Si reconoces algo de la historia, personajes o lugares, es porque son de J. K. Rowling :D

Memoria.

Rose se sentía flotar. Como si estuviera rodeada de burbujas que la mantenían en el aire. Sonrió ampliamente dejándose llevar… hasta que lo vio.

Las burbujas eran como pantallas, que proyectaban imágenes en movimiento. Pudo distinguirse a ella misma en ellas, junto a un chico rubio que conocía muy bien. Suspiró embelesada observando los hoyuelos que se formaban cuando sonreía, y sus ojos grises que la miraban con ternura.

-¡Rose!- exclamaba alguien a su lado. Se dio la vuelta y abrió los ojos, olvidando su sueño.

La cabeza todavía le dolía, y se sentía mareada, sobre todo porque Albus le daba golpecitos en las mejillas para que despertara.

-¡Así no se trata a alguien inconsciente, idiota!- exclamó Rose alejándose de él despacio, tratando de no vomitar.

-Lo siento- dijo apenado y luego agregó con tono bastante preocupado-. Tengo que llevarte a San Mungo.

Rose se sentía tan mal que no replicó. Observó la laptop que yacía en el suelo a su lado y la cabeza le dolió con más fuerza, como si sus neuronas tuvieran un gran debate dentro de su sistema nervioso. Albus siguió su mirada y, al ver la laptop, dijo:

-Rose, tienes que ser sincera conmigo. Si ese sujeto te hizo algo…

Rose negó con la cabeza y dijo con desesperación:

-No lo sé, Al. La verdad… no recuerdo mucho sobre lo que hice ayer y me estoy volviendo loca- Albus no insistió, la abrazó con fuerza y, antes de Desaparecerse con ella en San Mungo, mandó un patronus a su padre, él sabría qué hacer.

Rose se sintió mejor con las pociones que le dieron para calmar la ansiedad y, una hora después, yacía en una cama en el hospital, acompañada por sus padres, su tío Harry y Albus, quienes consideraron que ya era hora de interrogarla.

-¿Qué fue lo que sucedió?- preguntó Ron tomando de la mano a su hija.

-No lo sé, papá- respondió Rose molesta consigo misma por no ser capaz de contestar una simple pregunta-. Desperté esta mañana con la sensación de que había olvidado algo, no puedo recordar muy bien qué fue lo que hice anoche. El departamento estaba limpio cuando me desperté y creí que Kreacher lo había limpiado durante la noche, pero ya comienzo a dudarlo; y Albus dijo que los hechizos de protección no estaban…

-Y la laptop- agregó Albus.

-¿Laptop?- preguntó Harry extrañado.

Albus asintió y tomó de su mochila la laptop de Scorpius que habían encontrado bajo la cama de Rose.

-¿Qué es eso?- preguntó Ron y, mientras Hermione le explicaba, Rose pudo ver que Harry y Albus intercambiaban miradas preocupadas.

Casi pudo leer sus pensamientos, la situación no lucía muy bien. Pero no era posible que Scorpius hubiera…

Ron estaba furioso.

-¡Si ese maldito hijo de Mortífago te hizo algo…!

-Basta, papá- pidió Rose levantando la mano, tratando de aparentar tranquilidad-. Averiguaré qué sucedió, así que si pudieras hacer uso de tus contactos y averiguar dónde vive, yo misma tomaré cartas en el asunto ¿de acuerdo?

Rose sintió a Hermione apretar su mano y dijo:

-Es obvio que alguien te hizo un hechizo desmemorizante- Rose asintió, ya lo sabía-. La pregunta es ¿para qué?

Albus se levantó de su silla con estrépito y exclamó:

-¡Rose! ¡Tus manos!

Rose observó sus manos y entendió lo que su primo quería decir. El hechizo que seguramente le habían lanzado no había surtido el efecto deseado debido a los poderes curativos que Rose había presentado desde que era pequeña, pues de ser así, su cerebro no intentaría recordarlo con tanto ahínco.

-Tengo que hablar con él- dijo Rose al fin, levantándose de la cama.

-Nada de eso- dijo Albus apretando los puños-. Yo iré.

-Al…- suplicó Rose y, al ver el miedo en su mirada e intuyendo que seguramente su prima tendría el corazón destrozado para entonces, dijo:

-Bien, pero iré contigo- Harry carraspeó y agregó-: y papá también.

