Hola de nuevo, siento el retraso, nada de escusas esta vez ya que no hemos tenido demasiado trabajo en la uni desde los examenes de febrero, simplemente soy muy baga y tiendo a olvidarme fácilmente de las cosas u.u. Aunke no os preocupeis, k no pienso abandonar el fic, lo acabaré algún día, cueste lo k cueste.


Capítulo 3: Espada de los Espíritus

Pasada la media noche Nessa se encontraba todavía despierta mirando fijamente las llamas de la pequeña hoguera que habían hecho al acampar para pasar la noche. Era consciente de que Sain estaba despierto montando guardia no muy lejos de ella, pero ella se hallaba sumida en sus pensamientos, pensando en lo que había ocurrido ese día.


El grupo de ahora cuatro personas salió de Bulgar poco después del amanecer. Para ir más rápido Lyn montaba con Kent y Nessa con Sain, a media tarde Lyn dijo:

– Nessa, espera un momento; quiero tomar otro camino. – ambos caballeros detuvieron sus monturas – En un altar, hacia el este, hay clavada una espada sagrada. El pueblo de Sacae acude allí para orar por protección al emprender un viaje largo.

– Vaya, qué curioso. – exclamó Sain ganándose una cachetada por parte de la estratega.

– Elimine es el culto dominante en Elibe. – explicó Kent – Me complace ver que al menos aquí se conservan las costumbres antiguas. – añadió haciendo que su caballo avanzara hacia el este cuando la estratega le indicó que se desviarían hacia el templo, y Sain se apresuró a seguirle.


Unos bandidos llegaron a un pequeño templo en el que se guardaba una espada sagrada para las gentes de Sacae. El jefe, un hombre joven con una espada, se acercó al sacerdote.

– ¡Anciano! No te muevas y no abras la boca. – el anciano sacerdote estaba asustado, pero no retrocedió.

– Amenázame cuanto quieras, pero no te daré la Mani Katti. La Mani Katti es una hoja sagrada que goza de protección divina. No puede retirarse de su lugar de descanso.

– No razonas, viejo. ¿De qué sirve una espada si no se usa?

– ¿Usarla? – el sacerdote estaba escandalizado – ¿En combate? ¡Sacrilegio!

– ¿Sacrílego? Me llamo Glass. ¡Los dioses temen mi nombre! Mi habilidad no tiene igual. Si quiero la espada, ¡será mía! ¡Apártate! – gritó el jefe bandido empujando al sacerdote contra la pared.

– ¡Uf! – Glass cogió la espada y exclamó:

– ¡A! ¡Es más maravillosa de lo que imaginaba! Esta espada ha sido forjada para alguien de mi destreza. – y trató de desenvainarla – ¿Eh? ¿Qué es esto? No puedo... desenvainar... ¡No se mueve de la funda!

– Los espíritus de la hoja te han juzgado. No has dado la talla. Te han rechazado.

– ¿Qué? – gritó Glass – Escúchame, viejo senil, si aprecias la vida, sal de mi vista. – el sacerdote entró a una habitación trasera del templo y cerró la puerta con llave. Una mujer que estaba cerca del templo cuando llegaron los bandidos salió de allí corriendo para buscar ayuda.


El templo ya estaba a la vista del grupo de Lyn cuando una mujer llegó corriendo hasta ellos.

– Perdóname, mi señora. ¿Viajáis al este? ¿Al altar? – le preguntó la mujer a Lyn.

– Sí, así es.

– Entonces debéis apresuraros y socorrer al sacerdote. He visto a una banda de rufianes de la zona que se dirigía allí no hace mucho. Creo que pretenden robar la espada sagrada del altar.

– La Mani Katti... ¿Quieren robarla? ¡No puedo permitir que ocurra! – el enfado era evidente en la voz de la espadachina, así que Nessa se bajó del caballo de Sain indicándole a este que no la siguiera y se fue en dirección al templo dejando atrás a los demás.

– Parecéis gente noble. Por favor, ayudadle.

– Lyndis, ¿Qué tienes en mente? – preguntó Sain, aunque por la reacción de la estratega ya se imaginaba la respuesta.

– Si queréis socorrer al sacerdote, tendréis que prepararos. – añadió Kent.

– Tienes razón... – dijo Lyn volviéndose para mirar hacia el caballo de Sain – Nessa... – iba a añadir algo más cuando se dio cuenta de que la pelirroja no estaba. Kent se giró en ese momento para unirse a la conversación y al igual que Lyn se dio cuenta de que faltaba un miembro del grupo.

– ¡¿Pero qué?

– Si estáis buscando a Nessa se fue hacia el templo a media conversación.

– ¿Lo sabías y dejaste que fuera sola? ¡El templo está lleno de bandidos!

– Pero dijo que no se acercaría mucho, que sólo iba a echar un vistazo – trató de defenderse Sain ante la reprimenda de su amigo. Kent iba a continuar, pero al ver la preocupación de Lyn por la ojirroja decidió dejarlo pasar, y tras despedirse de la mujer, que se marchó rápidamente a su casa, se dirigieron hacia el templo para reunirse con su estratega y decidir que hacer.


