La tranquilidad de la aldea era algo realmente inusual, inclusive siendo tempranas horas por la mañana. Incluso parecía que los youkai no deseaban interrumpir aquella inusitada paz. Desde el momento en que habían regresado, podía notarse un cambio en el ambiente. Parecía una mañana como de costumbre; Yahiro y su esposa platicaban de los acontecimientos sucedidos durante su misión. El se encontraba bastante reservado sobre el tema, aun con un conflicto en su interior. Ella solo le miraba confundida, pues también desde esa memorable fecha, su hija se levantaba mas tarde y con apariencia perezosa, no su acostumbrada sonrisa. Era bastante desconcertante en su opinión, pero aunque ella le había dicho que era por el recuerdo de su amigo, no quedaba convencida totalmente.
-"¿Ahora si me dirás a que se debe tanta tensión?"- pregunta molesta.
-"Finalmente he tomado una decisión"- murmura pensativamente.
-"¿Decisión? ¿De que estas hablando?"-
-"Ya es momento de que nuestra hija comience con el entrenamiento para ser una taijiya"- menciona serio.
-"¡¿Acaso has perdido la razón!"- grita sorprendida –"¡Sango todavía es una niña!"-
-"Creeme, es mejor para ella comenzar de una vez"-
-"Pero es demasiado repentino… además, siempre haz rechazado esa petición"-
-"Lo se. Y ahora comprendo el error que cometía al hacer eso. Ya es tiempo de que comprenda a lo que se atiene si decide realmente seguir nuestro oficio"-
-"Algo debes estar ocultando. Es ilógico que de la noche a la mañana digas todo eso, y mas aun, se que es fácil de relacionar todo esto con el extraño carácter de Sango desde hace un mes"-
-"Simplemente lo hago por su bien"-
-"Por favor. Uno de los requisitos que siempre has pedido para ser exterminadores, es que tengan la edad necesaria para soportar el entrenamiento; a ella le faltan por lo menos cuatro años mas"-
-"Creo que olvidas que también solicito gran entusiasmo y dedicación a esta profesión. Y es evidente para ambos que ella ya ha demostrado su pasión por la exterminación, y para mi, cumple con todas las cualidades fundamentales"-
-"Pero no lo comprendo. Me parece muy extraño"-
-"Solo confía en mi. Se lo que hago, y confío en las capacidades de Sango"-
-"Pero…"-
-"Ohayou"-
Ambos se voltean, solo para contemplar a su pequeño hijo, aun frotando lejos el sueño. El niño abre sus ojos completamente, confundido al ver la escena: aunque su padre seguía con una postura serena, su madre parecía molesta, sorprendida y… preocupada. Kohaku no podría comprender el porque, pero seria inútil intentar averiguarlo. Ya estaba por sentarse a desayunar hasta que nota que algo esta mal.
-"¿Y mi hermana?"-
-"Aun no ha despertado, cariño"-
-"¡Entonces yo iré a levantarla!"- menciona entusiástico, corriendo hacia su habitación.
-"Ya no puedo retractarme. Hoy mismo comienza su instrucción como taijiya"-
-"Estas bien enterado de que aun no apruebo esto. Lo único que deseo por el momento es que recupere su acostumbrada alegría"-
Kohaku reviso cuidadosamente, pero su hermana no se encontraba ahí. Por un minuto se preocupo, pero recordando los sucesos anteriores, tenia una muy buena pista de donde ella se podía encontrar. Siempre que se sintiera deprimida se refugiaba en el mismo lugar; una vez ella le explico el porque aunque no lograba entender bien. Silenciosamente, se escabullo de la choza, corriendo en la búsqueda de Sango. No tardo en encontrarla, sentada con la vista hacia la laguna del centro de aquel claro donde se encontraba lanzando algunas piedras, con expresión pensativa. El niño pensó que seria una mala idea interrumpir la paz de su hermana, pero al escuchar el maullido de Kirara, se acerco cautelosamente. Sin el menor cuidado por parte de ella, se sentó a su lado, contemplándola tristemente. Odiaba verla así de desanimada; dejaba de ser ella misma. La gatita parecía pensar lo mismo, pues al mirar sus ojos, los suyos no veían nada. Como si el espíritu de la niña hubiera dejado su cuerpo.
-"Ane-ue… es hora de desayunar…"- menciona de manera ocasional.
-"Lo se. Dime ¿no es pacifico aquí?"-
-"¿Eh? Claro que lo es… ¿te sientes bien?"-
-"No entiendo porque… es tan tranquilo y a la vez perturbador"-
-"¿Qué quieres decir? ¿Aun lo extrañas?"-
-"Hai. Jamás había conocido a alguien como el. Y saber que yo no le deje nada mío…"-
-"El no necesita nada para recordarte. Tu misma me lo dijiste, el tiene tu amistad y es bastante"-
-"Seguro, pero es que si hubieras visto su expresión… y la de nuestro padre… parecía que no le agradaba, pero no se porque"-
-"No te preocupes. Estoy seguro que algún día lo volverás a ver"-
-"Asi lo espero"- susurra dedicándole una sonrisa a su hermano.
-"¿Qué es eso?"- cuestiona Kohaku, señalando en su mano.
-"El regalo que me dio"- responde mientras lo muestra.
-"¿Un colmillo?"- dice confundido.
-"Se que es extraño, pero me siento segura con el. Y es una muestra de que el confiaba en mi"-
-"Crei que solo los demonios tenían colmillos"-
-"Yo también. Estábamos equivocados. Vi el hueco que dejo, así que estoy segura de que si le pertenecía. Además, siento algo extraño al tenerlo entre mis manos"-
-"¿Chichi-ue lo ha visto?"-
-"No. Y ni lo vera. Este será nuestro secreto"-
-"Cuenta conmigo. Nadie lo sabrá de mí. Pero mejor regresamos, dije que iba a levantarte"-
-"Me alegra que no se dieran cuenta de que no estaba. Aun no puedo ver a nuestro padre a la cara"-
-"Meow…"- Kirara coloca su pata en su mejilla.
-"Tienes razón. Saa"-
Limpiando la tierra de su kimono, se encaminan a paso lento de regreso a la choza. Algunos aldeanos que los ven pasar los saludan, hasta que llegan a su destino. Sus padres ya se encontraban esperándolos; Yahiro un poco suspicaz. Sango no lo había visto directamente desde la salida de la aldea de la princesa Izayoi. Todos tomaron asiento, desayunando de manera tranquila, en un silencio incomodo a todos. Suzume ya se había acostumbrado a oír la voz de sus hijos planeando sus actividades del día, o la insistencia de Sango para ser entrenada como taijiya, y el comportamiento imparcial de su marido, negándolo irreprochablemente, aun cuando bien sabia que terminaría riendo junto con sus hijos para alegrarlos un rato, y persuadirla de sus preguntas.
