Hola, espero que les guste este fic, consta de TRES capitulos.

Los personajes no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto.

SasuNaru forever!

Progreso. 4/4

Pareja:Sasunaru

Advertencia: violación, tortura +17


FALSOS DESEOS

Mi verdadero deseo.

—Grita todo lo que quieras—dijo sacando su lengua viperina—en cuanto hables te cortaré la garganta.

Naruto se sentó en la cama rápidamente, agitado por la resiente pesadilla en donde su agresor lo mantenía cautivo, el sudor perlaba su frente y los jadeos llenaban la habitación. Miró la ventana comprobando que aún era de noche y volteó el rostro hacia su acompañante, este dormía de espaldas a él, su respiración calmada y profunda lo tranquilizó.

Sin hacer ruido se dirigió al baño para lavarse la cara, cuando se miró al espejo contemplo su rostro algo cansado, sus ojeras bajo sus ojos lo delataban y estaba algo más pálido. Apretó el lavamanos conteniendo su ira, sus crisis cada vez eran menos, pero eso no quitaba el hecho de que fueran dolorosas.

—Naruto, ¿Estás bien? —preguntó Sasuke tomándole el hombro para voltearlo.

El Uzumaki asintió, pero el Uchiha no le creyó mucho, conocía bien a Naruto y sabía que las pesadillas volvían a atormentarlo, solo le bastaba con verlo a los ojos para notar su estado emocional. El rubio desvió la mirada de su compañero, pero el peli-negro le obligó a mirarle a los ojos.

—No te guardes las cosas, dobe—dijo.

El moreno simplemente asintió y se limitó a abrazar al Uchiha con todas sus fuerzas. El calor de su compañero lo relajaba y lo hacía olvidar todo lo que estaba pasando, sino fuera por Sasuke, él había terminado enloqueciendo.

El azabache correspondió el gesto acariciando el cabello de menor, se sentía tan a gusto con el contacto que quiso tenerlo para siempre, pero él sabía que Naruto sólo necesitaba cariño y comprensión, tenía que aceptar de una buena vez que él no correspondía a sus sentimientos.

Luego de unos momentos, el rubio se alejó de Sasuke para volver a dormir, el Uchiha lo seguía en silencio como siempre. A pesar de que algunas veces dormían juntos, Naruto nunca le respondió cuando él le dijo que le gustaba, sin embargo, no lo rechazo, por lo que su tonto corazón aún albergaba esperanzas que poco a poco se iban consumiendo y dejando con heridas su; ya de por sí, maltrecho corazón.

Se sentía patético, y más aún cuando pensaba que Naruto podría llegar a amarlo como él lo hacía. Sí, porque desde que su rubio amigo lo había aceptado como tal, cada día que pasaban juntos se enamoraba más a tal punto de reconocer que lo amaba, pero eso pasó hace un año. Ahora se limitaba a ser un apoyo para el Uzumaki y estar para él siempre que lo necesitara, sin embargo, cuando él le sonreía, cuando lo abrazaba, incluso cuando lo dejaba dormir con él, estúpidamente creía que algo pasaría entre ellos y luego de comprobar que no era así, el dolor en el pecho que ya acostumbraba a sentir, se hacía cada vez más fuerte e insoportable, si seguía así, terminaría por derrumbarse por completo.

—Naruto, te quiero—le susurró.

El otro no respondió y Sasuke supuso que no le había oído, por lo que se volvió a acostar dándole la espalda a su compañero para evitar que viera su rostro entristecido, pero lo que no sabía es que el rubio si le había escuchado, pero no quería mirar a Sasuke porque se daría cuenta del sonrojo que adornaba sus mejillas y la sonrisa boba que surcaba sus labios.

Luego de la graduación, Naruto les había insistido a sus padres que le dejaran vivir solo en un departamento, pues este estaba cerca de la Universidad de Konoha en la cual había quedado para estudiar trabajo social y así ayudar a todas las personas que lo necesitaran.

Kushina, al principio se negó rotundamente a que su hijo se fuera de la casa cuando aún no se había recuperado del todo. Minato, en cambio, consideró que su hijo ya estaba en edad de independizarse, sin embargo, tenía miedo de lo que le pudiera ocurrir a su pequeño si no estaban ellos.