-¿Qué hay de mí?- replicó Ron poniéndose en pie con los brazos cruzados y la mirada furiosa- ¡No dejaré que ese imbécil se salga con la suya!

Harry se levantó y puso una mano en el hombro de su amigo.

-Es precisamente por eso. No podemos arriesgarnos a que pierdas la cabeza cuando lo veas. Aún no sabemos qué sucedió. Bien podría ser inocente y alguien está tratando de culparlo. Sé que es una buena persona. Ginny ha trabajado muchas veces con él y dice que no se parece en nada a Draco, creo que ni siquiera mantiene contacto con sus padres.

-Investigaremos todo lo que podamos- dijo Hermione besando la frente de su hija-. Estaremos en contacto y por favor avísenos cualquier cosa- pidió a Harry, quien asintió con firmeza.

Después de un par de horas mientras Hermione investigaba dónde era que vivía Scorpius y Ron cuestionaba a personas cercanas al chico, Rose, Albus y Harry estaban frente a la puerta de un pequeño y destartalado departamento a las afueras de Londres que lucía bastante solitario.

Rose aferró su varita en el bolsillo de su abrigo mientras subían las escaleras. Estaba confundida y asustada. El chico que recordaba devolviéndole su bufanda roja cuando la había olvidado y después le había dicho que era bonita y la había llevado en una cita espontánea en medio de una nevada no podía haber sido el responsable de ese hechizo desmemorizante.

No era posible, él le había dicho que le gustaba. Además ¿qué podía necesitar él de ella? No era más que una estudiante a Sanadora sin ningún rumbo en su vida. Cuando Albus tocó a la puerta, Rose sintió su corazón romperse un poco más cuando una chica abrió la puerta.

Era muy bonita, con el cabello castaño largo y ondulado y unos grandes ojos verdes. Los miró con extrañeza y sorpresa cuando vio a Harry.

-¿Aquí vive Scorpius Malfoy?- preguntó Harry con una autoridad que Rose nunca le había escuchado. Debía ser su voz de trabajo.

-Yo… sí, señor Potter- respondió la chica dubitativa-. Pero no creo que sea un buen momento.

Harry alzó una ceja, cuestionando.

-No se encuentra muy bien- dijo la chica bajito-. Tiene un dolor de cabeza horrible y no para de decir que es viernes y tiene que entregar un artículo para la oficina que su jefe le pidió que leyera, pero estoy segura de que eso fue la semana pasada.

-Déjame adivinar- interrumpió Albus-: ese artículo está en su laptop perdida.

Abriendo los ojos con sorpresa, la chica tartamudeó:

-¿Có… cómo…?

Antes de que alguien pudiera decir nada más, Scorpius llegó, mirándolos a todos con extrañeza. Su cabello estaba revuelto, como si hubiera pasado los dedos muchas veces por él en los últimos minutos.

-Hola- saludó con desconfianza.

Rose se sintió morir cuando no mostró ninguna señal en su mirada de conocerla.

-¿Podemos hablar adentro?- preguntó Harry con su mismo tono autoritario.

Scorpius asintió dejándolos pasar, y los siguió hasta la sala, donde se sentía un ambiente pesado.

-¿Puedo ayudarles en algo?- preguntó Scorpius con cara de no entender nada de lo que estaba sucediendo.

-Sólo haremos unas preguntas rápidas- dijo Albus observándolo-. No sé si nos recuerdes soy…

-Albus Potter, solíamos estudiar juntos- interrumpió Scorpius-. Harry Potter y… ¿Asumo que ella es una de tus primas?

Cuando señaló a Rose, esta sintió que el mundo se le veía abajo. Él también había sido desmemorizado, pero ¿por qué?

-¿Y tú eres…?- preguntó Harry a la chica que les había abierto la puerta.

-Annie Johnson- respondió ella tomando la mano de Scorpius como si quisiera defenderlo de esa manera-, su amiga.

Rose no pudo evitar sentirse celosa.

-Scorpius ¿Puedes decirme qué día es?- preguntó Harry observándolo con fijeza.

-Es viernes- respondió él extrañado-. Viernes 12 de diciembre.

Rose intercambió una mirada con su primo, quien le dio un ligero apretón en la mano como apoyo, pero Rose comenzó a sentir un dolor muy fuerte en la cabeza de nuevo. Scorpius pensaba que estaba viviendo una semana atrás, justo antes de que se conocieran en la calle cerca de ese café muggle. Si es que no estaba fingiendo, claro. Rose esperaba con todas sus fuerzas que ese no fuera el caso.

