NADA ESCAPA AL BYAKUGAN
Se alejaron entre la maleza hasta que el tranquilo silencio del bosque les amparó. Una vez llegados al lugar donde solían entrenar, la kunoichi comenzó a desplegar su armamento, eligiendo por dónde empezar, mientras el shinobi se limitaba a observarla con los brazos cruzados sobre el pecho. Sin girarse, ella replicó:
-¿Se puede saber qué te resulta tan interesante?
-¿No te has dado cuenta? –Parpadeó, entre divertido y sorprendido- Normalmente te fijas más en los pequeños detalles…
-No sé de qué me hablas –Contestó, airada, tomando un par de pequeños pergaminos que guardó en los bolsillos de sus pantalones.
Neji se colocó en guardia, consciente de que estaba jugando con fuego.
-He visto cómo te mira –Un kunai lanzado con maldad le cortó algunos mechones de pelo. Había estado cerca.
-Pues yo no, no he visto nada, y prefiero no verlo –Su ceño fruncido comenzaba a temblar. Sacudió la cabeza y lanzó dos shuriken que llevaba ocultos en la manga, pero el genio de los Hyûga lo esquivó y la alcanzó con un rápido movimiento, sujetándole una mano en la espalda.
-¿Prefieres no saber cuándo alguien te mira como si fueses el tesoro más valioso del mundo?
Tenten se giró, empujó a Neji contra el tronco de un árbol de un rodillazo y colocó un kunai en su abdomen a modo de amenaza. Este borró su sutil sonrisa, aquella que se le ponía cuando conseguía que su compañera demostrase que era una chica sensible y femenina, y la cambió por un gesto de absoluto desconcierto. Creía que contarle aquello supondría algún atisbo de felicidad, de vergüenza o de incredulidad en la morena, pero en ninguna de sus deliberaciones sobre lo que había visto en Lee contaba con un enfado semejante. Sus ojos brillaban con furia, a la par que temblaban por un miedo que el joven Hyûga no alcanzaba a comprender.
-No, no quiero saberlo. Y si vas a volver a sacar el tema, será mejor que me vaya a entrenar yo sola.
Estuvo a punto de apartar el arma del cuerpo de su amigo, pero cuando vio que este volvía a abrir la boca, lo situó justo en su yugular. Era perfectamente consciente de que si Neji quisiese apartarla podría hacerlo sin despeinarse, claro que en aquel momento ella sólo intentaba demostrar que no tenía ganas de hablar con nadie.
-Tranquila –Pestañeó él, sonriendo levemente-. Perdóname, pero no entiendo muy bien qué se os pasa a las mujeres por la cabeza.
-Veamos –Con un suspiro, bajó el brazo y se dio media vuelta para alejarse-, ¿qué es lo que quieres saber exactamente, genio?
-Al decirte lo que mis ojos han detectado, sólo pensé que te gustaría saber que Lee te ve de ese modo. No sé, la señorita Hinata es lo más cercano que tengo como modelo de chica, y a ella le gustaría saberlo si Naruto la mirase así.
-Neji, por muy listo que seas, ahora mismo me estás pareciendo el idiota más grande del mundo –Se llevó una mano a la frente, apartándose el flequillo.-. Para empezar, cada persona es un mundo. Y no, no me hace ninguna ilusión saber esto, por dos sencillas razones.
-Por favor, ilústrame –Más curioso que burlón, se sentó al pie del árbol, observando cómo la muchacha caminaba de un lado a otro, evidentemente nerviosa.
-Tanto tú como yo sabemos que Lee tiende a… encapricharse muy rápido, es impulsivo y a veces inconsciente. Hasta ayer mismo seguía insistiendo con el tema de Sakura –El moreno asintió, entretenido-. ¿Y aún te preguntas por qué no me hace ilusión? No me apetece que me digan, exageren y adulteren sentimientos que seguramente no son para mí –Desvió la mirada, cruzando los brazos sobre el pecho.-. Creo que ahora mismo Lee está algo confundido, está dolido porque anoche le dije que debería dejar de acosar a Sakura si sabe que no va a conseguir nada.
