~ Recogí a un bastardo ~

Capitulo 04. Mayordomo al blanco.

Miró el reloj repetidamente, su preocupación creció, la noche había caído y Allen no había regresado. Caminando en línea recta una y otra vez amenazaba con hacer una zanja en la sala, de nuevo miró el reloj, el cual es uno redondo de color dorado que va conectado a una cadena muy delgada que se mete a su bolsillo derecho.

-¿Por que será que el joven no regresa?- se murmura a sí mismo.

Sus pies calzados en perfectos zapatos color negro muy bien boleados, rondan sin parar alrededor de la mesa de centro de la sala. Camina hasta la ventana en donde se asoma y mira que la lluvia se ha intensificado, escuchando cada gota reventar contra el ventanal. El cual se empaña un poco debido a su respiración tibia.

El timbre de pronto suena dando el sonido de pajarillos, sus oídos se percatan de las finas notas y siente un alivio, mientras se dirige hacia la puerta, logrando escuchar que un auto se ha detenido frente a la puerta y oyendo a lo lejos el cerrar del portón. De nuevo el timbre resuena y alcanza a ver bajo la rendija una sombra que se encuentra parada.

Abre la puerta llevándose una sorpresa, su preocupación de nuevo aparece, pues no es su joven amo quien ha tocado el timbre.

-Buenas Noche Ticky- dice una alegre voz proveniente de un joven un año mayor que Allen.

-Buenas Noches Lavi- dice Ticky en su tono serio y simple.

-¿Puedo pasar?- cuestiona- ¿O quieres que me quede aquí afuera contemplando y sintiendo la lluvia?

-Desde luego que no joven Lavi- hace una señal para que pueda pasar –Adelante.

-Gracias, pero no tienes que ser tan educado ¿sabes?, ya llevamos varios años conociéndonos.

-Eso no quita la educación que deba mostrar ante usted.

-Que aburrido- dice al momento de mirar a Ticky con su par de ojos achicados junto a un puchero.

-Puede tomar asiento- señalando la sala con su mano de manera formal.

-¡Ah! Gracias- se sienta sin preocupación, dejando caer todo su peso en el medio del sillón.

-¿Desea tomar algo?

-Claro que lo deseo- dice al mirarlo de manera picara.

-¿Se puede saber qué es?

-No sé, depende de que tan dispuesto estas a cumplir mí deseo.

-¿Eh?- ¿de qué está hablando?

-Nada solo que no se si tengan en la alacena lo que en este momento tengo de antojo.

-Sería más fácil averiguarlo si me lo dijera joven.

-Tienes razón.

-Entonces ¿Qué es lo que quiere?

-Algo simple, un vaso de agua.

-Solo eso.

-Por el momento si.

-De acuerdo, enseguida se lo traeré.

Se da la media vuelta, tomando dirección hacia un amplio pasillo, adornado por un cuadro grande con marco dorado.

-La quiere ¿Fría?

-Si por favor, y que sea con unos cuantos cubos de hielo- desde el sillón, tan solo volteando su cara para mirar como Ticky se marcha de la sala.- La necesito para refrescarme y los cubos de hielo quizá sean útiles al final después de todo- dice por lo bajo soltando una ligera risilla, igualando la forma de un niño por hacer una travesura.

En la cocina se escucha el correr del agua, para llenar el vaso transparente de vidrio. Lleva su mano a un lado empujando con el mismo vaso una especie de palanca que sirve para verter cubos de hielo provenientes del refrigerador, de la misma manera que el agua. Lo coloca sobre una charola color plata, muy bien pulida.

Toma un par de servilletas color blanco, que dobla de manera meticulosa y las coloca en una de las esquinas de la charola. Antes de ir de nuevo a la sala, se asoma por la pequeña ventana de la cocina queriendo encontrar cierta sombra adornada de cabellos blancos. Suspira pesadamente.

-Debe de estar bien- se dice.

Camina hacia la sala viendo que Lavi está con los pies sobre la mesa de centro, y se ha quitado la chaqueta color caqui, que tiro a un lado. Frunció el ceño.

-Podría sentarse adecuadamente joven Lavi- en un tono alto a manera de regaño. Observando que el aludido de un brinco de la sorpresa y posiblemente por un susto.

Dejo la bandeja un poco más adentro del borde de la mesa del centro, con su rostro mostro su clara molestia, pero sin llegar a la furia. Lavi entonces sudo un poco y en silencio bajo los pies de la mesa, como niño regañado y castigado se sentó con la espalda recta, juntando sus manos a la altura de sus muslos, siendo adornado por un aura fría y deprimida.

