Harry intentaba leer por lo menos un renglón de su libro de encantamientos avanzados, pero le era imposible.
El amaba a Ginny, había luchado férreamente para poder disfrutar de ese amor y no dudaba un segundo de él.
Pero no podía sacar de su mente el espectacular par de senos de Hermione.
- Unas tetas de lujo
- Otra vez vos
- ¡Así me gusta! Que estemos en confianza. Tanto tú, tú, me vuelve loco.
- Tú ya estás loco - Le decía Harry a su diablito - ¿O le estaré yo?
- Por pensar en esas asombrosas repisas ¡No nene! Sos re normal pero te - ta rdartesen verlas - Y el personaje comenzó a reír de su propia broma.
- ¡Vete a la mierda!
- ¡Mal pibe! Se dice ¡Andate a cagar! - Harry suspiró resignado - pero bueno, ya está, te sacaste las ganas, porque la castaña no te va a dar bola ¿Viste la bergamota del pelirrojo? Si yo fuera mina, la agarro y no la suelto más - Y el diablito comenzó a reír a carcajadas.
- Ya conocía los atributos de Ron.
- ¡Qué! ¿Ahora me pateas en contra?
- ¡Boludo! ¡Que yo soy bien macho! - Le contestaba Harry pegándole con el dedo en la cabeza y el diablito desapareció para reaparecer en el otro hombro.
- ¡Viste que cuando querés hablás bien!
- Yo ya hablo bien, sólo que quiero que me entiendas bien lo que digo.
- Bueno, bueno, sos machito eso no hacía falta aclararlo, además la pelirroja lo puede probar ¿No?
- Si, Ginny es muy apasionada
- ¿Apasionada? ¡Esa piba es fuego! Pero no un fueguito azul de las hornallas de la cocina; es FUEGO ROJO- Aquí el diablito mira a una supuesta cámara y dice "A ver cuando actualizas Riswe" y la escena se renueva (jaja) - ¡Dinamita!
- Si Ginny es… - Y Harry volvió a suspirar
- Es chiquita, tipo un kiosquito, tiene de todo, tetitas, culito, piernitas ¡Qué boca! - Harry lo miró de mal modo - Esa boca es…
- ¡Cuidadito con lo que decís! - Le advirtió
- Deliciosa ¿Te parece apropiado? - Harry asintió y luego el diablito rió - ¡Se traga el pepino como ninguna!
- ¡Basta!
- ¿Qué querés? Si querés sutilezas andá a leerte un fic de Alemar107, solo ella puede hacer que una cogida por el culo suene poética (jaja) yo no puedo, lo siento.
- Realmente eres terrible.
- Pero volvamos a los que nos com pete o sin pete - el diablito volvió a reír pero Harry lo miraba dubitativo
- Me explicas
- Hacer un "pete" es lo que tu novia hace a las mil maravillas - el diablito revoleó los ojos - Ya ni una broma te puedo hacer, te estoy perdiendo.
- Debo estudiar
- Vos decidís cuando me voy, es que no podés dejar de pensar en el par de melones de tu amiga - Harry bufó - ¡Vamos! Hace cuatro años que pensás por le menos en verlos.
- Justo el tiempo en que apareciste. Pero… ¿Y mi conciencia?
- Esa te abandonó hace mucho
- Recuerdo que aparecieron en el baile de cuarto año
- Si señor, cuando vimos bajar a la "princesita" por la escalera. Nunca la habíamos visto así ¿No?
- Nunca, pero yo ya sabía que Ron sentía algo fuerte por ella.
- ¿Y si no? ¿Qué hubieses hecho? - Harry se quedó pensativo, pero luego meneó la cabeza.
- Hermione es como mi hermana fin de la discusión
- Pero bien que te la querías voltear.
- ¿Ginny no lo hizo con su hermano? - Y Harry sonrió pícaramente
- ¿Ves porqué tu conciencia ya no está? - Reía de igual forma el diablito
- Yo amo a Ginny, Hermione es otra cosa. Hermione es…
- Calentura
- Realmente extraño a mi conciencia - Meneaba la cabeza Harry
- Y bueno, después de tu encuentro con Ginny en la cocina de la madriguera se dio por vencido ¿Te acordás? - Harry simplemente asintió y las excitantes imágenes aparecieron en su cabeza.
Era la primera Navidad que pasaban los cuatro juntos ( a propósito Riswe ¿Cuándo actualizarás?)
Él ya se había definido con Ginny y sabía que Ron con Hermione. Todo era perfecto, el plan que el destino había trazado para ellos se realizó.
La única desventaja era que Ron conocía su casa y podía estar con Hermione a escondidas, aunque por dichos de su amigo, la castaña lo evadía a más no poder.
Por su parte él y Ginny estaban a punto de explotar si no tenían relaciones ya y ninguno sabía como hacer.
La oportunidad se presentó el 23 de diciembre cuando dieron una cena con aquellos que tenían compromisos el 24; la madriguera estaba repleta, puesto que todos, absolutamente todos estaban allí.
En un momento Molly le pidió a Ginny unos cubiertos extras y él se ofreció a ayudarla.
