Disclairmer: Todos los personajes son de la autoria y le pertenecen a nuestra Musa: Stephenie Meyer, por lo que nada me pertenece, solo la historia en si y lo que hago con sus personajes. Esta prohibido cualquier tipo de plagio o adapatación sin la autorización del autor.
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Capitulo 4: "Distraído"
POV Edward
Si había algo que me molestaba bastante, era que Tanya viniera a visitarme al hospital. Siempre que lo hacia en el horario que quería, demandaba tiempo para ella como si yo fuera el dueño del hospital o no tuviera nada que hacer.
– Tanya, ¿que haces aquí? – traté de no sonar molesto con ella. Le había pedido miles de veces que no podía venir al hospital.
– Se que no te gusta que venga a verte aquí, pero no podía permitir que quedáramos como lo hicimos ayer.
– No es el momento ni el lugar indicado – respiré tratando de calmarme –. Ahora mismo estoy ocupado.
– No te preocupes por mí, Edward – interrumpió Bella haciendo que Tanya y yo pusiéramos atención en ella –. Ve a hablar con ella.
– ¿Edward? – preguntó Tanya escéptica – ¿Por que te llama Edward?
– Por que yo se lo pedí – me levanté de la cama.
– ¿Ni siquiera vas a decirme quien es? – volvió a preguntar algo molesto.
– Ella es Bella, una paciente.
– Hola, Bella – dijo esquivándome y acercándose a Bella –. Soy Tanya, la novia de Edward.
– Un gusto, Tanya – le sonrió como siempre sonreía. Al parecer Bella no notó el tono engreído o molesto que solía usar en sus momentos de "celos", como sabía que los tenía ahora.
– Lo mismo digo – respondió Tanya.
Las quede mirando a ambas más del tiempo debido. No entendía nada. ¿Por que Tanya miraba tan despectivamente a Bella? ¿Y como era que Bella no se percataba de aquello?
– Vamos, Tanya. Bella necesita descansar.
Por primera vez me obedeció y ambos salimos de la habitación para quedarnos en el pasillo. Una vez en el, ella intentó abrazarme pero la esquivé. Tanya me dedicó una mirada dolida. Suspiré. Esto ya era rutina.
– No me disgusta que lo hagas, Tanya – comencé a la vez que ella levantaba el rostro –. Te he dicho miles de veces que no es el lugar indicado.
– No entiendo por que te molesta tanto que lo haga aquí – frunció el seño.
– Estoy en el trabajo. No es para nada profesional ni ético tomarme tiempo en el para mi vida privada.
– No serás el primero que lo haga – trato de sonar indiferente pero sabia que estaba molesta –. ¿Por que no mejor me dices la verdad? Te molesta que te abrace en frente de otras mujeres, ¡como la Bella esa!
– Ni siquiera me molestaré en continuar con esta ridiculez – me llevé una mano a la cara –. Hablamos en la noche.
Ni siquiera le di tiempo de contestar. Sabía perfectamente en que terminaría la discusión: Tanya llorando y pidiendo perdón, yo diciéndole que no importaba y haciéndole prometer que no volvería a suceder. Era un espectáculo que no estaba dispuesto a montar en el hospital.
Continué mi jornada de trabajo algo distraído. Al parecer todo el mundo se percató de eso, pero el único que comentó algo fue el doctor Smith o Ben como pedía siempre que le llamara.
– ¿Que te tiene tan distraído, Edward? – ambos estábamos ya en la cafetería. Era nuestra hora libre para almorzar y la estábamos aprovechando al máximo.
– Tanya – fue lo único que dije.
– ¿Volvió a venir? – preguntó tratando de entender. El no era curioso ni nada por el estilo, solo era un muy buen amigo.
– Si y como siempre demandando tiempo.
– Aun no entiendo por que sigues con ella – comentó con el seño fruncido –. Espero no te molestes pero no le veo el caso que sigas con ella.
– No te preocupes, no me molesta. No serias el único que piensa eso – sonreí al recordar la opinión de mi familia. Carlisle era el único que no opinaba al respecto.
– ¿Entonces? – inquirió.
– No lo sé – admití –. Se que la quiero, pero hay veces en que en verdad no soporto su carácter.
– Creo que lo único que te ata a ella son los años que llevan juntos, porque por lo que me has contado están juntos desde la universidad, ¿verdad?
– Si, desde el primer año hasta ahora.