Sasuke vio eso como una oportunidad para acercarse al rubio y tratar de conquistarlo, por lo que planteó la idea de vivir con Naruto y pagar la mitad de las cuentas. Así fue como los dos chicos terminaron compartiendo el inmueble. Al principio, a Naruto le costó reintegrarse a los nuevos cambios en su vida, la Universidad, los nuevos compañeros, los profesores, todo en general le causaba algo de temor, pero Sasuke siempre estaba allí para apoyarlo. El Uchiha había decidido quedarse en la misma Universidad del rubio y estudiar derecho para que personas como Orochimaru tengan una condena justa, por lo que se hizo un juramento de proteger a personas como Naruto. También se prometió a si mismo que aunque el Uzumaki no le correspondiera, siempre iba a estar a su lado, tratando de hacerlo feliz, aún a costa de la suya.

Aún recordaba cuando Naruto durmió la primera vez con él, fue un día de tormenta, en la que las luces se habían cortado producto de un rayo, Sasuke se mantuvo tranquilo y siguió recostado en la cama de su habitación, pero el sonido de la puerta y los pasos apresurados de Naruto lo sorprendieron, el rubio rápidamente se metió en su cama y sin más lo abrazó.

El Uchiha quedó paralizado, su mente se nublo por unos segundos y su corazón comenzó a galopar en su pecho. No podía creer que al fin Naruto le correspondiera sus sentimientos, pero toda ilusión se esfumó cuando a la mañana siguiente, el moreno se disculpó por haber entrado a su cuarto así, porque tenía frío y no quería estar solo. Para Sasuke fue algo decepcionante, y lo peor de todo es que esas situaciones siguieron ocurriendo contadas veces y no podía decirle que no a Naruto, ¿Quién en su sano juicio no aprovecharía la oportunidad de estrechar entre sus brazos a la persona amada?

En ocasiones, cuando Naruto dormía, Sasuke le susurraba cosas al oído, cosas que jamás diría y que mantendría en secreto hasta que se sintiera capacitado para decírselas a su amigo. Le acariciaba la mejilla y luego le besaba suavemente para poder conciliar el sueño, debía reconocer que a estas alturas ya le era imposible estar sin Naruto.

Pero había pasado mucho tiempo ya…

La alegría de Sasuke disminuía y las esperanzas también…

¿Cómo podría seguir viviendo así?

A la mañana siguiente se despertó solo en la cama…otra vez. Últimamente, Naruto salía muy temprano, luego iba a clases y desaparecía toda la tarde ¿Acaso se cansó de él? ¿Ya no quería estar viviendo bajo el mismo techo? ¿Y si ya encontró a alguien? Entonces, ¿Por qué seguía alimentando sus esperanzas? Sasuke llegó a pensar que Naruto jugaba con él en venganza por el trato anterior que le había dado, pero estaba seguro que su amigo no era de esas personas y debía estar tranquilo, tampoco podía pedirle explicaciones puesto que él no era nadie para recriminarle o ¿Si?

La puerta se abrió estrepitosamente, Sasuke sabía que esa era la forma en que Naruto anunciaba su llegada. Vio la hora en su reloj y miro a su amigo con el gesto fruncido.

—Son las once de la noche—dijo secamente.

Ya lo sé—escribió en su nueva pizarra.

— ¿Dónde estabas? Tu madre llamó y preguntó por ti—mintió, lo único que quería saber era en donde se había metido ese Usuratonkachi.

Por ahí—respondió restándole importancia al asunto.

Ignoro la mirada molesta del Uchiha y se disponía a ir a su habitación, pero la mano de Sasuke lo detuvo.

—Naruto, ¿Con quien estabas? —preguntó apretando un poco el agarre.

El rubio frunció el ceño y se alejó un poco, no le gustaba que lo controlaran y la actitud de Sasuke lo estaba intimidando un poco.

—Ah, lo siento—susurró cuando se dio cuenta de lo que hacía, desvió la mirada del oji-azul y también se alejó algunos pasos para no incomodar al otro.

Naruto quiso acercarse, pero se detuvo y camino a su cuarto dejando a Sasuke con una sensación dolorosa en el pecho.

Otra vez…otra vez había perdido el control y sus estúpidos celos salían ganando. Tapó su rostro con una mano y sus dientes crujieron, estaba molesto consigo mismo por seguir amando a Naruto, estaba molesto con el rubio por darle falsas esperanzas y estaba harto de esta situación.