Desde donde se encontraba la pelirroja se podía ver algo lejos hacia el este parte de una de las paredes del templo, y al sur había algunas casas.

– ¡Nessa! – la mencionada se giró y vio que sus compañeros se dirigían hacia ella. Cuando la alcanzaron le dijo a Lyn:

– Supongo que quieres ayudar al sacerdote, – esta asintió con la cabeza – bien, entonces quiero que vosotros tres os encarguéis de aquel bandido junto al muro y de cualquier otro que se os acerque y me esperéis allí, yo iré a ver si puedo averiguar algo en aquellas casas de allí.

Dicho esto todos se pusieron en marcha siguiendo el "plan" de la estratega. "Ahora entiendo por qué mi tío me pedía que ideara diferentes estrategias para una misma situación, fuera cual fuera esta, y también por qué siempre intentaba pillarme desprevenida."


Poco después Nessa se reunió de nuevo con los demás, y tras recuperar el aliento miró a su alrededor y vio a tres bandidos muertos y que ninguno de sus compañeros tenía nada más que unos cuantos rasguños.

– Bien – dijo – según la gente de esas casas el terreno hacia la entrada del templo es bastante escarpado por lo que sería muy difícil pasar montados en los caballos y luchar al mismo tiempo. También me dijeron que una de las zonas de este lado de la pared esta en bastante mal estado así que esto es lo que haremos. Kent, Sain y yo buscaremos la zona debilitada de la pared, entraremos por ahí y nos encargaremos del jefe. Lyn quiero que tu vayas a la entrada principal y distraigas a los bandidos que haya allí, pero ten cuidado, yo me reuniré contigo en cuanto pueda. – Todos asintieron y Lyn se fue hacia la entrada del templo mientras los otros tres buscaban la zona del muro que estaba en mal estado. Una vez la encontraron abrieron un gran agujero por el que los jinetes pudieran pasar, y nada más entrar un bandido con un hacha les atacó, Nessa miró alrededor y vio que aparte de ese bandido dentro sólo quedaba el jefe, que llevaba una espada. La estratega le dijo a Sain que fuera a por el jefe mientras Kent se encargaba del otro bandido ya que sabía que este era mejor con las lanzas que su compañero y mientras tanto ella se fue a buscar a Lyn. Cuando se reunió con ella la espadachina estaba intentando acercarse al último bandido sin ser vista, así que la pelirroja salió del templo para distraerlo y cuando este se dio la vuelta para atacarla la peliverde le atacó por detrás y acabó con él. Después de esto ambas entraron al templo justo para ver como Sain acababa con el jefe de los bandidos.


Tras asegurarse de que no quedaba ningún bandido más dentro del templo Kent y Sain salieron fuera para revisar los alrededores y dejar los caballos atados en algún lugar cerca de allí. Poco después de que salieran se abrió una puerta en la parte trasera del templo y el sacerdote de este apareció por ella y tras acercarse a las chicas le preguntó a Lyn:

– Esas ropas... ¿Eres de la tribu de los lorca?

La espadachina asintió con la cabeza.

– Soy Lyn, la hija del jefe. – dijo, y después añadió algo preocupada – ¿Está herido, señor?

– Gracias, no tengo ni un rasguño. Eres muy amable.

– ¿Y la espada? ¿Está a salvo?

– Si, la he guardado en un lugar seguro. Hasta que no deshaga mi hechizo, no se podrá extraer la espada. – la preocupación desapareció por completo de los ojos de la peliverde tras escuchar las respuestas del sacerdote, y fue reemplazada por una mirada de asombro y excitación ante las siguientes palabras de este, quien continuó diciendo. – Como muestra de mi gratitud, te dejaré que pongas las manos sobre la Mani Katti. Toca el grabado de la hoja, y ruega por un viaje seguro.

– Muchas gracias. – dijo Lyn sin poder contener su entusiasmo. En ese momento Kent y Sain entraron al templo y se dirigieron hacia ellas, aunque se detuvieron a medio camino cuando la espada empezó a brillar al tocarla Lyn, pero dejó de hacerlo cuando esta retiró la mano debido a la sorpresa.

– ¿Qué? He... – dijo colocando la mano otra vez sobre la empuñadura de la espada, haciendo que esta volviese a brillar. – La espada... está brillando...

– Ah. Mm... Es el poder de los espíritus. Lyn han examinado tu espíritu y te reclaman.

– ¿Qué quiere decir eso?

– Eres la propietaria legítima. Debes empuñar la Mani Katti.

– No, no puedo... No sabría... – balbuceó la espadachina.

– Es la voluntad de la espada. Si quieres una prueba, sácala de la vaina.

– Mm... – la peliverde sujetó la vaina con una mano, y con la otra tiró de la empuñadura haciendo que la espada se deslizara fuera de la funda. – Se ha deslizado sin esfuerzo.

