VEINTINUEVE MENSAJES EN UNA BOTELLA
DISCLAIMER: Desmond desgraciadamente no me pertenece. Forma parte de la serie de televisión "Perdidos" y, en cualquier caso, él sería de Penny. ¿De verdad es necesario repetir esto siempre?
RESUMEN: Desmond está perdido en una isla desierta y ha encontrado una forma de no perder la razón: escribirle cartas a Penny y meterlas en botellas de cristal que nunca lanza al mar.
FANDOM: Perdidos (Lost)
PERSONAJE: Desmond David Hume
PALABRAS: 773
CUARTA LEY DE MURPHY
"Es más fácil obtener perdón que permiso"
Querida Penny:
Hoy se cumple un año desde la última vez que nos vimos. El tiempo ha pasado deprisa, pero han ocurrido tantas cosas durante estos meses que, a veces, me parece que llevamos una eternidad separados.
No es que no nos haya pasado antes. Ya hemos estado antes alejados el uno de otro, pero nunca había estado tan convencido de que, en esta ocasión, la separación es la definitiva. Una parte de mí aún conserva la esperanza de poder salir de aquí, pero quiero creer que soy un hombre sensato y viviendo encerrado no hay mucho que pueda hacer para volver a ti. Mucho menos para recuperar el honor perdido.
Calvin me ha notado triste. No nos conocemos mucho, pero vivimos todos los días juntos y, poco a poco, vamos siendo conscientes del estado de ánimo del otro. Y supongo que yo debo ser muy transparente, porque en cuanto me he levantado se ha preocupado por mi salud y me dicho que él se encargará de apretar el botón aunque no le corresponda hacerlo. Ni siquiera he querido mirarme al espejo, porque anoche no dormí bien y estoy tontamente deprimido. Supongo que debo tener ojeras y pinta de enfermo, pero no me importa. Hoy no.
El problema de no tener nada que hacer es que dedico mucho tiempo a pensar en mis cosas. Demasiado tiempo. He intentado leer algo de Dickens, pero me ha resultado imposible. Ante mis ojos ha pasado una y otra vez la misma línea, carente siempre de significado. La bella Stella de Grandes Esperanzas ha sido incapaz de hacerme olvidar que yo vivo inmerso en mi propio infierno personal, pensando día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, en la única mujer capaz de inundar mi mente sin clemencia, haciéndome sentir un obseso y robándome la voluntad de vivir. Porque hoy me siento solo, desesperanzado, abatido y sin futuro. Porque hoy soy más consciente que nunca de que te he perdido y de que posiblemente no pueda recuperarte nunca.
Pensarás que me estoy volviendo melodramático. Tienes razón. Odio los aniversarios. Desde niño, mi propio cumpleaños era un motivo para ser infeliz. Lejos de disfrutar de la celebración, solía hacerme un ovillo en un rincón y esperar a que todo pasara. Sin felicitaciones, sin regalos, sin besos cariñosos y palabras amables. Sólo podía pensar en que era un año más viejo y en todas las cosas que tendría que dejar de hacer.
Lo sé. No es un pensamiento muy alegre, así que imagina lo que estoy sintiendo hoy, cuando no hay absolutamente nada que celebrar. Es el aniversario de nuestra separación y una parte de mí quiere pensar que me extrañas tanto como yo a ti.
Y no deberías hacerlo. No lo merezco. Ambos sabemos que tú eres la que más ha luchado por esa relación que, aunque supuso una de las pocas alegrías de mi vida, estuvo condenada al fracaso desde antes de dar inicio. Lo único que yo he podido hacer ha sido huir, aunque tú siempre me encontraras, aunque estuvieras ahí para no dejarme marchar. A veces, me pregunto qué hubiera pasado si no te hubiera abandonado aquel día, cuando tan cerca estuvimos de casarnos. Tal vez, podríamos haber sido felices. Tal vez, tu padre hubiera cedido y yo hubiera logrado ser más valiente y habría podido caerle bien con el tiempo. Eso ya nunca lo sabremos, Penny, y es por mi culpa.
¿Qué hubieras pensado tú si te hubiera pedido consejo para iniciar ese viaje que me trajo aquí, a la Isla? Posiblemente te habrías negado. Casi puedo oír tu voz, afirmando que yo no tenía nada que demostrarle a nadie, menos aún a tu padre, pero yo lo necesitaba, Penny. Por eso, te pido que me perdones. Por estúpido, cobarde y soñador. Por pensar que una estúpida vuelta al mundo podría convertirme en alguien un poco más digno. Porque una parte de mí supo que estaba destinado al fracaso y, a pesar de todo, se embarcó en una aventura suicida de mal final.
Porque fracasé en eso como en todo lo demás. Ni como sacerdote, ni como soldado ni como hombre pude llegar a ser nadie. Quizá, estés mejor sin mí. Espero que hayas encontrado a alguien, Penny, que no hayas vuelto a buscarme como sueles hacer siempre, porque ahora no lo merezco y porque todo cambio será inútil. Estoy aquí, al otro lado del mundo, encerrado y enloqueciendo de monotonía. Nada tiene sentido ya. Hoy menos que nunca.
Deseo que tú no hayas pensado en mí hoy, Penny, porque es lo mejor que podría haberte pasado nunca.
Como siempre, te quiero.
Desmond.
Aquí estoy otra vez, con la cuarta ley de Desmond. Muchas gracias a Miss Halfway por sus comentarios, y perdón por no contestarlos, pero el tiempo siempre se me echa encima. Espero que disfrutes las siguientes viñetas ;)
Cris Snape.
