Los personajes no me pertenecen a mí por desgracia, sino a la gran Stephenie Meyer.
La historia salió de mi cabecita pensante. Es la primera vez que escribo un fic, así que tened comprensión, mi forma de escribir es bastante coloquial. Tiene Calificación M por su contenido sexual. Así que si eres menor, lo lees bajo tu responsabilidad.
Dejo que mi imaginación vuele sola, y al igual que mi peso, no lo puedo controlar. ^^
Os dejo el tercer capítulo.
CAPÍTULO TRES "MÁS QUE AMIGOS"
JPOV
Estoy mirando el techo de mi cuarto con los ojos abiertos de par en par. Miro hacia mi mesilla de noche, en el despertador pone que son las 3 de la mañana y yo sin poder dormir. No puedo dejar de pensar en todo lo que me deparará el futuro junto a Bella, ella es mi ángel sin duda, pero si doy el paso mañana, algunas cosas tendrán que cambiar, como el único vicio que tengo, tendré que dejarla de lado. Si, casarme es lo que debo hacer, yo la quiero y ha sido mi amiga muchos años.
Recuerdo cuando Bella llegó a Forks, mi padre y yo fuimos a casa de Charlie para darle la bienvenida, lo cierto es que hacía muchos años que no la veía, desde que éramos pequeños. Cuando llegamos y la vi junto a su padre algo tímida pensé que era la primera vez que había visto un ángel.
- Bella, ¿Te acuerdas de Billy Black y su hijo Jacob?- Dijo Charlie dirigiéndose a ella.
- Si, claro. Hola Billy - le estrechó la mano a mi padre - Hola Jacob - hizo lo mismo conmigo.
Yo la miré intensamente a los ojos y con mi mejor sonrisa le dije - Puedes llamarme Jake.
-Vale… Jake. -Me dijo mientras su cara tomaba un tono rojo brillante. Era encantador verla ruborizarse.
A partir de ese día siempre acompañaba a mi padre a casa de Charlie cuando iban a ver algún partido. Yo aprovechaba para hablar con Bella, tenía ganas de conocerla más, era una chica inteligente, y no era como todas las demás que conocía de la reserva. De vez en cuando salíamos a hacer senderismo, pasear por la playa o simplemente venia a mi garaje a ver cómo trabajaba en mi coche mientras conversábamos.
Poco a poco se convirtió en mi mejor amiga, pero también empecé a sentir cosas por ella. Al verla cada día mi corazón daba un vuelco, además de mi entrepierna, sí, soy un hombre y no podía evitarlo. Verla con las ropas ajustadas que solía ponerse, cada vez que me tocaba mientras bromeábamos, cómo sus mejillas se sonrojaban cada vez que decía alguna burrada o su olor fresas… era demasiado tentador para mi. Lo único que tenía que hacer era aliviarme yo sólo cuando me duchaba, por las noches o simplemente cuando tenia la oportunidad de tocarme. Ciertamente esta chica estaba haciendo que perdiera la cabeza, tenía unas ganas locas de poseerla, tomarla sin más, sin explicaciones. Necesitaba sentir el calor de su cuerpo desnudo junto al mío.
Los días que no estábamos juntos, los pasaba con mis compañeros y amigos de clase, entre ellos Quil y Embry, que eran mis mejores amigos. Íbamos a mi garaje o pasábamos tiempo en la playa, no había mucho más que hacer por la reserva. Uno de esos días, mientras corría por la playa y Quil y Embry jugaban con una pelota, vi a una chica sentada en uno de los troncos de los árboles que se agolpaban en la orilla, con sus rodillas flexionadas y los brazos rodeándolas.
- ¡Ey, Leah! ¿Qué haces aquí sola?
- Hola Jake, solo vine a pensar.
- ¿Tú? ¿Pensar?…Vaya novedad - Dije a carcajadas.
