Capitulo 4

Amor sobre hielo

Serena termina de arreglar su cabello, coloca una rosa blanca a un lado, el vestido es blanco tornasol con lentejuelas del mismo color, camina con firmeza por el largo pasillo hasta que llega a sentarse junto a Ikuko a esperar a que los llamen, Darién ya está listo pero no se atreve a salir, también está vestido de blanco.

-Debo tranquilizarme, no pasó nada, puedo alegar que fue el momento...estoy bajo mucho estrés...eso...eso puedo decir...no...¿Por qué dar tantas explicaciones? que piense lo que le de la gana -Dijo y se atrevió a salir-

Serena lo vio y se ruborizó pero hizo una expresión de fuerte enojo que no pasó desapercibido al pelinegro. Ikuko le dijo que se sentara junto a Serena.

-Chicos por favor aten bien los cordones de sus patines, revisen las cuchillas, no quiero que nada vaya a afectar su próxima presentación

Ellos no se miraban para nada fingieron seguir las instrucciones de su entrenadora.

Después de unos pocos minutos escucharon el llamado, el patinaje libre, la parte más larga del programa debía ser realizada por la siguiente pareja.

"Darién Chiba y Serena Tsukino"

Ambos salieron, los gritos de la multitud se escucharon, las luces se apagaron y encendieron los reflectores, Ambos estaban tomados de las manos muy sonrientes como si nada hubiera pasado.

Fueron al centro y esperaron a que empezara a sonar el tema musical a interpretar. La melodía la había elegido Ikuko, era la de Romeo y Julieta.

La música empezó suave, era una melodía romántica que cobraba fuerza poco a poco, así que los movimientos también debían intensificarse, los que veían, se sentían conmovidos, las luces jugaban un papel importante también, la escena era sumamente hermosa, en verdad parecían un par de enamorados danzándole al amor, Darién sorprendió a todos con sus saltos perfectos, todos sincronizados con los de la rubia, inclusive el triple axel fue limpio, por primera vez él sintió una fuerte emoción, ya no eran nervios, empezaba a gustarle el hecho de estar ahí siendo admirado, escuchar a la gente gritar su nombre igual como cuando jugaba Hockey, se sintió fuerte, recuperó la fuerza que había perdido aquella vez en que se lesionó.

Esta vez no hubo errores, todos los movimientos fueron perfectos, las cargadas, los saltos, piruetas, realizaron todos los movimientos acrobáticos y arriesgados que les había enseñado Ikuko.

Serena y Darién terminaron con un sublime abrazo medio inclinado y mirándose a los ojos, porque así lo habían ensayado, ella quería evitar sus ojos pero eso podría ser interpretado como otra cosa por parte del chico por eso prefirió clavarle la mirada con gran intensidad, una mirada llena de enojo y rabia, la gente aplaudió y se levantó a lanzarles rosas y regalos. La rubia dio una vuelta por toda la pista tirando besos mientras Darién saludaba y alzaba los brazos agradeciendo por los aplausos, esperó a que ella regresara y juntos hicieron la reverencia final y salieron de la pista, los comentaristas daban buenas críticas acerca de ellos y el puntaje colocado por los 7 jueces fue alto, ahora solo debían esperar a ver los resultados ya que las demás parejas también eran muy buenas en especial la de Motoki y Lita.

Serena fue a guindarse del cuello de Serenity quien la felicitó y abrazó contenta.

-¡Estoy orgullosa de ti, hija!

Darién abrazó a Ikuko quien casi lloraba de la emoción.

-¡Lo has hecho bien! ¡Sabía que lo lograrías! –Expresó y le dio un beso en la mejilla-

-gracias a ti, a lo que me has enseñado, ahora me siento más seguro de mi mismo

-¡Buen trabajo Darién! –Dijo Serena toda seria-

-Gracias

-En verdad lo hiciste bien, te felicito, has progresado de una forma sorprendente, Ikuko hizo bien en elegirte –agregó Serenity-

-gracias señora Serenity

La siguiente pareja en salir, eran sus más fuertes rivales. El rubio arrancó un sinnúmero de aplausos, prometía robarse el show. Lita y él brillaban en sus trajes azul eléctrico.

