Saludos queridas/os lectoras! Es un gusto traerles por aquí este nuevo capítulo. Creo que este capítulo servirá para resolver una de las grandes dudas que tienen muchas… ¿Cómo se conocieron y qué ondas con la madre de Maisie? ( D: ) Bueno… en el primer capítulo había una pista, pero ahora se tendrá más claro todo.
Perdónenme por la tardanza… Lo siento en verdad! T_T acabo de salir de exámenes y de tanto estudiar mis energías decayeron. (Y me sacaron las cordales D: no se los recomiendo, en serio.) Saludos y nos vemos al final :)
Personajes Principales: Alfred F. Jones (América) y Arthur Kirkland (Inglaterra).
Personajes Secundarios: Matthew Williams (Canadá), Francis Bonnefoy (Francia), Maisie Kirkland (Original), Anny Johns (Ya descubrirán más de ella).
Disclaimer: Hetalia y todos los personajes que lo conforman no me pertenecen. El respectivo dueño es Himaruya Hidekaz.
Advertencias: Álbum de fotos (?) Algunas malas palabras y un poema del cual estoy buscando su autor. "Pensamientos en cursiva" -Diálogos en negrilla-
Dedicatoria: A mi querida amiga Diana, a quien agradezco de todo corazón su gusto por este fic y que me brindara un poco de su tiempo para leerlo.
Caminaban por las calles de aquella gran ciudad… Todo era colorido, alegre y festivo… Pero lamentablemente sus rostros reflejaban todo lo contrario a ese maravilloso ambiente.
Justamente esa semana era cuando se celebraba la Independencia de Estados Unidos, y todos sus simpatizantes y ciudadanos estaban con esta festividad a flor de piel. No dudaban en que el comercio crecía en esas fechas al producir bienes en colores rojo, blanco y azul, formando figuras de barras y estrellas por todos los lugares en los que les fuera posible… Los listones y globos eran los más vistosos, encontrándose por doquier en las tiendas y avenidas de la gran ciudad que nunca duerme…
-Ah… - Suspiraba, agachando la vista y escondiendo sus manos en su sudadera, mientras el camino hacia el hospital se hacía cada vez más complicado y pesado. Su acompañante, claramente podía notar los desánimos de Matthew pero en esos momentos no podía encontrar las palabras adecuadas para animar a su pareja ya que comprendía al cien por ciento su tristeza.
- Llegamos… - Susurraba el de cabellos rubios, semi largos y ondulados, llevando en sus brazos un arreglo de flores y globos con el que pensaban decorar la habitación de Alfred, esperanzados de que al despertar se pudiera contagiar con la emoción y alegría que su cumpleaños siempre le provocaba.
- Iré a hablar con el doctor… Mientras adelántate – Sus palabras eran suaves, pero con un deje de tristeza. Francis estaba a punto de reprocharle y preguntarle si le podría acompañar… pero al nomas terminar su oración ya se había dado la vuelta para alejarse por uno de los pasillos blancos del hospital.
Tragando grueso, y apretando levemente el arreglo entre sus manos, el francés trataba de controlar sus impulsos de seguirlo e irlo a abrazar….
En la última semana ya había comprendido que él pedía esos momentos para estar sólo y que incluso su presencia le molestaba. –Mathie… - Susurraba, regresando su vista al frente, topándose directamente con una puerta blanca, la cual abría con cierto titubear, y al entrar en ella se encontraba con la figura de Alfred que descansaba apaciblemente sobre su camilla, entre sabanas blancas y algodonosas.
Dentro de la habitación se podía escuchar el pitito constante y suave de la máquina que monitoreaba su palpitar, el oxigeno siendo bombeado a sus pulmones, además de observar otros tubos y tripas que pasaban por debajo de sus sábanas para conectar otras áreas y así cumplir con otras funciones normales y rutinarias de su cuerpo.
