CAPITULO TRES
No tardaron en cruzar el pórtico de la casa grande pasando por el árbol de Thalia, Peleo (el dragón serpiente rojo que custodia el vellocino de oro) había crecido bastante este último año, ya llegaba a la mitad de la altura del tronco respirando humo de hollín negro por sus fosas nasales.
Del otro lado de la casa y dentro del pórtico estaba Quirón sentado en su silla mecánica móvil frente a un taburete con una mesa de ajedrez y la silla vacía del Sr. D a su lado.
Levanto una mano pacíficamente para saludarnos tratando de lucir sorprendido, cosa que me extraño.
-Annabeth, Percy… es bueno tenerlos tan pronto-
-No podemos evitarlo- le dije.
Quirón sonrió, su frente parecía tener más arrugas que el año pasado y había pequeñas bolsas piel arrugada bajo sus ojos, lucía como alguien que hubiese atravesado una crisis.
-Le preocupa algo señor- le dije.
-…No, por qué lo preguntas?!-
Había un discreto tono de seriedad en su voz que intentaba ocultar, además de que hizo una pausa antes de contestar, pero a lo mejor Percy pensó que no se trataba de algo serio, este verano esperaba que por al menos una vez todo marchara sobre ruedas, nada de monstruos, ni peligros… ni misiones alocadas y peligrosas para salvar al Olimpo y el mundo de un prematuro apocalipsis.
Deseaba que por lo menos ese verano fuera tranquilo.
-Por nada-
Annabeth volteó hacia el campamento viendo a los campistas que vivían todo el año y algunos de los que pasaban el verano aquí comenzaban a caminar por ahí, luego volteó a ver a Quirón justo cuando una de las fichas del tablero de damas se movía.
-Quirón, tu no jugabas damas acaso?!- le preguntó.
Pero a Percy le intrigaba más el hecho de que la pieza se hubiese movido sola, que el cambio de juegos de mesa que tenía.
-Fue idea del Sr. D- contestó.
Él dijo que no podía haber un mejor juego que este, y Quirón le preguntó si conocía el ajedrez.
-Debieron ver su expresión- Quirón dijo entre risas. –Enseguida se puso a investigar más acerca del juego, y… bueno el resto historia-
Percy vio como el Alfil negro se movía solo y expulsaba del tablero a la reina blanca de Quirón de un certero golpe poniéndolo en jaque.
-Sabía que haría eso!- exclamo triunfante para luego mover su torre a un costado de su rey acorralado por sus peones y dejándolo en jaque mate.
Si aquel juego ya era genial en la pantalla grande, verlo en vivo y directo fue aun mas genial, fue lo que Percy pensó sin
-Y el Sr. D- pregunto Percy mientras veía como el rey negro se caía al suelo como si hubiese sido golpeado.
-Debería haber vuelto del olimpo hace días-
Percy pensó que seguramente las fiestas en la montaña eterna eran divinamente prendidas por lo que Dionisio siendo el dios del vino y la fiesta no podía faltar, y la verdad no tenía mucha prisa por verlo.
De pronto una explosión de humo negro procedente de la chimenea metálica que salía de la cabaña de nueve llamó su atención.
-Por qué van a echarle un vistazo a Leo por mí- les pidió. –Llevo los últimos meses vigilándolo para evitar que lo reviente todo-
-Iremos de paso- Percy le dijo.
-Gracias… Percy-
Su tono de voz ahora se oía algo melancólico.
-En serio se encuentra bien señor?!-
-Es cierto- añadió Annabeth.
Quirón volvió a sonreír asegurándonos que no había problema, pero su sonrisa combinada con su demacrado estado me recordaba a un anciano que consuela a un nieto con su sonrisa antes de morir.
-De acuerdo, si tú lo dices-
-Vamos Percy- Annabeth le dijo.
Escuchando a Quirón ambos decidieron ir a la cabaña de Hefesto a echarle un ojo a Leo Valdez, el nuevo fichaje y uno de los semidioses que el año pasado lucharon en el Olimpo.
La cabaña nueve parecía una fortaleza tecnológica del futuro, con paredes de hormigón reforzado que reemplazaban a las de ladrillo que lucía el año pasado y las chimeneas que salían del techo ahora parecían grandes tubos de humo industriales que despedían humos oscuros a cada rato, la puerta era la misma con engranajes pero ahora le habían añadido un panel digital con una hendidura en forma de palma donde cada campista posaba su a modo de identificarse para entrar.
