Capítulo 3
-Buenos días.- se dirigieron dos veces hacia Sasuke y Hinata.
Ambos voltearon a ver a las personas que les estaban hablando se sorprendieron al ver a los dos nuevos a su lado mostrando una linda sonrisa de parte de los dos.
-Buenos días.- contestaron ambos pelinegros.
-No los vimos en la cafetería hace un rato y queríamos presentarnos. Yo soy Sakura Haruno.-
-Y yo soy Naruto Uzumaki.-
Sasuke se le quedo viendo a su nueva compañera, le había llamado su atención el color de sus ojos, era un verde muy parecido al jade además de ello, ese exótico cabello rosa ondulado que le llegaba hasta la cintura, era alta y esbelta, se le hacía muy atractiva a la visa además de su sonrisa tierna. Por otro lado Hinata no dejaba de ver al rubio, sus ojos azules mostraban una gran ternura y un noble corazón, era alto y fornido, se veía que iba al gimnasio seguido.
-Mucho gusto. Yo soy Sasuke Uchiha y ella es Hinata Hyuuga.- dijo el azabache señalando a su amiga.
-Un placer el conocerlos.- dijo sonrojándose un poco.- ¿Puedo saber porque acaban de entrar al instituto?-
-Peque…- dijo Sasuke en tono de reproche.-No seas curiosa y metiche.-
-No soy metiche, es solo para hacer conversación.- dijo inflando los cachetes.
-No hay cuidado.- dijo el rubio.-En mi caso es porque a mi padre lo transfirieron para que se haga cargo de la nueva empresa de la familia.-
-¿Las empresas Uzumaki?- dijo Sasuke un poco curioso.
-Si.-
-Entonces nos veremos seguido ya que las empresas de mi familia tienen convenios con la tuya, además de algunas otras.-
-Interesante. Entonces espero que seamos buenos amigos.- dijo estirando su mano.
-Puede ser posible.- dijo estrechando aquella mano.
-En mi caso fue solo por un capricho de mi madre, estaba un poco harta de la gran ciudad.- dijo Sakura.
-¿No hay problema con el trabajo?- dijo la peli azabache.
-Peque. Deja de andar de curiosa van a pensar mal de ti si sigues así.-
-No hay problema, no molesta.- dijo Sakura divertida.-No mi madre es escritora así que solo debe mandar sus trabajos y listo.-
Siguieron hablando un rato hasta que el profesor entro al aula y como era su costumbre así que solo pidió que leyeran unas páginas que eran parte del tema que tenía que haber dado aquel día y salió para que el próximo maestro entrara. Casi todos los alumnos menearon la cabeza al ver a su maestro de nuevo faltar a una clase que solo tenían dos veces a la semana y era sumamente importante para ese semestre. Aun faltaban diez minutos por lo que decidieron aprovecharlos y empezar a hacer aquella tarea tan tediosa ya que debían leer bastantes hojas y hacer un resumen del tema.
El resto del día paso muy rápido, los maestros solo entraban y empezaban a dar su clase demasiado rápido haciendo que a la mayoría del doliera la cabeza de tanta información que les querían proporcionar aquel día. Al sonar el timbre del término de aquel día escolar hubo un suspiro grupal dando a entender que por fin podrían respirar de ese día tan tedioso y complicado. Pesadamente se pusieron de pie y empezaron a guardar sus cosas con un cansancio mental que se veía en sus movimientos. En cuanto a los azabaches, esperaron a que todo el tráfico de los pasillos se despejara por lo que solo se sentaron en las mesas y esperaron.
-Sasu. ¿Puedo hacerte una pregunta?- dijo de repente la joven.
-Claro que si peque. ¿Qué ocurre?-
-¿A ti te gusto Sakura verdad?- sonrió pícaramente.
-Se me hace una persona atractiva, llama la atención pero solo eso. Y bueno peque… ¿Tu qué me dices de Naruto?-
-A bueno, se me hizo muy lindo, solo eso.-
-Peque sabes que no me importa eso jajá solo se feliz.-
-Tu igual Sasu. Oye. ¿Quieres que hoy te empiece a ayudar con la clase de Kurenai?-
-Sería buena idea. ¿En tu casa o en la mía?-
-En la tuya hace mucho que no veo a Mikoto ni a Itachi. Así puedo pasar a saludar.- dijo sonriendo.-Solo déjame avisar que no llego y así empezamos desde ahorita y no hay tanto problema. ¿Te parece?-
-Perfecto. Déjame solo avisar que vas a comer. Mi madre estará feliz ha estado preguntando por ti, que la tienes abandonada sin contarle algunas cosas.-
-Ya ni me digas la abandone en el clímax de la novela, esta intenso.-
-Eso lo trataras cuando acabemos de estudiar, esta vez no te me vas a escabullir.-
-No soy yo es tu madre la que me incita a abandonarte.-
-Si ya me he dado cuenta al igual de Itachi. Esos dos son mala influencia para ti.-
-Sabes que para tu hermano yo soy como su hermanita y ese es el deber de un hermano, el malcriar a sus hermanos menores.-
Siguieron hablando hasta que no escucharon mucho ruido en el pasillo. Sacaron sus móviles y marcaron a sus respectivos hogares mientras intentaban salir del edificio para avisarles de sus planes. Todavía quedaban algunas personas sacando libros de sus casilleros, yendo a comer y que se quedaban a clases extracurriculares, otros por castigo, además de los que esperaban a que sus padres llegaran por ellos. Tanto el Uchiha como la Hyuuga se fueron hacia el estacionamiento pero antes de llegar a su destino, el cual era el automóvil de Sasuke, alguien abrazo al joven haciendo que detuviera su paso.
-¿Qué demonios?- dijo intentando soltarse del abrazo.
-Hola Sasukito. No me has saludado hoy.- se escucho una voz molesta.
-Ino. Ya te dije que no me molestes más. Molesta a mi primo ya sabes que te quiere demasiado.-
-Pero yo te quiero a ti Sasukito.-
-Oye Ino- dijo Hinata.-Te está buscando Karin, al parecer es algo urgente se ve preocupada.- dijo apuntando hacia el edificio.
La nombrada se dio la vuelta y vio a su pelirroja amiga corriendo hacia donde ella estaba junto con los dos pelinegros. No se detuvo a saludar a nadie solo tiro de la chica rubia y fue rápidamente de nuevo al interior del edificio. El pelinegro se quedo estático en su lugar viendo como esas dos mujeres se iban. Volteo a ver a Hinata que estaba igual de sorprendida ya que ella también estaba detrás de Sasuke y no perdía ningún momento para hablar con él o por lo menos insinuarse un poco, cosa que Hinata no soportaba y menos Sasuke.
-Recuérdame que le debo un gracias a Karin. Vámonos.- dijo todavía perplejo.
-Intentare acordarme.- dijo Hinata ya subiendo al automóvil.
-No te pongas celosa peque.- dijo subiendo igual que ella.
-No me celo. Ya sabes que no lo soy. Más bien, sabes lo olvidadiza que soy.-
-Buen punto, bueno vámonos antes de que se pongan de histéricos.- dijo encendiendo el vehículo.
