Notas del capítulo:

Nenas! A dos días de volver a clases TwT Les dejo este cuarto capitulo y segunda parte del anterior C:

Creo que todas concordamos con Midorima, Takao es el uke perfecto ¿acaso no es obvio? Pero bueno, veremos si Midorima lo convence de eso xD

Saludos a Spencer Black, nena sé que amas esta pareja C: y a SasukexAkemi, querida! Ame tu review! xD A darle barra a la sexy zanahoria *w*

A leersh!


Quiero dejarme llevar

(Parte 2)

"Hazme perder por un momento…

Bajo la fiebre de tu boca"

Acción Poética.-

Takao's POV

Sus verdes ojos parecieron oscurecerse de pronto, con su mirada intensa pero cautelosa. Me relamo los labios, captando su atención en ellos, aprovecho eso para colar mis manos bajo su polera de color gris, jalándola hacia arriba, y él me ayuda a quitarla. Lo tomo del rostro y lo beso intensamente, quitándole la respiración, hundiendo mi boca en la suya. Succiono su labio inferior, provocando que suelte un gruñido y enganchando mis dedos en la pretina de sus jeans, lo jalo hasta la cama.

Midorima se sienta, sin perderme de vista, me alejo para comenzar a desvestirme. Sonrío con picardía y sus ojos verdes se clavan en mi ropa interior, donde el bulto comienza a hacerse claro. Me siento a horcajadas sobre él, sientiendo sus manos deslizarse por mis muslos, hasta llegar a mi cintura. Su respiración rápida me demuestra que está ansioso y con ello comienzo a mecer mis caderas sobre su pelvis.

Rápido y continuo. Excitándolo.

Separo mis labios de los suyos para besar la piel de su cuello, jadea ronco y puedo sentir mi cuerpo arder solo con eso. La fricción sube de nivel, muevo mis caderas de manera frenética, puedo sentir su miembro endurecerse incluso bajo la tela de su pantalón. Lo miro de reojo y aprovecho su distracción para buscar en el bolso que puse sobre su cama cuando entré, rebusco con la mano, sin dejar de moverme y lamer su piel caliente.

Por fin encuentro que lo tanto buscaba, me muevo hacia atrás rápidamente para atar sus manos que quedan alzadas con el movimiento. Pero… ni siquiera alcanzo a intentarlo…

— ¿Qué estás haciendo, Takao? —Pregunta y su voz se oye tan malditamente calmada que me pongo a temblar.

— ¡Shin-chan! Esto… ¡Ah! Es solo para condimentar la relación —Hago un esfuerzo por poner mi mejor sonrisa, pero eso no funciona y provoca que su expresión se vuelva aún más cautelosa.

Es entonces cuando su rostro inmutable adquiere una pizca de perversidad. Me arrebata la cuerda plana, con la que iba a amarrarlo y me gira para arrojarme contra la cama. Reboto en el colchón mientras él gatea sobre mí, lento pero seguro, haciéndome sentir vulnerable.

— Espera… Shin-chan, era solo una broma…

Pero él ni se inmuta y sigue acercándose a mí, dejando la cuerda a mi costado. Entonces se detiene sobre mi cadera y lo veo bajar el rostro hasta mi ropa interior, quitando el bóxer de un jalón y liberando mi flácida erección. Alza la vista, aún serio y me siento tan confundido que solo puedo fruncir el ceño a la espera de sus acciones.

Abre la boca, se relame los labios y lame la punta. Solo con eso siento mi pene endurecerse, provocando una leve sonrisa en él y, aún sin que pueda creerlo todavía, se lo mete de lleno en la boca. Se siente caliente y húmedo, demasiado delicioso. No estoy seguro de si lo que me aturde es la cantidad de sensaciones de puro placer que me invaden o que ni en mis más locos sueños imaginé que haría algo como esto sin tener que chantajearlo antes.

Su cabeza sube y baja, mis ojos se clavan en su inmutable rostro mientras me hace la felación. El sonido del sorbeteo cuando sube por el músculo resuena por mis oídos, encendiendo todo dentro de mí. Su lengua juguetea con la punta y sé que es la primera vez que hace algo como esto, no tengo dudas, pero al ser un hombre, sabe justo donde acariciar para volverme loco. Me observa mientras lo hace, aunque no sé si complacido o atento.