Tomaron sus lugares y al ritmo de voces de primavera de Strauss dieron el más grande y espectacular espectáculo, parecía que ellos habían nacido para patinar juntos, se acoplaban perfectamente bien, eran uno solo en la pista. Hicieron maniobras que ninguna otra pareja se había atrevido. Motoki la elevó tan alto sujetándola solo con un brazo, ella uso sus manos para soportar el peso de su cuerpo, abrió las piernas en el aire, luego las cerró y se deslizó suavemente sobre la espalda del rubio, él la llevó hacia delante de un rápido giro y terminó por darle vueltas rápidas en el piso, siguieron patinando, haciendo hermosas figuras, Motoki y Lita hicieron el triple axel y finalizaron dando vueltas rápidas de acuerdo al compás de la música.

La gente hizo lo mismo que con Darién y Serena, lanzaron preciosos obsequios, el jurado dio una excelente calificación.

Serena estuvo concentrada viendo sin pestañar cada movimiento del rubio, el fue a buscar a su entrenador y le dio un fuerte abrazo. Darién seguía la mirada de Serena y descubrió que ella estaba concentrada en Motoki.

-¡Serena! Hay que esperar los resultados finales, será mejor que vayamos a cambiarnos de ropa y vayamos a ver el tablero de anuncios –Le indicó-

-Ya clasificamos, estoy segura, no hay mejores parejas que la de Motoki, Lita, tú y yo, los demás no podrán superarnos aunque quisieran, seremos los únicos representantes del Japón –Le dijo sin dejar de mirar lo que hacía el rubio-

-¡Estás muy segura!

-¡Sí, lo estoy!

Ambos fueron a sus respectivos vestidores y se cambiaron de ropa, Serena casi se mordía las uñas por los nervios.

Al cabo de una hora los resultados fueron publicados en el tablero de anuncios punteando estaban Motoki y su pareja y en segundo lugar Serena y su pareja, seguidos de dos parejas más que serían los clasificados para ir a los juegos de invierno en Vancouver.

Ikuko regresó con las buenas nuevas, la gente celebraba por sus favoritos hasta que poco a poco fueron abandonando el recinto favorito, Darién y los demás estaban en el auto esperando a Serena, ella aun no salía, estaba en el coliseo sentada en una de las gradas como esperando algo.

Serenity le pidió a Darién que fuera por ella.

-Dile que ya es tarde y que queremos irnos por favor

-Está bien, enseguida la traigo

Serena estaba aun sentada mirando hacia el piso, estaba triste, muy triste, de pronto se fijó en un par de zapatos cafés. Miró hacia arriba y se encontró con la sonrisa de Motoki Onisan.

-¡Serena! –Pronunció-

-¡Andrew! –Dijo con lágrimas en los ojos, se levantó y lo abrazó-

El verdadero nombre de Motoki Onisan era Andrew Furuhata, el otro era su nombre artístico.

En ese momento Darién iba entrando pero al ver la escena retrocedió un poco y se escondió detrás de una columna.

-¡Serena! No llores –Dijo el rubio- ¿No te alegra que hayamos vuelto a vernos?

-Sí, sí, mucho

-cuando dejamos de vernos era una niña todavía –Dijo deshaciendo el abrazo y secando sus lágrimas- ¿Cuántos años tenías?

-14 años

-yo a penas descubría que me gustaba el patinaje en cambio tú eras toda una experta, aun sigues siéndolo, estuve viendo tu presentación, eres muy buena, te felicito

-¿Por qué no querías verme?

-Sentía que no estaba a tu altura, ahora es diferente

-¡Yo quería ser tu pareja!

-¡Lo siento! Pero si eras mi pareja no podría compararme contigo

-¡Me estás ganando!

-Tú siempre serás la mejor

Darién se sintió mal, algo incomodo, así que prefirió salir y regresar al auto, al verlo Serenity preguntó de inmediato por su hija.