– Lo que creo es que estas tan acostumbrado a su compañía que crees amarla y no has pensado en acabar con algo que no tiene futuro.
Me quedé en completo silencio. No sabia si pensar que lo que Ben dijo era cierto o no. Nunca lo había pensado, pero tampoco tenia como darme cuenta. Llevaba años con Tanya. Desde que mi primera año en la facultad, de eso hace cuatro años. ¿Como saber si era amor de pareja lo que sentía o no?
– Nunca… nunca lo había pensado – logré decir en apenas un murmuro –. No podría saber…
– Bueno, yo tampoco podría, pero en lo único que puedo ayudarte en es darte mi opinión.
– Gracias – me limité a contestar.
– Cuando quieras Edward – comenzó a levantarse.
– ¿Ya terminó el descanso? – miré a mi alrededor dándome cuenta de que todos los demás médicos que estaban, se habían ido.
– De hecho, vamos retrasados – sonrió como era típico en él.
– ¿En serio? – no pude evitar preguntar. ¡Si apenas habíamos hablado!
– Te dije que estabas bastante distraído – volvió a sonreír.
– En ese caso, mejor nos apuramos – me levanté de la silla para así ambos dirigirnos hacia el piso en el que acostumbrábamos a trabajar.
Si en la mañana estaba distraído, después de la conversación que tuve con Ben era mucho peor. Me era difícil concentrarme después de lo que me dijo, porque- aunque no lo admitiera- había una parte de mí que sabía que él tenia razón, pero había otra – que era casi la mayoría – que me decía que todos eso eran tonterías y que no pensara mas en ello.
Por increíble que pareciera, mi distracción hizo mas corto mi día lo cual agradecía en cierta parte, ya que a pesar de que había prometido ir a cenar hoy a casa de mis padres, me sentía demasiado exhausto como para ir, pero en fin… lo había prometido.
– ¿Y que tal el libro? – como ya había terminado mi turno, me pasé por la habitación de Bella para ver que tal estaba.
– Interesante – fue lo único que dijo. Me pareció rara su actitud, porque por primera vez estaba seria.
– ¿Te pasa algo, Bella? – no pude evitar preguntarle.
– No, nada – respondió rápidamente para luego sonreír. Su cambio de actitud me sorprendió aun más –. Será mejor que te marches. No vaya a ser que tu novia se moleste.
– ¿Por que asumes que me espera?
– No lo se – se encogió de hombros –. ¿No se supone que es lo que los novios hacen todos los días?
– Supongo que si – admití extrañado por la conversación que manteníamos –. Hablando de eso, quisiera pedirte perdón por la irrupción de Tanya. No suele comportarse de esa manera – mentí.
Su actitud era mas que costumbre. De hecho, era más que costumbre, era parte de ella ser celosa. Lo ridículo de sus celos era que yo nunca le había dado motivos para estarlo.
– No te preocupes – volvió a sonreír –. Aunque si me descolocó un poco que estuviera celosa.
– ¿Te diste cuenta? – a lo mejor si había sido tan obvio.
– A pesar de que no lo dijo, me fue bastante fácil darme cuenta por su postura y el tono con el que me habló.
– Discúlpala, por favor – volví a pedir –. Siempre le pido que no venga al hospital a verme, pero nunca entiende.
– No la culpo por controlarte tanto. Yo estaría igual de celosa – apenas escuché lo ultimo que dijo porque fue prácticamente un murmuro.
– ¿Que? – pregunté no muy seguro de lo que escuché.
– Nada – negó con la cabeza rápidamente –. Digo tonterías cuando estoy muy cansada-
– En ese caso, lo mejor es que me vaya para que duermas – Bella asintió –. A propósito… ¿no te has sentido mal? – ella negó con la cabeza –. ¿Algún mareo, dolor de cabeza?
– No, nada – rió divertida –. Ya te dije que si me pasaba algo te avisaba.
– Ok, entonces ahora si me voy – me levanté de la cama.
– ¿Vendrás mañana? – preguntó de pronto.
– Mañana es mi día libre – formé una mueca involuntaria en mi rostro.
Vi como la expresión en el rostro de Bella cambiaba de la esperanza al desanimo. ¿Estaba mal por que no me vería? Una parte de mí- sin saber por que- se alegro por ello, pero la otra pensaba que era normal que estuviera así, después de todo yo era la única persona con quien Bella hablaba.
