Un día dejó de sonreír
Por Nochedeinvierno13
Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
Este fic participa en el mini reto de diciembre de "La Copa de las Casas" del Foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black".
~MeriAnne me retó a escribir sobre la muerte de la madre de Theodore Nott cuando él es pequeño~
Theodore Nott sabe que tiene la mejor madre del mundo.
La mayoría de niños de su misma edad suelen pensar lo mismo de sus propias madres, pero es diferente porque la de Theodore realmente es la mejor. A su mente acuden varios recuerdos de experiencias vividas cuando piensa en ella. Desde pequeños detalles como la primera sonrisa y el primer beso en la mejilla, hasta detalles de más importancia como el abrazo después de las pesadillas y la caricia en el cabello cuando se lastima.
Sin duda, lo que más le gusta de su madre es que siempre está dispuesta a dejar lo que está haciendo para jugar con él, para improvisarse un mundo que es enteramente de ellos y que solamente tiene lugar para la diversión. A diferencia de su padre que vive encerrado en su despacho, ocupándose de asuntos de mayores. Theodore está mintiendo si dice que no siente la ausencia de su padre, pero él está satisfecho mientras su madre pueda ocupar los dos lugares.
Pero, un día que Theodore nunca va a olvidar, el medimago los visita por primera vez.
—El tratamiento será largo y no le garantizo que vaya a funcionar —le dice el hombre a su padre. Theodore escucha la conversación a escondidas, aunque sabe que no debe hacerlo—. Lo más importante es que guarde reposo para no fomentar la propagación de la enfermedad.
En las semanas posteriores, las visitas del medimago aumentan y su madre cada vez se encuentra más pálida en esa cama que parece infinita. Theodore pregunta por qué su madre no sale a jugar con él, pero la única respuesta que consigue es un profundo silencio.
—Te quiero, ¿lo sabes? —dice su madre, después de que el niño se cuela a su habitación sin permiso—. Me tendré que ir pronto, iniciaré un viaje muy largo.
—Pero, ¿volverás?
—Me temo que no, mi querido niño. —Las lágrimas le corren por las mejillas y mueren en sus labios. Entonces, algo dentro de él se quiebra—. Debes mirar las estrellas cada vez que me extrañes. Allí me encontrarás.
Su madre comienza a toser y Theodore se asusta porque no sabe qué hacer. Su padre no tarda en llegar, le regaña por entrar sin permiso y le pide que se vaya.
Lo último que recuerda es que la puerta de la habitación no se volvió a abrir para salir a jugar.