-Está algo ocupada –Dijo él- está conversando con Motoki Onisan

-¿De verdad? ¡Oh! Bueno si es así habrá que esperarla –Indicó Serenity-

Después de un par de minutos salió Serena, no se veía feliz al contrario parecía como si acabara de recibir una mala noticia, tenía el semblante decaído.

-¡Hijita! ¿Qué tienes? –Preguntó su madre-

Ikuko y Darién estaban a la expectativa de la respuesta que fuera a darle la muchacha a Serenity. Serena y su bipolar carácter, de tristeza pasó de pronto a enojo.

-¡Uy! ¡Tengo mucho coraje!

-¿Por qué? -preguntó Ikuko-

-Le pregunté a Motoki Onisan si era cierto que él había dicho que era una bruja y no se atrevió a negarlo al contrario dijo que soy una mañosa y una odiosa y que jamás de los jamases se atrevería a convertirse en mi pareja

Darién se sorprendió, cuando los vio hablando otra cosa fue la que le pareció oír, pero de pronto pudo haber cambiado la situación, él no se había quedado a ver que más pasaba.

-Pero me las va a pagar, por las dos cosas, me las va a pagar

-¿Cuáles cosas? –Preguntó Darién-

-La ofensa que me hizo y por haberse negado a darme una información

-¿Información?

-Ya no importa mejor vayamos a comer algo para celebrar, tengo hambre

Fueron a una pizzería y Serena devoró algunas rodajas de pizza, los demás se quedaron sorprendidos viendo como comía, era como si estuviera desquitándose con la comida.

-Hija ¿Podrías comer más despacio?

-Estuve matándome de hambre todos estos días para poder estar más ligera y que Darién pudiera sostenerme, ahora pienso desquitarme

-te vas a indigestar –Dijo Ikuko-

-No importa tengo una idea para bajar la comida, podríamos ir a bailar a una disco

-No lo creo –Dijo Serenity- eso ya no es para nosotras ¿Verdad Ikuko?

-Así es, eso es solo para los más jóvenes como ustedes ¿Por qué no se van los dos a celebrar?

-¿Los dos? –Dijeron al unísono-

-Sí ¿Por qué no? Son compañeros, el triunfo es de los dos, tienen derecho a divertirse –Dijo Serenity-

-Me gustaría –Dijo él- aun no conozco los centros de diversión de Inglaterra ¿Por qué no me sirves de guía turística, Serena?

-Está bien –Dijo lacónicamente- ¡Prepárate! Voy a llevarte a la disco, más sonada de Londres, te quedarás impactado

Era cierto, Darién quedó impactado ella lo llevó a una discoteca que quedaba en el Soho en West End. El Soho es uno de los lugares más conocidos en Londres ya que a más de centros comerciales, restaurantes y lugares de entretenimiento, aloja a la más famosa comunidad gay de Londres.

Fueron a un centro nocturno que estaba lleno de travestis, lesbianas y homosexuales. Hombres se paseaban en diminutas falditas, coqueteándole al joven de ojos azules, en ciertas esquinas estaban parejas del mismo sexo besándose desenfrenadamente. A Darién observar esas escenas le parecía algo grotesco, Serena lo había hecho a propósito porque quería desquitarse con él por tratar de besarla. Fueron a sentarse a una barra, el bartender también era gay y le guiñaba el ojo al chico. Darién miró a la rubia como diciéndole ¿A dónde me has traído?

-Me encanta este lugar –Dijo ella pícaramente- me gusta mucho los colores y la gente ¿Qué opinas?

-Si te agrada que otras personas de tu mismo sexo te miren lascivamente no hay problema pero en cuanto a mi me desagrada. No estoy en contra de estas personas, ellos han elegido vivir así pero este no es mi ambiente ¿No podemos ir a otro lugar?

