiempo para recuperarse, Kaden regresó a la escuela a tiempo parcial y consiguió un trabajo en el estudio donde conoció a Blaine. Kaden estaba mejor, pero anhelaba un maestro. Su anhelo lo hacía presa fácil. Blaine se preocupaba por Kaden de la misma manera en que Wes se preocupaba por Blaine en la escuela secundaria.
Blaine lentamente regresó al estudio. Kaden estaba jugando con el equipo de mezcla de sonido. Dio a Blaine una mirada culpable.
— Lo siento. Sé que estabas tratando de ver por mi, y te lo agradezco. Realmente lo aprecio.
Blaine negó con la cabeza.— Olvídalo. No te preocupes, Kaden. Él está ahí afuera. El amo correcto te encontrará, o tú lo encontrarás.
Kaden se encogió de hombros.— Sí. Tal vez. Vamos a terminar para que podamos enviarle esto a Rachel.
Pronto los dos se vieron absortos en su trabajo, tanto, que Blaine no recordó nada hasta que sonó el teléfono.
Se quedó inmóvil.
Él nunca le dijo a Kurt que estaba de vuelta.
Cogió el teléfono.— Hola, señor.
— ¿Dónde estás? ¿Estás bien?
— Estoy bien. Estoy en el estudio. Lo siento, señor. Lo siento mucho. Lo olvidé.
Blaine pudo oír el suspiro de alivio de Kurt.— Estaba preocupado.
— Lo siento. Lo siento mucho.
Kurt se quedó en silencio por un momento.
— La desobediencia debe ser castigada, Blaine.
Blaine cerró los ojos e hizo una mueca cuando su pene empujó contra el acero.
— Sí, señor.
— Nos ocuparemos de esto cuando lleguemos a casa.
— Sí, señor.
Kurt colgó.
Blaine se quedó allí con los ojos cerrados. Su pene dolorosamente tenso dentro de la jaula de acero. Trató de pensar en algo, cualquier cosa, menos en Kurt castigándolo.
Kaden sonrió mientras veía la lucha de Blaine. Pensó en recordarle mandar el mensaje a Kurt, pero decidió no hacerlo. Era su forma de agradecerle a Blaine por su preocupación. Esperaba que Kurt lo castigara de las más deliciosas maneras posibles.
. . .
Baine salió del estudio a las 15:58. Kurt ya estaba allí, llevaba gafas de sol, estaba recargado en el coche, con los brazos cruzados.
— Hola, señor.
— Hola, desobediente. —El dominio de Kurt recorrió a Blaine. No pudo evitarlo. Cayó de rodillas, con la frente pegada al suelo. Kurt lo miró.
— Sí. ¿Por qué no te quedas así por un tiempo?
Kurt sacó su teléfono y envió un mensaje a Chandler.
— ¿Podemos cambiar la reunión de 6 a 7? Tengo que lidiar con Blaine.
— Por supuesto. Espero que 'lidiar' signifique 'castigar' ;)
— Sí, pero no soy el sádico que tú eres.
— ¡Mentiroso! Tu simplemente no lo dejas fluir. A Seth le encanta. Lo mismo sucedería con Blaine. Te veo a las 7.
Kurt se rió para sus adentros. Chandler y Seth eran una pareja hecha en el cielo. Kurt había visto el castigo y la tortura que Chandler infligía a Seth y Seth parecía no tener suficiente.
Miró a Blaine. Chandler tenía razón. La sumisión de Blaine permitiría totalmente a Kurt ser un sádico, pero Kurt no iba con ello. En lugar de eso, anhelaba el puro control. Estaba seguro de que las raíces de esto habían nacido de haberse sentido tan fuera de control en la escuela secundaria, pero no pasó demasiado tiempo analizándose a sí mismo. Él simplemente aceptó que así era cómo estaba conectado con su dominio. Exigía el respeto, la obediencia y el control total sobre Blaine y Blaine felizmente se sometía. Quería someterse. Necesitaba someterse. Ellos eran una pareja perfecta.
Kurt abrió la puerta del coche y le dijo a Blaine que se arrastrara hacia adentro. Blaine inmediatamente obedeció. Kurt entró y cerró la puerta. Blaine permaneció agachado en el suelo del coche en todo el camino a casa. Cuando se detuvieron frente a su edificio, Kurt abrió la puerta y salió. Blaine se arrastró con cuidado fuera del coche.