- Si… si no te importa me gustaría estar sola.- Me miró y vi sus ojos rojos de haber estado llorando mucho tiempo.
- Oye, ¿Estás bien?- Dije acercándome más a ella.
- Creo que es evidente que no- Dijo cortante.
- Si necesitas hablar… Siento haber sido tan grosero. ¿Qué te a pasado?
- ¿A ti qué te importa? Vete a perrear con tus amigos y déjame en paz niño - Dijo furiosa.
- No me gusta ver a una chica llorar, así que no me moveré de aquí hasta que no me digas qué te pasa- Dije cruzando fuertemente los brazos en mi pecho.
- Eres inaguantable Black. - Dijo resignándose.
- Si, a veces, ¿Ahora me lo vas a contar? - A terco no me ganaba nadie.
- Es Sam. - Me dijo con voz apenada.
- ¿Qué pasa con Sam? ¿Te a hecho algo?
- No… bueno, solo me ha roto el corazón. - Dijo agachando la cabeza.
- ¿Cómo? ¿Es que estabais juntos?
- Algo así, pero al parecer yo le importo bien poco- Pude notar que se sonrojó ligeramente.
- No estas siendo muy clara Leah. - Dije levantando una ceja.
- Para él solo he sido un polvo de una noche. ¿Te ha quedado más claro ahora?
- Pues si la verdad. ¿Acaso no te dejó satisfecha?
- Noté su cara entrar en cólera y sus ojos mirándome con ira- ¿Pero qué dices? ¿Qué sabrás tú de esas cosas?, sólo eres un niñato.
- Seré un niñato en edad, pero no en cuerpo, ¿No te parece?- Puse los brazos en jarras.
Ella miró por el rabillo del ojo mi pecho marcado con la camiseta, vi sus ojos brillar y sus labios se entreabrieron.
- Puedes mirar, no creo que Sam tenga algo así. Ni que pudiera darte lo mismo que yo. - Dije con autosuficiencia.
- ¿No eres un poco creído Jacob?
- Si soy creído es porque puedo serlo. Para algo hago ejercicio todos los días ¿Sabes?
- Pensaba que era por salud, no por querer ser un niñato creído. En fin… déjame sola por favor.
- No - Sin decir más la sujeté del brazo y la lleve hacia el lindero del bosque mientras miraba a los lados por si alguien nos veía. Pude ver que Quil y Embry estaban muy concentrados en su juego y bastante alejados.
- ¿Pero qué haces? ¡¡Suéltame maldito imbécil!!
Paré en seco y me giré hacia ella con brusquedad - Cállate o te hago callar - Me ponía nervioso que me hablaran así.
No dijo nada, hasta que entramos un poco más en el bosque.
- Bueno, ¿Me vas a decir qué haces Jacob Black? esto no me hace gracia.
- Quiero aliviarte el dolor y ya de paso me lo alivias tu a mi. - Dije muy seguro de mí mismo.
- ¿A qué te refieres? - su rostro mostraba total incomprensión.
La miré intensamente y la empujé a un árbol. Me abalancé a sus labios sin piedad. Al principio forcejeó un poco intentando arañarme, pero la tomé de sus muñecas para evitarlo. De todas formas no hacia mucha falta porque enseguida correspondió a mi beso salvajemente.
Necesito esto me decía a mí mismo una y otra vez.
Por un lado sentía que traicionaba a Bella, a pesar de no haberme declarado aún y sin saber si era correspondido. Pero no podía aguantar más, mejor dicho, mis pelotas no podían aguantar más, y esto era el escape que necesitaba. Y lo iba a tener.
Nuestras lenguas se encontraron con un hambre voraz, desde luego yo era novato en esto pero aprendía rápido. Mi cuerpo tenía ansias de llegar a más, así que solté uno de mis agarres de su muñeca y empecé a acariciar su cabello y cara con codicia, mientras le besaba el cuello, dejando un rastro de mi saliva, como marcando mi territorio y dando pequeñas mordidas a mi paso. De su boca escapaban fuertes jadeos, lo que me provocaba a continuar.
