¡Lu-Li… Lu-Li… Capitu! (sí, capitu, no capítulo). Suena genial… Lu-li Lu-li Chappy! (Chapter) ¡Hello! Nuestro Liliputiense Sasu-chan nos trae su nuevo liliputiense-chappy!

Derecho de Autor:

Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto. PRE-Parade, que es el nombre del fic, hace alusión a una canción de "Kugimiya Rie, Kitamura Eri & Horie Yui" (OP 01 Toradora)

SINOPSIS:

Sasuke es más bajo que su hermano. Sasuke no es más fuerte que Itachi. Sasuke es sólo un niño para Itachi. Pero, Sasuke sabe que es ingenioso y hará todo por capturar a Itachi.

Cuarta Preparación

Pure-Misu

(Pre-Error)

—"Porque te lo permito" ―decía Kisame, imitando… con una voz gatuna a Itachi, que en nada se parecía a la original—. "Porque te lo permito", ya verás… voy a revisar TODO tu cuarto ¡Pobre de ti, si encuentro una revista xxx! ¡Se lo entregaré a tu madre! Muajajaja —planeaba con indiscreción el macabro plan nuestro amigo el tiburón.

Pronto el malvado amigo llegó al "Barrio Uchiha", llamado así por los amigos de Itachi. ¿El por qué del nombre? Simple, la casa de Itachi ocupaba una manzana, frente a ésta estaba la casa de Madara Uchiha, detrás la casa de Shisui Uchiha, a la izquierda Izuna Uchiha (que en realidad tenía la casa de adorno, porque prácticamente vivía con su hermano Madara) y a la derecha Kunimitsu Uchiha, un primo lejano de Fugaku. Razón más que suficiente para bautizar la zona como "Barrio Uchiha".

Kisame pasó por la reja negra, que estaba abierta. La madre de Itachi, era un tanto descuidada con esas cosas. El visitante cerró el portón y caminó por el extenso jardín. Bien claro se escuchaba sonido del antiguo estanque de agua, un par de pájaros cantando y por fuera de los ruidos naturales, ningún sonido humano. Con decisión Kisame avanzó, había un par de hojas en el pequeño camino de piedra. El frondoso roble proveía de una magnifica sombra y también de un hermoso cobertor que Kisame fue bateando con los pies…

— ¡Aquí hace falta una barri…! —No pudo seguir.

Al dar el paso sobre las hojas, algo se enredó en su tobillo izquierdo. Las hojas se levantaron y Kisame asustado, fue levantado del pie, hasta quedar invertido. Estaba como a cincuenta centímetros del piso. Le tomó un tiempo asimilar que fue cogido de un pie y que estaba atrapado. Kisame decidió poner a prueba sus clases de física con Gai, y con un impulso curvó su espalda hasta llegar a tocar su ombligo descubierto. A los diez segundos, sintió el peso de la gravedad y volvió a su posición original. Con un nuevo intento, pudo tocarse las rodillas y ver tenía una soga en el pie izquierdo. Era una soga gruesa. Se dobló muchas veces, sin éxito.

Un respingo suave se escuchó.

— ¿Señora Uchiha, es usted? —preguntó Kisame, que seriamente imaginaba que oyó mal.

Observó el lugar y dio vueltas hasta marearse. Sacudió su cabeza y de nuevo trató de llegar a sus tobillos, tarea que por fin cumplió con éxito, pero sin poder resolver el nudo. Tras unos minutos de pelea, Kisame optó por usar sus dientes para romper la soga… y dio un mordisco a la cuerda.

Con el filo que tenían sus dientes, no fue difícil que raspara la soga. Kisame cayó sobre las hojas secas. Se dio un fuerte golpe, le pareció que el agapanthus de Mikoto se movía. A penas pudo ver unos picos azules, había alguien pequeño allí.

— ¿Estoy muerto? —balbuceó Kisame al ver, a través de la planta, la tierna sonrisa del niño.

Hoshigaki cerró los ojos y varias "estrellas" daban vueltas por su cabeza. Sasuke salió de su escondite, detrás de unos arbustos. Había escuchado el ruido desde el living de su casa y creyendo que su plan había sido un éxito, corrió para "ayudar" al cazado. La trampa dio resultado… Pero terminó por atrapar a un tiburón en vez de a un gato. Sasuke aspiró fuerte como si estuviera conteniendo los mocos y pateó las hojas secas. Una de éstas voló hasta el rostro de Kisame.

Con el doloroso golpe, el amigo de Itachi tenía la vista aturdida.