— Vas a gatear hasta que te permita caminar.
— Sí, señor.
Una vez dentro, Kurt se sentó en el sofá.— Ven aquí. Párate frente a mí.
Kurt desabrochó y bajó el cierre del pantalón de Blaine. Le quitó todo, dejando a Blaine en camisa y con la jaula de castidad. Kurt pasó su mano detrás de la jaula y suavemente acarició las bolas de Blaine.
— Yo había pensado que la jaula te haría recordarme todo el día. Tal vez voy a tener que empezar a hacer algo un poco más fuerte.
Blaine tragó saliva y se quejó un poco.
Kurt retiró la jaula.— Tengo algunas ideas, pero por ahora vamos a hacer frente a tu desobediencia. Ve a ducharte en tu baño y espérame en el dormitorio.
Blaine se puso de rodillas y se arrastró hasta su baño. Era más pequeño que el de Kurt y era perfecto para ocasiones como ésta, cuando ambos necesitaban ducharse, pero Kurt quería ducharse solo.
Diez minutos después, Blaine estaba de rodillas en medio de la habitación. Juntó las manos y fijó los ojos en el suelo. En el momento en que escuchó a Kurt entrar en la habitación, su pene se endureció, pero no se atrevió a mirar hacia arriba.
— Hasta la cama, boca arriba.
Blaine trepó a la cama. Su pulso se aceleró cuando vio las cadenas de hierro. Le encantaba cuando Kurt utilizaba las cadenas de hierro. Eran apretadas y pesadas y lo hacían sentir totalmente como un esclavo. Kurt encadenó las muñecas y los tobillos de Blaine a la cama antes de sentarse a horcajadas sobre él. Pasó los dedos ligeramente hacia arriba y abajo en el pecho de Blaine, sobre sus pezones y arriba y abajo en sus brazos. Presionó su cuerpo sobre el de Blaine, haciendo que temblara y se sintiera mareado por las fuertes sensaciones que crurzaban a través de él. Lo hizo un par de veces más hasta que el cuerpo de Blaine estuvo caliente y lleno de necesidad. Kurt cogió el lubricante de la mesita de noche, vertió un poco en su mano, y comenzó a preparar su propio culo para el pene de Blaine.
Este era su secreto especial.
De todo lo que Kurt había leído y oído, los amos siempre eran los activos, pero Kurt disfrutaba siendo pasivo. Le encantaba la sensación de Blaine deslizándose en su interior, amplia, pesada y duramente. No sabía sobre otros esclavos ya que Blaine era la única persona con la que había dormido, pero tenía la sensación de que el pene de Blaine era más grande que el de la mayoría de los esclavos, ya que era casi exactamente del mismo tamaño que el suyo.
También amaba esta posición por el tormento que le causaba a Blaine. Estando dentro de él, tomaba hasta la última gota de su sumisión, no dejándolo correrse hasta que Kurt se lo permitía, y no siempre se le concedía ese derecho.
Ver a Kurt acariciándose a sí mismo, ponía a Blaine loco de deseo. Kurt se veía tan caliente con la cabeza echada hacia atrás, con sus dedos lanzándose rápidamente dentro y fuera de su culo, pequeños gemidos y jadeos de placer escapando de su garganta. Una vez que estuvo listo, envolvió su mano alrededor del pene de Blaine y bombeó hacia arriba y hacia abajo, cubriéndolo con lubricante. Blaine estaba temblando.
— No te puedes correr. ¿Entiendes?
— Sí, señor.
— Vas a controlarte.
— S-sí, señor.
Kurt se incorporó lentamente y se dejó caer hacia abajo. Blaine se quedó sin aliento y gimió cuando el culo de Kurt se afianzaba caliente y apretado alrededor de su pene. Se tensó y forcejeó contra las cadenas para arquear sus caderas hacia Kurt y rápidamente se dio cuenta de que era un error. Eso intensificaba las sensaciones y podía sentir su orgasmo ir hacia adelante. Él gruñó mientras trataba de centrarse de nuevo en su control. Kurt sonrió maliciosamente al ver la agonía de la lucha en el rostro de Blaine. Él aceleró y pronto estaba cogiéndose a sí mismo fuerte y rápido en el miembro de Blaine.
— ¿Me desobedecerás otra vez, Blaine?
Blaine luchaba por hablar.— N-no, señor. N-no.
— Dilo, Blaine.
— Yo... nunca... desobedeceré... mi señor.