Leah comenzó a presionar su entrepierna contra mía, lo que incitó a mi miembro a ponerse mas duro para ella, me encantaba la sensación de notar el calor que irradiaba su sexo en los pantalones. Solté mi otra mano de su muñeca y la lleve a su pecho, sentía como se estremecía por mi tacto, notaba sus pezones duros… Dios no lleva sujetador. Solté la mano de su cara y la llevé a su trasero, Leah llevó sus manos a mi cuello sujetándolo con fuerza, como si no quisiera que me fuera. No estaba tan loco. Ella inclinaba la cabeza hacia atrás gimiendo mientras yo seguía rozándome con su parte mas caliente, hasta que no aguanté más y empecé a desabrocharle el pantalón cuando ella se detuvo en seco.
- Jake… ¿Has hecho esto alguna vez? - ¿A qué venia eso? ¿Qué importaba? Pensé.
- No. ¿Por? - Dije algo molesto.
- Deberías hacerlo con alguien especial, Jake, no con la primera oportunidad que se te presente. - Dijo algo preocupada.
- Tu eres especial y te necesito ahora mismo, ¿Entendido?
Antes de que pudiera hablar más la callé con un beso violento. Continué desabrochando su pantalón, entretanto mi otra mano estaba posada en su cuello masajeándolo suavemente mientras la besaba.
- Jake…no… para… - Decía sin esforzarse ella en parar.
- No voy a hacerlo. Quéjate lo que quieras - Le dije mirándola fijamente - ¿O acaso quieres perderte esto?- Dije mientras apretaba mi miembro contra su entrepierna.
- Oh.. Jake- Dijo en un jadeo.
Suficiente pensé para mi
Con brusquedad le bajé los pantalones hasta los pies, y ella terminó de quitárselos, llevé mi mano a sus bragas y toqué la parte inferior, acariciando la zona y haciendo círculos sobre ella, donde mi mano sentía la excitación de Leah.
Tan caliente y húmeda, pensé para mí.
Antes de que ella pudiera tocar mis pantalones los bajé y los tiré a un lado sin mucha dificultad. Mis pobres calzoncillos estaban comprimidos, pues mi miembro se hallaba en todo su esplendor. Tomé el elástico de sus bragas y la miré a los ojos con deseo, ella mordía su labio inferior, señal que quería más.
Bajé poco a poco la prenda, y yo con ella, dejando que mis manos recorrieran poco a poco sus torneados muslos. Cuando llegué a su centro del placer inspire su aroma, y me dejé llevar por mis sentidos. En ese momento me sentía un completo animal, y quería tomarla bestialmente, sin importar nada mas. Llevé mi mano a su ahora descubierto sexo, mientras mis dedos buscaban el camino que debía seguir a continuación. Habían ciertas cosas que no sabia… ¿Por dónde mierda la meto? me decía a mi mismo.
Leah debió notar que andaba perdido y llevó su mano a la mía, indicándome la senda que debía proseguir. En cuanto me familiaricé con la zona, bajé mis calzoncillos a la mitad de las rodillas.
- Estas lista para mi. - Le dije en un ronroneo. Y sin mas preámbulos la penetré.
- Ahhh… Jake - Gemía una y otra vez mientras hacía mis embestidas mas fuertes. Joder esto es lo que necesitaba pensé.
Entre las arremetidas contra ella, y verla completamente fuera de si, maldiciendo y agarrando de mis brazos con las uñas, estaba a punto de correrme. Mis gemidos eran entrecortados y roncos.
- Esto era lo que querías, ¿Verdad?- Le dije sin dejar de moverme.
- Oh Dios si… ¡No pares!.- Gritó.
De pronto ella salió de mí y me quedé desconcertado, hasta que dio la vuelta y se inclinó hacia delante, apoyándose con las manos en el árbol. Ahí entendí qué quería.