– Aunque quizás accidentalmente tomé la ruta equivocada en mi auto y llegue hasta acá – me encogí de hombros –. Es mi trabajo ver que todo esté bien por aquí, ¿verdad?
Bella rió, pero esta vez más alegre.
– ¡Pero que buen doctor es usted, señor Cullen! – dijo con un fingido tono de admiración.
– Ya le he dicho, dígame Edward – le seguí el juego.
– Como usted quiera, Edward.
– Ya, ahora si tienes que descansar – miré mi reloj –. Además de que ya estoy atrasado. Alice me va a matar.
– ¿Alice? – preguntó confundida.
– Mi hermana – expliqué –. Dijo que tenía que decirnos algo y para eso organizó una cena familiar.
– Me gustaría que me hablaras de tu familia – pidió en u tono bajo, lo que reconocí como timidez.
– ¿Por que te gustaría saber de mi familia?
– Me gustaria hacerme la idea de cómo seria la mía – su voz todavía era baja, apenas un murmuro.
– Aun no recuerdas nada, ¿verdad? – ella negó –. Si quieres saber de mi familia, ¡por supuesto que lo haré! – Bella sonrió –. Aunque debo advertirte, mi familia es un caso.
– Creo que exageras – rió un poco.
– Ya veras que no – tomé mis cosas, listo para irme –. Buenas noches Bella. Descansa – me acerqué a ella, pero esta vez me despedí con un beso en su mejilla.
– Buenas noches – fue lo único que dijo.
Más rápido de lo que me di cuenta, ya estaba en casa de mis padres. Tan inmensa y acogedora como siempre, daba la cordial bienvenida a lo que seria una buena y próspera noche familiar.
– ¡Hermanito! – gritó Alice para luego prácticamente saltar hacia mi a abrazarme. Ni siquiera había traspasado el umbral de la casa.
– Alice, ¿que tal estas? – correspondí a su abrazo mientras le acariciaba el cabello.
– Mejor ahora que te veo – sonrió mientras bajaba de mí –. ¡Tonto! Ni siquiera eres capaz de visitarnos de vez en cuando.
– Lo siento – fue lo único que dije –. El trabajo me tiene ocupado.
– El trabajo y la acosadora de tu novia – se burló.
A pesar de que mi familia le tenía cariño a Tanya no estaban de acuerdo con que fuera mi novia. No entendían el por que yo seguía con ella, ni mucho menos como la soportaba.
– No empieces – amenacé. No me gustaba cuando se refería de esa forma a Tanya.
– Vamos, Edward – Emmett venia desde el salón. ¿Cuando fue que llegó de Chicago? –. No es como si lo que Alice dice fuera mentira.
– Aun así aquello es grosero – rebatí. Sacudí mi cabeza –. Además, ¿cuando fue que llegaste de Chicago?
– Apenas esta tarde – abracé a mi hermano. Aunque no lo reconociera, lo extrañaba.
– Se cuanto me quieres Eddie, pero trata no demostrarlo mucho. No vaya a ser que pienses que eres gay – rodé los ojos. ¿Como no extrañar las bromas de Emmett? Por primera vez decidí seguirla el juego.
– Es que eres tan sexy – dije a la vez que le tiraba besos tratando de parecer sexy.
– Que asco, Edward – se separó bruscamente de mí a la vez que fingía estar asqueado –. Rose pensará que tratas de seducirme.
Escuché risas y fue recién ahí que me percaté que teníamos audiencia. Alice estaba junto a mi madre y Rose, la esposa de Emmett.
– Pero, ¿que es lo que veo? – Rose abrazó a Emmett –. ¿No es el engreído de tu hermano?
– ¿Y tu la malhumorada de mi cuñada? – me burlé de ella. Rose me golpeó en el brazo.
– Auch. Vaya que estas fuerte – sobé mi brazo –. ¿No me digas que estas tomando los esteroides de Emmett?
– Idiota – puso los ojos en blanco.
– ¡Hey! ¿Quien te dijo que yo tomaba esteroides? – Emmett parecía sorprendido. Como si aquello fuera un secreto.
– Como si tus músculos fueran naturales – se burló Alice.
– Estas molesta porque yo si puedo ser musculoso y tu no puedes crecer…enana – ¡pero que infantiles podían llegar a ser estos dos!
– Mejor enana que cabeza de músculo atolondrado.
– ¡Chicos! ¡Basta ya! – intervino por primera vez Esme, mi madre –. La cena esta casi lista.