— Repítelo hasta que te diga que pares.
Blaine luchó por hablar y concentrarse en no correrse al mismo tiempo. Kurt era una visión de control. Saltaba hacia arriba y hacia abajo con profunda concentración, sus ojos nunca dejaban el rostro de Blaine. Su cuerpo se movía con una gracia y belleza que no tenía sentido, teniendo en cuenta lo mucho que se estaba cogiendo a sí mismo con ese grueso miembro en su interior.
Blaine se estaba ahogando en su sumisión, zambulléndose profundo y más profundo tratando de encontrar la fuerza para no correrse. No iba a desobedecer a su amo.
Kurt se detuvo repentinamente y por completo. Blaine se atragantó y gimoteó, pero no se corrió. Kurt lo miró a los ojos.
— Ni una gota, Blaine.
Blaine gritó de frustración y se tensó sintiendo las cadenas de hierro. Kurt se movió hasta arriba y presionó su pene en la boca de Blaine. Blaine se aferraba al débil control que tenía sobre su orgasmo mientras Kurt le cogía la boca dura y rápidamente. Blaine gimió alrededor de ese pene, esperando desesperadamente la liberación de esperma para llenarlo hasta su garganta, pero Kurt no iba a hacerlo.
Kurt de repente sacó su pene de la boca de Blaine y se corrió con un fuerte grito por todo su pecho.
Blaine estaba respirando con dificultad, con los músculos de sus brazos y piernas completamente tensos, los ojos fuertemente cerrados mientras trataba de negarse a ceder a la firme e intensa necesidad de correrse.
Kurt se acercó y cogió unas toallitas húmedas. Limpió el pecho de Blaine y luego se inclinó para darle un beso. Blaine respiró un poco más fácil.
Pero Kurt no había terminado.
Se puso de pie y se acercó a un armario de madera de cerezo. Lo abrió y sacó un largo y grueso consolador inflable negro. Era del estilo que sólo utilizaba para el castigo.
El cuerpo de Blaine se sacudió. No había manera de que pudiera soportar las sensaciones que eso causaría. No cuando ya se tambaleaba en el borde.
Kurt lentamente lo metió en el agujero de Blaine. Accionó la bombilla de aire hasta que Blaine gritó. Su culo estaba demasiado lleno y su pene estaba duro como una piedra. Tendría que hacer uso de todo su autocontrol para no explotar.
Kurt bombeó de una manera más cruel. Colocó una mordaza de bola en la boca de Blaine y un timbre de seguridad en la mano.
— Quiero que permanezcas ahí y pienses acerca de tu desobediencia.
Blaine cerró los ojos e hizo exactamente eso. Ser obediente y estar sometido ante Kurt lo llenaba de una cálida paz y una sensación de satisfacción. Le hacía feliz y hacía feliz a Kurt. Blaine trataría endemoniadamente de nunca desobedecer de nuevo, y eso incluía no correrse a pesar de la agonía sexual en la que estaba envuelto. Su culo estaba increíblemente apretado y lleno, y el consolador estaba lo suficientemente lejos para golpear suavemente su próstata. Sólo lo suficiente para un suave roce que provocaba que él sintiera el peor tipo de tortura provocativa. El miembro de Blaine temblaba y palpitaba, desesperado por ser tocado, lamido o envuelto por el culo de Kurt.
Kurt regresó veinte minutos más tarde. Le quitó la mordaza de bola y el consolador, y lo desencadenó. Blaine salió de la cama y se puso de rodillas. Su cuerpo temblaba por la tensión no liberada, su pene aún duro y palpitante. Kurt lo miró y pasó los dedos por sus rizos.
— Te amo demasiado, Blaine. Me preocupo por ti cuando no sé nada de ti.
Blaine puso sus brazos alrededor de las piernas de Kurt y apretó su cara contra su muslo.— Lo siento. Lo siento mucho, señor. No quise hacer que te preocuparas.
— ¿Entiendes por qué te estoy castigando?
— Sí, señor. No te mandé un mensaje cuando volví al estudio y me dijiste que lo hiciera.
Kurt asintió.— Eso es correcto. Siempre me tienes que obedecer.
— Sí, señor.
— Lávate y vístete. Vas a permanecer de rodillas hasta que Chandler y Seth lleguen.
— Sí, señor. —El miembro de Blaine estaba duro y gritaba con desesperación.