Cogí a mi "gran Jaky" y se lo metí por detrás haciendo que ella diera un grito mientras echaba la cabeza hacia atrás en un espasmo.
- Te gusta así, como una perra ¿Eh?
- Por favor dame más… - Dijo suspirando. Esta chica era una viciosa y yo estaba casi en el clímax.
Le di unas embestidas más fuertes y rápidas, y fue cuando su cuerpo empezó a temblar levemente, vi sus músculos tensarse mientras se ahogaba en un gemido como nunca antes había oído… ella ya había llegado a su apogeo. Ahora me tocaba a mí.
- Leah muévete conmigo, estoy a punto de… - No pude terminar mi frase, ella volvió a darse la vuelta y sin más se agachó cogiendo mi miembro y llevándoselo a la boca como si de una golosina se tratase.
En ese momento pensé que esto era lo mejor que había sentido nunca.
Lamió, masajeó y besó todo mi erecto pene. Hasta que no pude más, la agarré del pelo con fuerza y le embestí en la boca. Ella no hizo ningún amago de apartarse, mas bien al contrario. No sabia que ella era tan pervertida. A los pocos segundos mi cuerpo se agitó y se tensó dando la bienvenida al orgasmo mas intenso que había tenido, claro que era el primero que tenía sin tener que masturbarme yo mismo.
Ella se levantó y me miró con una gran sonrisa pícara mientras se limpiaba la boca con la mano.
-Ves, al final yo te he ayudado y tu a mí. - Le dije aun exhausto.
- Creo que te pediré ayuda más a menudo a partir de ahora.- Dijo con ojos de deseo.- si quieres.. - Dijo acercándose a mi oído.
-Claro preciosa, pero solo será eso, ayuda mutua.- Ella me miró con un poco de tristeza, pero pronto se le pasó.
-Esta bien. Tengo que irme.- Dijo mientras continuaba vistiéndose- Nos llamamos en caso de emergencia.- Dijo sonriendo, me besó en los labios, echó un vistazo rápido a mi pene ya flácido y me miró con brillo en los ojos mientras iba camino a la playa.
Mientras me vestía, unas extrañas sensaciones venían a mí, quizás era la culpa por no haber tenido mi primera vez con la chica que quería, pero de todas formas no creo que Bella se hubiera prestado a algo así.
Lo hecho, hecho está pensé.
Al salir del bosque, me encontré con Quil y Embry sentados en el tronco donde antes estaba Leah.
- Hoooola Jake.- Dijo Quil en tono burlón.
- Que hay.- Les dije a ambos. - Con disimulo intentaba arreglarme un poco la ropa y el pelo.
- Pues nada, aquí estábamos mi amigo Quil y yo escuchando el sonido de la naturaleza a nuestro alrededor. Oye Quil - Dijo Embry - ¿Has oído al lobo aullarle a la luna azul? ¿O has visto a un lince sonreír? ¿Has cantado con la voz de las montañas?...
- No, pero si "Gemidos" en el viento descubrí. - Dijo Quil. Los dos se giraron hacia mí y empezaron a reírse con fuerza.
- ¿De que os reís?- Dije empezando a molestarme.
- ¿Nosotros? de nada… ¿Estabas haciendo pesas en el bosque con Pocahontas? - Decía Quil mientras seguía riendo.
- Podéis iros a la mierda los dos. Adiós. - Me di media vuelta y fui a mi casa.
Al día siguiente Bella vino a mi garaje a pasar la tarde. Estaba un poco nervioso porque le estaba ocultando cosas, y eso no era habitual en mi.
- ¿Te pasa algo Jake?- Me dijo algo apenada.
- No pequeña, ¿Qué me va a pasar?
- No lo sé, por eso lo pregunto, estás un poco... distante. ¿De verdad te encuentras bien?
- Claro que si, dije con una sonrisa un poco forzada. Solo estoy un poco cansado.
