One Piece es propiedad de Eiichiro Oda
[Solo porque mi madre aun no me deja ir a Japón para comprarlo]
Sintió su cara arder de vergüenza, hubiera preferido estamparse contra el suelo, que terminas así con ese doctor; no es que hubiesen terminado en una posición en doble sentido, o hubiera terminado con la mano de el en algún lugar que no debía. No fue nada de eso. Ya que cuando caía de frente, Law hizo un par de maniobras para dejarla boca arriba, para después sujetarla del cuello y la cintura, quedando en una pose "tipo beso de película de los cincuenta" pero con la simple diferencia que Nami no se sujetaba a los hombros, o el rostro de Trafalgar, ni le miraba con amor. Ella tenía sus manos en el pecho, y aún permanecía con los ojos cerrados por la vergüenza que le daba verlo cara a cara después de negarse tan groseramente aceptar sus ayuda, la cual termino necesitando después de todo.
Pero si eso no la acabase de rematar, no falto que alguno de los que paseaban por ahí soltara un "que romántico" o un simple "ya bésala" cosa que solo ponían peor las cosas.
-Gracias- articulo Nami tratando de volver a su color natural.
-De nada- respondió ayudando a incorporarse a la apenada pelirroja.
La chica le sonrió tiernamente, pero eso paso cuando por fin se apoyó en los dos pies, ya que hizo un pequeño gesto de dolor que no le gustó nada a Trafalgar, en si él era el culpable de lo que había pasado; él y su perro que parece no estar tranquilo ni un segundo.
-Déjame revisarte- dijo el cirujano ayudándola a caminar asía una banca no muy lejos de ahí.
-No es nada, es solo una simple torcedura, sobreviviré- musito Nami con una sonrisa que se torcía a cada paso.
Pero el moreno simplemente se negó, la llevo hasta el banco, la sentó, y con cuidado fue checando su tobillo. Parecía estar bien, solo un poco hinchado por el golpe, el esperaba lo peor; después de todo, uno no sale ileso de una tacleada canina en tacones.
-Espera aquí- ordeno Law con tono serio -se está inflamando, necesito bajar la hinchazón para que no empeore- explico.
Nami no dijo nada solo se limitó a ver como Trafalgar llamaba a su perro y le ordenaba vigilarla mientras él iba por un botiquín a su auto.
-Nami puedo acompañar al señor Trafalgar?- susurro Chopper al oído de la pelirroja.
-Bueno pero no te sueltes de el- contesto con una amplia sonrisa -Torao el niño te acompañara- anuncio severamente.
-Aun no confías en mí?- pregunto el moreno con una sonrisa ladina entregándole la correa de Bepo.
-Nop- respondió con una risita.
Sin más que discutir Chopper tomo de la mano a Law y comenzaron a caminar en dirección al sur para traer el auto; mientras, la chica se quedó en compañía de un perro que parecía sentir remordimiento por haberla tirado, o eso ella pensaba, ya que se echó a sus pies mirando intranquilo el pie derecho de Nami y debes en cuando soltaba un quejido como de angustia.
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El coche no estaba muy lejos, solo a unas tres cuadras de donde estaban; pero el niño lo retrasaba demasiado, tenía las piernas muy cortas como para seguir su paso, harto de tener que caminar a paso tortuga, se arrodillo frente al niño y lo cargo de caballito. De ese modo no durarían tanto en llegar.
-Dime cómo fue que la señorita Vanir termino debajo de mi perro?- pregunto Law hurgando uno de sus bolsillos en busca de las llaves.
-No sé muy bien, me adelante por un globo y cuando me gire para pedirle dinero a Nami, la vi tirada con Bepo enzima- explico dudoso el niño.
Después de eso ya no se volvió hablar hasta que llegaron al auto del doctor; un Cadillac del año gris. El interior era de piel y tenía los vidrios polarizados; el estéreo se encendió automáticamente después de que arranco el coche, las ventanillas se abrieron y en menos de lo que el niño espero ya iban a la mitad del camino.
Estaciono enfrente de donde se encontraban hace un rato, subió los vidrios y apago el motor. Pero aun así no bajo de inmediato, se quedó observando la escena que se llevaba a cabo.