Nada de alivio esta noche. Y en realidad, no es que esperara alguno.
. . .
Cuando sonó el timbre, Kurt asintió hacia Blaine dándole permiso para caminar. Blaine abrió la puerta y los dejó entrar. Sonrió cuando vio a Seth y a Chandler venir por el pasillo, Seth con su guitarra al hombro.
— ¡Hola!
— ¡Hey!
— Ah, Blaine. Qué triste ver que puedes caminar, —sonrió Chandler.— Kurt siempre insiste en ir fácil contigo.
Kurt le dio a Chandler una mirada maliciosa.— Cállate y entra.
Los cuatro habían sido amigos desde la universidad. Blaine conoció a Chandler en su primer año, cuando Chandler lo rescató de un maestro muy agresivo al que no le importaba que Blaine estuviera obviamente reclamado. Había acorralado a Blaine en una de las salas de ensayo de música negándose a dejarlo ir. En aquel entonces Blaine seguía luchando por imponerse. Estaba atrapado por el miedo hacia ese maestro que ejercía su poder sobre él, miedo de enojar a Kurt sometiéndose ante otro maestro, y el miedo de decepcionar a Kurt al no ponerse de pie por sí mismo.
Chandler oyó las súplicas de Blaine para que lo dejara en paz y se detuvo para ver lo que estaba pasando. Al principio pensó que era un desacuerdo privado entre un amo y su esclavo, pero la belleza decorativa del collar de Blaine llamó su atención. El hermoso diseño exclusivo de su collar no encajaba con la espantosa camisa y los horribles pantalones que llevaba el maestro. Alguien de ese estilo no podía tener el gusto o la inclinación a diseñar algo tan hermoso. Chandler confrontó al maestro. Cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando, él lo amenazó con darle una patada en el culo y con reportarlo al Ministerio de Maestros. El idiota se retiró y Chandler llevó a un tembloroso Blaine al hogar de un agradecido Kurt.
Kurt conoció a Seth un mes más tarde mientras seleccionaba la música para una audición. Seth se puso a conversar con Kurt, hundiéndose en su dominante presencia. Kurt rápidamente le explicó que ya tenía un esclavo, pero que sabía de alguien que estaba buscando uno, si es que Seth estaba interesado. Seth estaba interesado, pero no era tan sencillo. Estaba buscando algo más que un maestro. Quería un sádico que lo torturara casi hasta la muerte, pero que tuviera un corazón amoroso y que creyera en el romance.
Chandler estaba un poco reacio también. Estaba buscando algo más que un esclavo. Quería un masoquista que le rogara por crueldad, que tomara todo lo que él pudiera dar, y que amara las comedias románticas.
Kurt y Blaine los presentaron durante la cena, y fue amor a primera vista. Chandler invitó a Seth a cenar a la noche siguiente. Cuando llegó a la puerta de Seth, se presentó con un ramo de flores. Ellos disfrutaron de una deliciosa cena con velas en un restaurante muy romántico.
Seth se fue a casa con Chandler esa noche.
Chandler le azotó la espalda crudamente, se lo cogió salvajemente, lo ató con cuero y lo suspendió con cadenas desde el techo de su dormitorio encima de su cama.
Fue la noche número uno en la vida de Seth.
Chandler lo reclamó una semana más tarde. Habían estado juntos desde entonces.
Se instalaron en la sala de estar. Kurt se sentó en el sofá, mientras que Chandler lo hizo en una silla. Los dos esclavos se sentaron a los pies de sus respectivos amos. Chandler preguntó a Kurt cómo iban los ensayos del show. Esto envió a Kurt a un largo discurso humorístico sobre la falta de talento de su co-estrella, Brad. Blaine, Chandler y Seth se rieron histéricamente ante las imitaciones exageradas de Kurt.
— Todavía estamos atrapados en la escena del argumento al final del primer acto, porque el hombre aparentemente no sabe cómo actuar un argumento sin gritar. Finalmente le dije al término de su discurso largo y mal realizado, '¿por qué me estás gritando?' Él me mira y dice: 'esa no es tu línea.' ¡Ugh!
Chandler sonrió.— Pobre Kurt. Siempre obligado a tratar con actores menores y tontos.
— Tienes toda la razón. Sinceramente, sufro por mi arte.
Seth miró a Chandler.— Tengo hambre.
— Siempre tienes hambre.
Seth miró a Blaine para obtener ayuda. Blaine miró a Kurt.
