Summary: Profesor Riddle es un bastardo arrogante que adora molestar a su alumno asquerosamente Gryffindor, uno diría que el desprecio es mutuo, lo único que no encaja en todo esto es que ambos parecen adictos a su pequeño juego. CHAN, LV/HP
Warnings: CHAN (relaciones entre un mayor y un menor si no te gusta NO LEAS), hay más... pero eso arruinaría la sorpresa. Eso sí, es un fic muy nerd que ahonda en una relación entre profesor y alumno, no en la parte pervertida... así que si lo que estás buscando en PWP estás buscando en el lugar equivocado.
Disclaimer: Algún día me pagaran por escribir, pero no es hoy, y no será por fics. Con un poco de suerte, sí será por slash :P
A/N: Yeah, vacaciones de invierno! Me ha ido genial en la facultad, gracias a todos los que esperaron pacientes y me echaron fuerzas n_n
Para esas navidades, Harry iba a quedarse en Hogwarts ya que sus padres habían decidido tomar unas pequeñas vacaciones, y él no quería interferir en pequeño viaje romántico. No había nada más vergonzoso que tener que verlos demostrando sus afectos en público.
Hermione al escuchar las noticias decidió que ella también se quedaría, puesto que había leído en Hogwarts: Una Historia sobre la celebración y quería comprobar si era muy distinta que la no-mágica. Sus padres habían estado un poco decepcionados, pero decidieron aprovechar la libertad y disfrutar el viaje.
Ron, por otro lado, no parecía contento con los arreglos y decidió que se quedaría él también. Según él "porque no podía dejarlo solo con una chica", como si fuera lo más aburrido del mundo, y además quería aprovechar los días para volar en el campo de Quidditch con la escoba de Harry, ya que este solía estar ocupado siempre practicando con el equipo bajo la dura dirección de Wood.
No fueron los únicos que se quedaron. Algunos chicos de cada casa también lo hicieron. De los profesores los Jefes de Casa, Director y Subdirectora también estaban allí. La profesora de adivinación y el celador... Y Riddle.
El clásico acomodamiento de las mesas había desaparecido por una mesa sola en el medio, dejando a Harry enfrentando esos terribles ojos rojos. Tras un momento de silenciosa mutua contemplación, Riddle bajó los ojos a su comida y continuó desayunando.
Harry fingió no sentir una leve desilusión ante la falta de saludo mientras Hermione saludaba a los profesores con un tono de total rectitud, el cual fue arruinado por un:
—¡Crookshanks, no!
Ron dio un paso hacia atrás cuando la pequeña bestia saltó de los brazos de la chica hacia la mesa, aterrizando limpiamente en medio de los platos. Todos observaron en silencio al animal que de pronto estiró la pata y la colocó encima de la mano de Riddle.
La tensión en el Gran Salón podía cortarse con un cuchillo. Cuando Riddle levantó su mano todo el mundo esperaba un horrible hechizo en el pobre felino. Pero, sorpresivamente, esos largos y arácnidos dedos se posaron en el pelaje del animal y comenzaron a moverse lenta y ritmicamente.
—Sabía que ese gato estaba loco —susurró el pelirrojo a su oído, esta vez no pudo más que acordar con él.
La escena era completamente extraña. Riddle y Crookshanks se observaron mutuamente, con esos extraños ojos rojos que ambos portaban. Ahora que se fijaba, los de su profesor eran más intensos, mientras que los del felino tendían a anaranjados.
—¿Crees que sean familia? Los dos son diabólicos… —murmuró hacia su amigo, el cual para evitar la risa hizo un sonido atragantado. Lamentablemente Riddle parecía tener un oído supersónico, ya que levantó la mirada hacia Harry. Maldito vampiro.
—Soberbia mascota, Srta. Granger. Mitad Kneazle, creería.
Hermione sonrió brillantemente y se acercó unos pasos, sentándose en frente de su profesor con talante muy animado.
