-In The Darkness of Your Eyes I: "I Will Remember the Lost Memories"

Arc I: "Reincarnation"

Capítulo 4: "El Preludio de la Oscuridad –Parte 1–"

-Naruto… -

-¿Uh? ¡Ah! ¡¿Sasuke?! – Exclamó sorprendido el rubio. - ¡¿Estás hablándome?! –

-¿Hay algún otro Naruto aquí? – Preguntó Sasuke con obvies.

-No, pero… - Murmuró Naruto. – Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que me hablaste...solo me sorprendí un poco. -

-Bueno, yo esperaba no hablarte otra vez, pero no tuve de otra. – Respondió Sasuke con simpleza.

-Hmph, no has cambiado nada. – Murmuró Naruto indignado. - ¿Qué quieres? -

-¿No has visto a Uehara? – Preguntó Sasuke ignorando su puchero.

-¿A Himeko? No. – Negó con la cabeza. – Hinata me contó que ya habían regresado de "su viaje juntos" hace unos días, pero Himeko no ha venido a la escuela ni me deja visitarla. – Explicó preocupado. – Ahora que lo pienso, ¿le pasó algo? –

-Nada que te incumba. – Respondió Sasuke desviando la mirada pensativo.

-¡Claro que me incumbe, es mi amiga! – Replicó Naruto.

-Mantente al margen, o simplemente harás las cosas más complicadas para ella. – Reprochó Sasuke.

-¿Y desde cuando te preocupas por ella? – Preguntó Naruto. - ¿Debo recordarte la razón por la que te llama "traidor"? -

-Eso no te importa. – Replicó Sasuke girándose a verlo. – Si se ha recluido en su casa es lo mejor, así que hazle un favor y evita que la molesten, incluyéndote tú mismo por supuesto. –

-Que me digas esas cosas solamente hace que mi curiosidad aumente. – Dijo Naruto mirándolo fijamente. - ¿Me dirás lo que sucedió o tendré que ir a preguntarle a ella? No importa cuánto tenga que insistir, sé que ella al final terminará cediendo. –

-No la molestarás. – Reafirmó Sasuke sin quitar su vista de Naruto.

-Entonces cuéntame. – Repitió Naruto sin vacilar.

-Maldita sea, eres molesto. – Dijo Sasuke bufando. – Bien, te lo diré, pero en un lugar más privado. –

-De acuerdo, vayamos a la sala de reuniones. – Respondió Naruto mirándolo. – Siendo tú uno de los doce será fácil entrar sin problemas. –

-Bien, camina. – Dijo Sasuke dirigiéndose a la sala de reuniones de la escuela con Naruto detrás de él, el guardia que la respaldaba lo saludó cordialmente y después de unas rápidas preguntas los dejó ingresar a la sala. Naruto y Sasuke entraron juntos y el rubio cerró la puerta tras de sí.

-Bien, ahora cuéntame lo que sucedió. – Dijo Naruto sentándose en una de las sillas acomodadas alrededor de la mesa.

-Antes de llegar a la Isla, algo…o mejor dicho alguien entró de alguna manera en el ojo de Uehara y forzó la activación de su poder. – Comenzó a explicar Sasuke recargado en la pared que estaba detrás de Naruto. – Ella no podía controlarlo y estaba comenzando a sentir dolor, estuvo a punto de usarlo contra mí, pero logré cubrir su ojo antes de que me atacara. –

-¡¿Qué?! ¡¿Forzaron su activación?! – Exclamó Naruto sorprendido. - ¿Cómo es eso posible? ¿Siquiera es posible hacerlo? –

-Pues alguien logró hacerlo, y debido a eso su chakra entero se desestabilizó por completo, tuve que bloqueárselo para calmarla. – Prosiguió Sasuke mirando a Naruto con los brazos cruzados. – Supongo que el que lo hizo planeaba que eso pasara, cuando bajamos a la Isla fuimos emboscados, estuvieron a punto de asesinarla, y lo hubieran logrado si yo no hubiera llegado a tiempo gracias a mi Sharingan. –

-Sabían que irían a la Isla…y les tendieron una trampa. – Murmuró Naruto pensativo. - ¿Pero quién? –

-El viaje a la Isla Ayakashi era confidencial de los Doce Herederos, y la única persona ajena al Consejo Estudiantil que lo sabía eras tú. – Respondió Sasuke mirándolo.