-"Ya termine ¿puedo retirarme?"- pide Sango, levantando su tazón.
-"Aun no. Necesito hablar contigo"- exclama el hombre de manera severa.
Sango permanece en su posición, sin mover un solo músculo, esperando a oírlo hablar, a pesar de no tener interés alguno en lo que diría.
-"He tomado la decisión de entrenarte como exterminadora. Y será mejor que te prepares, pues empezamos hoy mismo"-
-"Ah si…"- menciona distraídamente.
-"¿Ane-ue?"-
-"¿Sango-chan?"-
La mencionada los mira de manera confundida y en su mente reformula lo que su padre había mencionado. Sus ojos se abrieron de par en par.
-"Espera… dijiste que…"-
-"Exacto. Pero no creas que ya comenzara realmente, te enseñare lo básico por el momento, al menos hasta que tengas la edad suficiente para poder manejar una de nuestras armas, como practica"-
-"¡¿En serio!"-
-"Por supuesto. Te pido que lo tomes con la mayor seriedad posible y deseo ver resultados"-
No hubo necesidad de decir una sola palabra más; Sango se abalanzo sobre su padre, abrazándolo con gran fuerza y entusiasmo. Yahiro se relevo al ver que el animo de su hija había regresado, aunque podía detectar que no a la totalidad, era mas que suficiente para el, y regreso de la misma manera su abrazo. Había más d una razón para aceptar cumplir su mayor deseo, pero no podía decírselo a nadie, incluyendo a su esposa.
-'Y así podrás olvidar a ese hanyou, Inuyasha'- piensa a si mismo.
-"Entonces iré a prepararme"- grita con emoción.
-"¿Yo también puedo ir?"-
-"Claro, Kohaku"-
-"Tenemos que arreglar nuestras cosas"-
Los dos hermanos desaparecen dentro de la habitación, ansiosos por salir. Suzume miraba a su marido con un ceño en el rostro. Esto era más de lo que ella podía soportar sin saber razón alguna. Intuyendo el malestar de su mujer, Yahiro se levanta y camina a ella, dándole una sonrisa reconfortante; una expresión que usa muy rara ocasión.
-"Confia en mi"-
-"Realmente quisiera, pero no puedo. Por ahora, lo único que me importa es que hayas logrado cambiar el humor de Sango. Eso es lo que me preocupaba por el momento. Pero mientras no conozca tus verdaderas intenciones, no sabré que pensar de todo esto"-
-"¡Ya estamos listos!"-
-"Me alegra ver tal dedicación y entusiasmo. Bueno, ya que tienen un pie fuera, es hora de comenzar. Regresaremos por el atardecer, Suzume"-
-"Cuidense mucho y escuchen todo lo que diga su padre. Se que algún día serán los mejores exterminadores del lugar"-
-"No te fallaremos Okaa-chan"-
-"Nunca lo han hecho y se que nunca lo harán"-
Cambiando a una expresión severa, el taijiya camina fuera de la choza, su gran arma colgando de su hombro. Los infantes lo siguen de cerca junto con la neko-youkai, imaginándose cualquier cosa que pudieran aprender este día. Algunos niños los miran pasar siendo provocados por la curiosidad. Lentamente se van acercando, cuestionando el porque tanta alegría. Sango comienza a explicarles lo que sucede y hubo más de un rostro en completa confusión.
-"¿Te entrenara como taijiya?"- pregunta un niño.
-"Pero creí que solo entrenaba hombres"- menciona otro.
-"Dudo que lo logre"- agrega un tercero.
-"¡Se que mi hermana lo lograra! No saben como es cuando desea algo"- defiende Kohaku.
-"¿Segura que deseas convertirte en exterminadora?"- cuestiona una niña de su misma edad.
-"Claro que si, ¿Por qué lo preguntas, Umi?"-
-"Bueno, yo lo decía porque es un trabajo muy sucio y pesado para una niña"-
-"No me importa; se que puedo hacerlo tan bien como cualquier hombre de esta aldea"-
-"Apuesto a que te rindes antes"-
-"Yo también creo que lo puedes lograr, Sango. Cuenta con mi apoyo"- anima una niña de cabello corto y castaño.
-"Muchas gracias, Akari. Con amigos como tu y Kohaku, se que puedo triunfar"-
Kirara dio un maullido de aceptación, y salto de los brazos de Sango, indicándoles que su padre ya se encontraba en las afueras de la aldea. El resto de los aldeanos los vieron marcharse, intrigados por la conversación que habían alcanzado oír. Los taijiya eran muy respetados en varias aldeas, sus servicios eran inigualables. Si la niña no lograra cumplir con el entrenamiento, seria una perdida de reputación para ellos.
Caminaban en un cómodo silencio a través de la espesura del bosque. La expresión neutral, pero seria de su padre, les indicaba que no seria permitida ninguna clase de broma durante la preparación. Ambos pudieron notar como de manera repentina, Yahiro sujeto con mayor fuerza el gran boomerang que traía consigo. Para un exterminador, salir sin precaución alguna, era verdaderamente inaceptable. Podía detectar una aureola, débil, pero aun presente. Con un movimiento sutil de su mano, indico a sus hijos el no moverse; dando un silbido, la felina se transformo, gruñendo de manera defensiva. El se interno un poco mas, confiando la protección de los niños a Kirara.
Algunos minutos después, regreso sin una muestra del cansancio en su cuerpo. Kohaku lo miraba de manera temerosa e intranquila. Su hermana solo podía reír nerviosamente. El taijiya miraba confundido a los niños; no fue hasta que la neko se acerco, tirando algo de su hombro. Viendo al suelo, no pudo evitar también sonreír a si mismo. Algún órgano no identificado se encontraba colgando de su hombro. O por lo menos lo que había quedado de el. Al ser rebanado con la fuerza del boomerang, algunos trozos del youkai del ciempiés salieron volando, esparciéndose por todo el bosque.
-"Eso les demuestra que siempre tienen que comprobar no dejar rastro de los demonios que eliminen. No desean atraer a otros"-
-"Seguro que no"- ríe Sango –"¿Qué es lo que nos enseñaras hoy?"-
-"He estado pensando que seria una buena idea el comenzar a instruirles sobre los demonios y las armas en las que se especializa nuestra aldea"-
-"Antes de eso… ¿cómo es que Kirara sabia que hacer?"- pide Kohaku.