-Así está mejor.

-…-

El silencio hizo acto de presencia, en la estancia Ticky miraba a Lavi, y este a su vez lo hacía de la misma manera. Tan solo se escuchaba el aguacero.

-Aquí esta su vaso con agua- le ofrece la bebida simple y transparente.

-Gracias- tomándolo con su mano derecha.

Sorbe un poco y siente la fría sensación del liquido vital pasarle a través del estomago, traga en silencio, observando minuciosamente el rostro de Ticky, quien se encuentra un tanto nervioso mirando hacia la puerta, alerta a cualquier ruido proveniente de ella. Enarca su ceja cuestionándose el ¿por qué?, de esa manera de actuar.

Mira a su alrededor aun sosteniendo el vaso sobre sus labios y se percata de algo.

-¿Dónde está Allen?

-No lo sé.

Ante tal respuesta no pudo esconder su sorpresa que se hacía muy notoria por el abrir de sus ojos de manera exagerada, dejo el vaso en la charola.

-¿Cómo que no lo sabes?, si siempre la pasas a su lado.

-Así es, pero han pasado una serie de cosas en las últimas semanas.

-Oh, ahora entiendo.

-¿Entender qué?

-Porque Allen ha estado cabizbajo, por eso vine, ya que ha estado tan distraído que olvido su libreta.

Se acerca a su chaqueta en donde saca del bolsillo interior, una libreta de portada azul doblada. Al tenerla entre sus manos la desdobla, quedando esta con una marca y revelando que esta maltratada con unas cuantas gotas de agua.

-Creo que hay mejores maneras de guardar una libreta.

-Las hay, solo que no quise llevar a cabo una. Pero eso no me explica que Allen no este.

-El joven decidió ir a tomar un paseo.

-¡Con esta lluvia!

-Al parecer le gusta mojarse.

-Que loco, yo prefiero estar en mi cama cubierto con una manta.

-Eso era de esperarse- con una gota en la sien viendo como Lavi se acurrucaba para demostrar su preferencia en un día lluvioso.

-Aunque es mucho mejor en compañía de alguien.

-Sí, digo no sé.

-Hay alguien aparte de nosotros en la casa.

-Sí.

-¿Quien?

-El perro y el guardia que está a la entrada.

-No me refería a eso- con una gota de sudor.

Lavi se pone en pie tomando otra vez el vaso con agua bebiéndolo hasta la última gota. Dejando solo los hielos en el fondo que suenan entre sí ante el movimiento. Se para frente a Ticky mirándolo detenidamente a los ojos jugando con los hielos del vaso.

-¿Sabes una cosa Ticky?

-¿Qué?

-Eres sexy

-¡QUE!- al sentir sus ojos abrirse enormemente a la par de su boca.

-Sí, eres verdaderamente sexy.

-No diga ese tipo de cosas joven- al carraspear y recobrar la compostura.

Sin esperarlo Ticky ve que Lavi deja el vaso sobre la pequeña mesa, al momento que siente como se le acerca. Al tenerlo al frente lo mira, bajando un poco su mirada. Este lo empuja, y siente el borde del sillón chico de la sala, el cual es verde oscuro con bordados beige entremezclados con toscana. Lo atrapa con sus manos y rodilla que está firmemente colocada entre el medio de los muslos de Ticky.

-¿Q-que hace?

-Hago algo que he querido desde hace mucho.

-¿Q-que has querido de-desde hace mucho?

-Así es, solo que no había tenido la oportunidad.

-¿Oportunidad? ¿De hacer qué?

-Esto.

Termino por decir con seguridad al momento de bajar su cabeza llevando sus labios al cuello de Ticky, en donde tuvo el deleite de probar con sus labios la piel del fiel mayordomo de su amigo. Succionó medianamente hasta dejar una marca perfecta de su boca, escuchando el suave respirar del mayordomo.

-¿Po-por qué está haciendo esto?

-Desde hace tiempo me gustas mucho. No lo he demostrado abiertamente y aunque lo hiciera no te habrías dado cuenta, ya que tu solo tienes los ojos puestos en el bienestar de Allen, en cierto punto pensé que tu… tal vez estabas enamorado de él.

-¡Eso no es posible!, yo me preocupo por el joven, porque ciertamente le he tomado cariño, lo conozco desde que tiene 9 años, lo he visto crecer y formarse en el joven que es hoy.