—Así es. No le gusta mucha gente, por eso el pobrecito pasó largo tiempo sin un dueño. Usted es el único además de Sirius al que le he visto prestar esa clase de atención. A veces se sube en el regazo de Harry para que lo mime, pero él termina olvidando que está allí y se levanta sin pensar. Crookshanks odia que lo tiren al suelo.
Riddle sonrió divertido ante todo lo que barbotaba la niña. Harry sintió su rostro enrojecer cuando lo nombró a él. Aparentemente Ron había salido ganando, ya que los tres sabían que no se llevaban bien, y la chica había decido no apuntarlo.
—La sangre mágica lo hace más inteligente, no que los gatos no lo sean, por lo cual puede sentir las intenciones de las personas. Evidentemente el Sr. Potter todavía no ha aprendido a pensar antes de actuar, quizá lo único que hace que Crookshanks vuelva a intentarlo luego de un tiempo, es el saber que la poca consideración tenida no es personal, sino que es así de descuidado en todos los aspectos de su vida.
Harry entrecerró los ojos mirando al petulante profesor. Rechinando los dientes acribilló un pedazo de jamón:
—O quizá el radar de Crookshanks está simplemente roto.
El felino bufó y con un giro ofendido de su cola se giró hacia su dueña, que miraba a Harry con el ceño fruncido. El ojiverde tardó unos momentos en darse cuenta de que inadvertidamente había insultado a su amiga y abrió y cerró la boca intentando encontrar un modo de disculparse.
—Eso no era lo que yo... 'Mione, yo...
Hermione abrió un libro sobre la mesa mientras comía y Harry soltó un suspiro abatido, iba a tardar un rato en redimirse. Todo era culpa de Riddle. Y como si fuera a ayudar en algo, se dedicó a mirarlo mal durante todo el desayuno.
El bastardo no lo miró en ningún momento.
Riddle no había hablado con él en lo que iba de vacaciones de invierno, y Harry comenzaba a preguntarse si era algo que había hecho o la presencia de otros a su alrededor. Los Slytherin tenían tendencias a ocultar y engañar, así que no sería de sorprenderse.
Aunque nada de eso explicaba porqué le molestaba tanto la falta de atención.
Su decisión de ignorar el tema en su cabeza fue quebrantada al notar, en Año Nuevo, que el infame profesor de Defensa estaba ausente en la mesa.
Evidentemente su sorpresa debía de haber sido notoria ya que un rato después, cuando caminaba solo por los pasillos, Dumbledore se acercó a él con su aire de jovialidad e inocencia diciendo:
—Es interesante cuanto uno puede extrañar la presencia de alguien más, aún cuando este alguien es gruñón y arrogante, ¿no es así?
Harry se sonrojó al ser tan transparente. Pero al menos no creía que el director se estuviera burlando de él.
—Supongo que hasta los bastardos arrogantes tienen algún lado donde ir en Año Nuevo.
—Lamentablemente, ese no es el caso. Año Nuevo es… una fecha difícil para Tom. Prefiere no compartirla con otros.
—¿Una fecha difícil?
—Es su cumpleaños.
Harry parpadeó un momento. Ridículamente nunca se le había ocurrido que sus profesores también cumplían años en alguna época del año. Lo cual tenía algo de sentido. Pero, ¿por qué Riddle tendría problemas con eso?
—¿Y eso es malo porque…?
—Bueno, la verdad es que no estoy completamente seguro. Tom nunca tuvo muchos amigos, y supongo que festejarlo de esa manera no es divertido.
—Pero… ¿y su familia?
—El padre de Tom abandonó a su madre, y la madre de Tom murió al darle a luz. Creció en un orfanato y de grande rechazó a la familia que tampoco estaba muy interesada en él.
El ojiverde trató de digerir la información. Era como si un dementor estuviera estrujando su pecho. De pronto muchas cosas tenían algo de sentido, y su mente era un torbellino de recuerdos y pequeños detalles clasificados.
—Yo tampoco querría festejar el aniversario de muerte de mi madre.
Dumbledore parecía un poco sorprendido, como si fuera una conclusión inesperada la de Harry. Seguramente el hombre tendría que haberlo considerado antes.