Mis pensamientos se arremolinan en mi cabeza, no puedo creer que me la esté chupando después de que yo intentara amarrarlo. Pero eso pierde importancia dentro de mi mente, mis piernas comienzan a temblar y siento como el clímax se aproxima. Me muerdo el labio mientras los gemidos escapan de mi boca.

— Shin-chan… espera… yo… —intento hablar, su boca sigue moviéndose de arriba abajo, caliente, chupando y haciéndome ver estrellas—, me corro…

Me estremezco bruscamente de pies a cabeza, aferrándome a esos cabellos verdes que se sienten sedosos entre mis dedos. Apenas soy consciente de lo que pasa, cuando abro los ojos y Midorima me observa limpiándose la comisura de sus labios, con la expresión más sensual que he visto en mi vida. Me dejo caer de espaldas, demasiado mareado por el brusco orgasmo que él ha arrancado desde lo más profundo de mi cuerpo.

Gatea sobre mí, acercando la cuerda hacia mi boca. No soy muy consciente de lo que hace, cuando la ata tras mi nuca y deposita un beso sobre mi tapada boca. Frunzo el ceño, no tengo ni la más mínima idea de que es lo que va a hacer. Sus ojos no reflejan nada mientras se arrodilla frente a mí, observándome fijamente. Quiero decir algo, pero la cuerda me lo impide.

Una leve sonrisa cruza sus labios cuando se da cuenta de ello y todo se vuelve muy irreal. Midorima alza su mano derecha y comienza a quitarse las vendas de los dedos con lentitud, poseedor de una gracilidad que solo muestra en la cancha. Su actuar erótico me mantiene quieto, debatiéndome entre si dejarme llevar o tratar de detenerlo.

Entonces, el chico hurga en el bolso que estaba olvidado sobre el colchón, sacando el pote de lubricante que he metido ahí, para luego tirar el bolso al suelo nuevamente, a un lado de la cama.

— ¡Mn! —me remuevo cuando lo veo untar los dedos, no puede ser que vaya a tener intenciones de llegar hasta el final… ¿o sí?

Me llevo las manos a la boca para quitar la tela, pero su mano se desliza por mi abdomen tomándome por sorpresa. La forma en que me toca me confunde, es como si fuera delicado, en cierto modo, pero su mirada es seria, decidida y eso me impide hacer movimiento alguno.

— Quédate quieto, Takao —me dice, y yo lo miro fijamente en respuesta, respirando agitadamente.

Midorima guía sus dedos hasta mi entrada, siento el frío tacto de la sustancia que hay en ellos, como también el desliz cuando el dígito entra. No es doloroso, y no sé si es porque ya estoy algo sensible por el acto anterior, pero ese dedo moviéndose dentro me hace sentir ansioso.

Sus ojos verdes se clavan en los míos, lo veo besar el interior de mis muslos cuando otro dedo se interna dentro de mí. Muerdo con fuerza la tela que cubre mi boca, tensando las piernas y es cuando Midorima comienza a acariciar mi pene con la palma de su mano. El toque es brusco, sube y baja, haciéndome poner duro otra vez y aprovechando aquello, sus dedos comienzan a hacer tijeras.

Me alzo quedando frente a frente, poniendo mis manos sobre sus brazos para detener la acción. Pero él me mira deteniéndose, se inclina y me besa sobre la tela que envuelve mi boca, baja por mi mentón, dándome mordiscos suaves sigue por mi cuello y sus dedos siguen dentro de mí.

De nuevo mi juicio se derrumba, todo es una mezcla extraña y difusa dentro de mi cabeza. Suelto sus brazos y sus dedos comienzan a moverse nuevamente, dentro, fuera, abriéndolos de vez en cuando en busca de más dilatación.

— Ghg… ¡Mnh! —me quejo apretando la mandíbula cuando el movimiento de esos dedos se hace placentero, mezclándose con la masturbación y los besos que me da.

Realmente Midorima tiene el maldito control.