-Tengo entendido que esto es tuyo- dijo Harry tomando la laptop de la mochila de Albus y tendiéndosela.

-¡Merlín! La he estado buscando durante horas- sonrió Scorpius tomándola gustoso y, como si recordara lo extraño de la situación, dijo desconfiado- ¿Por qué la tenían ustedes? Estoy seguro de que no la he sacado de casa en una semana.

-Exijo saber qué es lo que está sucediendo- dijo Annie mirando fijamente a Harry, Albus y Rose-. Scorpius me llamó esta mañana para preguntarte a qué hora regresaba de Escocia y eso sucedió la semana pasada.

-Lo han hechizado- respondió Harry cansinamente-. Un hechizo desmemorizador, al igual que a Rose.

Annie entonces miró a Rose, haciéndola sentir incómoda.

-¿Tu eres Rose?- preguntó con sorpresa.

- ¿En serio?- preguntó Scorpius llevándose una mano a la cabeza- ¿por qué haría alguien algo así?- Ni siquiera volteó a ver a Rose, quien sintió un vacío horrible en el estómago.

-Es lo que intentamos averiguar- dijo Albus paseándose por la estancia-. Debe ser por algo que ocurrió anoche, porque es el único momento que Rose no recuerda y fue esta mañana que eso- señaló la laptop- apareció bajo la cama de Rose. Por lo que parece no recuerdas haberla conocido, pero ella sí te recuerda a ti, así que…

Entonces la mirada de Scorpius finalmente encontró la de Rose y su mundo se detuvo. No había ningún tipo de reconocimiento en ella, sólo confusión.

-Scor ¡tu computadora!- exclamó Annie y Rose se sintió todavía peor al escucharla decir el apelativo cariñoso, recordándole que Scorpius y ella no habían tenido más que una cita y no sabían mucho el uno del otro- Escribes todo ahí ¿no? Tal vez pueda darnos alguna respuesta.

-Sí, claro- dijo Scorpius bastante pálido, sentándose a la mesa de la cocina con la laptop en la mano. Parecía a punto de vomitar.

Rose lo vio poner la contraseña y entrar a sus archivos. Hubo una carpeta en particular que le llamó la atención. Se llamaba "Para Rose".

-¿Qué?- preguntó estupefacto- No recuerdo haber escrito eso.

Annie le puso una mano en el hombro y lo instó a abrirla.

La carpeta estaba llena de imágenes de periódicos viejos de El profeta y archivos en Word con información sobre el programa Viaggiare. Todos estaban atónitos, sobre todo Harry, pero Rose parecía tener una especie de Deja vu. Como por instinto, se llevó las manos a la cabeza e inconscientemente comenzó a sanarse a ella misma, ahora que sabía de qué se trataba el asunto. No recordó lo que la habían obligado a olvidar, pero se sintió mejor.

Harry se puso en pie y le dio una palmada en el hombro a Scorpius.

-Felicidades, muchacho. Acabas de descubrir el más grande movimiento de magia oscura desde Voldemort.

-¿Yo descubrí eso? Pero… ¿cómo? ¿Por qué?- cuestionó más confundido que nunca.

-¡Scorpius, mira! ¿No son esos los sujetos que desmemorizaron a tu padre una vez? Los Cooper.

Scorpius miró más de cerca y se quedó helado.

-¿Desmemorizaron a tu padre?- preguntó Harry entornando los ojos.

Scorpius estaba realmente pálido, tanto que Rose creyó que se desmayaría en cualquier momento.

-Hace años- respondió Scorpius casi sin voz-. Fueron a mi casa y yo vi todo a escondidas, hablaban sobre un plan para experimentar con los sangre pura. Mi padre se negó a participar y le borraron la memoria.

-No querían dejar evidencias ni que alguien sospechara que pasaba algo- opinó Albus-. Como ahora.

Scorpius asintió con la mirada fija en la pantalla de la computadora, como esperando que de repente todo desapareciera y le dijera ¡sorpresa, es una broma!

-Me gustaría poder ayudar más, pero no recuerdo absolutamente nada- dijo Scorpius abatido-. Ni siquiera sé de dónde saqué toda esa información.

-Querías ayudar a Rose- dijo Annie poniéndole una mano en el hombro como apoyo-. Investigaste toda la semana.