─Supongo que tienes razón, mi muchacho. ¿Puede ser que hayas encontrado en tu corazón el sentir pena por Tom?
Harry lo miró un largo momento antes de responder con tono firme y seguro:
─No. Aún es un bastardo arrogante.
Un bastardo arrogante al cual empezaba a entender. No era alguien que mereciera la pena de otros. La pena es algo humillante, y Riddle nunca ha demostrado ser algo menos que admirable. No que alguna vez fuera a admitirlo en voz alta.
Tom se removió en la silla donde no-estaba-ahogándose-en-su-depresión, ¡tenía que dejar de enseñarle términos humanos a Nagini!
En su mano tenía un vaso de un líquido ámbar, que se removió unos momentos cuando lo apoyó contra la mesita frente al fuego. Algo acababa de pasar por debajo de la puerta. Entrecerró los ojos pensando en las posibilidades y cómo podría hacer pagar a los culpables.
Nagini por su parte, parecía haber encontrado un nuevo entretenimiento que molestarlo a él sobre lo que hacía o no cada año en su cumpleaños, y si era aburrido o ridículo. Sinceramente, era un alivio para sus oídos.
~ Huele al no-tan-león… ~
El ojirojo parpadeó sorprendido y con un rápido Accio, pronto tuvo en sus manos un pequeño paquete liso. Tras un examen rápido con su varita para comprobar que no había decido volver a sus pequeñas bromas, rasgó el sobre.
Dentro de éste se encontraba -metida de manera desprolija-, una corbata de brillante hilo rojo y dorado. Tomó la suave fábrica entre sus largos dedos y la llevo hasta su nariz, inhalando profundamente.
Una muy sutil sonrisa apareció en sus labios antes de que la pudiera poner bajo control. Pero lo más humillante es que podía sentir cómo su humor había mejorado un poco con ese pequeño sobre.
~ Una rata muerta hubiera sido un presente de copulación mucho más adecuado. Eso no se puede comer… ~
¡Y Nagini definitivamente no – estaba – ayudando!
Harry descubrió que lentamente iba mejorando en el arte de armar frases coherentes gracias a las clases particulares que recibía de Riddle. Aparentemente la interpretación y el monólogo estaban íntimamente relacionados.
Su profesor siempre había parecido del tipo de hablar poco, de evitar tener que emitir más de lo que deseaba. Pero cuando parecía estar de buen humor y a solas con él, era capaz de sentarse a charlar casi amigablemente.
Esos días casi lograba olvidar que su profesor era un bastardo arrogante, el problema era que él se encargaba de recordárselo. Este día parecía contar como uno de los que estaba de buen humor.
—¿Cómo te fue en tu evaluación de Adivinación?
—Bastante mal. Trelawney parecía convencida de que mi predicción estaba fallida.
—¿Qué le dijiste que veías en la bola de cristal?
—Un hipogrifo, volando. Sí, lo sé. El juicio de Buckbeak ha estado en mi cabeza durante esta última semana. Y esa insufrible mujer insistía en que lo viese muerto.
—Tiene sentido.
—Luego de eso empezó a actuar raro.
—Vaya novedad, Potter.
—¡Más raro que lo habitual! —Riddle no parecía impresionado al respecto, ni para nada interesado—. Puso una voz mucho más grave y parecía no mirar a ningún sitio, balbuceó algo sobre un Lord Oscuro y luego negó que hubiera dicho tal cosa.
—Sería típico hacer una cosa así para hacerlo más real. Aunque no creo que tuviera las agallas de mentir de esa manera sobre algo así. Te seguiré la corriente, ¿qué decía la profecía?
—¿Profecía?
—Potter…
—¿Por qué yo tengo que responder tus preguntas y tú no las mías?
—5 puntos menos para Gryffindor por hacer preguntas obvias.
—Bueno, entonces supongo que deberás quedarte con la duda… —dijo Harry parándose de su silla.