Después de haber dejado el arreglo en su mesita de al lado, Francis se acercaba a él y lo veía con más detalle. – Vamos Al… regresa. – Susurraba a la vez que tomaba una de las manos de Jones, notando que las heridas y raspones ya habían cicatrizado, algunas hasta casi haberse desvanecido. - Tu hermano te necesita y por más que lo intente no logro animarlo. Me preocupa… - Su vista estaba fija en el rostro del paciente que parecía que sólo estuviera dormido, incluso los médicos habían asegurado que a pesar de las fisuras en dos de sus costillas, raspones y cortaduras, él estaba bien.
Habían muchos pensamientos en la mente del francés… pero una de sus preocupaciones era Matthew. Temía que en algún momento él pudiera perder la cordura, ocasionando un problema mayor que después lamentaría… "¿Por qué lo sospechaba? Era simple, después de notar cómo veía y llevaba el aparato telefónico de su hermano a todas partes… cómo lo apretaba entre sus manos mientras quien sabe qué pasaba por su mente… ¿Qué podría estar pensando…? Bueno… Quizás en responderle o no a Arthur, rechazarlo o incluso amenazarlo y culparlo de las desgracias de Alfred…"
"Arthur, idiota. Qué tanto hiciste durante seis años… y ahora que regresas causas todo este caos… " Maldecía Francis, mordiéndose levemente el pulgar de su mano derecha, mientras que desde la puerta era observado por un singular Matthew de mirada triste.
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El rocío de la mañana cubría gentil y delicadamente las calles, aun desiertas, de Londres… las límpidas gotas de agua que permanecían sobre los pétalos de rosas, les brindaban vida y frescura a sus múltiples colores luego de esa última noche tormentosa y lluviosa. Los pajarillos despertaban y salían de sus refugios, cantando armoniosamente desde las ramas de los árboles, dándole la bienvenida a una nueva jornada… Todo era armonía y tranquilidad…
A excepción de uno de los integrantes de la familia Kirkland… para ser más específicos, Arthur Kirkland, quien ahora se encontraba sentado sobre su cama con la espalda curvada, ojeras bajo sus cansadas esmeraldas y su cabello realmente desordenando, muy parecido a un nido de pájaros hecho de paja. Su mirada se desviaba lentamente a su mesita de noche en donde su reloj marcaba las seis de la mañana. Realmente no había pasado una noche tranquila… los fantasmas del pasado volvía a atormentarlo, además de que sus sueños seguían inquietándolo, presintiendo que se trataban de señales que debía de prestarles más atención.
-Ah… domingo… lo único que quisiera es volver a dormir… - Suspiraba… no dejando pasar más tiempo para levantarse de una vez por todas, arrastrando los pies y tambaleándose levemente hasta el baño en donde se alistaría para las actividades de ese día. No deseaba pasar ni un minuto más sobre la cama, lugar en donde había pasado una noche muy agobiante….
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"I wish I could fly... and go by your side...
kiss you whole night and wake up next morning seeing your smile..."
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Después de ese desagradable despertar, me encontraba terminando el desayuno de Maisie que justo a las ocho de la mañana había dejado que los rayos de sol iluminaran sus zafiros y comenzara a llamarme para que la sacara de su cunita y así compartiéramos el día juntos…
- ¡Daddy, daddy! Ayeh soñé con momy. Wheeh is momy, dad? – Sus palabras atravesaban mi corazón, me petrificaba y tragaba grueso cuando ese tipo de preguntas llegaban a mis oídos y sin duda alguna me afectaban…. Pero debía disimularlo para que mi pequeña no saliera afectada por este tipo de tragedias a tan temprana edad…
- My dear… mom esta siempre a nuestro lado, cuidado siempre de ti… – Susurraba, dejando por un lado su lechita con cereal y la fruta que con anterioridad había cortado. - …Es como… tu ángel. Ahora mismo podría decir que esta aquí con nosotros – Sonreía levemente, comprensivo, observando como Maisie, desde su sillita especial, veía alrededor con sus ojos brillantes e ilusionada…
- Yo quieho abazah a momy… y… y… decigle que la quieho mucho… – Sus ánimos y alegría los demostraba al abrazar y estrujar entre sus brazos a su conejo de peluche favorito… Mientras que yo no podía reprimir un ligero respingo, mordiendo inmediatamente mi labio inferior para no emitir ni un solo sonido más… lastimero que manifestara mi dolor.