Desde la puerta, el Uzumaki contemplaba con una expresión de culpa a su compañero…

Sasuke no podía conciliar el sueño, la creciente duda de con quién podría haber estado Naruto le carcomió la cabeza por un buen rato hasta que; frustrado, se dirigió a la cocina por un vaso de leche tibia, eso seguramente le ayudaría a dormir. Pero antes, pasó por la habitación del Uzumaki para ver si estaba dormido, grande fue su sorpresa el verlo despierto con un aire melancólico.

Abrió la puerta por completo y se acercó al muchacho.

—Naruto, ¿Estás bien? —preguntó sentándose a la orilla de la cama.

El aludido asintió, pero no lo vio a los ojos. El Uchiha supuso que estaba mintiendo, por lo que le tomo el rostro para que lo mirara de frente.

—Dime la verdad—dijo.

El moreno bajó la mirada ¿Cómo explicarle al Uchiha que se sentía culpable de hacerlo sufrir? Sí, porque estaba consciente de los sentimientos que le profesaba el azabache y sentía pena y culpa, pero es que simplemente no podía corresponderle… no cuando todo era tan confuso para él.

Apartó la mano de Sasuke sin poder evitar hacerlo con algo de molestia, cosa que malinterpretó el Uchiha. Eso lastimó más a ambos y los obligó a evitar mirase a los ojos.

—Entiendo sino quieres que este cerca de ti—comentó el peli-negro—.Buenas noches.

El rubio apretó los puños, quería disculparse, sabía que debía hacerlo sino quería que las cosas se pusieran peores. Con agilidad atrapó la camisa negra de su amigo y lo jaló hacia él, rodeando su torso con sus manos y enterrando su rostro en la espalda del chico. Sintió el cuerpo del Uchiha temblar, sus labios susurrar algo que no entendía, pero de todas formas sonrió, el calor de su compañero era tan agradable y no quería dejarlo ir. Apretó un poco más su agarre como diciendo "lo siento".

Por su parte, Sasuke estaba nervioso, Naruto lo estaba abrazando por iniciativa propia, nunca se sintió más feliz; temblando aún, posó sus manos en las del moreno y comenzó a acariciarlas, recorriéndolas, sintiendo la calidez, la piel suave y las agradables sensaciones que le provocaba.

—Naruto, ya no aguanto más—dijo con voz ronca.

El Uzumaki no comprendió nada hasta que los labios del azabache cazaron los suyos con desesperación y ansiedad. Sus brazos atraparon a Naruto que trataba de resistirse sin mucho esfuerzo ante las caricias del otro, automáticamente su cuerpo empezó a sentir las vibraciones de placer cuando el Uchiha recorrió su espalda con sus manos mientras continuaba deleitándose con sus labios.

El calor que sentía el rubio no se comparaba con nada, era algo extraño y placentero. Sus manos dejaron de luchar y se aferró a la camisa de Sasuke, correspondiendo el beso sin ninguna vacilación, puesto que su mente estaba en blanco, solo podía sentir la pasión recorrerlo y el sabor de los labios de su compañero. La lengua de Sasuke se abrió paso por la cavidad del moreno para acorralar su lengua y explorar el lugar, miles de corrientes eléctricas surcaron por todo el cuerpo del Uchiha, se sentía en el cielo y no quería volver a bajar nunca.

—Ah…Sasuke—jadeó Naruto al sentir las manos de él acariciándolo por debajo de la ropa.

El Uchiha contempló el gesto del Uzumaki con asombro y no pudo evitar excitarse ante la visión tan sensual del moreno. Con lentitud abrió la camisa del oji-azul, tocando su pecho desnudo con delicadeza haciendo un recorrido hasta el vientre del chico en donde se detuvo.

Sasuke abrazó al rubio y le besó con más tranquilidad, casi delicadamente ocasionando que Naruto inconscientemente rozara su rodilla con la entrepierna del Uchiha.

— ¡Ah! —gimió excitado.

Naruto se alejó tembloroso, ese gemido le recordaba a los días en que estuvo con ese maldito. Sasuke lo contempló un poco y supo que todo había terminado.

—Lo siento—susurró alejándose.