Al parecer la chica se entendía muy bien con el animal; se encontraba aun sentada como él le había ordenado, pero eso no le impedía estar jugando con el perro como si fuera de ella. Parecía que le daba órdenes y Bepo las acataba sin chistar. Lo vio dar vueltas, dar la patita, pararse en sus dos patas traseras, así como también hacerse el muerto, hablar (ladrar en este caso) y después de eso el animal recostó su peluda cabeza blanca en el regazo de la pelirroja, recibiendo así carisias de la mujer, que parecían agradarle por la forma en la que movía la cola.
Bajo al poco tiempo con Chopper cargado en el brazo derecho, mientras que en el izquierdo llevaba botiquín. Cuando al fin estuvo frente a la chica bajo al niño y puso en la caja al lado derecho de Nami.
-Anthony porque no llevas a Bepo a dar una vuelta- sugirió Law arrodillándose frente a la pelirroja.
-Enserio-dijo sorprendido -Nami puedo?- suplico con carita de inocente.
La chica guardo silencio por unos momentos; estuvo un rato con el perro, sabía que era muy inteligente, pero ese tipo de perros eran un tanto difícil de manejar. Así que no sabía ni que decir, no quería que él niño sufriera un accidente por culpa del animal.
-No te preocupes por la seguridad de Anthony, los samoyedos son perros de pastoreo, no dejara que le ocurra nada- dijo Law tomando la correa de su perro.
Nami suspiro resignada, no podía decir no a esa carita tan adorable que ponía Chopper cuando suplicaba por algo, así que solo asintió con la cabeza en señal de aprobación.
-Sujétalo así- explicó Trafalgar al niño -mientras más cerca tengas las manos del colla será mejor, él sabrá andar contigo, si llega a cometer un error tira de inmediato de la correa- dijo mostrándole acción al infante.
Chopper entendió a la perfección y después de dar una pequeña demostración de cómo andar con Bepo se despidieron de ellos dejándolos solos.
Se arremango las mangas de su sudadera hasta los codos, mostrando otro par de tatuajes muy similares a los que tenía en las manos; solo que estos estaban dentro de unos óvalos. Con cuidado le retiro el calzado a la pelirroja y pudo ver que estaba más hinchado que al principio, saco del maletín un pequeño ungüento y unos guantes de látex; los cuales se puso antes de aplicar la pomada en el pie de la chica.
-Bueno doctor espero una disculpa- dijo Nami con una sonrisa burlona.
-Creo que eso ya se lo pedí cuando le quite a Bepo de encima- explico Law frotando suavemente la pomada en la zona afectada.
-Si esa la escuche a la perfección, pero aun no escucho la que me debería de dar por lo que sucedió el sábado- agrego recargando su codo derecho en su pierna para después acercarse más al cirujano.
-Lamento decirle señorita Vanir, que el que debería recibir la disculpa soy yo- musito dejando de frotar el ungüento -sino me equivoco, yo no fui el que amenazo a mi personal con "dejarlos sin descendencia" tampoco estuve gritando y golpeando a las personas- agregó continuando con su tarea
La cara de Nami se volvió a calentar, sus mejillas estaban más rosadas de lo común, y ya no podía articular palabra, simplemente se le quedo mirando un buen rato, notando cosas que no noto la primera vez que lo miro. Llevaba una sudadera negra con amarillo, la cual en el centro tenía el dibujo de lo que parecía una bacteria, unos vaqueros rectos y zapatos negros de punta. También noto que se ejercitaba ya que tenía unos brazos marcados y una espalda ancha; tal vez practicaba natación o levantaba pesas. No traía anillos ni pulseras, un simple rolex era su único accesorio aparte de los aros que traían las orejas.
-Dígame, como pudo ser tan imprudente como para comportarse así?- cuestiono Law rompiendo el silencio.
-Yo solo, no supe que hacer- dijo envolviéndose a sí misma en un abrazo -Luffy y Zoro son como mis ángeles de la guarda, mis mejores amigos, mi hermanos en conclusión. Yo solo no podía cruzarme de brazos mientras me decían que ellos habían muerto- continuo mirando el cielo.
-Debió de ser más prudente. Shachi y Pinguin soy muy compasivos, jamás se atreverían a maltratar a una mujer. Pero créame que existen personas que no tolerarían lo que usted hizo- agrego con tono serio
-No piense que porque soy mujer soy débil. No señor. El tener a Luffy como amigo, te muestra que la debilidad es algo que uno no debe tener. Si yo fuera débil, no me permitirá a mí misma esa amistad tan arriesgada- dijo confiada.