-Y ahora como abrimos esto?!- Percy preguntó.
-Yo… No lo sé!- dijo Annabeth.
A un lado en el marco de la puerta una pequeña pantalla con un trío de botones en su base parecía servir para llamar, por lo que oprimo el del medio.
La pantalla se encendió y vimos una imagen de lo que parecía ser un taller y una mesa de trabajo al fondo con varia basura electrónica y trozos de metal.
-Hola?!-
-¡Qué Hola!-
El rostro moreno de Leo Valdez se asomó rápidamente a la pantalla causando una pequeña impresión a ambos.
-Percy! Annabeth! Qué gusto verlos amigos!- respondió con animosidad.
-Hola Leo, a nosotros también nos da gusto verte- Percy respondió. –Podrías abrir la puerta?! Quirón nos pidió que te echáramos un ojo-
-¿Pero qué hacen aquí en primer lugar?!- nos preguntó. –Aún no es verano-
Percy y Annabeth se miraron incredúlos esperando que fuera otra de sus bromas.
-Nah! Solo bromeaba! Enseguida les abro- nos dijo tratando de no parecer demasiado nervioso lo cual nos ponía duda sobre si su sentido del tiempo estaba intacto.
Después de todo Leo Valdez se había vuelto uno de los campistas que permanece en el campamento todo el año, luego de la batalla en el Olimpo en la cual descubrió el taller secreto de Arquímedes en Italia junto con numerosos planos y diseños de miles de inventos suyos los cuales se llevó consigo al campamento como su botín de guerra, además de sus misteriosas y complicadas esferas.
Quirón nos comentaba a través de las cartas que nos mandaba que Leo había desentrañado gran parte de los secretos de Arquímedes, con los cuales desarrollo numerosas tecnologías para los inventos y máquinas de la cabaña, y ahora que llegó el verano por fin íbamos a ver como aprovechó su enclaustramiento en la cabaña nueve.
Para Percy era su primera vez en la cabaña nueve, quedo asombrado… Al principio Annabeth le había comentado que la cabaña no era nada más que las literas mecanizadas de los campistas y un tubo de incendios que baja hacia la fragua subterránea de los campistas de Hefesto, pero ahora el lugar parecía el interior de una nave espacial, líneas de energía, conductos, paneles de botones brillantes y luces de neón blancas en el techo, delante de ellos el tubo de incendios ahora era un elevador dentro de un conducto de cristal blindex.
Apretamos un botón y descendieron, si Percy creyó que la cabina era impresionante no había visto el taller.
El lugar se parecía a una sala de ingeniería que vio en una película de la guerra de las galaxias, los bancos de trabajo se desplegaban desde las paredes de metal claro como las literas de arriba, además cada una con compartimientos encima y debajo de los mismos donde los campistas podía guardar sus herramientas, adelante y al fondo la armería parecía un mostrador del futuro que se desplegaba y se doblaba contra la pared, como los compartimientos de un cajón de herramientas.
-Hola!- los recibió Leo vistiendo un mono de trabajo azul y con una llave de tuercas en la mano.
-Leo, como te encuentras?!- pregunto Annabeth.
El chico se limpió un poco de suciedad del rostro y su cabello para verse presentable.
-Aquí trabajando…- respondió. –…Estaba comenzando el desarrollo una armadura portátil que se lleva como si fuera una prenda normal pero se activa con un chasquido-
-Impresionante… siempre quise una- dijo Percy.
-Veo que has hecho un par de cambios…- decía Annabeth hasta Leo la interrumpe.
-No solo en la cabaña nueve- dijo una voz femenina a su lado.
Nisa, la segunda consejera al mando se nos acercó, llevando encima el mismo mono que Leo tenía, solo que ella le había recortado las mangas hasta los hombros y tenía el cierre de frente abierto y con una camiseta blanca con un escote en v.
-También en todo el campamento-
-A qué te refieres?!- le preguntó Annabeth.
-Es mejor si lo ves por ti mismo- Nisa volvió a decirles, luego se dirigió a Leo quien ya comenzaba a toquetear un par de tornillos y chatarra que saco de unos de los bolsillos de su ropa.
-Oye Leo, por qué no sales un rato a tomar aire fresco y les muestras lo que has hecho estos últimos meses-
Leo comenzaba a balbucear sobre terminar una moderna espada retráctil y un escudo invisible, pero ella se acercó y con unas palmaditas en su hombro lo convenció.
