Estaba en mi cuarto, se supone que faltaban como 2 días para que Kung Lao llegara. Estaba leyendo un libro, la luna iluminaba toda la habitación, la única fuente de luz aparte era una lampara de escritorio.
Escuche toques en la puerta, aparte mi vista del libro.
- ¿Quién sera? - Me pregunte a mi mismo en mi mente.
Me levante de la cama y me aproxime hasta la puerta, yo desde un principio pensé que era Raiden, pero cuando la puerta se abrí, mis ojos no podían creer lo que estaban viendo.
Era Kung Lao, había regresado y tenia una sonrisa en su rostro.
-...K-Kung Lao... - Estaba paralizado.
- ¡Liu Kang! - Grito de felicidad y me abalanzo hacia mi con un cálido abrazo.
Lo abrace yo también y como cualquier pareja nos dimos en pequeño beso en los labios. Deje que pasara para que dejara sus cosas de su maleta. Cuando termino de dejar su ropa en sus cajones. Le di un abrazo por atrás y le susurre por el oído:
-...Kung Lao...Dame otra noche de placer...
El me volteo a ver con una sonrisa seductora, me agarro de la cintura y nos dimos, no uno, si no varios besos en donde de repente nos metíamos la lengua, algo que me excitaba. Me empujo hacia la cama y se puso encima mio, lo mismo que hizo Raiden, pero esa vez no me mostré asco, ya que era Kung Lao y sabia que era el y que nunca me haría daño intencionalmente.
De unos simples besos en los labios pasamos a unos en donde chocábamos nuestras lenguas con la otra. Después de tantos apasionados besos, paso a mi cuello, me lamió prácticamente todo el cuerpo hasta llegar a mis pantalones. El me los iba a bajar, pero lo detuve y le dije:
-...Ahora me toca a mi...
Kung Lao se mostró sorprendido y algo confundido por mis palabras, se notaba que me quería preguntar de que estaba hablando, pero no lo deje. Ya que lo primero que hice fue sacar su miembro del pantalón, y lo comencé a frotar con mi manos, note como sentía cada vez mas duro conforme lo tocaba.
Kung Lao dio un ligero gemido cuando lo metí a mi boca, chupándolo, lo succionaba con mi boca y lo lamia con mi lengua. Quería saborearlo, intentaba meterlo lo mas que podía a mi boca.
Después de unos simples minutos, el lanzo un gruñido de placer y se libero dentro de mi boca, se sentía muy bien tenerlo ahí, estaba caliente y esta vez no me dio asco, ya que no fue en contra de mi voluntad, por lo que me lo bebí. Me agarro del cabello y me acaricio y nos dimos otro beso.
En ese largo beso, en donde nuestras lenguas literalmente hacían un placentero baile, nos empezamos a quitar la ropa entre los dos, hasta quedarnos sin tela alguna.
Me agarro de la cintura y me puso en posición como algunos le dicen "de perrito". Sabíamos que no se necesitaba lubricante, mi entrada ya estaba lo suficientemente dilatada como para usarlo. Sentí que la punta de su miembro rozaba contra de mi entrada, en pocos segundos la metió, no lo metió ni tan lento, pero tampoco tan brusco. Gemí de absoluto placer al sentir la persona que mas amo dominandome de esa manera.
- ¡Ahhh! - Gemí de placer.
Kung Lao esbozo una risa y se comenzó a mover, sacando y metiendo su falo dentro de mi, cada vez que lo metía, lanzaba un gemido. Pero sentía que lo estaba haciendo muy lento.
-...¡Mas rápido!...Por favor... - Le suplique entre gemidos.
Me agarro de las caderas y empezó a moverse cada vez con más velocidad, era tan intenso el placer que quería más y más.
-...¡Mas fuerte mi amor!...¡Hazme llorar!...¡Hazme llorar! - Parecía estar enloquecido.
-...¡Te haré mas que llorar!... - Concluyo el.
Me agarro del cabello, haciendo que mi cabeza quedara mirando hacia arriba, empezó a dar muy fuertes y bruscas estocadas que me empujaban cada ver que volvía meter su miembro en mi. Yo solamente estaba gimiendo de absoluto placer al igual que Kung Lao, con la gran diferencia de que las de mi novio eran graves, mientras que los míos eran chillones y agudas, que contrastaba con mi tono de voz normal.
-...Kung Lao, me vengo...¡Ahhh! - No podía contener mis gemidos.
-...¡Córrete conmigo!.. - Expreso el.
En milésimas de segundo los dos nos corrimos las mismo tiempo, sentí como Kung Lao me llenaba con su amor y yo me corría por el. Incluso cuando paso, saque mi lengua y mire para arriba.
Mis deje caer en la cama al igual que Kung Lao, nos miramos a los ojos, y los dos esbozamos una pequeña risa y nos abrazamos esperando a que recuperáramos el aliento después de toda esa acción. Después de unos minutos le pregunte a Kung Lao:
-...Y...¿Como te fue?...
Kung Lao me miro extrañado, no se esperaba ese dialogo de mi en ese mismo momento. Se rió y dijo:
-...¿Apenas me preguntas eso ahorita?... - Pregunto sonriendo y burlándose de mi error.
Me puse nervioso y comencé a balbucear intentando reparar lo ocurrido, excusándome de que tenia ganas y esas cosas.
-...Ja ja...No importa amor... - Dijo mientras acariciaba mi cabello -...De hecho, yo también tenia ganas, después de no verte por dos semanas.
Me tranquilice en ese momento, y Kung lao prosiguió a contar como le había ido en su viaje.
- Me fue bien, y eso que hace años mi familia no me aceptaba por el hecho de que alguna vez fui controlado por Quan Chi, pero afortunadamente me dieron una oportunidad de que demostrara quien soy. Aunque... - Su rostro cambio a uno mas serio.
-¿Aunque?... - Pregunte esperando su respuesta.
-...Siempre había un inconveniente...
- ¿Cual? - Pregunte con tal de saber que era lo que le incomodaba
- Que no estabas tu - Expreso el - No sabes cuanto te extrañe.
Me sorprendí al principio con esas palabras, pero seguido de eso se me dibujo una sonrisa en mi rostro.
- Yo también te extrañe - Le respondí.
Se quedo en silencio todo, pero yo sabia que iba después, esas palabras que pocas parejas lo dicen de verdad:
- ...Te amo...
No le respondí con palabras, me acurruque en sus brazos y le di un ultimo beso antes de dormirnos. Esperando que esto nunca acabe. Pero, sabia que tenia que decirle lo que Raiden me había hecho.
