Hola hola n.n

He tenido mucho trabajo últimamente, pero aquí ya esta el capitulo 4, todo esta contado por Link el héroe del tiempo así que cualquier intervención del héroe del crepúsculo aparecerá en italica, espero que les guste mucho. Como siempre muchas gracias a P.Y.Z.K, a Vince y a CocoDriloDeLaCaleta por sus reviews.

Que pasen un fin de semana muy divertido!


Link estaba extasiado, su tatarabuelo llevaba mas de 4 horas hablando sin parar, al estar muerto obviamente no era capaz de sentir hambre, sed o cansancio; sin embargo el joven no pudo evitar prepararle una taza de té cuando lo llevo a su casa, el antiguo héroe la acepto, pero no porque fuera a tomársela sino por el puro placer de sostener de nuevo una taza entre sus manos. Después de ese rato el chico se olvido de todo, incluso de comer, tal vez era por escuchar de nuevo a una persona de su familia, o tal vez era por escuchar la historia del héroe del tiempo de boca de su propio protagonista, quien no solo le conto la historia que ya conocía (claro que más detallada, al bocón de Mido no se le mencionó en ninguna versión), sino una que al parecer nadie más que él conocía. Hablo de una misteriosa tierra llamada Termina, de cómo en ella existía una versión diferente u opuesta de cada persona viva en Hyrule, del vendedor de mascaras que al parecer podía ir de una tierra a otra cuando le venía en gana, de la máscara de Majora y de cómo había convertido 3 días en poco más de 15, los 3 días más largos de su vida.

-… y regrese de nuevo a Hyrule con las manos vacías- dijo con algo de pesar el héroe del tiempo

-Pero eso no era verdad, el Skullkid ahora era amigo suyo- señalo Link

-Pero yo nunca lo sentí así, debes comprender que regrese al bosque kokiri y todos tenían un compañero, yo me sentía aun peor porque no había perdido un hada, sino dos; después de un tiempo me volví a sentir miserablemente solo, prepare algunas de mis cosas y de nuevo salí en busca de Navi-

Link entendía como debió sentirse su ancestro, en alguna ocasión se encerró durante varios días en la biblioteca, buscando la manera de poder ingresar al reino del crepúsculo sin utilizar el espejo y de hecho; pensar que debería estar en el castillo ayudando a la princesa con los preparativos le remordía un poco la conciencia, pero, a diferencia de su ancestro el si había encontrado a uno de sus compañeros y no pensaba dejarlo por el momento.

-Antes de partir- siguió el antiguo Link- pase al antiguo templo del bosque a despedirme de nuevo de Saria, ella intento convencerme de que me quedara; me dijo que Navi debía tener una buena razón para dejarme, quizá permanecer atada a mí de por vida la haría muy infeliz o a mí, quizás a ambos.

-¿Es que no lo ves?- me dijo –ahora mismo continuar atado a ella aunque solo sea en tus pensamientos te está haciendo muy infeliz, Link, déjala ir-

Pero yo no podía, quería a mi compañera de vuelta, así que me despedí de Saria. Salí al bosque perdido, podría haber usado el preludio de la luz para llegar directamente a la ciudadela a despedirme de Zelda, pera había muy cerca del templo una fuente de hadas y pensé que las necesitaría, estaba a punto de llegar a la escalera que daba a ella cuando el Skullkid me derribo y burlándose de mi me quito la ocarina de nuevo.