Después de dejar sus cosas en sus respectivas cabañas, el primer lugar que visitaron fue la arena, al llegar lo primero que notaron fue que los maniquíes de practica y los sacos de arena de practica habían sido reemplazado por autómatas de acero templado con montones de circuitos que interconectaban sus articulaciones, y una cabeza cubierta con un casco militar griego, así como una armadura en el torso y una espada en la mano, en lugar del saco de arena había lo que parecía ser un poste con múltiples apéndices que asemejaban a brazos y que terminaban en hojas de metal romo, pero lo que destacaba era una cabina metálica de 2 metros y medio aproximadamente que bien podría tener una estatua adentro.
-Qué hay adentro?!- Percy preguntó.
-Ya lo verás-
Mientras nos acercábamos a ella vi como uno de los campistas con pinta de hispano, de la cabina once se acerca al poste con brazos filosos armado con su espada y armadura de práctica, rápidamente nos dimos cuenta que se trataba de Chris Rodríguez quien nos saludó amistosamente y tranquilamente se puso su caso y oprimió un botón del centro, el poste que lucía desinclinado se enderezó y alzó sus brazos preparado para atacar.
Chris se puso en guardia, pero enseguida dio una orden diciendo "Nivel Uno"
La Máquina pronto comenzó a abanicar sus brazos filosos a modo de ataque, pero un ataque lento y sincronizado que el campista siguió con su espada como si estuviera coreografiado.
-En realidad está entrenando- explico Leo. –En sí es para campistas novatos, tiene tres niveles, a excepción del cero en el cual solo se defiende… pero aun así es perfecto cuando empiezas con eso de manejar una espada-
-Asombroso- balbuceo Annabeth mirando de reojo la arquitectura de la máquina y tratando de entenderla.
-Aun no has visto nada!- exclamo Leo emocionado.
-¡El poste es para novatos!- exclamo una voz "casi" femenina cerca de ellos –Pero mi novio insisto en dominarla completamente antes de pasar a esta-
De pronto se acercó otro campista, de la cabaña 5, hacia la segunda máquina ósea el autómata, y por desgracia, Percy la reconoció.
-Hola debilucho!- le dijo Clarisse a Percy. –Llegas temprano como siempre-
-Hola Clarisse- le contesto sin mucho ánimo. –A mí también me alegra verte- volvió a decir con sarcasmo.
Se puso su casco y con espada y escudo en mano se paró frente al autómata.
-Oye duende!, como dijiste que era el comando- nos dijo dirigiéndose a Leo en específico.
-Pankratión… Genia- le dijo Leo.
La hijo de ares solo hizo una mueca ante el comentario como si no captara y luego se volvió y pronuncio la palabra, de inmediato el autómata cobro vida levanto su escudo y espada avanzo hacia el campista.
-Esa es para campistas avanzados- explicaba Leo mientras Percy y Annabeth veían el pequeño combate. –A diferencia del poste con este pueden simular un combate real contra un oponente armado, la máquina tiene sus propios movimientos y estilo de pelea, lo cual es ideal para experimentados… pero no así para novatos-
El campista de ares logro desarmar a la estatua con un movimiento circular de su espada, Percy recordaba esa maniobra como la que Luke le enseño hace cinco años y mientras el campista tenía a la estatua de rodillas con su espada apuntando a su cuello.
-Qué tal eh?!- ella nos dirigió.
Pero de inmediato la estatua lo golpeo con su escudo y recogió la espada del campista para asombro nuestro y lo amenazo con este apuntando a su pecho.
-Te olvidaste golpearlo en el pecho, genia!- volvió Leo a molestarlo.
Luego de desahogarse, Leo balbuceo un par de números y letras y el autómata se desactivo.
Percy quería decir un cumplido pero el moreno lo detuvo y le señalo la cabina.
-¡Ahora llego el plato principal!-
El campista se acercó a un panel de control colocado a un costado de la cabina y tecleó una secuencia en el tablero.
Con un sonido de aire a presión las compuertas se abrieron desplegando una pantalla de humo blanco, cuando este se disipo Percy y Annabeth vieron como un robot dio un pesado paso al frente y salió de su pequeña celda.
¿Pequeña Celda?. Asi es, puesto que a simple vista parecía ser de solo dos metros y medio, en realidad estaba agachado ya que se puso de pie y fácilmente llegaba a los tres metros de altura, su cuerpo estaba formado de varias piezas metálicas interconectadas con pequeñas cables y engranajes, parecía una mezcla de hombre corpulento y un gigante gordo.