-Arriesgada? Dudo señorita que sepa él porque una amistad con Muguiwara es arriesgada - espeto burlo mirando con curiosidad los gestos que se formaban en el rostro de la pelirroja
-Solo se lo esencial- suspiro cansada –él es el hijo de uno de los personajes más peligrosos de toda la historia; también sé que lo mantienen vigilado, pero no solo a él, sino a las personas con las que se frecuenta-
Law dejo de untar la pomada y comenzó a buscar vendas en el maletín. Jamás pensó que alguien fuera de los once, supiera de la vigilancia constante que el mismo gobierno les impuso a ellos y a sus allegados. Sin duda Luffy nunca a dejo nada a dudas cuando entablaron amistad.
Trafalgar comenzó a vendarle pie, mirando de vez en cuando el rostro de la pelirroja; aún tenía rastro de rubor en sus mejillas y sus ojos cafés parecían perdidos en el infinito cielo gris. Bueno solo hasta que Law apretó de más la venda apropósito, causando un quejido un tanto cómico por parte de la chica.
-Auch me lastimaste- gruño Nami agachándose para retirar las manos del cirujano de ella.
Pero fue mala idea, quedo cara a cara con el hombre, que la miro fijamente a los ojos; el silencio reino ente ambos. El corazón de Nami comenzó a palpitar más rápido de lo normal, su cara estallo en rojo de nuevo, y le llegaba la tentación de robarle un beso a Law. Un beso no era nada, el, la había sedado como si fuera una loca del manicomio; eso sería su venganza, robarle un beso y huir de inmediato. Después de todo él ya había terminado de vendarla.
Comenzó a entre cerras los ojos en busca de valor, acercándose poco a poco a Law, que parecía tener la misma idea que ella. Sentía su respiración entre cortada ¿Cuánto tiempo tenia de no dar un beso? Ni ella misma lo recordaba. Solo podía esperar que el tomara la iniciativa, ya que ella en ese momento, no recordaba ni como respirar adecuadamente.
Lastimosamente para ambos ese no era su día, ya que un muy alegre Bepo tenía ganas de saltarle encima a su querido dueño apartándolo de inmediato de su pequeño antojo. A lo lejos un cansado Chopper corría tras de él y por suerte no había visto nada.
-Perdón, pero se me soltó cuando estábamos en la esquina- explico el niño al borde de las lágrimas.
Trafalgar se ensombreció por completo lanzándole una mirada casi asesina a su mascota que se rodio de un aura deprímete. Causando una risita inocente de Nami al verlo tirado de nalgas en el piso; riza que fue silenciada por la mirada seria del hombre.
-Descuida- fue lo único que dijo poniéndose de pie mirando de reojo a Nami.
Mientras él se quitaba los guantes, y guardaba todo en su lugar, la pelirroja saco un par de sandalias negras de su bolso y se las calzo, guardo sus zapatillas y le tomo la mano Chopper.
-Bueno ha sido un placer. Muchísimas gracias por su ayuda, pero creo que nosotros pasamos a retirarnos- musito un tanto nerviosa comenzando a caminar al norte
-Señorita Vanir, como su doctor le recomiendo que no se esfuerce mucho. Sera mejor que yo los lleve- agrego con una sonrisa un tanto maliciosa
-Mi doctora de cabecera es Doctorine. Gracias por la recomendación pero iremos en taxi- respondió sin mirar atrás.
-Insisto- dijo alcanzando la mano de Nami –después de todo ha sido mi culpa que usted se lastimara-
La pelirroja se quedó sin palabras, sintió los dedos de Law entrelazarse con los suyos y tirar de ella en dirección a él.
-Acepte esto no como una disculpa por lo de hoy, sino también por lo del sábado- dijo cerrando la poca distancia que había entre ellos -o al menos que quiere que lo haga de la misma forma y la lleve cargada al auto- agrego
Nami lo miraba asía arriba, era notable que él le rebasaba aun con tacones, y ahora que ya no los traía la sobrepasaba con más. Un simple asentimiento con la cabeza fue su respuesta, ya estaba demasiado roja, un poco más y la confundirían con un jitomate.