-Dámela es mía- le grite, el solo toco su trompeta, entonces corrí tras él, pero todo niño que entraba al bosque sin un hada se perdía sin remedio, recuerdo haber dado muchísimas vueltas, pero siempre regresaba al mismo lugar, incluso intente regresar con Saria, pero ya no pude, anocheció y me quede ahí a pasar la noche congelándome. Al amanecer escuche el ruido de la trompeta y lo seguí, el solo tocaba parado en una piedra chismosa, brinque para quitarle la ocarina, pero él se limito a moverse a un lado, lo hice varias veces, hasta que me enoje y le dispare con la resortera, el se rio mucho y continuo su camino. Pase mucho tiempo buscando a ese bribón y tratando de quitarle la ocarina; para mi mala suerte no había empacado comida ni agua, confiando en comprarlas en la ciudadela, pero 2 noches después note que jamás salíamos al prado que tenia agua, comencé a sentirme muy mal, sucedió en otoño así que ni siquiera había hojitas tiernas para poder mascar y refrescarme; pasarían otro días, estaba tan desesperado que empecé a cavar buscando agua, incluso llegue a pensar en reventarme las venas para poder beber mi propia sangre, cuando no podía mas, cuando ya no podía ni mantenerme en pie, el Skullkid regreso. Tocaba con alegría la trompeta moviendo la ocarina delante de mi cara, saque la resortera y le lance una semilla, finalmente enojado también le avente la resortera.

-No quiero jugar- le dije con la voz áspera y seca…y me lanzo la ocarina

-Lo logre, ahora no podrás irte- dijo y se esfumo.

Recogí la ocarina y con las pocas fuerzas que tenia, camine, aunque no era capaz de reconocer el sitio en el que estaba, toque algunas notas en la ocarina, pero no fui capaz de tocar ni el preludio de la luz, ni la canción de la tormenta, estaba demasiado aletargado; al final toque algo que me pareció incomprensible y me desplome, lo último que recuerdo fue haber sentido un lengüetazo en la cara.

No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, recuerdo que desperté tosiendo, alguien me daba unos sorbos de leche, pero no lo hacía bien, cuando pude abrir los ojos vi que se trataba de Ingo

-despertaste-dijo –Talon, Malon ya despertó- grito- "tranquilo, todo va a estar bien, quiero que te acabes toda la leche, necesitas recuperar fuerzas"- y me obligo a beber, no podía enfocar nada, pero me dio la impresión de que estaba en la recamara de Malon.

Talon entro y me dio unas palmadas en la espalda –por fin, tienes tanta suerte chico, Epona te encontró justo en el momento indicado, no quiero ni imaginar que te habría pasado estando solito en el bosque, quizás no la habrías contado- me puso una mano en la frente – ¡Oh no!, de nuevo estas ardiendo, Ingo por favor ve a la ciudadela por el doctor que yo traeré el hielo para bajarle la fiebre a este muchacho. Malon, te lo encargo mucho- dijo y ambos salieron. La cabeza me daba mil vueltas y entonces Malon me abrazo con mucha fuerza –Estaba tan asustada, creí que ya no ibas a despertar niño del hada- quería decirle mi nombre, pero estaba tan débil que no podía ni hablar y lo único que salió de mi boca, fue toda la leche que Ingo me hizo beber-. El héroe del crepúsculo sonrió.

-En fin- continuo el héroe del tiempo- Tarde un tiempo en recuperarme, Talon e Ingo me mantuvieron lo más cómodo y a salvo que les fue posible y de haber podido les habría ahorrado tanto trabajo con el simple hecho de tener un hada, pero en el bosque no logre tomar ninguna. Sin embargo fue Malon la que más se esforzó, era ella quien ponía hielo en mi frente cuando me subía la temperatura, ella me hacia compañía en el día y me leía por las noches, incluso llego a darme de comer, soplándole a la cuchara para que yo no fuera a quemarme; una noche descubrí lo mal que ella lo tenía que pasar, se quedo dormida antes que yo lo hiciera y me sorprendí a mi mismo acariciándole la cabeza; cuando Talon la saco del cuarto, me levante lo más rápido que mis piernas me permitieron y vi como la bajaba, ella dormía abajo con los cuccos sobre un montón de paja con solo una manta, me sentí como un intruso, yo estaba muy cómodamente acostado en su cama. Así que para compensarlos cuando me sentí lo bastante fuerte empecé a ayudarlos en el rancho. Al principio Talon se negaba, después de todo yo era el gran héroe del tiempo y me consideraban superior a ellos, pero nunca acepte que me trataran diferente, así que les gustara o no me puse a trabajar, primero en cosas sencillas como entregar la leche o darle de comer a los animales. Después me hice cargo de los caballos junto con Malon.