-"Ella antes me ayudaba con las exterminaciones"- responde al acariciarla. Kirara gruñe de manera contenta.
-"Nunca nos lo dijiste. Yo pensaba que la habías encontrado o algo así"- menciona Sango.
-"Porque ustedes no comprenderían que hacia un demonio en nuestra aldea. Además, no sabía que mi hija desearía ser taijiya. Es por eso que te le regale, Sango. Ella es muy leal y te ayudara en cada exterminación"-
-"¿Entonces no todos los demonios son malos?"- pregunta el menor.
-"Incorrecto. Kirara es un caso especial, pues fue criada por exterminadores. A los demonios les encanta destruir las aldeas cercanas, ninguno tiene buenas intenciones, te lo aseguro"-
-"¿De que esta hecho tu boomerang? Parece muy pesado"- cuestiona la niña.
-"De hecho lo es. Hiraikotsu fue construido de los huesos del youkai más fuerte que nos hemos encontrado. Su peso es demasiado, pero bien vale el tenerlo como arma"-
-"¿Algun día podré manejar un arma así?"-
-"Primero tienes que entrenar mucho. Con el tiempo y dependiendo de tus habilidades, escogeremos el arma perfecta para ti"-
-"¿Cómo sabes que tan fuerte es un youkai?"- pide Kohaku.
-"Simplemente debes detectar su aureola demoníaca"-
-"No entiendo"-
-"Debes sentir la presencia maligna que emana esa criatura. Dependiendo que tanto la presientas, es su nivel. Puedes deducir también cual es la cantidad de enemigos a los que estas enfrentando y en algunos casos su localización. Nunca debes confiarte, pues algunos demonios son tan hábiles que pueden disfrazar o inclusive ocultar su youki"-
-"Entonces… para detectar a tu enemigos debes confiar en tus sentidos"-
-"Bien dicho. Tendrás que usar todas las capacidades que tengas al alcance; ya sea la visión o el oído, pero a veces escucha tu intuición"-
-"¿Es muy complicado aprender a sentir presencias?"-
-"No lo es. Pero depende mucho de cuanto practiques"-
-"¿Cómo sabes cuando estas listo?"-
-"Después de pasar por una prueba de sobre vivencia. Tendrás que poner a prueba todas tus habilidades y destruir a la colonia de demonios que se te haya impuesto; si lo logras de manera satisfactoria, puedes llamarte una verdadera exterminadora"-
-"Entonces a mi también me entrenaras como exterminador"- afirma Kohaku.
-"Por supuesto. De ustedes dependerá que la reputación de nuestra aldea crezca. Y como mis hijos, ustedes deben sobresalir, pues algún día tu quedaras a cargo, Kohaku"-
-"si, no debes decepcionar a nadie"- bromea su hermana.
-"Mejor no hable señorita. Si vas a ser exterminadora, tu también debes mantener el buen prestigio"-
-"Hai. Te prometo que ninguno de los dos te defraudara"-
-"Eso espero. Así que mientras ejercitaremos su cuerpo; si empiezan ahora, será más fácil resistir las pruebas dentro de algunos años. Aumentaremos la intensidad del entrenamiento conforme obtengan la experiencia"-
El resto de la tarde, continuaron discutiendo sobre las cualidades y aptitudes necesarias, así como poniéndolas en practica. Yahiro se cercioro de hacerles entender de que no podían confiar en ninguna especie de monstruo; son seres diferentes en todos los aspectos, y creer en ellos puede ser un error mortal. Mas sin embargo, aun no era el momento adecuado para enseñarles el otro tipo de seres que existían en el mundo, como los hanyou. Eso podría hacer cambiar de opinión a Sango en más de una manera, e inclusive llegaría al grado de abandonar el entrenamiento. Estaría en gran confusión, algo que podría ser fácilmente evitado. Pero que no dejaría de ser un riesgo para toda la aldea. A lo largo de su vida, el había experimentado que los mitad bestia son las peores criaturas; su temperamento era muy distinto al de los youkai puros, pero tampoco tenían cualidades de seres humanos.
-'No permitiré que ellos pasen lo mismo que yo. Entrenare a Sango y Kohaku para convertirlos en grandes taijiyas experimentados. Créeme, Sango, será todo por tu bien'-
-"Meow"-
El débil maullido de la neko lo traje de nuevo a la realidad. Al observar a los dos niños, estos ya se encontraban dormitando sobre uno de los grandes árboles. Sonríe internamente y se acerca a despertarlos. Con pereza, pero apenados, se levantan y comienzan su camino de regreso a la aldea. Avanzaban en un silencio cómodo, dando la oportunidad a cada uno de pensar para si mismos; pero Kohaku no podía hacer más que ver a su hermana en asombro y confusión. Una semana atrás, ella se encontraba en la completa depresión, por el pensamiento de lo que había sucedido cuando fueron de viaje. Ahora todo eso parece haber quedado en el olvido ya que ahora esta segura de la aceptación de su padre para en adiestramiento; ¿acaso eso es mas importante o superior a su estado emocional anterior? Definitivamente, hay cosas que un hermano menor, sobre todo de su edad, no entiende, pero esto si es totalmente inesperado. Lo único que el podía comprender era el hecho de recordárselo. Pero al hacerlo, ¿volvería a sentirse mal o lo tomaría mejor, era mejor no hablar al respecto. Seguramente seria lo mejor para ella.
Pero Sango se encontraba pensando en lo mismo. No podía negar el hecho de que le había impresionado mucho la noticia, de hecho, ella inmediatamente había pensado que su padre solo lo había hecho por querer animarla. No podía culparlo, pero tampoco deseaba decepcionarlo. Lo vio en su madre: se sentía muy acongojada al notarla tan triste, fue por eso que fingió alegría al escucharlo. Si se sentía contenta, pero no lo suficiente como para olvidar la expresión de Yahiro aquel día, o el daño que le ocasiono a su amigo.
-"Ademas, con este regalo no podré olvidarlo"- dijo mentalmente, mientras lo sentía a través de su kimono.
Kirara se coloco alrededor de su cuello, ronroneando de manera afirmativa, como si hubiera leído sus pensamientos. La niña sonrió, y corrió hacia ellos, que se habían adelantado. Su llegada a la aldea fue bastante peculiar, pues de nuevo se acercaron de manera curiosa. Akari se acerco de manera más rápida, saludándoles con entusiasmo. Al parecer, todos los niños de la aldea ya se encontraban reunidos alrededor; la noticia sobre el inicio del entrenamiento de Sango y su hermano había corrido rápidamente esa mañana. Personalmente no les molestaba, pero si tocaban el tema de manera negativa a ella, Kohaku dejaba de ser tan tranquilo, saliendo en su defensa. Fueron bombardeados de preguntas, pidiendo el lujo de detalle.