Rose se comenzó a sentir incómoda. Harry la miró alzando las cejas haciéndola ruborizar y esperando con todas sus fuerzas que no le dijera nada a su padre.

-No es una broma de Kyle ¿verdad?- dijo Scorpius a su amiga con una media sonrisa.

-Me gustaría decirte que sí- respondió Annie con mirada preocupada-, pero no lo es. Tiene que ir al hospital- demandó a Harry-, parece a punto de desmayarse y toda esta información no le ayuda en nada.

-Albus, ve con ellos, yo revisaré la información y pondré a los demás a trabajar- anunció Harry.

-No necesitamos escolta- dijo Annie molesta, ayudando a Scorpius a ponerse en pie.

-La necesitan- replicó Harry- ¿Crees que no intentarán atacarlo de nuevo? Además, no sé si sea suficiente con decir en el departamento de Aurores que Malfoy perdió la memoria, para ellos será una excusa para decir que él atacó a Rose o algo así y luego fingió todo esto. Así que si no quieres que tu amigo pase unos días en Azkaban hasta que este lío se resuelva, te recomiendo que aceptes que uno de los estudiantes a auror más calificado y una sanadora en formación los acompañen. Habrá un sanador esperándolos y un auror de confianza ¿está claro?

-Sí, señor- dijo Scorpius codeando a su amiga en las costillas con la poca fuerza que tenía.

Annie no dijo nada, sólo se limitó a asentir, avergonzada.

-Bien, los veré en un par de horas- dijo Harry y se Desapareció, no sin antes hacerle a Albus un gesto con la cabeza que claramente decía "vigílalos".

-Entonces supongo que tenemos que Desaparecernos- dijo Albus intercambiando una mirada con Rose.

-¿Cómo sé que no lo llevarán a otro sitio?- preguntó Annie protectora.

Antes de que alguno de los primos pudiera responder, Scorpius se adelantó y dijo:

-Annie, cielo, sé que no confías en ellos, pero déjame decirte esto: me duele la cabeza como aquella vez que nos emborrachamos en séptimo año ¿recuerdas? No puedo pensar con claridad y no tengo otra opción más que ir con ellos. Sí quieres puedes ir con nosotros o ir a casa, pero en serio me gustaría tomar una poción ahora mismo y que me acompañes para saber qué está sucediendo ¿sí?

-No sucederá nada malo- aseguró Rose a ambos-. Tal vez entre todos podamos aclarar lo que pasó. No eres el único al que le borraron la memoria.

Scorpius asintió de nuevo sin ningún gesto que le indicara a Rose que estaba fingiendo todo y, segundos después, todos estaban en San Mungo, donde un Sanador ya los esperaba en la recepción.

-¡Hola, Rose!- saludó su profesor de Daños Provocados por Hechizos II, un hombre afable de mediana edad, alto y apuesto.

-Hola, profesor Callahan- saludó Rose forzando una sonrisa.

-Harry me dijo que vendrían. Scorpius, toma esto, te hará sentir mejor- dijo tendiéndole una poción color azul en un pequeño frasquito. Scorpius la tomó de un trago y recuperó el color casi al instante.

-Gracias- dijo sinceramente.

Callahan le sonrió y les hizo una seña a todos para que lo siguieran hasta una habitación desocupada. Rose vio a Scorpius cuchichear con Annie, pero no alcanzó a escuchar lo que decían. Cuando entraron, Rose vio dos camas vacías. Se estaba preguntando por qué alguno de ellos necesitaba una cama cuando Scorpius casi cae al suelo.

-¿Qué le sucede?- exclamó Annie asustada, observando cómo el profesor lo levitaba hasta una cama.

-Es efecto de la poción. Necesita relajarse. Descuida, sólo está dormido. Puedes quedarte con él. Avísame cuando despierte. Rose- dijo volviéndose a ella-. Tú también toma un poco, han sido muchas emociones para un solo día.

Rose se sintió enrojecer, pues además de todo el tema de haber sido desmemorizada, la decepción se había posado en su corazón al saber que Scorpius no recordaba nada sobre ella más que el hecho de que era prima de Albus. La cabeza comenzaba a dolerle de nuevo y preguntó:

-¿A todos les duele la cabeza con hechizos como estos? No recuerdo haberlo leído.

Callahan asintió, rascándose la barbilla.

-Es como si tu mente se negara a que la hechizaran y estuviera peleando con todo lo que tiene.