- Lo sabe querida… ella te ama demasiado y de seguro debe estar abrazándote ahora y recordándote que debes comer tu desayuno como toda una niña buena… - Acercaba de nuevo los platos a su sillita, mientras tomaba los cubiertos y comenzaba a darle en su boquita sus alimentos. – Bien… ahora di "A" para que pueda entrar el avioncito… ¿Si? Haamm… - Con mis labios imitaba el sonido y la forma en que Maisie también movía la boca, jugando un poco con ella, invitándola a imaginar y disfrutar un poco mas de otros juegos.
A veces la imaginación y el encanto eran necesarios para mantener a mi pequeña en un cuento de hadas en donde la realidad no la llegaría a lastimar. En lo particular, ese don era grato y casi natural en mí, pudiéndome jactar de que soy todo un experto en crear y contar cuentos… pero a su vez, me hacían recordar las noches y madrugadas que pasaba con Alfred recreando varias situaciones e historias de nuestros personajes, divirtiéndonos… y enamorándonos.
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"I wish a pair of wings...and visit you everyday...
flying faster as my thoughts
just for you..."
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-¡Daddy~… fotos… fotos! – Ya había terminado de darle su desayuno a Maisie, encontrándome ahora lavando dichos platos… pero en eso escuchaba que ella me llamaba y solicitaba que regresara de nuevo, señalándome el mueble de la sala en donde guardábamos algunas fotos de cuando era más pequeña y de su madre… cuando aun podía disfrutar de su hija.
- Quieres que te cuente la historia que tuvimos con tu madre… me parece bien – Curvaba levemente mis labios, secando mis manos y cerrando el lavabo por donde corría agua… cargando a mi princesa de la silla a el sofá para después sacar un álbum de tamaño intermedio, forrado en terciopelo de color mostaza. Al rozar su cubierta con mis dedos recordaba la suavidad de su piel… mientras que su color era muy parecido a sus cabellos… Muchas cosas en aquel libro me recordaban a ella… lo que me hacía sentirme realmente culpable por las consecuencias de nuestros actos.
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"I wish us love and passion...
love and art...love and happiness...
that's all I want for us..."
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Con cada vuelta a la página, más recuerdos y fotografías se hacían presentes. En su mayoría eran recuerdos muy alegres y de los cuales podía contarle a mi niña. El álbum también contenía algunos recortes importantes, anuncios, otras imágenes de un anuario, del trabajo en donde realizamos nuestras prácticas e incluso contenía un par de poemas que ella misma había recortado y compartido conmigo para que alguna vez, si volvía a comunicarme con Alfred, pudiera dedicárselos.
Así es… Ella tenía completo conocimiento de mi situación con Alfred y me apoyaba enteramente; hasta le emocionaba la idea de un amor a distancia… que por medio de escritos y poemas se fuera fortaleciendo… y enamorándonos.
En eso, me topaba con una fotografía que cubría toda una hoja de aquel álbum, en donde varios compañeros y yo nos graduábamos de aquella academia, muy bien uniformados, firmes, satisfechos con nuestros esfuerzos y felices de haber alcanzado aquella meta luego de cuatro años encerrados en aquel lugar… alejados de nuestras familia, civilización y hasta de los medios de comunicación actuales. Para entrar a ese lugar se requería de mucha dureza y valentía, es por eso que aun no comprendía el por qué Anny se encontraba en ese lugar… Así es, en esa foto, aparte de nosotros, ella también estaba ahí, entregando los diplomas y algunos reconocimientos a varios cadetes destacados… uno de ellos era yo, que justamente me encontraba al lado de ella que me abrazaba entusiasmada, orgullosa y de medio lado luego del mérito recibido.