– A propósito, ¿el sometido de tu novio donde esta? – no veía ni a papá ni a Jasper por ninguna parte. Se suponía que era una reunión familiar, debían estar aquí, ¿verdad?
– Fueron por el champagne – contestó Esme –. Se nos había olvidado.
– Por mientras pasemos al comedor. No tardaran en llegar – Alice comenzó a movernos a la fuerza para que fuéramos al comedor.
Apenas nos habíamos acomodado cada uno en su lugar cuando Carlisle y Jasper entraron al comedor, ambos con radiantes sonrisas, sobre todo Jasper.
Una vez que estábamos todos sentados a la mesa y con la cena servida. Emmett interrumpió la calma como era costumbre en él.
– ¡Hermanita! ¿Ahora nos dirás para qué es toda esta reunión?
– ¿Acaso no podía citarlos aquí con el solo motivo de disfrutar de una cena en familia? – Alice fingía estar ofendida. Todos sabíamos que ese no era el motivo de la cena.
– De que puedes, puedes – Emmett frunció el seño –. Pero, ¡vamos! Ni para mi cumpleaños organizaste algo tan elaborado, siendo el evento mas importante de la familia – ahora él fingió estar ofendido.
– Emmett, no eres el centro del universo – Rose rodó los ojos.
– Pero si soy el centro de tu universo, cariño – su tono petulante más que molestar, divertía. ¡Era tan de Emmett el comentario!
– Fanfarrón – fue casi imperceptible el sonrojo de Rose.
– ¡Ya, ya! Volviendo a lo importante… – sonrió Alice con un poco de nerviosismo. Esperen… ¿Alice nerviosa? Eso es nuevo.
– ¡Ya! ¡Dinos lo que tengas que decir! – le interrumpió Emmett.
– Jasper – llamó Alice a la vez que ambos se levantaban y tomaban de la mano –. Familia… me caso!
– ¿En serio? – pregunté estúpidamente.
– No, solo hice todo esto para hacerles una broma – respondió sarcásticamente –. ¡Por supuesto que me caso!
– ¡Felicitaciones! ¡Me alegro por ustedes! – exclamó Emmett para después prácticamente abalanzarse sobre Alice y Jasper a abrazarlos.
De pronto la pareja protagonista se vio envuelta de abrazos y felicitaciones por parte de toda la familia, en especial de Esme y Carlisle quienes los observaban con una sonrisa de orgullo y felicidad. La felicidad de sus hijos traía como consecuencia la suya.
En eso estábamos cuando sentí vibra mi celular. ¿Quien podría ser a esta hora?
Me aparté un poco de los demás y contesté.
– ¿Doctor Cullen? – habló una de las enfermeras.
– Si, ¿que paso? – era muy raro que llamaran a mi celular desde el hospital.
– Siento molestarle a estas horas, pero ha ocurrido una emergencia y le necesitan con urgencia aquí – dijo atropelladamente –. Se trata de su paciente, la joven. Es el único que puede hacer algo.
– No hay problema. Voy para allá – corté la llamada.
Fui hacia la sala – que era donde se había trasladado la celebración – a avisarles que tendría que irme.
– Alice, no sabes cuanto lamento arruinar tu noche, pero ha ocurrido una emergencia y tengo que partir al hospital.
– ¿Paso algo muy grave? – preguntó a la vez que todos se quedaban en silencio.
– Aun no se que tanto, pero debo irme. En verdad lo siento.
– No te preocupes. Ve – sonrió un poco.
– Hijo, ¿te acompaño? – preguntó Carlisle.
– ¿Y arruinarle por completo la celebración a los tortolos? No, quédate.
– No te preocupes, Edward – intervino Alice –. Papá, ve con él.
– Vamos, hijo – tomó nuestros abrigos –. Estoy seguro que dos personas trabajan mejor que una – sonreí un poco.
– Claro, vamos.
Tomé las llaves de mi Volvo y partimos hacia el hospital. Me sentía extraño, era como un mal presentimiento, como si algo malo fuera a pasar.
No recuerdo cuantas paginas tiene el capitulo pero creo que es obvio que es mucho mas largo que el anterior xD Gracias a todas por sus reviews *__* En serio que hacen subir mi animo cuando leo sus comentarios (: Como prometi en las respuestas aqui esta el capitulo xD Espero les haya gustado. Eemm eso, xd Cuidense ! Bye !
