Heiji abrió los ojos despacio. Vio un techo hecho con paja, ladeó la cabeza y vio una mesita con extraños potingues, se levantó despacio, pero un dolor muy agudo en la tripa lo hizo volver a tumbarse. De repente lo recordó todo, la guerra, la princesa escapando y... la lucha con Kazuha. Al pensar en esto se entristeció. Pero, ¿que le pasó luego?... recordó haberse caído sobre la hierba, y, a continuación, perder el sentido... ¿Donde estaba? No podía haber abandonado el campo d batalla así x las buenas... ¿o si? Despacio, y con mucho cuidado logró levantarse, se fijó más en la casa. Era una choza hecha con ladrillos, d un color oscuro por dentro, detrás suyo había una cama dónde había dormido pero, ¿cuánto tiempo? Delante, tenía una extraña mesa triangular. Las paredes estaban todas decoradas con estanterías q contenían libros, jarrones, estatuas pequeñas, y frascos de vidrio. Todavía estaba un poco aturdido, pero aún así sospechó donde podría estar. Una figura entró por la puerta, Heiji buscó su espada, pero no encontró nada, en la mesita vio un cuchillo que no tardó a coger. Apuntó con él a la figura que estaba, ya, dentro de la casa.

-¿Quien eres?

-Baja eso.

-No estás en condiciones de dar ordenes

-Vamos, baja eso. No ves que si quisiera hacerte daño, ya te lo habría hecho, y sin embargo, te he salvado la vida- dijo señalándole el vendaje que llevaba en la tripa- lo ves, no tienes razón para hacerme daño, es más me debes la vida chico, sabe, esa herida tenía muy mala pinta, si no te hubiera encontrado en el bosque, ahora mismo no estarías aquí hablándome. La tenías muy infectada, y eso que el que te la hizo, fue compasivo con tigo.

-¿Eh?

-Sí, muchacho si te hubiera clavado la daga unos centímetros más a la derecha, hubieras muerto instantáneamente.

Heiji no se creía lo que oía ¿Kazuha sabría eso? ¿O habría sido simple casualidad que no le hubiera clavado la daga más a la derecha? Interrumpió sus pensamientos al descubrir que no llevaba armadura. Se la habría quitado esa extraña mujer?

-Oye... ¿me has quitado tu al armadura?

-¿La armadura? No, te encontré al bosque tal y cómo te ves ahora, bueno, y con esa blusa.

Heiji se giró y se miró en el espejo que había al lado de la cama. En la parte más alta de el espejo, había una camisa, que el chico supuso que era a la que se refería la bruja. Se la puso con cuidado. Se miro en el espejo, llevaba unas mallas color ocre y unas botas marrones. La camisa era d color verde oscuro con bordados amarillos. Tenía un pequeño escote en punta, que dejaba ver un poco de pecho. Llevaba también un cinturón marrón en el que anteriormente había colgado una espada.

-¿Quién eres?- volvió a preguntar, pero esta vez sin el cuchillo en mano.

-La mujer que te ha salvado la vida- Heiji comprendió, sin necesidad de más palabra, que no le diría nada más.

-¿Cuántó tiempo llevo dormido?

-Pues, exactamente, 3 días.

-Tres días!!!!!!!!!!

-Sí.

-Y, ¿qué ha pasado con la guerra?

-¿Que guerra? Nadie es tan poderoso cómo para atreverse a enfrentarse a ellos.

-¿A ellos? Oye que los de Keythom, tampoco son tan fuertes

-¿Keythom? ¿Eso que es?

-Keythom... el reino...

-No me suena... denada...

-Tampoco te suena Lanthom- ella ngó con la cabeza- ni Lanthy, ni Keiry.

-No... me parece que tehas dado un golpe demasiado fuerte.

-Vamos a cenar. Venga, siéntate ahí.

-Sí- asintió Heiji dsconcertado.

Mientras cenaban una especie de sopa que ella había cocinado, Heiji le preguntó.

-Oye, todavía no te he preguntado ¿cómo te llamas?

-Arisa, Aisa Okada.

-Yo soy...

-Heiji Hattori, lo sé.

-¿Co- cómo lo sabes?- ella se encogió de hombros- ¿E- eres una bruja? ¿Verdad?

-Bueno si lo quieres llamar así. Yo más bien lo describiría cómo a una mujer que utiliza la magia blanca por el bien de los demás. Y me parece que te lo he demostrado- dijo recordándole otra vez lo de su herida.

-sí si, no tengo nada en tu contra...

-Eso espero... Oye antes has dicho algo d alguien muy poderoso, y no conoces mi reino, ni Keythom ni Keiry... ¿Dónde estoy?

-Eso es fácil de responder- se dirigió a la puerta de la cabaña y esperó a que Heiji se levantara y se dirigiera hacia llí, cuando ya estaba a su lado abrió la puerta con cuidado- Esto es...

Nanhai-Esto es, Nanhai.

-¿Co-cómo?

-¿De dónde vienes? Te he observado cuando dormías, y no tienes rasgos de un nanhiano. Y has hablado d esos extraños lugares... países. que yo no conozco.

-Si no fuera por que sé que es imposible, diría que estoy en otro mundo...

-Nada es imposible Heiji, nada...- dijo Arisa con una sonrisa melancólica.

-No me conoces, ¿porqué me has ayudado?

-Me... me recuerdas a alguien...

Sin necesidad de más palabras, Heiji entendió que no iba a decirle nada más...

-Oye, tú por casualidad no conocerás la historia de un rubí... muy poderoso- preguntó Heiji...

-Sí... , ¿que sabes tu del rubí? ¿Conoces, acaso la profecía?

-No…

***************Con Kazuha y Aoko******************

Kazuha abrió los ojos lentamente, tenía la sensación de haber dormido mucho tiempo.
A través de la pequeña obertura de sus ojos, vislumbró un techo con dibujos hechos en Oro. Con cuidado giró la cabeza, y vio a Aoko, suspiró aliviada. Entonces recordó lo que le pasó.

FLASH BACK-Kazuha, montada a caballo, salía del campo d batalla. Vió a una Aoko impaciente al lado de un árbol.-Aoko, perdón por la tardanza.-Kazuha!!! Me alegra saber que estás bien...Ese muchacho, parecía muy fuerte...-No hablemos de eso, será mejor que nos alejemos d aquí...-Sí...Cabalgaron un largo rato, pero de pronto, detrás de un árbol apareció una luz.-Kazuha, ¿¿qué será eso??-No tengo ni idea-Vayamos a ver.Giraron el árbol y lo que vieron les dejó bocabiertas. Una luz amarillenta y verdosa salía de una especie d círculo d el tamaño d una puerta. Derepente, un extraña fuerza les empujó contra eso. Kazuha llamó a Aoko y extendió la mano para cogerla, pero las fuerzas la abandonaron d pronto,y se desmayó.Flash Back End-Ya te has despertado…-dijo de pronto una voz masculina