Caminaron sin que le soltara la mano, y cuando llegaron al Cadillac le abrió la puerta. No sabía si lo hacía para agradarle o molestarle; pero una cosa si era segura, no quería que lo dejara de hacer, aunque solo fuera un juego un tanto peligroso, en ese momento todo se le antojaba como un cuento de hadas. Donde una serie de eventos, la llevaban a encontrarse con su príncipe azul.
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Los dejo frente a al edificio de apartamentos, y sin más se fue; no es que Nami esperara mas, pero por alguna razón se sintió un poco mal de que él se hubiera negado quedarse un rato.
Tomaron el ascensor asía el piso quince, el penúltimo piso del edificio, y antes de que abriera la puerta de elevador su celular sonó. Era un texto de la abuelita paterna de Chopper, anunciando que había ido por él. Cosa que hizo a Nami recordar que la señora lo cuidaría el domingo en la tarde, todo el lunes, y el martes a medio día.
-Choppy tu abuela ya vino por ti- dijo Nami con tono cansado -bajamos o le digo que suba?- pregunto abriendo la puerta
-Bajamos- respondió saliendo del elevador
Cuando llegaron al apartamento el niño se fue hacer su maleta; tomo una pequeña mochilita azul, la lleno con tres cambios de ropa, su pijama y una mantita, tomo su gorrita azul con rosa, busco entre sus cosas de baño su cepillo de dientes, su de dentífrico sabor chicle y ya con todo guardado anuncio que estaba listo para irse. Volvieron a tomar el ascensor hasta la planta baja, donde los esperaba Doctorine con una botella de algún extraño licor en mano.
-Nami, espero que no haya arruinado tus planes por venir antes por mi nieto- dijo la anciana dando un gran trago a su bebida
-No, apenas acabamos de llegar de nuestra salida, lo único que haríamos seria ver televisión hasta su llegada- explico con una sonrisa
-Bueno, pasa por el a las tres el martes- agrego tomando de la mano al niño -nos vemos luego- dijo volviendo a beber de la botella
Así en menos de lo que esperaba se quedó sola, retomando el camino hasta su apartamento para ocuparse de cualquier cosa que tuviera pendiente, o mejor aún tendría tiempo de hacer lo que hace mucho no hacía.
Se dispuso a dibujar cualquier cosa que mirara atravesó de su balcón, aunque desde el penúltimo piso no se podía apreciar muchas cosas; se recostó en la hamaca que tenía afuera observando la pequeña mesita donde tenía su libreta y sus colores, su mente se negaba a abandonar esa escena donde casi besaba a Law. Si solo el perro del infierno no hubiese llegado, hubiera tenido el deleite de saborearse ahorita mismo el sabor de aquellos labios.
Unos fuertes golpes en su puerta la sacaron de su mundo, sin muchas ganas de ver quien era, se levantó y camino asía la entrada; tenía planes de abrir despacio, pero no, la persona que solo hace unos segundos quería tirar su puerta entraba llorando y se dejaba caer en su sofá.
-Luffy me dejo plantada- grito una chica de pelo negro
-Y por eso bienes a tirar mi puerta, y golpearme con ella en la cara?- cuestiono Nami azotando la puerta
-Si- respondió aun llorando la pelinegra
-Que bien, eso me gano por ser tan buena contigo. Pero bueno. Dime que paso?- pregunto sentándose a su lado
-Hoy cumplimos dos años de novios, entonces fui a su casa para prepararle una comida especial, pero jamás llego- se aferró a Nami llorando, desconsoladamente
La pelirroja solo se quedó sin hacer nada, la cabeza de Boa descansaba en su regazo, empapando su pantalón con lágrimas; sabia de ante mano lo olvidadizo que era Luffy, pero nunca pensó que Hancock se pusiera así solo porque no llego a la hora de la comida.
-Vamos a un bar- susurro Boa dejando de llorar
-Estas segura?- Nami la miro extrañada
-Si- se limpió las lágrimas y la miro -quiero tomar unos tragos- agrego
Nami en respuesta solo se levantó, tomo su chaqueta, las llaves de la casa, apago las luces y cerró la puerta del balcón. Salió con Boa aferrada a su brazo, parecía que estaba asustada, o solo se quería sentir protegida. Le daba igual ella también necesitaba unos tragos.