— Me muero de hambre.
— Tú y Seth vayan a la cocina y ordenen lo que quieran. Pídeme una ensalada.
Blaine y Seth se dirigieron a la cocina. Chandler negó con la cabeza.
— En serio, Kurt. ¿Una ensalada? Por favor, ¿no me digas que estás a dieta?
— Tengo que mantenerme en forma, especialmente para el show. Quiero encajar en el traje que usaré la noche de la apertura. Es vergonzoso pedir modificaciones después de la prueba inicial.
Ordenaron pizza, Blaine y Seth fueron a la sala de Broadway para pasar el rato. Era un estudio en la parte trasera del apartamento donde guardaban el piano de Blaine y su música, los guiones de Kurt y los pósters de los shows, y otras cosas relacionadas con sus profesiones creativas y su amor por la música y el teatro.
Kurt y Chandler continuaron charlando en la sala de estar, acompañados por los sonidos de Blaine tocando el piano y Seth tocando la guitarra. Chandler pronto se unió a Kurt en el sofá, con una expresión seria.
— Uh oh. Luces como si estuviéramos a punto de tener una conversación de adultos.
— Quería preguntarle algo.
Kurt asintió.— Adelante.
— ¿No me dijiste una vez que Blaine provenía de una familia rica?
— Sí.
— ¿Exactamente quién es su familia?
— Su madre es Victoria Ramken Anderson. Es dueña...
Chandler lo interrumpió.— de Industrias Ramken.
Kurt estaba sorprendido.— Sí. ¿Cómo lo sabes?
— Recientemente han aparecido constantemente en la sección de negocios. Industrias Ramken se está preparando para una gran expansión multimillonaria en Europa. Es enorme. Han habido rumores sobre si tienen o no suficiente dinero en efectivo para un movimiento como ese. Había una foto de Victoria Ramken Anderson y Alex Anderson junto al artículo. Alex Anderson me recordó a Blaine y me hizo preguntarme si había una conexión. Blaine se parece a su padre.
Kurt se encogió de hombros. Nunca había puesto los ojos en el hombre. Él no ponía ninguna atención a lo que pasaba en el mundo de los negocios, y ciertamente no se mantenía al día con las actividades de Victoria Anderson.
— Una oferta pública inicial de una empresa como esa sería un gran trato. ¿Blaine tiene vínculos financieros con la empresa?
Kurt negó con la cabeza.— No. Nada. Todo es su hermano mayor y su madre, y supongo que su padre. Su hermano mayor se encarga de una parte de la empresa en Michigan. Blaine no tiene nada que ver con su familia o con el negocio.
Chandler se hechó para atrás.— Mmm.
— ¿Qué?
— Es sólo que... Industrias Ramken es una de las 10 empresas privadas más importantes del mundo. Sería una lástima que se volviera pública, y que él no fuera accionista. Se volvería millonario de la noche a la mañana.
Kurt negó con la cabeza.— No. La madre de Blaine es una maldita perra. Era horrible con Blaine. Yo no la quiero a ella o a su dinero en cualquier lugar cerca de nosotros. Nosotros no los necesitamos, ni a su dinero, ni a ellos.
Chandler se quedó callado por un momento.— Kurt... ¿puedo hacerte una pregunta... un tanto insultante?
Kurt arqueó una ceja.— ¿Sí?
— Por favor no te lo tomes a mal, pero... ¿cómo acabaste con Blaine? Quiero decir... los esclavos de familias como la suya... tienden a ser utilizados como parte de acuerdos de negocios.
Kurt estaba en silencio. Ahora que él era más grande, más listo y un poco más de mundo, realmente entendía lo inusual que había sido para él haber sido autorizado para reclamar a Blaine. La mayoría de los amos y los esclavos reclamados pertenecían a la misma clase social. Entendía la curiosidad de Chandler. También se preguntaba algunas veces si su padre le había dicho toda la verdad sobre su trato con Victoria.
— Mi padre convenció a su madre de que ella debía dármelo. A cambio mi padre... vería por legislaciones que le gustaran o que le convinieran. —Kurt se sentía sucio diciendo eso en voz alta.— Él no está haciendo nada malo. Ellos ven ojo a ojo las cosas de negocios, así que... no es como si estuviera siendo comprado o algo parecido. Él no está haciendo nada ilegal.
Chandler asintió.— No te preocupes. Yo entiendo, y me alegro de que Blaine esté contigo y no atrapado con alguien que lo quiera por todas las razones equivocadas.