- Esta bien- dijo más tranquila- ¿Te apetece dar un paseo por la playa? hoy hace buen día.
- ¿Eh? ¿Por la playa? nono… aquí… aquí se esta bien .- Dije balbuceando como un completo idiota. ¿Acaso ella sabia algo? no puede ser, ayer estábamos solos y no ha podido enterarse por nadie. Pensé a toda velocidad.
- Esta bien. ¿Estas muy raro hoy, eh? - Dijo dándome una colleja. Yo sonreí.
Tranquilo Jacob, no sabe nada.
Después del episodio de "ayuda" mutua con Leah, nos vimos unas cuantas veces más, le estaba cogiendo el gustillo al sexo salvaje con ella. Y aunque seguía sintiendo remordimientos por hacer esto a escondidas de Bella, no podía evitarlo. Mi parte animal necesitaba poseer un cuerpo cuantas veces quisiera, y para eso tenia a Leah.
Pasó el tiempo, y seguía sin atreverme a decirle nada a Bella, ni sobre mis sentimientos, ni sobre lo que hacia cuando no nos veíamos. No quería decirle nada por si eso estropeaba nuestra amistad, que en esos momentos era lo más importante para los dos.
Un día estando trabajando en el garaje escuché unos golpes en la puerta.
- ¿Hola? - Dijo una voz masculina, o que pretendía ser masculina.
- Si, pasa. - Entonces vi a un chico alto bastante pijo. Seria un turista porque no me sonaba haberlo visto en el pueblo.
- Hola, Soy Edward Cullen, tu debes ser Jacob.
- Si, lo soy, ¿Qué se te ofrece?- Dije algo extrañado.
- Soy hijo del Doctor Carlisle Cullen, él atiende a tu padre en el hospital.
- Ah, bien. ¿Querías algo?
- Tu padre le dijo al mío que eras mecánico, y venia a pedirte si podrías echarle un vistazo a mi coche. Te pagaré.
- El dinero no es problema, enséñame tu bólido.
Parecía que el chaval se lo tenia algo creído, pero se nota que no me conocía a mí. Le eché un vistazo al coche.
- Bueno, ¿Que hacéis por aquí para divertiros?
- ¿Aquí en la reserva? no hay mucho para divertirse, vamos a la playa y poco más.
- ¿Y en el pueblo?- Preguntó con curiosidad.
- ¿En Forks? no creo que encuentres diversión allí. Esto es Disneylandia en comparación con el pueblo- Reí mientras lo decía.
- Si me di cuenta al llegar… es un poco frío. Y dime, ¿Cómo anda la cosa por aquí de chicas?
- ¿Chicas? haberlas las hay. Si vas al instituto supongo que conocerás a muchas.
- Ya… pero… ya sabes que un hombre necesita ciertas cosas. - vaya, empezamos a entendernos.
- Aquí no hay burdeles amigo.
- Lo sé, ya me informé, pero ¿Quizás conozcas a alguien?
- Bueno, quizás, pero no se…
- No quieres compartir, ¿Es eso?- Dijo sonriendo sutilmente.
- Es posible…- Leah no era mía, pero en cierto modo lo sentía así. - Bueno, dame tu teléfono y te digo algo, ¿Vale?
Escribió su teléfono en una tarjeta y se fue. ¿Qué estaba haciendo? ¿Vendiendo a una amiga para que otro se la tire?
Jacob Black te estas perdiendo. Pensé.
Después de unos días, mientras iba con Leah hacia el bosque donde nos "ayudábamos" mutuamente, pensé hablarle sobre Edward Cullen, pero realmente no sé si tenia miedo de cómo se lo iba a tomar, o si después de conocer a Cullen se encapricharía con él y me dejaría a mi tirado.
Yo la vi antes dijo una voz cavernícola en mi cabeza.
Después de considerarlo tanto como pude, pensé que lo mejor seria decírselo más tarde.