Riddle lo miró un largo momento y cuando Harry estaba a punto de abrir la puerta, comenzó a explicar en un tono completamente arrogante:
—Una profecía es, obviamente, una predicción oral hecha por un vidente en estado de trance hipnótico. Un vidente adopta una voz profunda, los ojos ruedan dentro de sus cuencas y no tiene registro de ninguna de sus acciones. En la antigüedad los videntes tenían testigos u oyentes que se encargaban de escucharlas, su vida estaba completamente atada a ellos. Actualmente el Ministerio desarrolló una manera de monitorear y grabar ese tipo de magia, que es guardada en el Departamento de Misterios.
El Gryffindor regresó a su silla con una sonrisa brillante.
—Ok. Dijo: "El Lord Oscuro despertará de su sueño… La Luz atraerá su ira, mas control no le faltará mientras mantenga su motivación… Lentamente extenderá sus garras y la oscuridad le rendirá tributo… La Luz tendrá su oportunidad robando su estabilidad y sangre deberán derramar para sellar finalmente el destino…" O algo por el estilo…
—¿O algo por el estilo? Potter…
—¡Sólo bromeaba, dijo exactamente eso! Ok, es mi turno de preguntar. ¿Qué es un Lord Oscuro? He visto el término en mi libro de Historia de la Magia pero nunca explican exactamente su significado. Sólo dan por sentado que uno debería saberlo.
—¡Y uno debería! Pero estos días los niños no saben nada. Un Lord Oscuro es un representante de la oscuridad. Se dice que un Lord Oscuro nace, no se hace. Es algo que está atado a tu mismo núcleo mágico. Son visionarios que quieren alzar el poder de la Oscuridad. No siempre tiene que ver con el linaje, Merlín era un Mago Oscuro y se volvió un Lord de la Luz, y Morgana era su contra parte como Dama Oscura.
—¿Merlín era un Mago Oscuro? Pero… ah, ya sé, es porque en el fondo Merlín era bueno, ¿verdad?
—Realmente, Potter… creía que finalmente te había crecido un cerebro y habías comprendido que esa clase de etiquetas son totalmente insatisfactorias, pero como siempre, eres una decepción. No hay bueno o malo, sólo hay poder y aquellos demasiado débiles para alcanzarlo.
—Pero sí hay Luz y Oscuridad…
—¿No hemos ido sobre esto antes? El tipo de magia se determina por…
—¡Pero Merlín era un Lord de la Luz!
—¡Por el simple hecho de que estaba completamente perdido sobre qué quería hacer de su vida y decidió que iba a luchar por los ideales de la Luz! Los Lores de cada facción lo son por ser líderes con el poder suficiente para alcanzar los objetivos y mantener a sus seguidores entre sus garras, lo demás se pierde en la historia.
—¿Y qué quieren los Lores de cada facción?
—Depende de cada Lord en particular. Ahora sal de mis habitaciones, tus incesantes preguntas están agotando mi paciencia.
Harry, de ninguna manera, había hecho un puchero antes de pararse. Pero el tono de su profesor era claramente irritado. No sería buena idea presionar. Una vez más fue detenido al llegar a la puerta.
—Sr. Potter…
Harry se giró expectante.
—A veces una profecía sólo necesita que alguien las cumpla.
Sólo un largo rato después, en su habitación, se dio cuenta de que Riddle probablemente no se estaba refiriendo a nada que tuviera que ver con un Lord Oscuro, sino a la adivinación de Harry sobre Buckbeak. Y a pesar de ser de noche, y que todos sus compañeros estaban durmiendo, el ojiverde sacó un viejo espejo que le había dado su padrino por si alguna vez necesitaba hablar con él. Si iba a hacer esto, necesitaba ayuda con el plan.
Unas horas más tarde se durmió emocionado y nervioso por su pequeño plan. Si sus padres se enteraban probablemente estarían furiosos, pero Canuto había estado un poco cabizbajo desde que Remus se fue, y la idea de hacer una travesura con su ahijado parecía hacerlo brillar.