—Veo angelitos, debo estar en el cielo. Soy un… un tiburón feliz —murmuró con los ojos semiabiertos Kisame, porque creía ver tres "Sasuke".

Sasuke se puso rojo del coraje. Kisame cayó inconsciente.

— ¡Tonto Tiburón, yo no soy ningún Angelito! —se quejó a vivo pulmón el pitufo.

No era momento de enojarse con Kisame. Había un problema más grande, qué hacer con el inconsciente prisionero. Sasuke como buen niño de seis años, primero se acercó al cuerpo. Kisame estaba… ¿roncando? Sí, había entrado en un sueño. ¿Qué persona normal, después de un golpe se pone a dormir? ¡Solo Kisame!

¿Y ahora qué hacía Sasuke?

Ningún caso se escapa de las manos del Fiscal Madara Uchiha, resolvía cada causa penal que se le presentara. Su efectividad había llevado al grado de resolver los pequeños misterios familiares, como quién se llevó las caramelos de Izuna. Tres personas visitaban la casa Uchiha: Sasuke, Shisui e Itachi.

Tío, cómo supiste que fui yo el que se llevó los dulces —preguntó desconcertado Sasuke.

El niño había tenido el cuidado de tomar los dulces, los días que estaban Itachi, Shisui y él en casa de Izuna. Había escuchado que Tío Madara era el mejor investigador de "homicidios", y si era bueno investigando cosas raras –Sasuke no sabía que eran homicidios-, el niño pensaba que Madara sería un digno rival. A Sasuke no le gustaban los dulces, así que en cada visita a Izuna le quitaba un dulce y los escondía en su baúl. Era un juego e intuyó que toda la culpa por "la desaparición de los dulces de tío Izuna", sería un "caso no resuelto" para Madara o que toda la culpa recaería en Itachi, a quien le gustaban los caramelos.

Mi pequeño sobrino, es mi trabajo —Y señaló lo que era indiscutible.

Tu trabajo —repitió el niño.

Si no quieres ser descubierto, te sugiero que comiences a esconder todo lo que te delate. Yo trabajo con las evidencias, los detalles en la escena del crimen.

¿Escena del crimen? —Sasuke se llevó una mano a la boca—. Quieres decir que no debo darte… trabajo.

El mayor dio tres palmaditas en la cabeza del Sasuke, estaba contento de que la inteligencia fuera un rasgo de los Uchiha. Porque Sasuke había heredado el signo de sus ancestros.

Madara, qué le estás enseñando a mi sobrino favorito—gritó Izuna y estiró la oreja de él—. Sasuke, no escuches nada de lo que te diga mi hermano.

Bien Madara era un hombre tenido por los amigos del crimen, cosa que enorgullecía a nuestro desalmado fiscal. Este era el momento en que Madara era un simple mortal, "maltratado" por… su hermano menor. ¡Qué patético, poderoso fiscal!

Mis guardaespaldas se van a enterar, hermano del mal —sollozó como cocodrilo Madara, siendo llevado por Izuna.

Claro que Sasuke no iba a seguir el consejo de… Izuna. El tío menor tenía como trapo de piso a Madara, cosa que Sasuke tampoco entendía. ¿Por qué se dejaba maltratar así un temido y respetado fiscal? Madara una vez le había dicho a Itachi… "Sobrino, cuando seas grande, lo vas a entender" Sasuke quiso repreguntar a Madara, que inmediatamente agregó "Es para Itachi, no para ti, Sasuke."

Por fuera de esas extrañezas, había algo que estaba fuera de debate. Madara era un excelente investigador, Sasuke lo reconoció como tal. Nada de lo que dijera Izuna, haría que Sasuke se olvide de lo sagaz que era el tío fiscal. ¿Cómo podía cuestionar a Madara su propio hermano menor, un profesor de historia? Sasuke tomó el consejo Madara "Esconder todo lo que te delate".

El niño se subió al árbol y quitó el trozo de soga. Luego regreso con Kisame e intentó quitar la cuerda de su tobillo, con mucho esfuerzo. Fue ahí cuando "Sharingan", el fiel perro ovejero alemán de Sasuke, dio ladridos. Sasuke levantó la vista y vio a su perro correr hacia el portón de la casa. El padre de familia había llegado.

Sasuke ocultó la soga en un arbusto y también corrió a recibir a su padre.

Fugaku había ingresado con el auto y fue a cerrar el portón. Sharingan como cualquier perro, se apresuró a regar las ruedas del vehículo.

— ¡De nuevo, Sharingan! —exclamó Fugaku.