Kurt se sintió aliviado cuando el timbre sonó señalando la llegada de la pizza y el final de la conversación.
K & B & K & B
Esa noche en la cama, Kurt puso a Blaine encima de él.
— Hazme el amor.
Blaine se sorprendió. Kurt nunca rompía los castigos. Los castigos siempre se prolongaban hasta la mañana siguiente, o más tiempo dependiendo del humor de Kurt. Blaine había esperado sufrir hasta el domingo.
Kurt podía ver su sorpresa.— Necesito que me sientas otra vez.
Blaine gruñó en voz baja mientras besaba a Kurt con una firmeza un poco exigente.
Esta era otra razón por la cual Kurt disfrutaba tener a Blaine arriba de él. Estaba seguro de que eso ayudaba a Blaine a hacerse más fuerte. Kurt adoraba ver los pequeños cambios que tomaban lugar en Blaine cuando él estaba arriba. La forma en que sus ojos se volvían más oscuros mientras su presencia física se hacía más poderosa, su voz profunda y autoritaria. Kurt lo encontraba caliente como el infierno.
Blaine no perdió el tiempo mientras arrastraba la lengua por el cuerpo de Kurt hasta llegar a su agujero. Él lamió suavemente alrededor de su entrada antes de deslizar la lengua dentro y fuera haciendo a Kurt lentamente estremecerse.
— Ohhh... Blaine... por favor... en mí...
Blaine agarró el lubricante, embarrándose él mismo y deslizándose lentamente dentro de su amo. Kurt gimió, arqueó sus caderas y presionó sus pies en la espalda de Blaine urgiéndolo a ir más profundo. Blaine se retiró lentamente y luego entró nuevamente en él, duro y profundo. La velocidad de sus embestidas aumentaba a medida que el deseo de Kurt se hacía más fuerte.
— Oh, Blaine... mierda... sí... sí... cógeme... sí... cógeme...
Blaine cayó en un trance sexual, sus caderas empujando duro y fuerte al ritmo de los gritos de Kurt. Podía sentir su orgasmo crecer caliente y más intenso de lo normal debido a la no liberación de esa misma tarde.
— Señor... por favor... permiso...
— ¡Sí! Córrete, Blaine. ¡Córrete!
Todo el cuerpo de Blaine se tensó y luego explotó. Él gruñó a través de su orgasmo, mientras que Kurt se acariciaba a sí mismo. Blaine quitó la mano de Kurt de un manotazo y se tragó su pene. Sólo fue cuestión de dar unos cuantos golpes y lamidas duras con su lengua para que Kurt estallara en la boca de Blaine, quien gimió en agradecimiento, tragando hasta la última gota antes de arrastrar el cuerpo de Kurt para colocarlo sobre él. Kurt envolvió sus brazos y piernas alrededor de él y lo apretó.
— Te amo.
— Te amo.
. . .
Blaine abrió los ojos y miró el reloj.
9:27 am. Sábado.
Día libre.
En silencio, se deslizó fuera de la cama y se dirigió al cuarto de baño y a la cocina. Sacó una caja de Apple Jacks del armario y cogió un tazón grande. Después de llenar el plato con cereal y leche, agarró otro tazón y lo llenó de fresas, arándanos, moras y uvas y se dirigió a la cama. Colocó el plato de frutas en la mesilla de noche de Kurt y luego se metió en la cama, agarró el control remoto y puso las caricaturas. Se puso feliz de encontrar una caricatura clásica de Tom y Jerry. Se acomodó contra las almohadas con su cereal y se perdió en las aventuras de Jerry tratando de burlar a Tom.
Treinta minutos más tarde Kurt abrió los ojos y sonrió al escuchar los sonidos de la música clásica de Tom y Jerry. Se dio la vuelta y se sintió feliz al ver a Blaine, apoyado contra las almohadas, con sus rizos regados por todo el lugar, mirando la TV como un niño de cinco años. Kurt miró la taza vacía de cereal y rodó los ojos.
Después de tomar una ducha rápida para limpiar la evidencia seca de la noche anterior, Kurt se sentó en la cama junto a Blaine con el tazón de fruta. Kurt no se interesaba en los dibujos animados, pero ¿a quién no le gustaba Tom y Jerry?