Todo eso fue tan raro para todos, mas para las personas en la ciudadela, el verme llegar con las entregas de leche, a mí, el héroe del tiempo, ¿como era posible que se redujera a un simple granjero? Y muchas veces, en especial los guardias, le reprocharon a la princesa el no haberme ofrecido un puesto en el palacio-

-¿Y no lo hizo?- pregunto el héroe del crepúsculo

-Claro que lo hizo- contesto el antiguo Link- Un día vi llegar al rancho a Impa, la nana de la princesa; ella se disponía a entrenarme, quería pasarle los secretos de los sheika a un discípulo y posteriormente yo entraría al palacio como el jefe de la guardia. Así que me llevo a su hogar en Villa Kakarico, pero siempre me las arregle para escaparme; porque extrañaba mucho a Malon, veras, conforme crecíamos nos hicimos inseparables, con ella por primera vez en mucho tiempo me sentía feliz de nuevo y por primera vez me sentí parte de un lugar, tenía una nueva compañera de aventuras y la sola idea de vivir sin ella me parecía insoportable. Impa se enojaba mucho conmigo pero nunca me importo mucho.

-¿Nunca pensó volver al bosque Kokiri?- Pregunto el joven Link

-No, porque nunca fui igual a ellos, yo ya había comenzado a crecer, ellos seguirían siendo niños y de hecho fue Saria quien me convenció después de no hacerlo, ella sabía que Malon logro hacer que me olvidara de Navi, así que debió sentir un gran alivio, aun así a veces iba a verla o a veces solo hablábamos atreves de la ocarina-

-¿Y qué ocurrió, obtuvo el puesto en la guardia?- pregunto el héroe del crepúsculo

-No- contesto el héroe del tiempo- Impa se canso de tener que perseguirme hasta el rancho LonLon y la última noche que fue hacia allá, la acompaño la princesa Zelda . Las 2 damas llevaban el semblante muy serio y pidieron a los demás dejarnos a solas - El chico escuchaba fascinado, incluso apoyo la cabeza en sus manos apretando sus cachetes – Zelda hablo con algo de amargura- continuo el héroe del tiempo-

-Me parece que solo existe una persona capaz de preservar los secretos de los Seika y esa…seré yo Link- dijo muy seria- Impa me conto todo sobre la tierra de Termina- suavizo su voz- y lo que has tenido que vivir, aunado al trabajo que realizaste para Hyrule, prácticamente sin recibir ningún tipo de paga, me parece justo, que tengas todo el derecho a llevar una vida tranquila- dijo y me abrazo, Impa solo sonrió- quiero que sepas que te aprecio sinceramente y que no dudes nunca en acercarte a mi si es que necesitas ayuda- Ella y su nana se despidieron y no las volví a ver por mucho tiempo.

Tenía más o menos 15 años, cuando se me dejo disfrutar de mi libertad, fueron años tan tranquilos y felices, Malon y yo éramos inseparables, la lleve a visitar a mucho amigos míos, a Saria, a Darunia, incluso a la princesa Ruto, aunque no le hizo la menor gracia. Nosotros plantamos este mismo árbol – dijo estirando los brazos a su alrededor- nos gustaba sentarnos a su sombra a comer manzanas luego de un día pesado, ella me enseño a bailar o bailaba ella misma al ritmo de la ocarina y por lo mismo a nadie le pareció raro que nos comprometiéramos unos años después, aunque Talon no nos lo dejo tan fácil, 2 años después del compromiso aun no había dejado que nos casáramos.