Estaba cansado de la costumbre del perro, si por él fuera hubiera tirado a la calle al ovejero alemán. Pero el dueño era…

— ¡Papá! —exclamó el pequeño travieso, que había salido de quién sabe dónde para tirarse encima de su padre.

— ¡Sasuke! —Fugaku alzó al menor de sus hijos.

Sharingan, que terminó de marcar territorio, estiró las ojeras. Corrió hacia un árbol y comenzó a ladrar, alertando al dueño de casa.

—Qué le pasa a Sharingan —el hombre bajó a Sasuke.

Padre e hijo caminaron hacia el lugar en que el perro ladraba. Bajo el frondoso roble, había un bulto. Sharingan corría de un lugar a otro, para cerciorarse de que no escapara.

—Quédate atrás, papá va a ver quién es… —La voz paternal fue sustituida por la de comando.

Ya no era Fugaku Uchiha comprensivo padre de Sasuke, ahora era Fugaku Uchiha Jefe de la división de Homicidios en Tokyo. Sin perder la vista hacia el cuerpo tirado, Fugaku extrajo su arma reglamentaria. Un poco agachado el señor Uchiha avanzó, inspeccionó el perímetro antes de avanzar sobre el invasor. Sharingan daba saltos alrededor del cuerpo.

Por el fiero ladrido, Kisame se revolvió entre las hojas ásperas, raspándose la cara.

—Te has equivocado de casa, rata asquerosa. ¡Arriba! —Apuntó con el arma.

Sasuke dio un respingo, su padre actuaba como el temido policía que Madara aseguraba que era. Por su parte, Kisame se despertó por completo con el grito del temible policía.

—Soy yo… señor Uchiha, Kisame Hoshigaki —dijo más rápido que caballo de carrera y se levantó del suelo.

Fugaku dio un suave suspiro, pero no bajó el revólver. Sharingan al ver la expresión relajada del padre de su dueño, dejó de ladrar. Ahora el perro olfateaba cerca de Kisame, con su hocico descubrió un hilo. El perro tiró de la soga y Kisame tambaleó. Fugaku advirtió el hallazgo del perro y notó que el trozo de cuerda, de unos treinta centímetros, estaba unido al chico de piel azul.

Fugaku guardó su arma.

— ¿Cuántos años tienes, Kisame? —dijo el señor con severidad al estudiante.

—Diecisiete.

—Tan grande y jugando como un chico. Itachi es menor y no juega con sogas —murmuró el señor Fugaku.

Un cuervo pasó gorjeando por encima de la cabeza de Kisame, haciéndolo sentir tonto. Iba a aclarar, que no jugaba… que había sido atacado, aunque ni él sabía por quién. Que lo tomaron por loco, no estaba dentro de los planes de Kisame. Por lo que prefirió decir que esperaría a Itachi en el jardín.

Fugaku se llevó a Sasuke y lo dejó en su habitación, mientras él se daba un baño. En lugar de jugar, el pequeño querubín tomó su amado cuaderno y se dispuso a escribir sobre la aventura del día.

Primer Plan

Fallado.

La soga estaba a la vista del primer tonto que pasara. Itachi-nii no llegó primero, fue Kisame.

Observaciones: La trampa sirve para atrapar Tiburones. ¡Atrapé mi primer tiburón!

Sasuke al escribir las observaciones de su primer fracaso, tuvo una idea. Buscó las primeras hojas, en donde tenía información de la banda ultrapeligrosa Akatsuki, el terror de cualquier niño con lindas mejillas (así es, Sasuke era pellizcado por esa banda, cuando se encontraban. Especialmente por Deidara, Konan y Tobi). Sasuke tenía su propio identikit de cada miembro y buscó el del adolescente que recién cayó con el lazo.

Había una foto de Kisame, con una sonrisa mostrando el filo de su dentadura. Sasuke se hizo de la foto con el permiso del retratado. Obviamente, si Kisame hubiera sabido para que era la foto, se hubiera negado a cooperar, pero esa es otra historia. En el libro el hermoso niño había escrito:

Kisame Hoshigaki.

Edad: 17 años.

Estado: Compañero y amigo de Niisan.

Promedio: 6,76 (Ranking Escolar, posición N° 85).

Características: Piel azul. Dientes de serrucho. Ojos de tiburón. Tiene cara de malo, pero solo Naruto se asustaría de Kisame. En Akatsuki dicen que Kisame es más hablador que mi hermano… ¿Será verdad? Itachi siempre habla conmigo.

