Los personajes de Inuyasha lastimosamente no me pertenecen sino de Rumiko Takahashi. De ser así ya hubiera hecho canon el SesshRin yo solo los tome prestados para esta historia sin fines de lucro.

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Capítulo 4: Los juegos del destino – parte dos

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Londres, Inglaterra

La noche seguía su curso, la elegante mujer ya no estaba en aquel departamento satisfecha de ver que sus planes estaban saliendo mucho mejor de lo que pensó. En unos de los sofás que estaban esparcidos, estaba el hombre de cabellera plateada tratando de conciliar el sueño sin éxito, el insomnio de cada noche se volvió costumbre desde hace mucho, ya que su mente regresaba al pasado, donde todo era perfecto hasta que se arruino todo. Como un castillo de naipes que se derrumbaba en un instante.

-Tokio – susurro mientras suspiraba y su mente lo guiaba hace 18 años la última vez que estuvo en Japón.

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Los arboles de aquel parque le traían paz y tranquilidad, tras haberse alejado de la casa de su padre, poco le importo si se preocupaban por no encontralo. Con tales pensamientos reposaba un joven de once años de cabello platinado que se encontraba entre los arboles ajeno al mundo a su alrededor, sin que nada perturbara su calma.

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"Sé que si se funden sueños con amor…

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Mas una extraña melodía lo saco de su relajación solitaria. La voz era muy dulce y armoniosa como si fuera canto de sirenas que lo incitaban a seguir a la dueña de aquella melodía que prácticamente lo hipnotizo y que por primera vez obedeciera el impulso de su curiosidad, por saber quién era.

La voz continuaba con su canto dulce, ajena que alguien era atraído por su voz, el albino caminaba lento entre los arbustos, solo le faltaba llegar a los próximos árboles para conocer la dueña de esa canción. Pero se detuvo cuando se dio cuenta de sus acciones.

¿Qué estaba haciendo? seguir el impulso de su curiosidad, se cuestionó ¡¿Él?!

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a tu lado he podido estar…

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Sus pasos retrocedieron al contemplar que era tonto sus acciones, más no se fijó de su alrededor por estar encismado con esa voz, que perdió el equilibrio de su cuerpo, solo recordó estar en el suelo y el ardor en su brazo derecho.

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Siempre yo obs…

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La voz se detuvo al escuchar a sus espaldas el ruido de las hierbas, así como también un ligero gemido de dolor. La niña tuvo el impulso de correr del lugar pero una fuerza mayor, la obligo a cercarse al origen del ruido para encontrarse con un apuesto joven de mirada ambarina que estaba recargado en un árbol sosteniéndose el brazo donde tenía un raspón.

Mientras Sesshomaru contenía su furia por su estupidez hasta que se percató que no estaba solo, alzo su cabeza para encontrarse con una mirada marrón que lo observaba con curiosidad. El solo le correspondió con una fría mirada para que lo dejara solo, suficiente humillación paso al seguir esa voz, para que ahora esa niña lo observara en esas condiciones.

Esperaba que se fuera, cosa que hizo en ese instante pero se sorprendió que instantes después, ella regresara con una mochila de un horrendo color rosa además de que ignoro su fría mirada, cosa que nunca había sucedido con nadie, a excepción de sus padres.

Pero lo que le dejo sin habla, fue ver como se acercaba a él, sin miedo y de forma delicada curaba su herida, evitando tocarlo de más y sin cruzar palabra alguna, contemplo a la chiquilla de siete años que se hacía cargo de su herida. Su cabello era negro y largo, lo que hacia lucir su piel blanca, sus mejillas sonrosadas y esos orbes castaños que estaban concentrados en curarlo, ajena al escudriño del ambarino, lo que no pasó inadvertido para él, era la leve marca rojiza a la altura de su ceja.

-¿Quién te hizo eso?

La eludida detuvo su trabajo para dirigirle la mirada sorprendida como si no creyera sus palabras, por un momento sus miradas se conectaron atravesando sus propias almas y al mismo instante deteniendo el tiempo donde solo existían solo ellos dos. Mas la niña solo sonrió como si le hubiera hecho un cumplido.

-Está bien, no tienes que decirlo.

Aunque en su interior una parte de él se molestó, al ver que a esa niña la habían golpeado y por la marca dedujo que debió haber sido de un adulto y por primera vez se sintió impotente sin saber porque.

La niña termino de curarlo para guarda todo mientras que con un pañuelo bordado con dos iniciales era usado como vendaje para el brazo del albino, se levantó para alejarse pero a unos pasos, se dio la vuelta y le dijo.

-Gracias por preocuparte por mi – para voltearse y continuar su camino, perdiéndose entre los arboles

La suave voz lo dejo por un momento pasmado, así que esa chiquilla era la dueña de esa canción. Como alguien que se veía que estaba sufriendo podía trasmitir tanta calidez. Se quedó perdido en sus pensamientos de ella cuando se fue. Era extraña esa niña.

