COMENZANDO EL ROMANCE
Recorrer los alrededores de esa casa y ver que todo estaba completamente igual a la última vez, era un poco cansado para Tokaku, pero él solo hecho de ver a Haru sorprenderse por cada pequeño detalle de esos alrededores, desde una flor hasta un insecto, era algo entretenido.
— Tokaku-san, mira… — Decía Haru mientras corría a recoger un pétalo de rosa, que apenas estaba cayendo. — ¿no es hermoso?
— Es como cualquier otro… — Contestó Tokaku.
— Oh, vamos Tokaku, es un pétalo que acaba de caer y es de un intenso color rojo, es hermoso. — Decía Haru, causando otro suspiro de Tokaku, quien últimamente suspiraba demasiado.
— Ahora que viviremos aquí Tokaku-san, creo que deberíamos empezar a limpiar los jardines y demás cosas. — Dijo Haru, sonando más como una orden.
— ¿Viviremos aquí? — Preguntó Tokaku alzando una ceja, al parecer no quería quedarse por mucho tiempo.
— Así es Tokaku-san… — Decía Haru, acercándose a su amiga, poniendo el pétalo de rosa en su nariz jugando. — Viviremos aquí, tú y yo solas.
Esas palabras hicieron que Tokaku la mirará con una ligera sonrisa, y para cuando Haru se dio cuenta lo cerca que estaba otra vez tan cerca de su amiga, se puso un poco roja y agacho la cabeza rápidamente por la pena.
— Bu-bueno… si es que puedo quedarme. — Comentó Haru, sonrojada mirando al suelo, causando que Tokaku la abrazara de tal manera que pudiera recargar su mentón en el hombro de Haru.
— No podría imaginar, quedarme a vivir en algún lugar, si no estás tú conmigo Ichinose. — Afirmó Tokaku seriamente, haciendo que Haru correspondiera su abrazo con una sonrisa.
Se quedaron en esa posición por unos minutos, hasta que decidieron regresar a la casa, Haru tenía muchas ganas de tomar un baño y ya se estaba haciendo tarde y tenían que comer algo.
— Tokaku-san, ¡no entres! — Gritó Haru, cuando Tokaku estaba a punto de dar un paso dentro de la casa, causando que esta se pusiera en guardia.
— ¿Qué pasa Ichinose? — Preguntó Tokaku.
— No puedes pasar con tus botas, Tokaku-san, el suelo se manchará. — Argumentó Haru, viendo molesta a Tokaku.
— Anoche pasamos con zapatos.
— Si, pero desde hoy ya no se podrá. — Dijo quitándose los suyos y pasando descalza poniendose enfrente, para evitar que Tokaku entrara sin quitárselos.
— Esta bien… — Soltó otro suspiro, obedeciendo a Haru, quitándose sus botas.
Haru se fue contenta, corriendo por los pasillos, buscando algo, Tokaku solo la miraba sin preguntar qué es lo que necesitaba, solo recargada en una de las paredes observando, hasta que Haru logró encontrar un pequeño cuarto donde había diferentes cosas de limpieza, sacando una escoba y señalando con ella a Tokaku.
— Tokaku-san, empecemos la guerra.
— ¿Guerra? — Preguntó Tokaku, sorprendida.
— Si, hoy limpiaremos el interior de la casa.
— Pensé que querías bañarte. — Cerró sus ojos Tokaku.
— Eso puede esperar, ahora que viviremos aquí, será mejor limpiarla. — Saco otras cosas, un par de cubetas, trapos, otra escoba, jabón y cepillos. — Lo primero será barrer, ten… — Le dio una escoba con una gran sonrisa.
Sin más remedió Tokaku acató las ordenes de Haru y ambas comenzaron con la limpieza de la casa, que si bien no estaba sucia tenía grandes cantidades de polvo, Haru abrió todas la ventanas, mientras Tokaku, sacudía los muebles y demás. Pasaron más tiempo de lo planeado para que la casa quedará brillante, después de todo era una casa grande, con variedad de muebles.
— Vaya, esto fue más cansado de lo que pensé. — Dijo Haru, sentándose junto a Tokaku, en la esquina de un pasillo que daba vista al jardín trasero, donde Tokaku estaba tomando un poco de agua.
— Fue tú idea. — Dijo Tokaku, dando otro sorbo a su vaso, la cual si bien no estaba tan cansada como Haru, se sentía irritada.