-Esta cosa se ve amenazante-
Leo afirmo que esa palabra se quedaba corta para describirlo. –Quieres probarlo?!-
Percy lució sorprendido, a que se refería con probarlo?!. Pero Valdez le insinuó que sacara su espada, este destapo a Riptide y se colocó frente al monstruo.
-Qué hace especial a este Leo?!- preguntó Annabeth.
Leo enseguida nos dijo que se dio cuenta de que sentía que el campamento, además de ser un centro de recreación veraniego, era también un campo entrenamiento al hablar con varios de los chicos durante su estancia en el último año, y está todo bien… pero todos los chicos del campamento mestizo tenían deseo latente de demostrar sus habilidades, y la única forma que tenían era en las búsquedas o cuando peleaban en algún conflicto mitológico.
-Pero con esta belleza, ya no tienen que arriesgar su vida para enfrentarse al mundo real- presumió.
-Percy… creo que empiezo a entender de qué se trata- balbuceo Annabeth-
-A que te refieres?!- dijo él. –Yo no lo capto!-
-No te preocupes, en un momento lo entenderás- respondió Leo quien se alejó un par de pasos.
Percy observó al gigante de metal esperando que realizara algún movimiento, pero fue Leo quien tuvo la palabra.
-Ahora Percy, piensa en un monstruo-
Lo último en lo que la cabeza de Percy pensaba eran los monstruos, pero la sonrisa confianzuda de su amigo lo incitó.
-De acuerdo, estoy pensando… en un minotauro!-
El gigante comenzó a emitir un chirrido electrónico y al instante sus piezas comenzaron a moverse de un lado a otro como si se desarmara y rearmara como un cubo de rubik o más bien como un transformer!.
-No… puede ser!-
Luego de unos segundos el gigante de tres metros se había transformado en un minotauro muy similar al que Percy había vencido en dos ocasiones.
El monstruo de metal exhalo un vapor oscuro de su hocico de toro que soplo en la cara de Percy.
Luego dijo que pensaba en un ciclope, y de inmediato el robot se desarmo y rearmo hasta volverse un ciclope, probo con otros monstruos como una manticora, un lestrigón y una dracaneae.
El transformer se convirtió en cada uno de ellos.
-Qué dices Percy?!- le dijo Leo.
-Esto es genial- balbuceo Percy. –Ahora podemos aprender nuevas formas de encarar a los monstruos-
El robot volvió a su forma original con un chasquido de los dedos de Leo.
-De verdad la has hecho Leo-
De inmediato volvieron a interrumpir a Percy, pero esta esta vez se trataba del sonido de un cuerno…
-Así que por fin llegaron- decía Chris dejando a un lado el poste de practica
-Esto se pondrá interesante- dijo Clarisse imitándolo.
Annabeth y Percy confundidos les preguntaron que se trataba pero la pareja les dijo que fueran a la gran Casa con Quirón.
-Nuestro campamento tendrá "visitas" este año- dijeron ambos.
El grupo junto se dirigió hacia la casa grande a pasos apresurados cuando vieron como un grupo de cinco enormes aves se dirigía al mismo lugar, cuando llegaron al pie del pequeño monte donde yacía el edificio Quirón en modo centauro salió galopando justo hacia el grupo de sombras que señalaban el sitio de aterrizaje de las aves en la parte trasera de la casa grande.
Las aves, que ahora de cerca las reconocieron como Águilas aterrizaron sobre la hierba verde fresca, encima de ellas parecía tener una especie sillas de montar redondas de gran diámetro que ocupaba todo el ancho del lomo del ave y varios chicos vestidos de jeans con camisetas purpuras montados comenzaron a descender.
-Percy…- Annabeth balbuceo emocionada.
-Vamos!- incitó él.
Al acercarse finalmente al grupo de jóvenes en cuyas camisetas purpuras tenían el impreso "SPQR" vieron como un joven rubio de piel clara y con una cicatriz pequeña en el labio descendía y los saludaba después de ayudar a bajar a una chica de piel oscura y pelo marrón con los rasgos de una Cherokee.
-Hola amigos!-
Respondieron Jasón Grace, Pretor de la duodécima legión y líder del campamento Jupiter y Piper Mclean consejera principal de la cabaña 10 e hija de afrodita.
Continuara…
Proxima subida: 05/04/13