Para quienes no la conocían ella era seria y estricta, destacada en sus estudios que la posicionaban en un alto rango dentro de la jerarquía militar… Pero yo era uno de los pocos que conocía verdaderamente a esa joven… de alma sensible, llena de un espíritu de bondad y justicia…
Por mi parte, fui obligado por mis hermanos para enlistarme en las fuerzas militares de mi país… Si bien sería sólo por cuatro años, estaría alejado de todo lo que me gustaba, de una vida más relajada en mi hogar y con ciertas comodidades que en ese campamento militar no existían, incluso eran prohibidas. Al principio no había sido tan fácil conocernos… Empezando con que ella estaba en otra unidad diferente a la mía…
Fue hasta el inicio del segundo semestre, en un día lluvioso y fangoso, que la conocí… En el área de obstáculos al aire libre, dónde me había quedado para terminar algunos ejercicios que me habían impuesto al incumplir por un maldito y mísero minuto con los ejercicios reglamentarios de esa mañana, además de meterme en líos al defenderme de un brabucón que se reía de mi ineficiencia a la hora de realizar los ejercicios físicos.
Estaba cansado, empapado y lleno de lodo, me faltaba muy poco para poder terminar y fue en esos momentos en que aquel mismo compañero, llamado Davis, junto con dos de sus "cómplices" llegaron a molestarme… riéndose, burlándose y llamándome poco hombre para ese tipo de ejercicios… Suspiraba, me daba igual lo que ellos opinaran, y simplemente trataba de ignorarlos "Si supieran además que no era por mi propia voluntad que estaba ahí…"
De igual manera se molestaron al intentar ignorarlos, cayendo esos idiotas sobre mí, comenzando a propinarme varios golpes por diferentes partes del cuerpo como si yo fuera un saco de patatas. Era una injusta pelea de tres contra uno… aun así no les fue fácil ya que también devolvía algunos golpes a diestra y siniestra, encontrando espacios por dónde atacarlos a pesar de encontrarme tremendamente cansado. Pero en eso, aun entre la lluvia y fango de aquel campo, unas lustrosas botas acompañadas de un uniforme nítido con algunas insignias sobre el pecho, se presentaba ante nosotros una imponente figura femenina.
Gosh… aun no puedo olvidar mi asombro al ver cómo de una patada me sacaba a uno de esos malditos de encima, y cuando trató de ponérsele al frente a Anny simplemente se quedó estático al igual que los demás que aun estaban conmigo en el fango. Su voz era profunda, seria y firme… amenazadora e incluso sembraba temor en mis adversarios, que luego de ser advertidos y reprendidos se alejaban del lugar como cachorros asustadizos…
- Arthur Kirkland… ¿Verdad? ¿Se encuentra bien? – A pesar de la lluvia que caía y el fango que aun cubría mi cuerpo, Anny Johns, amablemente me tendía su mano para poderme levantar, con una expresión más tranquila y una leve sonrisa sobre sus labios. No recordaba que antes me la hubieran presentado o mencionado, pero ella si sabía de mi, aparentemente por las altas notas que sacaba en mis materias teóricas y mis estudios en literatura.
A partir de ese momento, ella solicitó mi traslado a su unidad, donde también entrenaba a varios cadetes principiantes, pero su enfoque era especialmente en las estrategias militares, claro, sin dejar de fuera el entrenamiento físico que era importante también… Así fue que comenzamos a tener más comunicación y acercamientos con Anny, llegando a formarse una peculiar amistad que me hacía ilusionar levemente, y más al encontrar varias similitudes entre ella y Alfred… Empezando con su carácter un tanto molesto y al cual no podía apelar ya que siempre me ponía de escudo su alto rango y que debía respetarla… A parte de su interior, sus ojos eran de un tono muy parecido al de Jones… color cielo… sus cabellos dorados, su sonrisa radiante que dejaba conocer cuando estábamos a solas y le contaba sobre las historias o relatos que creábamos con Alfred, casi podría decir que era él en su versión femenina…
Fue hasta en ese momento que me daba cuenta que Maisie se había quedado dormida sobre mi regazo, acariciando levemente una foto en donde estaba ella en brazos de su sonriente madre cuando apenas estaba recién nacida… La extrañaba, ese apoyo y ánimos que siempre me daba, sus guías, e incluso sus regaños cuando hacía algo mal o no rendía como ella esperaba… Era una gran amiga para mí, pero definitivamente nunca remplazaría el gran amor y cariño que le tenía y que aun sigo teniendo hacia Alfred…
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"…Because you're all I want... nothing else matters...