— Tokaku-san… perdón por siempre molestarte tanto, incluso ya no estamos en la clase negra y te hago trabajar demasiado. — Contestó triste Haru, así que Tokaku la miro frunciendo una ceja.
— No me molestas, en lo absoluto. — Dijo Tokaku seriamente. — Yo ya he jurado protegerte con mi vida y el hecho de tener a mi lado ahora, después de todo lo sucedido me hace realmente feliz. — Argumentó Tokaku esta vez molesta por la actitud de Haru por pequeñeces.
Haru no la miró y solo apretó sus puños en sus rodillas, causando una ligera preocupación en Tokaku, no sabía si ella estaba llorando o quizá sus palabras habían sido muy bruscas.
— Haru… perdón yo no quería decírtelo de esa manera… — No pudo terminar, porque una rápida Haru levanto su rostro robándole un beso a Tokaku, quien se sorprendió al principio, pero lo correspondió casi instantáneamente, esta vez sus labios estaban lo suficientemente fundidos como para ser un buen beso; Haru llevo una de sus manos a la mejilla de Tokaku, ambas con los ojos cerrados, dejaban sus labios juntos con los de la otra, hasta que Tokaku comenzó a mover sus labios despacio y Haru seguía esos pequeños movimientos dejando que Tokaku la guiara que hicieron que Haru rápidamente se sonrojara, continuaron así poco a poco, mientras profundizaban el beso cada vez más, duraron unos segundos hasta que se separaron para respirar.
— Te amo… Tokaku-san. — Dijo Haru aun sonrojada con una gran sonrisa, mirando sus ojos azules, a lo que Tokaku-san, no dijo nada y solo le sonrió con un leve rubor en sus mejillas, lo suficiente para que Haru lo notara y sonriera aún más.
— Es tarde, vayamos a comer algo. — Dijo Tokaku parándose y yéndose a la cocina seguida por Haru.
Tuvieron una comida muy silenciosa lo cual era normal, Tokaku se concentraba mucho en comer o eso pensaba Haru a la cual no le quedaba de otra que también concentrarse en comer, además le daba un poco de pena decir algo después del beso, que aunque a Tokaku no parecía ser algo del otro mundo, para ella era muy importante.
— Tokaku-san ¿te quieres bañar conmigo? — Preguntó Haru con una sonrisa dejando su plato en el lavabo.
— ¿No te puedes bañar sola?
— No es eso…
— ¿entonces qué es?
— No nada nada… — Se retractó Haru, regañándose por dentro y sonrojándose al pensar que había sido demasiado atrevida. — Bueno me voy a bañar. — Dijo rápidamente dirigiéndose al baño, mientras Tokaku terminaba de lavar los utensilios que habían ocupado.
Haru se metió al cuarto de baño y abrió la llave para llenar la tina que había ahí muy convenientemente, al parecer Kaiba había hecho algo más que solo poner comida en la alacena. Después de unos minutos, Haru por fin pudo meterse a la tina y el agua caliente la relajó un poco.
— ¿En que estaba pensando al pedirle eso? — Se preguntaba a sí misma, aunque antes ya se había bañado con Tokaku en la academia, esta vez sí estaban completamente solas, pero era algo atrevido, según los pensamientos que tenía Haru, ocasionando que esta escondiera la mitad de su cara en el agua debido a su sonrojo.
Si bien desde ese último beso Haru se sentía un poco diferente y cada vez que veía a Tokaku su corazón latía fuertemente y tenía unas inmensas ganas de besarla de nuevo, lo brazos de Tokaku eran fuertes y se sentía protegidos en ella desde la primera vez que se abrazaron en la academia, pero para Haru algo más se había intensificado, quería estar cada vez más cerca de Tokaku, pero no sabía que diría ella, al fin y al cabo podría molestarse y no quería ser demasiado empalagosa, además del hecho que intentar adivinar que pensaba era algo imposible…
— Tokaku-san, ¿podemos ir mañana de compras? — Preguntó Haru, ya con su pijama y secando su cabello.
— ¿Qué quieres comprar? — Interrogó Tokaku acomodando las camas.
— Creo que es hora de un cambio de imagen para ambas y necesitamos varias cosas más. — Argumentó Haru emocionada y con una gran sonrisa mirando a su Tokaku.
— No… — Fueron las palabras de Tokaku acomodándose en la cama, causando unos pucheros en Haru, la cosa estaba en que si de verdad su respuesta sería la misma al día siguiente aun después de tantas insistencias de Haru.