-"¿Qué te dijo?"-
-"¿Continuara enseñándote?"-
-"Claro que si. Dice que cuando tenga la practica suficiente, seré la mejor exterminadora del aldea"- exclama con orgullo.
-"No te creo. Mi hermano mayor se encuentra como aprendiz, y dice que es el mejor"- le contradice Yuzuke.
-"Sango-neechan es todavía mejor"- reta Kohaku.
-"Pero tu hermano ya es mayor"- aclara Umi.
-"Y todavía es un estudiante. Así que no es muy bueno"-
-"Eso no es cierto. El es el mas fuerte de los taijiya en entrenamiento"-
-"Estan discutiendo por nada. Ella es mujer, no vale la pena comparar a tu hermano"- menciona un amigo suyo, Hazu.
-"¿Qué me intentas decir? ¿Crees que solo por ser niña no puedo hacer las cosas igual, o mejor que ustedes? Les demostrare lo contrario. Nadie me insulta de esa manera, ¡veámonos, Kohaku!"- grita, ya caminando hacia su choza.
Todos los que estaban alrededor suyo se apartan para brindarle el paso; cuando ella se encontraba de tal manera, lo mejor era no acercarse demasiado.
-"¡Esperanos!"- gritan Akari y su hermano a la vez.
-"No tienes porque hacerles caso, Sango-chan. Ellos están celosos de que has sido aceptada y puedes ser la mas conocida taijiya"- anima su amiga.
-"Tiene razón"-
-"Yo también lo se. No se porque me sigue molestando"-
-"No me malinterpretes, pero me parece normal. Viendo que jamás se había entrenado a una niña, es bastante común que intenten hacerte cambiar de idea"-
-"¿Por qué? No entiendo que tiene de malo"-
-"Puede ser porque siempre hemos sido débiles, y no quieren perder la tan apreciada reputación"-
-"¿Es por eso? Que egoístas son. Pero entre mas me reclamen y me inciten a retirarme, mas empeño le pondré. Les probare que somos mejores que ellos, no te ofendas, Kohaku"-
-"No. Tienes mi apoyo"-
-"Igual que cuentas conmigo. Nosotros te ayudaremos a que estés en forma"-
-"Ya es muy tarde, será mejor que entres a la choza. Recuerda que estas enfermándote seguido"-
-"Esta bien, nee-chan. Buenas noches, Akari"-
-"Descansa. También tu serás entrenado"-
El niño se retiro, bostezando justo al entrar. Ambas niñas se ríen, pero aun así lo ven con dulzura.
-"Siempre me ha agradado tu hermano. Es muy simpático e inocente"- comenta la niña.
-"Si, no creo que el quiera ser exterminador"-
-"¿Por qué lo dices?"-
-"Cuando mi padre le dijo que también seria entrenado, se puso un poco triste"-
-"Que extraño. Creí que le gustaría"-
-"Bueno, hablando de algo mas… ¿estas segura de querer ir conmigo a las practicas?"-
-"Nunca te dejaría ¿a que se debe la pregunta?"-
-"Es que… recordé que tu hermano…"-
-"No digas mas. Se lo que quieres decir. En realidad no me importa, como tu amiga creo que mi deber es ayudarte. Si el no lo logro… no quiere decir que tu tampoco. Confío en lo contrario y es por eso que quiero estar a tu lado. Además, podré hacer contigo lo que no pude con el"-
-"Akari…"-
-"Ya es tarde. Tengo que irme o mi mama se enojara. Nos vemos mañana cerca del pozo, no se te ocurra irte sin mi"-
-"Jamás lo haría"-
Sango ve a su amiga retirarse, la sonrisa que no desaparece. Definitivamente, con amigos como ellos, no tenía porque preocuparse. Decidida, da media vuelta, viendo a su padre en la puerta. Su mirada era severa, pero ella podía notar que en realidad solo era cuestión de aparentar: cuando lo vio avanzar hacia ella y pasar de largo, no necesito preguntar lo que pasaba. Era una forma clara y única de decir que tenían que hablar. Con un suspiro, la niña lo sigue. No pudo evitar ampliar su sonrisa al llegar a aquel esplendido lago que tanto le encantaba contemplar. Podían pasar horas y no se movería de ahí, solo observando la belleza natural del lugar. Lo que mas le complacía era que no había ningún daño; como si ningún humano o youkai se atreviera a tocar las delicadas flores de los árboles.
Yahiro se sienta sobre una piedra, e invita a su hija a imitarle, sacándola de la ensoñación. Esta hace como le piden, pero le sorprende ver el rostro de su padre tan… ¿preocupado? ¿triste? Ella no podría decir porque exactamente, así que no pidió explicación. Conociendo el carácter de su padre, seria mejor dejarlo hasta que el se sintiera listo. La brisa de esa noche de verano era refrescante, pero a la vez inquietante. Su padre dirige la mirada a las estrellas, como si ahí encontraría las palabras necesarias, así como el valor de siquiera decirle. Su hija ahora lo mira también preocupada: una situación como esta la comenzaba a poner nerviosa.
-"Yo solía venir a este lugar para desahogarme"-
-"¿En serio?"-
-"Claro. Aun no olvido las ocasiones en las que venia, ya sea que estuviera triste o feliz, aun vengo, si necesito pensar"-
-"¿Por qué….?"-
-"¿Aun lo recuerdas?"-
-"¿Eh?