Our paths...our destiny...our fate... I love all of them…
My precious heart..."
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Una semana más había pasado, claro… Recordándome de enviar el correspondiente saludo al cumpleañero… Era algo sencillo y corto, debo admitirlo, pero a pesar de eso y de que volvía a aparecerme ese mensaje de "visto: julio 4, 18:11" ¡No me respondía! Por lo menos con un "Gracias" me hubiera conformado…. ¿Qué se creía ese ingrato? Aggh… Era frustrante…
No…
La realidad era que me encontraba algo desesperado por no recibir noticias suyas… en verdad estaba comenzando a preocuparme.
Durante esa semana, extrañé aquellos sueños en donde Alfred se presentaba, brindándome compañía y cierto inexplicable calor a mis noches solitarias… aun que después de esos sueños me quedaba con un fuerte acongojo sobre mi pecho que llegaba a quitarme un poco de tranquilidad y horas de sueño. Fue hasta esa noche, luego de haber acostado a Maisie en su cuna y estar acomodado leyendo el periódico en la sala de estar, que Alfred volvió a hacer acto de presencia…
- No me habías comentado que tenías una hija… - Su profunda y sombría voz llegó a mis oídos a la vez que todas las luces, e incluso la chimenea, se apagaban por completo… dejando sólo una sensación fría y oscura que llenaba por completo la habitación, haciéndome levantar la vista de inmediato y encontrándome de lleno con la habitación congelada en hielo, entre tonos oscuros y azules… mientras ciertos escalofríos recorrían mi piel desde mis piernas hasta la cabeza. – ¿Por qué? ¿A caso ya no me amas? –
Sus palabras dolían, y en mecanismo de defensa recordaba esas dos semanas en las que no había recibido respuesta suya, colocándome inmediatamente de pie, a la defensiva y en busca de la presencia de Alfred en ese lugar. - Cómo te atreves a preguntarme algo así, cuando tú eres el que me ignora y desaparece sin dejar… - Mi cuerpo se petrificó al igual que mi boca… ya no podía continuar reclamándole a aquella mirada seria y fría que tenía a escasos centímetros de mí, luego de haberme girado…
Tragaba grueso al ver ese espectral rostro…
Sin brillo ni emociones…
- ¿A caso no te parece familiar esta situación… Arthur?
Se pondrá algo fea la situación en el próximo capítulo… Primero, por el mensaje de cumpleaños… Adivinen quien lo leyó :S Y luego con este fantasmagórico Alfred que se ha enterado que Arthur le fue infiel… T_T No lo juzguen (aun…), tiene sus razones en verdad.
Con respecto a este capítulo, Arthur fue confinado en una academia militar A LA FUERZA por sus hermanos… Ya sabemos cómo son los hermanos mayores de Kirkland… para que tener enemigos si tienes hermanos como ellos D:
Bien, he leído y visto en películas que la milicia es bastante sacrificada, dura y exigente… y a pesar de tener algunos días de descanso para sus cadetes, cierta persona usó sus influencias para que el conejo quedara encerrado ahí por cuatro años… (Spoiler!)
¿Qué les pareció Anny Johns? Si, su apellido tiene mucha similitud con el de Alfred… y algo así es. Es mi rara caracterización de Fem!America además de una mezcla de sus 1P y 2P que la mayoría conocemos… Tampoco la odien… no fue su culpa de que todo aquello pasara…
Bueno… creo que es todo por ahora… Muchas gracias a las lectoras que me han dado sus favs, reviews y follows… son realmente geniales al darle su apoyo y cariño a este fic TwT. Nos vemos en una próxima y que tengan un buen inicio de semana :D
Saludos…
PD: Todos los comentarios, críticas y suposiciones son bien recibidas :)
Gracias de antemano por tomarse su tiempo.