- ¿Estás bien? - Dijo mientras me besaba el cuello.
-No me pasa nada. Tu sigue - Dije casi como una orden
Ella empezó a lamer el lóbulo de mi oreja y fue bajando hasta la clavícula, mientras pasaba sus manos sobre mi camiseta, por mi pecho, recorriendo cada montículo de mi definido torso. Daba pequeños gruñidos de placer según iba bajando. Cuando llegó al borde de mis pantalones di un gran suspiro, ella me miró a los ojos mientras iba desabrochando el pantalón con ansia. Mi excitación se estaba haciendo más que palpable, lo que provocó que Leah ronroneara como una gatita en celo.
Terminó de bajar los pantalones con las manos y poniéndose de rodillas mientras llevaba su boca a mi ropa interior, dando besos por toda la extensión de mi miembro.
Mis gimoteos hacían que ella se recreara más en los movimientos de su boca sobre mi. Puso sus manos en el elástico de mis calzoncillos y los bajó hasta que quedó al descubierto mi gran brocha, erecta, mirando al infinito y más allá. Me gustaba la cara de Leah al verlo, parecía que siempre se sorprendía, gratamente claro.
Con una mano agarró la base del miembro mientras con la otra agarraba mi trasero, empezó a lamer poco a poco la punta, bajando con mucha lentitud, lo que me estaba matando, iba dejando un rastro de saliva caliente por donde pasaba su lengua.
Estaba tan absorto disfrutando de lo que me estaba ofreciendo Leah que no escuchaba nada a mi alrededor, hasta que alguien tosió detrás de nosotros.
Mire con incredulidad a Edward, como un pasmarote sin apartar la mirada, no sabia si jadeaba y sudaba por que estaba como una moto de vernos a Leah y a mí haciendo cosas o porque estaba haciendo ejercicio por la playa cuando nos vio, aunque por su vestimenta quise pensar en la segunda opción.
Leah se levantó de un salto y se puso delante de mi, supongo que para que Edward no me viera en cueros. Aunque a mi me daba igual, últimamente me estaba volviendo un desvergonzado.
- ¿Puedo unirme a la fiesta? - Dijo Edward con una sonrisa torcida.
- Tío, ¿Qué haces aquí? ¿No ves que estamos ocupados? - dije abriendo los ojos mirando a Leah.
- Claro que lo he visto, por eso mismo quiero participar, si a tu amiga no le importa, claro.
¿¿Como?? este tío está peor que yo… pensé para mi.
Leah no dijo nada, pero seguía mirando a Edward. Por la cara de suficiencia de él, pude darme cuenta que los ojos de Leah le miraban con deseo, él le sonreía con descaro.
- Ah no, no no no.- Dije rompiendo el tenso silencio.- Esto no es una peli porno amiguito, así que ya te puedes ir dando la vuelta.
Cuando dije esto último, Leah giró sobre sus pies para mirarme de frente. Sus ojos estaban negros de lujuria, y su boca entreabierta dejaba salir la respiración rápida y jadeante que le estaba provocando la situación. ¿Ella quería hacer un trío?.
- ¿Pero te has vuelto loca?- Le dije bastante tenso. Estaba medio desnudo y me encontraba discutiendo con un pervertido y una loca sobre hacer tríos. Ver para creer.
- Tranquilo Jake, no te la quiero quitar, pero no me importaría que me hiciera un "trabajito" como el que te esta haciendo a ti.
Leah seguía mirándome, sonrió de una manera depravada mientras me decía - ¿Nunca has tenido la fantasía de hacer un trío?
- Claro que la he tenido Leah, pero con dos tías, no con una sola.
- Anda, no te quejes tanto, hazlo por mi… - puso ojos de cachorrito.
No se si me convencieron sus palabras, sus ojos, que yo me estaba volviendo un vicioso o que ésta situación era jodidamente morbosa, pero acepté, aunque con un matiz.