Cerró la puerta de la habitación y se fue a la suya, cuando todo estuvo en silencio sólo entonces Naruto se permitió llorar.

Quizás él aún no estaba preparado para una relación con alguien, pero lo único reconfortarte para Sasuke, fue aquel beso que fue correspondido ¿Todavía hay alguna oportunidad? Se preguntó mirando hacia la ventana…Tal vez sí.

Para Naruto fue imposible concentrarse en las clases, sus pensamientos solo eran para Sasuke y ese beso tan agradable. ¿Está mal que te gusten los besos de otro hombre? No….No le importaba en lo absoluto, es sólo que…era de Sasuke de quien provenía eso, el arrogante Uchiha que alguna vez pretendió odiar….odiar. Esa palabra no era la correcta, los celos y la envidia lo llevaron a rivalizar con el azabache y todo terminó mal. Entonces, si no eran rivales ni amigos…

—"¿Qué es para mi Sasuke?" —se preguntó.

Estaba claro que lo apreciaba, bueno, tal vez lo quería, ¡Pero sólo como amigo! o ¿No? ¡Ah! ¡Que confuso es todo esto! Mejor se dedicaba a pensar en la cita que tendría con Sakura-chan. Si al fin le había aceptado una cita la chica de sus sueños. Se la había encontrado en el centro comercial paseando con sus amigas y decidió hacer el intento aunque no esperaba que la aceptara. Pero, ¿Por qué no estaba ansioso por ello? Se citaron en un pequeño café-bar, ella se veía hermosa, pero al él no pareció importarle.

— ¡Naruto! —llamó la chica peli-rosa. Desde su asiento le saludaba agitando su mano, él le correspondió efusivamente, aunque por dentro sabía que sólo estaba fingiendo ¿Qué es este sentimiento tan extraño?

¡Sakura-chan! —.Le mostró la pizarrita y ella no pareció sorprenderse.

—Naruto... ¿Aún no te has recuperado del todo verdad? —dijo la chica. Posó sus manos en las del Uzumaki y le sonrió consoladoramente.

—"Este es el tipo de gesto que no me gusta" —pensó algo incómodo quitando suavemente las manos de la chica. Quizás la cita no había sido una buena idea—No te preocupes. Ya se me pasará.

—Naruto, hay algo que quiero decirte—comentó cabizbaja—perdóname.

El rubio se mostró confuso, por lo que la oji-verde continuó con su monologo.

—Te hice mucho daño en el pasado y no sabes cuánto me arrepiento de haberlo hecho—

Naruto negó con la cabeza, ya había perdonado a Sakura hace tiempo, pero al parecer ella no lo sabía, se limitó a sonreírle sólo como él lo hacía y ella se sonrojó, gesto que paso de ser percibido por él.

— ¿Y bien? ¿Qué has hecho de tu vida?... —

La plática continuó amenamente, pero para el rubio, era como si las horas se pasaran lentamente, no pensó que su cita iba a ser tan aburrida y desagradable, si bien la Haruno hablaba con él, le coqueteaba, e incluso se atrevía a colgarse de su brazo, cual mono aferrado a un árbol, todo esto le parecía intolerable. A demás, de lo único que hablaban era de ella, segundo ella, tercero ella y cuarto su cabello. ¡De haber sabido que sería así habría desistido de la cita hace tiempo! Sentía que le faltaba algo y no sabía que era, sinceramente habría preferido salir con Sasuke… ¡Un momento! Eso era, extrañaba la compañía de Sasuke, su arrogancia, su cara de amargado, todo de Sasuke lo anhelaba ¡Oh, diablos!

—…Y ya sabes que Ino no es más que una cerda. ¿Me estas escuchando? —le preguntó ofendida.

¡Lo siento Sakura! —escribió. Luego corrió lejos de una molesta peli-rosa.

— ¡Naruto, vuelve aquí! —le gritó iracunda. La gente la miró con cara rara y ella no pudo sentir más que vergüenza. ¡Maldito Naruto que la obligaba a ser agresiva!

Sasuke miraba el reloj a cada instante. Había llegado solo puesto que el dobe de Naruto tenía una cita con Haruno. ¡Claro! El buscándolo para que se fueran juntos y el muy estúpido dobe se iba con la pelos de chicle a quien sabe qué cosa. Suspiró frustrado, ya sabía que no tenía que haberse hecho ilusiones con el beso de anoche, seguramente Naruto le habría correspondido por inercia y no porque lo deseara, eso acrecentó su dolor ¿Cuánto más tendría que vivir esta agonía?

