Capítulo 4

En todo momento de una borrachera te llega tu momentos de lucidez, ese momento que dejas de estar borracha duran un par de minutos. A Kate Beckett ese momento de lucidez le llegó después de separarse de Castle. Tenían las narices juntas, la boca a pocos centímetros, y los ojos unos clavados a otros.

Ahora ella estaba decidiendo que hacer. Puede que su corazón le dijera que no estaría mal descontrolarse un pocos, y besarle locamente. Pero su cabeza le decía que si en este momento le besaba, el alcohol tenía mucho que ver, y ella no quería que si pasara algo más fuera por una borrachera escupida, donde a la mañana siguiente no pudiera recordar nada. Las dos opciones no le gustaban nada las dos opciones. No quería separar de él, pero tampoco le quería besar.

Kate hubiera deseado que ese momento de lucidez nuca hubiera llegado, que lo que tuviera que ocurrir, ocurriese. Pero en ese momento era consciente de lo que hacía, y no podía dejarse llevar por qué sí.

Lo tenía enfrente. Y ahora mismo él ya no estaba mirando sus ojos, no paraba de mirar sus labios, y cada segundo que pasaba estaban más juntos. Él parecía tener los labios más entreabiertos.

Puede que la opción de huir no fuera la mejor opción, era la opción cobarde, pero ahora no estaba en condición de hablar. Sería mejor que se fuera a la habitación, y se la pasara la borrachera y ya hablarían por la mañana.

Kate se separó lentamente de él, dejando espacio entre elles. Pero cuando ya llevaban unos cuantos cinco centímetros entre ellos, pero en ese momento Rick no se separa. Así que la cogió de la cara y la acercó donde estaba antes. Y poco a poco fue acercando más y más.

Y antes solo quedaba un centímetro, pues ahora solo quedaba unos milímetros. ¿Pero qué coño hacia esperando en ese momento?

Ya no había espacio entre ellos. Rick la había besado muy suavemente. Había comenzado mu suave, pero poco a poco se iba haciendo un beso intenso. Ya comenzaban a entreabrir las bocas y a jugar con las lenguas. Poco a poco iban encontrando su ritmo, y a encontrar los puntos de ambos que más le gustaban. Se iban provocando lentamente. Rick no le paraba de morder el labio suavemente, y ella no paraba de explorar su boca con la lengua.

A Kate le encantaba lo que le estaba haciendo. Y por si fuera poco la lengua de Rick tenía un toque ácido provocado por la lima. A Kate le gustaba ese beso, es mucho más le estaba encantando, pero estaba incomoda. Por mucho que disfrutara no era el momento adecuado, los dos estaban muy borrachos y no podía pasar en esas circunstancias.

Kate se separó lentamente de él. Rick se lo tomo como una provocación e intentó volverla a besar. Se acercó hacía ella, y a medio camino ella le paro.

-Rick…-suspiro fondo. Le cogió de la cara cómo si fuera un tipo de disculpa-No eres tú, es que…

-Buenas noches- él no sé quería parar a escuchar las típicas frases de disculpas. Esas frases eran las frases que más odiaban. Eran una forma cobarde de romper con alguien, y es lo que ella estaba haciendo en ese momento.

-Rick, espera. Tenemos que hablar.

-Estoy cansado. Me voy a la cama.- Y estaba levantado y se estaba yendo a la cama. Era la misma situación que había pasado en Los Ángeles hacía pocas semanas, pero esta vez a la inversa, él era el que se iba a la cama.

Rick se tumbó directamente a cama, y se iba a cambiar. Cuando de repente vio como la puerta se abría. Era Kate, donde no paraba de mirar a Rick con los ojos medio se acercó lentamente a él. Puso su mano en el pecho y se le acercó teniendo su cara en frente.

-Rick, no es que yo no quiera. Es que…

-No tienes que excusarte. Vete a dormir- Le bajo la mano de su pecho, y la dirigió dirección a la puerta.

-Rick enserio, escúchame. No es una excusa.