- Solo vas a hacerle el trabajito Leah,- Le dije dirigiéndome a ella señalándole con el dedo a modo de advertencia- y luego Edward te vas. - Dije mirándole con recelo - ¿Está claro?
-Si - dijeron los dos a la vez.
Edward se acercó a nosotros y se puso enfrente de mi, quedando Leah en medio. Ella miró a cada lado mirándonos a los ojos, se detuvo en mi y me besó con arrebato. Separó sus labios y me sonrió mientras se giraba y hacía lo mismo con Edward. Reconozco que me molestaba verla besar a otro, pero era a la vez muy excitante.
Ella fue agachándose mientras le bajaba los pantalones a Edward, tal como me había hecho a mi antes. Él no llevaba ropa interior, y no se porqué eso pareció excitar más a Leah.
Ella se pasó la lengua por los labios y nos miro sensualmente a los dos. Tomó con sus manos nuestros miembros ya excitados y tiró de ellos hacia si misma. Empezó conmigo repasando con la punta de la lengua toda la forma de mi pene y después hizo lo mismo con el de él. Abrió su boca y se lo metió, succionando lentamente. Edward daba pequeños gemidos, pero no quise verle la cara para que no se me fuera la libido por el retrete, mientras, Leah masajeaba con su mano mi miembro. Después trajo su boca a mi, e hizo lo mismo, no pude evitar jadear por lo bien que lo hacia y como me gustaba.
Leah continuó pasándose de uno a otro, hasta que yo no pude más y descargué en su boca. Ahora ella se centró en él, y estando aun jadeando, Edward empezó a gemir más fuerte, señal que estaba a punto, la situación era tan morbosa que no pude resistir coger la cabeza de Leah y moverla de adelante atrás para ayudarla, cuando Edward explotó dentro de su boca, mientras yo mantenía la cabeza de Leah inmóvil. Esto era muy perverso, no estaba bien, pero a mi me gustaba.
Entre tanto estaba incorporándome de nuevo, Edward ya se estaba vistiendo, y antes de que nos diéramos cuenta ya se disponía a marcharse.
- Chao chicos, a sido genial, a ver si repetimos otro día. - Dijo mirándonos a los dos y dándose la vuelta haciendo footing.
Leah y yo nos quedamos sorprendidos por su actitud.
- Wow. - Es lo único que dijo Leah.
Después de eso no tuvimos ganas de seguir la fiesta, así que nos vestimos y nos fuimos cada uno por su lado.
Sabia que lo que hacia con Leah no me llevaría a ningún sitio y sentía que por dentro estaba vacío, necesitaba decirle a Bella cuales eran mis sentimientos. Decidí que sería un día en el que decidió practicar salto de acantilado y si bien no fue todo lo romántico que una chica querría al declararse alguien, al menos conseguí mi objetivo.
Nuestra relación a partir de ahí se hizo tan estrecha que prácticamente nos lo contábamos todo, al menos por su parte puesto que yo no podía contarle ciertas cosas que había hecho. No quería que pensara que era un depravado, aunque así fuese.
Estar un par de meses sin ver a Leah para aliviarme, me estaba afectando. Acostumbrado a tener sexo cada dos días a no hacer nada, era bastante duro. Me sentía como un animal enjaulado porque con Bella no quería precipitar las cosas, y no parecía estar preparada para intimar más, aunque cuando estábamos solos la cosa se calentaba, ella pronto cortaba la situación.
Aun así, decidí que dos meses era tiempo suficiente como para que estuviera lista para dar el siguiente paso. Sólo tenia que pensar el cómo y dónde hacerlo. No quería que fuera como con Leah, a la intemperie, como si fuésemos animales. Yo no tenia experiencia con mujeres, así que decidí llamar a la única persona que parecía tener conocimientos del tema…
CONTINUARÁ …
¿Qué os a parecido?
Espero algún review, que me haría ilusión para seguir , jejej ^^