En cuanto estuvieron solos en la cocina, él se abalanzó sobre ella y la besó apasionadamente.
Era necesario sentirla así cerquita, tan cerquita que la ropa molestaba y sin darse cuenta la sentó sobre la mesa, le abrió las piernas y comenzó a friccionarla con la ropa puesta.
Ginny gemía por la excitación que esa fricción le provocaba y aprovechó un segundo que él se separó para apoyar su mano y generarle más fricción
- Ginny- Suspiraba él y ella simplemente sonreía, sin darse cuenta ella comenzó a bajarle el cierre de su pantalón y pronto tomó su miembro y comenzó a estimularlo.
Él se sentía en el cielo, o en el infierno ya que de repente recordó que más de veinte personas estaban en el comedor aguardando por ellos
- Tardarán en notar nuestra ausencia, estate tranquilo - Le dijo Ginny al sentir su turbación y sin dejar de tocarlo se bajó de la mesa y comenzó a arrodillarse.
Harry comenzó a sudar, a pesar del frió que se colaba por la ventana de la cocina sentía un calor de mil demonios y más cuando sintió que su novia se apropiaba de su virilidad con su boca.
Era verdad, Ginny era la mejor, no le importaba saber como había adquirido esa práctica, él no era de esos que pensaban en esas cosas, es más agradecía a Merlin a todas aquellas personas que había ayudado a la práctica de ella, porque se sentía maravilloso y desde ya él sabía que no importaba ser el primero sino el último y él lo sería, sería el último hombre de Ginny porque conocía muy bien sus talentos y lo que podía hacerle sentir.
Sus manos se aferraron a la cabeza de ella y comenzaron a marcarle el ritmo, sentía que ella devoraba glotonamente y sintió que estaba a punto de correrse.
- Me corro - Le advirtió pero ella se mantuvo firme en su puesto - Me corro - volvió a insistir pero ella continuaba en su lugar. Y se corrió, Ginny tragó todo lo que salía de él gustosamente, sin dejar escapar nada y luego continuó lamiendo su miembro limpiándolo a conciencia, eso lo encendió nuevamente y la levantó por los hombros, la besó apasionadamente y girándola de espaldas la recostó sobre la mesa.
- ¿Tú…?
- No importa nada Harry, quiero ser tuya y nada me lo va a impedir, ni aunque invadan la casa una docena de mortifagos permitiré que me dejes con las ganas - Le decía ella bajando sus pantalones y dejando sus pequeñas bragas y su hermoso trasero a la vista de él.
Harry se llevó unos dedos a la boca y luego los metió por debajo de la prenda pero rápidamente notó que ella estaba super lubricada y sin esperar más comenzó a penetrarla recostándose sobre ella.
Sintió la resistencia, la notó a pesar de la lubricación, ella era virgen y no lo podía creer, se sentía muy rico, sentía la fricción a pleno y como su miembro era aplastado por el interior de ella.
- Ginny- Suspiró y comenzó a lamer su cuello mientras que se ayudaba con las manos sobre la cadera para penetrarla sin prisa pero sin pausa. Pronto comenzó a acelerar sus movimientos su segundo orgasmo se acercaba y notó que por el calor y los jadeos de ella se acercaba el clímax de su novia, pronto él mordió su terso cuello evitando gritar y ella se aferró a sus manos que ahora caían por su costado para evitar hacer lo mismo.
- ¡Ginny! ¡Harry! - Los gritos de Molly desde el comedor los obligó a posponer el disfrute del momento posterior y dejarlo para otra ocasión.
Harry notó los restos de sangre en su miembro y miró apenado a su novia por haber siquiera dudado de ella, cosa que Ginny nunca supo, ella lo acarició y le dijo al oído
- Me ha encantado, espero poder repetirlo muy pronto.
- Ya hablaré con Ron para que me de alguno de sus lugares secretos.
- Haré lo mismo con Hermione.
- además ellos no los aprovechan - Y sonrió pícaramente antes de besarla apasionadamente y ella respondió de igual manera.
Harry suspiraba con su cabeza apoyada sobre su mano con una sonrisa tan grande como si fuera un gato frente a la vidriera de una pescadería. Su diablito repetía la misma postura.
- Si que la sabe chupar bien. - Suspiró la pequeña figura sacando de su sopor al morocho.
- ¡Ahora sí! ¡Basta ya!
- Bueno, bueno, me voy. ¿Pero te quedó claro porque tu conciencia no está?
- Si, pero ahora debo ver la manera de que Ron y Hermione se arreglen.
- ¡Tu no deberías meterte! Son cosas de ellos y creo que sabrán arreglarlas.
- ¿Por qué tan seguro?
- Porque se que se quieren, como vos te querés con la pelirroja.
- Así que resultaste un romántico después de todo.
- Recuerda que no soy más que un invento tuyo.
Y el diablito desapareció, Harry retomó la lectura de su libro, pero ahora no podía dejar de pensar en Ginny y aquella primera vez con ella que fue fabulosa.
Y se sintió aliviado de poder sacarse de su cabeza la visión de Hermione.