Cuando todos estaban dirigiéndose al Gran Salón para el banquete de fin de año, Harry se encontró con su profesor de Defensa en uno de los pasillos, y sin darse cuenta disminuyó el paso.
Los ojos rojos lo miraron unos largos momentos y cuando estuvieron prácticamente solos, Riddle se frenó, silenciosamente indicando a Harry que hiciera lo mismo.
—He escuchado que el verdugo estaba inmensamente decepcionado cuando el hipogrifo desapareció delante de las narices del Ministerio. Si él realmente hubiera huido sería una situación ideal, pero si en realidad alguien estuviera implicado… no es una situación que se pueda mantener mucho tiempo.
Harry aprobaba el uso de "él" en vez de algo más despectivo como "eso" que solían usar los Malfoy al referirse a Buckbeak.
—¿De verdad cree que no hay manera de que lo escondan del Ministerio?
—Oh… las hay. A lo que me refería es que no basta con llevárselo de aquí. Tarde o temprano lo hallarían. Probablemente si alguien de influencias lo comprase podría ganar una tenencia, pero no soy del tipo que está a favor de la esclavitud.
—¿Esclavitud?
—Cuando no tienes libertad de ir y venir, eres un esclavo.
—Tú tienes uno entonces, tu serpiente…
—Es libre de ir y venir cuando quiera. Está conmigo por elección mutua, por supuesto, con reglas de convivencia. Pero lo hemos hablado. En cambio, tú no puedes hablarlo con tu hipogrifo.
El ojiverde se removió en el lugar antes de subir la cabeza y contrarrestar:
—Pero Buckbeak no quería dejar a Hagrid.
—Tenía cierta libertad en el Bosque Prohibido. Pero si lo llevas con alguien más… necesitas encontrarle una manada, o alguien que planee darle la misma libertad que Hagrid —Riddle alzó una ceja—. Hacer puchero no te ayudará de nada.
Harry frunció el ceño indignado, y cerró los puños.
—¡No estaba haciendo puchero!
—Lo estabas.
—¡Que no!
Un chico con la corbata de Slytherin, de los últimos años al juzgar por su altura, se los quedó mirando por lo mucho que Harry alzó su voz, pero una mirada de Riddle bastó para que con un pequeño saludo de cabeza siguiera su camino.
—De cualquier manera, Sr. Potter, el Ministerio ya no tiene respeto por las antiguas familias. Los de la Luz no son famosos por ser sutiles, así que no me extrañaría que fueran señalados más temprano que tarde. Ahora, ¿va a quedarse toda la noche allí y perderse el banquete?
Riddle no esperó a su respuesta y prácticamente lo arrastró al Gran Salón. No fue hasta que su madre fue a lavar la túnica del colegio, que encontró un pequeño pedazo de pergamino con un nombre en éste.
Un criador de grifos e hipogrifos en Francia, con extensos terrenos para que Buckbeak jugara y se desarrollara con sus pares. El hombre había estado algo receloso al principio por la ilegalidad de todo, pero en cuanto entendió que Riddle les había dado su nombre, comenzó a balbucear que por "mon chérie Tom" haría lo que fuera.
A Harry no le había caído muy bien el hombre, pero Buckbeak parecía contento cuando vio a los otros hipogrifos, y todos se veían bien tratados. Desde luego, no tenía nada que ver con el hecho de que el hombre pronunciaba el nombre de su profesor como si saboreara chocolate derritiéndose en su boca.
Durante el verano, Harry decidido abandonar Adivinación a pesar de haber conseguido un aprobado. El tiempo que le quedaba libre lo utilizaría para investigar sobre el muy interesante arte de hacer barreras. El libro había sido un regalo de cumpleaños anónimo, que el pequeño Gryffindor estaba casi seguro que se lo había mandado Riddle.
Al principio creía que simplemente iba a archivarlo, pero descubrió que era un arte terriblemente complicado al igual que creativo. No le gustaba la idea de estudiar tanto, pero la clase de protecciones que uno podía lograr eran asombrosas, y el ojiverde tenía que admitir que tenía cierta debilidad por proteger a otros.