Una vez que Tom y Jerry se fueron, Kurt cogió su iPad para ver los emails y echar una ojeada a las noticias. Sin pensar demasiado en ello, dio click en la sección de negocios y se desplazó hacia abajo. ¿Qué estaba buscando? Al no encontrar nada, se dirigió a la sección de moda.
Permanecieron en un tranquilo y cómodo silencio hasta que el sonido de "No Rain on My Parade" llenó el aire. El timbre del teléfono celular que Blaine tenía asignado para Rachel.
— Rachel, hola.
— Blaine ¡Oh, Dios mío, eres tan increíble! ¡Apenas tuve la oportunidad de escuchar la canción y es perfecta! ¡Perfecta! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!
Blaine sonrió.— Gracias, Rachel. No puedo esperar para oírte cantarla.
— Tú y el resto del mundo. Ya se la envié al director. Estoy segura de que le encantará. Carl y Frank probablemente no apreciarán que los haya pasado de largo con una nueva canción para el show, pero... como sea. Ellos lo superarán.
Blaine sintió una pequeña punzada de culpa por Carl y Frank. Rachel era la estrella de un nuevo show titulado "And that's what she thought." El libreto y las canciones eran del equipo de escritores de Carl Sands y Frank Wyler. Sands y Wyler eran extremadamente talentoso y muy respetados, pero mientras que a Rachel le encantaba la historia y la mayoría de las canciones, hubo unas pocas que quería cambiar o reemplazar. Triste por la renuencia y por las sugerencias de Carl y Frank, se volvió hacia Blaine.
Kurt cogió el teléfono.— Déjame hablar con ella.
— Hey.
— ¡Hola Kurt! ¿Sabes que tu chico es increíble?
— Sí, lo sé, pero ¿sabes lo molestos que van a estar Sands y Wyler contigo?
— Como sea. Cuando escuchen la canción y vean lo bien que encaja, van a hacer a un lado y superar cualquier celo creativo mezquino que puedan tener. Demonios, tal vez hasta inviten a Blaine a unirse a ellos.
Kurt frunció el ceño. Le gustaba que Blaine tuviera la libertad creativa para escribir y vender sus canciones a su propio ritmo. No lo quería atado a las políticas de Broadway.
— Sí, bueno, sólo asegúrate de que ellos no traten de poner a Blaine en la lista negra o algo parecido.
— Honestamente, Kurt. Todo va a ir bien.
— Más vale que así sea. Si ellos lanzan un ataque, espero que lo protejas.
— Por supuesto.
— ¿Cómo está Finn?
— Oh, está bien. Fue a recoger mi café y mi pastel de sábado por la mañana. Mi único trato de la semana.
Al igual que muchos esclavos, Finn no trabajaba. En su lugar estaba con Rachel 24-7. Se sentaba a atenderla en todos sus ensayos, le hacía los recados, y felizmente se hacía cargo de cada cosa que ella quisiera o necesitara.
Kurt y Rachel charlaron un poco más antes de decir adiós.
Blaine miró a Kurt.— ¿Qué vamos a hacer hoy?
— Ir de compras.
Ellos descansaron en la cama un poco más antes de vestirse y hacer una lista de todo lo que necesitaban. Como pensamiento de última hora, Kurt tomó una correa de plata para Blaine y la metió en su bolsa antes de salir.
Cuando llegaron a la tienda, Kurt se alegró de haber pensado en traer la correa. La tienda estaba llena. Incluso más que cualquier sábado normal. Kurt engancho la correa de plata a la muñeca izquierda de Blaine. Blaine sintió una cálida oleada de relajación y seguridad instalarse en su interior.
Mientras avanzaban por la tienda, Kurt notó que otros tantos maestros llevaban con correa a sus esclavos. Muchos maestros conectaban la correa al collar del esclavo, pero Kurt nunca hacía esto en público. Él prefería la cercanía interpuesta entre él y Blaine estando conectados a la muñeca. Algunos esclavos estaban, obviamente, encadenados como castigo. Iban vestidos con bozales y arneses completos para la cabeza con cadenas que iban desde una argolla en forma de D en el bozal hacia sus muñecas esposadas. Ver a estos esclavos, hacía que Blaine pensara en Chandler y Seth.
Kurt realmente no tenía que encadenar a Blaine. Él naturalmente se quedaba a su lado, pero Kurt se sentía un poco nervioso. Su conversación con Chandler acerca de los asuntos comerciales de los Anderson lo había dejado alerta. No estaba seguro de por qué, pero una pequeña semilla de preocupación había sido plantada en su interior y no la pudo remover.