—Desearía que al menos me quisiera un poco—susurró levantándose del sillón.

El sonido de la puerta abriéndose lo detuvo. Miró con fingida indiferencia al rubio que se acercaba a él con paso veloz. No tuvo tiempo de reaccionar, Naruto lo abrazó con demasiada fuerza y ambos cayeron al suelo quedando el rubio arriba de él.

— ¡Dobe, ¿Qué diablos te sucede? —preguntó sorprendido.

Naruto lo miró fijamente con su hermosa sonrisa, puso sus manos a cada lado del Uchiha para que no escapara y luego se acercó lentamente hacía él. Sasuke no se lo creía, primero el Usuratonkachi lo rechazaba como si nada y ahora estaba a punto de besarlo como si en verdad le correspondiera.

— ¿Qué crees que hac…?—

No pudo continuar hablando porque el rubio había sellado sus labios con los propios. Lentamente fue acariciándolos, lamiéndolos con su lengua y succionándolos, devorándolos y jugando con ellos. Sasuke no tardó en corresponder, aunque no sabía porque Naruto estaba besándolo, su mente se negó a pensar y se dedicó a disfrutar las miles de sensaciones que inundaban su ser. Con parsimonia acarició los cabellos del rubio y lo jaló hacía sí, profundizando el beso, mientras que el oji-azul se hacía paso a la cavidad del azabache.

Naruto no cabía en sí de la felicidad, esas sensaciones que nunca había sentido, la calidez de Sasuke, su aroma…Quería a Sasuke y mucho. Cortó el beso suavemente en busca de aire y miró la expresión del Uchiha, se veía tierno sonrojado, con los labios brillantes e hinchados y un brillo de deseo que se reflejaba en sus ojos negros.

—Naruto, tu…. —

El Uzumaki puso un dedo en los labios de Sasuke y lo abrazó, colocando su barbilla en el hombro del peli-negro. El Uchiha sonrió levemente y correspondió el gesto del rubio.

¡Al fin! Tanto tiempo esperando…Finalmente su deseo…

— ¡Uchiha! —gritaron.

Sasuke sintió que era jalado lejos de Naruto. Miró a quien osaba tocarlo y con algo de miedo desvió la cara hacia el rubio menor. Minato era quien lo sostenía y le miraba fijamente, Kushina estaba tratando hacer que su esposo lo soltara mientras Itachi y Deidara felicitaban a Naruto.

¿Cómo entraron? —preguntó el Uzumaki menor.

—El casero "muy amablemente" nos facilitó las llaves—dijo Kushina mostrándoles una copia.

—Naruto—llamó Minato estampando en la pared al Uchiha menor— ¿Qué te he dicho de los pervertidos?

¿Qué me aleje de ellos? —respondió inseguro mirando a Sasuke.

—Exacto—dijo mostrándole al peli-negro que trataba de zafarse del rubio mayor.

—Minato-san, Sasuke no es ningún pervertido—replicó Itachi alejando a su hermano de las garras del Namizake.

— ¿Y cómo explicas la escena de hace unos momentos? —

— ¡Ya basta Minato! ¿Nos ves que ellos se quieren? —le reclamo Kushina tirándole una oreja.

— ¡Auch! Pero Kushina, mi querido hijo está en manos de un monstruo—protestó él.

—No exageres—

Naruto volvió a sonreír como antes, ver a su familia tan feliz, a Sasuke mostrándose sociable, su mundo estaba casi perfecto, sólo deseaba que su voz volviera a surgir y entonces podría decirle a su teme lo mucho que…Se lo guardaría hasta que el pudiera decírselo por sí mismo.

Sasuke vio la sonrisa tan pura que Naruto mostraba y también sonrió, a pesar que él no le había dicho nada, estaba seguro que el beso era una respuesta a la confesión que hizo hace un año atrás, un poco tarde, pero eso no importaba ahora, simplemente estaba feliz de que Naruto le correspondiera de alguna forma, aunque no tanto como él quisiera.

—Hoy haremos una gran cena—dijo Kushina—tenemos mucho que celebrar.