Ese año era el mundial de quidditch y Harry había ido a cada mundial desde que tenía memoria. Había sido un poco decepcionante que llegaran sólo a cuartos de final pero el capitán Hawksworthe no había estado en su mejor forma desde que en el partido contra Luxemburgo una bludger le rompiera el brazo. Así y todo, la final entre Bulgaria e Irlanda era todo un acontecimiento y Harry tenía cierta parcialidad hacia Krum, quien era muy joven, todavía en etapa de colegio, y aún así fue reclutado para la selección.
Sirius apostaba por Irlanda y molestaba a cada rato a Harry diciendo que no quería tenerlo después llorando sobre su hombro. Le había conseguido entradas a Hermione y su madre había estado encantada de tener con ella a la chica. Sus constantes parloteos estaban dándole dolores de cabeza a Harry, y James insistía en que admitiera que era su novia.
Los Weasley habían conseguido entradas por el Ministerio. Todos pensaban que tenían un gran privilegio al estar en la platea del Ministro hasta que vieron a Malfoy allí también. Allí conoció a la familia Crouch, su hijo Barty Jr. miraba a Harry con insistente curiosidad.
El partido fue espectacular. Harry estaba decepcionado de que Bulgaria hubiera ganado pero Krum había atrapado la snitch, por lo cual sentía que no todo era tan gris. Aguantar a Sirius regodeándose era un poco complicado, en especial compartiendo carpa con él, por lo cual decidió escaparse por un rato. Se sintió un poco mal en abandonar a Hermione, pero supuso que la chica sabría usar eso como excusa y se escaparía pronto también.
Estaba caminando sin ningún rumbo en particular cuando del bosque escuchó un suave quejido. Suponiendo que alguien podría haberse caído y hecho daño, se acercó con cuidado a observar. Detrás de unos arbustos vio una cabellera corta de color paja, vagamente recordando que el hijo de los Crouch tenía ese mismo pelo se acercó un paso. Fue recién entonces cuando vio a Regulus, el hermano de Sirius, apoyado contra el tronco de un árbol, con su cuerpo completamente enredado con el de Crouch que comprendió la situación en la que se había metido.
El borde de la túnica de Regulus se caía revelando la blanqueza de su piel, donde una rojiza marca resaltaba. Crouch tenía los labios pegados al cuello que se estiraba, con la nuez de Adán moviéndose mientras el joven Black soltaba un sonido de placer y enroscaba las piernas alrededor de la cintura del otro, comenzando a balancearse en busca de fricción.
Harry, con su rostro completamente rojo, dio un paso hacia atrás y una rama crujió bajo su pie. Regulus abrió los ojos y lo vio. Verde y gris se miraron durante un momento, antes de que el pequeño Gryffindor huyera a toda prisa. Saliendo del bosque casi choca de frente contra Hermione que lo estaba buscando.
Tardó unos minutos en asegurar a la chica que no tenía fiebre y su rostro estaba rojo sólo por correr. Para distraerla, propuso un paseo por el campamento. Cuando estaban en ello se cruzaron con muchos compañeros, pero no se quedaron demasiado con ninguno. Hermione poco a poco iba integrándose a Gryffindor gracias a su amistad con Harry, pero realmente no tenía demasiado agrado por ninguno.
—Hey, Harry, mira… es profesor Riddle —susurró Hermione señalando hacia una de las carpas que tenía la puerta ligeramente entreabierta. Cuando Harry dirigió su atención hacia allí los ojos rojos se clavaron en un instante en los suyos, como si Riddle hubiera percibido su presencia de alguna manera. Sintiendo su instinto de supervivencia activarse, intentó seguir su camino, pero Riddle hizo un gesto hacia ellos de que se acercaran.
Hermione comenzó a caminar hacia allí de inmediato arrastrando a Harry a pesar de sus intentos de protestar. Cuando abrieron lentamente la tela que hacía de puerta a la tienda, pudieron ver que hablaba con un hombre de cabellos largos negros y barba que tenía una mano en el hombro de Viktor Krum en persona.