-¿Por qué?- pregunto el joven Link

-Creí que me ponía a prueba ¿Así que yo no era lo suficientemente digno de su hija? Pues me puse a trabajar más arduamente, entrene a una gran escuadra de caballos con tal de que Zelda los comprara, salí a entrenar día tras día a veces con Darunia a veces con Impa, para demostrar mi fuerza y mi valor, vendí toneladas de manzanas, estaba tan desesperado que incluso deje de comer y dormir, fue horrible- dijo el héroe de tiempo y sonrió ampliamente- pero en realidad Talon estaba construyendo en Villa Kakarico un hogar para sí mismo, nosotros ahora nos haríamos cargo del rancho- se quedo callado y curiosamente suspiro con fuerza ¿una persona muerta aun podía hacer eso?, en su mirada reflejaba una gran ensoñación- La boda fue hermosa, la flamante reina fue quien nos caso y 2 años después nació el pequeño Ordon, no creí que se pudiera ser más feliz en ese momento, tenía una hermosa esposa, un hermoso bebe y un prospero rancho ¿Qué más podía pedir?, pero como todo no iba a durar para siempre, tiempo después llego un mensajero con pésimas noticias

Habían atacado el coloso del desierto y Nabooru la sabia del espíritu fue asesinada, por lo que la reina Zelda me ordenaba presentarme en el palacio cuanto antes.

La reina me informo de los hechos, al parecer no a todos les encanto que desterráramos a Ganondorf al reino de las sombras, un grupo muy numeroso de mujeres gerudo planeo una venganza por años y para llevarla a cabo se servirías de una magia oscura que habían logrado perfeccionar en 2 letales objetos, con ella asesinaron a las que se oponían, la sabia del espíritu fue tomada por sorpresa y destruyeron por completo la fortaleza; Zelda creía que atacarían a todos los sabios, incluida ella, pero no sabía en qué orden lo harían así que teníamos que estar alerta.

Regrese a mi hogar con el único propósito de de despedirme de mi esposa y de mi hijo- una lagrima cayo de su ojo azul, apretó la taza con fuerza, tal vez le costaba más trabajo recordar los eventos o tal vez le parecían más dolorosos, porque su imagen se empezaba a desvanecer- antes de partir Malon me empujo bruscamente de Epona y caí grito- No importa, aun si tengo que romperte todos los huesos si eso te mantiene a salvo aquí-

La abrace y le dije- El reino esta amenazado de nuevo y esta vez no temo por la vida de nadie, más que la tuya y la de mi hijo, aun si me cuesta la mía, ustedes tienen que estar a salvo-

-No, eso es muy egoísta- me dijo llorando –No puedes dar tu vida porque no es enteramente tuya, una parte me pertenece a mí y otra a Ordon, ya trabajaste demasiado para este reino, aun hay 6 sabios dispuestos a protegerlo…- y se soltó a llorar- se que no puedo detenerte, pero por favor, regresa. ¡Tienes que regresar! ¡Entiéndelo, regresa por favor!-

Le di un beso y le dije –Te juro que regresare- y con esa frase el héroe del tiempo perdió por completo la forma humana, gruesas lagrimas caían de su ojo rojo – de saber que esa sería la última vez que la iba a ver le hubiera dicho algo mejor.

La guerra fue sangrienta, por primera vez observe el poder de la sombra fundida en la ciudadela, ellas eran capaces de aparecer seres de las sombras con solo desearlo; eran horrorosas cosas parecidas a una araña o a veces a un enorme mono de color negro, con una extraña espiral roja en la frente, esos seres aniquilaban hasta a 5 personas a la vez, pero lo peor fue cuando una de ellas se puso aquel casco, se transformaba ella misma en una gran araña que podía hacer que las personas estallaran con solo tocarlas. El amor de Nayru nos protegió a la reina a mí y a un puñado de personas que pudimos escapar de la ciudadela, pero esta quedo destruida. Nos refugiamos en el sitio más remoto que pudimos, más lejano aun que la región de los Zora, pero ellas no pararon, arrasaron con ciudad goron asesinando a Darunia, aniquilaron también a una gran parte de las personas de Kakarico, incluidos Talon e Ingo, era monstruoso lo que ellas pretendían, llegaron a pensar incluso en eliminar la luz del día, para hacernos saber que nadie estaba a salvo.