—Estoy de acuerdo Kushina-san—comentó Itachi sonriéndole cómplice.

El Uchiha menor arqueó una ceja, ¿Qué había que celebrar?

— ¡Uchiha, ¿Qué le has hecho a mi querido hijo?—exclamó Minato mirando furiosamente a Sasuke.

Papá, deja de hostigar a Sasuke—le reclamó Naruto.

Mientras Kushina e Itachi preparaban la cena, Minato y Naruto "hablaban", Deidara se acercó a Sasuke quien veía a su rubio con alegría.

—Este es tu verdadero yo—comentó el novio de Itachi—este es el Sasuke que Naruto quiere.

—¿…?—

—Se ve en tus ojos—aclaró Deidara—. Ya no tienes esa cara de amargado.

Sasuke gruñó fingiendo molestia, pero en el fondo sabía que era verdad, desde que vivía con Naruto, sus expresiones se ablandaron y era más tolerante con sus compañeros, aunque no negaba que igualmente les sacaban de sus casillas las molestas fanáticas, ya quería ver sus caras cuando le demostraran que era propiedad de Naruto, sonrió con malicia y Deidara no pudo evitar soltar un suspiro, algunas cosas no cambian.

Luego de la deliciosa cena a la cual los padres de Sasuke también asistieron, Naruto y Sasuke pudieron descansar. Para el azabache no fue tan fácil tratar con su suegro, era bastante sobre protector, pero lo entendía, se sorprendió al saber que sus padres conocían de ante mano sus sentimientos y aprobaban la relación Aunque no estaba seguro si debería llamarlo así , puesto que sus padres eran socios y amigos de la familia Namizake-Uzumaki.

Itachi le había dicho que Naruto tomó el apellido de su madre y no de su padre, por ello no había entendido como es que Kushina y Minato sabían de ellos y la rápida acción de sus padres cuando supieron del secuestro de Naruto.

Después de despedir a sus invitados, Sasuke se fue a la habitación de Naruto para comprobar que estaba durmiendo. Se acercó con sigilo y acercó su rostro al del moreno, con algo de decepción se dio cuenta de que dormía, pero luego sonrió levemente. Alargó su mano hacia Naruto y le acarició la cabeza, confirmó una vez más que el cabello de su amigo era sedoso y despedía un olor a vainilla. Con suavidad, le beso la frente.

—Te amo—le susurró al oído.

Luego salió de la habitación con la sensación de haberse sacado un gran peso de encima.

Lástima que no se dio cuenta de la expresión del rubio…

Pasaron algunos meses más en los que Sasuke comenzó a dudar del tipo de relación que llevaba con Naruto. El chico seguía tratándolo como un amigo, nunca tenía la oportunidad de estar un momento con él a solas, siempre que le decía que lo amaba cosa que en verdad le avergonzaba decir, pero si era Naruto…, el Uzumaki desviaba la mirada. Cuando se tomaban de la mano era en su departamento o de noche, donde nadie pudiera verlos, además, cada vez que quería abrazarlo frente a sus amigos, el rubio se apartaba y corría a hablar con el que estuviera más cerca, alejándose de él.

Quizás se estaba haciendo demasiadas ilusiones y Naruto tan sólo lo compadecía. Llegó a pensar que su mundo casi perfecto se estaba arruinando y que la felicidad era esquiva con él, sin embargo, no entendía porque seguía torturándose cuando el oji-azul reclamaba sus labios, cuando lo acariciaba, tal vez era masoquista. Ja, sin duda debía ser eso.

Pero la realidad era otra y Sasuke no se daba cuenta de que Naruto tan sólo estaba nervioso, sentía que en cualquier momento, sus sentimientos hacia Sasuke se desbordarían y no sabía si los podría controlar.

El Uchiha salió de la Universidad a paso lento, quería dar un paseo antes de llegar a casa, la verdad es que se sentía solo sin la compañía del rubio y por eso quería aplazar lo más pronto posible su llegada, le haría bien pensar las cosas un poco.