-Ves a lo que me refiero, aunque te mandara flores todos los días, jamás me tomaras en cuenta como lo haces con él, sinceramente me hace sentir celos.

-Tonterías, todo esto es una tontería, tú no puedes estar celoso del Joven Allen, porque yo no lo veo de esa manera, y también porque es una tontería lo que dices, yo no puedo gustarte, soy un hombre mayor y sobre todo ¡soy un hombre!

-Sé lo que eres, y para mí no es impedimento a la hora de decirte y demostrarte lo que siento.

-Que es lo que miran hoy en día los jóvenes en internet.

-¿Seguro que quieres saber?

-No gracias prefiero quedarme con la duda- al presentir que esa información terminaría por causarle un paro cardiaco.- ¿Podría quitarse de encima?

-No.

-Lo digo en serio, no quiero recurrir a la fuerza.

-No será necesario tal extremo pero antes de eso…-Levanta su cabeza hasta tener la misma altura de labios- quisiera probar estos.

Con sus labios acaricia los de Ticky quien se sorprende demasiado, pero no se aleja. Lavi presiona sus labios con los otros, sintiendo la tibieza de estos. Junta su cuerpo hasta sentir el contrario, intensificando el buz hasta apasionarlo, teniendo su lengua jugueteando contra la otra, saboreándola a cada minúsculo sentido de su gusto.

Arrinconando mas al mayordomo que siente cada rozamiento de esa sin hueso, llevándose el gusto de saborear y sentir que aun estaba fría por el agua recién tomada. Dejándose acariciar por las traviesas manos de Lavi quien se divierte un poco al sentir en sus palmas el cuerpo bajo el suyo, recorriendo con ellas desde el torso hasta la entrepierna. En donde forma círculos tortuosos denotando que se está formando un montículo igual al suyo.

Con sus diestras manos logra bajar el cierre del pantalón negro de Ticky, que respinga al saber lo que pretende esa traviesa mano, que es más rápida de lo que piensa, porque siente diversas sensaciones al tenerla palpando con sus dígitos la carne caliente y dura de su falo. Que se mueve diestramente de arriba hacia abajo en un ritmo tranquilo, lográndole desencadenar una serie de pequeños gemidos.

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Se siente enloquecer a cada roce que su cuerpo experimenta, una corriente de aire frio lo acaricia haciéndole sentir a su piel un ligero escalofrío, que se compara a lo que ha tenido por culpa de esas manos grandes, que lo recorren sin par desde los hombros hasta los muslos, que hacen latir a su corazón en total desenfreno.

Su camisa se encuentra totalmente desabrochada y bajada hasta sus antebrazos, teniendo su espalda al descubierto. Bajo su trasero siente ese montículo especial, el cual se ha formado por culpa de sus caricias hechas con sus nalgas. Sisea un poco al sentir una serie de dientes enterrarse en su clavícula bajando hasta su pectoral izquierdo, en donde esas hileras de dientes toman entre ellos su pezón, lográndole sacar un gemido sonoro ante tal sensación. Hecha la cabeza para atrás dejándose morder.

La intensa lluvia los acobija.

Sus manos adquieren vida yéndose hasta la nuca de quien le provoca con semejantes caricias, lleva su boca entre gemidos hasta el cuello y deposita besos suaves pero pasionales. Muerde delicadamente teniendo en cuenta de no lastimar. Mientras siente esas manos recorrerle la espalda, acaricia con su boca utilizando diestramente su lengua la quijada bajando hasta el ombligo.

-Ahh- logra escaparse de sus labios.

-Kanda- gime al oído del japonés, quitándose de los muslos, hincándose entre ellos, tomando la pose de un felino en celo. Con su derecha empuja levemente a Kanda para que este quede recargado en sus manos, teniendo la seductora vista del joven albino, muy cerca de su abdomen.

Baja recorriendo con su lengua hasta rozar la línea del elástico de la trusa de Kanda, que se estremece mas al sentir el cosquilleo que provoca la respiración cálida de Allen. Sin parpadear lento no pierde su vista del albino quien se entretiene dando pequeños mordiscos y con sus dedos juguetea el elástico hasta hacerlo a un lado y haber colado sus dígitos.

Que sienten la maraña de ásperos vellos que forman parte natural en la anatomía de un hombre, al traspasar esa maraña oscura con sus dígitos siente la caliente y delicada carne del pene del japonés. Con ellos logra acariciarla de la base pasándose a la punta en donde con el índice hace trazos redondos, descargando sensaciones al tacto a ese glande.