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El reloj de la cantina a donde fueron a parar marcaba las diez de la noche, los pocos borrachos que aún quedaban, se negaban a apartarles la vista, si bien fueron a caer en un bar de la zona más baja de toda la ciudad, su vestimenta tampoco ayudaba. Boa llevaba un hermoso vestido amarillo que se adhería a sus curvas como una segunda piel, con un escote pronunciado en v, y solo le cubría un poco más debajo de sus muslos, con tacones altos del mismo color; Nami llevaba su misma vestimenta de la mañana, solo que traía unos converse negros.
Ahogaron sus penas y tristezas en una bebida extraña que les recomendaron los hombres de ahí "el olvídame ya" ese trago se preparaba con licor de hiervas, ginebra de moras, triple seco, y vodka de pepinillo. Su sabor peculiar noqueaba al más experto bebedor según los clientes; pero las chicas ya habían tomado más de unos diez y aún seguían aparentemente bien.
-Sabes Nami yo te odiaba- dijo Hancock un tanto ebria
-Por qué?- respondió ofendida
-Pensé que tú y mi Luffy era más que amigos- tomo un trago de su bebida –pensé que te acostabas con el- agregó azotando el baso
-Yo no, jamás en mi vida he estados con alguien- dijo la pelirroja empinándose una botella de ron
Boa se quedó un tanto confundida, y le arrebato la botella a Nami para darle un trago, la dejo en medio de las dos y se acercó a ella, cosa que la pelirroja imito
-En qué sentido. No has estado con uno de los de la banda o no has estado con un hombre- susurro mirando la expresión de su amiga
-Yo, no, si, tal vez, no recuerdo- balbuceo la pelirroja apenada
-Ya, por dios Nami dime- rogo Hancock con cara de perrito triste
-No, ninguna de las dos- respondió
El grito de sorpresa que lanzo la morena espanto a todos los clientes del bar que estaban dormidos
-Pero si tú eres Nami/seductora/Vanir- espeto asombrada
-Eso no importa, es una promesa que le hice a mi hermana. Además no porque sea coqueta, significa que con cualquiera que me prometa un cofre del tesoro tendrá todo esto- respondió un tanto ofendida –pero dime tú con Luffy ya han tú ya sabes?- susurro la pelirroja
Boa se puso colorada y negó con la cabeza; de ahí las horas se fueron en rizas y confesiones un tanto vergonzosas y unas que no. Al parecer tenían más en común de lo que pensaban.
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Entro al bar de Shakky pasando las doce de la noche, el lugar estaba realmente abandonado, claro si no fuera por los típicos ebrios dormidos en la barra como de costumbre.
-Buenas noches Eusstass, lo de siempre?- cuestiono la dueña sacándose el cigarrillo de los labios
El joven solo asintió con la cabeza y se sentó en uno de los bancos para recibir un enorme tarro de cerveza, la cual se tomó sin gesto; unas pequeñas risitas femeninas captaron su atención, dos chicas de las cuales solo a una podía reconocer, estaban sentadas en una de las mesas con un montón de vasos y botellas entre ellas. La morena sin duda era la novia del enclenque de Luffy, pero estaba con una chica que le daba la espalda de pelo rojizo que le cubría la espalda.
-Kid puedo pedirte un favor cariño?- cuestiono Shakky apagando su tafo
-Lo que sea muñeca- respondió con tono picaron
-Necesito que las lleves a la casa de Luffy, están muy ebrias para irse solas- suspiro resignada –lo aria yo pero no puedo dejar el lugar solo- saco otro cigarro y lo encendió
-Que recibo yo a cambio?- se empino el tarro hasta dejarlo vacío
-Te dirá que una noche conmigo, pero dudo que tengas mi energía; así que dime, te parece que te deje correr mi auto- saco unas llaves de su pantalón y se las movió en la cara
La propuesta no estaba nada mal, correr un Dodge charger 70 era su tentación desde que pudo alcanzar los pedales del auto de su padre; si pensarlos dos veces le arrebato las llaves.
-Bien sácalo de la cochera, yo tratare de hacerlas entender que es hora de partir- dijo saliendo detrás de la barra
Kid salió del bar, dejando una Shakky alegando con dos señoritas un tanto tercas; al lado del local estaba la cochera donde se guardaba su King Kong. Cuando subió la cortina se encontró con el auto lleno de polvo por el poco uso que le daba su dueña; lo saco y lo estaciono frente al bar donde ya lo esperaba la mujer con una Boa noqueada.