—Estoy seguro —decía Riddle con una sonrisa placentera—. Ah, Igor, como les comentaba, aquí mismo tengo dos de mis mejores alumnos, este año inician su cuarto año. Estoy seguro de que Viktor podría apreciar su compañía. El año pasado el Sr. Potter realizó una perfecta Finta Wronski en un partido contra Slytherin… una gran pérdida para la copa, pero sin duda un interesante espectáculo.
Igor asintió hacia Viktor y ambos hombres se encaminaron hacia otro cuarto, dejando a los tres adolescentes confusos, y mirándose entre ellos. Hermione fue la primera en reaccionar y tiró su brazo hacia delante con un firme:
—Hermione Granger, un placer.
—Viktor Krum, Srta. Granger, el placer es todo mío —entonó el buscador en un duro acento búlgaro pero perfecto inglés mientras tomaba la mano de Hermione y besaba la palma, haciendo que la chica se sonrojara completamente.
Harry sonrió divertido. La chica antes había estado bufando respecto al fanatismo de Ron, pero parecería que frente a frente ella también tenía cierta debilidad por el chico. Cuando se separaron estrechó su mano con la de Viktor de manera firme.
—Harry Potter, y mi finta no es nada como la tuya… tu manera de volar es increíble.
Viktor lo miró un largo momento como si estuviera intentando descifrar cuánta sinceridad había en su estamento.
—Lord Riddle no parecía pensar lo mismo. Creo que me guardaré mi opinión para cuando nos encontremos en un campo de Quidditch.
Hermione sonrió levemente ante eso, pareciendo aprobar la respuesta. Viktor miró de uno a otro, notando lo juntos que estaban.
—Así que ustedes dos…
Harry lo miró sin entender pero Hermione negó con la cabeza sonrojada.
—No, no, Harry y yo somos amigos.
Viktor pareció relajarse ante eso y Harry comenzó a comprender. La idea de hacer con Hermione algo como lo que había visto hacer a Regulus era desagradable. Y hablando de eso… ¿sabría Sirius al respecto? Él no se llevaba muy bien con su hermano ya que Sirius era completamente Gryffindor, y su familia Slytherin. Pero se le hacía que al estar en el bosque, era un secreto.
Hermione comenzó a bombardear a Krum con preguntas acerca del gobierno de su país, y el chico parecía contento por su interés. Al poco tiempo volvieron Riddle y el otro hombre que Viktor explicó que era el director de Durmstrang. Los chicos se despidieron, y Viktor prometió escribirle a Hermione para contarle más.
Cuando emprendían el regreso para la zona de tiendas donde se estaban quedando, se cruzó con Regulus que se acercó y apoyando una mano en su hombro le susurró al oído:
—Puedo confiar en que esto quedará entre nosotros, ¿verdad Harry?
Era conflictivo saber que le iba a estar ocultando algo así a Sirius, pero no era como si Regulus estuviera haciendo algo realmente malo. Según lo que había escuchado los Crouch eran mayoritariamente partidarios de la Luz y su hijo no estaba en pareja, así que no podía ser tan malo guardar el secreto. Además era probable que los padres de Sirius al ver que él no les daba un heredero hubieran tirado esa responsabilidad en su hijo menor, y quizá era por eso que quería mantenerlo como un secreto.
De cualquier manera investigaría más respecto al menor de los Crouch y trataría de preguntarle a su padrino respecto a la opinión de su familia al respecto… Sólo tenía que encontrar la manera de preguntarlo sin resultar sospechoso.
Finalmente resultó que las clases comenzaron sin que se animara a abordar el tema con Sirius. Más tarde aprendería que su padrino era terriblemente celoso de que alguien tocase a su hermanito, y que la familia Black realmente esperaba que Regulus continuase el linaje. Harry era de la opinión de que era bastante tonto que sólo los hombres pudieran pasar el apellido cuando ellos no podían tener un hijo.