-Ngh Moyashi, no hagas eso ¡Ahh!

-¿No te gusta?- cuestiona al mismo momento en que toma con su mano completa el falo, imprimiendo un suave descenso hasta toparse con la base, aplastando ese monte de vellos.

-No-Hah responderé a-a eso imbécil…

Allen sube su mano hasta la punta, bajándola inmediatamente, haciendo ese movimiento repetidas veces, sintiendo que el endurecido falo entibia su mano. Con su mano libre quita el cinturón y desabrocha el pantalón del japonés, bajándolo lo suficiente para dejarle el trasero al aire libre, teniendo la visión empañosa por la intensa lluvia de los genitales de Kanda.

Que siente lo mojado y frio del piso adentrarse a su trasero.

-Date la vuelta- le susurra al oído al dejar de acariciar el pene del japonés.

-No- dice entre débiles jadeos- de ninguna manera.

-¿Estás seguro?- mordisqueándole el lóbulo de la oreja izquierda y acariciando de nuevo la cabeza del glande.

-No me convencerás con estúpidas zalamerías moyashi.

-¿Lo crees?- al presionar deliciosamente el pene del japonés haciendo un sube y baja muy, muy lento.

-¡AHH!- al sentirse temblar por esas recientes caricias.

El peliblanco toma con sus manos la cadera de Kanda, sintiendo con la punta de sus dedos la carne que la cubre, logrando deleitarse con esa suave piel. Acerca su cabeza para robarle más besos al pelinegro, distrayéndolo con eso. De un movimiento completamente rápido con mucha destreza logra voltearlo, haciendo que con ese movimiento Kanda se enredara las piernas un poco con los pantalones.

-No es-espera moyashi

-¿Esperar a que?, se que lo quieres, muy en el fondo lo quieres.

-¡Eso no es cierto!

-¿A no? Vamos a comprobarlo entonces Bakanda.

-No~- entre tartamudeos

Con su mano izquierda colocada firmemente debajo de la nuca del japonés, ejerce fuerza logrando con ello inclinarlo, lo suficiente para dejar al descubierto su trasero, con su derecha separa sus nalgas dejando a la vista el pequeño orificio anal. Toma su propio pene para dirigirlo a ese pequeño orificio.

Con la punta bien posicionada la presiona hasta hacerla entrar. Kanda se siente ser flechado por una punta hirviente, que le provoca ardor y dolor, pero lejos de ser insoportable es tolerable, pero no dejando de ser un tanto desagradable. La punta de esa flecha de fuego de carne se inyecta más profundo, dilatando forzosamente su ano, asegurándose de hacer uno que otro ligero desgarre.

-Ngh- mierda Moyashi Agh.

-¿Duele? ¿Te duele mucho?- sin sacar su falo del ultrajado ano.

-¡Con una mierda!- ¡Claro que duele imbécil!

-Lo siento, no pretendía ser bruto.

-Agh, ¿Qué esperas grandísimo pendejo?

-¿A qué?

-¿Cómo que a que imbécil? A sacarlo, ¡Hazlo de una buena vez!

-A la orden.-Allen lentamente comienza a sacar su pene, siseando por la caliente sensación que apretujaba su órgano sexual tan rico. Gruño al tener la punta casi afuera.- Pero lo meteré otra vez. -Concluye empujando su cadera para meter de nuevo la punta resbalándola lentamente hasta meter todo su pene.

-¡Gah!- maldito enclenque albino.

Cierra sus manos en puños enterrando sus uñas en la mojada tierra, sintiendo otra vez esa flecha de carne atravesarle. Que lo amenaza con abrirle en dos. Prácticamente destajándolo por la mitad como a un pollo que venderán. Hundiéndose una y otra vez el pene de Allen se adentra en el ano del japonés. Quien lejos de rezongar e insultarlo sin parar ahora emite bajitos murmullos que se asemejan a jadeos puros.

-Nnn- Kanda aprietas delicioso.

-Agh Calla el hocico moyashi ¡Hah!

Lleva sus manos que se mantenían ceñidas a la cadera de Kanda, a recorrer ese cuerpo que está ahora bajo su control, siendo el culpable de haber ultrajado aquel orificio prohibido, que le provocaba mucho placer. Pero no solo a él. Ya que los jadeos del japonés cada vez se hacían más fuertes al igual que sus embestidas y el ritmo se volvía más fluido.