-Yo soy el que debería agradecerte – declaro a la nada, expulsando el aire retenido captando sus fosas nasales el dulce olor de las flores de cerezo.

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Despertó de lo que fue un recuerdo de su niñez y porque no decirlo lo que se convirtió en un deseo por volverla escuchar, ya que aquella niña se metió en su mente al escuchar su dulce canto, un recuerdo que nunca compartió, ni siquiera con Rin. Pero que con el tiempo había olvidado desde que partió de Japón hasta el punto de considerarlo una tontería, ya que no sabía ni su nombre, solo el pañuelo como única pista que solo estaba bordado con letras doradas sin saber nada más de ella. Además de que lo dejo olvidado en la mansión de Japón, en su antigua habitación y que con el tiempo olvido, hasta ahora, al saber que regresaría de nuevo.

-Tonterías – se dijo despejándose para dirigirse a la ducha y contemplar por la ventana que faltaba mucho para que amaneciera.

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Tokio, Japón

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El bello atardecer estaba llegando su fin, para Rin que caminaba por las calles no le importaba el paso del tiempo, la vista era diferente además de que le gustaba la tranquilidad que les trasmitía el lugar, sus pasos la llevaron a un parque cercano de la mansión Higurashi, el cual negó la invitación de quedarse a cenar con los demás familiares, aún no estaba preparada para enfrentarlos.

Sus pasos la llevaron aún claro donde los árboles se mecían con calma, cuando era niña solía venir a jugar sola al no tener amigos. Además de que sus primas rara la vez la visitaban en su antiguo hogar, este lugar era su escondite secreto pensó divertida a pesar de que de los pocos recuerdos que conservaba.

Se recargo de un árbol mientras suspiraba, sentía que este lugar la calmaba aunque también algo oprimía su pecho. Un recuerdo fugaz de hace mucho tiempo llego a su mente, donde ayudaba a alguien pero no lograba recordar mucho, ni siquiera quien era esa persona o como era. Se alzó de hombros y sonrió para ella misma, estar en Japón hacia que brotaran recuerdos olvidados que no sabía, ni él porque fueron borrados de su memoria. Tal vez no era importante se dijo para continuar con su camino.

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Estaba cansada, fue un largo día pero lo importante es que saldría adelante, además de que contaba con el apoyo de su abuela y de su amiga Kagura solo esperaba no encontrarse con Sesshomaru o que no obtuviera pistas de su paradero.

Al llegar a la casa que compartía con Kagura, se dirigió a su habitación pero se sorprendió al ver un montón de percheros llenos de ropas con sus respectivas bolsas en su habitación y también por los pasillos, sabía que Kagura era una importante diseñadora pero ella nunca traía sus diseños a su hogar.

-Al fin llegas – surgió una voz de entre los pecheros.

-Perdona – contesto tratando de encontrarla – ¿Pero para que trajiste tanta ropa? ¿Pero sobre todo porque en mi habitación? – pregunto con curiosidad y con un ligero tic nervioso esperando que no sea lo que se estaba imaginando.

Mientras se escuchaba un suspiro pesado de una mujer mientras salía del mar de ropa de la habitación, llevaba elegantes ropas que consistía en una falda tubo de color negro con un saco rojo dejando entre ver la blusa de seda negra y las zapatillas de marca del mismo color del saco.

-Bueno estaba esperándote – mientras le lanzaba una mirada divertida – y si, es lo que estas imaginando – contesto relamiéndose los labios con expresión divertida al ver a Rin temblar al observar todos los percheros – que te parece el juego de jugar a las muñecas y cambiarles de ropa – respondió perversamente – por supuesto que tú serás la muñeca – mientras veía con diversión la tensión de Rin y sus ganas de correr.

Que lastima por ella pensó ¡oh si, la noche apenas iba a comenzar! Para desgracia de la pelinegra.

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Tres horas después de tortura psicológica Rin estaba acabada, se encontraba reposando en el diván de su habitación mientras Kagura fue avisar a las empleadas que les llevaran la cena, por lo visto le dio tregua hasta que recargara sus energías para después seguir con la tortura.

-Ohh vamos tampoco estuvo horrible – expreso divertida Kagura al ingresar a la habitación.

-Sabias que te odio – musito levantándose haciendo un puchero desaprobatorio.

-Aun así aceptaste hacerlo – apunto.

-Porque tu amenaza sutil, de jugar contigo o ser tu modelo de diseños para el Tokio Fashión Week*, me convenció – le replico mientras un escalofrío atravesaba por su columna.

-Vamos no es para tanto, te di a elegir – restándole importancia a la exageración de la pelinegra – además falta poco para ese evento – le dio una mirada divertida – y es obvio que tú me ayudaras – expreso para después reír al ver la expresión de terror de Rin.