-¡Sí es una excusa! Y no quiero escucharle. Me has separado y lo entiendo. Ahora déjame dormir-Esta vez le puso ya casi n la puerta.

-Bueno… ¿hablamos mañana?-dijo ella un poco avergonzada. Ella sabía que por mucho que esperara él no iba a contestar. Se fue de la habitación con la mirada hacia abajo. Ella lo último que quería era hacerle daño a él

Castle se tumbó en la cama, y no podía parar de suspirar. No quería pensar en lo que acababa de pasar, pero es que no podía. Solo pensaba en lo estúpido que era, que no deberá de haberla besado. Que por culpa del beso, su relación iba a cambiar por completo. Y tenía una cosa muy clara, que a partir de ahora se iba a controlar. Que no se iba a volver a dejar llevar por sus sentimientos ni emociones. Que ahora iba a ser una persona responsable y controlada. Sin embargo n podía de parar de pensar en el beso, y en lo alucinante que había sido. Cómo había disfrutado él, y cómo había disfrutado ella. No había sido un beso tierno, más bien un beso incontrolable, cada uno izo lo que le había apetecido. Y por eso el beso había sido inigualable. Le había encantado volver a saborear los labios de ella. Hacía ya unos cinco meses que se habían besado, pero en aquel momento él tenía escusa. Ahora ¿Qué escusa tenía? Ninguna.

Castle se durmió mordiéndose un labio, intentando recordar el dulce sabor de Beckett. Por mucho que le doliera la que acababa de pasar, también lo recordaba con un toque de ternura. Todavía tenía su sabor en su boca y eso le producía un escalofrío cada vez que tragaba saliva por que le recordaba a ella.

A la mañana siguientes se despertó por culpa de unos pequeños hilos de luz que se colaban por las ventanas. Le dolía un poco la cabeza. No se lo creía, con lo que había bebido ayer se su pone que tenía que tener un resacon enorme, pero solo tenía un leve dolor. Puede que el disgusto que se había llevado le había bajado todo el alcohol. También tenía que ver su resistencia al alcohol, ser un escritor de éxito donde constantemente va a fiesta tiene que ver mucho. Se levantó de golpe, y se dirigió a la cocina. Allí vio a Beckett. Tenía la misma cara que él, la de no afectarle mucho el problema de alcohol. Cómo Castle parecía que no iba hablar Kate decidió intentar comenzar un conversación amistosa.

-¡Hey! ¿Qué tal has dormido?

-Bien, bien.-él intentaba acabar allí la conversación, por mucho que estuviera cabreado, tenía educación-¿Y tú?

-Bien, bien. Te he hecho tortitas, están en la nevera, y el bacón está bajo el plato. Es para que no se le vaya el calor, están recién hechos.-Castle se figó en ese momento que estaba vestida, que siendo un sábado a las siete de la mañana recién empezadas las vacaciones no tenía mucho sentido estar levantada y vestida.

-He quedado con Lanie para desayunar. Me tengo que ir ya que si no llego tarde. ¿Te importa que te haya cogido un medicamente? Es que tenía un resacón, y necesitaba algo para que bajara el dolor de la cabeza. Las pastillas que tienes sí que son buenas. Me duele la cabeza, pero ya no parece que tenga la cabeza en una campana.

-¿Volverás para la hora de comer?

Para esa pregunta si que no tenía respuesta, se acababa de quedar en shock. No se esperaba que él, precisamente, le preguntara eso. Se suponía que Castle debería estar enfadado por lo de ayer, pero le estaba preguntado si se quería quedar a comer. Lo más normal era que la echara de su casa de una patada-Claro, ¿Si tú quieres?

-Claro- ese claro era con un tono de preferiría que no, pero me alegra que vengas- Preparo yo la comida.

-Vale. Me voy ya que llego tarde.

-Adiós- dijo Rick yendo a buscar las tortitas en la nevera.

-Adiós-Esto ella no sabía si tenía que decirlo, pero algún día tendrían que hablar ¿No?- ¿Hablamos luego?- Castle le iba a responder cuando se dio cuenta que ya había salido por la puerta.