-¿Eso le dijiste? –Pestañeó, eclipsando aquellas lunas blancas unos instantes- ¿Le dijiste a Rock Lee que se rindiese? ¿De verdad, Tenten? –No pudo evitar reír entre dientes.
-¡Alguien tenía que decírselo! ¡Se trata de una chica, no de hacer mil flexiones! –Replicó, evidentemente avergonzada.- Además… creo que ya ha sufrido bastante por ella –Tragó saliva, y volvió a clavar sus ojos en los de su compañero-. Por eso se lo dije. Bien es cierto que primero se enfadó, y me dijo algo que… -Entonces, recordó con quién estaba hablando. No estaría bien decirle a Neji que la herida que él le había abierto seguía doliendo, no tanto como antes, pero continuaba latente.- que me hizo marcharme. Y, después… Después…
-¿Sí? –La animó el Hyûga, extrañamente interesado en aquella estrambótica historia. Al fin y al cabo, Tenten era la única persona a la que no le importaba escuchar, y la única a la que sabía que le podía contar cualquier cosa.
-Después entró por mi ventana para disculparse y, no sé por qué, me besó antes de irse.
La expresión contenida en el rostro de Neji Hyûga fue un verdadero poema de vanguardia. Si podía esperar cualquier cosa de su alocado e hiperactivo compañero, aquella acababa de ser como un cubo de agua helada corriendo por su espalda. ¿Cómo se había atrevido a robarle un beso a una chica de aquella forma? ¿A entrar en su casa sin ser invitado? ¡Y mucho menos a Tenten, por Kamisama! Inspiró hondo un par de veces antes de poder responder.
-Entiendo perfectamente que estés enfadada –Se puso en pie y, acercándose, la tomó por los hombros-, ningún hombre honorable le roba un beso a una señorita de una forma tan sucia. Ya me encargaré yo de ajustarle las tuercas a Lee por esto.
Apenas aguantó unos segundos; se liberó del agarre del muchacho y estalló en carcajadas. Sabía que habían educado a Neji con ideales muy tradicionales, pero aquello rozaba la ficción. Aun así, sólo pudo mirarlo como si fuese el ser más tierno de toda la aldea. Al menos se preocupaba por su honor, algo que incluso a ella misma le traía sin cuidado.
-Neji, no se trata de eso –Se secó una lagrimilla-. No estoy enfadada, ni siquiera molesta, pero me gustaría que cuando alguien me bese lo haga porque me quiere y está seguro, no porque se encuentre en una época de confusión en la que no sabe qué pensar –Se ruborizó-. Pedir un beso sincero no es tan egoísta, ¿no?
El shinobi abrió los ojos de par en par antes de esbozar una gran sonrisa y palmear su cabeza con cariño. Tenten esperó algún tipo de burla o estupidez, pero para su sorpresa las palabras de Neji Hyûga le alegraron el día.
-No se trata de que pedirlo sea egoísta, Tenten, sino de que una chica como tú sólo se merece besos sinceros.
Sin pensarlo, le abrazó con efusividad, muy contenta por lo que acababa de oír. Aquellas palabras suponían lo más cercano a una muestra de afecto que recibiría por parte de su amigo, y eso curó un poco más su maltrecho corazón.
-¿Seguimos? –Propuso ella, liberándolo de su abrazo y recogiendo las armas arrojadas antes.
-Claro, pero ¿puedo hacer una última pregunta? –Ella asintió sin dejar de recoger- ¿Qué sientes tú hacia él?
En ese instante, el silencio dejó de resultar agradable, y la tensión del ambiente podría haberse cortado con la misma facilidad que se corta un papel.
¡Ya estoy aquí de nuevo! Espero que os haya gustado esta nueva entrega, ¡la cosa está que arde! ¿Qué pasará, qué pasará?
¡Dejad impresiones en las reviews, las opiniones siempre ayudan! Arigatô!
Drusila.