-Ve por la otra mientras yo subo esta- dijo abriendo la puerta del copiloto
Eusstass obedeció y entro en busca de la pelirroja que se encontraba tirada en el piso pero aún estaba consiente; él se acercó y la se agacho a mirarla, tenía un rostro angelical, sus mejillas coloradas por el alcohol, sus ojos cafés le miraban con confusión y sus labios pequeños pareciera que querían decir algo. El la cargo al estilo nupcias y la llevo fuera.
Boa iba en la parte de atrás acostada, después de recibir un golpe de una Shakky enojada; Nami estaba en el asiento del copiloto un tanto dormida, estaba recargada en la ventana tratando de conciliar el sueño, pero cada bache o tope que pasaban se la ponía difícil, cansada de golpearse por la imprudencia del conductor que iba a más de 90 decidió recargarse sobre él.
El hombre se quedó estupefacto cuando sintió a la chica acurrucarse a su lado y se eso fuera poco se aferró a su brazo utilizándolo de almohada.
-Le molesta?- cuestiono Nami replegándose más a un Eusstass nervioso
-Para nada- respondió bajando un poco la velocidad
Sus grandes bíceps le sirvieron de cojín, y le permitían mejor ver a su chofer. Tenía el pelo rojo peinado en punta, una mirada ámbar amenazante, rasgo aristócratas que le hacían recordar a los romanos, y una boca grande y colorada que se torcía en una sonrisa un tanto perturbarte cada que aceleraba; vestía una playera gris sin mangas, vaqueros y botas de casquillo; podía ser que fuese igual de alto y corpulento que Franky o un poco menos. Tenía un olor a loción, aceite para motor y cerveza de barril.
-Cuál es su nombre?- cuestiono Kid
-Nami Vanir y el suyo?- respondió la pelirroja mirando su rostro sin disimular
-Eusstass Kid- dijo mirándola de reojo
Traía la chaqueta de cuero abierta, así que se podía ver su blusa, y sobre todo su abundante escote que dejaba ver el ras del su sostén negro, sus ojos cafés parecían tan inocentes, y esa sonrisa coqueta se le antojaba para un beso apasionado antes de tomarla en brazos arrojarla a la…..
-Kid ya llegamos- susurro Nami notando que ya estaban frente a la casa de Luffy.
La puerta se abrió con rudeza mostrando un Luffy un tanto molesto junto a un Zoro un poco más encabritado. Sin más el peliverde la jalo para sacarla y se la cargo como un saco de papa.
-Eres una bestia, marimo, bájame- grito la pelirroja molesta por la acción de su amigo.
-Gracias Kid- musito Luffy tratando de sacar a su dormida novia.
-No hay de que- echo el asiento del conductor para atrás y espero a que cerraran la puerta para arrancarse.
Sin duda esa mujer lo aria darse una ducha de agua fría al llegar a su casa.
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Estaba en la sala de la casa de Luffy siendo regañada por un molesto Zoro que parecía su padre. Pero ella parecía no prestarle atención.
-Estás loca, pudiste terminar en manos equivocadas y acabar violada, asesinada y tirada en un rio- grito Roronoa.
-Vale, pa ya no lo vuelvo hacer- bromeo Nami al ver el enfado del marimo.
-Sabes bien que no es por molestarte, ya tienes veinte años ya sabes lo que haces, pero aun así, que no has dicho que somos tus hermanos mayores; y el trabajo de los hermanos mayores es proteger a sus estúpidas hermanas de cometer imprudencias- remato dejándose caer en uno de los sillones de la sala.
-Ok no lo vuelvo hacer- dijo resignada –sabes sonaste como Robín, no será que después de tanto tiempo juntos, se te pegue sus mañas; ya deberían de anunciarlo- susurro con tono juguetón al ver las mejillas rojas de Zoro.
-Claro que lo anunciaremos después de que tu al fin rebeles por qué cada seis meses regresas a tu pueblo para el baile de la blanca pureza- un zapato se estampo en su cara al momento que termino la oración y después se echó a reír –es broma ve a despedirte te voy a llevar a tu casa- agrego levantándose.
-Eres el mayor idiota del mundo Roronoa Zoro- grito Nami enfadada.
Sin más se puso el zapato y fue a donde estaba Luffy ya dormido con Boa en brazos; decidió no molestarles después de todo ya tendría tiempo de sobra mañana para aclarar esa pato aventura.
