CAP 4
La rubia estaba petrificada por ver, tan cerca, a quien creía que estaba muy lejos. Por su parte el rubio, podía sentir su corazón acelerarse de la emoción de ver aquella mujer que era culpable de sus insomnios en los últimos días
-Hola Helga – dijo sumamente nervioso
-Arnold – hablo desviando la mirada
-Qué grata sorpresa, volverte a ver…
-Sí, pero…¿Qué paso?...pensé que estabas en San Lorenzo
-No pude viajar, por cosas que pasaron
-¿Así?...¿algo malo paso?
-No, nada de eso…es solo que a Hilda se le presento una oportunidad que no podía desaprovechar
La rubia sintió un cuchillo atravesar su corazón, cuando escucho ese nombre
-Bueno, me tengo que ir…Arnold, te encargo a mi hijo
-¿Él es tu hijo?...
-Si…se llama Albert…
-Hola Albert, yo seré tu maestro – dijo el rubio sonriendo
-Hola – saludo el pequeño, ignorando lo que pasaba
-Albert pórtate bien – dijo la rubia, dándole un beso en la frente al niño
-Si mami…adiós – se despidió Albert, para entrar corriendo y jugar con el hijo menor de Gerald y Courtney
-Bueno, tengo que irme a la secundaria
-¿Secundaria?
-Si…me contrataron como profesora de Literatura
-¿En serio?... – pregunto el joven
-Sí, bueno…tengo que irme…adiós Arnold – se despidió la rubia
Arnold se quedó parado en el pórtico, observando cómo se alejaba la mujer, hasta que decidió entrar a su salón y empezar sus clases, mientras hablaba, no podía quitar la mirada de Albert y pensaba en cómo le hubiese gustado que ese niño, fuera hijo suyo y de Helga.
Helga aun no podía salir del trance en que se metió, justo en el momento que vio al rubio. Había empezado a dictar su clase, pero sentía como que no estaba ahí, se sentía flotar cada vez que recordaba que tenía a Arnold a unos cuantos metros de distancia y que si quería podría ir a verlo en cualquier momento, ya que era el maestro de su hijo
En el receso, Helga fue a buscar a su mejor amiga
-Hola Helga…¿Cómo te fue en tu primera clase? – decía la pelinegra mientras se dirigía a la cafetería del colegio con la rubia
-Bien Phoebe, quería preguntarte algo – respondió sentándose
-¿Qué paso?...dime
-Arnold…es el maestro de Albert
-¡¿Qué?!...
-Si…hoy lo vi, cuando fui a dejar a Albert a su salón…me sorprendió mucho verlo, pues yo pensaba que a estas alturas, ya estaría en San Lorenzo
-Helga, perdóname – decía la oriental apenada
-¿Perdonarte?...¿por qué?
-Yo sabía, que Arnold había cancelado su viaje y por lo tanto supe que continuaría trabajando aquí…
-Entonces, ¿sabías que él seria el maestro de mi hijo?
-Eso no sabía…para mí también ha sido una sorpresa
-Sí, una gran sorpresa – decía la rubia, mientras jugaba con su cuchara
-¿Helga…estas nerviosa?...
-¿Nerviosa?...no…para nada
-¿Segura?...parece como si te hubiese afectado ver a Arnold
La rubia solo se quedó en silencio
-Tu silencio me dice mucho Helga…¿Qué pasa?...sigues enamorada de Arnold…¿verdad?
La rubia volvió a sumirse en el silencio y tratar de disimular lo inevitable desviando la mirada
-¡Helga…respóndeme!...sigues enamorada de Arnold…¿verdad?...dime
-Rayos Phoebe…si…si sigo enamorada de Arnold…si lo sigo amando…¿contenta?
-Pero…Helga…¿Por qué te casaste con Mathew?...el día de tu boda, no te vi feliz y yo sospechaba algo, pero siempre me cambiabas de tema, cuando te preguntaba al respecto…dime…¿hay algo que yo no sé?
-Phoebe hay dos cosas que no te he contado…y no lo quise hacer porque no quería que te preocuparas por mi…
-¿Qué paso?
-Cuando conocí a Mathew, me cayó demasiado bien porque era una bella persona, muy atenta y caballerosa tanto que, más que enamorarme a mí, enamoró a mis padres…Bob y Miriam estaban embobados con él, y lo querían aún mucho más que al esposo de Olga, cada que tenían oportunidad, me repetían que querían verme casada con él pronto…y pues, pensé que eso era algo en que podía ganarle a Olga y acepte casarme con Mathew
-¡¿Qué?...Es enserio, lo que me estas contando?!
-Si Phoebe…es la verdad – dijo la rubia agachando la mirada
-Pero Helga, cómo pudiste hacerlo…era tu felicidad
-Yo estaba segura que la felicidad solo podría alcanzarla con Arnold…pero…yo no sabía nada de él, no sabía que había sido de su vida…y siempre veía el esfuerzo que hacia Mathew para ganarse mi corazón, era tanto que termine queriéndolo y sintiéndome cómoda con él…
-Helga, me apena escucharte decir todo esto – decía la oriental, tomando la mano de su amiga
-Yo nunca imagine que volvería a ver a Arnold
-Lo amas…¿verdad?
-Si – decía agachando la cabeza, para que nadie pueda ver una lagrima que amenazaba con salir – basto con verlo aquella vez en la cafetería, para darme cuenta, que lo sigo amando…
-Helga…amiga…¿Qué harás?