-"Nuestra visita a la aldea"-
-"Hai… dime porque…"-
-"No había manera alguna en que aceptara esa amistad"-
-"¿Por qué? El se porto muy bien conmigo. Además, siempre estaba solito; el me lo dijo"-
-"¿Y tu porque crees que estaba solo todo el tiempo?"-
-"¡Por tontos! Era muy agradable y simpático"-
-"Eso no difiere los hechos. El no era alguien normal"-
-"¿Qué quieres decir con diferente? ¿Por qué me dices esto?"-
-"Solo digamos que tenia algunas capacidades incomparables a los humanos"-
-"Eso no es malo. Siempre has dicho que nadie es igual a otro"-
-"Pero esto no es lo mismo. El esconde mas secretos de lo que crees, Sango"-
-"¿Cuáles son?"-
-"No puedo decirte porque yo tampoco estoy muy seguro de ello. Ahora, explícame porque fingiste alegría cuando acepte tu oferta esta mañana. No creas que no me di cuenta"-
-"Estaba pensando en otras cosas… y no mentí, realmente estoy muy contenta de que seré una taijiya"-
-"Sinceramente, esperaba una mejor reacción de tu parte. Escúchame, no quiero que te hagan daño, es por eso que no puedo permitir que tengas una idea equivocada de las cosas"-
-"Si me lo explicaras, lo entendería mejor"-
-"Con el tiempo lo aprenderás. Lo que en realidad quería decirte, era que supieras que me impresiono mucho tu disposición e interés por lo elemental de nuestro oficio: no a cualquiera le interesa saber lo fundamental. Lo aprenden, si, pero no como deberían. Tienes talento, debemos aprovecharlo al máximo"-
-"Que bueno que pienses así de mi"- menciona cabizbaja, aunque confundida por el cambio repentino.
-"A que se debe esa opinión"-
-"Cuando regresamos, recordaras que se acercaron nuestros amigos"-
-"Continua"-
-"Yuzuke menciono que su hermano mayor, Mako, es el mejor, y que yo nunca podría ser como el"-
-"No tienes porque creer en sus palabras"-
-"Pero después… Hazu dijo que no valía la pena compararme con el, ya que soy una niña ¿acaso es tan malo?"-
-"¿Qué te hace pensar eso?"-
-"Todos me dicen lo mismo; que no podré lograrlo solo por ser mujer"-
-"Tienen razón. No deben compararte con el, no lo vale"-
Sango miraba a su padre con tristeza y daño ¿también el pensaba de la misma manera?; Yahiro sintió un leve escalofrío y sonrió en su hija.
-"Ningun aprendiz de segunda puede ser comparado con mi hija. Y es por lo mismo de ser mujer que deberías sentirte orgullosa. Nadie en esta aldea, que sea mujer, me ha pedido instruirle en las artes de la exterminación. Y quiero decirte algo: mientras estés en entrenamiento, nunca debes distraerte; cualquier otra cosa que pase por tu mente tendrá que ser olvidada. Ser taijiya no es cosa de juego, y exige toda tu concentración"-
Ella se acerca y lo abraza. Su padre siempre se encontraba presente cuando mas lo necesita. Al separarse, la niña mira al cielo, viendo como va cayendo una de las millones de estrellas que había en el firmamento.
-"¡Mira! ¡una estrella fugaz!"-
-"Pide un deseo. Cuando le pidas algo a una estrella, siempre que creas en ella, se cumplirá"-
-"¡Hai!"- exclama mientras junta sus manos, cerrando los ojos.
-"Ya es tarde y mañana deberás levantarte temprano"-
-"Esta bien… oye, a pesar de todo lo que dijiste hoy… ¿crees que algún día vuelva a verlo?"-
-"Te garantizo que así será. Entonces comprenderás. Y además, ten por seguro que serás la mejor exterminadora"-
-"¿Ya no estas molesto conmigo?"-
-"Nunca lo estuve, solo me preocupaba por ti"-
-"Gracias"-
Retornaron a la choza, Sango ya se encontraba dormida en sus brazos. Si ella había entendido el mensaje, ya no tendría porque preocuparse en el futuro. Una vez alcanzado su destino, paso de largo a su mujer, recostando a Sango en su futón. Acaricio suavemente su mejilla y planto un delicado beso en el mismo. Suzume los veía con ternura: esto era seguramente algo que Yahiro jamás haría en publico o siquiera si ella estuviera despierta. Sintiendo su mirada fija, el taijiya se levanta lentamente y camina hacia ella, esquivando su mirada.
-"No creí que fueras tan dulce con ella. ¿Hablaste sobre…?"-
-"Creo que ya lo entendió. Fue buena idea el escuchar tu consejo; ¿pero como sabias que…?"-
-"¿Qué te preocupaba? Son cosas que una madre y esposa nota. Los conozco mejor de lo que crees"-
-"Después de tanto tiempo y aun no puedo comprenderte"- exclama, abrazándola.
-"Y ni lo harás"-
A la mañana siguiente, Sango se levanto mas temprano que de costumbre y se dirigió al hogar de su amiga. Akari le mataría por no despertarla a la misma hora, pues querían convivir un rato antes de que comenzaran a practicar. Y aun no le había contado sobre lo sucedido la otra noche. En definitiva, estaban atrasadas de noticias y como mejores amigas, debían contarse todo lo que sucediera. Camino sigilosamente, pues no era su intención alertar a la aldea entera. Ningún taijiya era durmiente pesado y la discreción era muy recomendada. Estaba a punto de susurrar su nombre cuando ella apareció, vestida y sonriendo.
-"No hagas eso. A la próxima me darás un susto de muerte"-
-"Me imagine que ya venias en camino. Solo estaba esperando a que aparecieras"-
-"¿Vamos al lugar de siempre?"-
-"¿Y tu que crees? Hay que darnos prisa, no queremos que despierten"-
entre risas, ambas niñas se alejan discreta, pero rápidamente. Al asegurarse de que nadie las hubiera seguido, se dirigen hacia el lago. Se acomodaron de tal manera que aun se pudiera ver el inicio del amanecer; un hecho que les brindaba cierta tranquilidad y paz; tenían la costumbre de hacerlo todas las mañanas, e incluso sus padres ya ni siquiera preguntaban el porque no se hallaban en sus hogares. Sango analiza el cielo, pensando en lo que había dicho su padre y como podía relacionarlo con lo acontecía actualmente. Su amiga pareció notarlo, mirándola con un poco de preocupación; ella simplemente le sonríe en vuelta.