-¡Oye, ¿no estarás insinuando que yo atenté contra ustedes o sí?! – Exclamó Naruto indignado. - ¡Tú mejor que nadie sabe que Himeko-chan es para mí la única familia que tengo! ¡Es un insulto para mí el que insinúes que yo quisiera herirla! –

-Nadie del Consejo Estudiantil diría una palabra sobre una misión de esa magnitud, eres la única persona además de nosotros que lo sabía. – Respondió Sasuke mirándolo. - ¿No le comentaste a nadie? –

-¡Por supuesto que no! Le prometí a Himeko-chan que no lo haría, y yo nunca traiciono una promesa. – Replicó Naruto. – Debe haber algo que pasó inadvertido…algo diminuto del que nadie se percató. –

Sasuke guardó silencio unos momentos pensando en aquellas palabras de Naruto. Poco después suspiró cansado y caminó hacia la puerta, deteniéndose en el umbral. – Como sea, será mejor que te mantengas alejado por el momento de Uehara, podría dañarte inconscientemente. –

-¿Te preocupas por mí ahora? Vaya, gracias. – Respondió Naruto con sarcasmo.

-Lo digo por tú bien, pero allá tú si quieres ir a causarle molestias. – Dijo Sasuke con simpleza.

-Hmph. – Bufó molesto Naruto mientras desviaba la mirada. - ¡Ah, ya lo recordé! – Exclamó poniéndose de pie, llamando la atención de Sasuke. – Puedes preguntarle a Sakura-chan por Himeko-chan, escuché que ella es su enfermera y que se la ha pasado en la Mansión con ella cuidándola. –

-¿Sakura? – Preguntó Sasuke confundido. - ¿Te refieres a Haruno Sakura? –

-Sí, a Sakura-chan, la hija de los doctores Haruno. – Respondió Naruto.

-¿Por qué? Sí ellos no curan enfermedades, su campo es… - Sasuke guardó silencio por unos segundos. Las cosas encajaron en ese momento dentro de su mente. - ¡Eso es! – Exclamó saliendo del lugar a toda prisa.

-¡Oye, Sasuke! – Exclamó Naruto intentando detenerlo. - ¿De qué rayos hablaba? – Murmuró para sí mismo confundido, el no saber qué estaba pasando con su amiga de la infancia estaba comenzando a molestarlo.

[…]

Habían pasado más de 5 horas desde que había tenido aquella conversación con Naruto. No le fue difícil dejar la escuela, pero el camino hasta el Reino de Valhalla estaba a 4 horas de Zuratia. Cuando finalmente llegó al Castillo de los Uehara no dudo ni un segundo en entrar buscando la habitación de Himeko, los guardias lo miraba sin saber si debían detenerlo o dejarlo pasar, pero optaron por la segunda opción. Cuando finalmente estuvo en el quinto piso, donde todas las habitaciones de la familia real se encontraban, fue detenido por la Guardia Real.

-Déjenme pasar, necesito ver a Uehara. – Ordenó Sasuke mirándolos fijamente.

-Lo lamentamos mucho Uchiha-sama. – Respondió uno de los guardias. – Pero la Princesa nos dio la orden de no dejarlo entrar a sus aposentos desde hace unos años. –

-Y yo ya les dije que no me importa. – Replicó Sasuke, estaba comenzando a perder la paciencia. – Tengo que ver a Uehara ahora, es de suma importancia. –

-Pero la Princesa no ha dado su autorización. – Dijo el otro guardia. – Y los Reyes tampoco han aprobado su pase a esta área. –

-¡¿Saben con quién están hablando?! – Exclamó Sasuke exasperado.