Atravesó el parque central, era una época perfecta para estar allí, disfrutando de la brisa fresca de la tarde, mirando a las personas pasar, escuchando la risa de los niños y disfrutando la compañía de la gente a la quieres. A unos pasos divisó una pareja de hombres que se besaban sin importarles los demás y sintió envidia de ellos, con Naruto no podía hacer eso ya que ni siquiera eran novios oficiales. ¡Un momento, eso era! Si le pedía a su dobe que fueran novios… ¡Diablos, que cursi sonaba! Si tampoco estaba seguro de los sentimientos del rubio, ¿Cómo iba a pensar que le aceptaría como novio? Vaya, su hermano tenía razón al llamarle pesimista amargado.

Tal vez debería arriesgarse….

Sólo por esta vez, dejar a un lado su orgullo y sus miedos…

…Y seguir luchando por Naruto.

Cuando llegó a casa, no se sorprendió al hallarla vacía, aún faltaban diez minutos para que el Usuratonkachi se dignara a aparecer. Prendió la luz de la sala y dejó sus llaves en la mesita de centro, se sentó en el sofá para esperar a Naruto.

No se dio cuenta cuando se quedó dormido…

Cuando despertó, se encontró en su habitación con el pijama puesto y cobijado con mantas. Quiso moverse un poco, pero alguien lo tenía de almohada, al refregar sus ojos, se dio cuenta de que era Naruto quien dormía en su pecho, aferrándose a él como si fuera un peluche o algo parecido. Sonrió…Ya no sabía cuentas sonrisas le había sacado el rubio, pero le estaba cogiendo el ritmo.

—Usuratonkachi, no sabes cuánto te amo—murmuró para sí, aunque no esperaba que Naruto lo escuchara.

— ¿Sabes que lo cursi que sonó eso?—dijo Naruto acomodándose al lado del Uchiha para verlo fijamente.

—Dobe, tu voz…—dijo Sasuke. Mirando con perplejidad al rubio; quien le sonreía zorrunamente.

—La recuperé hace unos meses, cuando mis padres y los tuyos vinieron a cenar. Ellos insistieron en celebrarlo—explico — ¡Ah!Pero luego tuve que aprender a hablar otra vez, al principio sólo podía pronunciar algunas sílabas sueltas, después comencé a formar palabras. Lo primero que dije fue: Sasuke.

—¿Por qué cambiaste de opinión?—pregunto sin poder creérselo.

—Lo hice por ti—confesó algo avergonzado—me daba cuenta de cómo te esforzabas cada día por transmitirme tus sentimientos, apoyándome, estando a mi lado, cuidándome—.Sonrió al ver el sonrojó del azabache.

—Entonces, todo este tiempo…—

—Sí, he estado en rehabilitación, me costó mucho trabajo, pero con la ayuda de mis padres y de Itachi y Deidara pude salir adelante— dijo.

—Ellos lo sabían—.Frunció el ceño un poco molesto al sentirse excluido.

—No los culpes, quería darte una sorpresa—pidió acariciándole la mejilla.

Sasuke aún no se lo creía del todo, pero al ver la suave risa del moreno, no pudo contener su felicidad y lo abrazó con cariño y fuerza, tratando de contener lágrimas de felicidad. Naruto le correspondió el abrazo con la misma intensidad.

—Sasuke, yo también te amo—le susurró al oído.

—Tardaste mucho, dobe—le reclamó aferrándose al rubio con más fuerza, sin poder evitarlo, una pequeña lágrima rodo por su mejilla.

—Siento haberte hecho esperar, teme—dijo él separándose un poco para mirarlo a los ojos, limpiándole esa lágrima rebelde con cariño.

La calidez que sintieron al besarse, no se comparó a las demás ocasiones, esta vez, la felicidad de ambos estaba completa y sus verdaderos deseos se habían hecho realidad:

Sasuke pidiendo el amor de Naruto…

…Naruto pidiendo su voz para decirle a Sasuke con sus propias palabras que lo amaba….

Fin.


Muchas Gracias a todos lo que me siguieron. Lamento la tardanza, las razones son muy fuertes, ya que tuve que enfrentar la muerte de mi abuela, los problemas familiares que eso conllevan y los examenes finales de la Universidad. Me disculpo sinceramente, pero no querìa irme antes de terminar esta historia. Sinceramente lloré escribiendo esto, no pude evitar pensar que a mi abuela le encantaban mis historias. Espero que les haya gustado aunque para mi fue la parte más dificil de escribir-lloraba sobre el teclado- snif T.T