Impa, Zelda , Ruto, Rauru y las grandes formamos un cuartel en la región de los, pero otro mensaje llego, la reina Gerudo se dirigía a mí, tenían secuestrada a Malon y A Ordon en el templo del bosque, el cual Saria había dejado para reunirse con nosotros, tenía un plazo de 3 días para rescatarlos o serian asesinados y como rescate pedían la ocarina. Los sabios inmediatamente se negaron, con la ocarina serian capaces de regresar a Ganondorf o de abrir un portal al reino de las sombras, pero yo estaba desesperado, en contra de sus deseos, me lleve un grupo de soldados conmigo y me dirigí al bosque.

Atravesamos la pradera sin ser molestados, al llegar al rancho mi desesperación creció, estaba completamente en ruinas, las llamas seguían ardiendo en algunas construcciones y había muchos derrumbes en la tierra, obligue a mis hombres a seguirme al bosque Kokiri. Cuando llegamos estaba amaneciendo y algunos niños se asomaban por las ventanas, despertados por nuestro ruido, entonces apareció un extraño portal y varios seres de las sombras aparecieron, los atacamos de inmediato, pero de todas direcciones llegaron guerreras gerudo, habíamos caído en una trampa y mientras nosotros luchábamos contra los monstruos, ellas se dedicaron a masacrar a los niños- el héroe del tiempo volvió a dejar caer varias lagrimas- Vi a mis antiguos amigos morir se les clavaron flechas o espadas, en el caos de la batalla, yo mismo atravesé a Mido con mi espada y en ese momento de distracción una de ellas aprovecho y me lanzo una lanza justo a la cabeza, dándome en el ojo derecho, me tiro de mi montura y perforo el casco, sabia en ese momento que iba a morir, pero nunca les entregaría la ocarina. No sé como, pero me levante y me arranque una parte de la lanza, corrí hacia el interior del bosque perdido, logre que ellas me siguieran y cuando me iban a alcanzar, toque el minueto del bosque y llegue al templo, al menos logre que esas malditas arpías se quedaran atrapadas para siempre en el bosque. Corrí hacia adentro, buscando un lugar seguro para la ocarina, empezaba a faltarme el aliento, ya casi no podía ver, pero seguí y caí al desagüe, me arrastre hasta el cofre y la deje ahí, entonces me acosté en el piso y una blanca y hermosa niebla me envolvió. Lo extraño fue o al menos ahora me lo parece, que unos días después desperté, no me sentí vivo, pero la muerte tampoco me había tocado, no podía recordar nada y mi corazón ya no latía, pero no estaba muerto, no estoy realmente seguro de porque o como paso, ni porque tome la forma de un stalfo, pero desde entonces vague por el reino buscando una explicación-

-Y la que encontró fue pasar las técnicas de espada a un discípulo- dijo Link

-Si, era lo único que podía recordar… y las canciones, que ya nada significaban para mí, pero que divertían al Skullkid, sin embargo me di cuenta de otro cambio, aun tenía una parte de la lanza incrustada en mi cabeza la cual aun encerraba el poder de las sombras, me tomo años de práctica, pero aprendí a convertirme en un lobo dorado, y cuando un joven espadachín apareció, este también podía convertirse en lobo, así que inmediatamente te atraje hasta mi con aquellas curiosas piedras que encontré y que entonaban las canciones que conocía, en total marque 6 con el único propósito de entrenarte, creí que eso me haría libre, pero no funciono-

-Porque tatarabuelo- le dijo Link al antiguo héroe- Usted si está en deuda con alguien, no es con el reino, ni conmigo, ni siquiera fue con los niños Kokiri, usted no sabía que era una trampa y lo único que quería era salvar a su familia, pero recuerde una cosa, Malon y Ordon jamás supieron que fue lo que le paso y ellos no fallecieron en la guerra-

-¿Cómo sabéis eso?- pregunto el antiguo Link

-Porque yo estoy vivo y este pueblo se llama Ordon- dijo el chico

-Chico, no digáis tonterías. Ya es muy tarde- dijo el héroe del tiempo levantándose y asomándose a la ventana- será mejor que descanséis, no vayáis a preocuparos, seguiré aquí- le dijo al chico.

Este solo lo vio y asintió con su cabeza, se dirigió con algo de tristeza a su dormitorio.