Había más datos de Kisame, como su fecha de nacimiento, composición familiar y las tres fallidas relaciones sentimentales que tuvo. Así como una mención especial de su mejor arma: la natación y la esgrima, que de nada le sirvieron para caer redondito con una trampa preparada por el liliputiense Uchiha.

Enfadadísimo, el pitufo más lindo de la historia de los pitufos (¿?). Rayó el dibujo que hizo de un "Itachi colgado del árbol", con todo el coraje que tenía su corazoncito; que la anterior obra de arte se convirtió en un humo negro. Aún sin calmarse, Sasuke no soltó el crayón negro y dibujó lo que para él era un retrato de Kisame –recuerden lectores y lectoras que los niños hacen caricaturas-. El adolescente azul colgaba de una pata, tenía los ojos con una cruz y la lengua a la vista. Sasuke agarró un crayón rojo, y solo para desquitarse un poco de su pequeña rabieta porque el tiburón arruinó su plan, escribió: "Cazado". Sonrió satisfecho con lo que había hecho, el chico de piel azul se lo tenía merecido por entrometerse en la cacería personal de un infante de seis añitos (¿?).

Terminada con su "tarea", el liliputiense peliazul guardó el cuaderno bajó la almohada de su cama.

Repentinamente alguien abrió la puerta de esa habitación, Itachi con pasos apresurados se acercó al pequeño.

—Otouto… ¿estás bien? —preguntó.

Sasuke observó a su hermano, llevaba el uniforme del colegio y estaba con el bolso. No se había cambiado y venía a preguntar cómo estaba. Eso desconcertó al menor… Inclinó un poco la cabeza. Una voz ahogada se escuchó.

Apoyado contra el marco del cuarto estaba Kisame conteniendo la risita por la escena. Para él eso valía oro, ¡ver a Itachi preocupado, no es algo que ves como si nadie… encima gratis y en primera plana!

—Sí… muy bien —respondió con una mueca.

La atención del peliazul estaba en otro lado, justo detrás. Itachi giró el cuello y vio a Kisame ahogando una risa. Enseguida, Itachi quemó con la mirada a su compañero, que prefirió salir antes de que Itachi se negara a brindarle una tutoría en matemáticas.

— ¿Seguro? —insistió una vez que Kisame se esfumó, no convencido por la cara de su "Liliputiense otouto Sasuke"

Sasuke sonrió con dulzura, ahora Itachi se convenció con esa hermosa sonrisa. No sabría qué hacer, si la liliputiense vida de Sasuke estuviera en peligro. Por su pequeño Sasuke donaría sus propios cinco litros de sangre vitales para su existencia. Porque… ¿Qué sentido tenía el vivir… sin escuchar una risa de su liliputiense otouto?

Esa noche, la brillante cabecita del adorable ser diminuto, volvió a decir "Idea". Antes de que ésta se borre para siempre de su traviesa mente, Sasuke buscó su cuaderno y regresó a la comodidad de su cama. Con un lápiz plasmó el nuevo plan:

Segundo Plan

Cavar un pozo en el jardín. Usar de señuelo algo que le guste a la presa.

Esta vez no fallaré…Niisan

—El papá de Naruto dijo que para atrapar un conejo se debe usar de señuelo un zanahoria o lechuga… —meditó el niño, Minato-san era una gran eminencia en la caza de animales—. Pero no voy a atrapar un conejo…

Más rápido de lo que te imaginas, caerás…

Y cuando pase, quién ruega a quién… Será una inversión de la ecuación

¿Ecuación?

Niisan… ¿qué es una Ecuación?

CONTINUARÁ…

Nuevo Lili-capitu. Los capis deben ser cortitos, porque esta es la liliputiense historia de un liliputiense angelito. Mis liliputienses lectoras/lectores, tardísimo les respondo por mi profile. Este capi, como en 777, fue escrito a velocidad supersónica (este domingo). Mientras avanzaba palabra por palabra con el final de Holograma, escuché algo de música y pensé en hacer el nuevo cap de 777… La imaginación fue para PREparade. ¡Perdónenme! Todo me sale al revés!

El plan de Sasuke... Ha fallado! Veremos cómo le va a Sasuke con el siguiente plan. ¿La segunda será la vencida? Kuku

Les aviso… que regreso en Julio con, casi seguro, el Final de Holograma y un… ¿Oneshot? Para más info date una vuelta por mi profile. ¿El oneshot? Saldrá a luz… Con ciertos términos *Guiño*.

ItaSasu es sinónimo de Amor Verdadero

SasoDei es un Amor Eternamente Explosivo

Pure… Pureparato!

Oyasumi, matta ashita