Izayoi

Capítulo 4: Sueños

Doce años se iban a cumplir desde que mi mama se había ido. Dos días después de mi cumpleaños. Que era mañana. Estaba frente al árbol de cerezo con una foto de ella. Mi abuela venia de atrás podía sentir su olor particular.

-¿Otra vez enojada?-

-Es solo que….. Lo único que recuerdo, es su voz. Pero su rostro si no fuera por estas fotos no la recuerdo. Es tan injusto.-

-Es normal. Solo tenías cuatro años queridos cuando se fue..-

-Y no te olvides cuatro años, muchas preguntas y una sola carta. Quería preguntarle tantas cosas. ¿Cómo pudo irse así mama?-

-Recuerda Izayoi.. Ella tenía muchas ansias de encontrar a tu padre. Pero no consiguió.-

-Pero no entiendo…Pudo haberme llevado consigo…..Yo también tenía derecho a conocerlo.-

-Mi amor eras una bebe, tu mama no quería que te pasara nada malo. Eres muy importante para ella.-

-¡Lo sé!-

-Mañana cumplirás los dieciséis, ya serás una adulta. Te contare todo lo que no te conté hasta ahora. Hay muchas cosas que debes saber.-

-Si me lo has dicho desde que tengo uso de memoria. Y cada año tengo más curiosidad-

-Me parece bien entonces, ve ya está lista la cena, hice tu comida favorita Ramen-

-Espero que no sea muy picante, ya que odio los picantes en la comida.-

-Si lo sé. Tu tío mañana vendrá con tus primos Sakura, Ringo y Tomoe.-

-Ok.

Esa noche fue a su cuarto, termino los deberes de la escuela más pronto. Busco debajo de la cama y tomo la carta que su madre le escribió. Y la leyó una vez más.

Querida Izayoi:

Siento mucho tener que dejarte así, no me odies te lo suplico. Pero necesito buscar a tu padre. Lo necesito demasiado. Sé que al principio no me creerás pero lo harás cuando seas más grande. Te quiero mucho.

Cuídate te quiere Mama.

En todos estos años esa carta creo que la había leído más de mil veces. Y en ninguna de esas veces, se había sentido feliz de que haya elegido al papa antes que a ella. Para empezar por que se fue con él.

-Perdóname mama. Pero no puedo perdonarte. No te odio lo juro pero cuanto tiempo pudo haberte llevado encontrarlo a él. ¿Quién es él? ¿Que hace de su vida?¿Por qué nadie puede hablarme? ¿Por qué tanto secreto? Creo que hasta que no lo sepa no puedo evitar enojarme más.

Corrí hacia el templo agarre mi espada y empecé a practicar, los ejercicios de Kendo. Me encantaba me descargaba mucho. No soportaba pensar que por que era débil no podía hacer muchas cosas. De seguro podía pero nadie lograba aceptarme tal como era ni siquiera….Mi madre. Después de dos horas de practica hasta tener el cuerpo entumecido, me fui a dormir.

En el corría porque una criatura me perseguía, en una tierra extraña hasta llegar a una especie de precipicio donde algo me tomaba de la pierna y me arrastraba hacia la punta de la roca. Cuando una mano me agarro y grito mi nombre. Tenía pelo plateado y ropa roja pero su rostro estaba tapado no podía verlo, sabía que debía soltarme ya que tenía que caer por que debajo de mi estaba alguien que buscaba por mucho tiempo. Que a pesar que todos ahí pensaban que había muerto yo sabía que no era así. Le solté la mano y caí pero….. De alguna forma llegue a una cueva donde había una piedra de colora azul que resplandecía por todos lados. Me adentre más y una especie de cascada rodeaba el pedazo más grande donde una mujer dentro que dormía. Una persona que reconocí casi al instante

-¡Mama!- Ella no hablaba pero podía oír sus pensamientos. Y en él sonreía y me hablaba.

-Al fin me encontraste hija.-

Abrí los ojos era de día, no me di cuenta que tenía las manos hacia arriba hasta que las vi, baje los brazos, mi abuela entro a mi cuarto, pero se paró al verme despierta.

-Gritaste, quería ver si estabas bien una pesadilla tienes lagrimas- Me toque, la cara mojada. ¿En que momento?

-Si debió serlo.- No recordaba nada de aquella pesadilla. Pero a pesar de eso tenía una angustia en el pecho muy grande. ¿Pero por qué?

-Muy feliz cumple Izayoi.