Rose asintió y se dirigió a la cama que quedaba libre. Se sentó en ella y dijo:

-Si no le molesta, creo que intentaré algo primero, antes de tomar la poción.

Callahan asintió con la cabeza y dijo:

-Dejaré la poción aquí- la posó sobre la mesita de noche y agregó-: Tú- señaló a Albus-, eres el responsable de que la tome. Despertará en un par de horas.

Albus asintió solemnemente y Callahan se retiró. Rose sintió que Albus la miraba preguntándose qué iba a hacer y Annie los miraba a ambos con desconfianza desde el otro extremo de la pequeña habitación.

Simulando como que no los veía, Rose se acomodó en la cama y se llevó las manos a la cabeza. Comenzó a sentir un cosquilleo y una poderosa energía recorriéndola se pies a cabeza, concentrándose en su frente. Estuvo así varios minutos, hasta que se sintió exhausta y se dejó caer en la cama.

-¿Mejor?- preguntó Albus sentándose a su lado y abriendo la poción con intención de que la tomara.

Rose asintió relajada. Cerró los ojos un momento y una imagen se presentó ante ella: era Scorpius, que caminaba de arriba abajo en su departamento con nerviosismo. Abrió los ojos de golpe ¿En serio estaba recuperando sus recuerdos o era producto de su imaginación? Y si era el caso… ¿En serio habían borrado su memoria? ¿Podía ser posible que sólo la modificaran?

Antes de darse cuenta, Albus ya la estaba haciendo tomar la poción. Quizá cuando despertara sus recuerdos estuvieran por completo recuperados… al menos eso esperaba. Antes de sumirse en un sueño profundo, escuchó a Albus y Annie hablar:

-¿Puedes vigilarlo por una hora?- preguntó Annie no sonando muy convencida.

-¿Te vas?- preguntó Albus.

-Scorpius me pidió que buscara algo por él.

Rose casi pudo ver a su primo alzando las cejas.

-¿Cómo sé que no es para esconder la evidencia?

Rose no supo en qué terminó la discusión, pues se quedó dormida.

Esta vez no soñó con burbujas flotantes, aparentemente la poción hacía que no tuviera sueños. Despertó cuando olfateó el aroma de libros viejos y escuchó el rasgueo de una pluma sobre un pergamino. Se enderezó perezosamente, y fue en ese momento que varias imágenes comenzaron a aparecer en su mente: ella en la bañera preguntándose por qué Scorpius no la contactaba; Scorpius tocando a su puerta; Scorpius hablándole nervioso en la sala de estar del departamento; Scorpius besándola…

Se sonrojó con eso último, sin poder evitar que una sonrisa pequeña se formara en sus labios. Pero cuando volteó a la cama de al lado, la sonrisa se borró. Scorpius no recordaba nada, era como si ese recuerdo ahora no tuviera significado.

-¿Cómo te sientes?- preguntó Albus a su lado, bajando en libro que estaba leyendo.

-Genial- dijo Rose con sarcasmo, incorporándose por completo.

-Llamaré a Callahan- dijo Albus rodando los ojos.

-Te acompañó- dijo Annie aproximándose a la puerta, para sorpresa de Rose.

Antes de marcharse, la castaña le dirigió una mirada que claramente decía que la estaba evaluando. Rose no supo cómo tomárselo ¿Scorpius le había contado sobre ella? Estaba claro que sabía algo, por lo que había mencionado en el departamento de Scorpius hacía unas horas, pero ¿qué?

-¿Sigues confundida también, verdad?- preguntó una voz, sobresaltándola.

Irónicamente, había olvidado por un momento que Scorpius estaba en la cama de al lado. Curiosa, se puso en pie para ver lo que estaba haciendo. Estaba sentado en una esquina de la cama, rodeado de montones de libros y pergaminos.

-¿Qué es todo esto?- preguntó Rose señalando los libros.

Scorpius se sonrojó y dijo:

-Investigo un poco sobre los hechizos desmemorizantes.

-Por supuesto que sí- comentó Rose con una sonrisa.

-¿Sabes que me gusta investigar, cierto?- preguntó Scorpius observándola fijamente.

Rose se entristeció, pero trató de que él no lo notara.

-Sí, lo sé- respondió tratando de desviar la atención de sus ojos grises que la escudriñaban como tratando de descifrarla.

-Lo siento- dijo Scorpius cansinamente, sorprendiéndola.

-¿Por qué?