-Lo sabemos, Uchiha-sama. – Respondió el primer guardia. – Pero aun así tengo que pedirle que se retire. –

En ese momento el potente grito desgarrador de Himeko resonó por todo el lugar, era un grito lleno de desesperación, pánico y dolor mezclados, como si estuviera sintiendo el peor de los dolores. Sasuke al oírlo apretó sus puños, temiendo lo peor en sus pensamientos.

-¡Déjenme entrar a verla AHORA! – Ordenó Sasuke perdiendo el control.

-Himeko no desea verte. – Interrumpió una voz masculina aproximándose al lugar. Era un hombre de 39 años alto, de tez morena clara, ojos azules y pelo rubio en punta con un flequillo enmarcando ambos lados de su rostro y físicamente atractivo. – Lo lamento Uchiha-san, pero tendrás que regresar. –

-¡Minato-sama! – Dijo uno de los guardias reverenciándolo.

-Lo lamentamos Su Majestad, intentamos detenerlo pero… - Dijo el otro guardia, pero Minato le sonrió para hacerle ver que no había problema.

-¿Por qué? – Preguntó Sasuke mirando a Minato. – Sí Uehara sigue así no sabemos qué podría pasar. –

-Nuestros médicos están procurándola, solo es una pequeña desestabilización. – Respondió Minato calmado.

-¡Por supuesto que no! – Exclamó Sasuke golpeando la pared. – Yo vi lo que esa desestabilización le causó, a este ritmo las personas a su alrededor e incluso ella misma estarán en peligro. –

-No eres médico, no podrías ayudarla de cualquier manera. – Respondió Minato sin perder la calma.

-¡Al menos déjeme revisarla! – Replicó Sasuke.

-No puedo. – Respondió Minato mirándolo. – Mi hija no desea verte, y yo haré todo lo posible para que se mantenga tranquila en estos momentos. –

-¡Usted…! – Murmuró Sasuke indignado.

-Déjelo pasar, Minato-sama. – Dijo Hinata, quien se acercaba a Minato por detrás.

-¿Hyuuga-san? – Murmuró Minato girándose a verla. - ¿Qué estás diciendo? –

-Uehara-senpai…está sufriendo. – Respondió Hinata bajando la mirada. – Ver a Uchiha-san a su lado podría aliviar un poco su dolor. –

-Si lo ve su estado solamente empeorará. – Replicó Minato mirándola. – Creí que tú lo entenderías. –

-Sé a lo que se refiere, pero… - Respondió Hinata mirando a Sasuke. – Uehara-senpai…murmuró su nombre. –

-¿Eh? – Preguntó Sasuke confundido.

-"Sasuke-kun", eso dijo. – Respondió Hinata. – Creo que lo mejor es que Uchiha-san la vea…puede que eso sea lo que Uehara-senpai quiere aunque no lo diga. –

-De acuerdo, puedes pasar. – Dijo Minato mirando a Sasuke. – Solamente…no hagas que me arrepienta. –

-Está bien. – Respondió Sasuke pasando, caminando directamente hasta la habitación de Himeko.

Cuando giró la perilla fue recibido por otro grito desgarrador de Himeko, abrió la puerta de golpe ante esto y se quedó en shock de ver a Haruno Sakura junto a sus padres intentando detener el chakra de Himeko, el cual salía de su cuerpo en unas especies de tentáculos azules que eran retenidos en el área por una barrera que Leandee Uehara, la madre de Himeko, se encontraba creando.

-¡Uehara! – Exclamó Sasuke mirándola, estaba pálida, había perdido al menos unos 5 kilos en esos pocos días sin verla, su cuerpo estaba estremeciéndose mientras sudaba y podía ver claramente cómo el brillo dorado de su ojo resplandecía a través de la venda que cubría sus ojos. - ¡¿Qué rayos…le pasó?! –

-Uehara-senpai…está muriendo. – Dijo Hinata con angustia parándose al lado de Sasuke.

-¿Ella está…muriendo? – Murmuró Sasuke en shock…

-Continuará-