Siento el segundo orgasmo aproximarse, y listo para recibirlo, me dejo caer sobre el colchón respirando con fuerza por la nariz. Pero él detiene todo movimiento, alzo la cabeza frustrado, mi cuerpo tiembla en busca del orgasmo que no llega. No sé cuánto ha pasado, pero Midorima ya no tiene la ropa puesta y su cuerpo marcado, como buen deportista que es, me deja embobado otros instantes más.

Midorima se acomoda sobre mí, pasando su mano bajo mi muslo para alzar mi pierna y con la otra acomoda su erección en mi entrada. Siento el roce de ese duro trozo de carne, clavo mis ojos en él y la intensidad con la que me mira me produce un cosquilleo en el estómago.

Entonces se abre paso en mi interior de una sola vez, pero al mismo tiempo es lento. Muerdo la tela con fuerza, que se humedece con mi saliva mientras alzo las manos para aferrarme a sus hombros. Un quejido sale desde lo más profundo de mi garganta y cuando intento acostumbrarme, noto su expresión: los ojos cerrados, el ceño levemente fruncido y apretando los dientes. Demasiado sexy.

— Ah… Takao… —se queja soltando un jadeo ronco.

Tengo ganas de decir su nombre también, pero no soy muy consciente de que me puedo quitar la cuerda de la boca y me limito a tomar su rostro para acariciar sus mejillas.

— Aah —jadea saliendo, causándome algo de dolor, para luego volver a entrar.

Lo siento caliente dentro de mí, es una sensación por lo demás extraña, pero increíble. El placer se confunde con el ardor de mi cadera y necesito más de eso, más de él.

Conforme pasa el tiempo, el calor aumenta y sus embestidas también. Midorima está sentado frente a mí, acariciando mis muslos que descansan a ambos lados de su cintura, para apoyarme sobre el colchón, así mantengo mis caderas alzadas. Entra, provocando un sonido húmedo y rozando todo dentro de mí. Cuando sale, no puedo más que sentirme vacío y al mismo tiempo expectante, esperando a que vuelva a llenarme por completo.

No sé por qué fui tan terco, tanto tiempo que nos perdimos de esto. Realmente me siento muy bien.

Siento mis ojos húmedos debido al placer de ese hombre moviéndose dentro de mí y pronto ya no puedo más. Alzo las manos con desesperación, para quitarme la tela y arrojarla a alguna parte. Arqueo la espalda en busca de aquel ángulo donde toca y no puedo hacer más que derretirme, como chocolate al sol.

Me estremezco cuando el orgasmo llega por fin, violento y devastador, haciéndome arañar el cubrecama.

— ¡Shin-chan! —Grito, y me importa una mierda que alguien pueda oír.

Midorima se inclina abrazándome con fuerza, dando la última estocada antes de venirse dentro. Me aferro a su cuello, jadeando en su oído cuando se desploma sobre mí.

Logro enfocar el techo de color blanco, me quedo quieto, sintiendo mis entrañas aún calientes. Su aroma se impregna en mi nariz, el calor de su piel se funde con la mía y acariciando el cabello de su nuca, siento su respiración comenzar a menguar.

— Eres un tramposo, Shin-chan—suelto, realmente esto no salió como esperaba, aunque es aún mejor.

— Mn.

Es todo lo que dice y suelto un quejido cuando sale de mí. Camina hacia su closet dándome una hermosa vista de su trasero, el cual ya no me atrae de la misma forma, debo admitir, y saca una manta, con la que nos cubre mientras se recuesta a mi lado. Me acurruco contra él con una sonrisita.

— Pero de todos modos te amo.

Siento sus brazos que están alrededor de mí tensarse, hunde su nariz entre mi cabello y suelta otro "Mn".

Y sé que significa un "Yo también".


Notas finales:

Realmente amo a Takao Es uno de mis personajes favoritos y la pareja que hace con Midorima me parece casi perfecta! Ese azabache solo debe dejarse querer xD Cuando escribi esto, realmente me dio risa, porque piendo que Midorima por fin pudo hacerlo callar, aunque el chico con lo apso mal con ello ¬w¬

En fin, espero que les haya gustado este loquillo capitulo y nos leemos durante la semana con mi pareja favorita: KiseKasa y se acerca el KagaKuro

Adoro sus reviews, nenas! Gracias por su apoyo, son las mejores y se merecen a Seirin completo xd

Saludos y besos pegosos