Ese día transcurrió, muy tranquilo. Mi tío y primos llegaron al mediodía. Era sábado, un día caluroso de verano. De noche se empezaron a escuchar los fuegos artificiales. Ese día todos los años, había un gran festival. Muy cerca de nuestro templo. Mi abuela, ponía la mesa para comer afuera con mi tío mientras hablaban de su esposa que no podía asistir por que tenía trabajo en el extranjero. Al otro lado del jardín yo los escuchaba. Mientras Yo jugaba con mis primos. Les enseñaba Kendo y como usar el arco y la flecha. No es que me apasionaba como la espada pero mi madre lo hacía y quería compartir las mismas cosas que ella hacía. Con eso sentía que estaba más cerca. Un penetrante olor a sangre me alarmo. Un seguido por un especie de tiro.

-Vayan a esconderse al templo donde están los materiales ahora vuelvo.- Lleve mi espada conmigo. Y corrí a interceptar a mi abuela que estaba con mi tío agarrándose la pierna. Un hombre los amenazaba con matarlos. Una especie de monstruo se despertó en mí y lo ataque. Lo siguiente que recuerdo de eso era a él en el suelo bañado en sangre. Y mis manos manchadas.

-¿Qué….Hice?- Mi abuela estaba parada mirándome sin saber qué hacer y mi tío me miraba asustado sosteniéndole a mi abuela el brazo por si algo mas pasaba o si yo la atacaba a ella.

-Suéltame Sota, ella me necesita. No sabe lo que hizo.- La soltó corrió hacia mí y me abrazo. –Ya tranquila Izayoi no hiciste nada malo…. Fue su culpa. No la tuya.- Llore como nunca jamás me había pasado nada parecido.

-¿Que me paso? ¿Cómo pude no saber lo que hacía?-

-Te contare la verdad. Escucha tu madre conoció a tu padre, no en esta época. Tu padre es un mitad demonio.-

-¿Cómo es posible siquiera eso? Abuela!-

-Escúchame, debes ir a esa época y debes buscarlos a los dos. Tu madre te dejo aquí porque en ese momento eras demasiado pequeña. No podía protegerte. Fue en busca de tu padre, Inuyasha. Debes encontrarlos a ambos. Mi amor no perteneces a esta época nunca lo hiciste. A pesar que me lo quieras esconderse que…. Hay quienes te molestan en el colegio por tus ojos. Y por tu fuerza…Siempre quise que te quedes porque una vez que Kagome se fue no pude volver a verla. Y quise retenerte egoístamente pero no puedo ya no más. No eres humana. Como nosotros. Siento haberte hecho pasar difíciles momentos….- Ahí una lágrima cayo.

-No no creo todo eso porque así de repente. ¿Desde cuándo sabes lo del colegio?- Esta vez mi tío hablo.

-Desde siempre lo sabemos. Recibimos noticias de los profesores que nos dicen que no tienes amigos. Y es demasiado cruel para nosotros que estés sola allí. Nunca te dejaremos de querer puedes venir si no te adaptas allá. Pero esperamos que lo hagas y puedas ser más feliz que acá-

-Sota. Ok lo hare. Pero espero que no se arrepientan si después vuelvo- Mi abuela me sonrió me abrazo muy fuerte.

-Te estaremos esperando de ser así-

Dos días después tenía mi bolso hecho. Que ironía el mismo día que Mama se había ido. Había saludado a mis primos. Por suerte pudimos llamar a la policía y resolverlo todo ese día.

Mi abuela y mi tío me miraban. Con una especie de añoranza.

-Te pareces tanto a Kagome- Mi abuela Siempre lo decía pero esta vez, lo dijo como si fuera un buen augurio. – Buen viaje.

-¿Que se supone que tengo que hacer En el pozo?-

-Solo salta- Esto me estaba poniendo de mal humor si era una especie de broma no me iba a enojar mucho. Esos dos días me la pase intentando convencerlos de que no era verdad pero nunca me replicaban, solo me decían "Ya verás"

-Ok….. Adiós a todos-

-Izayoi ¿Podrías decirle a tu mama quiero mucho?-

-Si abuela.-

Con esto dicho salte al pozo. Cerré los ojos porque sabía que me iba a doler darme los pies contra el piso. Pero cuando mis pies tocaron el suelo flotaron por un segundo. Abrí los ojos y me di cuenta que el olor que despedía nuestro pozo se había esfumado. Lo único que sentía era naturaleza fuera de el.