– Nunca imaginé que conocería al propietario de la Mani Katti en vida. En verdad soy afortunado por haber visto la espada en tus manos. – exclamó el sacerdote, que no cabía en si de gozo.

– Ah... – Lyn no sabía que decir, pero no hizo falta que hablara, ya que el sacerdote continuó diciendo:

– Debes irte, Lyn. Te enfrentarás a experiencias terribles. Empuña esta espada y afronta con valor tu destino.

– Si... ¡Si, señor! – contestó esta, y se dirigió a la salida del templo junto a la estratega, quien parecía haber quedado muda por la sorpresa.


Cabalgaron en silencio durante varias horas, cada uno sumido en sus propios pensamientos, cuando al atardecer Sain decidió romper el silencio que empezaba a volverse bastante incomodo.

– Así que esta es la Mani Katti Es una espada sin par.

– Esto es increíble. Quizá sea la espada más famosa de toda Sacae... Y es mía. – "Mm, todavía no se lo cree. Aunque no me extraña, después de todo no es algo fácil de creer."

– No es tan extraño. De hecho, muchas leyendas cuentan historias parecidas... Espadas especiales reclaman a sus poseedores por todo el país. – "No es lo mismo, esto le está pasando a ella" – Pero cuando te ha visto sacar la espada, Lyndis... He sentido algo extraordinario. La espada te estaba esperando. Estás predestinada a esgrimirla. – "Eso sólo empeora las cosas."

– ¡Basta! Yo... No soy nadie especial. – "Genial, haber quien la calma ahora."

– Míralo de esta forma: Hay ciertas armas que se sienten mejor en tus manos. Bueno, pues la Mani Katti se siente muy bien contigo. ¿Te es más fácil aceptarlo así? No da la impresión de que nos sirva a los demás. – "Salvada por el caballero verde, gracias Sain.", suspiró aliviada la estratega.

– Es cierto que parece hecha a medida. Un arma que sólo yo puedo usar. Parece bastante razonable. Eso puedo entenderlo.


Lejos de allí, en la sala del trono en el castillo de Caelin un hombre de unos cincuenta o sesenta años estaba hablando con un soldado, o mas bien gritando ante las noticias que este le había traído.

– ¿Qué? ¿La hija de Madelyn sigue viva?

– Eh... – comenzó el soldado bastante nervioso. – Si, lord Lundgren. La acompañan Kent y Sain. ¿Cuáles son tus órdenes? Si los dejamos en paz... – Pero fue cortado a media frase por el lord.

– ¡Bah! He oído que el norte de Biran está lleno de bandidos. Sólo es una niña. No sobrevivirá al viaje hasta aquí. Me preocupa más mi hermano mayor. Hay que matarlo cuanto antes. El veneno no puede fallar.

– Si, señor. – contestó el soldado más tranquilo al ver que no iba a ser castigado – No sospecha nada y sigue bebiéndolo. La muerte del marqués por "enfermedad repentina" no está lejos.

Lundgren indicó al soldado que se retirara, y una vez se hubo quedado solo dijo:

– Je,je,je. Pronto... Muy pronto, Caelyn será mío.


Un ruido entre los arbustos cerca del campamento sacó a la estratega de sus pensamientos. Tras comprobar que no había nada excepto quizás algún animal nocturno se giró de nuevo para seguir contemplando las llamas, pero su vista se posó en la nueva espada de su amiga, que era iluminada por la luz del fuego. La Mani Katti era una espada muy hermosa, la vaina era azul al igual que la empuñadura, lisa y sin ningún adorno, le recordaba bastante a la vida tranquila y sencilla que llevaban los nómadas de Sacae; la hoja de la espada, sin embargo, era realmente hermosa y se notaba que estaba muy bien afilada, aunque la pelirroja estaba segura de que el brillo propio que había demostrado tener la espada sólo aparecería si era Lyn la que la empuñaba. Al contemplar la espada, la estratega tubo la certeza de que esta contenía el poder de antiguos espíritus, sólo esperaba que estos protegieran bien a su amiga, pues tenía la sensación de que las cosas iban a ser cada vez más difíciles. Definitivamente, si podía tenía que conseguir a más gente para el grupo. Con estos pensamientos la joven estratega se acostó para sumirse en un sueño intranquilo durante las pocas horas que quedaban hasta que volvieran a partir.


Bien, espero que os gustara el capi, es más corto k el anterior, pero de donde no hay no se puede sacar ;P

Muchas gracias a Elistriel y KTTR buestros reviews me animan mucho , espero no haberos perdido por la larga espera u.u. El final me costo un poko, no sabia como ponerlo, asi k acabe modificando un poko el pricipio, espero k me halla kedao bien, lo leeis y me decis k os parece, ok?

Se k hay mas gente k lee esto, asi k si no es mucho pedir porfa mandad reviews, k me animan a continuar. He activao la posibilidad de recibier anonimos asi k animaos k no muerdo.

con todo dicho, me despido hasta el proximo cap, chao .