Una vez que estuvieron en casa y habiendo guardado los comestibles en su sitio, Kurt pensó en Cooper. Cooper fue el único que se mantuvo en contacto con Blaine. No hablaban a menudo, pero siempre había la llamada telefónica ocasional o algún correo electrónico.
— ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con Cooper?
Blaine se quedó pensativo.— Hmm. No estoy seguro. Definitivamente ya tiene un rato. La última vez que hablé con él me dijo algo acerca de irse a Europa. Paris, creo.
— ¿Dijo por qué?
Blaine se encogió de hombros.— No lo sé. Algo acerca de la empresa en crecimiento.
Una expansión europea.
— ¿Por qué lo preguntas, señor?
Kurt le dio la espalda para guardar los cereales.
— Curiosidad.
. . .
Como siempre, Blaine despertó a las 6:30 de la mañana del lunes. Él no tenía un reloj de alarma. Su cuerpo había sido entrenado.
Siguió su rutina matutina habitual y estaba de rodillas junto a la cama de Kurt a las 6:58 am. Kurt despertó a las 7:00 am.
— Buenos días, mi amor.
— Buenos días, señor.
Blaine esperó pacientemente para realizar la mamada matutina de Kurt. Él entendía la importancia de la rutina para los esclavos, así que permitió que Blaine lo chupara, pero se aseguró de retirarse antes de correrse. Blaine lo miró. Había confusión en sus ojos.
— Tengo algo nuevo para ti, pero no hasta después del desayuno. Quiero Raisin Bran con leche descremada. Tu puedes prepararte un waffle. Prepáralo todo y espérame.
— Sí, señor.
Kurt esperó a que Blaine fuera a la cocina antes de sacar el arnés.
Durante el desayuno, Blaine lo ayudó a repasar sus líneas. Kurt suspiró. Blaine haría un mejor papel como su co-estrella en lugar de Brad.
— Ve a la habitación, pero no te vistas. Quiero que te inclines sobre la cama, con la cara hacia el colchón.
Los latido del corazón de Blaine se aceleraron.— Sí, señor.
Kurt limpió los platos y se dirigió al dormitorio. Blaine se inclinó obedientemente sobre la cama, con su hermoso culo en el aire. Kurt se acercó y le colocó los pies más separados. Pasó sus dedos hacia arriba y hacia abajo por la grieta del culo de Blaine, lo que provocó su lubricación.
— Como te acordarás, tenías un poco de problemas para recordar las reglas la semana pasada. Te dije que nos gustaría probar algo más fuerte para ayudarte.
Blaine se sintió mareado mientras el deseo sexual y la sumisión se adueñaban de su cabeza. Kurt seguía corriendo sus dedos hacia arriba y hacia abajo y alrededor de su culo, pero sin entrar en su agujero. Blaine se preparó.
Kurt entró en él sin previo aviso. Áspero, duro y rápido. Apretó una mano en la espalda de Blaine y se lo cogió aún más fuerte, más duro. Blaine cerró los ojos y gruñó en cada empuje. Kurt estaba gimiendo y murmurando incoherencias. Oh, cómo le gustaba el culo de Blaine. Podía perderse en ese culo delicioso durante todo el día.
Se vino con un fuerte gemido, llenando el culo de Blaine completamente. Rápidamente cogió un arnés con un tapón anal enorme y lo deslizó dentro de él. Blaine gimió ante la gran intrusión en su agujero dolorido. Kurt lo puso de pie y cerró el arnés en su lugar antes de encerrar su pene en una nueva jaula que contenía sus bolas, así como su pene.
Kurt dio un paso atrás y admiró su obra.— Camina por la habitación.
Blaine caminó lentamente por la habitación. Santo puto infierno. Su culo se sentía apretado y lleno, y su miembro estaba luchando dentro de la jaula. Se sentía increíblemente caliente y excitado de ser tapado y encerrado con el esperma de su amo en su interior. Se sintió poseído. Cayó de rodillas a los pies de Kurt.
— Gracias, señor. Gracias.
Kurt sonrió.— Me das las gracias ahora, pero vamos a ver cómo te sientes a eso de las dos de la tarde. —Blaine le sonrió.
Oh, sabía cómo se sentiría a las dos de la tarde. La tortura sexual lo estaría matando.
No podía esperar.