-No, este es mi lugar favorito

-No entiendo ¿cómo pudieron dejarte pasar? eres menor de edad todavía

-Cuando se es famoso eso poco importa, además todos creen que tengo más edad

-Ahora entiendo, cuando se tiene fama y poder económico lo incorrecto es correcto

-Vayamos a bailar –Dijo antes de beber su vaso de Gin fizz-

Serena lo llevó de la mano hasta la pista para poder bailar, la chica se puso a danzar sensualmente como casi todas las mujeres del lugar, Darién no tenía ganas de bailar, se sentía como dentro de una pesadilla, esa no era su idea de divertirse, verla dando esos espectáculos lo fastidiaba.

-¿Qué te pasa Darién? –Preguntó ella sin dejar de moverse- No me dirás que estás aburrido, pensé que eras divertido, pareces un viejito anticuado

-Me pregunto si tu madre sabe que frecuentas estos lugares

-¿Crees que soy idiota? Jamás se lo diría

-Entonces no lo sabe, pobre madre, si supiera lo que hace su hija a sus espaldas, pero ya habrá alguien que la prevenga

-No irás a decírselo ¿Verdad?

-No es correcto que una jovencita como tú ande en estos lugares, creo que tendré que decírselo

-No lo harás

-claro que lo haré, es más, ahora mismo nos regresamos a casa –Dijo enérgicamente-

-No, nos iremos –Dijo y se fue molesta a la barra a hablarle al bartender- prepárame uno de esos cocteles que tú solo sabes hacer y por favor ponle bastante vodka y hielo que estoy seca

Darién llegó a discutir con ella sobre ir a casa.

-te he dicho que no regresaré es muy temprano aún

-Si no quieres volver entonces vayamos a otro lugar, pero aquí no vamos a quedarnos

-Está bien, nos iremos pero después que termine mi coctel

Serena se tomó el coctel y pidió dos más.

-Dijiste que era el último –reclamó el chico-

-Sí pero no has bebido conmigo para celebrar nuestro triunfo, tomate una copa conmigo, solo una y nos vamos

Serena tomó de golpe su bebida, Darién bebió solo un poco y se dio cuenta de que estaba demasiado fuerte.

-Serena, deja eso, tú no puedes beber así

-¿Por qué?

-Vas a embriagarte muy rápido

-Eres un aguafiestas –Dijo y empezó a reírse sin motivos-

Darién se dio cuenta de que ella ya estaba alcoholizada.

-Se acabó, nos iremos ahora mismo –Dijo y quiso cargarla tomándola de la cintura-

Serena se guindó de su cuello y lo miró aun riendo.

-Hoy querías besarme y yo no te dejé, ¿si te beso ahora podremos quedarnos un rato más?

-No sabes lo que dices, no es cierto, yo no iba a besarte

-Tú estás enamorado de mí, por eso me miras como me miras

-La borrachera te hace hablar estupideces –Dijo quitando los brazos de ella de su cuello-

-Sabes que no estás nada mal, tienes bonitos ojos…anda quedémonos otro ratito

-ya me cansé –Dijo y la cargó en sus hombros-

-Bájame ya

Darién no hizo caso a los berrinches de la rubia y se la llevó a la calle, fue recién ahí que la bajó.

-Eres una malcriada

-Y tú eres un maldito mentiroso, porque dices que no te gusto y yo sé muy bien que te mueres por mí

-Será mejor que busque un taxi

-Me huyes, pero aunque lo niegues sé que te gusto

Darién hizo parar uno de los taxis negros y tuvo que subir a Serena casi a la fuerza.

Al fin llegaron a casa y mientras iban caminando por el gran jardín de la mansión ella siguió instigándolo.

-Me tienes miedo

-¿A una chiquilla como tú? ¡Estás mal! –Dijo adelantándose-

Serena le dio alcance y se le puso en frente.

-Me siento triste –Dijo poniendo su cara de pena-

-¿Por qué?

-Es que hoy me di cuenta de que él no me quiere de verdad

-¿Estás hablando de Motoki Onisan?

-No me preguntes más

-No me gusta verte triste, te ves más bonita cuando sonríes

-¿Ves? Yo tenía razón, te gusto, te gusto mucho

Serena salió corriendo y riendo mientras él se quedó como bobo mirando como ella se alejaba.