-Me gustaría poder recordarte, de verdad que sí, pero cada vez que trato, la cabeza me duele terriblemente- dijo derrotado.

Rose se sintió enrojecer y se aclaró la garganta antes de decir:

-Entonces ¿qué te parece si comenzamos de nuevo? Bueno, comienzo para mí, porque obviamente tú…

Scorpius rio con el comentario, y Rose se sintió en las nubes al ver de nuevo los preciosos hoyuelos de sus mejillas.

-Bien, entonces. Hola, soy Scorpius, empleado de El profeta e investigador sin remedio- dijo ofreciéndole la mano.

Rose la estrechó y dijo:

-Mucho gusto, Scorpius. Yo soy Rose, estudiante de sanadora y lectora entusiasta.

-Eres bonita- dijo él de la nada. Rose no pudo evitar reír, a lo que él la miró confundido.

-Dijiste eso la primera vez que nos vimos después de que básicamente me eché a llorar enfrente de ti- explicó Rose sintiéndose nostálgica, pero al menos Scorpius era el mismo que había conocido hace una semana.

-¿En serio? Parece que mi Yo con memoria tiene buen gusto.

Rose rodó los ojos y, para evitar el tema, señaló los libros que estaban en la cama.

-¿Encontraste algo interesante?

Scorpius asintió con la cabeza y dijo:

-Lo que nos pasa, los dolores de cabeza, no es normal, es como si tratáramos de recordar.

-Debe pasarles a todos los que han sido desmemorizados- argumentó Rose recordando lo que le dijo Callahan.

-Sí, pero si me preguntas, no creo que hayamos sido desmemorizados.

-¿A qué te refieres?- preguntó Rose.

-Hay sólo algunas partes de la memoria que pueden ser borradas, pero eso no incluye las sensaciones corporales. Cuando te vi esta mañana, hubo algo familiar en ti como si…- como no parecía encontrar las palabras, Rose debatió:

-Nos conocimos en Hogwarts, compartimos el castillo durante siete años, seguramente fue eso.

Scorpius negó con la cabeza.

-Habría sido lo mismo que cuando vi a Albus, y no fue el caso. Así que investigué más a fondo y encontré que hay una persona en toda la historia que podía hacer regresar los recuerdos. Existió hace unos cientos de años. Ella podía sanar a las personas sólo con tocarlas, ni siquiera necesitaba una varita. Fue conocida por regresar la memoria a las personas, pero mencionaba que hay un hechizo no para borrar la memoria, sino para encerrar los recuerdos en la propia mente para que la persona no tenga acceso a ellos.

Rose se sintió palidecer. Ella tenía ese poder, y varios de sus recuerdos comenzaban a regresar.

-¿Estás bien?- preguntó Scorpius mirándola fijamente.

-Yo… yo puedo hacer eso- titubeó Rose.

-¿De verdad?- exclamó Scorpius casi saltando de la cama.

Rose asintió y dijo:

-Puse mis manos en mi cabeza y cuando desperté comencé a recordar algunas cosas. No mucho, sólo como instantes.

-¿Crees que puedas tratarlo en mí?- preguntó Scorpius esperanzado.

Rose asintió con la cabeza y le pidió que se recostara. Sus dedos al fin tocaron su cabello, el cual había ansiado tocar desde su primera cita. Era suave al tacto. Se concentró lo más que pudo y la sanación comenzó.

Horas más tarde, mientras Scorpius dormía y Rose estaba en el Ministerio de magia con Hermione y Harry hablándoles de lo que acababa de recordar, un alboroto fuera de la oficina los distrajo. Cuando fueron a averiguar, vieron a Draco Malfoy peleando con varios aurores exigiendo que lo dejaran pasar a ver a Harry.

-¡Se llevaron a Scorpius y es tu maldita culpa! ¡Se llevaron a mi hijo!- gritó en su dirección.

¡Hola! Disculpen la tardanza en actualizar, la inspiración se negaba a aparecer de repente. Espero que les haya gustado el capítulo =D

¿Cómo les fue en las fiestas? Espero que se hayan divertido mucho y estén disfrutando de lo que queda de vacaciones. La verdad, de no ser por la fecha en mi computadora, no sabría en qué día estoy hahaha

Como ven, Scorpius ya apareció ¡sin memoria! y ahora desaparece ¿qué creen que seguirá ahora?

¡Un abrazo muy fuerte!

¡Feliz año a todos!

Altea