Por otro lado Harry tenía sus propios problemas con sus amigos dado que durante los juegos de Quidditch no podía evitar ser caballero con Cho, lo que había llevado a sus amigos a la conclusión de que le gustaba la chica. No que ella fuera fea, y definitivamente le caía bien con eso de que jugara Quidditch. Pero Harry no estaba 100% seguro de querer algo con ella.
Después de mucho presionar de parte de sus amigos, comenzó a intentar encontrarla sola, lo cual fue un gran fracaso. ¿Por qué las chicas siempre viajaban en manada? Hermione no lo hacía, hubiera sido más fácil pedirle una cita a ella.
Finalmente logró separarla unos momentos y la invitó a ir a Hogsmeade con él. Ella dijo que realmente lo sentía, ya tenía planes para ir con Cedric. Secretamente aliviado les comunicó su fallido intento y recibió información acerca de ese chico y muchas palmadas en la espalda. Ginny intentaba hacerlo sentir mejor argumentando la cantidad de chicas que había en el colegio, pero el ojiverde decidió que lo mejor era borrar a las chicas por un tiempo de su itinerario. Era todo demasiado complicado.
Hermione había recibido una carta de parte de Krum, y cuando Ron descubrió que lo habían conocido y ninguno le había contado se enojó bastante y no les dirigió la palabra durante dos semanas. A Harry simplemente se le había ido de la mente con el asunto de Regulus, pero no podía contarle eso al chico ya que estaría quebrantando su promesa de secretismo.
Hagrid ese año había llevado su amor por las criaturas salvajes a todo un nuevo nivel creando una nueva especie que dio por llamar escregutos de cola explosiva. Había cientos de ellos, y Harry presentía que algo malo iba a suceder con ellos, en especial porque parecía que lo único que podían hacer era atacar.
Un día, yendo a visitar a Hagrid, se encontró con que este no estaba solo y "sin querer" escuchó la conversación que estaba dándose detrás de la cabaña.
—No queremos que se repita lo de tu tercer año —decía la inconfundible voz de Riddle.
—Eso fue… un malentendido. Aragog nunca…
—Sea como fuere, no podemos negar la ilegalidad de tus acciones entonces… tampoco lo podemos negar ahora. El año pasado el Ministerio te tuvo en la mira por lo del hipogrifo. Si llegan a enterarse de esto…
—Profesor Riddle… por favor…
—Hagrid, no me malentienda, no es una amenaza. Créame que entiendo el porqué de sus deseos de ver esta clase de criaturas como inofensivas. Pero es falso. Lo que en realidad es, es que no son criaturas indomables, y que pueden elegir servir fielmente a un amo. Eso no les quita su capacidad de ser letales. Sé que se siente solo, pero difícilmente es usted el único semi-gigante en existencia, Madam Maxime por ejemplo…
—¿Qu… quién?
—La directora de Beauxbatons. Después de todos estos años, uno creería que con vuestra amistad con el director, el lo habría mencionado. Pensaré en algo… ahora, Hagrid, estas pequeñas criaturas no durarán mucho a pesar de tus esfuerzos. Cuando queden pocas, has el favor de soltarlas en el bosque… y mantenlas lejos de los alumnos.
Harry escuchó unos pasos y se apresuró a esconderse.
—Profesor Riddle —llamó Hagrid—. Tal vez estaba equivocado respecto a usted.
Pudo escuchar la risa suave de Riddle, que se había detenido.
—Hagrid, no debería usted pensar que hago esto de la bondad de mi corazón. Recuerde todo buen Slytherin siempre tiene un motivo oculto.
Después de tantas charlas con Riddle, Harry se dio cuenta de que eso no negaba ni afirmaba la frase de Hagrid, y que a veces, un motivo oculto no siempre era para sacar ventaja sobre otro. Y tal vez se debía un poco a que Riddle comprendiera la clase de soledad que sufría Hagrid, cuando todos los demás parecían no darse cuenta.
Poco a poco Harry comenzó a notar que todos sus profesores parecían estar solos en el mundo.