El dilatado ano se había acostumbrado al meter y sacar del falo del inglés, sus resuellos cada vez eran con más dinamismo. Entonces Allen logro tocar con su glande un punto en donde Kanda no se pudo contener y había pegado el grito de placer. Notando eso se esforzó sin parar para poder tocar repetidas veces ese botón que detonaba tales gritos que lograron enloquecerle. Pues saberse el provocador de tal placer le hacía crecer un poco su ego ante el japonés.

-¡Ahh!-¡Ahh!-¡Ahh!-gemía sin control, mientras pensaba que Allen siendo un mocoso sabia tocar cierto punto que logro perderlo en un abismo de locura placentera. Se anoto mentalmente que esta se la cobraría algún día. Claro que lo haría y con creces o dejaría de llamarse Yu Kanda.

Mas roces en ese punto lograron que una presión se acumulara en su abdomen bajo, su ano completamente dilatado le desataba una serie de espasmos, más aun cada vez que sentía ser rellenado por el falo del peliblanco. Allen se sentía poderoso teniendo en completo control al pelinegro. Mas embestidas en ese profanado esfínter le hacían sentir que un culmen estaba por venir. Noto que esto también se presentaba en Kanda. Con intensa prontitud metió su pene logrando por fin liberarse de la presión que se había acumulado en su cuerpo.

Un fuerte gemido salió de su boca pronunciando cerradamente un 'Kanda', al momento de llenar de semen el ano del japonés. Que al sentir ese viscoso e hirviente fluido desencadeno uno de los orgasmos más intensos que en su vida había tenido. Rociando con su semen el piso mojado. Que se diluía con el agua que descendía de los cielos de la intensa lluvia fría.

Con las respiraciones aceleradas se encontraban con sus cuerpos no solo temblando por el frio. Allen saco su pene despacio. Kanda entonces sintió que al dejar su ano libre este se encogió un poco chorreando el semen del albino, que se escurría desde su culo hasta sus muslos. Una sensación un tanto desagradable.

-¡Esta me la cobrare Moyashi!- arrastrando cada silaba dentro del margen de un tono amenazante.

-"Mierda creo que he cavado mi propia tumba"- pensó el albino al ser víctima de tal amenaza que más bien daba la sensación de ser un aviso. –Espero que-

No terminó lo que iba a decir pues había sido cegado por un rayo de luz claro pero que iluminaba lo necesario para dejarlo viendo lucecitas. Haciéndole saltar de susto al reconocer a quien pertenecía era esa lámpara. Su corazón bombeo como loco empezando a tamborear de igual manera que un perro espantado. Kanda sintió ese mismo latir. Ambos palidecieron quedando como una hoja en blanco.

-Con que haciendo cosas indebidas- se escucho decir a manera de burla en una voz madura.- Vístanse correctamente y síganme.

-¡Demonios!- exclama Allen completamente alertado.

-¡Esto es tu maldita culpa Moyashi!

-Dense prisa por favor.

Emprenden camino siguiendo a ese viejo hombre. Maldiciéndose sin parar.

Notas: Gracias a todos sus reviews.

Una vez más una disculpa ante tal demora. Acepto cualquier tipo de queja, reclamo, aventón de tomates, naranjas podridas, mandarinas o cascaras de piña, en fin ustedes decidan que aventarme, yo me aguantare como todo un machote =P, aunque estos a final de cuentas no aguantan nada XD

Tenía el titulo, pero no lograba convencerme, aun no lo hizo, pero ya que, si me demoraba más corría el riesgo de tener malos sueños debido a mí conciencia.

He de comentar que el indicio de Lucky no estaba premeditado para iniciar este capítulo, pero no me pareció muy bueno empezar el capitulo con el sexo entre Allen y Kanda, sobre todo porque al final de cuentas parece que terminaron metidos en un embrollo, con altas posibilidades de contraer una buena gripa. Me pareció más 'divertido' dejarlo para el final, así habría una buena razón para interrumpir el camino al sexo Lucky =P, vamos dos escenas de sexo en un capitulo seria mucho, ya no habría mucho para después, hay que dejar algo bueno para el siguiente capítulo XD, ya que originalmente el encuentro verbal Lucky iba al final. Solo agregue la parte del toqueteo entre esos.

En cuanto a las escenas intimas entre estos (refiriéndose a los cuatro: Kanda, Allen, Lavi y Ticky), espero no haberlos decepcionado y haber llenado un poco aunque sea sus expectativas en lo que se refiere a este tipos de escenas D:

Reviews ¿?... (Acaso habrá alguno para este engendro bastardo…)