-"Mi padre dice que ahora solo me enseñara lo básico"-
-"Me alegra que ya estés mejor"-
-"¿Tu también? ¿Por qué todo mundo me dice eso?"-
-"Disculpa pero realmente te veías muy abatida. Ni siquiera jugabas como de costumbre con nosotros… y parecía que tampoco querías hablarme"-
-"Lamento haberte preocupado tanto, Akari. Te prometo que no volverá a pasar"-
-"Ahora solo importa el mantenerte en buena forma"-
-"Nunca me atreví a preguntarte que paso con…"-
-"Lo se… generalmente no lo diría, pero eres mi mejor amiga, y dicen que contando las cosas el problema es menor, así que veras: lo único que logre escuchar de la conversación que tuvieron mis padres, fue que el decidió irse de la aldea"-
-"¿Por qué motivo?"-
-"Dijeron que no había logrado pasar la prueba final que se les impone. Se rumora que es realmente difícil de aprobar. Es por eso que no quiero que tu falles, no digo que lo harás, simplemente quiero darte una ayudadita"-
-"Te lo agradezco… siento haberte preguntado"-
-"Esta bien. Además, tengo la esperanza de que regrese algún día; y si no lo hace, yo misma iré en su búsqueda. No importan los peligros, lo encontrare y le diré cuanta falta me hace… pero dejemos de lado las cosas tristes y mejor cuéntame que te dijo ayer"-
-"De acuerdo. El dice que será más exigente conmigo, debido a que debo mantener el orgullo de esta aldea. También me enseño que no debo dejarme manipular por mis emociones. Tomando en cuenta mis habilidades, me dará el arma que mejor vaya conmigo"-
-"Apuesto a que será la mejor"-
-"Ya lo creo. Comento algo sobre la prueba que tu dices, me parece que es de sobre vivencia. Entonces tu hermano…"-
-"No exactamente. El… se retiro antes de presentarla. No creyó estar listo para ello"-
-"Se que solo estaba confundido. Es posible que lo necesitaban en otro lado o algo así"-
-"Agradezco tus intenciones, pero se mejor que tu lo que paso. Si lograras ser calificada como taijiya, saldrías de la aldea y conocerías nuevos lugares. Y me podrías hacer un favor. En alguno de tus viajes es posible que lo encuentres y me gustaría acompañarte"-
-"Entonces también deseas ser exterminadora. Podríamos decirle a mi padre que…"-
-"Olvidalo. Yo no cuento con los requisitos necesarios para ello"-
-"Vamos; tienes entusiasmo y ganas de saber defenderte para ir a buscarlo. Me parece algo muy noble de tu parte"-
-"Mejor entrena tu. No quiero robarte el crédito de ser la primera exterminadora. Seria malo para tu próxima reputación"-
-"¿Segura? Tal vez podrías…"-
-"Ya dije que no. Tu serás la única del lugar"-
-"Entonces no te decepcionare. Entrenare día y noche si es necesario, y destacare de entre los demás. Así Yuzuke y Hazu tendrán que arrepentirse de lo que me dijeron el otro día"-
-"Escuche que ellos también serán entrenados. Como son de la misma edad, su preparación será al mismo tiempo. Ahí pueden comparar sus habilidades"-
-"Excelente. Los humillare frente a todos"-
-"Así se habla"-
-"¿Y tu mascota?"-
-"Deje que siguiera durmiendo"-
-"Pues ella no pensaba igual"-
-"Meow"-
-"¡Kirara!"-
-"Me encanta como se siente su piel, es muy suave. Y su ronroneo es único"-
-"Y será mi ayudante. Papá dijo que fue entrenada para exterminar youkai"-
-"¿Cómo podría hacer eso? No es por nada malo, pero ese tamaño no le ayuda mucho"-
-"Tu no la has visto, disculpa, observa esto: enséñale de que estamos hablando Kirara"-
La gatita salta de los brazos de Akari y se aleja un poco de las niñas; en un instante, las llamas la cubren completamente para dar lugar a una criatura 20 veces su tamaño original. Sus grandes ojos rojos se fijaron en Sango, quien se acerco a acariciarla suavemente, provocando un leve gruñido satisfecho. La castaña le mira incrédula; nunca se hubiera imaginado que tuviera tal capacidad.
-"Esta es su verdadera forma"- explica la niña –"Pero para protección, aparenta ser un neko normal e inofensivo"-
-"Bien dice el dicho: las cosas no son lo que aparentan"-
-"No te hará daño. Acércate un poco y podemos pedirle que nos de un paseo"-
-"¡Perfecto! Nunca creí poder montar un neko, es una idea extraña"-
-"Pero divertida, vamos, sube"-
Kirara se agazapo un poco, permitiendo que las dos subieran en su lomo sin problema y se acomodaran. Al cerciorarse de que su carga se encontraba segura, giro su cabeza, esperando la indicación de Sango. Ella asiente con una sonrisa y comienza a trotar por el campo de manera lenta y tranquila. Esto provoca la alegría de las niñas, quienes reían y disfrutaban del recorrido. Pronto, la expresión de Sango cambio drásticamente por una mueca maliciosa. Akari le miraba confundida: esa expresión no significaba nada bueno. Ver esa mueca solo quería decir que tenía algo en mente, y no precisamente agradable.
-"¡Es hora de demostrarle otra habilidad tuya, Kirara!"- grita con entusiasmo –"Sujétate con fuerza, no querrás caerte"-
Ella hace lo que le pide y su apretón a su cintura es mas fuerte, pero sin lastimarle. En estos casos era mejor confiar en sus palabras. La felina comienza a correr a gran velocidad, provocando su grito de asombro. Cierra los ojos y sujeta con mayor fuerza a su amiga, a quien podía oír reírse de lo acontecido. Una brisa golpea su rostro, pero no era cualquier corriente de viento.
-"Abre los ojos. Este paisaje es maravilloso"-
Akari los abre con cautela. Todo su temor es remplazado por la alegría y emoción de encontrarse surcando los cielos. Verdaderamente increíble para ser verdad; algunos pájaros volaban a su lado; esto no podía ser un sueño, todo realmente estaba ocurriendo. Kirara se detiene un poco, los rayos solares viniendo directamente hacia ellas. La vista de la aparición del sol desde tal ángulo era magnífica e inigualable. Ambas sentían que podían pasar sus vidas enteras viendo tal espectáculo matutino. Las nubes, aun con un tono rosado era algo único a presenciar. Todas las mañanas parecía mostrar algo diferente, eso era lo interesante de presenciar el amanecer. Aquellos colores que pintaban el cielo tenían su propio toque cada día. Digno de contemplar.
-"Creo que ya es demasiado tarde"-
-"¿No quieres quedarte otro rato?"-
-"Por mi no hay problema, pero a tu padre no le gustara"-
-"Perdona, no te lo había dicho. A pesar de que empezó a enseñarme, hoy quería tomarse el día libre. No se porque, pero tenia que ver con mi madre. El resto del día es nuestro y vamos a aprovecharlo al máximo; iremos por Kohaku. Sabes que no le gusta quedarse solo en casa"-
-"Y no lo culpo"-
-"Ya escuchaste; recojamos a mi hermano ¡y que la verdadera diversión comience!"-
con un rugido, avanza más rápidamente de regreso a la aldea de taijiya. Al llegar a la entrada, la neko revierte su estado, saltando en los brazos de Sango. Se dirigen inmediatamente a la choza de la aprendiza, en busca del pequeño infante que debía seguir dormido, según el criterio de su hermana. Antes de que llegaran, alguien les grita de manera agitada. La castaña da media vuelta, sorprendiéndose al ver a Umi acercarse a toda velocidad.