Alcanzo a Zoro afuera de la casa recargado en su mustang verde estaba bebiendo una cerveza de lata. Se veía triste, aunque el dijera que no, él estaba deprimido por no tener a su chica junto con él, además por si fuera poco nadie más aparte de Nami sabia el secreto que Robín y Zoro compartían. Tal vez un día no muy lejano el se animara a contarles a todos sobre su relación.
Subió del lado del copiloto bajando la ventana, observando la calle donde vivía su amigo, era realmente lujosa, pero aun así a Luffy le parecía una porquería de calle, era de esperarse él tenía otro concepto de fortuna y riqueza.
-Conocen a Eusstass?- cuestiono Nami
-Si- respondió arrancando el coche –él está con nosotros en el programa de vigilancia-
-Oh ya veo- reclino el asiento y se dispuso a dormir todo el viaje hasta su casa.
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Se encontraba acostado en el sofá de su sala releyendo uno de sus tantos tomos de medicina, pero aun no lograba entender bien todo lo que decía, simplemente se la vivía recordando ese momento. Estuvo tan cerca de cumplir uno de sus tantos caprichos, pero no, las deidades no le permitirían ese día de gozo, cansado dejo caer el libro para retomar aquella escena en su mente.
Al principio pensó que solo era por no haber logrado lo que él deseaba, pero a medida que el recuerdo llegaba con más frecuencia durante sus horas de ocio en la tarde, se dio cuenta que era algo más, tal vez se cumplía la profecía de Shachi de que él se enamoraría de la persona menos esperada y sufriría un calvario por no tenerla.
Retomo de nuevo aquel pensamiento burdo y un tanto estúpido que se atrevió pasar por su mente.
¿El enamorado?
¿De ella?
Nada de eso, aquella porquería llamada amor no servía ni para limpiarse el trasero.
Pero como explicaba el deseo que tenia de verla de nuevo?.
Simple ahí estaba la respuesta.
DESEO
No era más que eso, un beso, un faje, una buena noche de sexo salvaje y el deseo terminaría; claro se podía repetir un par de noches, solo hasta que el "deseo" pasara.
Tranquilo por descifrar sus duda, se levantó del sofá, tenía que llamar a su "buen amigo" Luffy; necesitaba una audiencia con la señorita Vanir, y no del tipo de citas donde se platican su historia, no señor, el quería saltar las cursilería y atacar en la yugular directamente. Pero primero tendría que conseguir su número o buscar una excusa para verla de nuevo y quien mejor para enredarlo en lios que Muguiwara.
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Bueno este capítulo me costó bastante escribirlo, porque quería que Nami se encontrara con Kid y no sabía bien como meterlo a la historia sin que se viera al ahí se va.
Tengo una gran fascinación por los autos (quería ser mecánica de chiquita) de los cuales solo estoy metiendo los que más me gustan. También les explico que el camaro de Nami es un 76 solo que se me paso ponerlo en el primer capítulo y en el segundo (soy terrible se me olvidan las cosas)
El auto que le di a Shakky se le denomina por el motor "King Kong".
En todos los fics que he leído ponen a una Nami sexualmente activa, yo me drogue un poco con acetona mientras veía un daroma y me pintaba las uñas.
Así que se me ocurrió darle ese toque virginal que nadie le ha dado. Pero aun así tratare de hacerla lo más seductoramente posible para que nadie lo note. Esto se me ocurrió solo por como es Genzo con ellas. Ya que morí de riza cuando una Nami de menos de diez años le dice a Genzo que le pagaría con su cuerpo. Así que se me ocurrió que hicieran una promesa de castidad. Después de todo él es como su padre.
También les quiero decir que cometí un error fatal en los nombre de algunos personajes como Shachi- Sanchi / Muguiguara- Muguiwara / Brad- Beart.
Si tengo faltas de ortografía no me regañen el maldito diccionario de la tableta luego no me corrige las palabras y mi teclado no tiene ñ así que batallo mucho para que no se vea tan mal.
No sé cuándo vuelva actualizar, espero que no se enojen si duro días o semanas, es que la inspiración es una prosti muy cara y no me queda mucho dinero de mi mesada; así que espero y no me haya quedado tan mal este cap.
Oh se me olvidaba
Gracias por los review son los que me animan a seguirle y no borrar la historia como lo tenía pensado hacer un minuto después que la subí. Pero no se apuren no lo are y es que me he enamorado de mi propia historia.
Gracias por leer!