Kate llegó veinte minutos tarde a su reunión con Lanie. Entro en l cafetería que siempre iban las dos a desayunar juntas. Ese bar era una cafetería pequeña con nada en especial, no tenía buenas vistas, el café no era para tanto, no estaba cerca de casa… Tenía muchos contras, pero el trato que recibían en ese café era inigualable. La primera vez que entraron, ya se sentían como en casa. Y así se había convertido, el dueño del local se había convertido como de la familia. Ese sitio ya era un lugar fijo en sus vidas. Kate se sentó en la mesa dónde se solían sentar las dos.

-Llegas veinte minutos tarde- dijo Lanie antes de que Kate se pudiera sentar.

-Sí lo sé. Lo siento.

-Yo no tengo vacaciones, y entro dentro de media hora, corrijo veinte y cinco. Así que si queremos tener un rato para nosotras dos solas, no llegues tarde.- Kate la miró con unos ojos de querer matarla. Era ella la que casi siempre llegaba tarde, por una vez que era Kate la que se retrasaba.

-¿Ya has pedido?

-Sí y también lo tuyo. ¿Por qué pone esa cara? Si no quieres lo de siempre podemos cambiar a lo que tú quieras.

- No es eso.- Suspiro, su amiga puso cara de intriga y no tuvo más remedio que contárselo- Ayer estuve con Castle.- A Lanie sin querer se le escapo un grito. Abrió los ojos con la intención de que le explicara todo- Lanie no es lo que tú te piensas. Ayer fui a su casa por qué no tenía lugar dónde dormir.

-No te entiendo, ¿por qué fuiste a dormir a su casa?

-Porque anoche me llamo diciendo que quedábamos en su bar. Me explico lo que le pasaba. Y bebimos un poco más de la cuenta, y surgió el tema de Josh. Así que le llamé y rompí con él, porqué me di cuent de que no querría una relación. Ya sé que no era el mejor momentos, y menos por teléfono, pero… Continuamos bebiendo, y el bar cerró y no tenía dónde dormir y fui a su casa por eso. Continuamos bebiendo en la casa. Y es cuando hubo un problema. ¿Te has leído lo libros de Catle?- Lanie asintió- Pues hicimos lo mismo que en su libro, lo de la sal, chupito y lima. Bueno él iba a pasar a mi muñeca- Lanie se le volvió a escapar otro mini grito- Pero al final le dije que no.

-¿Tu eres tonta? Cómo le dices al escritor que…

- Lanie le dije que me pusiera sal en el cuello, y me la chupara- Ahora mismo Lanie tenía una cara de sorpresa, y Beckett de sabionda.

-¿Te pusiste sal en el cuello, y…?

-Sí. Yo a él, y él a mí. Pero cundo nos separamos me beso- ahora sí que Lanie chillo- Pero le separe.

-Haber, haber. Que lo entienda yo. ¿Le pediste que te lamiera el cuello, pero luego cuando te besa le apartas?

-Lanie, iba borracha, no sabía lo que hacía. Mi intención era pasármelo bien, no que me besara.

-Perdón, pero a mí si un tío me lame el cuello, luego le dejo que me bese. ¡Chica, es de cajón!

-Vale. ¿Y ahora qué hago?

-Sí quieres algo con el escritor lo tienes crudo. Cómo no des tú el primer paso.

-Sí, lo sé. Pero es que ahora no quiero una relación. No quiero estropear nada de lo que tenemos. Todo estaba bien cómo estaba.

-Ya un beso lo estropea todo. Pero lamer cuellos no ¿No?- Kate por suerte no tuvo que responder, a Lanie le sonó el móvil. Era para que fuera ver un cuerpo. La forense tuvo que salir pitando de él local, dejando a su amiga sin ningún consejo.

Kate tenía un montón de preguntas. Y no tenía ni idea que hacer.

Espero que os haya gustado el capítulo. Dejar reviews, que no cuesta nada, jajaja. El siguiente capítulo lo colgaré este lunes.