-Graciosa – se quejó – no te ves cansada ¿Pero, porque fue todo esto? – viéndola con curiosidad por todo ese juego de modelar tanta ropa.

-Acaso no es obvio – se sentó en uno de los sillones de la habitación – es para crearte un estilo – contesto avergonzada por la expresión de Rin.

-Ka-kagura – comento con su mirada reteniendo las lágrimas de agradecimiento.

-Pero quita esa cara – cambio el tema vergonzoso – ¿Y dime que esa bolsa? – señalo la pequeña bolsa mediana rosada con el logotipo de unas alas de ángel.

-Ohh eso – Se levantó para tomar la bolsa de la cómoda – es el primer juguete para mi bebe – sus ojos brillaban y sus manos sacaban al pequeño peluche de un perrito blanco.

-Bueno es lindo – acepto Kagura – ¿Aunque es muy pronto para que empieces con eso de las compras, no era mejor comprarle ropa?

-Es que Yako me gusto mucho, en cuanto lo vi – manifestó con ojos soñadores mientras alzaba al perrito de felpa.

-¿Yako? – enarco una ceja – así que hasta le pusiste nombre.

-Sip – sonrió para verla – además de que la ropa no me preocupa, dejare que su madrina se encargue – guiño su ojo – ya que ella es la mejor diseñadora que conozco – continuo jugando con el peluche.

Mientras Rin seguía jugando con el peluche, Kagura se quedó estática en su lugar, algo dentro de su pecho la hizo sentir feliz y un nudo en la garganta se instaló impidiendo que su voz saliera consciente de las palabras de Rin.

-Sabes no creo que conozca a alguien mejor para madrina de mi hijo, qué tú – volteó a verla – bueno siempre ¿Que tu aceptes? – declaro apenada.

-Hmmp – volteo la cabeza de lado para evitar que viera el sonrojo en sus mejillas – con una madre como tú, es lo mejor para ese niño – mientras veía a Rin reír.

-Lo tomare como un sí.

-Piensa lo que quieras – bufo – pero ya veo que recuperaste energía, así que continuaremos – manifestó con expresión divertida al ver la palidez de Rin al ver que aún le faltaba más de la mitad de toda la colección.

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En otra parte de Tokio

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La joven mujer sentía que la ira fluía en su interior producto de las palabras de la mujer mayor.

-Kagome – suplico – sé que es difícil la situación pero por favor no lo compliques.

-Pero abuela como quieres que no me enoje, si ese bastardo le hizo daño a Rin – resoplo molesta.

-Lo sé, hija – concordó – pero Rin no quiere que nadie interfiera.

-Créeme que quiero entender, pero… - se quedó callada mordiéndose los labios.

-¿Que ocurre Kagome? – pregunto por la expresión de su nieta.

-Es sobre la persona que viene a ayudarnos – se tensó – esta mañana recibí una llamada donde me confirmaron que vendrá en un mes, la persona encargada para supervisar el progreso de los balances así como la unificación de las empresas Higurashi – Takahashi.

Kaede contuvo el aliento, algo le decía que las cosas se complicarían a partir de hoy, un mal augurio o presentimiento.

-¿Quién es? – pregunto temorosa.

-Sesshomaru.

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"…cruel destino

Que juegas con nuestras vidas

Hasta cuándo será suficiente

Para ti."

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¡OMG! las cosas se pusieron interesantes (aunque sea un poco corto el capítulo :/) pero bueno las cosas están avanzando... =D

Así como también se remueve el pasado pero la duda seria ¿Porque ambos no recuerdan ese encuentro? a todo esto ¿Alguien sabe que canción cantaba Rin? jajaja les diría pero aun nop :p. Bueno créenme que esto todavía no se sabrá jajaja ;). Lo que si, es que ahora ya se sabe que Sesshomaru vendrá a Tokio ¿Cómo lo tomara Rin?

Mientras le dejo este dato:

*Fashion Week: Es la semana de la moda donde las marcas reconocidas de diseñadores se unen para mostrar sus creaciones así como las nuevas tendencias en moda y accesorios. Inicia primero en Nueva York, seguida de Londres, Madrid, la penúltima Milán y por último Paris(en febrero inicio en Madrid :p) así también los hay en otros cedes como Tokio que será pronto ;) pero los cinco primeros son los principales iconos donde se empieza la temporada de la moda.

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Pero bueno los veré la próxima semana donde se dirá otra revelación, en fin agradezco mucho sus reviews, sus favoritos y hollows así como también a los lectores anónimos realmente me alegra saber que esta historia tiene aceptación.

En fin nos vemos, se cuidan ya que por aquí esta medio loco el clima jajaja así que se abrigan y hasta la próxima semana pasen excelente día, tarde y noche...ñ.ñ

Bye bye :3

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