-"¡Sango, ven pronto!"-
-"¿Qué sucede?"-
-"¡Tu hermano!"-
-"¿Le paso algo malo?"-
-"No hay tiempo de explicarlo, vengan conmigo"-
La gatita silbo airadamente y liberándose del abrazo de su dueña, corre en la dirección por la que había llegado la niña. Asustadas, las tres la siguen. No tardan en hallarlo sentado a las afueras de la parte trasera de la aldea. Todo parecía estar normal, pero al llamarlo este no respondía. Sango se acerca con cautela, viendo en sus manos unas cuantas flores; le lanza una mirada cuestionante a Umi, ella solo coloca sus manos de manera defensiva. Akari también se aproxima a el, sin comprender lo que pasaba.
-"¡Aquí están!"- grita una voz.
Todos dirigen su atención al grupo de personas que venían en su dirección, igualmente asustados. Yahiro aparece al frente de la multitud, llamando a Kirara e internándose en el bosque, seguido de algunos taijiyas. La confusión era evidente pero nadie decía nada al respecto. Algunas mujeres se acercaron, sus rostros parecían muy angustiados. Una vez más, las miradas fijas de Sango y Akari se concentran en su amiga, ella solo da un suspiro y las aleja un poco, con la intención de evitar que alguien más le oiga.
-"¿Por qué tanto misterio? ¿Qué le paso a mi hermano?"-
-"Solo puedo decir que Kohaku tuvo suerte"-
-"¿A eso le llamas suerte? Esta inconsciente y nadie sabe porque"-
-"Yuzuke, así como otros tres de los niños han desaparecido. Tu padre ha puesto en alarma a toda la aldea; por un instante pensé que ustedes también habían desaparecido"-
-"¿Nadie sabe porque?"- pide Akari.
-"No. Lo último que escuche es que se encontraban jugando cerca del pozo, como siempre. No se como o porque tu hermano apareció ahí… pero ninguno de los demás ha sido encontrado"-
-"¡Debes estar bromeando!"-
-"¡Sango-chan! ¡Kohaku esta despertando!"-
Al oír esas palabras, se aleja de sus amigas, comprobando que el menor no estuviera herido. Lo abraza con cuidado, revisándolo con extremo cuidado. El solo se incorpora y masajea su cabeza; mira a todos lados, sintiéndose desorientado por algunos minutos. Al ver quien lo sostenía, sus ojos se abrieron de par en par, abrazándola con fuerza y sollozando levemente. Ella solo le daba palmaditas a su espalda y diciendo palabras de comodidad a el. Su madre aparece repentinamente, abalanzándose sobre sus hijos de manera protectora. Todos los habitantes esperaban el retorno de su líder, y esperanzadamente, junto con sus hijos.
Algunos niños se encontraban jugando como de costumbre, cerca de aquel pozo tan familiar. Su atención fue atraída debido a las grandes puertas traseras de la aldea que se encontraban abiertas de par en par. Emocionados e intrigados, se dirigen con cautela. Kohaku se encontraba jugando con ellos; a pesar de todos los problemas que siempre tenían, no podían evitar seguir siendo amigos. Al poner un pie fuera, el menor del grupo sintió un gran escalofrío; los demás comenzaron a perseguirse entre ellos. No deseando estropear la diversión, también emprende la carrera tras sus compañeros. Hazu se detiene y así lo hacen los demás, ansiosos por escuchar lo que tenia que decir. El era muy reconocido debido a su gran ingenio para crear nuevos juegos; pero al ver su rostro, podían deducir fácilmente que esta ocasión pensaba algo diferente.
-"¿Ya vieron donde estamos?"- pregunta seriamente.
-"Creo que este es el campo de entrenamiento"- menciona Kohaku.
-"¿Saben lo que eso significa?"-
-"Debemos regresar antes de que se enteren"-
-"Claro que no. Aun es temprano y podemos jugar a nuestro antojo"-
-"Pero se enojaran con nosotros…"-
-"No tienen porque atraparnos. Mako me dijo que hoy tendrían el día libre"- exclama Yuzuke.
-"Esta decidido. Empezaremos por aquella pista, creo que ahí es donde muestran su velocidad"-
-"Además, si somos mejores desde ahora, conseguiremos que Sango se olvide de ser taijiya"-
-"Eso no funcionara. Sango-neechan no se dejara vencer por sujetos como ustedes"- defiende el niño.
-"¿Sigues con eso?"- Hazu frunce el ceño –"No podemos permitir que tu hermana continúe con esto"-
-"¿Tienes miedo de que pueda ser mejor que tu? Entonces también preocúpate de mi, me convertiré en exterminador"-
-"Ja, no me preocupa tanto ¿ustedes que opinan, chicos?"-
Una risa general le responde.
-"Sin ofender, Kohaku, pero tu no estarás con nosotros"-
-"De acuerdo. Si así son con nosotros, entonces seremos rivales a partir de hoy"-
-"Como quieras, seremos mejores que ustedes"-
-"Solo no le vayas a decir a nadie que estamos aquí. Seria malo para ti, ya que estuviste con nosotros también"-
-"No diré nada, pero eso no quiere decir que me preocupo por ustedes"-
Ignorándolo, regresan a colocarse en sus respectivas posiciones para dar inicio a su competencia. Kohaku regresa a la seguridad de la aldea, pensando en lo que haba dicho a sus amigos. Tenía planeado contárselo a Sango, pero seria una mala idea; no había porque preocuparla con eso. Metros antes de llegar, ve algunas flores y con alegría se acerca para recolectarlas y entregárselas a su madre y hermana. Bien sabia cuanto adoraban oler la delicada fragancia que despedían.
Yuzuke y Hazu estaban una vez más en el punto de partida. Habían terminado en un empate, hecho que se tenía que decidir en una ultima carrera para comprobar quien era realmente el más veloz. Tora y Kiuchi los animaban con gran entusiasmo e impacientes para continuar con el siguiente plan que Hazu había propuesto. Ambos competidores se miraban con malicia, cada uno estaba dispuesto a hacer lo que fuera por ganar. Tora, el chico pelirrojo, dio la orden de arranque. Los dos salieron a toda prisa, en su afán de ganar ventaja. A la mitad del trayecto, se oyó un grito repentino, pero no hicieron caso de el. Poco después, un segundo grito se hizo oír, esta ocasión con mayor fuerza. Detuvieron su carrera lentamente, dirigiendo su mirada hacia sus amigos. Pero ya era demasiado tarde. Los dos ya no se encontraban ahí.
