Drabble IV: Lo difícil de ser Reina

- … solo nos encontramos con nativos en el lugar- informó Eragon, el cual se proyectaba desde el espejo- pero no representan ningún peligro inmediato- agrego, en tono ligero- de hecho, parecen venerar a Saphira- concluyó con una leve risa.

- Me alegra que todo haya salido tan bien- contesto su interlocutora- pero me preocupa que puedan tomar esto como una invasión.

- No lo se, Su alteza- respondió el joven jinete con rostro preocupado, contagiado por el estado de ánimo de la Reina- hasta ahora, la mayoría nos ha visto desde lejos y solo se acercan en pequeños grupos de dos o tres personas, para admirar a Saphira.

- ¿No has tenido contacto directo con ellos?- pregunto Nasuada

- Solo con a una pequeña niña, que trajo Blödgharm cuando registro el bosque cercano, esta quedándose con nosotros, porque parece que no tiene donde vivir- fue la respuesta de Eragon- pero no habla nuestro idioma y por como la miran los pocos nativos del lugar, que se han percatado de su presencia, - agrego el joven, con tono bastante molesto- al parecer es una paría entre los suyos.

- Bien, gracias por informarme de todo esto- dijo la joven morena, dando a entender que no deseaba saber más pormenores por ahora- es una gran cosa, viniendo de una persona tan independiente como tú- agregó la reina con un ligero tono de ironía en su voz, dando a entender que aún no aceptaba del todo la decisión del joven jinete de irse tan lejos.

- Te informo, para que no creas que olvido las obligaciones que tengo para contigo y con Alagaësia- respondió el joven con tono serio, ya que el reproche velado por parte de Nasuada, le había dolido- además, es un tema del que supongo quieres mantenerte informada ¿o no?

- Cierto- dijo la mujer con una sonrisa, ya apaciguada de su momentáneo mal humor- discúlpame la dureza, esta no ha sido una semana del todo buena.

- Reina Nasuada, nadie dijo que gobernar fuera fácil- fue el comentario a la ligera de Eragon

- Pero desearía que mi pueblo me hiciera el trabajo más llevadero, ojalá pudiera tener más personas como Roran o tú entre mis filas- dijo apesadumbrada, dejando entrever toda su frustración

- Jajaja- río Eragon de mejor humor- si fuera así, no tendrías pueblo al que dirigir, todos se hubiesen mandado a cambiar a la primera oportunidad…

- ¡Puff!- rezongo la morena- probablemente, pero yo sería una mujer menos ocupada.

Con este último comentario, Nasuada se despidió de su amigo con una corta despedida e interrumpiendo la imagen que reflejaba el espejo, luego de descansar un rato sus ojos, decidió que ya era hora de volver a la rutina de palacio y a sus labores de soberana.