-No hare absolutamente nada, solo rogar al cielo que este año pase volando para poder volver a Londres y seguir con mi vida…además, a él se le ve muy enamorado de su novia
-Siempre tendrás mi apoyo Helga…no te dejare sola
-Gracias Phoebs… - decía con una débil sonrisa
-Dijiste que habían dos cosas que no yo no sabía…ya me contaste una cosa…¿Cuál es lo otro?
-Lo otro es algo muy delicado…pero, necesito contártelo…
-Dime…¿Qué paso?
Las amigas se quedaron conversando un buen rato, hasta que sonó la campana que indicaba el fin del receso
….
Después que terminaron las clases, Phoebe acompaño a Helga a recoger a Albert
-Phoebe…estas muy callada – decía mientras caminaban
-Helga, aun no puedo digerir lo último que me contaste…no lo puedo creer
-Tranquila Phoebe, ya pasó…ya lo acepté
-Pero Helga, no fue justo para ti…ojala nunca te hubieras ido a Londres
-Pero me fui y tengo que asumir mi realidad…solo te pido que no le cuentes nada de esto a nadie
-No te preocupes amiga, no diré nada
Las amigas seguían caminado, hasta que llegaron
-Tu toca Phoebs…tengo miedo – decía la rubia con mucho nerviosismo
-Está bien…– dijo
La pelinegra tocó la puerta y alguien abrió inmediatamente
-Hola Arnold, venimos por Albert
-Hola Phoebe…se tardaron, ya todos los niños se han ido
-Discúlpame Arnold…pero se me hizo tarde – dijo la rubia
-No te preocupes…fue un gusto cuidar a tu hijo
-Gracias – respondió sonrojada
Entre ambos rubios se había formado una atmosfera muy dulce, hasta que alguien la interrumpió
-¡Amooor!...hola…hoy salí temprano del trabajo – dijo una pelirroja, abrazando y besando al ojiverde
Helga se quedó parada observando todo, cuando de pronto empezó a sentir un fuerte dolor en el pecho. Arnold por su parte no respondió a ninguna de las caricias de su novia
-Hilda…a Phoebe ya la conoces…pero, te presento a Helga
-¿Helga? – dijo mirando de pies a cabeza a la rubia
-Sí, ella es Helga…Helga, te presento a Hilda – hablo Arnold
-Hola Helga, un gusto en conocerte – decía con diplomacia fingida – soy Hilda, la prometida de Arnold – dijo mientras se colgaba del brazo del rubio
-Hola Hilda…vámonos Albert…adiós – se despido saliendo del lugar con el pequeño
-¡Helga espérame! – Gritaba la oriental – adiós Arnold, adiós Hilda
La oriental tuvo que correr para lograr alcanzar a su amiga
-¡Helga…detente!...¡Helga!
-Lo siento Phoebe – dijo deteniéndose
-Me has hecho correr – decía la oriental agitada – ¿por qué te fuiste así?
-No pude soportar ver como esa mujer lo abrazaba…si me quedaba ahí, se hubieran dado cuenta de mi incomodidad
-Tranquila Helga, tienes que aprender a controlarte porque si sigues así, tarde o temprano se darán cuenta pues eres muy obvia
Después de que Phoebe saliera corriendo para alcanzar a su amiga, Arnold e Hilda se habían quedado en silencio
-Arnold…¿es ella verdad?
-Si – respondió con tristeza
-Sabía que este día llegaría
-¿A qué te refieres, Hilda?
-Sabía que llegaría el día en que vería a Helga cara a cara…y eso es bueno
-¿Bueno?...¿por qué?
-Pues porque de esta manera, sabré lo que realmente sientes por mi…¿puedo preguntarte algo?
-Si claro, dime
-¿Tengo algo de qué preocuparme?
El rubio se quedó en silencio y luego dijo
-Nnno…no, claro que no – respondió dudoso
-Ok amor, te creo…y recuerda que te amo…con todo el corazón
-Yo también te amo Hilda – dijo el rubio abrazando a su novia y tratando de sonar convincente
…
Horas después
Arnold se encontraba recostaba en su cama pensando
"mi vida, después que te fuiste se tornó sin sentido, toqué fondo por el dolor de tu ausencia, pero Hilda me hizo volver a creer en mis sueños y planes…ella me ayudó mucho y le debo demasiado como para dejarla ir…pero, esto que estoy empezando a sentir es demasiado fuerte y temo que pueda llegar el momento en que me salga de las manos y no pueda controlarlo"
-¿Arnold?...¿vas a cenar? – preguntaba una mujer, entrando a la habitación
-No mamá, no tengo hambre…gracias
-¿Pasa algo hijo?
-Nada mamá…no pasa nada – decía fingiendo una sonrisa, solo estoy agotado por mi primer día de trabajo
-Si me imagino hijo, entonces mejor te dejo descansar…te amo hijo, hasta mañana – se despidió la mujer, dándole un beso en la frente al rubio
-Hasta mañana mamá
…
A la mañana siguiente, Helga fue a dejar a su hijo en su salón de clases
-Hola Helga, buenos días – saludo el rubio muy sonriente
-Buenos días – respondió muy seria y sin mirarlo
El rubio se sorprendió por la forma tan fría en que la joven le había hablado
-Cariño, pórtate bien ¿sí? – decía la rubia a su hijo e ignorando al ojiverde – adiós
Arnold solo atino a quedarse callado y observar cómo se alejaba la mujer que deseaba
...CONTINUARA….
Hola les dejo un capítulo más :)…espero que les guste