Nerviosos, emprenden el camino de regreso, incrédulos al pensar que fue lo que pudo pasar como para haceros gritar de tal manera. Llegan al lugar exacto donde se hallaban hace tan solo momentos atrás. Recorren el campo con la mirada, sin ningún rastro de ellos. Los llaman durante minutos, sin recibir respuesta. El miedo comenzó a dominarlos, pero se niegan a demostrarlo.
-"¡Tora!"-
-"¡Kiuchi, salgan!"-
-"¿No te parece extraño?"- pregunta Yuzuke.
-"Un poco. Apuesto a que solo quieren asustarnos; venga, vamos a continuar buscándolos"-
-"Si esto se trata de una broma, tendrán que pensar de una muy buena disculpa"-
-"Mejor que eso, cobraremos venganza. Nadie me engaña de tal manera"-
-"Estas exagerando como siempre. Simplemente debemos jugarles una treta parecida y se acabo el asunto"-
-"Eso si es que los encontramos"-
-"¿Y si regresaron a la aldea?"-
-"Posiblemente. Si fueron a decirles que estábamos aquí, les ira mucho peor"-
-"También a nosotros. Se supone que esta prohibido acercarse a este lugar"-
-"Yo no tenia ninguna idea de que el campo de entrenamiento estaba detrás de la aldea. Es culpa suya por no prevenirnos"-
-"Cierto"-
-"Y ya que estamos en un acuerdo, mejor le avisamos a alguien… ya recorrimos todo el lugar y no hay muestra de ellos, me preocupa"-
-"De acuerdo, pero si nos regañan…"-
-"No tienes que preocuparte de nada, Yuzuke. Todo lo que tenemos que decirles es que fue un error, y que los portones estaban abiertos. Además, sabes que estoy yo para protegerte, ya que eres un debilucho y además… ¿Yuzuke me estas escuchando?"-
Kohaku ya caminaba hacia la entrada, una expresión feliz en su rostro. Tenía la esperanza de que su madre le diera algún postre en la tarde por haberle traído las flores más bonitas del campo. Además, debido a la hora, su hermana ya había regresado de su reunión matutina con Akari y ya no tendría que soportar a Hazu y sus insinuaciones sobre Sango. Mucho a su consternación, el acceso estaba cerrado nuevamente. Se preocupo; si su padre se enteraba de que había salido de los límites de la aldea sin autorización o con un adulto, estaría en serios problemas. Y era imposible que sus amigos pudieran cerrar las puertas… fue entonces que recordó haberlos dejado: el grito de un niño lo alerto profundamente; venia del campo. Pero no pudo correr más de 100 metros ya que cayó sobre la hierba, inconsciente.
-"¿Eso es todo lo que recuerdas?"- pregunta Suzume.
-"Si…"-
-"Se supone que ese lugar ya no era usado"- menciona Shiro –"Yahiro-sama dijo que estaba en malas condiciones, y era un blanco fácil para nuestra gente"-
-"¿Blanco fácil?"- cuestiona la madre de Yuzuke.
-"Si. El dice que es posible que puedan habitar…"-
-"Algunos youkai araña"- termina Yahiro.
Toda la atención se centra en los recién llegados. Las madres de los niños corren hacia ellos, aliviadas de ver los cuerpos infantiles en los brazos de los taijiyas. Se hallaban inconscientes, pero vivos a fin de cuentas. Mako se acerco junto con su pequeño hermano, dando una calida sonrisa a su madre. Ella lo sostuvo con fuerza, como si una vez que lo soltara, seria un sueño. Los exterminadores parecían satisfechos, pero aun así confundidos. Intentaron hallar como se habían logrado abrir las puertas, pero no había evidencia. Yahiro camino hasta su familia, y tomo a Kohaku entre sus brazos.
-"Todos regresen. Todavía no hay garantía de que hayan sido eliminados todos los demonios y no quiero enterarme de ninguna desaparición mas"-
Kirara transportaba a las dos niñas, sin dejar su defensa abajo. Se podían sentir las presencias de las arañas, esperando una nueva oportunidad. El semblante severo no desaparecía; Suzume pensó que seguía consternado sobre la protección de la aldea. Como líder de la misma, era responsabilidad suya lo que ocurriera con sus habitantes. Podía percibir como algunas personas lo miraban con desaprobación. Ya no tenia caso el discutir con el, los niños habían regresado a salvo, y eso era lo importante. Algunas mujeres atendieron de manera rápida el veneno con la ayuda de algunas hierbas medicinales. Afortunadamente, aquellos demonios no eran muy fuertes y su veneno no era tan peligroso como imaginaban.
Se envió a un grupo especial para terminar con el trabajo. Con la ayuda de las bombas de gas, creadas por ellos, los kumoyoukai no tenían esperanza alguna de sobrevivir. Lentamente, cada araña salía de su madriguera en un intento desesperado de escapar, pero los taijiyas estaban preparados para eliminarlos con sus armas para poco después quemar los restos. Era definitivo que no debía quedar prueba alguna de su existencia para no atraer a otros youkai.
-"Hemos eliminado a cada demonio en el área. No queda rastro de ninguno"- informa Mako.
-"Muy bien. Regresen a la aldea. Esta noche quiero que se instalen guardias en cada una de las entradas a la aldea. Es inaceptable que ocurra un accidente similar en el futuro"-
-"Entendido, Yahiro-sama"-
-'Espero que ustedes puedan con este difícil oficio; Sango, Kohaku, después de esto me veo en la necesidad de exigirles mas de lo que imagine. Ustedes serán los taijiyas mas jóvenes que jamás se habían entrenado'- piensa a si mismo mientras camina detrás de ellos.
A/N: Disculpen la tardanza en actualizar, aunque mis vacaciones comenzaron antes no había podido terminarlo. Además de que la computadora me fallo en los momentos en que mas le necesitaba incluso tuve que rescribir completamente el capitulo XX. No se ustedes, pero a mi parecer doy mas de una indirecta… ya que a cierto conocido mío le pareció que maltrataba demasiado a Inu, decidí que también molestaran a Sango-chan, pero de manera diferente y menos hiriente (comparándolos creo que me doy a entender) pero no quede muy convencida del todo con este capitulo… estuve semanas sin inspiración después de tener que rescribirlo, ganas no me faltaron para dejar el capitulo a menos de la mitad… no se olviden de dejar su review y decirme que les pareció esta continuación. Sayounara.
